Canciones con Poder

El pueblo unido jamás será vencido (otra vez)

Por Martín Lozano

Himno de la resistencia, de la revolución, de la esperanza, de la decepción, de la desesperación, de la protesta. El título y el estribillo de la canción están inspirados por una frase del líder colombiano Jorge Elecér Galtán y popularizada en los 70 por los manifestantes de la Unidad Popular y los seguidores del Presidente Salvador Allende, durante su gobierno desde noviembre de 1970 hasta el fatídico 11 de septiembre de 1973. Otro día 11 para marcar en negro en los calendarios. Fue grabada por primera vez en un concierto en la Alameda de Santiago, unos meses antes del golpe de estado de Pinochet. Compuesta por Sergio Ortega, Embajador de la Cultura, junto con Victor Jara, del gobierno de Unidad Popular, y por el propio grupo Quilapayún, cuyo nombre significa en mapuche araucano ‘Tres barbas’ pues ese era el número inicial de sus componentes e imagino que no eran lampiños. Cantada y versionada hasta el infinito por multitud de grupos y solistas, quizá una de las más conocidos sea la del grupo, también chileno, Inti Ilimani. Aún cincuenta años después en cualquier manifestación se oye el lema de la canción en boca de cualquier colectivo que quiera pelear por sus derechos y reivindique la justicia de la lucha popular. Se merece estar en los primeros puestos de cualquier lista de las Canciones con Poder.

Canciones con Poder

“Grandola vila morena”

Esta es la canción que sirvió de contraseña para la revolución de los claveles de Portugal, el 25 de abril de 1974. La compuso José Manuel Cerqueira Afonso dos Santos, conocido por José Afonso.

“Grândola, villa morena,
tierra de fraternidad,
el pueblo es quien más
ordena dentro de ti, oh,
ciudad”

Grândola, es un municipio portugués del Distrito de Setúbal, en la región del Alentejo. José Afonso, compuso esta canción como homenaje a la “Sociedad Musical Fraternidad Operaria grandolense”. El tema fue incluido en el álbum Cantigas de Maio, grabado en Francia entre el 11 de octubre y el 4 de noviembre de 1971.
La canción estuvo prohibida por el régimen salazarista, quien la consideraba como una música del partido comunista de Moscú. Este dato nos confirma que todos los fascismos y sus seguidores sufren una especie de manía persecutoria contra todo aquello que les suene perjudicial para sus intereses de clase.
El pasado mes de abril se han cumplido 48 años del inicio de la Revolución de los Calveles en Portugal, concretamente a las 2:00 del día 25 de abril de 1974, en el programa radiofónico Limite, se emitió Grândola, Vila Morena, que era la segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario que derrotaría a la dictadura de Salazar. El Movimiento de Fuerzas Armadas (MFA), organizaba a lo más progresista de los oficiales del ejército y a una amplia
base, fue el joven capitán Fernando José Salgueiro Maia (1944-1992) quien, tras destituir a sus superiores del Regimiento de Caballería Mecanizada de la ciudad de Santarém, encabezó una columna de carros de combate, recorrió más de 100 kilómetros hasta Lisboa. El apoyo de las masas sería el encargado de conseguir la libertad, cuando recibieron a las tropas colocando claveles rojos en las bocas de los cañones de los tanques y los fusiles de los soldados.
Desde la Revolución de los claveles, la canción es un símbolo para los pueblos que anhelan el avance social y la verdadera democracia para la mayoría social. El pueblo portugués la tiene muy presente en sus reivindicaciones; en las protestas de septiembre de 2012, contra los recortes del gobierno de Pedro Passos Coelho, los manifestantes entonaron Grândola vila morena como himno de las protestas. Meses después, cuando el primer ministro Passos Coelho empezaba su intervención en una sesión de control al Go- bierno, fue interrumpido por ciudadanos que conformaban el movimiento Que se lixe a Troika (Al diablo con la troika) que, apostados en las tribunas del público de la cámara del Congreso, volvió a cantarla, añadiéndola el siguiente estribillo:

“Que se lixe a troika
Al diablo con la troika
Que se foda a troika
Que se joda la troika
Que se lixe a troika
Al diablo con la troika
Que se foda a troika
Al diablo con la troika”

Roberto Tornamira
Miembro del Comité de Redacción

Al alba

Por Martín Lozano

Una canción de los años de la protesta, en los que muchos, pero no la inmensa mayoría nos rebelamos contra la dictadura y sus últimos coletazos. La compuso Luis Eduardo Aute contra la pena de muerte y la cantó por primera vez Rosa León, que la incluyó en un disco del mismo nombre publicado en 1975. En una actuación la cantante se la dedicó a los que días después serían los últimos fusilados del franquismo, por lo que desde entonces se convirtió en un himno y una de esas Canciones con Poder. En ningún momento se hace de manera explícita mención a tema político alguno, para la censura de la época debió pasar como una macabra canción de amor. Me atrevo a ir un paso más allá y extenderla (como los buitres sus alas, que considero una alegoría de las aviaciones fascistas y nazis durante la retirada republicana) a las madrugadas en las que los que partían al exilio por las fronteras con Francia sentían que las estrellas, que veían por última vez desde España, les herían y cómo la luna sangraba, además presentían que tras la noche vendría la noche más larga de la historia de la democracia en nuestro país y comenzaría un día con hambre atrasada, tan atrasada que aún devoraría miles de muertos más en España por la represión franquista y millones en todo el mundo a consecuencia de la II Guerra Mundial.

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