Personas en riesgo de exclusión: Horizontes posibles desde la Justicia Social

¿Qué ocurre si estás en Madrid y te encuentras en la calle debido a un desahucio? ¿Qué ocurre si tras huir de tu país de origen la Oficina de Asilo y Refugio (en adelante, OAR) no te da cita hasta dentro de meses para formalizar tu solicitud de protección internacional? En estos dos casos, deberás acudir a un mismo lugar: la central del Samur Social. En esta sede, es donde las personas en situación de calle y sin recursos acuden cuando se ven abocadas a pedir ayuda institucional para contar con un alojamiento.

En el último cómputo, realizado en 2018 por parte del Ayuntamiento de Madrid se detectaron 650 personas en situación de calle, siendo el 73% hombres, el 11,2% mujeres y el 15,8% sin determinar. Según el Ayuntamiento, el aumento de personas que no tienen un hogar tiene que ver fundamentalmente con un cambio en el perfil de las personas que residen en la calle. Hasta ahora, el modelo de intervención social en Madrid estaba especializado en diferentes recursos sociales y en los centros de personas sin hogar el perfil de persona que acudía era: “hombre, con alguna adicción y con deterioro físico o cognitivo” que necesitaba cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, el perfil ha cambiado, hay un número importante de personas que esperan asilo y se encuentran en centros como “El Vivero” (ubicado en Vallecas, Madrid) diseñado especialmente para este tipo de situaciones.

Desde el Ayuntamiento de Madrid y más específicamente desde el Samur Social, se intenta acoger a solicitantes de asilo, debido a que los tiempos de espera para ser atendidos en la OAR son largos y pueden superar hasta los seis meses. De esta manera, en un centro de personas sin hogar podemos encontrar un perfil de personas muy diverso: víctimas de violencia de género, solicitantes de asilo o refugio, personas de la tercera edad, personas con diversidad funcional, con problemas de salud mental, entre otras. Frecuentemente, los centros de la red de personas sin hogar no están especializados en la atención a personas con problemáticas concretas, debido a la falta de capacitación de los profesionales y las instalaciones con las que cuentan. 

Si nos centramos en las personas solicitantes de protección internacional, según el último informe “Más que cifras” de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) España ha recibido al menos 118.264 solicitudes durante el año 2019, lo que supone más del doble que las que se presentaron en 2018 (55.749). Mientras se bate récord al registrarse este máximo, en sistema de acogida  se encuentra colapsado en la actualidad, ya que es incapaz de dar respuesta a los solicitantes de asilo. Esta situación se agrava particularmente en ciudades como la capital madrileña que alberga casi la mitad de las solicitudes nacionales (55.118). En base a la incapacidad del sistema de acogida para ayudar a todas estas personas solicitantes de asilo en Madrid, nace por tanto el sobrecargo del Samur Social y su atención a las personas sin hogar. 

¿Por qué es importante especializar la intervención social? Bajo nuestro punto de vista, mejoraría la atención que reciben los usuarios/as y podrían crearse centros de corta estancia, en vez de pensar en un modelo a largo plazo. Los centros de personas que no tienen un hogar no son sus casas, son temporales, y esto hace que no puedan tener una vida normalizada en ellos ni plantearse una vida autónoma. Los usuarios de la red de personas sin hogar en Madrid, pasan de un centro a otro dependiendo si cumplen los objetivos que les plantean los trabajadores sociales. Además, estas personas son dependientes de ayudas gubernamentales, no consiguen empleo y hay pocos planes de empleabilidad que les ayuden a superar las entrevistas. Añadido al hándicap que encuentran para la búsqueda de empleo, puesto que su formación es escasa.

Desde hace algunas semanas existe un nuevo motivo de agravamiento para todas estas personas vulnerables: la crisis del COVID-19. En este sentido, se han habilitado en la ciudad de Madrid 150 plazas en IFEMA y un centro deportivo con las mismas plazas en el distrito de Arganzuela. Además el Ayuntamiento de Madrid ha decidido ampliar el plazo de la Campaña contra el Frío (Ayuntamiento de Madrid) 24 horas al día hasta el 31 de mayo 2020. En el caso de las personas solicitantes de protección internacional, la situación se dificulta para el acceso al programa de acogida y ayudas económicas, ya que a nivel administrativo la OAR ha dejado de prestar la mayoría de sus servicios y citas. Por ello, en esta situación de estado de alarma se ve aumentada si cabe la vulnerabilidad que poseen estos colectivos. Así, se hace necesario que desde las instituciones políticas, se dote de apoyo a las organizaciones no gubernamentales y empresas que gestionan los recursos vinculados a la ayuda a todas las personas en exclusión social y en riesgo de caer en dicha situación. 

En base a la situación de emergencia social en Madrid y en otras ciudades españolas, se hace evidente la necesidad de intervenir desde un marco común de Justicia Social, tanto a nivel político como social. En este sentido, basándonos en la filosofa política y socióloga Nancy Fraser, la justicia social debe perseguirse desde tres grandes esferas: Redistribución o Justicia Económica, Reconocimiento o Justicia Cultural y Representación o Justicia Política. De esta forma, se plantea como imprescindible para el funcionamiento de una sociedad justa: una distribución equitativa de los bienes materiales y culturales, que vaya acompañada de un reconocimiento y respeto hacia todas las personas y grupos sociales, y que derive en una mayor capacidad de participación y representación sociopolítica para toda la ciudadanía. 

Por tanto, en una sociedad donde existen desigualdades, se debe llevar a cabo un abordaje que contemple la multitud de factores que generan dichos desequilibrios. Para ello, se deberá trabajar desde un marco común en la búsqueda de una mayor justicia social para todos y todas, analizando las injusticias en base a las raíces de su existencia. Una vez analizados todos los factores (económicos, culturales, políticos y sociales, entre otros) que pueden estar mediando en la presencia de injusticias se debe de intervenir sin contemplaciones, empleando la justicia social como principal herramienta para la transformación social.

Autores:

Alicia Hernández Coloma (Graduada en Sociología).

Miguel Ángel Albalá (Investigador en Psicología Social y de la Educación).

Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones. Desde 2019 tengo la responsabilidad de gestionar como regidor del Ayuntamiento de El Vendrell, los recursos humanos, la hacienda, secretaría, contratación y los departamenos de empadronament i Servei d'atenció al ciutadà.
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