Personas en riesgo de exclusión: Horizontes posibles desde la Justicia Social

¿Qué ocurre si estás en Madrid y te encuentras en la calle debido a un desahucio? ¿Qué ocurre si tras huir de tu país de origen la Oficina de Asilo y Refugio (en adelante, OAR) no te da cita hasta dentro de meses para formalizar tu solicitud de protección internacional? En estos dos casos, deberás acudir a un mismo lugar: la central del Samur Social. En esta sede, es donde las personas en situación de calle y sin recursos acuden cuando se ven abocadas a pedir ayuda institucional para contar con un alojamiento.

En el último cómputo, realizado en 2018 por parte del Ayuntamiento de Madrid se detectaron 650 personas en situación de calle, siendo el 73% hombres, el 11,2% mujeres y el 15,8% sin determinar. Según el Ayuntamiento, el aumento de personas que no tienen un hogar tiene que ver fundamentalmente con un cambio en el perfil de las personas que residen en la calle. Hasta ahora, el modelo de intervención social en Madrid estaba especializado en diferentes recursos sociales y en los centros de personas sin hogar el perfil de persona que acudía era: “hombre, con alguna adicción y con deterioro físico o cognitivo” que necesitaba cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, el perfil ha cambiado, hay un número importante de personas que esperan asilo y se encuentran en centros como “El Vivero” (ubicado en Vallecas, Madrid) diseñado especialmente para este tipo de situaciones.

Desde el Ayuntamiento de Madrid y más específicamente desde el Samur Social, se intenta acoger a solicitantes de asilo, debido a que los tiempos de espera para ser atendidos en la OAR son largos y pueden superar hasta los seis meses. De esta manera, en un centro de personas sin hogar podemos encontrar un perfil de personas muy diverso: víctimas de violencia de género, solicitantes de asilo o refugio, personas de la tercera edad, personas con diversidad funcional, con problemas de salud mental, entre otras. Frecuentemente, los centros de la red de personas sin hogar no están especializados en la atención a personas con problemáticas concretas, debido a la falta de capacitación de los profesionales y las instalaciones con las que cuentan. 

Si nos centramos en las personas solicitantes de protección internacional, según el último informe “Más que cifras” de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) España ha recibido al menos 118.264 solicitudes durante el año 2019, lo que supone más del doble que las que se presentaron en 2018 (55.749). Mientras se bate récord al registrarse este máximo, en sistema de acogida  se encuentra colapsado en la actualidad, ya que es incapaz de dar respuesta a los solicitantes de asilo. Esta situación se agrava particularmente en ciudades como la capital madrileña que alberga casi la mitad de las solicitudes nacionales (55.118). En base a la incapacidad del sistema de acogida para ayudar a todas estas personas solicitantes de asilo en Madrid, nace por tanto el sobrecargo del Samur Social y su atención a las personas sin hogar. 

¿Por qué es importante especializar la intervención social? Bajo nuestro punto de vista, mejoraría la atención que reciben los usuarios/as y podrían crearse centros de corta estancia, en vez de pensar en un modelo a largo plazo. Los centros de personas que no tienen un hogar no son sus casas, son temporales, y esto hace que no puedan tener una vida normalizada en ellos ni plantearse una vida autónoma. Los usuarios de la red de personas sin hogar en Madrid, pasan de un centro a otro dependiendo si cumplen los objetivos que les plantean los trabajadores sociales. Además, estas personas son dependientes de ayudas gubernamentales, no consiguen empleo y hay pocos planes de empleabilidad que les ayuden a superar las entrevistas. Añadido al hándicap que encuentran para la búsqueda de empleo, puesto que su formación es escasa.

Desde hace algunas semanas existe un nuevo motivo de agravamiento para todas estas personas vulnerables: la crisis del COVID-19. En este sentido, se han habilitado en la ciudad de Madrid 150 plazas en IFEMA y un centro deportivo con las mismas plazas en el distrito de Arganzuela. Además el Ayuntamiento de Madrid ha decidido ampliar el plazo de la Campaña contra el Frío (Ayuntamiento de Madrid) 24 horas al día hasta el 31 de mayo 2020. En el caso de las personas solicitantes de protección internacional, la situación se dificulta para el acceso al programa de acogida y ayudas económicas, ya que a nivel administrativo la OAR ha dejado de prestar la mayoría de sus servicios y citas. Por ello, en esta situación de estado de alarma se ve aumentada si cabe la vulnerabilidad que poseen estos colectivos. Así, se hace necesario que desde las instituciones políticas, se dote de apoyo a las organizaciones no gubernamentales y empresas que gestionan los recursos vinculados a la ayuda a todas las personas en exclusión social y en riesgo de caer en dicha situación. 

En base a la situación de emergencia social en Madrid y en otras ciudades españolas, se hace evidente la necesidad de intervenir desde un marco común de Justicia Social, tanto a nivel político como social. En este sentido, basándonos en la filosofa política y socióloga Nancy Fraser, la justicia social debe perseguirse desde tres grandes esferas: Redistribución o Justicia Económica, Reconocimiento o Justicia Cultural y Representación o Justicia Política. De esta forma, se plantea como imprescindible para el funcionamiento de una sociedad justa: una distribución equitativa de los bienes materiales y culturales, que vaya acompañada de un reconocimiento y respeto hacia todas las personas y grupos sociales, y que derive en una mayor capacidad de participación y representación sociopolítica para toda la ciudadanía. 

Por tanto, en una sociedad donde existen desigualdades, se debe llevar a cabo un abordaje que contemple la multitud de factores que generan dichos desequilibrios. Para ello, se deberá trabajar desde un marco común en la búsqueda de una mayor justicia social para todos y todas, analizando las injusticias en base a las raíces de su existencia. Una vez analizados todos los factores (económicos, culturales, políticos y sociales, entre otros) que pueden estar mediando en la presencia de injusticias se debe de intervenir sin contemplaciones, empleando la justicia social como principal herramienta para la transformación social.

Autores:

Alicia Hernández Coloma (Graduada en Sociología).

Miguel Ángel Albalá (Investigador en Psicología Social y de la Educación).

Educación y Cultura en la España confinada

En estos días de confinamiento, donde tanta atención prestamos a las noticias y a los comentarios, videos y memes que nos llegan mediante los diferentes círculos de Redes Sociales en los que nos movemos, me llamó la atención uno que venía a decir algo así como que era curioso que las asignaturas y enseñanzas académicas más denostadas por la derecha y el mundo del pensamiento liberal y capitalista, eran precisamente las que nos podían salvar durante este confinamiento en el hogar; me estoy refiriendo, como ya se habrá intuido a las asignaturas y enseñanzas como el Dibujo, la Música, la Educación Física, las Artísticas, las Pretecnologías y Manualidades, e incluso la Filosofía, las Humanidades o la Historia. Ese tipo de asignaturas siempre fueron denostadas y despreciadas por el poder; en un estadio más primitivo por la autoridad y posteriormente por el capitalismo, ¿por qué? es obvio, son enseñanzas que nos permiten tener conciencia de lo individual a la vez que entronca nuestro papel y responsabilidad en lo colectivo; además para un pensamiento productivo ofrecen nula o poca rentabilidad teniendo en cuenta el coste en su enseñanza y el beneficio monetario que de ellas se obtiene bajo un paradigma capitalista.

De modo que etas asignaturas y enseñanzas solo han sido defendidas, protegidas y perpetuadas por aquellos pensamientos filosóficos o políticos que sitúan al ser humano como centro de todo y que defienden la educación y el enriquecimiento intelectual como camino hacia la realización personal y como herramienta para la transformación de la sociedad en una colectividad más humana, más justa y más igualitaria. Fue el pensamiento republicano el que obligó a los Estados a procurar una educación mínima en estos valores a todos sus ciudadanos; bajo el paraguas de la formación en valores republicanos se le dota así al ser humano de un conocimiento que le otorga la capacidad para reconocerse a sí mismo en igualdad con todos los demás,  a ser libre, con los mismos derechos civiles, con la misma capacidad que cualquier otro de actuar como actor político y frente a la política, con la misma fuerza, por tanto, y el mismo derecho para configurar la sociedad y aspirar a modelarla y cambiarla. Los pensadores republicanos, entiéndase República como concepto filosófico, lo comprendían bien, se entregaron en cuerpo y alma a difundir este pensamiento al mismo tiempo que intentaban proporcionar una educación para toda la ciudadanía, especialmente para aquellos que menos medios o posibilidad de acceder a ella tenían. La Institución Libre de Enseñanza  y la compañía de teatro La Barraca puesta en marcha por el mismo García Lorca (animo al lector a informarse y leer sobre ellas más detenidamente) son dos claros ejemplos de cómo durante la 2ª República se hicieron grandes esfuerzos no ya solo para educar, sino también para llevar el arte, la música, la poesía, la pintura, el teatro, etc… a aquellos sitios y lugares donde menos posibilidades tenían las personas de acceder a todo esto. En un país desestructurado y con un mala y deficiente  red de carreteras, caminos o de redes ferroviarias, de comunicación en definitiva, la España rural, aún hoy arrastramos este problema, pero no es el objeto de este artículo valorar eso ahora, como decía la España Rural que además representaba un alto porcentaje de toda la población en su conjunto, era una España aislada, confinada en sí misma.

La 2ª República intentó romper ese confinamiento llevando la Cultura y la Educación al mayor número de personas posibles, la figura del Maestro o Maestra, cobraron una relevancia tan inesperada como necesaria, fruto y prueba de ello fue la dura represión que sufrieron por los sublevados primero durante la guerra y después durante la dictadura.

Como decía al principio, en estos días de confinamiento que estamos sufriendo a causa del Covid 19 (y en los que la población muestra todos los días a las 20:00 horas su reconocimiento a todos los sanitarios) cuando leo que estas asignaturas pueden salvarnos de este tedio y sopor y observo como a mis hijos, ambos en edad escolar, los maestros y maestras que habitualmente les dan clase siguen con medios electrónicos e informáticos con su actividad, mandándoles tareas y explicándoles lecciones, corrigiéndoles ejercicios y esforzándose por continuar con la educación, no he podido dejar de hacer un ejercicio de paralelismo con aquellos maestros y maestras que durante la 2ª República intentaron, como he referido, romper con el confinamiento y el aislamiento de una gran parte de España.

Vaya para todos esos Maestros y Maestras, pasados, presentes y futuros mi reconocimiento mediante este artículo, muy especialmente para aquellos “maestros republicanos” que además por el simple hecho de procurar Educación y Cultura sufrieron persecución, fueron vejados, torturados y asesinados.

Jose Luis Bejarano Damas

Licenciado en Historia.

Secretario de Política Institucional de la Agrupación del PSOE de Almensilla-Sevilla.

Miembro de la Redacción Tribuna Socialista Andalucía 

 

¡Santiago y cierra, España!

Es evidente que hoy por hoy, la actividad económica está absolutamente interconectada, y que para poder atender las necesidades más perentorias ha de funcionar, como un reloj, toda una cadena de actividades.

Esta mañana he ido a comprar pan, leche, fruta y algo de carne y pescado al modesto “super” que tengo cerca de mi domicilio. Sencillamente, como están las cosas, a proveerme de algún material para ir tirando.

Afortunadamente, no he tenido que hacer cola. Parece que ya nos vamos civilizando después de los primeros días de ‘sálvese quien pueda’. Y también, por qué no decirlo, siempre se nota un bajón en la compra cada fin de mes, cuando el dinero escaso, escasea.

Allí me he encontrado con sus empleados al frente de las diferentes secciones (panadería, frutería, carnicería y pescadería). Otros alimentos estaban en los lineales, surtidos convenientemente por los empleados reponedores (leche, zumo, laterío, productos de limpieza, etc.). Al salir, las empleadas de las cajas (todas chicas) hacían su labor, cobrando el producto en metálico o con tarjeta bancaria. Me dijeron que muchos de ellos se desplazaban al trabajo en su vehículo particular y tenían miedo de que su “troncomóvil”, ya con muchos años encima, les dejase tirados. Les daba miedo compartir, por ahora, el transporte público, que funciona con normalidad, me aseguraron, pero con limitaciones de ocupación para no acumular personas. Y hay que llegar bien y a la hora para abrir el super.

Por cierto, según volvía a mi domicilio, hube de pasar por un cajero automático a sacar dinero (espero que a alguien se le ocurra ir reponiendo lo que vamos extrayendo del cajero, porque si no…).

Sección de Actividad Económica ‘G. COMERCIO AL POR MAYOR Y AL POR MENOR, REPARACIÓN DE VEHÍCULOS Y MOTOCICLETAS’: 2.089.157 contratos realizados en 2019 (1.161.983 Mujeres y 927.917 Hombres). -VER NOTA en Anexo-

Sección de Actividad Económica ‘K. ACTIVIDADES FINANCIERAS Y DE SEGUROS’: 94.719 contratos realizados en 2019 (58.311 Mujeres y 36.408 Hombres).

Pero, caí en la cuenta, al salir del super, que el género (la mercancía) que había visto, de alguna manera, alguien, la habría acercado hasta allí. En ese momento llegaban dos pequeños camiones con productos que traían los del ‘super’ desde sus almacenes centrales (la famosa logística), en algún municipio de Madrid, hasta las tiendas del barrio.

Pero ¿cómo había llegado el producto a sus almacenes?, pregunté. Pues resulta, me contaron, que una red de transportes de mercancías por vía terrestre (carretera, ferroviario), marítima y aérea (portacontenedores, etc.) había recogido el producto en origen y lo habían conducido a sus almacenes. Por cierto, añadieron, era necesario no solo proveer de combustible a los vehículos de transporte sino atender a su mantenimiento y reparación (gasolineras, que a la vez necesitan reponer el producto que venden, talleres de reparación, etc.) y dotar a los trabajadores que manejan esos medios de transporte de una red de aprovisionamiento que les permita comer y dormir decentemente a lo largo de sus, muchas veces, largas rutas de carretera. Red viaria y ferroviaria, por cierto, que necesita ser, a su vez, mantenida en condiciones de seguridad.

Pero ¿y el producto?, pregunté, porque en algún sitio lo habrán cargado esos camiones para trasladarlo a los almacenes centrales de la cadena de supermercados. Me dijeron que las grandes empresas de transporte y muchos transportistas autónomos los recogían en la industria manufacturera de la alimentación que se dedica a recoger, limpiar, clasificar, transformar, envasar y embalar estos productos (cereales, leche, fruta, carnes, etc.). Eso sí, me advirtieron que en muchas ocasiones conducen estos productos (carnes, pescado, fruta, etc.) directamente desde la industria manufacturera o desde las lonjas de pescado, a los MercaMadrid, MercaSevilla, etc. desde donde se surte a su vez, especialmente, al comercio minorista de alimentación ajeno a las grandes cadenas de super e hipermercados.

Sección de Actividad Económica ‘H. TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO’: 1.352.077 contratos realizados en 2019 (312.327 Mujeres y 1.039.750 Hombres).

Pero ¿y de dónde procede el producto que trata y, a menudo, transforma la industria manufacturera de la alimentación? Pues es obvio, me contestaron, de los productores: agricultores, ganaderos, pescadores que de manera autónoma (pequeñas explotaciones familiares) u organizados en cooperativas, también pequeñas medianas y grandes empresas, producen o pescan los alimentos que comemos. La materia prima, trigo, cebada, uva, etc. que luego se transforma en pan, galletas, vino, piensos. Pero ¿y los piensos? Es que, me dijeron, para que una vaca, una cabra o una oveja den leche hay que alimentarlas y cuidarlas y, en la mayoría de las ocasiones, el pienso es fundamental…y no solo eso, la cabaña ganadera (vacuno, ovino, caprino, porcino) necesita de un cuidado diario (incluido el ordeño de los animales que dan leche) y de servicios especializados como veterinarios, etc. La actividad ganadera es muy esclava (uno no se puede ir de fin de semana, ni de vacaciones, y ya te veremos a la vuelta) y en ella “mandan” los animales. Así que cuando solo vemos la leche, el queso o el yogur, o el jamón, no nos damos cuenta del trabajo que hay detrás.

Bueno, parece evidente que el sector ganadero necesita de esos servicios esenciales. ¿Pero la agricultura en sí?, pregunté. Pues lo mismo, me dijeron. Cultivar necesita de semillas, agua, fertilizantes, abonos, productos fitosanitarios…y cuando la cosecha está en su punto, hay que recogerla (cosecharla) para lo que muchas veces se necesita el personal adecuado y los medios técnicos (tractores, cosechadoras, etc.) que a su vez requieren combustible para su funcionamiento y un servicio especial de mantenimiento de la maquinaria agrícola, su reparación y repuestos. Lo mismo podríamos decir en el caso del sector pesquero que, en nuestro país, generalmente, no va a remos -los barcos requieren combustible y mantenimiento de motores y provisión de piezas para funcionar, además de tener a punto el material de pesca, redes etc.- y necesitan cumplir una serie de requisitos que les exige, para salir a faenar, la autoridad portuaria.

Yo asistía asombrado a lo que me contaban y, tengo que reconocerlo, nunca había imaginado las vueltas que hay que dar para tener un pedazo de pan, un vaso de leche y algo de proteína (en forma de carne o pescado) encima de la mesa.

Sección de Actividad Económica ‘A. AGRICULTURA, GANADERÍA SILVICULTURA Y PESCA’: 3.112.259 contratos realizados en 2019 (792.680 Mujeres y 2.319.579 Hombres).

Por eso no llegaba a entender lo que oía el pasado día en el Congreso de los Diputados donde algunos de éstos insistían, criticando al Gobierno, que “lo que tenía que haber hecho (o tiene que hacer) para detener el COVID-19, es cerrar el país”. Y pensé: sabrán éstos que así se manifiestan de lo que están hablando. ¡¡En fin!!

Pero, todavía hay más, hecha la compra esta mañana, al llegar a casa me di cuenta -he de reconocer que antes nunca había reparado en ello- que para preparar lo que había comprado (mi generación ya ha superado, creo, en su gran mayoría, la etapa del canibalismo) me hacía falta disponer de algunas cosas básicas: agua, electricidad, gas. Y, además tener los consabidos productos de limpieza para dejar el menaje básico al acabar la fritanga (sartenes, puchero, cuchara, cuchillo y tenedor), como los ‘chorros del oro’.

Y me percaté de que, una vez preparada la pitanza, y echada ésta al coleto, no estaría de más poder depositar los restos, la basura generada, en el lugar apropiado dispuesto por el Ayuntamiento, donde un esforzado servicio de limpieza lo retira todos los días para evitar suciedad, infecciones y epidemias. La alternativa podría ser dejarla en casa para hacer compost, aunque no todo el mundo puede y no es muy recomendable, a no ser que uno tenga un ‘casoplón’ con jardín espectacular incluido.

Y aquí, caí en la cuenta de lo necesaria que es la actividad de suministro de agua, saneamiento, gestión de residuos y descontaminación.

Sección de Actividad Económica ‘D. SUMINISTRO DE ELECTRICIDAD, GAS, VAPOR Y AIRE ACONDICIONADO’: 5.540 contratos realizados en 2019 (1.550 Mujeres y 3.990 Hombres).

Sección de Actividad Económica ‘E. SUMINISTRO DE AGUA, ACTIVIDADES DE SANEAMIENTO, GESTIÓN DE RESIDUOS Y DESCONTAMINACIÓN’: 114.400 contratos realizados en 2019 (24.719 Mujeres y 89.671 Hombres).

Para ir concluyendo. Todos los días a las ocho de la tarde, salgo a la ventana para unirme al vecindario y homenajear a los profesionales de los servicios más expuestos a la pandemia, los que están al pie del cañón (personal de hospitales y residencias de mayores, servicios fúnebres, personal de ambulancias, bomberos, y fuerzas y cuerpos de seguridad). Ciudadanos hoy, y siempre, imprescindibles. Sin olvidarme claro está de los apoyos civiles y militares que les ayudan y de aquellas personas que, desde la Administración, mantienen viva la percepción de ayudas, complementos y pensiones.

Sección de Actividad Económica ‘Q. ACTIVIDADES SANITARIAS Y DE SERVICIOS SOCIALES’: 1.288.510 realizados en 2019 (1.009.928 Mujeres y 278.582 Hombres).

Sección de Actividad Económica ‘O. ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA. SEGURIDAD SOCIAL OBLIGATORIA’: 489.053 contratos realizados en 2019 (288.631 Mujeres y 200.422 Hombres).

Paro aquí esta concatenación de actividades. Pero he de reconocer que me consta que, dentro de la actividad de Hostelería, hay muchas empresas y establecimientos que están manteniendo los servicios de restauración de Hospitales y Residencias, y se afanan diariamente en preparar para su envío a domicilio comidas y también menús para los estudiantes con beca de comedor, al tener dificultades económicas su familia, que no pueden acceder al comedor escolar por el cierre de las escuelas.

Sección de Actividad Económica ‘I. HOSTELERÍA’: 4.304.495 contratos realizados en 2019 (2.354.173 Mujeres y 2.040.322 Hombres).

Así que, a la vista de lo anterior, modestamente, y partiendo, como no, del exigible y adecuado aseguramiento de la salud de las personas, me gustaría pedir a los que reclaman “el cierre total del país”, de su actividad económica, nos digan a los ciudadanos con precisión qué actividades pretenden clausurar y por cuanto tiempo. Porque igual podríamos estar de acuerdo, o no.

Señalar que las 1.340.415 empresas inscritas, a diciembre de 2019, en la Seguridad Social daban ocupación a 14.207.815 trabajadores.  Por Tipo de Contrato, el 69% (9.853.490) tenía un contrato Indefinido y el 31% (4.354.325) un contrato Temporal. Y por Tipo de Jornada, el 75% (10.630.373) tenía un contrato a Tiempo Completo y el 25% (3.577.442) un contrato a Tiempo Parcial.

(1) ¡Santiago y cierra, España! es un lema perteneciente a la tradición cultural española, inspirado en un grito de guerra pronunciado por las tropas cristianas durante la Reconquista, en batallas como la de Navas de Tolosa y las españolas del Imperio y de época moderna antes de cada carga en ofensiva. Wikipedia
(2) Para los datos de Ocupación y contratación. Fuentes: INE y MITRAMISS.
(3) NOTA: En 2019 se celebraron 21.676.700 Contratos Iniciales en España. La inmensa mayoría, el 94% (20.352.787) fueron contratos Temporales.

Alberto Pérez García

 

 

¿Por qué aplaudimos?

Cada tarde, una gran mayoría de la ciudadanía, nos manifestamos aplaudiendo. Es un aplauso dirigido a: médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y limpiadoras… de los hospitales; son los que están en primera línea parando la embestida del COVID 19.

Por qué aplaudimos, me preguntó una tarde de confinamiento mi hijo pequeño. Me paré a pensar, pues la respuesta inmediata se me hacía muy simple, y le contesté: para hacer evidente la importancia de los servicios públicos. En este momento concreto la Sanidad, sin duda alguna. Pero todos los servicios públicos son muy importantes, fundamentales.

La pregunta de un niño me ha hecho reflexionar y profundizar sobre la cuestión. Aplaudimos para manifestar la defensa de lo que anteriores generaciones nos han legado, algo que, los ancestros políticos los que hoy vociferan contra el Gobierno, no dieron con gusto ni regalaron. Hoy vemos la importancia del Estado de Bienestar con sus cuatro pilares básicos: Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia. Anticipamos con un aplauso la predisposición mayoritaria a defender el estado de Bienestar cuando pase la pandemia, de la forma que haya que hacerlo.

El coronavirus nos está dejando una cifra escandalosa de muertes (en el momento de escribir este artículo ya son 15.000, sin que las comunidades autónomas hayan informado aún de las cifras totales). Pero también nos está dejando la claridad descarnada de cómo están esos servicios públicos, cómo los han dejado los recortes del reciente pasado.

Es difícil expresar con palabras el drama de las residencias de mayores. Ha quedado en evidencia la crudeza de la privatización de lo público. Vemos el resultado de la entrega de residencias públicas en gestión privada, donde lo que prevalece es el beneficio empresarial. El crimen va implícito en la forma en la que se otorgan los contratos: el que menos cobra al ayuntamiento o la comunidad de turno se adjudica el contrato. Es lo que se llama “subasta al peor postor”. La Administración abarata costes y el empresario abarata en personal y en medios para garantizarse el beneficio. Ese “juego” bárbaro es lo que explica que, en general, el virus se haya cebado con los ancianos de las residencias.

Es el mismo mecanismo que se utiliza en los hospitales públicos en gestión privada, donde el beneficio prevalece a la hora de recetar, a la de contratar profesionales, etc. El coronavirus está dejando en evidencia la criminalidad del austericidio al que hemos sido sometidos en el decenio 2008/2018, con recortes año tras año en sanidad, en educación, en pensiones y en todas las partidas de gasto social.

La única duda que tengo es ¿por qué aplauden los votantes de los partidos de la derecha? Deben pensar que esto de salir a la ventana a las ocho cada tarde es un sustitutivo de la misa del domingo; salen, aplauden, y su conciencia queda limpia, como cuando se confiesan ante el cura. Que hipócrita, cuánto cinismo, qué incongruencia.

En estos días de confinamiento, no solo queda en evidencia la necesidad del Estado de Bienestar y los destrozos en él han hecho los recortes. También ha quedo clara la necesidad de servicios que han desaparecido a lo largo del tiempo o se ha reducido. Se ha hecho palpable la necesidad de Banca Pública; estamos viendo como las entidades financieras privadas utilizan los créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para colocar sus productos: seguros de vida, de hogar, entre otros. Es la consecuencia de que el Estado no cuente con una red propia de distribución del crédito.

El Estado se dota de material antidisturbios para defenderse, pero no se ha dotado de material sanitario para defender a la población de una expansión vírica. La desindustrialización nos llevó a ser un país de servicios, desindustrializando hasta negligencia; hoy tenemos empresas que podrían fabricar mascarillas, batas… pero la deslocalización ha hecho que los tengamos que importar de terceros países.

El aplauso de estos días debe servir como toque de atención de que esto no puede continuar por la senda que iba. Soy consciente de que el problema no es exclusivo de nuestro país, por ende la solución tampoco. Es el sistema económico imperante en el mundo el que impone su lógica, pero su lógica mata.

Se comienza a hablar de una reedición de los “Pactos de la Moncloa”; bienvenidos sean si es para revertir las catastróficas condiciones en las que el beneficio de unos pocos nos han situado a muchos. Ese sistema de avaros, de acaparadores y especuladores es el que está detrás de las consecuencias del virus. Es de justicia que sean los especuladores y acumuladores de dinero y propiedades quienes reconstruyan la economía. Evidentemente no albergo ninguna esperanza en que eso ocurra, si de la minoría privilegiada depende. Pero el Estado si tiene la capacidad de establecer las líneas defensivas de lo público. Lo tendrá que hacer con el apoyo de la mayoría de la sociedad, de esa inmensa mayoría que ahora salimos a aplaudir cada tarde.

Cuando la pandemia pase, que pasará, habrá que reconstruir la economía, cloro que sí, pero no desde la lógica del mercado; con espuertas de dinero para sanear empresas, como se hizo con los bancos en la anterior crisis. No vale que digan que el dinero público es para evitar despidos: a las entidades financieras se les entregó más de 60 mil millones y lo “agradecieron” despidiendo a más del 100 mil trabajadores y cerrando más de 20 mil sucursales, dejando al 50% de los municipios de España sin servicio bancario.

La experiencia la tenemos cercana, no cometamos los mismos errores.

 Roberto Tornamira Sánchez

Militante socialista  

 

¿Cómo salir de esta crisis?

La pandemia del coronavirus ha puesto en evidencia los desastrosos efectos en la salud y en el bienestar de la ciudadanía de las políticas de austeridad. En España los recortes del gasto público, que disminuyeron drásticamente los fondos destinados a la financiación de las CCAA,  tuvieron una repercusión nefasta en la sanidad, los servicios sociales y la educación. Estos recortes fueron el resultado de la aplicación de las recetas neoliberales propugnadas por la Unión Europea y aplicadas fundamentalmente por los gobiernos de la derecha. – La reforma de la Constitución para priorizar el pago de la deuda fue una cesión de Zapatero a las exigencias de la Troika y del Partido Popular que son los defensores del neoliberalismo-.  Parece que no se haya aprendido de los errores de la aplicación de las recetas neoliberales que retrasaron la salida de las economías europeas de la crisis de 2008, de la cual, todavía no nos hemos recuperado del todo.

La ideología pesa mucho en el diseño de las políticas para resolver los problemas que tiene planteados la sociedad. Ciertamente necesitamos una Europa que sea capaz de dar una respuesta efectiva y solidaria a la crisis.  No una Europa dividida y enfrentada, donde las economías con superávit- Alemania y Holanda- quieran desembarazarse de los países del sur, deficitarios y más débiles económicamente, aún a costa incluso de de comprometer su propia recuperación, ya que son los países del sur los consumidores de sus productos. Cabe recordar, que para entrar en la Unión, a los países mediterráneos del sur se les obligo a hacer reestructuraciones de sus sectores productivos, que en muchos casos, debilitaron su posición en la división internacional del trabajo, agrandando el peso de los servicios turísticos.

Fue la movilización de los trabajadores europeos junto a las organizaciones y militantes de la resistencia frente al nazismo la que impuso gobiernos de izquierda, principalmente de la socialdemocracia, en la mayoría de estados europeos. El miedo a la expansión del modelo soviético  y la nueva situación internacional, creada tras los pactos de Yalta y Postadam, dio lugar a la aprobación del Plan Marshall y con ello se pusieron los cimientos de una cooperación entre los distintos estados europeos que derivó en la construcción de la Unión Europea. Fueron principalmente los gobiernos socialdemócratas y de izquierda  los que impulsaron reformas fiscales para que las rentas altas paguen más impuestos sobre la renta y la riqueza y pudiera construirse un sistema público de sanidad, seguridad social, y demás derechos sociales de protección que conforman los sistemas de bienestar social europeos. Hoy los partidos de la derecha y los social liberales se disponen a desmantelarlo y reclaman rebajas de impuestos. Pero en estos momentos de crisis se requiere la presencia de un sistema público social en todas sus manifestaciones.

Hoy el proyecto  de construcción europeo puede retroceder si no se da una respuesta unida y solidaria de Unión Europea y no se procede a mutualizar la deuda y se abordan audaces políticas de gasto y rentas. Si, en vez de la solidaridad, se instala la confrontación y las exigencias de sacrificios y austeridad  para los países mediterráneos del sur, el rechazo al proyecto europeo y las opciones políticas ultraderechistas crecerán. Muchos economistas de reconocido prestigio reclaman un nuevo Plan Marshall para salvar a la Unión Europea.

Las que suscriben este documento pensamos que este paso solo se dará con una amplia mayoría de gobiernos de izquierdas en los países que componen la Unión Europea.

Mientras se escribe este artículo, se habla reeditar los Pactos de la Moncloa en España para garantizar la recuperación. Pero, la verdadera intención de la derecha española, como dice Pérez Royo, es dinamitar el gobierno de coalición de la izquierda y poner al Partido Socialista en manos de las tres derechas. 

Lo primero es utilizar todos los medios  para superar la crisis sanitaria y garantizar la salud de todas  las personas, sin discriminación, jóvenes, mayores, más fuetes y más débiles.   Por lo que respecta a la recuperación económica es necesario un nuevo pacto constitucional federal que garantice las libertades políticas y sindicales; acometa las reformas necesarias con un potente programa social que de respuesta a los retos planteados por el cambio climático, la digitalización de la economía, fortalezca y garantice el sistema público de pensiones, refuerce la sanidad y la educación publicas, de respuesta a la robotización de la producción con el  reparto del trabajo sin disminución de salarios, respalde la prestación de servicios sociales, etc.  

En fechas cercanas a la conmemoración de la proclamación de la II Republica, reivindicamos una reforma constitucional republicana que termine con las rémoras franquistas de la transición.

Marta Climent y Trinidad Piquer

TS Valencia

¿Pactos de la Moncloa o un gran pacto de los trabajadores y pueblos de España?

La reedición de unos nuevos Pactos de la Moncloa ha sido sin duda la noticia política de estos días, obviamente envuelta en la crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo. El presidente del Gobierno afirmó, con rotundidad, en su rueda de prensa del domingo día 5 de abril, la necesidad de unos nuevos pactos de la Moncloa. ¿Es posible? ¿De verdad, son necesarios? Intentaré dar respuesta a ello en este artículo, pero permítanme comenzar con un resumen y caracterización de lo que significaron los Pactos de la Moncloa.

¿Qué fueron los Pactos de la Moncloa de 1977?

Los Pactos de la Moncloa fueron dos Acuerdos firmados en el Palacio de la Moncloa durante la transición española el 25 de octubre de 1977:

  • El Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía.
  • El Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política.

Los firmantes de dichos acuerdos fueron el Gobierno de España presidido por Adolfo Suárez y los principales partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados; y contó con el apoyo de las asociaciones empresariales, y con una gran resistencia de la clase trabajadora concretada en el rechazo a los mismos por parte de UGT, y el rechazo de muchas secciones sindicales de CCOO, que se oponían al apoyo que sus dirigentes habían mostrado a esos acuerdos. Finalmente, ambos sindicatos acabaron firmando y apoyando los acuerdos.

 El acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía

La situación social tras la muerte del dictador era de lucha. En el primer trimestre de 1976 hubo más de 17.000 huelgas que luchaban contra la continua pérdida de poder adquisitivo de los salarios insuficientes para que los trabajadores y trabajadoras pudieran adquirir alimentos, bienes y servicios de primera necesidad como consecuencia del encarecimiento de los productos tras la crisis del petróleo y el proyecto continuista con el franquismo que representaba Arias Navarro.

El acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía, supuso el reconocimiento del despido libre del 5 por 100 de las plantillas de empresa, se tomaron medidas de contención salarial, se fijaron reducciones graduales de los aumentos salariales de convenio hasta 1987 (10 años), al mismo tiempo que se devaluó la peseta, y se adoptaron medidas para contener la inflación y el déficit público. Estas medidas se cumplieron todas.

Otras de las medidas aprobadas, que vista en perspectiva pueden causar estupor, fueron las medidas de control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior. Hoy día, a la vista de los papeles de Panamá, las cuentas en Suiza, y los sucesivos escándalos bancarios que nos han sacudido desde hace más de 1 de década, podemos afirmar que estas medidas no se aplicaron.

También se aprobó la contratación temporal sembrando la semilla de la precarización del mercado laboral actual.

En el lado positivo, se reconoció la libertad de asociación sindical. Se acordó redactar un Estatuto de los Trabajadores, que no pudo ver la luz hasta más de dos años después. Aún más, tardó la aplicación de la reforma tributaria que no se produjo hasta 1982, con Josep Borrell en la Secretaría de Estado de Hacienda.

Las reformas en seguridad social no se aplicarían hasta el gobierno de Felipe González que consiguió un sistema sanitario universal, y un sistema de seguridad social, principalmente un sistema de pensiones que los sucesivos gobiernos del PP han golpeado con dureza, en el intento último de ceder esos recursos al mercado que todo lo regula.

Las medidas en políticas agraria, industrial  y energética prepararían las bases para la posterior entrada en el mercado común europeo, y conllevaron limitaciones en la producción de los sectores agrícola, ganadero, pesquero y energético y, posteriormente, la cesión de la soberanía monetaria a la actual Unión Europea, esa que solo piensa en estar unida para favorecer los intereses del comercio exterior, las multinacionales y el sector Financiero, y que se resquebraja cada vez que se apela a mecanismos de solidaridad interna o cada vez que se le insta a acordar una medida que pueda beneficiar a la clase trabajadora. De aquellos lodos estos barros.

El Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política.

El mayor acuerdo de los Pactos de la Moncloa de 1977 fue en el terreno político e institucional. La validación de la monarquía como jefatura del Estado heredera del franquismo era el acuerdo importante, para posteriormente plasmarlo en la Constitución Española. Franco no lo había dejado todo atado y bien atado, pero los pactos de la Moncloa sirvieron en buena medid para acabar de atar el nudo de la sucesión.

Junto a ello, se tomaron medidas sobre el derecho de las asociaciones políticas, sobre el derecho de reunión, sobre los secretos oficiales, y se acordaron algunas reformas en el código penal y en la ley de enjuciamiento criminal, entre otras.

¿Son Posibles y necesarios unos Nuevos pactos de la Moncloa?

Déjenme exponer tres cosas antes de dar respuesta a la pregunta del título:

1.- La actual Pandemia del virus que causa la COVID-19, no ha causado la necesidad de una reconstrucción nacional que requiera de unos Nuevos pactos de la Moncloa. La Pandemia del virus que causa la COVID-19 ha puesto al descubierto las vergüenzas del sistema económico actual. A saber:

  • Recortes en el sistema sanitario, que da lugar a falta de medios y profesionales para atender las necesidades sociales.

 

  • Un mercado de Trabajo en el que las rentas del Trabajo están cada vez más lejos de las rentas del capital Financiero, propietario de los medios de producción.

 

  • El imperio del Dios Mercado, y particularmente la propiedad privada de los medios de producción, que impide que los estados dispongan de una industria al servicio de las necesidades de las personas o de hoteles e instalaciones gratis para atender la emergencia social.

 

  • Una política tributaria injusta, no progresiva y desigual en la que las grandes fortunas quedan exoneradas de pagar impuestos en detrimento de la redistribución de rentas entre las clases populares, convertidos en los “miserables” de Victor Hugo.

 

  •  Un régimen monárquico que en aras de la unidad del Estado y del mantenimiento de las Instituciones heredadas del franquismo, muestra todas sus flaquezas para dar la respuesta que la Sociedad necesita, negando el derecho de los pueblos a decidir su futuro.

 

  • Una política económica y monetaria subyugada a los intereses del sector Financiero, y de la oligarquía económica que domina el mundo, representada por la Troika (FMI, OCDE, BCE), y que a su vez, subyugaba hasta ahora la posibilidad de romper el déficit 0, y por tanto, la posibilidad de aplicar políticas sociales.

 

  •  La ausencia de una Banca Pública autónoma y la falta de liquidez de empresas, autónomos, que a su vez unas tasas de desempleo sin precedentes.

2.- Durante los meses previos al Coronavirus, numerosos economistas predecían una nueva crisis económica, de escala aún mayor que la de 2009. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señalaba en su informe anual que la economía mundial se había ralentizado en un 3%, y que se estaba produciendo una contracción de la industria automovilística, manufacturera y del comercio mundial. La bajada del precio del barril de Petróleo también ha ayudado a esta ralentización.

En los últimos doce meses el precio del barril de petróleo de la OPEP ha descendido un 70,32%, hundiendo la rentabilidad de otros productores y exportadores energéticos como EEUU, arrastrando en esta crisis de rentabilidad económica a los socios capitalistas que financian el sector.

Nuevamente, el sector Financiero en crisis, aún peor que la de 2009. ¿Los salvamos otra vez con dinero público?

3.- La reedición de unos Nuevos pactos de la Moncloa significaría someter el futuro de la economía al acuerdo a partidos como PP y VOX. Partidos que no destacan precisamente por la transparencia, y su defensa de la democracia y de los derechos sociales y de los pueblos, sino que , al contrario, estarían encantados de abolir los partidos políticos, procesar a todos los dirigentes,(tal y como quiere hacer VOX con Pedro Sánchez), acabar con las autonomías…todo ello para recuperar la línea franquista que Arias Navarro quería mantener cuando los Pactos de la Moncloa de 1977.

Como comprenderán, no parecen posibles unos Nuevos pactos de la Moncloa con estos compañeros de viaje, y tampoco creo que haya que reeditar las mismas fórmulas que en 1977, ni los mismos objetivos. Hoy no toca salvar ningún régimen, sino que hemos de aprovechar la lección que nos brinda la perspectiva del tiempo para aprender de los éxitos y de los errores.

Hoy lo que toca es salvar vidas y para ello necesitamos una economía al servicio de la Sociedad, y no una Sociedad al servicio de la economía. Hoy lo que toca es salvar lo público manteniéndolo libre de las garras de los mercados.

 

Es posible una mayor justicia social con una redistribución equitativa de la riqueza.

En la fecha en que escribo este articulo (9 de abril) y previsiblemente al cierre de la edición de este número de Tribuna Socialista (13 de abril), no se conoce el contenido de los presupuestos de reconstrucción social y económica que el gobierno comenzará a negociar en unos días.

Para mí, igual que para la inmensa mayoría de socialistas con los que he tenido ocasión de hablar y debatir sobre el tema, lo realmente esencial es que estos presupuestos incorporen mayor justicia social y una redistribución equitativa de la riqueza.

Hemos de proteger e invertir en nuestro particular tesoro nacional, nuestro sistema de sanidad pública y universal, tan recortado y maltrecho durante las últimas décadas en beneficio del sector privado y concertado.

Hemos de reforzar la protección y cuidado a nuestros mayores, acabando con esos morideros en los que se han convertido las residencias de ancianos, particularmente las privadas y concertadas, donde…parece mentira…el interés económico se sitúa por encima del interés social, de la salud de los trabajadores y trabajadoras que prestan el servicio, y por encima de la salud de los residentes y usuarios, que en su inmensa mayoría son familias trabajadoras.

Hemos de buscar soluciones definitivas a la vivienda, Todo el mundo tiene derecho a un techo y a suministros energéticos, que , en la actualidad, amenazan con generar una nueva hornada de pobres energéticos.

Hemos de acabar con la brecha digital que supone que niños que no disponen de medios tecnológicos o de suministro de telecomunicaciones puedan quedar al margen del sistema educativo

Hemos de recuperar la propiedad pública de los medios de producción que sirven para abastecernos de productos, bienes y Servicios de primera necesidad.

Hemos de garantizar un precio justo a los agricultores, ganaderos y pesqueros y acabar con la especulación de los mercados de alimentación a la que juegan las grandes cadenas de distribución.

Hemos de acabar con la pobreza infantil.

Hemos de generar millones de puestos de Trabajo que garanticen que todo hombre y mujer en plena capacidad pueda aportar su fuerza de Trabajo y ser dignamente recompensados por ello.

Hemos de acabar con el problema ambiental, con el cambio climático, cuyas consecuencias también son vívidos de forma desigual en función de la renta de las personas.

En resumen: Fortalecer la sanidad pública, llenar de contenido económico la Ley de Dependencia, Sistema fiscal justo y eficiente, pobreza energética, frenar los desahucios, pobreza infantil

Y hemos de abordar tres aspectos que se me antojan claves: la monarquía, el federalismo y el futuro en la relación con los estados que hoy conforman la Unión Europea.

La cuestión es clara. Es necesario un gran acuerdo para revertir la situación actual. Espero que la recurrencia al termino “Pactos de la Moncloa” solo suponga una forma de referirse a que es necesario un gran acuerdo de Estado, pero ese gran acuerdo de Estado se tiene que hacer sobre una base bien distinta a la del 1977. La clase trabajadora no puéde volver a pagar la factura de una crisis económica que el COVID-19 nos está mostrando, pero que es causada por un virus mucho más letal, que es el sistema capitalista y el poder del sector Financiero sobre los medios de producción, y eso, es clave.

Por último, igual de importante es contar con un sistema tributario que sirva para redistribuir las rentas del capital para financiar nuestro ansiado estado de bienestar, ese que queremos reconstruir y que es la única garantía de vida para el conjunto de la clase trabajadora.

Desde aquí, todo el apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez para llegar a acuerdos en esta línea.

Baltasar Santos

Primer Secretario PSC El Vendrell

TS Tarragona.

La caída al abismo tiene fecha: 10 de Abril

Las vidas de miles de familias distribuidas por todo el país, supeditadas a sus trabajos en la hostelería y especialmente en el sector de la restauración,penden de un hilo. El cierre de los restaurantes y cafeterías dictado el pasado 14 de marzo, como medida del estado de alerta, envió a sus casas a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras y dejó sus ingresos en manos de la gestión de los ERTEs por parte de las empresas, de la agilidad de tramitación por la autoridad laboral en cada caso y de que el SEPE fuese rápido en el pago de las prestaciones por desempleo.

La tramitación del ERTE por fuerza mayor prácticamente se ha reducido a la comunicación a la Representación Legal de los Trabajadores de la motivación de la fuerza mayor y de la plantilla afectada. Con una negociación prácticamente inexistente, sólo en algunos casos se pudieron establecer Comisiones de Seguimiento de la evolución de los ERTE, que concluyó con la decisión general de las empresas de no complementar el subsidio de desempleo, procediéndose a tramitar con la dirección general de trabajo dichos ERTES.

En la UGT desde el primer día hemos intentado concienciar, hacer ver a las compañías que si bien esta crisis sanitaria no tiene origen en sus decisiones, sí tienen una responsabilidad social con sus trabajadores ante un momento crítico como el actual. Hablamos de establecer medidas que no lleven al abismo a las familias que con sólo 13 días de salario tienen que sobrevivir hasta poder cobrar la prestación por desempleo, que en el mejor de los casos será del 70% de la base reguladora de los últimos 180 días. No olvidemos que no se ha querido acordar ningún tipo de complemento, ni tan siquiera el adelanto del restante de la nómina del mes de marzo que ya veríamos en que condiciones podría ser devuelta y todo esto en un sector ya de por sí con salarios bajos.

Los 13 días abonados suponen aproximadamente 400-450€ para aquellos que tienen la suerte de tener una jornada de 40 horas semanales. Si alguien cree que cualquier familia puede sobrevivir con esa mínima cantidad y hacer frente a la alimentaciónde sus hijos, el pago de servicios básico como la luz, el agua, el gas o el pagodel alquiler comete un profundo error. Si las empresas no se quitan la venda de los ojos y deciden dar un paso adelante a favor de sus trabajadores,cometerán el mismo grave error.

DE ESTA CRISIS, O SALIMOS TODOS JUNTOS O NO SALDREMOS. LAS EMPRESAS TIENEN QUE REACCIONAR.

Asumimos que estamos ante una situación de crisis económica desconocida y no sabemos cuánto tiempo durará, pero también hay que reconocerque las grandes corporaciones de este país Grupo ALSEA (Vips, Ginos, Starbucks, Fridays, Foster Hollywood, Domino ́s Pizza), AMREST (Tagliatella, KFC, Blue frog), Restaurant Brands Iberia (Burger King Spain, Tim Hortons, Popeyes), Grupo Rodilla, Tastia Group (Muerde la Pasta)o Pansfood (Pans&Company, Freco, Ribs), Restabell (Taco Bell), Mcdonalds… entre otras, tienen un músculo económico del que carecen las trabajadoras y trabajadores de este sector. Empleados que ya sufrieron en sus carnes hace no tanto tiempo las consecuencias de la crisis anterior con reducciones de jornada, congelación de salarios, jornadas extenuantes, etc. Compañeros y compañeras que han llegado a este momento sin capacidad alguna de hacer frente al día a día, de llevar un plato de comida a sus hogares.

Las organizaciones sindicales siempre hemos sido responsables ante la necesidad de tomar decisionesen aquellas situaciones que la realidad económica del momento requería, medidas siempre difíciles y que por responsabilidad acordamos. ¿Qué podemos decir de cada uno de los trabajadores y trabajadoras? siempre arrimando el hombro para salir hacia delante yahora abandonados por quienes tienen la obligación moral de defenderles.

Si el día 10 de abril no llegan las prestaciones de desempleo, que son un bálsamo que no la solución, las familias quebrarán económica, social y anímicamente y no habrá remedio.

Ha llegado el momento en que las empresas deben tomar DECISIONES con carácter de URGENCIA, NO PUEDEN ABANDONAR A SUS EMPLEADOS.O SALIMOS JUNTOS DE ESTA CRISIS O NOS DIRIGIMOS AL ABISMO.

No podemos esperar a mañana, será tarde. El abismo está a la vuelta de la esquina……Reaccionen, señores, la sociedad sabrá reconocerlo o nunca lo olvidará.

Omar Rodríguez Cabrera

Secretario Federal de Sector de Hostelería,Turismo y Juego de FeSMC-UGT

En el 89 aniversario de la República

bandera republicana

La República fue proclamada tras el triunfo de las elecciones municipales celebradas el día 12 de abril de 1931, el triunfo de los partidos republicanos fue total en la mayoría de las grandes ciudades y en 42 de las 50 capitales de provincia.

La República fue un clamor popular que recorrió el país desde Éibar a Barcelona pasando por las plazas de los pueblos para culminar la proclamación de la república en la madrileña Puerta del Sol. La mayoría de la población trabajadora, que habían padecido la represión y la injusticia del reinado del Borbón, bisabuelo del actual Felipe VI, había llegado a la conclusión de que sus demandas no se verían satisfechas si la monarquía seguía reinando en el país.

Visto el clamor republicano expresado por, los obreros de la industria, los jornaleros en el campo y los jóvenes en todos los lugares, el Borbón decidió poner pies por polvorosa y huir como un vulgar delincuente, que al fin y al cabo es lo que era y es lo que de él han heredado sus actuales descendientes.

Franco les regalo la jefatura del estado, para dejarlo todo atado y bien atado, hizo a Juan Carlos I Capitán General de todos los ejércitos del 18 de julio, que se encargarían de imponerlo en la Constitución como figura incuestionable, situada por encima de los elegidos por el pueblo y al que nadie puede pedir cuentas.

Las últimas apariciones públicas de Felipe VI lo han mostrado como una figura ajena, enfrentada e incompatible con las necesidades del pueblo, así mientras miles de ancianos muren desatendidos en residencias que los utilizan para hacer negocio, el desempleo hace que la incertidumbre y penumbra llegue a millones de familias trabajadoras, la familia real con el campechano cazador de elefantes a la cabeza vivan lujosamente en la Zarzuela o donde les plazca.

Pera las clases populares no pasan desapercibidos, el último discurso fue recibido con una gran cacerolada antimonárquica, sienten la incompatibilidad entre derechos sociales y democráticos con la existencia de la monarquía impuesta y cada vez menos deseada.

La republica no es un adorno o un bonito recuerdo, cada vez es más necesaria porque con ella la sanidad pública será garantizada, la enseñanza gratuita será para todos, el trabajo digno, con derechos y bien remunerado lo haremos realidad y el derechos de los pueblos a vivir en fraternidad hará mas fuerte la democracia.

¡Viva la República!

José A Iniesta

Coordinador del comité de redacción de TS

Militante socialista de la agrupación de Sant Boi (Barcelona)

Las necesidades de la población vs los intereses de los poderosos


El Parlamento aprobó el jueves día 9 quince días más de confinamiento, Sumarán 42 días, de momento. Tras las primeras cuatro semanas, no se han despejado las incertidumbres que pesaban sobre la mayoría social antes del 14 de marzo; lejos de ello se han agravado.  Veíamos con perplejidad como se suspendían eventos internacionales como el World Trade Mobile Congress de Barcelona mientras se permitían otros eventos de impacto similar, en cuanto a concentración del número de personas se refiere: partidos de fútbol, mítines en plazas de toros…

Sin duda, el escándalo de las residencias de las personas mayores muestra la cara más atroz, más temeraria y cruel del Mercado. Las residencias, como la Salud y muchos servicios públicos, se han convertido en un negocio que juega con la vida de las personas. El afán del beneficio y la mordida; en forma de porcentaje y/o puerta giratoria, han convertido las residencias en auténticos morideros. El negocio de las residencias demuestra que la pandemia no es solo una crisis sanitaria, ni es para todos igual, ni estamos todos en el mismo barco.

¿Es una crisis sanitaria? Desde el primer momento se han dado mensajes que limitan y distorsionan el carácter de la pandèmia. Se dice: “la pandemia es una crisis sanitaria”; pero no es sólo eso. La expansión vírica ha puesto al descubierto, con toda su crudeza, el carácter del sistema económico y social al que estamos sometidos y del que somos víctimas. No abundaremos en cifras que conocen los lectores de Tribuna Socialista, es el sistema que antepone los intereses de unos pocos frente a la vida de las personas, tengan estas la edad que tengan.

Los recortes en la sanidad pública lo demuestran. La destrucción de puestos de trabajo, la carencia de medios de protección, de respiradores en la UCIs… se ha convertido en un aliado del virus

Las políticas económicas aplicadas en los últimos 10 años han dejado  desprovisto de los profesionales necesarios al sistema público sanitario. El presidente del Gobierno prometía la incorporación de 50.000 profesionales de la sanidad a los hospitales para atender a los afectados por el Covid19,  y no se han incorporado ni la mitad.

La lógica del capital, consistente en el cierre de plantas hospitalarias, la merma en infraestructuras, en medios para la investigación y la disminución de profesionales, se muestra como un arma letal cada día contribuyendo al incremento del número de muertos. Van más de quince mil, a la espera de que las comunidades autónomas, cada una con sus sistema de recuento propio (¿?), informen del número de fallecidos por coronavirus. No es una crisis sanitaria o no sólo; es la consecuencia de las decisiones impuestas por quienes nos decían que vivíamos por encima de nuestras posibilidades.

Ahora nos dicen que la crisis es de todos, porque el virus afecta a todos; sí, pero a unos afecta más que a otros. Las afectaciones en los barrios populares, donde el poder adquisitivo es más bajo, las condiciones de trabajo más precarias y el tipo de viviendas más reducido y en peores condiciones de salubridad, los contagios y las transmisiones son mayores que en barrios más pudientes, donde el poder adquisitivo está por encima de la media, como demuestra un estudio publicado estos días por El Periódico de Cataluña. Todos no son como Aznar que se recluye en su mansión de Marbella con todo tipo de lujos, por tanto las consecuencias del virus no son lo mismo para todos y todas.

Los trabajadores y trabajadoras afectadas por ERTEs supone de entrada una pérdida de poder adquisitivo de entorno al 30% del salario, ¿cuánto tiempo podrá resistir la economía familiar de estos trabajadores, si la mayoría de ellos no llegaba o llegaba muy justo a final de mes? La incertidumbre se incrementa para todos aquellos que han sido despedidos sin ningún tipo de garantías de volver a encontrar empleo. También los trabajadores autónomos y pequeños empresarios ven con terror el futuro de sus proyectos empresariales o de negocio. Los estudiantes ven amenazado el curso académico sin que nadie garantice un final con aprovechamiento adecuado del aprendizaje ni que las evaluaciones serán justas para todos los alumnos; la brecha digital –por localización geográfica, renta, generación, conocimiento digital…- se está haciendo muy evidente en estos momentos.

Un coro formado por las patronales y los partidos de la derecha, están presionando al Gobierno para que éste permita a las empresas ser las que decidan qué actividad de empresa es servicio esencial o no, por tanto, quién vuelve a trabajar y en qué condiciones, sin que esté suficientemente garantizada la seguridad a los trabajadores o trabajadoras que se incorporan. Ni el Gobierno debería ceder ni un ápice a dichas presiones, ni las centrales sindicales consentirlo; la salud, la vida de las personas debe estar por encima de los intereses de unos cuantos desaprensivos que solo piensan en sus beneficios.

La crisis ha puesto al descubierto las carencias democráticas de un sistema con muchas reminiscencias del pasado, empezando por la monarquía, que actúa al servicio de los poderosos y las altas finanzas.

En el debate parlamentario del día 9 de abril, Pedro Sánchez dijo que “la Unión Europea está en peligro si no muestra su solidaridad sin fisuras“, pero la UE sigue mirando para el mismo sitio que en la crisis del 2008, es decir a los sectores financieros que nada hacen por combatir el Covid19, más al contrario, sólo ven negocio, negocio y negocio. El Banco Central Europeo hace todo lo posible para facilitar a las entidades financieras la obtención de sustanciosos beneficios: por un lado avala al 80% los créditos empresariales para que las entidades privadas no corran ningún riesgo en caso de impagos y por otro da créditos a coste cero, para que sean estas mismas entidades financieras las que fijen el porcentaje de interés por crédito a los gobiernos. Llueve sobre mojado.

De nuevo, el Gobierno tendrá que decidir entre aplicar el artículo 135 de la Constitución, que el gobierno de Zapatero pactó reformar, por el que se da prioridad al pago de la deuda o destinar dinero a la sanidad y a otros servicios públicos. La UE está descompuesta y sumida en una crisis sin fin, aparece más como un obstáculo insalvable para la solución que necesita la mayoría social que como una herramienta en favor de los pueblos de Europa. Queda en evidencia que la UE es una herramienta para los mercados. Sus estructuras e instituciones no están diseñadas para socorrer a los ciudadanos.

Es necesario un cambio en profundidad del sistema económico y de producción, en el que las principales empresas: de servicios estratégicos, energéticas, financieras, del textil, farmacológicas, y todas aquellas que sean necesarias  para atender las demandas sanitarias de la población,  se pongan al servicio del Estado, para que sea el Gobierno, con el debido control parlamentario, quien determine las prioridades de producción necesarias para cubrir las necesidades que la situación de pandemia exige hoy, y en el futuro. Con o sin pandemia, con o sin crisis, la vida de las personas y su bienestar tienen que prevalecer sobre el beneficio y la acumulación privada.

Comité de Redacción de TS