Espectáculo, circo y política

La fuerte polémica suscitada en torno a la formalización de las candidaturas para las próximas elecciones del 26 de mayo y, en particular, en las de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid ha alcanzado un gran protagonismo mediático en los últimos días. Los procedimientos de elección de candidatos de los partidos del bloque de derechas han permitido las nominaciones- sin grandes dificultades-, a pesar de que ello ha puesto de nuevo a prueba su democracia interna y, en el caso del PP, los candidatos resulten irrelevantes, por ser absolutamente desconocidos.

Por el contrario, en los partidos de izquierda se han suscitado serios problemas y muchas dificultades. En Podemos, en concreto, la fuerte división interna está presidiendo los debates, al margen de las propuestas que representan cada uno de los candidatos. En el PSOE, una vez cerrado desde hace años la nominación del candidato a la Comunidad (Ángel Gabilondo), el problema se ha planteado en el Ayuntamiento de la capital. El considerable retraso en la nominación de los candidatos, la pasiva y estéril actitud de la Agrupación Socialista Madrileña, así como la presentación libre y audaz de tres candidatos (Manolo de la Rocha, Chema Dávila y Marlis González) y, finalmente, el nombramiento de un independiente alejado de la política (“Pepu” Hernández), por la dirección federal (Pedro Sánchez), obligará a celebrar Primarias con varias opciones en el tablero y, por lo tanto, con el riesgo de que pierda el candidato “oficial” (sin ninguna tradición de partido) y con él el secretario general del partido y presidente del gobierno. En el mejor de los casos, y al margen de lo que ocurra en el proceso, un buen número de militantes ya considera que se ha roto la obligada neutralidad y, sobre todo, dado un golpe bajo a la credibilidad y al futuro de las Primarias.

En todo caso, el espectáculo de la izquierda está resultando lamentable y muy poco edificante, sobre todo porque se produce en unas circunstancias excepcionales y con grave riesgo de que la derecha extrema (PP, Ciudadanos y Vox) logre formar gobiernos en Ayuntamientos, CCAA y, posteriormente, pueda recuperar el gobierno de la Nación. Todo ello está coincidiendo plenamente con el debate de los PGE-2019, con las bochornosas críticas de la derecha al gobierno en relación con la política del Estado en el exterior (crisis de Venezuela), el juicio de los políticos catalanes presos y, por si esto fuera poco, con las movilizaciones sindicales convocadas en defensa de una serie de reivindicaciones encaminadas a recuperar derechos, salarios y protección social, con el propósito de superar la desigualdad, la pobreza y la exclusión social.

En este contexto, mantener  la unidad interna de los partidos de izquierda debe ser una exigencia de obligado cumplimiento. Por eso resultan intolerables y execrables las declaraciones de ex dirigentes del PSOE- y de algunos presidentes de CCAA- sobre asuntos internos y de política gubernamental (“toda crítica cabe dentro de la organización y ninguna fuera”). En menor medida, resultan también criticables las políticas de marketing vacías de contenido (cartón piedra), las ocurrencias imaginativas e incomprendidas por muchos militantes (históricamente fracasadas) y, por último, la escasa participación y movilización de los afiliados en la toma  y defensa de las decisiones de los órganos de dirección del partido (democracia interna).

En todo caso, lo prioritario es que el gobierno responda a los problemas que preocupan al conjunto de la ciudadanía. El primer problema se refiere a cerrar los PGE-2019 que, sin duda, condicionarán las políticas a desarrollar en los próximos meses e, incluso, la fecha de las próximas elecciones generales. A pesar de sus carencias, en la actual coyuntura política, económica y social, los PGE-2019 se pueden considerar positivos para avanzar en la recuperación de las políticas sociales y de inversión pública. Por eso, al margen del resultado final del debate presupuestario, deben quedar nítidamente claras las razones de la izquierda y los argumentos que esgrime el bloque de derechas para oponerse, sobre todo cuando la UE ha dado el visto bueno a estos presupuestos y éstos mejoran la inversión y la financiación de las políticas sociales. Dando por hecho que el gobierno no debe, en ningún caso, asumir compromisos opacos e inconfesables con los independentistas- que no sean capaces de entender ni comprender los ciudadanos-, a cambio de que voten los PGE-2019.

En segundo lugar, el gobierno debe clarificar definitivamente su posición (por si no estuviera suficientemente clara) en relación con el debate territorial y, sobre todo, con el problema de Catalunya. Su aspiración y apuesta (compartida) por el diálogo y el acuerdo debe tener unos límites exigibles de dignidad, decoro y defensa del Estado de derecho y, en coherencia con ello, respetar íntegramente la Constitución, el Estatuto de Autonomía, la independencia del poder judicial y la solidaridad interterritorial, en la perspectiva de un Estado Federal. Por ejemplo, en relación a este problema, resulta absurdo que se haya planteado, en algún momento, aunque sea como simple hipótesis, el indulto a los procesados sin que se haya emitido una resolución judicial firme. Sin olvidar la reacción montaraz e intempestiva de la oposición en este asunto, alimentando el odio y la confrontación: la derecha dispara a todo lo que se mueve…

En tercer lugar, el gobierno debe superar las contradicciones que se han producido en la gestión del fenómeno de la inmigración y combatir, con todos los medios a su alcance, que no son pocos, las políticas y declaraciones- populistas, falsas y vejatorias- de los partidos de la derecha relacionados con la inmigración. En todo caso, el fenómeno de la inmigración no se puede reducir a un problema de orden público y, por lo tanto, esta política debe ser acordada, con todas sus consecuencias, en el marco de la UE, dotando de un mayor protagonismo al área social del gobierno en sus políticas encaminadas a regular los flujos migratorios, propiciar la integración social de los inmigrantes y fomentar la cooperación con los países emisores de inmigrantes.

Una vez respondido a los grandes problemas enumerados con anterioridad, el gobierno debe reafirmar su voluntad de defender, sin fisuras, las políticas socialdemócratas (redistribución de la riqueza), que siguen vigentes en la actualidad, como lo demuestra el debate abierto actualmente en la socialdemocracia alemana. Con estas ideas se pueden ganar unas elecciones generales comprometiendo y movilizando a la izquierda sociológica y a los jóvenes, sin recurrir a políticas de centro siempre acomodaticias y nada ilusionantes. Sólo falta un partido fuerte que las defienda y las explique a todos los niveles de nuestro tejido social; simplemente porque son las ideas más apropiadas para responder a la crisis y a la fuerte ofensiva neoliberal que se está produciendo en la actualidad. Y, desde luego, las más eficaces para defender los intereses de los más desfavorecidos que son, precisamente, a los que se debe dirigir una política de izquierdas diferenciada de las rancias recetas ya fracasadas que nos ofrece la derecha.

En este sentido, el PSOE y la izquierda en general deben ser sensibles a la creciente demanda de los ciudadanos. Los ciudadanos y la opinión pública exigen respuestas a sus problemas reales y, en coherencia con ello, aspiran a conocer y potenciar las políticas sociales a desarrollar en la UE; las alternativas para combatir el desempleo y la escandalosa precariedad de nuestro mercado de trabajo (es imprescindible derogar la reforma laboral); potenciar la política industrial que necesita nuestro país; determinar la necesaria protección social que queremos (pensiones, desempleo y dependencia); mejorar los servicios públicos (educación y sanidad); apostar claramente por la igualdad de género (brecha salarial, entre otras medidas); luchar contra el cambio climático; y, por último, abordar decididamente la necesaria reforma de la política fiscal, que dote de mayores ingresos al Estado y nos equipare en este sentido a la media europea (bajar impuestos, como propone la derecha, es pura demagogia electoral), a partir de la lucha contra el fraude fiscal, la eficiencia y la progresividad, única manera de mantener nuestro Estado de Bienestar Social.

Los ciudadanos más conscientes exigen que se asuman estos grandes asuntos y se den respuestas concretas a estas políticas en vísperas de las importantes elecciones del 26 de mayo: UE, ayuntamientos, CCAA y, cuando corresponda, del Estado. Todo lo demás son cortinas de humo (distracción y desinformación) y políticas espectáculo de marcado carácter populista, propiciadas por una derecha ultramontana y unos medios de comunicación a su servicio, al amparo de un pobre y escaso debate ideológico, una baja y cateta cultura política y, sobre todo, de la existencia de un número importante de ciudadanos indiferentes a la legítima defensa de sus derechos e, incluso, alejados de la compleja realidad social (falta de techo, abrigo, alimentos…)

Por otra parte, el gobierno no debe olvidar que las fuerzas del trabajo, organizadas en sindicatos, mantienen sus reivindicaciones, con el propósito de recuperar los derechos perdidos, mejorar la protección social y sus salarios, a pesar de la oposición de los empresarios, que defienden mantener la reforma laboral, que impuso unilateralmente Mariano Rajoy, al margen del diálogo, de la concertación social y de los sindicatos (es inadmisible que, en la práctica, la CEOE y CEPYME puedan tener capacidad de veto). Esto explica y justifica plenamente que miles de delegados sindicales se hayan concentrado recientemente en Madrid, ante “la pérdida de paciencia de los sindicatos y la demora en la recuperación de sus derechos” (Más hechos y menos palabras).

Debemos asumir que esta dura realidad social acrecienta la sensibilidad de las fuerzas progresistas y exige (aún más) del gobierno una política audaz y comprometida con la modernización del país, el respeto a las libertades y un mejor reparto de la riqueza (Agenda Social); pero, sobre todo, con la defensa de los trabajadores y de los ciudadanos más débiles situados actualmente en el umbral de la pobreza.

Antón Saracíbar.

Entrevista a Chema Dávila para Tribuna Socialista

Desde Tribuna Socialista entrevistamos a Chema Dávila (Madrid, 1972), militante del PSOE desde 1998. Representante estudiantil en la Universidad Autónoma, donde se licenció en Psicología ha centrado su actividad profesional gestionando una ferretería, negocio familiar en uno de los barrios de la capital.

Ha sido concejal del PSOE durante los últimos cuatro años en el Ayuntamiento de Madrid (2015-2019) y portavoz del grupo municipal en movilidad y medio ambiente. Suyas han sido las intervenciones más favorables hacia Madrid Central, para conseguir una mayor implicación del Gobierno municipal en la lucha contra la contaminación y por la movilidad sostenible. Además, es Secretario General de la Agrupación Socialista de Centro desde 2012, la tercera agrupación más grande de la ciudad de Madrid.

Su candidatura apuesta por un nuevo modelo de ciudad, que aúne una economía potente e innovadora que cree oportunidades para todas las personas, la lucha contra el cambio climático, la sostenibilidad y que reduzca las enormes desigualdades existentes entre los barrios de la ciudad. Una ciudad más amable con mejores infraestructuras, dotaciones y una administración más cercana a todos los madrileños y madrileñas.

¿Por qué ha decidido presentarse a las primarias para la candidatura del PSOE para la alcaldía de Madrid?

Yo me tomo a Madrid muy en serio. Llevo años implicado en política, desde la convicción de que es posible una ciudad mejor, más limpia y segura, más sostenible, una ciudad que genere oportunidades para todos y todas, independientemente del barrio en el que vivamos.

Creo que ahora es el momento de transformar esta experiencia en una candidatura que haga que el Partido Socialista lidere un gobierno progresista en la ciudad de Madrid.

Tengo las ganas y el proyecto que Madrid necesita para ser un referente a nivel europeo. Somos una ciudad abierta, acogedora, con más oportunidades de futuro, feminista, defensora de las personas LGTBI… que requiere un Gobierno municipal progresista que cohesione internamente la ciudad y reduzca las brechas económicas existentes entre el norte y el sur.

Tomarnos en serio la ciudad significa apostar por ella. Con mi candidatura, el PSOE estaría lanzando un mensaje claro: los socialistas se toman en serio la ciudad de Madrid.

¿Cuáles son los ejes del proyecto que abandera para Madrid?

Nosotros creemos que hay que hacer una profunda transformación del modelo de ciudad que ha representado el Partido Popular y que Ahora Madrid no ha sabido enmendar. Nuestro proyecto de ciudad no puede olvidar que tenemos una ciudad con 21 distritos, con 21 realidades diferentes.

Tenemos que vertebrar Madrid de manera ecológica y económicamente sostenible, incentivar una economía más innovadora que cree oportunidades para todos, reduciendo las actuales desigualdades territoriales.

Tenemos que mejorar la prestación de servicios públicos, acercando su gestión a la ciudadanía, apostando por la descentralización, la transparencia y siendo más eficientes.

Ha sido concejal encargado de medio ambiente y movilidad estos cuatro años. ¿Cuál cree que debe ser el futuro de Madrid en esta materia?

Durante estos cuatro años el PSOE de la capital ha abanderado las políticas medioambientales y la lucha contra la contaminación en el Ayuntamiento. Hemos conseguido que Ahora Madrid se implique con un ambicioso protocolo anticontaminación y la creación de Madrid Central, tal y como planteábamos en nuestro programa electoral de 2015. Yo mismo lo lleve al Pleno en 2016, pero se ha retrasado demasiado.

Mi candidatura quiere seguir avanzando en estas políticas: Madrid tiene que liderar las políticas municipales en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Hemos de ser pioneros en un nuevo modelo económico, ligado a la economía circular. Tenemos que plantearnos una economía justa, solidaria, que permita la igualdad de oportunidades. No podemos olvidarnos que la contaminación afecta de manera determinante a nuestros hijos y mayores.

¿Qué le parece que Pepu Hernández sea el candidato designado por Pedro Sánchez para recuperar la alcaldía de Madrid?

Respeto la decisión de Pepu de presentarse. Tengo la mejor consideración de él como seleccionador, lo he seguido durante muchos años.  Y de la misma manera que he defendido que los independientes, como Ángel Gabilondo, tienen mucho que aportar a la vida política, creo que el PSOE tiene a militantes muy competentes para liderar Gobiernos progresistas.

Los militantes del PSOE de la ciudad de Madrid tenemos la obligación de elegir a la persona que consideremos como la mejor opción para encabezar una alternativa a la derecha. Presento una candidatura cohesionada y valiente para ofrecer un Madrid alternativo al que plantea la derecha.

No acabo de llegar y no voy a marcharme. Mi compromiso viene de atrás y tiene futuro.

¿Cuál es su balance tras cuatro años de gestión de Ahora Madrid?

Madrid ha salido de la crisis pero no todos los madrileños han salido de la misma manera, muchos vecinos se han quedado atrás. Madrid tiene que tener un modelo de desarrollo económico más justo, que construya empleos de calidad. A pesar de que se ha frenado el expolio de lo público al que nos habían condenado los gobiernos del PP y que se ha producido una reducción de la deuda municipal, también hemos tenido que comprobar que eso se ha hecho muchas veces desde la no ejecución de las partidas presupuestarias y de ellas nos duelen especialmente las partidas sociales que no se han llevado a cabo.

El Partido Socialista ha sido muy ambicioso en nuestras exigencias para aprobar los Presupuestos de Ahora Madrid; sin embargo, nos hemos dado cuenta que no han cumplido con los compromisos adquiridos.

En ese sentido, pensamos que hay una parte de la legislatura que se ha perdido y se han frustrado muchas expectativas de cambio. Por eso mismo, tenemos que liderar el futuro. Queremos un Ayuntamiento progresista que ponga a los ciudadanos en el centro de las políticas públicas.

¿Fue un error no entrar en el Gobierno con Carmena?

Creo que sí. Hemos debatido posteriormente mucho acerca de este asunto. Hemos hablado con nuestra militancia, con vecinos, con asociaciones…. Creo que hubiera sido más positivo entrar en el gobierno de Carmena. Los partidos políticos estamos para cambiar la sociedad, no solo para acompañar y apoyar. En el PSOE, tenemos un proyecto para Madrid y hubiera sido más interesante entrar en el Gobierno y llevarlo a cabo.

¿Crees que Ciudadanos apoyaría un gobierno con el Partido Socialista o le daría el poder nuevamente al Partido Popular?

Nuestra candidatura, si gana, tiene claro que lo que tenemos que hacer es pactar con las fuerzas progresistas, que quieran emprender un nuevo modelo de ciudad. Hay tres partidos que sabemos que no lo son: PP, Ciudadanos y Vox. En los plenos del Ayuntamiento hemos comprobado que Ciudadanos está aún más a la derecha que el PP.

Nosotros, los socialistas, debemos poder liderar un proyecto progresista mayoritario que se sustente en el tiempo y dé seguridad a la ciudadanía.

¿Se siente preocupado por la entrada de VOX en el Ayuntamiento de Madrid?

Tras la manifestación en Colón, donde Partido Popular y Ciudadanos se manifestaron con la extrema derecha que representa Vox, siento que debemos tomar posición de forma decidida. Explicar a la ciudadanía que esta derecha de tres cabezas no va a mejorar sus vidas. En ese sentido, todos los ciudadanos deberíamos estar preocupados porque la extrema derecha tenga voz en cada pleno, pero también, que esté polarizando y arrastrando a Ciudadanos y al PP hacia posiciones más conservadoras y radicales.

Yo creo que tenemos dos salidas: o quedarnos en casa, o que todos los ciudadanos progresistas vayamos a las urnas.

VOX está en las antípodas de nuestro modelo de ciudad; nosotros queremos hablar de más democracia, de los derechos de las personas. Nosotros queremos hablar de políticas de redistribución e igualdad de oportunidades; desde el PSOE queremos hablar de feminismo y de derechos para las mujeres. Queremos potenciar la igualdad salarial en la ciudad de Madrid. Nuestra candidatura quiere continuar la lucha histórica que el PSOE ha hecho de los derechos de las personas LGTBIQ, en un momento en que los delitos de odio y las agresiones contra este colectivo siguen muy presentes. Frente a la derecha que se reivindica con la bandera de España, el PSOE debe de ponerse al frente para parar la oleada neofranquista.

Jose A. Fernández Guerras

TS Madrid

Madrid y nuestros servicios públicos

Dentro de muy pocas fechas vamos a dirimir quién gobernará Comunidad y Ayuntamiento: en cuyo proceso, los madrileños y madrileños necesitan gobierno de la izquierda. El nuevo gobierno se encontrará con unos servicios públicos en una situación de grave deterioro, con una gestión desastrosa, centrada en deshacer el sector público y garantizar desvíos de dinero público a los intereses privados; detraidos de sanidad, educación, transportes, dependencia…

El autobombo y la publicidad de la derecha,  esconde lo que ahora tenemos en las noticias: una gestión  caótica, nefasta, y presuntamente corrupta, con el ejemplo más reciente: El Canal de Isabel II, con imputados por graves acusaciones de espolio y prácticas mafiosas, de manos de los dirigentes del PP.

La realidad, lo que los ciudadanos sufrimos a diario es evidente, palmario, es un rosario de desastres de gestión y de graves carencias en los servicios públicos, tan grave que lo que parece increíble es tener que recordarlo cada día, y que sea materia de elecciones y programas políticos, y no  aún más, de  imputaciones penales.

Es notoria y pública, la lamentable situación de la sanidad pública en Madrid, con desvío de fondos constantes a la sanidad privada, hospitales de gestión pública-privada, carencias graves de medios y personal, falta de modernización de instalaciones, etc…

Nuestra educación está en una situación muy parecida, donde los conciertos educativos detraen una cantidad enorme de fondos públicos para dar una calidad que en nada mejora la de los centros públicos, que sigue siendo mucho mejor, con menos personal, más niños por clase y con una problemática grave  de carácter laboral como los interinos, amén de una reforma educativa nefasta y que ha significado un retroceso educativo de muchos años, garantizando la doctrina religiosa ajena a las necesidades educativas.
Y en cuanto a los transportes públicos, su situación es grave, sobretodo los controlados por la Comunidad, y la joya de la corona, el Metro de Madrid, se está convirtiendo en un problema para los ciudadanos, más que en una solución. Su situación es lamentable, y su gestión caótica.

Actualmente la comunidad está ausente de su gestión, tanto en lo interno como en su coordinación con los demás modos, y el consorcio no funciona. No ejerce sus funciones, no coordina, y no ordena ni su frecuencia, ni su horario, ni su calidad.

Es absolutamente imprescindible una auditoría pública.

Si cambiamos y mejoramos su gestión, recuperaremos su carácter de servicio público, su eficacia, versatilidad y la garantía de calidad, seriedad y rigor , (tanto en atención al viajero como en mantenimiento y material móvil ).

Necesitamos internalizar  los servicios subcontratados que son claramente malos e ineficientes, establecer una política de personal adecuada con la contratación  necesaria para el servicio que se presta: todos viajamos en unos vagones atestados de personas, con frecuencias en horas puntas vergonzosas, y la empresa pública no hace más que reconocer que no tiene ni trenes ni conductores… Increíble falta de seriedad , planificación  y rigor en un servicio fundamental para una ciudad moderna.

Cuando observamos este medio de transporte, deberíamos tener en cuenta que un medio tan cercano tan inmediato debe responder con adaptaciones rápidas a las necesidades de los ciudadanos.  Y para nosotros no se trata de un problema menor, es un aspecto fundamental.

Uno de los problemas más comunes y conocidos en ciudades de envergadura, es la saturación de tráfico en superficie, y los problemas asociados: contaminación, congestión viaria, mala movilidad, accidentalidad, siniestralidad vial, etc…

Las soluciones  pasan por un transporte público de calidad, y con horarios adecuados a las necesidades de los ciudadanos, tanto para el trabajo como para el ocio.
Igualmente es fundamental que este transporte público sea comodal, en servicios e infraestructuras para evitar la escasez de medios o un uso redundante e ineficiente.

Estas ideas deben orientar las necesidades de Madrid, que no es una isla, pero que rige claramente el desarrollo geográfico y espacial de toda la comunidad.

En consecuencia  es necesario que el ayuntamiento tome protagonismo y elabore una iniciativa que en colaboración con la Comunidad, y los demás ayuntamientos mejore la situación actual de Madrid.

Y sin embargo, lo que tenemos es una comunidad autónoma con deficiencias evidentes , incluso resulta sorprendente que está administración no explique qué está ocurriendo…

Desde Tribuna Socialista pedimos una auditoría urgente, sobre los servicios públicos, tanto por el servicio que se presta, cómo por su situación económica.

 

 

Comité de Redacción TS Madrid

El Inicio de un nuevo tiempo.

Por María Iglesias Domínguez- Periodista

Unos días antes de la convocatoria de elecciones generales, en nuestro país se respiraba un clima asfixiante, en realidad el mismo que se respira desde que Casado fuera elegido líder de la oposición tras la dimisión de Rajoy; un clima que pone de manifiesto que a juicio de la derecha, sólo ella está legitimada para gobernar y para incluir esta afirmación en la reflexión que hoy les acerco,  me he basado en los datos de lo que sucedió al final del mandato de González, en  casi todo el mandato de Zapatero y desde que Sánchez ganará la moción de censura.

 

La última bronca antes de la convocatoria electoral, el relator, como si fuera una figura nueva  en España. La guinda del despropósito la ponían los nacionalistas  catalanes con su enmienda a la totalidad a los presupuestos más sociales planteados desde el inicio de la democracia… quizás pensaron que lo de convocar elecciones era un farol del presidente del gobierno porque compraron el discurso  fácil  de las derechas (PP y Cs) de que Sánchez estaba agarrado al sillón y no lo soltaría.

Por eso, las declaraciones institucionales en las que Pedro Sánchez  anunciaba el fin de la legislatura, una legislatura que ha durado apenas 9 meses, fue de gran expectación.

El inicio de la precampaña tuvo lugar en Sevilla y  durante el discurso de Sánchez pudimos escuchar algunas de las líneas que han marcado nueve meses de gobierno: Balance, empleo indefinido, presupuestos sociales, y compromiso de reeditar estos que no han salido adelante, si el 28-A gana las elecciones.

Si Pedro Sánchez tiene preparado su argumentario de campaña basado principalmente en su gestión y lo que le ha quedado por hacer, las derechas (PP, Cs)tienen todo un argumentario ensayado en el que el eje central irá de la traición a España por pactar con esos nacionalistas que han tumbado sus presupuestos, el Falcon, el colchón… todo vale para crear un clima de crispación que les llegue a los ciudadanos en forma de “ todos los políticos son iguales, la política no resuelve nuestros problemas” y desmovilizar al electorado de izquierdas.

Como era de esperar, tras los ataques de Rivera y Casado, el contraataque de Sánchez fue duro; el presidente acusó a Casado de tener “la lengua larga del insulto y las piernas cortas de la mentira”. “Insulta porque no tiene argumentos”, añadió, no sin afirmar que Casado pertenece al bloque de la involución, deseando que, “ojalá que la mentira y la crispación se vayan de la vida política”.

Estamos en precampaña y esperar una campaña basada en la presentación de los programas electorales como antaño, es pedir la luna, si bien es cierto que elevar el tono de la bronca solo favorece a la extrema derecha que ya se ha instalado en Andalucía promoviendo leyes de retrocesos sin ningún tipo de pudor.

Con este panorama por delante, Pedro Sánchez optó por el “dejadme solo” a la hora de convocar las elecciones para el 28 de abril, fuentes de Ferraz confirman que ese será el esquema de la campaña que prepara el PSOE.

Los datos que maneja el PSOE, la valoración en relación al resto de líderes políticos y el valor añadido que se considera que tiene el  mandato de Pedro Sánchez  como presidente del Gobierno, son los elementos que se manejan en la dirección para hacer una campaña basada en Sánchez como un valor seguro

Por ello, el presidente  Sánchez se multiplicará por actos en toda España, con una campaña cargada de mítines y de encuentros sectoriales con distintos colectivos sociales. Sánchez será la imagen casi exclusiva de la acción electoral del PSOE, buscándose una campaña casi presidencialista, muy al estilo de Estados Unidos.

El objetivo de la campaña es la movilización del voto progresista, algo imprescindible para que el PSOE no sólo gane las elecciones sino que pueda gobernar.

A estas horas, sin duda, los convocantes de Colón estarán afectados por la decisión de la foto en la que se fotografiaron juntos los líderes de PP, Ciudadanos y Vox tras una manifestación convocada contra la negociación con Catalunya, una  foto que  refleja a la perfección el futuro Gobierno que le espera a España si los socialistas no logran una amplia mayoría.

Pero lejos de apelar a ningún voto del miedo, los votantes de izquierdas y viendo el panorama de Andalucía, si tienen claro el mensaje de que el PSOE, representa el único partido de izquierdas posibilistas en estos momentos que puede impedir volver a una España en blanco y negro y que sin movilización esa máxima no será posible.

El mensaje es claro, el electorado más progresista no pude quedarse en casa ese día y tiene que acudir a las urnas.

Otra de los lemas que al PSOE siempre le han funcionado bien, es el del voto útil, algo a lo que en esta ocasión es más difícil recurrir ya que tampoco les beneficiaria que Unidos Podemos se derrumbe de cara a futuros pactos para formar gobierno.

Por ello la llamada será clara: Votar al  PSOE es la única manera de que no gobiernen las tres derechas.

La otra petición irá dirigida a conseguir a los votantes de centro-derecha que no se siente cómodos con el actual PP o que se han visto decepcionados con  Ciudadanos.

¿Puede la campaña dejar claro ese relato?

En  el análisis que la Moncloa hizo de la pérdida de la Junta de Andalucía se señalan como errores principales la elección de la fecha y el tipo de campaña, de tono bajo, en el que se daban por sentadas la victoria y una movilización que no llegaron, mientras la Ultraderecha  amarró al grueso de su electorado pocos días antes del 2 D.

En estas primeras semanas de campaña además  se mezclarán actos de partido, como el viaje al sur de Francia para homenajear a los republicanos exiliados, con actividad parlamentaria antes de que las Cortes queden disueltas por la convocatoria de elecciones, el próximo 5 de marzo.

Si algo está claro es que el final de la presente legislatura promete mucha intensidad. El deseo del Gobierno de  apurar hasta el último Consejo de Ministros antes de convocar los comicios, el 5 de marzo, para aprovechar y aprobar normas de marcada relevancia, está agitando las aguas.

Sánchez pretende sacar adelante  medidas llamativas aprobadas en solitario por el Gobierno. Entre las más importantes se encuentra la contrarreforma laboral, la reversión de algunas de las medidas aprobadas en la reforma  Laboral aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy en el 2012.

Un auténtico pulso entre el Ejecutivo, ayudado por UGT y CCOO y los empresarios. La presión pública y la negociación discreta forman parte al mismo tiempo de la estrategia empresarial.

Los sindicatos, UGT y CCOO liderados por Pepe Álvarez y  Unai Sordo respectivamente, sostienen por su parte, que desde que se formó el Gobierno en junio pasado, han habido muchos meses de negociación que desde su punto de vista ya han madurado en un borrador casi firme de acuerdo que ahora simplemente debería convertirse en ley antes de que se celebren los comicios del 28 de abril.

El principal problema del Gobierno de Sánchez es que buena parte de las medidas de índole económico que se había planteado aprobar estaban incorporadas a su proyecto de presupuestos generales del Estado para este año y que ha sido rechazado en el Congreso.

Entre ellas algunas de las pactadas con Podemos en octubre pasado. Así, han quedado pendientes  las subidas de IRPF para las rentas del trabajo superiores a los 130.000 euros, el incremento del impuesto de patrimonio para las fortunas superiores a los 10 millones de euros.

Pero, entre todas las promesas y también los pactos con Podemos, la más significativa era la derogación de la reforma laboral, también prometida a los sindicatos  aunque en este caso, no tiene vinculación con las cuentas del Estado para este ejercicio.

Con el fin de no dejar promesas por cumplir,  Sánchez ha decidido optar por el Decreto ley que aprobará el último Consejo de Ministros antes de la convocatoria formal de las elecciones y que permitirá al Gobierno conciliarse con un sector relevante del tradicional votante socialista, el más afectado por las reformas del PP y asegurar de esta forma un voto que le es fundamental si quiere volver a Moncloa, el de los sindicalistas, un ejército que en primarias se movilizó junto a él.

 María Iglesias Domínguez es miembro del comité de redacción de Tribuna Socialista.

Empatía, política y juzgados

Próximos los días en que se celebre la vista que juzgará a miembros del anterior gobierno de la Generalitat, de la mesa del Parlament y a dos destacados miembros de la sociedad civil, se me viene a la cabeza esta palabra -empatía-.

Hay términos que parecen ponerse de moda. Los leemos y escuchamos por todas partes: resiliencia, asertividad, sororidad

Empatía no es tan novedosa como las voces reseñadas pero tampoco ha estado ahí siempre. No recuerdo ni una sola ocasión en que ese término se haya deslizado en esa imagen de nuestra propia vida que es el cine, más allá de los últimos, digamos, diez años. Ningún protagonista cinematográfico de nuestra juventud decía ser empático. Quizá sí lo era pero nunca se ponía nombre al concepto.

 

Llevo veinticinco años en el PSC. Es difícil poner un lema que resuma la actitud de tantos años de militancia. Sé de más de cuatro que destilarían sus años de activismo partidista en la palabra «lucha». Es encomiable. Aquel célebre poema de Bertold Brecht acababa diciendo que  «los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». Admiro sinceramente a quienes compendian su trabajo como una forma de lucha constante en aras de lograr un mundo más justo. Pero en mi caso concreto debo decir que no entiendo ningún tipo de lucha política sin empatía, pues creo que es la clave de nuestras relaciones humanas, y así he intentado que sea siempre mi «leit motiv» político.

El hecho de militar en el PSC –y antes en la JSC– tiene mucho que ver con la empatía. Como me explicó una vez un señalado militante, «el PSC nació para que no hubiera que elegir entre papá y mamá; entre un sentimiento de pertenencia y otro. Para compatibilizar ambos.» ¿No es eso también una expresión de empatía? ¿ser capaz de sentir ambos a la vez? Sentimientos concéntricos y yuxtapuestos de pertenencia. Esta es la realidad de una parte todavía importante de Catalunya. Y empatía es lo que necesitamos, ponerse en el lugar del otro, intentar saber por qué defiende lo que defiende y no otras cosas, ¡jamás despreciar la opinión del cincuenta por ciento de la población! Y menos decir que son un cáncer.

Eso, lógicamente, no significa ni mucho menos estar de acuerdo con todo y con todo el mundo. Pero el respeto por el punto de vista del prójimo siempre ha de sobreentenderse, y aún así no es suficiente; también hemos de esforzarnos por entender la persona.

Echo en falta en la política catalana esa empatía, esa voluntad de intentar entenderse con el contrario. Asumir que, incluso desde la discrepancia más absoluta, ¡el otro también cree que sus propuestas son lo mejor para Catalunya! La política se ha «tuiterizado», se ha convertido en un festival de «zascas» ovacionados por los tifosi propios, y no es eso la Política. No es eso ni de lejos.

Quizá esto se ve mejor si trasladamos esta idea a las relaciones personales.  Tratar como a apestados, como se ha reivindicado desde distintos sectores, a los presos y las presas, a quienes hasta hace unos meses eran nuestros compañeros y compañeras de Parlament, Govern o sociedad civil aporta poco a la imprescindible normalización de nuestra realidad política.

Mucha tinta (y mucha bilis) se vertió a propósito de mi visita a Estremera, realizada, lo dije muchas veces, en términos estrictamente personales. Luego ha habido más visitas de otras personas, también de mi partido. Esto siempre es así. No me duelen las pedradas que me cayeron, desde todas partes, si aquel ejercicio de algo que no era sino empatía ha servido para que otras personas, de manera natural, hayan seguido esa misma senda.

Mantener una postura de acercamiento y entendimiento con aquel que no opina como uno mismo siempre aporta más que el encastillamiento en la propia trinchera. La empatía, en el fondo, no es una actitud moral sino práctica: es más útil para arreglar las cosas.

Por ejemplo, cuando una compañera, emocionada, te explica en sede parlamentaria una experiencia traumática de acoso sexual, no reclamo ni tan solo una actitud feminista ante tal situación… solo empatía…

Y hablando de feminismo, en esta especie de ceremonia de la confusión que vamos sufriendo y que tendrá su punto álgido en la próxima vista, reclamo y me reclamo especial empatía hacia dos personas, hacia dos mujeres: Carme Forcadell, encarcelada en Mas d’Enric, y Dolors Bassa, presa en Puig de les Basses. Cuando se escriben estas líneas, ya en Madrid a la espera de testificar en el juicio.

La expresidenta del Parlament y la exconsellera de Trabajo sufren la doble pena que supone ser presas y mujeres. Ambas, además, tuvieron que escoger cárceles lejanas a sus domicilios para poder disponer de algo tan elemental como una celda o una ducha individual. A diferencia de sus compañeros hombres, clasificados en módulos según tipo de preso, han compartido espacios comunes con narcotraficantes, asesinas o ladronas. Sé que ambas mujeres son fuertes y que serán valoradas por sus compañeras, pero esto no era necesario.

¡Empatía!

Carlos Castillo Rosique

Diputado PSC al Parlament de Catalunya

 

El diálogo y la negociación necesarios

El pasado 15 de febrero Pedro Sánchez convocó elecciones generales tras perder la votación de los presupuestos generales para el 2019 en cortes.

Pedro Sánchez fue atacado por la derecha desde el minuto cero. Tras ganar la moción de censura, y el correspondiente desalojo del PP del Gobierno, a la mayoría social se le abrió una luz de esperanza, había posibilidades reales de ver satisfechas las demandas que Rajoy negaba, mientras aplicaba con puño de hierro todas las reformas que las clases pudientes deseaban.

Ni el PP ni C,s reconocieron la legitimidad de su Gobierno. Debían impedir a toda costa que el Gobierno socialista  llevara a cabo la derogación de la reforma laboral y la reforma de las pensiones del 2013 o que reformara el Atc. 315.3 del código penal, la ley mordaza o toda la lista de compromisos que había contraído durante su campaña de primarias.

La sensación de que se han perdido 8 meses, existe en amplias capas de votantes socialistas. Habrá que trabajar duro y adquirir compromisos, sin ambigüedades, si queremos ganar las próximas elecciones para evitar la nueva oleada de recortes que tienen preparadas los poderes económicos internacionales, FMI, BCE etc.

Pero, sobre todo, no podían tolerar  que el conflicto catalán encontrase soluciones mediante el diálogo y la negociación, sacándolo de la vía judicial al que fue avocado por Mariano Rajoy y sus acólitos.

No solo la derecha neofranquista, abiertamente declarada, se muestra contraria al diálogo y la negociación. “El fuego amigo”,  de la vieja guardia encabezada por Felipe González y Alfonso Guerra, expresan la parte más arraigada del estado, para que el enfrentamiento se produzca. A estas declaraciones se suma la resolución del Parlamento extremeño, cuyo presidente de comunidad es socialista, las declaraciones de García Page;  Lambán y Ximo Pons nos hacen ver cómo. Los de dentro de nuestras filas, que ayudaron a que Mariano Rajoy formara Gobierno en el 2016, coinciden hoy con los que convocaron la fracasada manifestación en la Plaza de Colón de Madrid, el pasado 10 de febrero contra Pedro Sánchez llamándole golpista, traidor y acusándole de defender la línea trazada por ETA.

A la lista de los que se oponen al diálogo y la negociación hay que añadir al Rey Felipe VI, que en el mismo momento en el que están siendo juzgados los políticos catalanes, interviene con una declaración intransigente, que parece tener el objetivo de influir en la mesa del Tribunal Supremo.

El pasado 9 de enero enviamos una carta al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que  en la actualidad  han firmado más de 800 militantes. Dicha carta llevaba por título “Diálogo y negociación frente a judicialización y represión”.  Más allá del apoyo de los militantes socialistas, creemos importante resaltar el apoyo de la ciudadanía.  La Vanguardia publicó el día 17 de febrero una encuesta en la que solo el 13,5%  optaba por aplicar el art. 155, mientras que un 78,5 % prefería el diálogo entre gobiernos.

“Diálogo y negociación” son necesarios para evitar el enfrentamiento y para llegar a  acuerdos que sirvan para resolver las demandas que la mayoría social está reclamando. Solo así podremos parar los ataque que están recibiendo nuestros derechos y libertades.

José A Iniesta.

TS Barcelona

Crónica del acto anual de Tribuna Socialista

El día 16 de Febrero celebramos el acto anual de TS en la Agrupación PSOE-Madrid Centro. Allí estuvimos compañeros de Cataluña, Euskadi y Madrid, en una reunión productiva y con un debate abierto e interesante, donde salieron a relucir distintos temas de la actualidad.

Iniciamos el acto con una salutación Chema Dávila, Secretario General de la Agrupación, concejal del Ayuntamiento de Madrid y precandidato a las primarias para la Alcaldía de Madrid. En su saludo, agradeció nuestra presencia, reiterando que dicha agrupación y él estaban a nuestra disposición y que como siempre era un placer recibir a TS. Como muchos militantes socialistas, se suma al deseo de tener un foro de opinión y debate como el que propone esta publicación.

El compañero Roberto Tornamira, excusó la inasistencia de los compañeros que tenían previsto acudir desde Andalucía. E hizo un breve recorrido por la historia de Tribuna Socialista, formación, enfoque e ideología, que ha llevado la publicación durante estos años y un análisis político de la situación actual y la importancia de foros, como lo es TS, donde, siempre desde un punto de vista de izquierdas, se analiza y se dan opiniones y análisis sobre el panorama político y social. Propuso una mesa para dirigir el debate, compuesta por: José Antonio Iniesta, de Cataluña, Iñaki Merino, de Euskadi y él mismo, de Madrid; propuesta aceptada por unanimidad.

Tomó la palabra el compañero Iniesta para entrar en materia, con el recorrido histórico de TS, recordando los inicios y la manera modesta en la que empezó, pero siempre con una línea editorial coherente a la que el tiempo nos ha ido dando la razón. Tribuna Socialista se ha posicionado en varios acontecimientos de la vida política, como con las cartas de apoyo a Zapatero, siendo Presidente del Gobierno, sobre el dialogo con ETA. El apoyo a Pedro Sánchez y con el “No es NO” y el giro a la izquierda, en el proceso federal de primarias de mayo de 2017. O, con la carta de apoyo, ya siendo Presidente del Gobierno, apoyando su política de diálogo y negociación con Cataluña. Defensa a ultranza del no a los gobiernos de la derecha y apoyo total a la moción de censura. Esas posiciones no nos han impedido discrepar del Gobierno de Pedro Sánchez, y mantener un posicionamiento claro sobre la situación de Venezuela; contrario al intervencionismo de los EE.UU. En definitiva, siempre defendiendo un criterio propio línea en la que se continúa y se propone continuar.

Tribuna Socialista  siempre ha optado por la unión de la izquierda, aunque en la época de su creación (2005) todo el mundo creía vivir en una situación de bonanza, pero como siempre el tiempo da la razón a quien la tiene, y TS vio venir los acontecimientos que nos llevaron a la situación que tenemos en la actualidad, nos recuerda el compañero Tornamira, nunca con oportunismos, pero si con una clara visión de la problemática, gracias al análisis reflexivo de los hechos y los datos, sobre la deriva de las distintas situaciones. No somos tertulianos, somos de la clase trabajadora y por tanto conocedores de las situaciones reales por experiencia vivida.

En la situación actual, volvemos a ofrecer nuestro apoyo al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ante el ataque a ultranza de la derecha y las críticas internas sobre el conflicto catalán, señalando los nombres de la camarilla de Estado, esos que siempre se sitúan como aliados de la minoría social. El partido es una herramienta para defender los intereses de la mayoría, en esta época en que la derecha se ha quitado su disfraz de demócratas y en el que la iglesia juega a su lado, como siempre.

Tribuna Socialista ve necesario un cambio de modelo de Estado. Nos declaramos republicanos. Pero de modo realista, democrática. No somos agitadores de banderas. Afirmamos que no cabe una reforma de la constitución, enfocada a un modelo federal con una monarquía.

Se han quedado muchas cosas por hacer, el blindaje de las pensiones dentro de la constitución, la reforma laboral del 2012, Ley Mordaza etc… El gobierno ha tenido demasiadas complicaciones y al no actuar como en su día actuó el PP, con contundencia en beneficio de sus representados, esos temas han quedado pendientes. A la derecha siempre le han interesado las confrontaciones, para desviar el interés de los temas reales.

Después de los temas tratados se abre un debate muy participativo, en el que se tocan los temas de cómo llegar a mas gente a través de TS, problemática en Cataluña, la importancia de las elecciones generales del 28 de abril; proceso electoral en el que nos podemos jugar los próximos años de derechos y libertades, la unidad de la izquierda pero real no solo para cuestiones puntuales. Y sobre todo una idea recurrente Gobierno de izquierda con ideas de izquierda.

Una vez terminado el debate, los compañeros del comité de redacción estatal pasaron a los temas organizativos:

-Ampliación del comité de redacción estatal con los compañeros Eduardo Hernández Oñate (Madrid) y María Iglesias Domínguez (Andalucía).

-Potenciación y creación de comités de redacción en Andalucía, Euskadi y Cataluña.

-Plan que facilite la maquetación a fin de tener un poco de agilidad en este tema.

-Establecer fechas determinadas de salida de TS, reuniones de los distintos comités de redacción y fecha de entrega de artículos y editoriales.

-Posibilidad de fijar un número determinado de páginas, siempre con flexibilidad y un número de palabras por artículo.

-Ley de protección de datos, encaminados a una mayor difusión.

Aprobada la ampliación del comité de redacción estatal con las incorporaciones de los compañeros antes citados, el Comité de Redacción Estatal queda compuesto por:

  • María Iglesias Domínguez (Andalucía)
  • José Antonio Iniesta Martín (Cataluña)
  • Baltasar Santos Fernandez (Cataluña)
  • Iñaki Merino Montes (Euskadi)
  • José Antonio Fernández Guerras (Madrid)
  • Eduardo Hernández Oñate (Madrid)
  • Roberto Tornamira Sánchez (Madrid)

Ana Rubio Encinas

Militante PSM- PSOE Agrupación de Leganés

Declaración de Tribuna Socialista

Madrid, 16 de febrero de 2019

A pocos meses de cumplir 14 años, Tribuna Socialista (TS) nos reunimos, en la Agrupación Socialista de Madrid-Centro, compañeros y compañeras de Cataluña, Euskadi y Madrid, para poner el común la situación política actual y orientar la acción de TS en los meses próximos.

Tribuna Socialista es una tribuna libre, una revista interactiva entre nuestros abonados y abonadas, cuyas publicaciones colectivas son producto del debate.

Se abre una nueva etapa, en la que hay que luchar para que se hagan efectivas las reivindicaciones de la mayoría social. Una etapa que viene marcada, una vez más en nuestra historia, por el acoso de la derecha más extrema contra el Gobierno Socialista. Una etapa de lucha para que el 28 de abril construyamos una mayoría de izquierdas parlamentaria que cumpla con todo lo que ha quedado pendiente y que defienda el Estado de Bienestar y los espacios de libertad que conseguimos construir tras la dictadura franquista, derechos y libertades que en los que llevamos años retrocediendo.

Son muchos los problemas de la mayoría social, abordados en estos meses pasados en los números de TS; problemas que continúan sin solución:

No se han despejado las incertidumbres y amenazas que generan los ataques lanzados desde las oficinas del capital financiero (FMI, BCE, OCDE,..) contra el Sistema Público de Pensiones. Insisten en que hay que reducir las pensiones, para continuar manteniendo las exenciones empresariales a las cuotas de la Seguridad Social. Nosotros perseveramos en defender que las Pensiones son salario diferido y sin duda los salarios son de los trabajadores; de los que contribuyeron ayer para que sus padres y abuelos tuviesen una jubilación digna y de los que contribuyen hoy y lo seguirán haciendo mañana, para que los trabajadores en activo de hoy puedan vivir dignamente en su jubilación. No cejaremos en apoyar las reivindicaciones de los sindicatos de clase, por la derogación de la reforma de Pensiones de 2013, así como en rechazar cualquier medida que atente contra el Sistema Público de Pensiones.

Está pendiente la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012. Reformas que han dado todas las facilidades a los empresarios, para devaluar los salarios; por la vía de los descuelgues salariales y por la más traumática de las vías; la destrucción de empleo con derechos, con la extrema facilidad para imponer los expedientes de regulación de empleo. Hay que recordar que en 2013 se superó la cifra de 6 millones de desempleados/as y que hoy aún tenemos 3,3 millones de trabajadores sin puesto de trabajo. Los empleos que se generan hoy son precarios, con bajos salarios y de corta duración.

Muy particularmente la reforma laboral del Gobierno del PP en 2012, dio carta blanca a las empresas, para imponer condiciones de trabajo a la baja, al dar preferencia al convenio de empresa sobre el convenio sectorial, llevando al extremo que los costes salariales sean el factor principal de competencia en la selva del mercado.

De la misma manera, al limitar a un año, en el Estatuto de los Trabajadores, el principio de ultraactividad, han provocado que cientos de miles de trabajadores estén perdiendo poder adquisitivo, pues basta con que las patronales dejen pasar los meses y los años sin negociar de buena fe, para que transcurran años con subida salarial cero.

Es preciso mejorar las condiciones laborales y sociales de los empleados y empleadas  que ejercen su trabajo en las distintas Administraciones Públicas. Para ello, hay que exigir el desarrollo del Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público (TREBEP). Igualmente es justa la reivindicación del derecho a la negociación colectiva efectiva, sin que vía Reales Decretos o leyes presupuestarias del Gobierno condicionen y modifiquen lo pactado en las mesas de negociación.

La calidad de los servicios públicos sólo es posible garantizarla a partir de la estabilidad en el empleo y la erradicación de la precariedad y la temporalidad; el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), ya ha condenado al Estado español por sus fraudes en la contratación pública, obligando a una reducción sustancial de la contratación temporal. Del mismo modo, la cobertura de la tasa de reposición debe extenderse al 100% en todos los ámbitos de la función pública. De estos déficits en el empleo público, el colectivo más ampliamente afectado es el de mujeres con cargas familiares, en una franja de edad de entre 40 y 55 años, las cuales reúnen la dualidad de sector ya precarizado y al mismo tiempo colectivo de difícil inserción laboral.

Los ataques que la derecha política, económica y mediática han llevado a cabo en estos años contra los derechos de la mayoría, han sido posibles debilitando a las organizaciones de los trabajadores y a la sociedad en su conjunto. Lo han hecho desde las instituciones de justicia: tribunales y fiscalía, en connivencia con el PP, abusando de la aplicación del Artº 315.3 del Código Penal, para criminalizar la huelga, única herramienta efectiva contra los retrocesos en derechos laborales. Se ha encausado a más de 300 trabajadores y trabajadoras, por el hecho de haber participado en la huelga informando de los motivos de la misma.

Se ha atacado al derecho de libertad de expresión y al derecho de movilización, con la “ley Mordaza”, para minimizar las protestas contra la política económica del Gobierno; el mismo Gobierno que salió del poder, por quedar acreditadas sus corruptelas, en junio de 2018, a través de la primera moción de censura de nuestra historia democrática que se salda con éxito. Se han censurado exposiciones artísticas, libros y obras de títeres. Se ha llegado a encausar a cantantes y cómicos, por sus letras y guiones. Es por ende necesario restituir las libertades derogando las leyes que las reprimen.

Tribuna Socialista, se ha posicionado nítidamente a favor del cambio de modelo de Estado. Estamos convencidos de que es la República el modelo que necesitamos en este siglo XXI. Lo planteamos democráticamente, aunque ello confronte con la actual Constitución monárquica. No sería democrático no poder plantear políticamente un cambio constitucional por el hecho de que lo impide la vigente.

Solo el debate social abierto y en libertad traerá la República, mediante el convencimiento de la mayoría de la sociedad de que el cambio constitucional de modelo de Estado es necesario, para dar solución a los problemas planteados, entre otros de gran calado que se van acumulando.

Lo hemos dicho en nuestras páginas; el estado Federal no puede limitarse a un cambio semántico “Estado Federal por Estado Autonómico”. Es preciso repensar cómo, la pluralidad de pueblos que componen nuestro país, se relacionan entre sí libre y voluntariamente. Son muchos los aspectos constitucionales que habría que cambiar y lo hemos señalado en los documentos publicados en los números de TS.

En este acto de Madrid, renovamos nuestro compromiso con el Socialismo y con los valores que lo conforman. Continuaremos siendo leales en el debate y en nuestras posiciones; unas veces para coincidir, otras para discrepar. Como ha ocurrido cuando en el mismo mes de enero, hemos alentado y apoyado al Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno a que continuase con su política de negociación y diálogo, frente a la intransigencia provocadora de la derecha en el conflicto con Cataluña. Y hemos discrepado en la posición tomada por el Gobierno respecto a Venezuela.

En coherencia con este compromiso con el Socialismo, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones que se reclaman de izquierdas y progresistas, para hacer la unidad en defensa de los derechos sociales y de las libertades; solo con una mayoría de izquierdas a partir del 28 de abril habrá oportunidad de avanzar en la defensa de los derechos de la mayoría social. Lo contrario es el retroceso de décadas que nos ofrece la derecha neofranquista que se ha quitado el disfraz de demócrata.

Comité de Redacción

Tribuna Socialista nº 99. Febrero 2019

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¡ No a la injerencia extranjera en Venezuela !

venezuela

El pasado 23 de enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela con el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, Canadá y otros gobiernos de su entorno. No es una proclamación espontánea. Responde al plan de acoso y derribo que Donald Trump, junto con los sectores financieros norteamericanos, tienen planificado desde que éste llegó a la presidencia estadounidense, en línea con las administraciones yanquis anteriores; no se nos olvide el intento de golpe de estado de abril de 2002, apoyado y celebrado por el Gobierno de Aznar (PP). Prueba de la premeditación y dirección es que el embajador de los USA, el Sr. Duke Buchan III, avisó, el día 22 de enero, al Ministro de Asuntos Exteriores del Estado español, Josep Borrell, de que se iba a producir la autoproclamación de Guaidó; así fue publicado, por ejemplo, por “El País” el pasado 1 de febrero.

Nicolás Maduro es un presidente elegido en las elecciones del 20 de mayo del 2018, en las que  el expresidente José L. Rodríguez Zapatero participó como observador internacional invitado por el Consejo Nacional Electoral, junto a otros más de 4.000 observadores de organismos oficiales internacionales, los cuales calificaron los comicios de limpios y sin incidentes destacables. La derecha española se lanzó a la yugular del ex Presidente, José L. Rodríguez Zapatero, por el hecho de dar fe de lo que vió y vivió. Ante el no reconocimiento del proceso electoral por parte de un sector de la oposición venezolana, apoyada por Estados Unidos, y dos días antes de las elecciones declaró:  “Esto ha sido una declaración preventiva de las elecciones” y preguntaba con clara alusión a la guerra preventiva contra Irak, ¿les suena lo de preventiva?

Desde Tribuna Socialista nos preguntamos ¿acaso no tiene derecho la Nación Venezolana a ser soberana? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a decidir libremente y sin injerencias de ningún tipo su propio destino? ¿Tiene derecho el pueblo de Venezuela a ser el beneficiario de sus explotaciones petrolíferas y de todos sus recursos naturales? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a vivir sin amenazas? ¿Tienen derecho a vivir en paz? Pensamos que sí, que son derechos universales que deben ser respetados. Vulnerar estos derechos, ponerlos en cuestión, es atentar contra la democracia misma. Lo que hoy se impone a Venezuela, mañana se le puede imponer a cualquier otro país.

De igual modo mostramos nuestro rechazo a la injerencia y ultimátum de la Unión Europea exigiendo elecciones a otro país sobre el que no tiene ningún tipo de competencia. Cínica injerencia, pues si el reconocimiento del autoproclamado presidente está en relación con el respeto a la democracia y a los derechos humanos, no se entiende que nuestro Estado y los estados de la UE no señalen de la misma manera a países que cada día vulneran la democracia y los derechos humanos; incluidos países de la propia UE, como es el caso de la Hungría de Viktor Orbán; o Arabia Saudí, Reino absolutista al que proveemos de bombas “inteligentes”.

Por último, mostramos nuestro desacuerdo con la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, al que hemos apoyado frente a los ataques de la derecha española en todas las ocasiones, pero que no podemos respaldar en esta ocasión, ante lo que entendemos como una clara cesión ante los poderes fácticos internacionales, los mismos a los que se debe el sector felipista de nuestro partido y los ultra conservadores españoles.

En Tribuna Socialista no somos bolivarianos, ni compartimos diversas medidas de Maduro, pero eso no nos impide ver con nitidez la acción imperialista, una vez más en la historia contemporánea, de los EE.UU, y de los intereses del capital, que nada tienen que ver con los derechos y libertades de los pueblos.

Rechazamos el secuestro de los bienes y activos venezolanos en el extranjero. Conocemos lo que provocan los bloqueos económicos y comerciales; lo hemos visto en Irak, en Cuba y en otros países a los que el imperialismo norteamericano ha impuesto el bloqueo. El sufrimiento es para el pueblo, para la mayoría social débil y sin recursos. Es lo que está ocurriendo desde hace años en Venezuela.

Nos situamos en línea con los países latinoamericanos, como México y Uruguay, cuyos gobiernos soberanos no aceptan las órdenes de Trump. Es necesaria una salida pacífica que abra espacios de negociación política, respetando las leyes y la soberanía venezolanas, sin intromisiones extrajeras. En el mismo sentido se ha expresado Jeremy Corbyn, líder de los laboristas británicos al declarar, “El futuro de Venezuela es la elección de los venezolanos“.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

4 de febrero de 2019