1 de Mayo

v88363_620_867El domingo 1 de mayo manifestémonos por la recuperación de los derechos usurpados con las reformas laborales.

Desde Tribuna Socialista, llamamos a los trabajadores y trabajadoras a participar en las Manifestaciones que UGT y CCOO han convocado por todo el territorio del Estado español, por la recuperación de los derechos perdidos en las últimas reformas laborales, mediante la derogación de las mismas. Así como a reivindicar la derogación del Artº 315.3 del Código Penal por el que se criminaliza el derecho a huelga.

Tras más de 7 años de ataques a nuestros derechos en nombre de la crisis, hoy podemos cuantificar los efectos nocivos que para el empleo y los salarios han tenido las decisiones de los dos últimos gobiernos:

-4.100.000 trabajadores sin puesto de trabajo están adscritos al desempleo. Mientras los datos de la EPA al 4º trimestre sitúan el número de parados en España cercano a los 5.000.000, tras haber rebasado los 6 MM de desempleados en 2013. La tasa de paro continúa por encima del 20%.

-De los nuevos contratos que se registran, apenas el 9% es contratación indefinida y sólo un 5,7% es indefinido y a tiempo completo.

-El desempleo continúa cebándose con la juventud, cuya tasa está prácticamente en el 50%.

Las entidades del sector Financiero, no paran de destruir empleo, de forma injustificada y con el único fin de incrementar el dividendo a sus accionistas, mientras generan una doble exclusión financiera: por las dificultades de acceso al crédito y por el cierre de oficinas físicas. Unas entidades que han sido saneadas con dinero público.

El sector de los medios de comunicación también sufre la destrucción del empleo y de las condiciones de trabajo de los profesionales que aún mantienen su puesto de trabajo. Un problema laboral y social, que está afectando a la calidad de la información (ausencia de pluralidad, veracidad, etc.) y por ende a este derecho fundamental.

Hay convenios colectivos sectoriales como el de Contact Center, Limpieza de Edificios y Locales de la Comunidad de Madrid (que afecta a más de 70.000 mujeres y hombres), convenios que están atascados ante el inmovilismo y la racanería de las patronales que quieren deteriorar la negociación colectiva sectorial.

Las grandes empresas en general se han lanzado a una nueva oleada de despidos colectivos, para aprovechar el regalo legislativo que les hizo el Gobierno del Sr. Rajoy en forma de reforma laboral, ante la posibilidad de un nuevo Gobierno al que desde todos los ámbitos de progreso se le exige que derogue las últimas reformas laborales.

Para preservar las prebendas legislativas y evitar la contestación social, se viene atacando al movimiento sindical, y se criminaliza el derecho constitucional a la huelga. Pero aun así, los trabajadores, luchan y resisten en conflictos sectoriales y/o de empresa, como lo han hecho los trabajadores de los jardinería de Madrid Río, o los del Contact Center del Canal de Isabel II, como vienen haciendo desde hace tres años los trabajadores de Telemadrid o como lo han estado haciendo los trabajadores y trabajadoras de la recogida de basura de Málaga.

Os llamamos a que hagáis extensiva está convocatoria a todos los trabajadores y trabajadoras de vuestras empresas.

Roberto Tornamira

Corresponsal de Tribuna Socialista en Madrid

 

 

¡AÚN HAY TIEMPO PARA UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS QUE GOBIERNE PARA LA MAYORÍA SOCIAL!

Cuatro meses no han sido suficientes para llegar a acuerdos que permitan sacar al PP del Gobierno. Sin embargo, cada día que pasa, este gobierno continúa ejecutando decisiones en contra de la mayoría social que se expresó el pasado 20D.

El pasado martes día 19 de abril, el Gobierno se negó, una vez más, a asistir a la sesión de control en el Parlamento, bajo la excusa de que es un gobierno en funciones. Muestran una y otra vez su desprecio a los resultados el 20D y al pueblo soberano que le han quitado la mayoría en la cámara. Sin embargo, con una gran carga de hipocresía, sigue dando respaldo a los acuerdos de la UE con Turquía, para negar el asilo a los refugiados. El ministro Montoro, continúa imponiendo su política de austeridad que supone recortar miles de millones más en sanidad, educación y servicios sociales. Desde el ministerio de Educación insisten en aplicar la LOMCE y el decreto 3+2 hasta las últimas consecuencias, a pesar del rechazo social y de los gobiernos de muchas comunidades autónomas que, entre otras cosas supondrá implantar los nuevos grados universitarios de sólo tres años e impedirá a miles de jóvenes, hijos e hijas de familias trabajadoras acceder a la universidad.

La continuidad de este Gobierno solo corresponde al interés de los grandes poderes financieros; Bruselas exige en que se dé otra vuelta de tuerca con un ajuste de 24.000 millones de euros. Un recorte catastrófico para buena parte de los servicios públicos y conquistas sociales.

Es necesario, hay tiempo de formar un gobierno de izquierdas que dé satisfacción a las demandas que la mayoría social necesita. Es necesaria la formación de un gobierno de izquierdas, que aplique las políticas necesarias para evitar que millones de familias caigan en la desesperación y el desánimo más tremendo.

Nuestro comité federal y nuestro secretario general tiene la principal responsabilidad, pero también Pablo Iglesias.

Coincidiendo con la línea de la carta colectiva y abierta que, a propuesta de Tribuna Socialista, suscribieron más de 1.000 socialistas y simpatizantes en pasado mes de enero, diferentes dirigentes de CCOO han demandado la formación de un gobierno de izquierdas, el 42º Congreso Confederal de UGT aprobó por aclamación una resolución, que demanda la formación de un gobierno de izquierdas, lo mismo ocurrió en el congreso de UGT de Cataluña,  el secretario general de UGT Pepe Álvarez, decía recientemente en Asturias: “hay necesidades perentorias que se han de abordar y que un gobierno en funciones no aborda y los españoles no podemos esperar ni un minuto más”.

Los trabajadores asalariados no conciben que se mantengan un minuto más las reformas laborales que facilitan la devaluación salarial y la destrucción de empleo con derechos. Los millones de trabajadores y trabajadoras que sufren el Paro no pueden esperar más viendo que sólo se les ofrece precariedad y miseria.

Se hace insoportable continuar con un Gobierno corrompido y rodeado de corrupción que amenaza derechos fundamentales como la huelga y la manifestación con leyes como la Ley Mordaza y/o el artº 315.3 del Código Penal. Un Partido, el PP, que atenaza los medios de comunicación públicos, como desde hace lustros ocurre groseramente en Telemadrid o nuevamente en RTVE.

La mayoría de la sociedad no entiende que se pierda esta oportunidad histórica, de echar al PP del Gobierno.

Como en otros momentos históricos, el socialismo ha de ser decisivo para que recuperemos los derechos perdidos, deroguemos, tal como dijimos en la campaña electoral, todas aquellas leyes del PP que tanto daño han hecho a los trabajadores y jóvenes, plantemos cara a las presiones de los grandes poderes financieros que en nada se corresponden con el progreso y el bienestar social, tal y como reclama la carta que desde Tribuna Socialista enviamos a Pedro Sánchez el 30 de enero.

La propuesta de Compromís publicada hoy 26 de abril, demuestra que es posible sacar al PP del gobierno, nuestros dirigentes deben sentir que la voluntad de los socialistas, desde todas las agrupaciones y federaciones, les exige y apoya para que formen YA UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS, echando al PP y empezando a atender las necesidades acuciantes de la mayoría.

 

Comité de Redacción.

Hay que intentarlo de nuevo

La estrategia del PSOE encaminada a mantener la iniciativa política durante el mes de marzo- en base al Acuerdo con Ciudadanos-, está agotando su recorrido. Esta es una razón poderosa para explorar otras posibilidades de llegar a acuerdos diferentes e, incluso, alternativos, después de las vacaciones de Semana Santa, que pongan en valor las opciones de izquierda tanto en el debate de investidura como en el ejercicio de gobierno. En esta línea se han pronunciado recientemente los responsables de UGT y CCOO y lo reclaman mayoritariamente los ciudadanos, ante la posibilidad de volver a celebrar unas elecciones generales que nadie desea, sobre todo cuando, además, las encuestas no reflejan cambios sustanciales en la determinación del voto.

El desplome del PP continúa sin tocar suelo, acosado por casos extremos de corrupción (Barberá, González, concejales del Ayuntamiento de Valencia…) y por una actitud inexplicable en el Congreso de los Diputados (al no aceptar la fiscalización del actual gobierno en funciones) que, inevitablemente, conduce al PP hacia una oposición sin retorno. Por su parte, Ciudadanos ha perdido protagonismo al percatarse de que la inclusión del PP en un hipotético Acuerdo de gran Coalición resulta incompatible con la participación del PSOE en la misma; y que, además, el Acuerdo firmado con el PSOE sólo suman 130 diputados, sin posibilidad de sumar más, al no aceptar Podemos, en ningún caso, su incorporación al Acuerdo, al declararse incompatible con Ciudadanos.

En esta encrucijada, Podemos, al margen de sus problemas internos, debe reflexionar a fondo sobre la conveniencia de intentar de nuevo un Acuerdo con el PSOE, que evite la celebración de nuevas elecciones y, desde luego, que pueda seguir gobernando el PP. El referéndum en Cataluña (autodeterminación) y otras exigencias maximalistas relacionadas con el déficit público y con la composición del gobierno (vicepresidencia y reparto de cargos) no deberían ser nunca un impedimento final para formalizar un Acuerdo de gran contenido económico y social.

En todo caso, el PSOE es el partido que tiene de nuevo mayores posibilidades de encabezar un Acuerdo de cambio y de progreso. Por eso, después del fracaso de investidura, debe optar nuevamente por un Acuerdo moderado de izquierdas y esto sólo es posible hacerlo con Podemos, al margen de los problemas externos e internos que esta decisión conlleva y, a ser posible, respetando el Acuerdo firmado con Ciudadanos. Pero, para eso, debe clarificar cuanto antes sus posiciones: como se ha demostrado, el cambio no es posible llevarlo a cabo sólo con Ciudadanos. También debe despejar el juego táctico de palabras entre “cambio” e “izquierda”, porque no lo entiende casi nadie y menos la gente llana y sencilla. Dicho de otra manera, el único cambio posible reconocido por la mayoría de los ciudadanos es a su izquierda; otras alternativas no serían de cambio ni serían de izquierdas y no garantizarían la gobernabilidad futura. Además, un acuerdo de esta naturaleza no excluye la posibilidad de seguir manteniendo relaciones con Ciudadanos y con otros partidos del arco parlamentario e, incluso, con el PP, para abordar sobre todo la reforma de la Constitución. No debemos olvidar que el posible Acuerdo del PSOE con Podemos e IU sumarían 161 diputados a los que se pueden añadir (con la abstención o el voto favorable) los votos de Ciudadanos y de otros partidos nacionalistas, dando por hecho que, de no lograrse un acuerdo de investidura, estamos condenados a celebrar nuevas elecciones generales. En este sentido, el encuentro de Sánchez con el presidente de la Generalitat resulta coherente con esta política encaminada a desbloquear la situación política en el Estado y, particularmente, en Cataluña. La pretensión final no es otra que avanzar en la consecución de un acuerdo negociado entre los dos gobiernos que puedan votar finalmente todos los ciudadanos.

La centralidad y el fuerte protagonismo que tiene el PSOE en estos momentos le obliga a ser prudente y sobre todo a recuperar de manera acelerada la credibilidad y la ilusión de la ciudadanía. De momento, el caso Besteiro (Galicia) ha sido un error lamentable. Las mismas razones que tuvo en su día la Comisión Ejecutiva Socialista para que Besteiro no fuera candidato a la Xunta de Galicia servían también para que, paralelamente, abandonara la secretaría general del partido (PSdeG-PSOE). Se trataba de tomar una decisión simple, de sentido común y en el momento oportuno: Besteiro debería de haber abandonado de entrada y sin ningún titubeo la secretaría general por exigencias de un partido comprometido con la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción; finalmente, la dimisión se llevó a cabo de manera torpe y tarde, ante la fuerte presión de la militancia y de los medios de comunicación.

Otro asunto en litigio es el relacionado con la candidatura de Susana Díaz a la secretaría general del PSOE (como si no tuviera suficiente trabajo en Andalucía y su dimisión como presidenta fuera sencilla y, lo que es más difícil, comprendida por los andaluces) o la fecha de celebración del próximo Congreso del PSOE. No es el momento de abordar estos asuntos internos mientras no se conforme el gobierno de la Nación, que debe ser el problema prioritario de todos los partidos políticos; no debemos olvidar que Pedro Sánchez lleva dos años de secretario general y que fue elegido en primarias. Además, los militantes no reclaman celebrar el Congreso ahora y, por otra parte, los ciudadanos se merecen un mínimo respeto (priorizan, sobre todas las cosas, el formar gobierno), sin que ello signifique estar de acuerdo con todas las decisiones que pueda tomar Sánchez de aquí en adelante.

Otras decisiones que afectan al PSOE tienen relación con el tratamiento que recibe Podemos desde las filas socialistas. No es tolerable que a estas alturas Carlos Solchaga defienda la nefasta reforma laboral del PP (“lo fundamental de la reforma laboral se quedará”) y llame “Pandilleros” a los responsables de Podemos (a pesar de sus declaraciones y errores), sobre todo si se quiere de verdad pactar un acuerdo de gobierno con dicha formación política. De la misma manera, el PSOE debe clarificar su posición en relación con el desempleo, la reforma laboral y el SMI, entre otras medidas, como exigen los sindicatos y la ciudadanía demanda. El Acuerdo con Ciudadanos no puede ser nunca una coartada para renunciar a las políticas progresistas que se defendieron en la última campaña electoral, sobre todo cuando aplicar estas políticas moderadas de izquierda resulta mucho más fácil con Podemos. Esto es lo que se preguntan y discuten muchos ciudadanos que abrigaron muchas esperanzas sobre un cambio sustancial de las políticas económicas y sociales basadas en el ajuste y los recortes sociales. En este sentido, debemos reiterar la especial sensibilidad de los trabajadores, y de los sindicatos en particular, en todo lo relacionado con la reforma laboral, la precariedad y el SMI.

Desde luego, el PSOE debe mantener sin fisuras el discurso progresista y Sánchez abandonar su discurso retórico y formal (de madera) y apostar por un discurso más nítido, cálido y comprometido (con alma) que genere ilusión y esperanza; además de responder en concreto- con contundencia y claridad- a los problemas de todo tipo que afectan a los más desfavorecidos y a los jóvenes en particular obligados a buscar soluciones fuera de nuestras fronteras. Es la única manera de romper el persistente techo que marcan las últimas encuestas, que todavía favorecen inexplicablemente al PP al situarlo como el partido más votado. Esta falta de interés de los electores (sobre todo de los más jóvenes y de los ubicados en las grandes concentraciones urbanas) por el PSOE merece ser analizado a fondo y con detenimiento, sobre todo ante los problemas del PP y de su líder Mariano Rajoy, superado por la corrupción y por su ramplona práctica política encaminada exclusivamente a repetir de nuevo las elecciones generales.

Por todo ello, después de Semana Santa se deben retomar las conversaciones, con el propósito de precipitar el desenlace final de la actual situación. En todo caso, los partidos de izquierda (PSOE, Podemos e IU) deben evitar un nuevo fracaso y, además, deben saber que no pueden mantener esta situación por mucho más tiempo sin deteriorar su prestigio y, previsiblemente, su audiencia electoral; simplemente porque los ciudadanos no soportan más el actual esperpento y los más desfavorecidos (desempleados jóvenes y de larga duración, precarios, pobres y excluidos sociales) no pueden comprender ni aceptar por más tiempo que la izquierda, pudiendo gobernar, no lo haga. Debemos recordar que no tomar decisiones correctas (en un escenario político favorable para la izquierda como el actual) puede producir efectos muchas veces irreversibles…

Por último, el posible Acuerdo de los partidos progresistas pondría a prueba la verdadera talla política de Ciudadanos, en su apuesta por el cambio y la regeneración democrática, puesto que su abstención sería suficiente para evitar unas nuevas elecciones generales y demostraría que representa a una derecha moderna, pactista, moderada y plenamente homologada a la derecha europea.

Antón Saracíbar (23-03-2016)

No a la gran coalición

Ningún pacto con el PP o con C’s ayudará a la mayoría social a salir del callejón sin salida al que nos quiere avocar.

El grupo PRISA, en representación de los intereses políticos y económicos internacionales, organismos de la UE, FMI, etc., empieza a impacientarse por la falta de un acuerdo para establecer un gobierno capaz de seguir  aplicando las políticas de austeridad que necesitan dichos organismos, y siguen en su campaña de presión para que ese acuerdo se alcance cuanto antes.  La presidenta del Banco de Santander presiona también en ese sentido.

La campaña por un gobierno de gran coalición, de la que participa Felipe González de forma activa y a la que más tarde se suman los llamados barones encabezados por Susana Díaz, se inició incluso antes de las elecciones del 20D. En el Comité Federal del 31 de enero acotaron, limitaron y condicionaron la posibilidad de un gobierno de izquierdas salvaguardando, eso sí, los acuerdos con la derecha para dar continuidad a las políticas de austeridad, de restricción de libertades, y haciendo que la negación de derechos, aparezca como algo inevitable, como lo único posible. ¡Nada más falso!

Los socialistas hemos de dar respuestas satisfactorias a la mayoría de la sociedad: recuperar el pleno derecho de negociación colectiva, para recuperar los derechos laborales perdidos, combatir la pobreza a todos los niveles, recuperar el terreno perdido en la Sanidad y la Educación pública, etc. Esas son las prioridades de la mayoría social.

En el momento de escribir esta editorial han transcurrido ya 112 días desde las elecciones del 20D. En dichas elecciones quedó claramente expresada la voluntad mayoritaria de los electores, no sólo de apartar al PP del gobierno, sino también, de acabar con las políticas de austeridad y recortes aplicadas por el gobierno de Rajoy.

En las cortes hay hoy una mayoría suficiente para derogar las reformas y leyes impuestas por el PP.  ¿Por qué no se logra dar ningún paso adelante en ese sentido?

Las propias Cortes están siendo boicoteadas por un gobierno en funciones, que no tiene legitimidad política para continuar y que, sin embargo, continúa dando respaldo a los acuerdos de la UE con Turquía para negar el derecho de asilo a los refugiados y además ¡se niega a dar explicaciones en la cámara ante los elegidos por el pueblo!

Nuestras prioridades son la derogación del Artº 315.3 del Código Penal, por el que tienen encausados a más de 300 trabajadores y sindicalistas por hacer huelga; la derogación de la ley Wert; la derogación de las reformas laborales; parar toda política de enfrentamiento entre los pueblos que obstaculiza la convivencia entre los pueblos; parar de inmediato los planes del ministro Montoro, y dar satisfacción a las demandas sociales que pongan fin a las políticas de destrucción de empleo. En definitiva, nuestras prioridades hacen necesarias que se atiendan las demandas formuladas desde diferentes sectores del partido y desde los sindicatos para la formación de un gobierno de izquierdas:

Desde TRIBUNA SOCIALISTA, entregamos una carta con más de mil firmas dando el apoyo por un gobierno de izquierdas; compañeros de Aragón también enviaron una misiva en el mismo sentido e Izquierda Socialista de Andalucía se ha dirigido, con los mismos planteamientos, a la Presidenta de la Junta de Andalucía. Diferentes dirigentes de CCOO han manifestado la necesidad de formar gobierno de izquierdas; el 42º Congreso de Confederal de UGT aprobó una resolución en la que entre otras cosas decía “nada justifica la continuidad del PP, ni de las políticas que con estas u otras siglas, pretendan erigirse en fuerzas de cambio cuando en realidad no lo son” y tras el reciente Congreso de la UGT de Catalunya, el nuevo Presidente del sindicato, Matías Carnero (nada sospechoso de independentista) proclama la defensa del derecho a decidir, y a que se cuente con la voz de los trabajadores sobre educación, sanidad, reforma laboral…

Ninguna fuerza ajena a los intereses de la mayoría social debería impedir un acuerdo para la formación de un gobierno de izquierdas; un gobierno que, sin duda, contaría con el respaldo de la mayoría de la sociedad y de las principales organizaciones de los trabajadores CCOO y UGT.

Desde TRIBUNA SOCIALISTA estamos promoviendo actos y debates por distintas agrupaciones en los que se confirma el apoyo mayoritario de la militancia  a la formación de un gobierno de izquierdas que haga políticas de izquierdas tal como decíamos en las cartas enviadas a Pedro Sánchez en septiembre de 2015 y en enero del presente año.

Por todo lo anterior, desde TS consideramos urgente impulsar un encuentro de militantes y sectores del partido para reagrupar un ala izquierda del partido que luche por la recuperación del socialismo, con el objetivo de recuperar el PSOE para el socialismo, y de esta forma, recuperar la confianza de la mayoría de la sociedad y hacer posible la aplicación de políticas socialistas.

Comité de Redacción