Canciones con Poder

La Internacional

La letra original, en francés, pertenece a Eugène Pottier, quien la escribió en 1871, dentro de su obra Cantos Revolucionarios. Pottier, fue un obrero francés, del gremio del textil, que participó en la revolución de 1848; fue miembro del consejo de uno de los municipios y las barricadas de la Comuna de París.

En 1888 Pierre Degeyter la musicalizó por encargo Gustave Delory, dirigente del Partido Obrero Francés en la ciudad de Lille (Francia), para el repertorio de la coral del partido. Fue interpretada por primera vez por la Lira de los Trabajadores, en la taberna La Liberté de la rue de la Vignette de Lille.

Durante algunos años sólo fue conocida por los obreros franceses. En 1892 fue aprobada por la II Internacional como el himno oficial de los trabajadores. Luego la letra ha sido modificada según el país y la corriente política que la cantara.

En el Congreso Internacional de Copenhague, el 3 de noviembre de 1910, se convirtió en el himno de todos los trabajadores del mundo. En 1919 Lenin la oficializó en la Tercera Internacional y se convirtió en el himno nacional de la Unión Soviética hasta que el 15 de marzo de 1944 fue sustituida por la composición con música de Aleksandr Aleksándrov y letra de Serguéi Mijalkov.

Letra original, de Eugène Pottier (1871)

¡En pie! ¡condenados de la tierra!
¡En pie! ¡esclavos del hambre!
La razón atruena en su cráter:
Es la erupción final.
¡Del pasado hagamos tabla rasa,

Muchedumbre esclava, ¡en pie! ¡en pie!
El mundo va a cambiar de base:
¡No somos nada, seámoslo todo!

Es la lucha final:
Agrupémonos, y mañana,

la Internacional

será el género humano

(bis)

No hay salvadores supremos:

¡Ni Dios, ni César, ni tribuno,

¡Productores, salvémonos nosotros mismos!
¡Decretemos el bien común!


¡Para que el ladrón vomite lo robado,

Para sacar el espíritu de la prisión,

¡Aventemos nosotros mismos nuestra fragua,

Golpeemos el hierro en caliente!

Es la lucha final:
Agrupémonos, y mañana,

la Internacional

será el género humano

El Estado oprime y la ley engaña;
El Impuesto sangra al desgraciado;
Ningún deber se impone al rico;
El derecho del pobre es una palabra hueca.
Ya basta de languidecer bajo tutela,

La igualdad quiere otras leyes;

¡»No más derechos sin deberes”!, dice

» Iguales, ¡no más deberes sin derechos! «

Es la lucha final:
Agrupémonos, y mañana,

la Internacional

será el género humano


Abominables en su apoteosis,

los reyes de la mina y el ferrocarril

¿Alguna vez han hecho algo más

que desvalijar al trabajo?
En las cajas fuertes de la banda

Lo que [el trabajo] creó se fundió.

Decretando que se le vuelva,

el pueblo no quiere más que lo que se le debe.

Es la lucha final:
Agrupémonos, y mañana,

la Internacional

será el género humano


Los Reyes nos embriagan con vanidades,

¡Paz entre nosotros, guerra a los tiranos!
Apliquemos la huelga a los ejércitos,

¡Culatas al aire, y rompamos filas!
Si se obstinan, estos caníbales,

En hacer de nosotros héroes,

Sabrán pronto que nuestras balas

Son para nuestros propios generales

Es la lucha final:
Agrupémonos, y mañana,

la Internacional

será el género humano


Obreros, campesinos, somos

El gran partido de los trabajadores;
La tierra sólo pertenece a los hombres,

Los ociosos se irán a otra parte.
¡Con cuanta carne nuestra se alimentan!
¡Pero si los cuervos, los buitres,

Una de estas mañanas, desaparecen,

¡El sol brillará siempre!

Versión Socialista

Arriba los pobres del mundo

En pie los esclavos sin pan

Alcémonos todos al grito

¡Viva la Internacional!

Removamos todas las trabas

que oprimen al proletario

cambiemos el mundo de base

hundiendo al imperio burgués.

Agrupémonos todos

En la lucha final

Y se alzan los pueblos

por la Internacional.

Agrupémonos todos

en la lucha final

y se alzan los pueblos con valor

por la Internacional.

El día que el triunfo alcancemos

ni esclavos ni dueños habrá

los odios que al mundo envenenan

al punto se extinguirán.

El hombre del hombre es hermano

derechos iguales tendrá

la tierra será el paraíso

patria de la humanidad.

Agrupémonos todos

en la lucha final

y se alzan los pueblos

por la Internacional.

Agrupémonos todos

en la lucha final

y se alzan los pueblos con valor

por la Internacional.

Versión Comunista

¡Arriba, parias de la Tierra.
En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha,
Es el fin de la opresión.
Del pasado hay que hacer añicos,
legión esclava en pie a vencer,
el mundo va a cambiar de base,
los nada de hoy todo han de ser.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!
El género humano
es la Internacional.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!
El género humano
es la Internacional.
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
Para hacer que el tirano caiga
y el mundo siervo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre libre ha de forjar.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!
El género humano
es la Internacional.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!
El género humano
es la Internacional.

La ley nos burla y el Estado
oprime y sangra al productor.
Nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.
Basta ya de tutela odiosa,
que la igualdad ley ha de ser,
no más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!
El género humano
es la Internacional.
¡Agrupémonos todos,
en la lucha final!

El género humano
es la Internacional.

Versión Anarquista

¡Arriba los pobres del mundo!

¡En pie los esclavos sin pan!

Alcémonos todos, que llega

La Revolución Social.

La Anarquía ha de emanciparnos

de toda la explotación.

El comunismo libertario

será nuestra redención.

Agrupémonos todos

a la lucha social.

Con la FAI lograremos

el éxito final.

Agrupémonos todos

a la lucha social.

Con la FAI lograremos

el éxito final.

Color de sangre tiene el fuego,

color negro tiene el volcán.

Colores rojo y negro tiene

nuestra bandera triunfal.

Los hombres han de ser hermanos,

cese la desigualdad.

La Tierra será paraíso

libre de la Humanidad.

Agrupémonos todos

a la lucha social.

Con la FAI lograremos

el éxito final.

Agrupémonos todos

a la lucha social.

Con la FAI lograremos

el éxito final.

Pero qué miserables son, Almudena

Por Martín Lozano

A mí no me gusta Almudena Grandes. No me gusta en muchos aspectos y no solo como escritora. No me gusta porque creo que ha sido muy sesgada, en favor de las tesis históricas que explican la guerra civil desde el punto de vista historiográfico del Partido Comunista. No me gusta cuando con esa voz que la naturaleza y la vida le dieron imponía su arrolladora personalidad. No me gusta cuando se declaraba, de manera implícita, la heredera de Galdós, de Don Benito Pérez Galdós y no me gustaba porque yo lo entendía como arrogancia.

Permitidme, antes de que dejéis de leer estas líneas, que os diga que de todo lo anteriormente expuesto debéis descontar un porcentaje, elegid el que gustéis, de envidia. Envidia de la mala, no creo que exista eso que se llama envidia sana. Envidia del escritor al que le gustaría conseguir el éxito, pero no solo por su número escandaloso de ventas, sino que le acompañase el triunfo del seguimiento masivo de lectores, la invitación a toda clase de eventos, el orgullo de ver sus obras llevadas al cine, la posible inmortalidad, aunque sea temporal, de sus escritos.

Pero una vez dicho que Almudena Grandes no me gusta, no creáis que es una boutade de vieux terrible y cobarde que aprovecha su muerte para epatar y llamar la atención que no gana con sus escritos, lo he puesto negro sobre blanco con ella viva, con menos repercusión aún que mis novelas. Pero sé también que la mía es una opinión, seguro que hay más, aunque frente a la mía conozco infinidad de opiniones que piensan que es una gran escritora, que sus ‘Episodios de una guerra interminable’ son excepcionales.

¿Mi opinión me nubla el sentido, me cierra los oídos y los ojos? ¡No! ¿Me lleva a no reconocer el mérito y el valor de Almudena? ¡No! ¿A no verla como una compañera, luchadora de la clase obrera y de los oprimidos? ¡¡NO!! Tal vez su arrogancia no fuera más que una forma exacerbada de esa mítica chulería que dicen nos acompaña a los madrileños de los barrios populares. Puede que su sectarismo viniera de su hartazgo de ver a las clases privilegiadas someter históricamente a su capricho a los pobres del mundo, incapaces de unirse en la lucha final. Por eso creo que, aunque no me guste, Almudena Grandes se merece que una biblioteca lleve su nombre; que como madrileña insigne su nombre encabece, en el acostumbrado rectángulo metálico, una de las calles de su querida y peleada ciudad; que se la designe hija predilecta de nuestra villa, Madrid. La palabra que tantas veces pronunció y tecleó en su ordenador para su mayor gloria y honor.

Yo seguiré opinando lo mismo de ella y sus novelas, pero también seguiré pensando que siendo el responsable político de la ciudad, elegido por una decisión estratégica oportunista de partidos, cuando ni siquiera has sido el más votado, tienes la obligación, no solo moral, de ir y representar al Ayuntamiento de Madrid en el entierro de un personaje de la notoriedad e importancia de Almudena Grandes. Aunque no te guste Almudena, aunque detestes su ideología y lo que representa, pese a que aborrezcas el lugar en el que se están celebrando las exequias por sus reminiscencias políticas, aún imaginando (como posiblemente piensa él que harían sus huestes a sus rivales de izquierdas en un caso similar) de que vas a estar rodeado de chusma hostil y de que vas a recibir una pitada infernal o un silencio sepulcral, tienes que ir. Pero eso sería pedir mucho a un miserable, que con la más estúpida de sus sonrisas y los argumentos ejemplarizantes del cinismo más recalcitrante sería capaz de justificar, (aprovecho las entrañables fiestas navideñas para la analogía literaria), las matanzas de Herodes.

Y no digamos nada de la otra autoridad obligada a asistir, nuestra ínclita presidenta, elegida libremente, como la monarquía, por todos los españoles. Presidenta que no es tan estúpida como parece y como creemos, pero si es mucho más miserable. Con esa expresión de sus ojos de gacela a punto de ser devorada por los peligrosos social-comunistas de los que el maléfico cementerio civil madrileño estuvo lleno, miles de rojos armados con un libro (no necesariamente rojo) en las manos, pisando su suelo, pero también llenando sus tumbas, que dicho sea de paso es el mejor sitio donde pueden estar y el único en que casi resultan inofensivos, ella no pudo acudir, seguro que estaba inaugurando algún Belén para celebrar la venida al mundo del Niño Dios y no podía acompañar a su salida a alguien como Almudena, que como muchos de sus nuevos vecinos seguirá siendo recordada hasta mucho después de que esos dos seres ruines desaparezcan de nuestra memoria. Nunca te perdonarán que seas Uno de los nuestros.

Gracias Maestra. Salud Compañeros.

Epílogo: Una vez cerrado y difundido el número 128 de Tribuna Socialista, correspondiente al mes de noviembre, nos llegó la noticia de la muerte de Almudena Grandes por lo que no pudimos hacernos eco de ella, con esta columna intentamos paliar ese hecho, sumando estas líneas a su homenaje.

El discurso único de la transición verde: un peligro para la clase trabajadora

El cambio climático es una realidad innegable. Los efectos
destructivos de un sistema económico capitalista basado en la
especulación, el consumismo, la expoliación de los recursos
del planeta y en la explotación del hombre por el hombre, y
en manos del poder financiero, son claros. No me extenderé
sobre ello.
Es necesario tomar medidas para atajar el problema que el
cambio climático supone para el conjunto de la humanidad
y especialmente para las generaciones futuras. Pero el gran
peligro está en que la transición verde y la digitalización de
la economía se ha convertido en el nuevo discurso único, en
el que derechas e izquierdas están de acuerdo, como antes fue-
ron discursos únicos el cumplimiento de los indicadores ma-
croeconómicos que nos llevaron al austericidio o la prima de
riesgo, que llevó a recortes en el sistema público, nunca más
revertidos,
Tenemos ejemplos concretos que nos deben llevar a los so-
cialistas a romper con ese discurso único, con ese consenso
aparente, que solo está produciendo destrucción de empleo,
pobreza y desafección a la política, No es cierto que todos ten-
gamos la misma responsabilidad en el desastre planetario, ni
por asomo. Es el sistema económico el que hay que cambiar.
La única alternativa es el control público de lo que es de
todos: el planeta y los recursos naturales. En manos del poder
financiero, solo encontraremos más destrucción de las fuerzas
productivas y más desigualdad. Mientras unos se frotan las
manos con la transición verde, gastando el dinero público en
financiar cierres de empresa, deslocalizaciones y reestructura-
ciones de plantillas, con la excusa de la transición verde, otros,
la mayoría social, la clase trabajadora sufre las consecuencias.
Veamos algunos ejemplos en Cataluña que no son diferentes
a los que se producen en el resto del Estado español y en el
mundo entero:
-La banca: con la excusa de la digitalización de los servicios,
han dejado de prestar un servicio del que el conjunto de tra-
bajadores somos reos. Decenas de miles de puestos de trabajo
menos en el sector bancario, reducción del número de oficinas
y se deja colgado a miles de personas incapaces de realizar las
operaciones más elementales de forma digital.
-El Sector de la Automoción: Tras el cierre de Nissan y el
Bluf de la china GWM se ha producido la expulsión del mer-
cado de trabajo de miles de personas. En las demás empre-
sas del sector, la fabricación del coche eléctrico (de dudosa
eficiencia ambiental por el impacto ecológico de las baterías)
conllevará la expulsión del mercado de trabajo de al menos el
40% de las plantillas al necesitarse menos mano de obra.
11
noviembre de 2021
Este mes de noviembre, en una región ampliamente desin-
dustrializada (el Penedès-Garraf). se ha anunciado un nuevo
cierre de empresa de componentes para el automóvil que no
serán necesarios para fabricar el coche eléctrico. Mahle de Vi-
lanova i la Geltrú cierra dejando en la calle a 343 trabajado-
res. La multinacional alemana fabrica piñones de motor para
vehículos. Esa pieza no se utiliza en los motores eléctricos de
coche.
Este cierre se une al de la división de Glass de Saint Gobain
en L’Arboç, la Robert Bosch en Castellet i la Gornal, Alfisa
en Santa Margarida i el Monjos, El Corte Inglés en La Bisbal
del Penedès, entre otras. La desindustrailización del Penedès
y Garraf avanza en un desangrado sin que se sepa nada de los
reclamados planes de reindustrialización necesarios ante un
desempleo creciente en unas comarcas en las que la presión
demográfica sigue creciendo con población procedente del
área metropolitana de Barcelona.

  • Zonas de bajas emisiones en las ciudades: la imposibili-
    dad de circular por amplias zonas urbanas y periurbanas con
    determinados vehículos considerados contaminantes es una
    cuestión que afecta negativamente a la clase trabajadora, es-
    pecialmente con rentas más bajas, ante la imposibilidad de in-
    vertir en un coche eléctrico (por su precio) y poder desplazarse
    a trabajar.
  • Eléctricas: el mercadeo de las eléctricas es un claro ejem-
    plo de especulación de las multinacionales con las denomina-
    das energías verdes, que se traduce directamente en pobreza
    energética.
    Podría seguir poniendo ejemplos, pero la cuestión es que
    hay que romper con ese discurso único. La transición verde no
    puede ser justa cuando quita el sustento a millones de trabaja-
    dores de todo el mundo, mientras el poder financiero invierte
    en los objetivos de desarrollo sostenible para mantener e incre-
    mentar su tasa de beneficio.
    Los socialistas hemos de poner freno. Nuestra gente, la clase
    trabajadora, está amenazada y el gran peligro es que de seguir
    en el discurso único, los partidos de izquierda seremos vistos
    por nuestra gente como parte del problema, causando desafec-
    ción política y labrando el terreno para los negacionistas del
    cambio climático y el populismo de la ultraderecha.
    Hay que elevar la voz y exigir soluciones para la industria,
    poniendo freno a los cierres y despidos y aplicando medidas
    de control público sobre la industria y sobre las causas del
    cambio climático.
    Baltasar Santos

    Primer secretario PSC El Vendrell

Impostores

Dice Puchito en una de sus canciones que ni afina, ni canta. Sería una de las definiciones que le delatarían como impostor ya que él destaca y se está convirtiendo en uno de los cantantes más en boga, como se decía antes, del último año. Yo le conozco desde hace varios, pero no es mérito mío. No he estado meses a la busca de nuevos talentos musicales en el desértico y desalentador panorama de la música nacional, si lo que escuchas es lo que ves por las cadenas de Tv, repletas de ‘Talent Shows’, además cuentas con la respetable cifra de 62 años y estás anclado en el rock de los 60 y 70, el pop británico de los 80 y en la Movida madrileña-viguesa-catalano-malagueña-levantina y los cantautores de las narices como decía el inigualable Aute, léase los Imperecederos e inmortales: Serrat, Sabina, Hilario, el propio Aute con los actuales Melendi y los hermanos Muñoz, que llevan años repartiendo estopa.
MI conocimiento viene gracias a dos factores, que de menor a mayor serían: los Javis, esos genios de la cinematografía y el serial televisivo con su estratosférica ‘Paquita Salas’, compendio, manual y guía de cómo hacer una serie; y en segundo, pero realmente primer plano, mi hija de 17 años, que conoce al tal Puchito de antes de su explosión con el último LP, como se decía AC (antes de Cristo), cuando aún firmaba como ‘Crema’ del que se declaraba fan. Jura y perjura, la mía hija, que me puso alguna de sus canciones, y jura y perjura que yo la escuche, lo que me hace conocedor de Puchito hace lo menos cuatro años, un universo en el calendario relativo de mi hija. Juro y perjuro que no lo recuerdo.
Sí recuerdo la sintonía de cierre de uno de los capítulos, el final de la grandiosa serie antes mencionada, en un principio un heterodoxo bolero llamado ‘Un Veneno’, terminada en una extraña ¿taranta? en la que colabora el Niño de Elche. Fue mi primer contacto con ‘El Madrileño’ que me parece el mejor CD, LP, Álbum, o como coño se llame, publicado en los últimos años en España y en parte del extranjero. Sorprende, su eclecticismo por la variedad de sones, estilos, en cada uno de los temas, que además desde la apertura de la obra ‘Demasiadas mujeres’ los va desarrollando con una unicidad diferente en cada uno de ellos, yendo desde el flamenco en alguna de sus variaciones a la bossa nova, los ritmos de todo el continente hispanoamericano, islas incluidas. Incontables colaboraciones y prestamos de letras y músicas, que desde una frase que suena apenas perceptible y que poco a poco va entrando hasta cobrar protagonismo (impresionante La Campanera), hasta palabras y fraseos musicales que de repente dan un paso al frente (Cómo quieres que te quiera…) (Quién me va a curar el corazón partio…).
Y una genialidad detrás de otra, hasta llegar al culmen con dos colaboraciones dignas de los maestros que las producen: Kiko Veneno con una de sus siempre sencillas y cotidianas maravillas, ‘Los Tontos’ y para cerrarlo con una crónica de Calamaro, ‘Hong Kong’, que podría retratar a cualquiera de los que rondamos los sesenta y hemos tenido la suerte de sobrevivir a las décadas prodigiosas, porque lo único que realmente hemos tenido ha sido una flor en el culo, aunque no hayamos tenido ni una geisha en Japón, ni un camello en Hong Kong. Madrid siempre ha estado bien surtido de todo.
Puchito, Antón, C. Tangana es un impostor. Nos da todo y no nos da nada. No solo es lo que dice, sino como lo dice, acompañado por una serie de video clips (¿se siguen llamando así?) que son primorosos cortos al más puro estilo conceptual, delicadas pastillas de sustancias sicotrópicas, sugerentes como las letras de sus canciones. Iba a hablar de otros impostores, empezando por mí mismo, pero lo dejaré para mejor ocasión. Escuchad y disfrutad esta pequeña maravilla que se llama ‘El Madrileño’ compuesto y escrito, entre otros, pero de forma completa por este impostor de músico, poeta, literato, criado en el San Viator y por tanto en el barrio de Usera, vivero de iconoclastas, que hace nada era un perfecto desconocido, pero ha dado un golpe en el grafeno de nuestras pantallas y se ha presentado con un grito susurrado.
Gracias por todo Maestro. Salud Compañeros.
Epílogo. Poseído por el espíritu de La Vuelta al Cole, puede que el anuncio más odiado por la población escolar del país, ni siquiera os he saludado al comienzo de esta crónica. Bienhallados.
Martín Lozano

“BILLY” Torturas, impunidad, silencio

El martes 3 de Noviembre se inició el Festival de Cine de Sevilla, en su transcurso se estrenó “Billy” Torturas, impunidad, silencio”, una película-documental del cineasta Max Lemcke, en la que he colaborado dando mi testimonio.

Reconozco que aún no he visionado el montaje completo, lo dejo para la emoción que ese día experimentaré en la sala de proyección de su estreno. Eso si el dichoso coronavirus lo permite y si no desde casa telemáticamente.

Espero que sí, porque de alguna manera ese trabajo de Lemcke supone pagar una parte de la deuda que la sociedad española tiene, con las gentes que sufrimos a ese siniestro personaje.

Antonio González Pacheco fue (digo bien porque el coronavirus se lo llevó el pasado mayo), un miembro relevante de la brutal Brigada Político Social BPS, que durante el tardo franquismo persiguió con saña,  a los demócratas que luchábamos para finiquitar aquel régimen de opresión y  terror.

Su actividad se centró fundamentalmente en el ámbito universitario, aunque no sólo, donde se convirtió en una oscura leyenda como su apodo; “Billy, el niño”, supongo que debido a su forma aniñada y la crueldad que le caracterizaba.

La BPS cumplió el papel de perro de presa del régimen y allí se dieron cita policías profesionales que querían lanzar sus carreras, adictos a la ideología dominante y también psicópatas como “Billy” que disfrutaban haciendo sufrir, humillando a sus víctimas.

Su misión al ejercer sus interrogatorios y sus torturas, no fue tanto conseguir información como destrozar física y psicológicamente a sus víctimas. 

La película trata sobre eso y recoge los testimonios de una veintena de demócratas, entre ellos el mío que en diversas ocasiones he relatado en mis artículos, que durante los años setenta fuimos detenidos, interrogados, sufrimos malos tratos y torturas a manos de ese canalla.

Entre otros  José María “Chato” Galante, al que las paradojas del destino  arrebató también el virus justo unas semanas antes que “Billy”. Víctima y victimario unidos por la pandemia, justicia a medias.

Ese día 11 de Noviembre será uno de esos que se consideran históricos, porque quienes asistan a su visionado no solo estarán observando una pequeña parte de nuestra historia, también escucharán a quienes dejaron una parte de su vida para que ahora podamos disfrutar de esta democracia.

Un sistema imperfecto, defectuoso en algunos aspectos, con elementos a corregir, pero democracia al fin y al cabo.

No se hablará de gentes ya fallecidas, sino que serán testimonios en primera persona de víctimas vivas. Es probable que también hablemos en nombre de otras que no pueden hacerlo. En mi caso además de en “Chato” pensaré en Enrique Ruano.

Ojalá ese día acuda mucha gente joven, porque necesitamos que las nuevas generaciones conozcan lo que aquí ocurrió hace apenas 50 años.

Es probable que al ver y escuchar nuestros testimonios, puedan apreciar con nitidez las diferencias que existen entre la dictadura de la que disfrutó “Billy” y la democracia de ahora.

Les pediría que después extiendan por doquier su experiencia de ese día, para que más y más jóvenes lleguen a verla y escucharnos. Lo necesitamos, será así una  labor didáctica de higiene democrática imprescindible.

Entonces te perseguían, te detenían, te apaleaban o torturaban, por el “delito” de luchar por las libertades en nuestro país, por el sólo motivo de opinar diferente que el poder establecido.

Para ello utilizaron a sus perros guardianes de la BPS, a gentes como “Billy”, para garantizar su perpetuación.

Los que escucharéis allí, sólo y nada menos demandamos memoria, justica, reparación.

Memoria para que jamás se olvide lo que ocurrió, que quede en la memoria colectiva de nuestro pueblo, justicia para que quienes lo perpetraron de alguna manera lo paguen y reparación para que la sociedad, nuestros dirigentes, reconozcan el sufrimiento que padecimos.

Por ejemplo que la próxima Ley de Memoria Democrática recoja la retirada de cualquier condecoración o reconocimiento de quienes nos maltrataron y torturaron y en concreto de “Billy” a manera póstuma.

Desde estas líneas animo a que se acuda al estreno de “Billy” Torturas, impunidad, silencio” el próximo 11 de Noviembre en Sevilla y que después se haga un esfuerzo para distribuirla en los cines y las televisiones a lo largo y ancho del país, con el fin de  que sea vista por la mayoría de la ciudadanía. Nos lo deben, nos lo debéis.

Que en este país nunca jamás existan torturas, ni impunidad, ni mucho menos silencio. El 11 nuestra voz retumbará como un grito a favor de todo ello.

Veremos………..

José Luis Úriz Iglesias

(Ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia

Once de Septiembre: Homenaje a Andreu Nin

     Once de Septiembre: Homenaje a Andreu Nin

 El 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, en el acto institucional de la Diada Nacional de Catalunya en el cementerio del Vendrell, y en el que tradicionalmente se realiza una ofrenda floral ante la tumba de Pau Casals, este año, el Ayuntamiento socialista del Vendrell ha querido rendir homenaje a cuatro personajes, vendrellencs ilustres, que han sido ejemplo de catalanidad: Pau Casals, Ángel Guimerá, Apeles Fenosa, y Andreu Nin.

Sobre estos personajes gira la exposición: “El Vendrell, la época Dorada”, que se puéde visitar en el Palau Robert de Barcelona hasta el próximo 4 de octubre. A continuación, reproducimos la glosa realizada por Ernest Benito, militante histórico del PSC, hoy día dedicado íntegramente a su faceta como historiador de la figura de Andreu Nin, y con posterioridad se realizó una ofrenda floral en la tumba de Olga Tareeeva, viuda de Andreu Nin, que reposa en este cementerio del Vendrell.

A Andreu Nin se le conocio por muchas cosas: por su proyección internacional, por su muerte, y quizás no tanto, por su catalanidad. Hoy nadie puede negar la catalanidad de Andreu Nin, igual que nadie puede negar su proyección internacional. Andreu Nin aunaba catalanidad e internacionalismo. Déjenme que les ponga un ejemplo: 

Olga Tareeva, su mujer, una moscovita que es la que reposa hoy en este cementerio del Vendrell, consciente de que Andreu Nin no podría ser enterrado nunca aquí en el cementerio de su pueblo, quiso manifestar su amor no solo al hombre, sino que quiso manifestar también el amor a esta tierra que Andreu amaba. 

Andreu Nin, luchó siempre en defensa de la libertad, por la libertad de las personas, para eso puso su propia vida al servicio de la clase obrera, la de aquí y la de todo el mundo. De la misma manera, Andreu fue siempre defensor y partidario de la libertad de los pueblos para poder escoger su destino, de todos los pueblos de la tierra.

Andreu Nin fue un ejemplo claro del nacionalismo que no es exclusivista, nos lo ejemplifica cuando estaba en Moscú como Secretario de la Internacional SIndical Roja, y recibía, de la misma manera, a Francesc Macià que a Josep Pla, personajes de ideología bien diversa que, probablemente, solo compartían, como hoy lo podemos hacer los que vivimos y trabajamos aquí, su catalanidad.

Con estos antecedentes, seguramente se entenderá mejor a Andreu Nin, cuando escribe las siguientes palabras en su libro “Los movimientos de emancipación nacional”:

Cuando la burguesía de una nación oprimida lucha contra su opresora, estaremos siempre de su parte, en todos los casos, y de manera decidida, puesto que somos los mayores enemigos de la opresión.

Cuando la burguesía de una nación oprimida no hace otra cosa que defender, solo, su nacionalismo burgués, nosotros estaremos, claramente, en contra”.

Bona Diada a tothom! Ernest Benito

Historiador de la figura de Andreu Nin

Baltasar Santos. TS Tarragona

Marsé, el obrero que escribía.

Marsé, el obrero que escribía.

Por Martín Lozano

Recibo con alborozo, alegría y jolgorio por mi parte esta nueva sección en Tribuna Socialista. ¿Sección Cultural? Sí. De siempre he sabido que si quería escapar de la esclavitud, que como trabajador me imponían, debía aumentar mis conocimientos y mi cultura. Objetivo conseguido. ¿Soy un liberto? ¡No! Pero soy más culto, por lo menos que cuando empecé a trabajar con dieciséis años. Y además van y me invitan a colaborar. ¿Están locos los editores de Tribuna? Creo que sí. Nunca pertenecería a un club en el que me admitieran. 

¿Cultura obrera o cultura burguesa? En mis irregulares, os lo anticipo, colaboraciones no haré ascos a ninguna de las dos o de cualquier otra clase, en el caso de que la Cultura se pueda sectorizar, pese a esta declaración de principios, siguiendo con el Marxismo: «Si no le gustan mis principios, tengo otros», procuraré priorizar que mis escritos tengan alguna conexión con el lado social, político, obrero y obrerista (quítale la connotación peyorativa al término si la tiene), porque, sintiéndolo mucho, me sigo considerando de la inexistente Clase Obrera, o cualesquiera de los sinónimos o eufemismos que se han usado a lo largo de la historia en nuestro idioma (trabajadora, proletaria, económicamente débiles…). 

Por eso quiero empezar por rendir un homenaje al considerado último escritor obrero que ha alcanzado lo que cualquier juntaletras sueña. Añado en este homenaje a los trabajadores y trabajadoras, nacidos aquí o fuera (guiño internacionalista) que han muerto en este trozo de tierra que tiene forma de piel de toro (guiño ibérico), por supuesto en esa lista están los que han muerto por razón del dichoso virus, o con síntomas compatibles o por cualquier circunstancia, incluida la vejez, por la que nos hayan dejado en lo que va de este annus horribilis 20/20. Nombro únicamente a los que, en el sentido más amplio de la palabra, sean o hayan sido obreros, trabajadores, asalariados, proletarios…, en algún momento de su vida. Al resto ni los desprecio, ni los humillo, ni quiero faltarles al respeto que merecen, simplemente no los incluyo.

Juan Marsé, nació con otros apellidos, fue adoptado, y como si fuera el personaje de una de sus aventis, pasó de apellidarse Faneca a Marsé, estas circunstancias ni están plenamente explicadas ni a él le gustaba ahondar en el tema. Sin formación académica fue acogido por la intelectualidad literaria y editorial barcelonesa como ‘escritor obrero’, la ‘gauche divine’ necesitaba un proletario en sus filas, tal vez sus taras fueron sus mejores armas y desde sus primeras obras los personajes obreros y sus ocupaciones deambulan por sus páginas, los tostaderos clandestinos de torrefacto, las traperías, el aprendiz del taller de joyería, el paleta, el periodista, ejerciendo los oficios que el propio Marsé había realizado, mezclados con delincuentes, con o sin pasado de represaliados políticos, ex convictos, charnegos y catalans sufren las consecuencias de la posguerra, la miseria, el hambre, la desolación de una sociedad que pelea contra la sarna y la cárcel, mientras elude a los chulos miserables que controlan los barrios enfundados en una camisa azul, escudados en un yugo y unas flechas, protegidos por unas fuerzas de seguridad, como si fueran de ocupación, vencedoras en la guerra. Su universo gravita en el barrio: el Guinardó, pero es toda Barcelona la que aparece enfocada línea tras línea y el constante intento del chico suburbial (posiblemente él mismo) por alcanzar el paraíso entrevisto a través de las verjas de las Torres de la burguesía. Mejor que leer estás palabras sumérgete en ese mundo de niños cuentacuentos como Sarnita o Rosita, jóvenes buscavidas como Java o Pijoaparte, putas, anarquistas, atracadores, creado por el que a mi juicio es el más completo, a veces complejo a veces sencillo, escritor en castellano de los últimos noventa años.

Puede que la obra cumbre de este periodo sea ‘Si te dicen que caí’, aunque te recomendaría que le leyeras cronológicamente, aprovecha que se acaba de publicar su ‘Viaje al Sur’ escrito en 1962 y tal vez pronto aparecerá una inacabada e inédita última novela. Gracias por todo Maestro.

Salud Compañero.

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