Devolver lo político a la políticaAmnistía Sí, federalismo también

Como decimos en la carta que casi 300 militantes de casi todas las comunidades autónomas hemos firmado, el día 23 de julio la mayoría social le paró los pies
a la derecha extrema y a la extrema derecha y mostró su apoyo a un gobierno de progreso con el PSOE como partido de izquierdas más votado.
Tras el anunciado fracaso de la investidura de Feijoo llega el turno de Pedro Sánchez. El objetivo esclaro: conseguir conformar un gobierno de progreso
que gobierne para la mayoría social de este país, y que permita avanzar en derechos sociales y en derechos laborales, reducir las desigualdades y conseguir la recuperación de la normalidad en las relaciones política e institucional entre los partidos e instituciones de losdiferentes pueblos de esta España plural. Para ello, es necesario el apoyo de todos los partidos antifranquistas, que incluye a Junts.


Obstáculos para conseguirlo, todos y más. A saber:

  • Una extrema derecha y una derecha extrema que haciendo gala del peor estilo trumpista, amenaza con reconocer ningún gobierno que no esté presidido por
    Feijoo.
  • Unas exigencias de los partidos independentistas, que arrastrados por el radicalismo de los 80 socios de la ANC, amenazan con no apoyar a Sánchez si no se cumple su programa de máximos. Recordemos las palabras de la presidenta de la ANC el 11 de septiembre; «o independencia o nada».
  • Presiones del sector financiero y de la prensa a su servicio
  • Y por si fuera poco, los barones de siempre, los que echaron a Pedro Sánchez como secretario generaldel partido, y que salen a la palestra, como dice José
    Montilla, cada vez que el PP los necesita. Hablamos de Nicolás Redondo Terreros, Felipe González, Alfonso Guerra, Page, Lambán… vamos, los de siempre.
    Unos consideran que la vía de diálogo y negociación con los independentistas significa ceder a un chantaje, en el que se canjea amnistía por investidura, que
    según ellos queda fuera de la sacrosanta constitución.
    ¡Nada más lejos de la verdad!.
    Los otros, los independentistas, argumentan que la vía del diálogo y la negociación no solo pasa por la amnistía sino también por un referendum por la independencia, poniendo en juego la conformación de un gobierno de progreso que avance hacia un mejor en caje de los diferentes pueblos en la estructura estatal.
    Dicho de otra manera, o todo o nada. Ante esta disyuntiva, creo que nos hemos de alejar de la coyuntura (cambiante) de cada momento, y analizar lo que más conviene a la gran mayoría de españoles, los que nos levantamos temprano para trabajar y los que queremos unos servicios públicos de calidad, paz y convivencia fraternal.

Comencemos con datos: No es cierto, que Feijóo tenga la mayoría del apoyo de los españoles. Sumando sus votos a los de VOX, tiene el apoyo del 45,44%
de los ciudadanos/as que han ido a las urnas. La mayoría de españoles no queremos un gobierno de derechas. Que no hablen por la mayoría de españoles.
En cuanto a Catalunya, los datos son claros. El PSC ha vuelto a ser el partido más votado en Catalunya, con el 34,49% de los votos, y Sumar el 14,03% de los votos. Los independentistas (Junts + ERC) suman el 24,32% de los votos. Harían bien los independentistas en reconocer esta realidad y no hablar por la
mayoría de catalanes que apuestan mayoritariamente por un gobierno de progreso. Negarse a ello, es negar la voluntad mayoritaria del pueblo catalán.

Vistos los datos tanto en España como en Catalunya, la mayoría social se decanta por un gobierno de progreso, y el gran obstáculo en un principio era una ley de amnistía.
Los socialistas catalanes ya salimos en la transición pidiendo «libertad, amnistía y estatut de autonomía», y podemos decir ahora exactamente lo mismo.
Es necesario profundizar en las libertades, en la libertad para criticar aquellas instituciones que siguen obedeciendo los dictados del antiguo régimen, y que
se amparan en leyes promulgadas por el PP y que el PSOE debe abolir como «la ley mordaza».
Es necesario «pasar página» del pasado más recien te en el que los independentistas se saltaron el estatut de autonomía de Catalunya. Los indultos y una ley de amnistía ayudan a encarar el futuro propiciando
un diálogo para buscar el mejor encaje de los distintos pueblos. Pienso sinceramente que la propuesta federalista y un nuevo modelo de financiación autonómica puede ser los instrumentos para conseguirlo.
Pero para ello, todo el mundo debe «bajar del burro», y estar dispuestos a buscar un encaje constitucional. Personalmente, el encaje constitucional es posible aunque para ello se deba reformar la constitución.
Ya se ha hecho otras veces, y no precisamente para favorecer los intereses de la clase trabajadora. Recordemos la reforma exprés para anteponer el pago de
la deuda a los bancos al pago de las nóminas de los

trabajadores, en caso de dificultades de tesorería.
La amnistía es necesaria. No como cesión a unchantaje. No como cambio por una investidura, sino porque es necesario normalizar la vida política y por-
que es necesario avanzar en los derechos sociales, y no se podrá avanzar si los derechos sociales y los derechos nacionales no se alinean.
Dicho esto, lamentablemente, parece que hoy estamos un poquito más lejos de la investidura de Pedro Sánchez que hace unas semanas. Las manifestaciones
de gente como el presidente de Asturias en favor de la amnistía, las de Montilla alertando de las injerencias de González y Guerra en las negociaciones a la
investidura de Sánchez, los avances en la negociación con todos los partidos, los apoyos recibidos por la militancia para lograr una investidura que permita un
gobierno de coalición y de progreso…todo ello, puede ir al traste si no nos descabalgamos de aquello que nos separa y nos aferramos a lo que nos une.
Unas nuevas elecciones generales no arreglarán nada. Según el CIS, la gente no se ha equivocado al votar. El 90% repetirá su voto. Volveremos a decir
que necesitamos un gobierno de progreso que resuelva los problemas de la mayoría y aborde una nueva época de avances. Nuevamente necesitaremos esta
blecer alianzas con diferentes partidos, no todos de izquierdas, como Junts, el PNV o UPN. Nuevamente, tendremos que parar los pies al peligro que supone
la extrema derecha y la derecha extrema, mientras siguen eliminando derechos en las comunidades que gobiernan.
Encontrar soluciones y establecer puentes de diálogo no solo es posible, sino también necesario para avanzar en derechos para la mayoría social de este
plural y diverso país plurinacional en el que vivimos.
Entre tanto, sigamos con la recogida de firmas lanzada por Tribuna Socialista entre la militancia delPSOE.


Baltasar Santos
Primer secretario PSC el Vendrell
Comité de Redacción de Tribuna Socialista

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Autor: Tribuna Socialista

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