¿Es esta la Europa que queremos?

El martes 1 de marzo se celebró un pleno extraordinario de la Eurocámara para explicar las medidas tomadas y debatir sobre la invasión Rusia en Ucrania. El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, se dirigió a los miembros del Parlamento Europeo y enunció las claves de la construcción europea en base al fortalecimiento de una “nueva Europa geopolítica” mediante el poder coercitivo financiero y el aumento de las estructuras de defensa y el poder coercitivo armamentístico. ¿Es esta la Europa que queremos?

Seguidamente, la transcripción del discurso de Josep Borrell:

Estimados miembros del Parlamento Europeo,

Intentaré compartir con ustedes mis reflexiones sobre el significado de los trágicos acontecimientos que estamos viviendo y las lecciones provisionales que podemos extraer de ellos, especialmente para la Política Común de Seguridad y Defensa, que tengo el honor de intentar desarrollar y que sigue siendo una política intergubernamental. Una política que sigue estando en manos de los Estados miembros, pero que no puede aplicarse eficazmente sin la fuerte cooperación de las competencias de la Comisión. Creo que este es el momento en que la Europa geopolítica está naciendo.

Esta es la partida de nacimiento de la Europa geopolítica. El momento en el que tomamos conciencia del reto al que nos enfrentamos. El momento en que Europa debe hacer frente a sus responsabilidades. El momento en que nos damos cuenta de que, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, un país está invadiendo a otro y ese país tiene armas nucleares, lo que aumenta su capacidad de intimidación. Me pone enfermo pensar en la analogía histórica con los acontecimientos del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Pero, en realidad, es el retorno de la tragedia, a lo que Europa se enfrenta hoy. El retorno de la tragedia, lejos de asustarnos, debería galvanizarnos.

En primer lugar, desecha la idea de que el proyecto europeo había perdido su impulso porque el horizonte de la guerra se había desvanecido. Por desgracia, no es así. Esto nos recuerda que el mal, la tragedia y la guerra nunca se desvanecen. Y se trata de la relación con la guerra, con el uso de la fuerza, con la violencia, sobre la que llevamos años debatiendo, para saber si Europa puede contrarrestarla. Por eso en los últimos años hemos hablado más que en el pasado de cuestiones de defensa y hemos empezado a establecer programas militares conjuntos. Por eso el propio Parlamento Europeo ha votado la creación de este Fondo Europeo de Defensa, y los Estados miembros han creado este Fondo Europeo de la Paz que ahora estamos movilizando para proporcionar armas a Ucrania.

El Consejo Europeo, en las próximas semanas, adoptará la Brújula Estratégica. Y con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, debemos ampliar nuestra reflexión, ajustar nuestros medios y anticipar nuestras respuestas. Porque una de las lecciones que hemos tenido que aprender con la invasión de Ucrania es que, más que nunca, Europa debe pensar estratégicamente sobre sí misma, su entorno y el mundo. Ya no es un lujo, es una necesidad. Europa debe ampliar su reflexión sobre las cuestiones de seguridad, y el Parlamento Europeo ha tenido un papel importante en este sentido. Hay que reflexionar sobre el instrumento de coacción, de represalia y de contraataque frente a adversarios temerarios, porque lo único que hay que entender es que para hacer la paz hay que ser dos, pero para hacer la guerra basta con ser uno. Esto es exactamente lo que nos dice Putin. Y por eso tenemos que aumentar mucho nuestra capacidad de disuasión. Tenemos que aumentar nuestra capacidad de disuasión para evitar la guerra. Y está claro que nuestra disuasión no ha sido lo suficientemente fuerte como para detener la agresión de Putin. Y desde que comenzó esta agresión, hemos reaccionado en los últimos días de una manera que Putin no esperaba. Y le estamos demostrando que nunca sacrificaremos nuestra libertad, y la de los demás, en el altar de nuestro bienestar y prosperidad.

Siendo presidente de este Parlamento en 2007, tuve la oportunidad de decirle a Putin, cara a cara, tras el asesinato de una periodista, Anna Politkovskaya: «No vamos a cambiar los derechos humanos por su gas». Y este es el momento de repetírselo, y de actuar en consecuencia. No vamos a compartir, no vamos a abandonar la defensa de los derechos humanos y de la libertad porque seamos más o menos dependientes de Rusia. Y tenemos que empezar a trabajar rápidamente, como ha propuesto la Comisión, para anular esta dependencia.

El sábado pasado, después de haber celebrado otro Consejo de Asuntos Exteriores y de asistir al debate del Consejo de la Unión Europea, estuve hablando con usted, presidente Michel, y me dijo: «¿Estamos haciendo todo lo que podemos? ¿Hay algo más que podamos hacer? ¿Es suficiente? ¿Somos tan impotentes?» Y usted me dijo: «Piensa, haz, actúa. Tenemos que presionar a los Estados miembros para que adopten decisiones sobre el SWIFT y saquen a Rusia del sistema financiero. Piensa en cómo podemos armar a Ucrania. No país por país, uno tras otro de forma descoordinada». Y me animó a volver a hablar con los Estados miembros, y en pocas horas acordamos utilizar este Fondo Europeo para la Paz con el fin de aportar ayuda financiera y coordinar a los Estados miembros para armar al ejército y al pueblo ucranianos. En menos de 24 horas, otro tabú había caído.

Y la presidenta de la Comisión mostró inmediatamente un fuerte liderazgo y empezó a trabajar para conseguir un acuerdo con nuestros socios internacionales, con el fin de hacer posible desconectar a Rusia del sistema financiero. Y, ¿saben qué? Ahora la mitad de las reservas del Banco Central de Rusia están completamente fuera de su control, están congeladas. ¿Se lo pueden imaginar? Esto es capacidad de coerción. Hace tres días era imposible, y ahora es posible, y Rusia empieza a sentir las consecuencias en términos de inflación y caída de su moneda.

Sí, tenemos capacidades. Hemos movilizado esas capacidades y tenemos que seguir haciéndolo, poniendo en común las capacidades de los Estados miembros y de la Unión Europea.

Quiero recordarles que el Fondo Europeo para la Paz no forma parte del presupuesto que ustedes votan. Es otro presupuesto. Es un fondo intergubernamental, gestionado por los Estados miembros. Porque afirmamos que nosotros, la Unión Europea, somos una fuerza de paz y que no podemos proporcionar armas a nadie más. Sí, podemos. Sí, lo hemos hecho. En el próximo presupuesto, piensen en ello. Cuando voten su próximo presupuesto, utilicen la capacidad presupuestaria de esta institución para poner los medios para hacer frente a la próxima crisis y a la próxima agresión rusa.

Estamos trabajando también en el ámbito internacional para crear una coalición que condene a Rusia en las Naciones Unidas. Rusia no obtuvo ni un solo voto a favor [en el Consejo de Seguridad]. Todo el mundo estuvo a favor de la resolución y hubo algunas abstenciones que son muy significativas.

Ha habido países, tradicionalmente aliados de Rusia, que no han votado a favor suyo, se han abstenido. Y ahora hay que construir una coalición internacional para que en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas sea el mundo entero el que condene al agresor. Nadie puede mirar para otro lado.

Cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el ismo pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en este momento solemne no estén a nuestro lado.

Sí, hemos utilizado nuestra capacidad coercitiva, la capacidad de imponer, no necesariamente usando las armas. Cuando digo que Europa tiene que ser un hard power, la gente piensa únicamente en el poder militar. No, el hard power se ejerce de otras muchas maneras. La capacidad de condicionar, the coercive capacity, la capacidad de imponer al otro otra conducta no se hace solamente con las armas. Se hace como ha propuesto la Comisión de una manera extraordinariamente eficaz, gracias señora presidenta [Ursula von der Leyen], y como usted ha impulsado en los debates del Consejo Europeo, gracias, señor presidente [Charles Michel].

Tomar medidas como esta, que parecen de papel, que desde luego no movilizan misiles, pero que tienen un efecto trascendental sobre la solvencia de un país e impiden que Rusia vaya a gastar el dinero que pagamos por su gas para alimentar la guerra.

Esto es, creo, señoras y señores diputados, la lección más importante que tenemos que extraer de estas trágicas circunstancias. No podemos seguir confiando en que apelar al Estado de Derecho y desarrollar relaciones comerciales van a convertir el mundo en un lugar pacífico donde todo el mundo evolucionará hacia la democracia representativa.

Las fuerzas del mal, las fuerzas que pugnan por seguir utilizando la violencia física como una forma de resolver los conflictos, siguen vivos y frente a ellos tenemos que demostrar una capacidad de acción mucho más poderosa, mucho más consistente y mucho más unida que la que hemos sido capaces de hacer hasta ahora.

Hemos hecho mucho y hemos, sin duda, asombrado al mundo y sorprendido a Putin con una capacidad de reacción rápida y unida. Hay que seguir en este camino.

Y este acto, este momento parlamentario donde ustedes con sus aplausos quieren dar ánimos a las instituciones europeas para seguir en el camino que hemos aprendido, puede ser el momento en que los europeos entiendan que el mundo en el que viven es un mundo peligroso y para hacerle frente hace falta que refuercen su Unión.

La pandemia abrió la puerta a acciones innovadoras. La pandemia nos ha impulsado por el camino de unirnos más para hacer frente a los virus. Este momento trágico debe impulsarnos a unirnos más para hacer frente a aquellas acciones humanas que amenazan también la vida, la seguridad y la prosperidad de todos.

Fin del discurso de Josep Borrell

Ucrania: Historia de un conflicto

¿De dónde viene el conflicto en Ucrania?

El conflicto de Ucrania no es nuevo. Es muy antiguo. En la mayoría de nuestras retinas solo existe un Estado democrático pro-europeo que ha sido invadido por un autócrata como Putin que pretende recuperar la grandiosidad del imperio ruso. Pero…¿Es esto así realmente?. Sin duda, las imágenes de bombardeos, refugiados y muertos nos hacen odiar a Putin y se extiende la idea de que Europa y la OTAN deberían intervenir de una manera más firme para defender al pueblo ucraniano. Les invito a que analicemos juntos lo que sucede sin dejarnos llevar por el apasionamiento al que nos conducen las imágenes y las noticias de prensa.

La historia común de Rusia y Ucrania se remonta al siglo X, cuando se fundó el primer imperio ruso en Kiev. Como otros muchos países de la región, los territorios ucranianos fueron ocupados por los mongoles, los polacos, más tarde el imperio ruso, el imperio austro-húngaro, el imperio otomano se disputaban regiones de lo que hoy conocemos como Ucrania a golpe de guerras, en las que también intervinieron Gran Bretaña, Francia o Grecia.

Tras nueve siglos de conflictos, ocupaciones y sentimientos identitarios y nacionalistas divergentes, en el inicio de la I guerra mundial, el pueblo ucraniano occidental estaba situado entre Austria-Hungría y Rusia, los ucranianos se dividieron en dos ejércitos separados y opuestos. 3.5 millones lucharon con el Ejército Imperial Ruso, mientras que 250,000 lucharon por el Ejército Austrohúngaro. Muchos ucranianos terminaron luchando entre ellos. Se puede encontrar a los ucranianos participando en ambos lados del conflicto.

La revolución Bochevique y el posterior régimen stalinista (1917-1989)

La revolución Bolchevique de octubre de 1917 fue el acontecimiento mundial con más influencia política que se haya producido hasta nuestros días. La revolución de Octubre, liderada por un ucraniano de nacimiento, Leon Trotsky, al atreverse a expropiar al capital, permitió acabar con la «prisión de pueblos» que era el imperio zarista, situando a todos los pueblos en igualdad. Se colectivizó la tierra para los campesinos, se introdujo la jornada laboral de 8 horas… hasta que a principios de los años 30, ya con Lenin muerto y Trosky desfenestrado, las políticas del comunismo Stalinista emprobrecieron el país causando lo que se conoció como el Holodomor, una hambruna que acabó con la vida de más de 1,5 millones de ucranianos, y que los nacionalistas ucranianos definían como un genocidio ordenado por Stalin, mientras que los prorusos defendían que la hambruna se debió a las malas condiciones históricas del campo ucraniano y a los sabotajes emprendidos por los campesinos ricos, llamados kuláks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de colectivización.

Como escribía Trotsky en 1939 respecto de la situación de Ucrania:

« Lenin reconoció el derecho a la autodeterminación (…), tanto a los polacos como a los ucranianos: no reconocía naciones aristocráticas. Consideraba como una manifestación de chovinismo gran ruso cualquier tendencia a eliminar o a diferir el problema de las nacionalidades oprimidas (…). Según la concepción del viejo partido bolchevique, la Ucrania soviética estaba destinada a convertirse en un poderoso eje en torno al cual se unirían las demás fracciones del pueblo ucraniano. Es incontestable que, durante el primer periodo de su existencia, la Ucrania soviética ejerció una poderosa atracción también desde el punto de vista nacional y que despertó a la lucha a los obreros, campesinos e intelectualidad revolucionaria de Ucrania occidental, sometida a Polonia».

Pero la burocratización de la URSS, la constitución de la casta burocrática dirigida por Stalin, trajo consigo una política reaccionaria, en la que las restricciones, las depuraciones y la represión se generalizaron en toda la URSS, y de forma especialmente violenta, en Ucrania.

La reacción estalinista restableció, en nombre del nacionalismo gran ruso, la «prisión de pueblos» en el territorio de la URSS.

La caída del Muro de Berlín (1989-2000)

Dos años después de la caída del Muro de Berlín, la URSS, de la que Ucrania formaba parte, se desintegró. Los años noventa fueron una etapa difícil para la Ucrania recién independizada. Recién salido del abrazo totalitario de la Unión Soviética, el país se sumió en el caos económico y social, y las tiendas se llenaban de estantes vacíos, las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día y la economía de mercado se abría paso: el totalitarismo de la URSS dio paso al imperio del crimen organizado y el desgobierno.

La revolución naranja

En el año 2000, el asesinato del periodista de investigación, Georgiy Gonzadze, conmocionó al país. Las sospechas de que el entonces presidente Leonid Kuchma había ordenado el asesinato desataron protestas multitudinarias con el lema “Ucrania sin Kuchma”, que finalmente dieron paso a la Revolución Naranja en 2004.

La revolución naranja, liderada por el duo Yushenko/Tymoshenko, tomaba la Plaza de la Independencia en Kiev. Los opositores se componen de proeuropeos como la ex primera ministra Yulia Timoshenko, entonces detenida, el boxeador Vitali Klitschko y también nacionalistas del partido de extrema derecha ‘Svoboda’. Ese día, se levantan barricadas en la plaza y el ayuntamiento cae en manos de los manifestantes.

Tras meses de resistencia y tres elecciones, Víktor Yushenko se convertía en Presidente y Yulia Tymoshenko en Primer Ministro respectivamente. Ucrania cambiaba su política exterior para acercarse a Occidente con el objetivo de integrarse en la Unión Europea y en la OTAN. Sin embargo, los problemas económicos, la dependencia energética de Rusia y la división del país entre rusófilos y nacionalistas ucranianos difi-cultaron dicha tarea.

Este periodo generó grandes tensiones entre los occidentalistas de Tymoshenko y los Eslavófilos de Yanukovich quien en 2010 se convertiría en el nuevo Presidente de Ucrania.

El gobierno de Yanukovich giró hacia Moscú frenando los avances de integración en la OTAN y en la UE. En diciembre de 2013, Yanukovich optaba por firmar un acuerdo comercial con Rusia descartando el acuerdo de cooperación con la UE lo que generó protestas que fueron sofocadas con represión, que a su vez, provocó una radicalización de las protestas. Los manifestantes reunidos en la Plaza de la independencia ya no se centraban en quien debía ser el socio comercial de referencia (la UE o Rusia) sino que ahora querían la dimisión de Yanukovich como Jefe del Estado.

La UE fue muy contundente con la represión ejercida por Yanukovich y, de hecho, Catherine Ashton visitó personalmente a los manifestantes en la Plaza de la Independencia en más de una ocasión. Si bien es cierto que Francia, Suecia, Reino Unido, Polonia etc… se mostraron partidarios de tomar medidas duras contra Yanukovich, Alemania no lo tenía tan claro. De hecho, el entonces responsable de exteriores alemán Stein meier del SPD se mostró muy cauto a la hora de decantarse por alguna de las partes.

La revolución naranja acabó con la destitución de Yanukovich. Su destitución fue sólo el principio de uno de los periodos más turbulentos de la historia de Ucrania. Rusia ocu-pó la península de Crimea y, en marzo de 2014, se anexionó el territorio. El movimiento separatista prorruso se levantó en el este del país y se desató un conflicto armado que ya se ha cobrado más de 14.000 vidas. Ambos bandos se acusan mutuamente de co-meter ejecuciones extrajudiciales y otros abusos contra los derechos humanos.

En mayo de 2014 se celebraron elecciones en Ucrania, en las que no participaron casi 6 millones de electores prorrusos, que se negaron a abrir los colegios electorales. El magnate Petró Poroshenko venció en la primera vuelta de las elecciones, con el 54,70 % de los votos. En segundo lugar se posicionó Yulia Timoshenko, con el apoyo del 12,81 % de los sufragios, seguida por el candidato del Partido Radical de Ucrania, Oleh Lyashkó, que obtuvo un respaldo del 8,32 %.

El presidente ruso Vladímir Putin reconoció los resultados de la elección. El presidente de Estados Unidos Barack Obama felicitó a Petró Poroshenko con su victoria por teléfono 2 días después de la elección, igual que el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, así como otros líderes de la Unión Europea como la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande.

El gobierno de Poroshenko estuvo inundado de casos de corrupción, incluyendo un aumento de su fortuna personal de 400 millones de dólares mientras la población ucraniana se sumía en una crisis económica y social que arrastra hasta nuestros días. Eso sí, siempre se mostró partidario de la integración en la OTAN y en la UE. Hace unos días, en una entrevista concedida a la TV France24 a principios de marzo de 2022, en plena invasión Rusa a Ucrania, mostró su satisfacción con el “creciente” apoyo occidental a su país, así como la decisión de la Unión Europea de proporcionar unos 450 millones de euros en armas al Ejército ucraniano, agradeciendo a los líderes de la UE su apoyo y por demostrar que “no le tenemos miedo a Putin”.

Zelensky: de la tensión a la guerra

En marzo de 2019, se celebran nuevas elecciones y el candidato Volodímir Zelenski, humorista sin ninguna experiencia política previa, pero apoyado por el oligarca Ihor Kolomoisky, obtuvo una contundente victoria con el 73.22 % de los votos, derrotando al presidente titular Petró Poroshenko que está siendo investigado por Alta traición y corrupción.

El presidente polaco, Andrzej Duda (ultraconservador) fue el primero de los líderes europeos en felicitar a Zelenski. El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió a Zelenski en París el 12 de abril de 2019. El 22 de abril, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Zelenski por teléfono su victoria. El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también emitieron una carta de felicitación conjunta y declararon que la Unión Europea (UE) trabajará para acelerar la implementación del resto del Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, incluidos los acuerdos sobre el Área de libre comercio profunda y completa.

El 12 de junio de 2020, La OTAN concedió a Ucrania el estatus de ‘socio con oportunidades mejoradas’, lo que permite la cooperación entre las fuerzas de la OTAN y el ejército ucraniano.

El 1 de abril de 2021, Volodímir Zelenski acusa a Rusia de concentrar tropas en las fronteras de Ucrania. Rusia dice que el ejercicio es una respuesta a las «provocaciones» ucranianas, y el 6 de abril de 2021, Volodímir Zelenski pone fin a su política de diálogo, declara abiertamente que la pertenencia de su país a la OTAN es la única forma de acabar con la guerra en el Donbass y se declara a favor de la adhesión de su país a la Unión Europea.

En noviembre, Rusia realiza otro ejercicio a gran escala cerca de la frontera ucraniana, los países occidentales temen una escalada. Vladimir Putin anuncia sus exigencias, entre ellas la garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN, para lo que está preparando dos tratados, uno dirigido a la Alianza Atlán-tica y otro a EE. UU.

Joe Biden agita la amenaza de sanciones en caso de invasión: el gasoducto Nord Stream 2, muy estratégico para la exportación del gas ruso, podría utili-zarse como palanca. De fondo, también está el interés americano en el “mer-cado” del gas que se suministra a Europa. De hecho las exportaciones de Gas Licuado a Europa crecerán más si Europa decide no depender del gas ruso.

El 20 de febrero de 2022, en un comunicado de prensa, el Palacio del Elíseo indica que los presidentes ruso y estadounidense han aceptado el principio de una cumbre Putin-Biden, acción calificada por el Kremlin como prematura. Por la noche, en un discurso televisado de más de una hora, Vladimir Putin anunció finalmente que reconoce la independencia de los territorios separatistas pro-rrusos y ordena a su ejército que entre en los territorios separatistas del este de Ucrania.

El 24 de febrero comienza la invasión con fuerzas rusas entrando en territorio ucraniano por varios frentes.

Baltasar Santos

Ni Putin, ni OTAN ni señores de la guerra

La invasión de Ucrania por parte del ejército Ruso, y el papel que están jugando los principales bloques implicados en el conflicto marca bien a las claras que asistimos a épocas de militarización, de auge de los autoritarismos, los populismos y las autocracias, y asistimos a cambios profundos en la construcción de la Unión Europea post brexit, pero lo que está claro es que los trabajadores del mundo entero decimos No a la guerra, no a la vuelta de las políticas imperialistas y no a la carrera armamentística que solo podrá ser financiada con nuevos recortes en los derechos sociales.

La escalada que ha dado lugar al conflicto en Ucrania, dista mucho de ser simple. La complejidad es enorme, y en el entramado de causas juegan un papel importante los intereses de las oligarquías, dueñas del petróleo y del gas en el mundo, y la configuración de un nuevo orden geopolítico al servicio de esas oligarquías que pretende una nueva carrera armamentística en la que siempre pagamos los mismos: la clase trabajadora del mundo entero.

Las sociedades avanzadas necesitan de energía para la producción de bienes y servicios y para la satisfacción de las necesidades más básicas de la sociedad. Esa energía siempre estuvo en manos de oligarquías (el petróleo, el gas, la electricidad…), que pugnan por un mismo “mercado”. En un mundo que ha decidido realizar una transición energética de las fuentes no renovables, como el petróleo o el gas, a la electricidad.

De hecho, la pelea por el suministro europeo de gas, que se disputan Rusia y Estados Unidos, está en el epicentro del conflicto bélico de Ucrania. Europa entera se ha convertido en dependiente del suministro energético y de materias primas, como el cereal y el grano… cuyo suministro mundial depende de Ucrania y Rusia en un alto porcentaje.

La guerra está produciendo un encarecimiento de los productos en toda Europa, cuando no desabastecimiento.

Está claro que la única víctima de este conflicto es la clase trabajadora. En Ucrania, En Rusia, en Europa, en España y en todas partes. Muertos de guerra, refugiados, hambruna, pobreza energética, precios por las nubes. Hemos de decir basta a esa barbarie, basta a los imperialismos y a los especuladores. Basta a los señores de la guerra que juegan al monopoly con las vidas de millones de personas.

La guerra causa muertes y destrucción, por lo que es necesario invertir en paz, en una distribución racional de los recursos naturales, sin especulación, y en un comercio internacional basado en la solidaridad entre pueblos.

Las sanciones contra Rusia, golpean a los oligarcas rusos que apoyan a Putin, y buscan desestabilizar Rusia, pero sobre todo, golpearán dramáticamente a los pueblos de Rusia ya empobrecidos por la política de Putin.

Los pueblos no quieren la guerra: ni el pueblo ruso ni el pueblo ucraniano. Aún estando prohibidas por la Covid, ha habido manifestaciones en varias ciudades de Rusia contra la guerra. El 24 de febrero, 1800 ciudadanos rusos fueron detenidos por la policía de Putin: sabían qué corrían ese riesgo, pero el hecho de que, en tales condiciones, varios miles de personas se atrevieran a manifestarse es un indicativo de ese rechazo a la guerra, también en Rusia.

Rusia no es el enemigo. Tampoco lo son los pueblos americanos, africanos, asiáticos o europeos. El enemigo de la clase trabajadora es Putin y todos los que como él sostienen oligarquías en todos los continentes. También Biden, quien ha instigado hasta la saciedad el posicionamiento de tropas de la OTAN en los territorios fronterizos de Rusia. Todos ellos son los señores de la guerra.

Por cierto, La OTAN es una alianza militar formada en 1949 cuyo objetivo primario era contrarrestar la amenaza de la expansión de la URSS en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En 1955, la URSS respondió a la OTAN creando su propia alianza de países comunistas de Europa del Este, con el llamado Pacto de Varsovia. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, varios países del antiguo Pacto de Varsovia se convirtieron en miembros de la OTAN. Ucrania es la nueva perla que se quiere integrar en la OTAN. De momento, esta antigua república soviética es un “país socio”, lo que significa que se le puede permitir unirse en el futuro. Rusia quiere garantías por parte de las potencias occidentales de que esto nunca sucederá, pero, como ya he dicho, ya ha sucedido:12 países del antiguo pacto de varsovia se han unido a la OTAN.

Cuando los ucranianos depusieron a su presidente prorruso a principios de 2014, Moscú se anexó la península de Crimea y respaldó a los separatistas prorrusos que capturaron grandes extensiones del este de Ucrania. La OTAN no intervino, pero respondió colocando tropas en varios países de Europa del Este por primera vez. La Alianza cuenta con cuatro grupos de batalla multinacionales del tamaño de un batallón de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia; y una brigada multinacional en Rumania. También ha ampliado su vigilancia aérea en los estados bálticos y Europa del Este, y recientemente ha anunciado la instalación de nuevos batallones.

El presidente Biden ha dicho que hay “unanimidad total” con los líderes europeos sobre Ucrania, pero ha habido diferencias notables y matices considerables en el apoyo que han ofrecido los diferentes países. Algunos miembros de la OTAN, incluidos Dinamarca, España, Francia y Países Bajos, están enviando aviones de combate y buques de guerra a Europa del Este para reforzar las defensas en la región. Sin embargo, Alemania ha rechazado la solicitud de armas defensivas de Ucrania en línea con su política de no enviar armas letales a las zonas de conflicto.

Mientras EEUU y Rusia siguen enzarzados, utilizando a la OTAN como excusa, los pueblos de Ucrania viven la barbarie de una guerra, y el resto de Europa tiembla por los efectos económicos en el precio de la energía y los cereales.

El precio de la luz y del gas se han incrementado al doble de su valor al inicio de la invasión. La gasolina también se ha incrementado, y la inflación supera el 7% en España, y amenaza con perpetuarse más de lo previsto.

La cesta de la compra de cualquier familia trabajadora se ha disparado, pero para frenar la escalada inflacionaria se dispone un “Pacto de Rentas”, o lo que es lo mismo, contención de los salarios, o lo que es lo mismo, que los sueldos y pensiones pierdan poder adquisitivo. Si los sueldos y pensiones sirvieron para salvar la banca; Si los sueldos se vieron recortados por los ERTES de la Pandemia…ahora su poder adquisitivo volverá a mermar para pagar los efectos de la guerra.

Y si el presupuesto europeo debe contemplar en los próximos años un aumento significativo en defensa y en “hard power”, los estados miembros de la UE, entre ellos España deberán ajustar el gasto público: ¿en sanidad? ¿en educación? ¿en pensiones?… de momento, está claro…que en bajada del poder adquisitivo de los salarios. Llueve sobre mojado, y la respuesta se está empezando a ver en forma de movilizaciones en la calle.

Un pacto de rentas nunca es buena noticia para los trabajadores, en primer lugar, porque no es cierto que haya un pacto ya que quien soporta la pérdida de poder adquisitivo son las rentas del trabajo, no las del capital. Además ya vemos como peligran los puestos de trabajo como consecuencia de la transición energética: SEAT ya ha anunciado un excedente de 2800 trabajadores, la multinacional francesa Schneider Eléctric (entrevistamos en este número al presidente del comité de empresa) ya ha despedido a la mitad de su plantilla, y grandes empresas ya están anunciando cierres patronales por el alto precio de la energía. ¿cuánto más nos costará esta guerra?

Se está creando el caldo de cultivo perfecto del que la ultraderecha se nutre.

Cuando el sistema capitalista mundial entra en colapso su salida es la industria de la destrucción: la guerra. Solo la unión de la clase trabajadora a nivel mundial es el antídoto de la paz. En Rusia, en USA, en Europa y en todo el mundo: exijamos el fin de la guerra, defendamos los puestos de trabajo y los derechos sociales basados en un reparto justo de la riqueza en el mundo. Eso , me dijo mi padre fallecido hace tres meses que era el socialismo: no a la guerra, redistribución de la riqueza, solidaridad entre los pueblos y justicia social.

Baltasar Santos

El viaje que les debemos

Por Martín Lozano

Hace poco he viajado a un sitio que me debía y se lo debía. Fue retrasado durante años, unas veces por motivos personales y las más recientes, pandémicos. Entre febrero y marzo de 1939 salieron de nuestro país al exilio un número inimaginable de personas. No voy a entrar en cifras, creo que no es importante saber exactamente cuántas y tampoco lo es que mi abuelo fuera una de ellas.

Las sorpresas comienzan en Lleida, para mí una perfecta desconocida, siempre vislumbrada desde la autopista. El mascarón pétreo de la Seu me impresiona por su tamaño, su belleza, su porte, su antigüedad y por el ejército de migrantes que la rodean, cerco ruidoso y pacífico de una parte de los exiliados de nuestra época, que siguen sufriendo, como siempre, la injusticia, la desigualdad, la falta de libertad y democracia en sus países, expatriados como los nuestros, pero de otro color. ¡Ah! Qué no se me olvide, las bravas y las tapas del Bar Roma en la zona universitaria me han hecho cautivo, he trasladado a su barra la cabina del desaparecido peaje.

Desde allí, huyendo de la autopista de Barcelona, me interné en la carretera interior que va pasando por sitios y paisajes que nunca había conocido, aunque fuera desde la ventanilla del coche. Un buen consejo me obligó a parar en Besalú, joya medieval y románica, con un puente y unos rincones que merecen una parada que siempre será corta. Las visitas hicieron que la llegada a Figueres fuera doce horas después de la salida. Como, por cuestiones económicas, el hotel escogido está a las afueras, Figueres nos recibe con su cara más fea de polígono comercial e industrial, igual a cualquier otro, en cualquier otra ciudad.

A la mañana siguiente nos desmiente la primera impresión con su barrio de piedra, alrededor de la Casa Museo Dalí y esa misma noche andando su Rambla, mirando al cielo embobados viendo las fachadas de las casas de la burguesía catalana. María Luisa, mi inseparable compañera de correrías, ha visitado el espectacular edificio del loco genial; a ella le maravillan sus relojes líquidos y me convence de que detrás de su impostura hay un verdadero maestro de la pintura y un precursor único de la vanguardia artística, y yo, que soy un inculto, debo creerla.

Yo fui al Museo del Exilio, en La Jonquera. Está bien, pero demasiado envoltorio para tan poca chicha. Los museos están musealizados (sé que es un problema mío, lo siento. Hay que verlos, pero estoy acostumbrado al de la Batalla del Jarama, donde el contenido te apabulla y desborda la instalación).

Ya juntos visitamos el Castillo de Figueres, donde se celebró la última sesión de las Cortes republicanas en España. Las caballerizas son impresionantes es imposible imaginarlas hasta que no las ves con tus propios ojos. Algo que me ocurrió durante todo el viaje. Por la tarde en Pont de Molins pagué una deuda que adquirí en un anterior viaje. Era el lugar donde fusilaron al coronel Rey d’Harcourt, jefe militar de la Plaza de Teruel.

El lunes, día previsto para el gran Tour, empezamos por subir a La Vajol. Todos los días nos ha acompañado una Tramuntana que ha variado de fuerte a muy fuerte con rachas de impresionante, tirando a huracanada, lo que nos ha dado unos días radiantes de cielos limpios. Pese al retraso sobre el horario previsto coronamos el Coll de Lli, lugar exacto por el que Azaña, andando como nosotros, acompañado por Negrín, salió para el exilio del que nunca regresó. Durante su estancia en Francia fue perseguido por la policía franquista y por la Gestapo nazi que le robó la bandera republicana, arriada por última vez en ese precioso pueblo ampurdanés. (El no poder llegar hasta su tumba en Montauban es una de las causas de que nos hayamos juramentado para repetir el viaje con mucho más tiempo).

A horradme el describiros las sensaciones que sentí al verme allí arriba, rodeado de castaños y con el suelo tapizado de hojas llevadas en volandas por el ventarrón. Los erizos con sus pequeños tesoros marrones aún escondidos dentro, comparten la vereda con pequeñas bellotas de algunos quercus que abundan en los densos bosquetes. En el momento de coronar y con el horizonte abierto por el vendaval, se ve el Mediterráneo y parte de la costa española, algo que supongo no vio Don Manuel, pues en aquellos días llovió a mares. Imagino que cuando arriba se volvió y vio la senda que nunca más se ha de volver a pisar, sintió una amarga y profunda tristeza, viniéndole las lágrimas a los ojos. Igual que a mí recordándole allí y al ver el cartel de Le Perthus, yo también apurado por un gendarme francés para que entrara «Vite, vite» a su país. O en la arena de Argelès sur Mer, no imaginarás su tamaño hasta pisarla. Los ojos se vuelven a humedecer al entrar en el cementerio de Colliure y ver en primer plano, separada del resto, la pequeña tumba, donde duerme el imperecedero, el inmenso Machado y su minúscula madre, a los que solo tres días eternos separaron sus muertes.

En el retorno a España seguimos escuchando los versos de Machado en boca de Serrat, para muchos el que mejor los canta. Port Vendres, Banyuls sur Mer, Cerbère y tras descollar Belitres, entre los aullidos inmisericordes del viento, vemos a nuestros pies Portbou y la tierra que aún sigue sin dar reparación a los miles de enterrados en sus cunetas, ni resarciendo a los que tuvieron que huir por defender las libertades, los derechos y tuvieron el sentido moral, la vergüenza, el miedo y el valor suficientes para no quedarse en un sitio en el que habían perdido todo menos la vida.

Gracias Maestros. Salud Compañeros.

Epílogo. No voy a epilogar esta columna, por lo menos mientras quedemos uno solo de nosotros que les recordemos, les admiremos y sigamos reivindicando su memoria.

Epílogo 2. No he querido cambiar este texto pero la actualidad me lleva a terminar esta columna con la mención de otro exilio, esta vez el de miles de ucranianos (van más de tres millones), que nos hacen revivir las mismas imágenes del horror y el sufrimiento de siempre. Otra vez un pueblo soporta la invasión y la guerra en su suelo ante el ataque por parte del Ejército de un dictador, sus aliados y sus cómplices activos y pasivos.

La Sra. Pérez y el Sr. Smith

Llevo unos días leyendo a algunos/as que nos dicen que Estados Unidos es el país de las oportunidades, que es donde debemos mirarnos, que es el Estado al que debe aspirar cualquier otra sociedad, que el sistema neoliberal es el mejor de todos … y me acordé de la Sra. Pérez y del Sr. Smith.

La Sra. Pérez es española, el Sr. Smith es estadounidense.

La Sra. Pérez es camarera, el Sr. Smith cajero en un supermercado.

La Sra. Pérez llega a fin de mes con mucho sufrimiento, el Sr. Smith también.

La Sra. Pérez tiene dos hijos, el Sr. Smith también.

La Sra. Pérez no tiene seguro de salud privado, el Sr. Smith tampoco.

La Sra. Pérez tiene un incipiente cáncer, el Sr. Smith también.

A la Sra. Pérez, la Seguridad Social española se hará cargo de ella, todos los años que hagan falta, con todos los tratamientos y hospitalizaciones que le hagan falta, sin que tenga que pagar nada. El Sr. Smith deberá vender su casa, su coche y pedir un préstamo para poder pagarse el tratamiento y la hospitalización … si quiere salvar su vida.

Estoy orgulloso de vivir en un país donde la solidaridad en el sistema de salud público es financiado y utilizado por todos/as, independientemente de la riqueza que pueda tener, y estaría demasiado cabreado viviendo en un país donde solo puedan resolver sus problemas de salud, los que puedan pagarse un seguro privado.

Además, deben tener en cuenta esos teóricos neoliberales (digo teóricos, porque cuando llega un momento complicado siempre exigen al gobierno que los ayuden) que en Estados Unidos hay 40 millones de personas que viven debajo del umbral de pobreza. Sí, como si casi todos los españolitos/as viviéramos con unos ingresos por debajo de lo mínimo para subsistir dignamente. Y de ellos varios millones mendigando todos los días para poder comer y viviendo en la puñetera calle.

Además, también les recordaría que Estados Unidos está en el segundo lugar del lamentable ranking de los países más desiguales del mundo. En Estados Unidos hay algunas decenas de miles de habitantes con mucho dinero, pero también hay demasiadas decenas de millones de pobres sin nada, y lo peor de todo, sin ganas de vivir.

Así que, querido amigo, querida amiga, si esos neoliberales de la derecha rancia española te dicen que España debe seguir los pasos de Estados Unidos como el “país de las oportunidades, del esfuerzo y de no sé qué más”, podrías recordarle lo que le ha pasado al Sr. Smith, la pobreza en la que viven 40 millones de estadounidenses y la desigualdad absoluta entre unos pocos que tienen demasiado y demasiados que no tienen nada.

Rafael Fuentes

Militante socialista de Málaga

Sahara Occidental colonia marroquí

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, da un giro histórico al reconocer el plan de Marruecos del 2007 para dar una autonomía a la excolonia dentro de Marruecos. Reconociendo de facto la soberanía de Marruecos sobre este territorio.

En el documento del PSOE de la importancia de las relaciones de España y Marruecos, que se utiliza como argumentario.

Dice: “Es la postura de España desde el 2008 siendo presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez no solo se ha limitado a seguir su política dice que España en las reuniones de alto nivel entre España y Marruecos de 2008, 2012 y 2015 dice que España saluda los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos sobre la cuestión del Sáhara”.

Pero los archivos de estas reuniones desmienten esta información; ya que las ejecutivas de Zapatero ni de Rajoy consideraban el plan marroquí sobre la autonomía. España se limitaba a apoyar el diálogo entre Marruecos y los representantes del pueblo saharaui (polisario).

En este documento también dice “nos unen a Marruecos fuertes lazos humanos e históricos” pero no dice nada del pueblo saharaui que fue la provincia española 53. Los niños y niñas estudian castellano en los campamentos de refugiados en Tinduf. Muchos saharauis tienen el DNI español. España trae para pasar el verano en acogida a miles de niños y niñas con las familias españolas.

Volvemos al siglo XIX o XX cuando en África países como Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Bélgica y España tenían sus colonias, y sin contar con los nativos con compás y cartabón hicieron países a su conveniencia.

Y ahora se junta EE.UU., Francia, y Alemania, y tristemente España que es la potencia administradora y debería velar por el Sáhara Occidental, y no decidir que lo mejor es una autonomía sin consultar con el pueblo saharaui.

La resolución de la ONU 2602 (2021) que reafirma su compromiso de la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de la carta de las naciones unidas, que en las resoluciones del 40 congreso del PSOE sigue recogiendo la autodeterminación.

Y nuestro partido PSOE no es una ONG que hacen una labor muy loable; ya que en el argumentario dice: “El compromiso con la población saharaui de proyectos esenciales y estratégicos, en alimentación, nutrición y salud. Lo que quiere el pueblo saharaui es libertad para decidir como dicen todas las resoluciones de la ONU”.

¡Rectifica presidente de España y secretario general del PSOE Pedro Sánchez!

Luis María Pérez Pérez

Militante PSE-EE

¿Vendemos a los Saharauis?

Una vez más, nuestro partido se aleja de los planteamientos de justicia social que fueron base para la creación del mismo, pero que ese pragmatismo que yo llamo simplemente cobardía, nos lleva de nuevo a otro punto más en la derechización constante de nuestro grupo.

Poco antes del vergonzoso abandono del pueblo saharaui, en las ambiciosas manos del reino alauita, España de manera absolutamente hipócrita, pero lógica en un dictador sin escrúpulos, propone un referéndum de independencia, en lugar de haber hecho todo lo posible porque la obtuvieran en el transcurso de la colonización española.

Era evidente que Marruecos no aceptaría aquella propuesta, pues España le dejaba el camino libre, se sentían absolutamente poderosos contra el minúsculo Frente Polisario de reciente creación, que reclamaba la legitimo control de sus tierras, con lo cual el monarca alauí no quiso perder la ocasión de apoderarse con facilidad un territorio que habia reclamado insistentemente e históricamente, por lo que combatió duramente a los saharauis durante largos años.

Con la vergonzosa retirada del ejercito español, sin resolver previamente el conflicto, a pesar de tener la posibilidad de hacerlo con relativa facilidad, el territorio quedo en manos de Mauritania y de Marruecos, que disputaron su control.

El Frente Polisario, fundó la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD), lo que se tradujo en un largo periodo de guerras de guerrillas, durante más de dieciséis años, entre el Frente polisario y el reino de Marruecos.

En 1979 el Frente Polisario firmó la paz con Mauritania y Marruecos Tras un acuerdo con la ONU, creando un órgano que dio en llamarse “Misión para el Referéndum del Sahara Occidental” (Minurso), lo que, a mi juicio, con toda justicia, no han dejado de revindicar ni un momento los legítimos propietarios de ese territorio. Referéndum que cada vez parece más difícil de alcanzar, pues la ambición y el afán de poder del monarca alauí no parecen tener límites.

En la primavera de 2021, el Líder del Frente polisario Brahim Ghali, se contagió con el covid19, y el gobierno español lo hospitalizó, lógicamente en uno de nuestros Centros públicos. Lo que en principio debería de ser una acción absolutamente lógica de acogimiento por razones humanitarias sin más, paso a convertirse en un conflicto diplomático, que una vez más nuestro presidente no supo afrontar con la valentía necesaria, claudicando de nuevo ante la derecha y ante Marruecos, y que provocó una crisis migratoria sin precedentes, a la que ahora una vez más sucumben humillándose nuestros políticos, dejando otra vez al descubierto el plumero ideológico. Nuestro gobierno, que junto a la ONU defendieron hasta ahora la celebración del citado referéndum, aprovechando ahora todo este barullo en el que estamos sumergidos por la Guerra de Ucrania, los precios energéticos, los paros en el transporte y con nocturnidad y alevosía, de nuevo nos engañan a todos y una vez más, dejamos en las garras de los poderosos a los mas necesitados de nuestro apoyo

Quizás yo sea un ingenuo, y desde luego que no soy políticamente correcto, pero me parece mucho mas importante mantener nuestra lucha social por un mundo más justo, que los intereses bastardos que puedan repercutir de una forma totalmente desleal, al colocarnos cada vez mas cerca de los planteamientos conservadores.

No se si esta decisión, nos cerrará el grifo del Gas, es posible que sí, pero si esto fuera así realmente, creo que nos lo merecemos, por no haber impulsado medios energéticos mas respetuosos con el medio ambiente, ya que desde hace tanto tiempo sabemos que cada vez nuestra dependencia de los hidrocarburos, nos llevará a la ruina energética en el país del sol.

Es probable, que el hecho de tener contento a nuestro monarca vecino sea diplomáticamente rentable, pero desde luego ética y moralmente estamos cayendo en un desprestigio social que nos equipara a las dictaduras más retrógradas.

Cuando nuestro país, más necesita que la izquierda mantenga esos ideales de justicia social y que, con sus diferencias, todos los grupos que se sitúan a este lado, permanezcan unidos contra el alarmante crecimiento de las posiciones más fascistas de extrema derecha, la pasividad y el conformismo, parecen apoderarse de nuestros dirigentes, que se avergüenzan de nuestro natural acercamiento a los más necesitados, y por el contrario lo hacen a los poderosos, aunque eso implique entrar en sus corruptas formas de estar.

Queridos compañeros que os hemos encomendado el honor, de representar a nuestro PSOE en el ejercicio de conseguir una sociedad justa y que el pueblo español esperanzado por esos ideales, os han concedido su confianza, por favor, frenar esa deriva cada vez mas escandalosa hacia la derecha, los socialistas tenemos principios, quizás no sea cómodo mantenerlos, quizás sea más cómodo y más rentable personalmente ser conservadores, pero ¿para qué? para que unos pocos puedan vivir de esas prebendas, mientras otros cada vez se sumergen más en la miseria.

No, los socialistas no somos así. Queridos compañeros, si consideráis que no podéis mantener nuestros principios sociales, éticos y morales, apartaros dignamente estoy seguro que en nuestro querido partido hay quien si puede y quiere mantenerlos a ultranza, y dejar una sociedad justa a nuestros nietos, ya que nuestros hijos desgraciadamente sois vosotros y evidentemente no lo habéis conseguido, aunque por distintas razones tampoco lo habíamos conseguido los que os hemos precedido.

Queridos compañeros, el poder si no sirve para mejorar a la sociedad en su conjunto, no sirve para nada pues todos tenemos fecha de caducidad, aunque no sepamos cual es, pero la sociedad sigue adelante, hacer que cada vez sea con más justicia.

Paco Ascón

Xares, Ourense

¿Por qué sube tanto la luz?

En los últimos meses asistimos a una subida sin precedentes de la factura de la luz, tanto para los clientes residenciales como para las empresas.

¿A qué se debe esta subida?

Con la factura de la luz, pagamos tres conceptos diferentes: impuestos, peajes y energía. Vamos a analizar cada uno de ellos.

  • Impuestos:

En la factura de la luz, se paga el Impuesto Eléctrico 5,1127 %. Está regulado por la ley 66/1997, y lo deben pagar todas las viviendas, locales y espacios que tengan contratado un punto de suministro eléctrico. En realidad, es una adaptación del antiguo «coste específico asignado a la minería del carbón», creado en 1992 para ayudar a este sector, y sustituido cinco años después por el actual impuesto sobre la electricidad.

También se paga el 21% de IVA.

El Gobierno acordó, en el BOE de 25 junio 2021, bajar el Impuesto Eléctrico al 0,5%, y el IVA al 10% (para consumidores con potencias contratadas inferiores a 10 Kw), al objeto de amortiguar la subida de la luz. Esta bajada de impuestos ha sido prorrogada.

  • Peajes:

Los peajes son cargos que se pagan en la factura de la luz, relativos a diferentes aspectos del sistema eléctrico. Ha sido un cajón de sastre donde los diferentes gobiernos han ido introduciendo, vía BOE, diferentes peajes para pagar: la red de transporte (alta tensión), la red de distribución (media y baja tensión), los costes extrapeninsulares (la generación de electricidad en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla es más cara que en la Península), las primas a la cogeneración, renovables, a las incineradoras de basura que generan electricidad, etc.

Esta parte de peajes no ha experimentado cambios en el último año.

  • Energía:

Aunque es posible almacenar electricidad en baterías, e incluso “almacenar electricidad” en sistemas hidroeléctricos de bombeo (en horas con baja demanda de electricidad se utiliza electricidad para bombear agua a un embalse superior, que es turbinada cuando aumenta la demanda); no es posible almacenar la electricidad que utiliza una gran ciudad para una semana, ni para todo el día…por ello, en cada momento, hay que generar la electricidad que consumimos.

Para poner un precio a esa electricidad, se estableció un sistema de subastas para cada hora de cada día, regulado por el OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Energía). En su web, el propio OMIE define así las subastas mayoristas de electricidad:

Todos los días del año a las 12:00 CET, se lleva a cabo la sesión del mercado diario en la que se fijan los precios y energías de la electricidad en toda Europa para las veinticuatro horas del día siguiente. El precio y el volumen de energía en una hora determinada se establecen por el cruce entre la oferta y la demanda, siguiendo el modelo acordado y aprobado por todos los mercados europeos que actualmente es de aplicación en España, Portugal, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Polonia, Reino Unido, República Checa y Rumania.

Los agentes compradores y vendedores que se encuentren en España o en Portugal presentarán sus ofertas al mercado diario a través de OMIE, que es el único NEMO designado en dichos países. Sus ofertas de compra y venta son aceptadas atendiendo a su orden de mérito económico y en función de la capacidad de interconexión disponible entre las zonas de precio. Si en una cierta hora del día la capacidad de la interconexión entre dos zonas es suficiente para permitir el flujo de electricidad resultante de la negociación, el precio de la electricidad en esa hora será el mismo en ambas zonas. Si, por el contrario, en esa hora la interconexión se ocupa totalmente, en ese momento el algoritmo para la fijación del precio da como resultado un precio diferente en cada zona. Este mecanismo descrito para la formación del precio de la electricidad se denomina acoplamiento de mercados.” (fuente web OMIE).

Este mercado es marginalista, ¿qué significa esto? Que con independencia de cuánto cuesta producir dicha electricidad, y a qué precio la oferte el productor, toda la electricidad producida en cada una de las horas…se paga al mismo precio.

Así podemos tener, muchos días donde el gas natural solo produce un 5, 10, 15 o 20% de nuestra producción de electricidad de ese día…y fija el precio de toda la electricidad.

En 2021 el precio del gas natural se disparó como consecuencia sobre todo de la tensión geopolítica, y ya en 2022 con la Invasión de Ucrania por parte de Rusia el precio del gas ha aumentado exponencialmente, trasladando ese aumento al mercado mayorista de la electricidad, y a las facturas de ciudadanos y empresas.

Antes de que se disparase el precio del gas natural, ya había voces que planteaban lo absurdo de un sistema que remunera (vía la factura eléctrica de ciudadanos y empresas) a las eléctricas con unos “beneficios caídos del cielo” (windfall profits) a, por ejemplo, la producción hidroeléctrica de embalses construidos hace 40, 50, 60…o 100 años.

A modo de ejemplo Embalse Hidroeléctrico de Ricobayo, río Esla (Zamora) se terminó de construir en 1935. El pasado verano, 2021, fue uno de los embalses vaciados por las eléctricas (en este caso Iberdrola), y su electricidad vendida a precio de electricidad generada en un ciclo combinado de gas natural.

El Gobierno de España libra su particular batalla para que la Comisión Europea acepte rediseñar el actual sistema de fijación de precios. Esta batalla comenzada en el tercer trimestre de 2021 por el Gobierno de España, ha ido ganando cada vez más adeptos…pero sigue chocando con la Comisión Europea.

Esta situación está afectando a la economía doméstica que tiene que destinar más dinero para pagar la factura de la luz, y está provocando un aumento de los costes de las empresas, sobre todo de aquellas que hacen un uso más intensivo de la electricidad. De no desligar el precio del gas al de la electricidad, podemos irnos a un escenario de destrucción masiva de empleos por parte de las empresas, y a una situación inasumible para un buen número de familias.

Urge que la Comisión Europea elimine el sistema marginalista de fijación de precios de los mercados mayoristas de electricidad en la UE.

Juan José Fuentetaja

Profesor Tecnología IES Julio Caro Baroja (Fuenlabrada)

Tribuna Socialista entrevista a Cesar Serrano

Pregunta.- ¿Cuántos trabajadores formaban la plantilla de Schneider en el momento más álgido y en qué momento fue eso? De aquellos, ¿cuántos quedan hoy?

Hemos llegado a ser 350 trabajadores en el pasado. Fue antes de la crisis del 2008. En aquel momento la planta funcionaba a pleno rendimiento con varios turnos de trabajo. A día de hoy somos menos de 200 trabajadores, concretamente 181.

P.- Lleváis varios meses de lucha y movilización contra la pretensión de la empresa de despedir a 87 trabajadores ¿Qué argumenta la empresa para llevar a cabo estos despidos?

A finales de septiembre del año pasado, nos comunicaron la intención de la empresa de deslocalizar una parte de nuestra producción; concretamente nuestra celda de media tensión SM6-24, a Schneider Stezzano, en Italia, a lo largo del 2022. Este producto es la columna vertebral de nuestra fabricación, puede suponer el 50% de nuestra producción total. La compañía alega que es una decisión estratégica del grupo. De hecho, reconocen que no hay causas técnicas, económicas ni organizativas que justifique esta operación, pero que, aun así, finalmente se hará. La consecuencia directa de esta deslocalización es el despido de nuestros compañeros y compañeras una vez se produzca este traslado. Nosotros entendemos que lo que se está buscando es el cierre definitivo de nuestro centro de trabajo.

P.- ¿Es el primer expediente de regulación, sea temporal o extintivo parcial que sufrís?

No, en el 2009 y 2010 pasamos por dos ERTES debido a la crisis del 2008. Más tarde, en el 2020, debido a la pandemia del COVID-19, aplicaron un ERTE a nivel de Schneider España, y en nuestro centro se aplicó un segundo ERTE ese mismo año por la misma causa.

P.- ¿Qué medidas de lucha habéis llevado a cabo?

Llevamos tres jornadas de huelga de 24 horas y otra de media jornada. Nos hemos manifestado frente a la embajada de Francia, -Schneider Electric es una multinacional de capital francés-, y frente al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. También nos hemos manifestado frente al ayuntamiento de Griñon. Además, nos hemos reunido con los responsables del Ministerio de Industria del gobierno y de la Comunidad de Madrid, para denunciar nuestra situación.

Ahora hemos iniciado una «mesa de diálogo» con la dirección, pero todo apunta a que volveremos a las movilizaciones ante la total falta de compromiso de Schneider Electric con el futuro de nuestra planta y de nuestros empleos.

P.- ¿Qué respuesta habéis encontrado en los sindicatos y partidos? ¿y en la Administración local y/o autonómica?

El sindicato CCOO ha estado a nuestro lado desde el comienzo de las movilizaciones y en las reuniones que hemos mantenido con la dirección de Schneider Electric. Es la organización la que ha pedido las reuniones que hemos tenido tanto con los responsables de economía de la Comunidad de Madrid como del Ministerio de industria. En ambas administraciones hemos pedido la implicación de estas en nuestro conflicto. De hecho, en esta semana se reúnen con la empresa. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

En cuanto a los partidos políticos, hemos tenido reuniones con Más Madrid, Unidas Podemos y PSOE de Madrid, que han intervenido en nuestro favor en la Asamblea de Madrid, pidiendo a consejero de economía y empleo de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, que defienda la industria de la región. También hemos intervenido ante la comisión de economía y empleo de la Comunidad, gracias a Más Madrid. Además de esto, Izquierda Unida, a elevado una pregunta a la Comisión Europea sobre nuestro conflicto.

P.- Schneider es una de las industrias más importantes de Griñón ¿Cómo puede afectar cualitativa y cuantitativamente esta destrucción de empleo a la que os enfrentáis?

Pues es algo catastrófico para la zona. De nuestra actividad dependen una veintena de empresas auxiliares que suman 400 trabajadores. Estamos hablando de empleo industrial, con mejores condiciones laborales que el empleo del sector servicios, por poner un ejemplo. Para la zona sur de Madrid, con una destrucción del tejido industrial casi endémica, es un desastre sin paliativos que profundiza, aún más, en el desequilibrio territorial de la región.

P.- Las deslocalizaciones y cierres de plantas industriales no es un hecho aislado, ni en España ni en Europa. Como representante de los trabajadores ¿Qué opinión te merece el retroceso de la industria en nuestro entorno geográfico, estatal y continental, por las consecuencias que eso está teniendo?

Una cosa que la pandemia del Covid-19 ha destapado crudamente es, precisamente, este proceso de cierres y deslocalizaciones que viene ocurriendo desde hace años y que nos ha llevado a una situación en la que no teníamos capacidad ni para fabricar unas simples mascarillas, por no hablar de la crisis de materiales que sufrimos actualmente, con la parada de producción del sector automovilístico, solo por poner un ejemplo. La lógica de los grandes capitales, que solo buscan maximizar sus pingües ganancias, llevándose el tejido industrial allí en donde encuentran entornos favorables a la más salvaje explotación de los trabajadores, debe ser denunciada y combatida desde todos los frentes, ya sea en nuestras empresas o desde las organizaciones sindicales de clase. Como sindicalistas debemos presionar a las administraciones para revertir esta situación, que lamentablemente ha sido, en muchos casos, favorable a este proceso de destrucción de la industria en favor de sectores en los que la precariedad laboral es la norma. Y esto no ocurrirá si no somos capaces de organizarnos y movilizarnos en defensa de nuestros intereses como clase trabajadora.

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