Nota Informativa CILE

Llega al Comité de Redacción de Tribuna Socialista la nota informativa del CILE de la cual pasamos un resumen.

El pasado día 2 de octubre, militantes, responsables de organizaciones obreras, pequeños agricultores y anti-imperialistas de 19 países y de la diáspora se reunieron en videoconferencia sobre el tema «En el combate por la soberanía, por la emancipación nacional y social, se levanta un viento nuevo sobre el continente africano».

Los 19 países de los que hubo representación fueron: Azania (Sudáfrica), Benín, Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Mauritania, Níger, Nigeria, Uganda, RD del Congo, República de Guinea, Mauricio, Reunión, Ruanda, Senegal, Somalia, Togo, Yibuti. Algunos militantes de estos y de otros países no pudieron sumarse a la reunión por diversas razones técnicas. 22 compañeros tomaron la palabra durante la reunión, y se recibieron contribuciones escritas.

La reunión transcurrió en un ambiente de fraternidad y camaradería en el que la libre discusión e intercambio de experiencias fue rico. Los debates se desarrollaron sobre la situación del continente, resaltando, como declaró uno de los participantes «lo que tienen en común a los distintos países, es decir, el necesario combate contra la dominación imperialista y los gobiernos a sueldo de esta y por la soberanía».

Un lugar centra al ocupó el acta de acusación contra el imperialismo y los gobiernos a sueldo del mismo. Los participantes abordaron todos los aspectos de la situación en el continente: – la pandemia de COVID19 y su gestión por los gobiernos con desastrosas consecuencias: hambre para gran parte de la población e inmensas discriminaciones en la vacunación. La pandemia se ha convertido en el pretexto para cuestionar todas las conquistas de los trabajadores y las libertades democráticas; – El saqueo de las riquezas por las potencias imperialistas valiéndose de sus aliados locales, gobiernos corruptos y partidarios de una alternancia reducida a un simple cambio de personal para aplicar la misma política entre otros puntos.

La discusión también abordó el papel necesario de las organizaciones sindicales para preservar las conquistas de los trabajadores y sus familias: «todo lo que hemos conquistado ha sido mediante la lucha» subrayó un participante. Se denunció la trampa de las treguas sociales y otras presiones a favor de las supuestas «nuevas formas de lucha» que pretenden que los sindicatos renuncien a sus reivindicaciones y a sus medios de acción, en particular la huelga.

África, más allá de la división del continente, de las fronteras artificiales y las diferencias de lenguas impuestas por la colonización. Como dijo un participante, «Hoy la tarea principal para nosotros es organizarnos a escala local, regional e internacional. Tal es el sentido de nuestro encuentro hoy». Seguir trabajando juntos y dotarnos de un marco en el que podamos apoyarnos es una demanda unánime. Se propuso el establecimiento de un polo en el continente africano a fin de «trabajar, intercambiar, comunicar, compartir nuestras experiencias y sobre todo nuestras acciones», desarrollar la solidaridad internacional: un «CILE África», inscrito en el marco del CILE (Comité Internacional de Enlace e Intercambio), presente en todos los continentes y ampliando sus actividades.

Resumen del informe enviado por el CILE

José A. Iniesta

Salvemos el planeta…

¿pero en beneficio de quién?

Todos estamos de acuerdo en que la naturaleza está siendo sobreexplotada y que las consecuencias de estos excesos son nefastas. En lo que quizás ya no estemos tan de acuerdo es en quién es el sujeto responsable del cambio climático.

Diversos medios de comunicación, políticos de todo signo y algunos de los que dicen ser expertos en la materia, generalizan y echan la culpa a la humanidad, en su conjunto, y se quedan tan tranquilos. Desde un punto de vista científico no hacen falta muchas más evidencias, la causa inmediata del cambio climático y de la destrucción del planeta es la forma de extraer, transformar y transportar la materia prima y los productos acabados. Es decir, la forma de producción del modelo económico hegemónico.

Una minoría de la sociedad se ha hecho millonaria con la extracción, refinado y comercialización del petróleo, como por ejemplo John D. Rockefeller, el gran explotador de esta materia prima desde 1870. Es solo un ejemplo. Otros, los “Rockefeller” de hoy en día, son los que se pasean por la estratosfera para ver la tierra desde 100 km de altura, emitiendo 100 veces más CO2 por pasajero que un vuelo comercial. O los que han acudido a la Cumbre de Glasgow en 400 jets privados. Son estos mismos magnates y líderes mundiales los que nos dicen que es necesario transformar la economía para salvar el planeta.

Llaman al consenso mundial para transformar, aunque quizás deberían decir reconvertir, la industria, su industria; pero claro, esa idea ya la utilizaron en la década de los 80 y 90, y está muy manida. Esos que no han dudado en despilfarrar y en contaminar, son los que nos llaman a la comprensión porque SU transformación incluye la destrucción de millones de puestos de trabajo.

Claro que hay que tomar medidas contra el cambio climático, pero verdaderas medidas que paren la degradación del medioambiente y respeten las condiciones de vida y trabajo de millones de personas: los trabajadores y sus familias. El único criterio que parece prevalecer en las medidas que algunos dirigentes económicos, políticos y mediáticos proponen es cambiar de materias primas para continuar incrementando el beneficio empresarial…

“Cambiemos algo para que todo siga igual “.

Veamos unos datos que nos da la publicación Nature Geoscience, en un artículo publicado en noviembre de 2013 (vol.6), bajo el título “Metales para una sociedad baja en carbón”, cuando compara el consumo de materiales de las instalaciones eólicas con las actuales tecnologías:

A capacidad equivalente, las infraestructuras eólicas precisan hasta 15 veces más hormigón, 90 veces más aluminio y 50 veces más hierro, cobre y cristal”.

Nosotros repudiamos el negacionismo, pero no por ello tenemos que dejarnos llevar por la propaganda interesada y pagada por quienes anteponen su beneficio económico a la salud de los seres humanos y a la defensa de la naturaleza.

Del 31 octubre al 13 de este mes de noviembre, se ha celebrado la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), en Glasgow, en la que además de dirigentes mundiales han participado empresas como Iberdrola, entre otras muchas; tan preocupadas por lo que le pasa al planeta como por si podemos poner la calefacción o la lavadora. De lo poco en lo que se han puesto de acuerdo ha sido en que hay que destinar, cada año, miles de millones de los contribuyentes a combatir el cambio climático. Y de lo poco que sabemos sobre qué significa para estos señores “combatir”, es que la transformación verde y digital va a costar millones de puestos de trabajo.

Tenemos un ejemplo, no muy lejano en el tiempo, de lo que significa dar dinero público a las empresas para que se saneen y aborden su transformación tecnológica: la banca. De los 60.000 millones de euros que se les entregaron, un 6% del PIB, han devuelto escasamente un 10%, pero, desde 2010 han vertido a la sociedad más de 120.000 puestos de trabajo destruidos y grandes dosis de exclusión financiera, con el cierre de más del 50% de las oficinas.

Exigimos una Transición Justa, que la sostenibilidad no sea sólo un eslogan, que debe tener tres aspectos fundamentales:

  • Sostenibilidad Medioambiental.
  • Sostenibilidad Económica, sabiendo que el incremento permanente del beneficio es insostenible.
  • Sostenibilidad Social.

Teniendo en cuenta el momento en el que nos encontramos, la llamada Transición Verde, debe poner en el centro de atención a los ciudadanos y muy particularmente a los trabajadores (hombres y mujeres en plano de igualdad) y a los jóvenes.

No podemos seguir con unos costes energéticos de transición que se convierten por necesidad de unos en un lastre para la mayoría y negocio para los de siempre. No se pueden repetir anteriores cambios sociales perjudiciales, originados como consecuencia de Revoluciones Industriales que lejos de mejorar los medios y condiciones de vida de los trabajadores, empeoraron y crearon modelos políticos injustos y antidemocráticos que sólo el movimiento obrero pudo conjurar.

Estamos ante un cambio de modelo productivo de gran calado, y en consecuencia de Sociedad. Una sociedad que se revela, como lo comienzan a hacer los trabajadores de la industria.

No debería ser un cambio repentino como el que está imponiendo la banca a sus clientes, sino gradual, con grandes inversiones públicas en investigación y ciencia, lo que nos permitiria tomar decisiones democráticas en un sentido progresista y social; es por ello que consideramos necesario e imprescindible, establecer un nuevo PACTO SOCIAL.

Los ciudadanos, los trabajadores no podemos pagar las consecuencias de un modelo económico que ha causado semejante problema, una gravísima crisis climática, una secuencia de crisis económicas cada vez con mayor frecuencia y que además ha hecho aguas ante la gran crisis sanitaria de la que aún no hemos salido.

Estamos a tiempo.

Eduardo Hernández Oñate

Roberto Tornamira Sánchez

Militantes socialistas del PSOE en Madrid

Nota informativa CILE

Llega al Comité de Redacción de Tribuna Socialista la nota informativa del CILE de la cual pasamos un resumen

El pasado día 2 de octubre, militantes, responsables de organizaciones obreras, pequeños agricultores y anti-imperialistas de 19 países de Africa y de la diáspora se reunieron en videoconferencia sobre el tema «En el combate por la soberanía, por la emancipación nacional y social, se levanta un viento nuevo sobre el continente africano».

Los 19 países de los que hubo representación fueron: Azania (Sudáfrica), Benín, Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Mauritania, Níger, Nigeria, Uganda, RD del Congo, República de Guinea, Mauricio, Reunión, Ruanda, Senegal, Somalia, Togo, Yibuti. Algunos militantes de estos y de otros países no pudieron sumarse a la reunión por diversas razones técnicas. 22 compañeros tomaron la palabra durante la reunión, y se recibieron contribuciones escritas.

La reunión transcurrió en un ambiente de fraternidad y camaradería en el que la libre discusión e intercambio de experiencias fue rico. Los debates se desarrollaron sobre la situación del continente, resaltando, como declaró uno de los participantes «lo que tienen en común los distintos países, es decir, el necesario combate contra la dominación imperialista y los gobiernos a sueldo de esta y por la soberanía».

Un lugar centra al ocupó el acta de acusación contra el imperialismo y los gobiernos a sueldo del mismo. Los participantes abordaron todos los aspectos de la situación en el continente: – la pandemia de COVID19 y su gestión por los gobiernos con desastrosas consecuencias: hambre para gran parte de la población e inmensas discriminaciones en la vacunación. La pandemia se ha convertido en el pretexto para cuestionar todas las conquistas de los trabajadores y las libertades democráticas; – El saqueo de las riquezas por las potencias imperialistas valiéndose de sus aliados locales, gobiernos corruptos y partidarios de una alternancia reducida a un simple cambio de personal para aplicar la misma política entre otros puntos.

La discusión también abordó el papel necesario de las organizaciones sindicales para preservar las conquistas de los trabajadores y sus familias: «todo lo que hemos conquistado ha sido mediante la lucha» subrayó un participante. Se denunció la trampa de las treguas sociales y otras presiones a favor de las supuestas «nuevas formas de lucha» que pretenden que los sindicatos renuncien a sus reivindicaciones y a sus medios de acción, en particular la huelga.

África, más allá de la división del continente, de las fronteras artificiales y las diferencias de lenguas impuestas por la colonización. Como dijo un participante, «Hoy la tarea principal para nosotros es organizarnos a escala local, regional e internacional. Tal es el sentido de nuestro encuentro hoy». Seguir trabajando juntos y dotarnos de un marco en el que podamos apoyarnos es una demanda unánime. Se propuso el establecimiento de un polo en el continente africano a fin de «trabajar, intercambiar, comunicar, compartir nuestras experiencias y sobre todo nuestras acciones», desarrollar la solidaridad internacional: un «CILE África», inscrito en el marco del CILE (Comité Internacional de Enlace e Intercambio), presente en todos los continentes y ampliando sus actividades.

Resumen del informe enviado por el CILE

José A. Iniesta

Atendemos al carácter internacionalista de TS

El Comité Internacional de Enlace e Intercambio -CILE- que está formado por organizaciones, partidos y grupos de trabajadores de diferentes procedencias política y sindical, de países de Africa, America y Eurapa, unidos por la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores y de los pueblos, ha dado a conocer entre sus miembros los comunicados que estos grupos u organizaciones han hecho referidos a la situación política en sus respectivos países durante todo este año que le dan carácter a su existencia y continuidad.

Así el 11 de mayo de este año daba a conocer un llamamiento, dirigido a todas las organizaciones que agrupa, denunciando las agresiones represivas que la policía israelí hizo sobre las manifestaciones que se sucedían en distintas ciudades de Israel, así como los bombardeos del Estado de Israel llevó a cabo sobre la franja de Gaza provocando decenas de muertos.

En junio con motivo de las manifestaciones acaecidas en Cuba,  publicó un llamamiento denunciando el bloqueo de EEUU hace sobre Cuba desde hace mas de 60 años. Se posicionó con el pueblo cubano como el único que puede ejercer libremente su soberanía, sin injerencias, ejerciendo su derecho de manifestación y organización.

Ante el terremoto del 14 de agosto en Haití hizo un llamamiento urgente a la solidaridad y el apoyo al pueblo de Haití y decía «El pueblo Haití que ha enfrentado con valentía los diferentes golpes de estado a favor de los intereses imperialistas, la falta de vacunas para el Covid19, la precaria situación de los servicios públicos…»

El CILE cumplió un papel esencial en la campaña por la libertad de la compañera Louisa Hanoune, organizando recogida de miles de firmas, pronunciamientos de ayuntamientos e instituciones representativas, animando a organizar delegaciones a embajadas argelinas en mas de un centenar de países hasta conseguir su liberación.

Nos comunican que ha habido reuniones entre los compañeros franceses del POI y compañeros de un grupo político griego (NAR nueva corriente de iz- quierdas) que animan a organizar un encuentro de trabajadores europeos al que desde el comité de redacción de TS, dimos respuesta positiva.

Queremos trasmitir desde estas páginas nuestro apoyo a dicho encuentro y nuestra disposición a participar en el mismo cuando se conozcan lugar y fecha de realizacion.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

Editorial

¿Resurge la socialdemocracia europea?

Dicen que estamos ante el resurgir de la socialdemocracia ¿es esto cierto o es un espejismo? 

El SPD (Sozialdemokratische Partei Deutschlands), ha crecido en votos y escaños. Ha pasado del 20,5% de 2017 al 25,7% en las elecciones del 26 de septiembre. Resulta excesivo hablar de resuirgimiento si recordamos el 45,8% que octuvo en 1972 o el 40,9% de 1998. Sin duda, el SPD en Alemania, como el PSOE en España, continúa siendo el partido de referencia para la mayoría de la clase trabajadora.

La coalición conservadora CDU/CSU, acumula su segunda caída consecutiva: obtuvieron un 41,5% de los votos en 2013, cayeron al 33% en 2017 y cae al 24,1% en estas últimas elecciones. Más que de resurgir socialdemócrata habría que hablar de una alternancia en el gobierno.

El Partido Socialista de Portugal, en las elecciones municipales del 26 de septiembre, perdió un 5% de apoyo respecto a las municipales de 2017, siendo derrotado en Lisboa y en grandes ciudades como Coimbra o Funchal.

El caso del partido Laborista Noruego es similar. Tras las elecciones celebradas el día 13 de septiembre gobernará en minoría, con el apoyo del Partido centrista, a pesar de haber perdido 1,1 puntos, pasando del 27,4% de los votos que obtuvo en las elecciones de 2017, al 26,3% obtenido el mes pasado.

El Partido Democrático italiano, en las municipales del 18 de este mismo mes, ha obtenido unos buenos resultados: ha ganado alcaldías como la de Roma o Turín. Pero no se puede perder de vista que la abstención se ha disparado al 56% del censo electoral.

Celebramos los avances de estos partidos socialdemócratas y de centro izquierda, pero afirmamos que la situación de la socialdemocracia en su conjunto, no permite alharacas.

El 15, 16 y 17 de este mes se ha celebrado el 40 Congreso Federal del PSOE. Se ha dedicado tan solo una hora, a debatir el periodo 2017-2019, en el que se han producido dos elecciones generales y las autonómicas de Madrid. Como muy acertadamente ha dicho Cándido Méndez en un artículo publicado por la Cadena SER el sábado 16: “Los temas para debatir son muy interesantes, pero no hay ninguna de ellas (mesas de debate) que analice en profundidad el futuro del trabajo, en el marco de la doble transformación verde digital”. El Congreso de un Partido democrático es donde se supone que se fraguan las líneas maestras de la acción política de cara a los próximos cuatro años; líneas que deberían ser el programa electoral con el que el Partido acuda a las elecciones generales que, si no se adelantan, se celebrarán en otoño de 2023.

Paralelamente al desarrollo del Congreso, el sábado 16 de octubre, llegadas de todos los puntos del país, se manifestaban en Madrid más de 20.000 personas en defensa del Sistema Público de Pensiones y en demanda de una auditoria pública a las cuentas a la Seguridad Social. El congreso hubiese sido un buen lugar para dar una respuesta pública y satisfactoria para esa justa demanda. ¿Por qué no se ha hecho?

Otro ejemplo que muestra el “divorcio” de las grandes organizaciones con las masas, es la cuestión de la Monarquía y lo acaecido en el Congreso a ese respecto. Este mismo mes de octubre, la Plataforma de Medios Independientes (PMI) hacía pública una encuesta: el 53% “ve la Monarquía como una institución de otro tiempo”, un 43,8% considera necesario un referéndum sobre la forma de Estado y la mayoría se decanta por la República con un 39,4% frente al 31% que prefiere la monarquía. Sin embargo, el congreso no solo no ha no ha tratado esa opinión de la población, ¿por qué no se tienen en cuenta esas preferencias que emanan del pueblo y que corresponden a nuestra mejor tradición republicana? Por contra, se han puesto impedimentos para que se debatan las enmiendas sobre República, como la presentada por Izquierda Socialista. Apareciendo ante nuestros votantes como un partido más de los que encubren al rey corrupto.

A mitad de mandato, aseveramos que hay luces y sombras de cara a las próximas elecciones generales. No invertiremos tiempo en aplaudir las luces, como: la derogación del Artº. 315.3 del Código Penal, los avances sociales como la de Memoria Democrática o la de Eutanasia; si bien queda mucho por hacer.

A pesar del anuncio mediático del discurso de cierre de Pedro Sánchez, no nos queda más remedio que criticar al Gobierno, por no haber derogado aún las reformas laborales: la primera abrió las puertas a la brutalidad de la segunda. Continúan vigentes los cambios de 2010, como: la posibilidad de descuelgue del convenio por parte patronal; el abaratamiento de la indemnización por despido improcedente al pasar de 45 a 33 días por año; o la calificación de los despidos objetivos, con 20 días de indemnización. Por supuesto fue la reforma de 2012, impuesta por el gobierno de Rajoy, la que provocó una enorme destrucción de empleo con derechos, devaluó los salarios e incrementó la temporalidad, con elementos como: la subordinación del convenio sectorial al de empresa, la eliminación del principio de ultraactividad o las facilidades dadas a las empresas para implementar Expedientes de Regulación de Empleo.

La clase trabajadora, con sus organizaciones a la cabeza, respondió con tres huelgas generales (1 en 2010 y 2 en 2012). Nueve años han pasado desde la última huelga general y las reformas siguen intactas, a excepción del Artº. 52 d) que permitía despedir a los trabajadores por caer enfermos, derogado en febrero de 2020.

Otra sombra importante del Gobierno actual (PSOE y UP) es la reforma de pensiones que está en marcha, por la que se pretende penalizar a los trabajadores y trabajadoras con largas carreras de cotización y a las cotizaciones más altas.

De estas cuestiones que afectan a millones de ciudadanos, no tenemos ni una solo noticia en las resoluciones del Congreso. No somos ingenuos; tanto la materia laboral, así como de pensiones, están entre los “compromisos” adquiridos con las instituciones europeas a cambio de los “Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia”. Es decir, el daño que las reformas laborales infringen a los trabajadores en activo, a los jóvenes trabajadores… y la devaluación del Sistema Público de Pensiones, es moneda de cambio para unas inversiones de las que, previsiblemente y como siempre, se beneficiarán las grandes corporaciones empresariales.

No nos vengan con que repercutirá positivamente en los trabajadores, pues ni la digitalización ni la transformación que promete la “economía verde” garantizan el empleo ni la recuperación. Es precisamente a nombre de la digitalización que se ha “justificado” la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo; un ejemplo de ello son el sector financiero, el de las artes gráficas…

Respecto al eufemismo de la “Economía Verde”, ya se está generando destrucción de empleo; no tanto por el cambio del producto final como por la deslocalización de las fábricas: ejemplo de ello es NISSAN o las cuencas mineras tras la descarbonización.

¿Resurge la socialdemocracia?, nos gustaría poder celebrar el verdadero resurgir de políticas que defiendan los derechos de la mayoría social: el empleo de calidad y con derechos, la salud y la educación públicas, la robustez de los sistemas públicos de pensiones, es decir, la defensa del Estado de Bienestar.

La mayoría social: los trabajadores y trabajadoras, los y las jóvenes trabajadores y estudiantes, los y las pensionistas, los autónomos, los desempleados y desempleadas son los votantes que después se echan de menos en elecciones. Quizá, porque no ven soluciones a sus problemas en los partidos de izquierda o porque se han visto defraudados una y otra vez. Buen ejemplo de esto es la situación de la socialdemocracia en Madrid.

Comité de Redacción

Más allá de condenar a los talibanes¿Qué ha hecho occidente en Afganistán?

La retirada definitiva de los EEUU de Afganistán ha puesto fin a 20 años de ocupación occidental en el país, dando lugar a la caída del gobierno títere y corrupto, en beneficio de los talibanes que vuelven a ocupar el poder 20 años después.


Hoy todo occidente se hace eco de la pérdida de derechos humanos, especialmente para las mujeres y colectivos minoritarios. Es cierto, pero ¿para qué han servido los 20 años de ocupación?


Biden lo ha dejado bien claro “el objetivo de la presencia aliada en Afganistán nunca ha sido construir un estado democrático ni estructurado en el país, sino impedir que fuera una base para ataques terroristas”.


Como vemos, nunca hubo interés por reconstruir un estado democrático. El único objetivo después del atentado contra las Torres Gemelas en 2001, ha sido la lucha contra el terrorismo, y mientras tanto, se ha mantenido un gobierno corrupto formado por señores de la guerra de las minorías uzbekas, tayikas y hazara que controlaban una parte del país.


Ni los 20 años de presencia militar occidental ni los dos billones de dólares gastados han comportado cambios en Afganistán ya que no ha existido nunca una voluntad real de construir un estado democrático ni por parte de los gobernantes afganos ni de los occidentales.


Hemos de recordar que la historia de Afganistán no siempre estuvo marcada por la corrupción y la guerra. Desde 1964 con la instauración de la Monarquía Constitucional y posteriormente en 1973 con la declaración de la República y en 1978 con la proclamación de la República Democrática de Afganistán (RDA) hasta su desaparición a finales de los 80, se dio un periodo en el que existió un intento de construcción primero de un Estado y después de un Estado laico lo más parecido posible a un Estado moderno y que coincide con los mejores años en lo referente a los derechos de las mujeres.


Aquél intento de democratizar el país en un país pro-soviético, fue bombardeado por Estados Unidos con el fin de desgastar a la Unión Soviética, De esta manera, la administración Reagan apoyó y financió económica y militarmente a los opositores al régimen laico de Kabul, entre los que se encontraba Bin Laden y los sectores más reaccionarios de Afganistán.
Desde la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética, y la caída del régimen pro-soviético afganés a principios de los noventa, Occidente no se preocupa por la situación del país, ni tan solo cuando los talibanes toman el poder en 1996.


Sólo después del atentado a los Torres Gemelas del 11S, en el 2001, es cuando Estados Unidos y Gran Bretaña y después el resto de las llamadas fuerzas aliadas intervienen como respuesta al ataque de Al-Qaeda del que responsabilizan al gobierno talibán que les daba refugio.


La intervención occidental dio caza a Bin Laden y desalojó a los talibanes del poder, dándoselo a una coalición de los diversos grupos afganos contrarios a los talibanes, básicamente señores de la guerra de las diversas minorías no pastunes, con una seña de identidad: el cultivo de opio (cultivo erradicado antes de 1987, el incremento de la prostitución y una corrupción generalizada.
Sin embargo, durante los 20 años de ocupación occidental, la mitad de la población continúa en índices de pobreza extrema.


La realidad es que Estados Unidos ha decidido dejar de ser el gendarme del mundo, porque la situación en su propio país está al borde del colapso. La deuda estadounidense, fundamentalmente en manos de China y Arabia Saudí, tiene a EEUU en la quiebra, y claro…ante este hecho, EEUU se replega sobre si misma para dedicar sus esfuerzos en salvarse a si mismos. De hecho, merece la pena recordar que el abandono de Afganistán es fruto de un acuerdo con Donald Trump, que Biden ha ejecutado, consistente en dejar el país, “olvidarse” un buen arsenal armamentístico para garantizar que no se vuelva a dar amparo a terroristas que pretendan atentar contra EEUU.


También China y Rusia se han apresurado a contactar con los talibanes para adquirir su compromiso de no intervenir en los países de la zona que son de interés estratégico para los intereses rusos y chinos respectivamente.
La lamentable situación de mujeres y niños en la Afganistán de los talibanes ha sido consecuencia del acuerdo con EEUU y el abandono del país por americanos y los aliados occidentales, que tampoco se preocuparon nunca de reconstruir un verdadero estado democrático y laico.
José Antonio Iniesta

El pueblo boliviano ha puesto las cosas en su sitio

El pueblo boliviano ha tardado un año en deshacer el golpe de Estado que los poderes fácticos montaron, a partir de las elecciones del 20 de octubre del pasado año 2019.

No voy a entrar en las cuestiones técnicas que argumentó la Organización de Estados Americanos (OEA), pues las dudas sobre quién quiere que les gobiernes ya las ha resuelto el pueblo de Bolivia: con sus movilizaciones y con su voto en las urnas.

Los mismos organismos que cuestionaron el proceso de recuento de votos en 2019, dijeron respeto al atropello a la democracia que tuvo lugar en Brasil:

«Cada acto de corrupción corresponde a una violación de los derechos humanos y la gente es la que sufre las consecuencias de la corrupción«

Es lo que dijo en concreto la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Margarette May Macaulay, organismo dependiente de OEA.

No les debió parecer un ataque a los derechos humanos y a la democracia que fuese el jefe de las fuerzas armadas bolivianas, el general Williams Kaliman quién “sugiriese” al presidente, Evo Morales, que renunciase al cargo.

Estos organismos burocráticos nada han dicho de las irregularidades de personajes al servicio del capital especulativo como Jeanine Áñez, que biblia en mano se autoproclamó presidenta interina de Bolivia, ni de Juan Guaidó, también autoproclamado presidente interino, éste en Venezuela.

Jeeanine Áñez, ex presidenta interina autoproclamada

El cuestionamiento de los gobiernos, cuando tienen una tendencia a gobernar para la mayoría del pueblo, tiene coincidencias preocupantes en unos y otros países: ¿será que los “think tank” de la extrema derecha han dado la consigna de derrocar gobiernos por la vía de la presión mediática y judicial? No sabría responder a esta pregunta, pero los ataques a gobiernos de izquierda, con una misma línea argumental, un método muy parecido, incluso terminologías similares, hacen que me recuerde a mi mismo que es ingenuo creer en las casualidades.

En España llevamos tiempo escuchando el cuestionamiento de la legitimidad del Gobierno y vemos con absoluta claridad la grosera conexión entre la derecha y destacados miembros del poder judicial: dos años fuera de mandato y sin visos de renovación, ¿qué diría la OEA?

Pero tras estos movimientos siempre se esconde el interés económico por explotar la riqueza natural de los países y a su clase trabajadora. De igual modo que tras el acoso y derribo al que desde hace años está sometido el gobierno venezolano, por el control de los yacimientos de petróleo, en Bolivia se esconde el interés por el control y explotación de las reservas de litio, mineral demandado para las baterías de la telefonía móvil y otras tecnologías.

El método para la defensa de los intereses de la mayoría social nos lo han enseñado los pueblos: el boliviano luchando contra el golpe y apoyando a su Partido de referencia y el chileno con su lucha contra la Constitución heredada del régimen pinochetista. En esa línea, un profesor de derecho constitucional dijo una vez en clase: “Las constituciones las cambian los pueblos”. 

Roberto Tornamira SánchezComité de Redacción de Tribuna Socialista

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