Comunicado CAIT Venezuela

Por Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores (CAIT) 25-6-2026

*Expresamos nuestro más firme respaldo y solidaridad con las familias trabajadoras afectadas*

*La naturaleza no distingue entre ricos y pobres al temblar; sin embargo, la tragedia y el desamparo posterior tienen un sesgo marcadamente económico* .

Dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieron a Venezuela la tarde del 24 de junio, provocando graves daños en Caracas y La Guaira, así como afectaciones, derrumbes e interrupciones de servicios en Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, con reportes adicionales en Yaracuy y Trujillo. Mientras continúan las labores de rescate, la magnitud de la emergencia ha causado, de acuerdo con el más reciente balance preliminar, al menos 188 fallecidos y 1.520 heridos.

*Un fenómeno poco habitual*

Un doblete sísmico, como el registrado en Venezuela, es un fenómeno menos habitual que el de un terremoto principal seguido por réplicas menores. Este tipo de eventos ocurre cuando la rotura de una falla desencadena la de otro segmento de la misma estructura o de una falla muy próxima. En concreto, el doblete sísmico sucede cuando coinciden dos terremotos de magnitud muy parecida, muy seguidos en el tiempo y muy próximos en el espacio. Venezuela está situada en una región donde la Tierra se mueve constantemente. Aunque no siempre se percibe ese movimiento, las placas tectónicas se desplazan lentamente a lo largo de años, décadas o incluso siglos. En el norte del país, la placa del Caribe y la placa Sudamericana se encuentran en una frontera compleja, caracterizada por fallas activas capaces de generar sismos significativos.

*El impacto económico del desastre sísmico*

El impacto económico de los sismos gemelos en Venezuela se proyecta en miles de millones de dólares. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), las pérdidas totales podrían oscilar entre el 1% y el 7% del PIB nacional. Este desastre representa un golpe crítico para la infraestructura y para una economía que ya arrastraba una profunda vulnerabilidad, agudizada por los efectos de las sanciones internacionales, la corrupción en la gestión de fondos públicos, un modelo rentista excesivamente dependiente del petróleo, y esto se suma recientemente al control que ejerce Estados Unidos sobre los ingresos por la venta del crudo.

*El desastre nos afecta a todos, pero la pobreza lo sufre más*

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado a la unidad nacional, decretó el estado de emergencia y anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares destinado a la reconstrucción y a la atención inmediata de la crisis. Si bien el estado de emergencia agiliza el despliegue de recursos estatales y la acción conjunta de fuerzas civiles y militares, la concentración del poder ejecutivo abre tensiones políticas estructurales. El foco del conflicto radica en definir quién administra el capital, cómo se jerarquizan las necesidades de la población y qué agendas moldearán el proceso de reconstrucción. Esta situación no puede convertirse en una oportunidad para la especulación, ni en un pretexto para trasladar el costo de la reconstrucción a quienes ya cargan con el peso de la crisis.

El desastre dejó en evidencia una brecha estructural: los peores impactos se concentraron en las clases populares, más allá de colapsos puntuales en sectores de clase media. Las zonas más golpeadas se ubican en el Litoral Central y el centro-norte del país. La Guaira sufrió la destrucción masiva de hogares y residencias, con daños críticos en comunidades vulnerables de Catia La Mar (sectores de la Avenida El Ejército, La Lucha y Las Tunitas), Macuto (Punta Brava), Caraballeda (Los Corales) y Playa Grande.

_*Hasta junio de 2026, los fondos provenientes de la comercialización del petróleo venezolano bajo control y supervisión directa de Estados Unidos se estiman en unos 8.000 millones de dólares, correspondientes al volumen exportado desde inicios de año. Ante la gravedad de la situación, los trabajadores y todo el país debemos movilizarnos hoy mismo para exigir la entrega inmediata de estos recursos con el fin de atender la emergencia*_ .

Motivaciones e impresiones tras la Conferencia y Mitin en Londres contra la guerra (junio 2026)

Estuve en Londres para la conferencia y el mitin contra la guerra, los días 19 y 20 de junio. Participé en la delegación de ASTRADE, junto a otras y otros compañeros y camaradas españoles de diversas organizaciones, partidos, sindicatos y asociaciones que comparten la lucha contra la guerra.

Quisiera con estas breves letras, reflexionar sobre las motivaciones de tal evento y dar una pincelada sobre mis impresiones políticas y personales respecto de tan importantísimo evento.

David Becerra Mayor, en su reciente libro, “Un nuevo fantasma recorre Europa”, emula el texto del Manifiesto comunista de 1848, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, cuando en su inicio die: “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.

¿Y cuál es ese nuevo fantasma que recorre Europa? Desde luego no el comunismo, sino el capitalismo neoliberal más bárbaro que hemos visto desde hace décadas, al que, los socialdemócratas europeos están consintiendo, cuando no colaboran. Capitalismo neoliberal que no es si no, el imperialismo internacional, última fase del capitalismo, recordando por mi parte el libro de Lenin de 1916.

El imperialismo, para tratar de solventar las profundas crisis y contradicciones del capitalismo y de paso, aumentar más, si cabe, las enormes riquezas de las empresas plurinacionales armamentísticas, farmacéuticas, energéticas, etc. que acumulan, por un lado, enormes riquezas y por otro, provocan guerras, genocidios, explotación de la clase obrera y alienación de los pueblos, montando múltiples guerras en varios frentes y supuestamente, por diversos motivos, aunque las causas son siempre las mismas, como los mismos son los que ponen los muertos, los asalariados y los pobres de la Tierra.

Para luchar contra la guerra (NO A LA GUERRA) y establecer la Paz Internacional, para negar la propia existencia de la OTAN y de las Bases Americanas en varios Países de Europa (OTAN NO BASES FUERA), se ha organizado por STOP THE WAR COALITION, en Gran Bretaña, el Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP) en España y otras organizaciones, sindicatos y partidos de la izquierda alternativa europea, la Conferencia y el Mitin celebrado en Londres, los días 19 y 20 de junio. Desde que conocimos la convocatoria, ASTRADE y Tribuna Socialista la hemos impulsado, hemos participado con una contribución, que publicamos en este número de Tribuna Socialista, y una delegación ha asistido a las sesiones.

No pude estar presente en la conferencia y mitin celebrados en octubre del año pasado en Paris, por los motivos de oponerse a la guerra, y por tanto no tengo la referencia comparativa para valorar el evento celebrado en Londres, pero sí puedo decir que tuvo mucho éxito y una gran carga política, hasta el punto de que, por los organizadores, se tomó la decisión política de seguir luchando contra la guerra, repitiendo tal evento en otras capitales europeas.

Según mi valoración, los actos celebrados en Londres han sido de un nivel muy elevado, tanto desde el punto de vista político, como desde el punto de vista emocional y de un ambiente de alta fraternidad. La asistencia de organizaciones, partidos políticos, sindicatos de clase, y militantes de muy diversas asociaciones y agrupaciones obreras, ha sido muy numerosa, 3.500 militantes de más de 23 países de todo el mundo. La Delegación Española ha sido muy numerosa, con participaciones importantes de Madrid, Catalunya, Bilbao, Toledo, Valencia, Sevilla, Castilla La Mancha y de otros territorios, la más numerosa la de los pensionistas de Madrid Getafe y la ya mencionada representación de ASTRADE que ha participado tanto en la Conferencia como en el Mitin, porque consideramos que el combate contra la guerra es una prioridad para todo socialista (ver editorial TS-178).

El nivel político de los intervinientes ha sido muy alto y me quiero parar en las intervenciones de Jordi Salvador e Irene Montero, que pusieron de pie a todo el anfiteatro con salvas de aplausos monumentales.

Jordi Salvador1, entre otras cosas, nos decía: “ayer recortaban en nombre de la deuda, hoy rearman en nombre de la seguridad (…) y recordaba a Jean Jaurès en su intervención: El Capitalismo lleva en sí la guerra como la nube lleva la tormenta.”

Por su parte Irene Montero2, iniciaba su alegato afirmando: “el 1% de las personas del planeta acumulan más riqueza que el 95% de la humanidad entera. Esta enorme desigualdad solamente puede sostenerse con un cruel ejercicio de violencia…”

En definitiva, los actos de Londres contra la guerra, han superado todas las expectativas y ha sido un éxito rotundo en la lucha y en las movilizaciones contra la guerra. Tendremos ahora que gestionar el resultado de los actos de Londres, para organizar movilizaciones masivas que culminen en una huelga general de trabajadores que paren Europa y sea un punto de inflexión en la lucha contra la guerra. La primera propuesta de la Conferencia es un llamado a manifestaciones en favor de Palestina, en cada país, el sábado 10 de octubre del presente año.

Cuando estoy culminando la redacción de este artículo, me llegan voces de que cabe la posibilidad de que el próximo gran acto contra la guerra se realice en Madrid.

Solo me queda agradecer a todos los organizadores, Partidos, Organizaciones, Sindicatos, asociaciones, agrupaciones y militantes contra la guerra, haber hecho posible estos actos tan necesarios y tan importantes en la lucha contra la escalada de los gastos militares y todas las guerras. Cierro mi artículo con un grito desde el corazón NO A LA GUERRA SÍ A LA PAZ.

Miguél Sagües,
abogado laboralista, sindicalista
(miembro de la delegación de ASTRADE)

1 https://www.instagram.com/reel/DZ8E1C-oVdw/?igsh=MTR2cTU0ZmE2dDVobA==

2 https://www.instagram.com/reel/DZzveduIRU-/?igsh=MXMzYmYxbWhpb3h5cQ==

Alemania – La confederación sindical alemana /DGB) ha celebrado su congreso

Por Gotthard Krupp

El congreso de la confederación alemana DGB se celebró del 10 al 13 de mayo de 2026 en un contexto político marcado por los preparativos de una guerra de agresión contra Rusia por parte del Gobierno de Merz/Klingbeil. La transición de la economía hacia una economía de guerra exige un desmantelamiento radical de todas las conquistas sociales y democráticas conseguidas con gran esfuerzo por el movimiento obrero. Para ello, el Gobierno pretende apoyarse en una dirección sindical «belicista».

En 2027, el presupuesto de guerra (incluido el fondo especial) debería alcanzar los 125 000 millones de euros. Este año se prevén 3 000 millones de euros adicionales en ayuda militar para Ucrania. Como medida de precaución, el ministro de Guerra, Pistorius, ha desplegado dos buques de guerra en el estrecho de Ormuz, implicando aún más al Gobierno en la guerra de agresión desencadenada por Trump. […]

Ya se trate del ataque contra nuestro seguro público de enfermedad (GKV), de la erosión de las pensiones públicas, de la ley sobre el tiempo de trabajo (supresión de la jornada de 8 horas)… y, sobre todo, del proyecto de servicio militar obligatorio, todo el programa del Gobierno federal se enfrenta a la oposición de todos los sindicatos de la DGB. Los abucheos con los que fue recibido el provocador discurso de Merz en el congreso reflejan el rechazo de la enfurecida mayoría de nuestros compañeros.

No cabe duda de que la dirección de la DGB tenía la intención de confirmar, durante el congreso, su acompañamiento y su apoyo «críticos» a la política del Gobierno. Pero ya desde la fase preparatoria, numerosas discusiones en las bases hacían presagiar una resistencia.

La dirección sindical negó que la guerra implicara necesariamente una guerra social. Existía una auténtica prohibición de debatir, en todos los sindicatos, cuestiones relativas a la política bélica del Gobierno federal. Durante las manifestaciones del 1 de mayo, algunos responsables locales de la DGB prohibieron llevar pancartas y estandartes con palomas de la paz.

LA BASE SINDICAL EXIGE DEBATE

Pero no se pudieron acallar las discusiones en la base. […] La juventud sindical lanzó una impresionante campaña contra el servicio militar obligatorio y apoyó las huelgas escolares en numerosos lugares, lo que llevó a 40 000 jóvenes a volver a salir a la calle unos días antes del congreso de la DGB. La iniciativa «¡Sindicatos contra el rearme y la guerra! ¡Capacidad para la paz en lugar de capacidad para la guerra!» se dirigió a los delegados mediante una carta abierta, en la que subrayaba, entre otras cosas, el vínculo entre el rearme y los recortes presupuestarios en el ámbito social.

En este contexto, dos días antes del congreso se presentó a los delegados una moción a iniciativa del comité federal de la DGB: «Ser capaces de paz en lugar de preparados para la guerra».

Y conviene destacar el claro rechazo a la reintroducción del servicio militar obligatorio, que los jóvenes califican acertadamente de servicio de guerra. Pero quizá el punto más importante sea que la moción encarga a todos los órganos sindicales que inicien un debate abierto sobre cómo podemos, «como sindicalistas […], contribuir eficazmente a un mundo sin guerra».

«¡VENID A LONDRES!»

A pesar de todas las cuestiones pendientes y las contradicciones, los debates durante este congreso de la DGB reflejan la voluntad de una amplia base de sindicalistas y jóvenes de romper con la política bélica del Gobierno. […]

Bajo un estruendoso aplauso, una delegada leyó una declaración del expresidente de IG Metall, Klaus Zwickel: «Los sindicatos ingleses nos llaman —a nosotros, sindicalistas— a ir a Londres. […] Es necesario y urgente que los sindicatos de cada país, a nivel europeo e incluso internacional, se unan contra el rearme, la militarización y los preparativos de guerra. Por eso pido a mis colegas que apoyen la conferencia de Londres contra la guerra, que la debatan y que acudan a Londres. »

Las inversiones en armamento son inútiles en cuanto a sus efectos sobre el crecimiento. ¡A menos que haya guerra!

Rusia: las armas de los débiles

La principal amenaza para Putin no procede de la oposición abierta, sino del sabotaje y la deserción

Por Aleksei Sakhnin1

«Evidentemente, no soy el primero en decírtelo. Pero está claro que algo está pasando en Rusia. Se nota en el ambiente. Caminas por la calle, coges el metro, te paras a tomar un café… y en todas partes oyes lo mismo». Este es el mensaje que me envió recientemente un camarada de Rusia. Este tipo de estados de ánimo son difíciles de medir mediante encuestas. Pero a menudo captan el inicio de los cambios con mayor precisión que los institutos de opinión.

El punto débil del régimen de Putin no está donde lo busca la prensa dominante occidental. No es ni la oposición liberal, ni las intrigas en la cúpula dirigente. La fisura ha aparecido más abajo: se manifiesta en el rechazo masivo, a menudo silencioso, de la sociedad a servir a la guerra.

Desde 2024, en el Kremlin estaban convencidos de que el triunfo en Ucrania era inevitable. Moscú había resistido las sanciones, dominaba en el frente y en la industria militar, disponía de una ventaja en recursos y parecía tener el tiempo de su parte. La coalición occidental se fragmentaba, Donald Trump manifestaba su voluntad de acercamiento al Kremlin, mientras que Ucrania carecía de dinero, armas y hombres.

Pero en la primavera de 2026, la expectativa de la victoria dio paso bruscamente al presentimiento de una crisis inminente.

LA ECONOMÍA ASFIXIADA POR LA GUERRA

Según las cifras oficiales, el déficit del presupuesto federal para el primer trimestre de 2026 alcanzó los 4,6 billones de rublos (unos 46 000 millones de euros, nota del editor), mientras que el plan anual preveía 3,7 billones. Es más que el total de las reservas de divisas líquidas restantes, cuando el año apenas acaba de empezar. Al mismo tiempo, el propio Vladímir Putin ha reconocido que la economía se ha contraído un 1,8% desde principios de año. El «milagro militar-keynesiano» de tres años, que había sostenido el crecimiento de 2023 a 2024, llega a su fin. A pesar de ello, el Estado sigue aumentando el gasto militar. La economía se ajusta cada vez más a una vieja fórmula: cañones en lugar de mantequilla.

Desde enero —por segunda vez desde el inicio de la guerra— se ha subido el IVA. Las tarifas de los servicios públicos se incrementarán dos veces en 2026. El Banco Central mantiene un tipo de interés de referencia prohibitivo: hace que el crédito sea casi inaccesible para las pequeñas y medianas empresas, pero sostiene un rublo fuerte, indispensable para comprar los componentes importados, sobre todo chinos, de los que depende la industria militar. La maquinaria bélica recibe los recursos a costa de asfixiar la economía civil.

Resultado: un número récord de quiebras y cierres de pequeñas empresas. Los trabajadores así liberados se dirigen hacia donde aún subsisten el dinero y los salarios estables: las empresas del complejo militar-industrial, financiadas directamente con cargo al presupuesto. El Estado está desviando, literalmente, los recursos humanos y financieros del consumo hacia la guerra. El catastrófico déficit presupuestario ha obligado al Gobierno a aplicar recortes. Se está reduciendo la plantilla de las administraciones, las escuelas y los hospitales. Los proyectos de construcción, infraestructuras y urbanismo se han ido al traste. Esto priva de ingresos no solo a los trabajadores, sino también a miles de funcionarios, subcontratistas, directores y empresarios dependientes del Estado. El descontento crece incluso entre las capas leales.

EL ESPECTRO DE 1917

El líder de los comunistas del sistema (del Partido Comunista de la Federación Rusa, nota del editor) ya ha advertido del peligro de una nueva revolución comparable a la de 1917. «¡No tenemos derecho a repetir eso!», ha declarado. Los ciudadanos y las pequeñas empresas intentan escapar de la presión fiscal entrando en la economía sumergida. En respuesta, el Estado endurece el control de las transferencias, limita las operaciones con criptomonedas y refuerza las sanciones por fraude fiscal. Independientemente de la eficacia real de estas medidas, amplían los poderes de las fuerzas de seguridad en el ámbito económico.

El régimen sigue una lógica simple: todo para el frente, todo para la victoria. Pero el mantenimiento de la maquinaria militar debilita su propia base social. Y en el frente también se acumulan los problemas.

El ritmo de la ofensiva rusa, que se mantenía desde hacía dos años y medio, se ha ralentizado considerablemente desde enero de 2026. En febrero, el ejército ucraniano liberó, por primera vez desde 2023, más territorio del que había perdido. Las bajas rusas, a juzgar por las publicaciones de los blogueros belicistas, aumentan. Se ha asestado un duro golpe con la desactivación, a petición de Ucrania, de los terminales rusos Starlink. Al mismo tiempo, Kiev ha reforzado sus posiciones en el ámbito de los drones con la ayuda de sus aliados europeos. La ampliación de la «zona muerta» en profundidad detrás del frente ha incrementado las bajas rusas y reducido sensiblemente la importancia de su ventaja numérica.

DECENAS DE MILES DE DESERTORES

Agotados por una guerra interminable, los soldados desertan cada vez más a menudo: simplemente no regresan de los permisos o del hospital. Investigadores independientes estiman

el número de desertores y de insumisos en al menos entre 100 000 y 120 000 en cuatro años de guerra, de los cuales más de la mitad solo en el último año. Todo indica que la dinámica sigue acelerándose: a finales de abril, las autoridades clasificaron las estadísticas judiciales relativas a los delitos militares.

Al mismo tiempo, el ejército compensa cada vez peor sus pérdidas. Según las estimaciones de Janis Kluge, basadas en los gastos de los presupuestos regionales destinados a las primas por la firma de contratos, el número de nuevos reclutas se ha reducido en aproximadamente un 20% durante los primeros meses de 2026. Es probable que los efectivos del ejército hayan comenzado a disminuir por primera vez desde el inicio de la guerra.

Hasta ahora, el Kremlin resolvía estos problemas mediante mecanismos de mercado: aumentaba las primas pagadas a la firma. Esto funcionaba para los habitantes de las regiones pobres

Pero la creciente crisis presupuestaria ya no permite reclutar indefinidamente a nuevos soldados. El poder recurre cada vez más a la coacción. Las administraciones regionales obligan a los directores de empresa —a veces bajo amenaza de acciones penales— a reclutar a sus asalariados para el frente. Las universidades convierten el alistamiento de los estudiantes en una prioridad central.

Pero la coacción no siempre funciona.

En una grabación filtrada en Internet en Buriatia, un responsable local reprocha a los directores de empresa que no cumplan las cuotas de envío de hombres al ejército. Estos responden: «No podemos obligarlos. Nadie quiere ir». Cuando exige a los empresarios que sean ellos mismos quienes vayan a combatir, le responden: «¿Y por qué no va usted?»

CONTROL DE INTERNET

En esta escena se concentra la esencia del problema del régimen. Formalmente, el poder ejecutivo es todopoderoso. En realidad, sus órdenes quedan cada vez más en el aire.

La falta de hombres y de material, las elevadas bajas, el flujo ininterrumpido de declaraciones mentirosas de los responsables militares y la desaparición de toda confianza en la victoria irritan no solo a los soldados y a los oficiales, sino también al influyente círculo de blogueros belicistas, corresponsales militares y activistas ultranacionalistas. Hasta hace poco, constituían un instrumento central de la movilización patriótica y militarista. Ahora, critican cada vez más abiertamente al poder. Por primera vez en años, algunos incluso se refieren al presidente en términos negativos. Cerca de un millón de soldados descontentos encuentran así una representación pública a través de estos ultranacionalistas cada vez más furiosos. El Kremlin ya vio adónde podía llevar esto en 2023, durante el motín de Yevgueni Prigozhin, que puso al régimen de Putin al borde del abismo. Por eso las autoridades han decidido reforzar brutalmente el control de Internet.

En primer lugar, las autoridades intentaron bloquear Telegram, la principal plataforma de comunicación del país, utilizada por los militares, las familias de los movilizados, los funcionarios, los empresarios y millones de usuarios comunes. El Kremlin esperaba empujar a esta audiencia hacia la aplicación de mensajería «nacional» Max, totalmente transparente para los servicios de seguridad.

En lugar de eso, decenas de millones de rusos descargaron VPN y siguieron utilizando Telegram. La regulación de Internet se confió entonces al Servicio de Protección del Orden Constitucional, una rama del FSB encargada de la lucha contra la disidencia. Las consecuencias no se hicieron esperar: en marzo, en numerosas regiones, incluida Moscú, el internet móvil simplemente se cortó.

Las aplicaciones bancarias dejaron de funcionar con normalidad, al igual que los taxis, los servicios de reparto y muchos servicios en línea. Millones de personas ya no podían ponerse en contacto con sus seres queridos. Miles de pequeñas empresas perdieron su volumen de negocio. Los bloqueos afectaron a la economía y perturbaron incluso el funcionamiento cotidiano de las estructuras del Estado. El descontento se generalizó. De enero a marzo, el número de búsquedas relacionadas con la emigración casi se cuadruplicó. Incluso figuras consideradas leales comenzaron a criticar al poder. El intento de sofocar el descontento no hizo más que ampliar su base social.

Muchos politólogos liberales vieron en estos escándalos los signos de una fractura en el seno de las élites. Pero la fuente de la crisis se encuentra probablemente más abajo: no en la cúspide, sino en la propia sociedad. James C. Scott, al estudiar a los campesinos malayos, demostró que cuando la gente no tiene la fuerza para rebelarse abiertamente, resiste de otra manera. Aceptan de palabra, pero sabotean con los hechos. Alargan las cosas, mienten a los superiores, ocultan recursos, fingen obediencia, eluden el control, desertan. Todo ello constituye las «armas de los débiles».

Es precisamente esto lo que se está haciendo cada vez más visible en Rusia.

LA RESISTENCIA PASIVA HACE QUE LAS ÓRDENES SEAN INAPLICABLES

Los soldados no regresan de permiso. Los obreros se niegan a enrolarse, incluso por mucho dinero y bajo presión. Los empresarios eluden las exigencias de movilización. Los funcionarios locales maquillan las cifras y envían a las altas esferas informes tranquilizadores. Los oficiales ocultan las pérdidas reales y la falta de efectivos.

La resistencia pasiva procedente de las bases hace que las órdenes resulten inaplicables. Una epidemia de sabotaje y evasión asciende entonces por la pirámide social, piso tras piso. Las clases de abajo transmiten sus «armas de los débiles» a quienes se encuentran por encima de ellas. El propio aparato del Estado se transforma poco a poco en una máquina de sabotaje.

Putin aún tiene la capacidad de encarcelar a tal o cual funcionario, oficial o empresario. Pero no tiene nada con qué sustituir a todo este sistema. La escalada de la violencia también conlleva sus riesgos: a la larga, puede transformar a los desertores en insurgentes y a los saboteadores en revolucionarios.

Paradójicamente, la confrontación exterior sigue siendo una de las principales fuentes de estabilidad del régimen. Es la guerra —presentada como una lucha en la que lo que está en juego es la derrota total del enemigo— la que cimenta el sistema político y mantiene a una parte importante de la población en la lealtad.

Los rusos recuerdan bien el precio social que se pagó por la derrota en la Guerra Fría. El triunfo geopolítico de Occidente se tradujo, para la mayoría de los antiguos ciudadanos soviéticos, en desindustrialización, pobreza, delincuencia y desigualdades. Tampoco trajo la democracia: las reformas impopulares se impusieron mediante métodos autoritarios. Con el pleno apoyo de los dirigentes occidentales, el presidente Boris Yeltsin ordenó que los tanques dispararan contra el Parlamento en 1993, amañó las decisivas elecciones de 1996 y luego cedió el poder a Vladimir Putin, sentando las bases del sistema actual. El miedo a revivir esa catástrofe sigue impidiendo hoy en día que millones de personas protesten abiertamente.

LA RESPONSABILIDAD DE LOS GOBIERNOS EUROPEOS

Si el punto débil del régimen reside en las personas que no quieren ni luchar ni obedecer, entonces una estrategia internacional racional debería precisamente profundizar esa fisura.

El golpe más duro asestado al régimen de Putin sería una oferta clara de paz, basada en la autodeterminación de los pueblos, en garantías de seguridad y en el rechazo tanto de la lógica de los bloques militares como de la hegemonía imperial. Una iniciativa de este tipo minaría la legitimidad interna de la guerra.

Pero, en lugar de eso, los gobiernos europeos se embarcan ellos mismos en una militarización acelerada. En lugar de apoyar a los desertores rusos, los países de la UE se preparan para imponerles una prohibición formal de entrada. Es difícil imaginar una medida más eficaz para apoyar la maquinaria bélica de Putin. Deriva directamente de la lógica de la escalada y de la estrategia de victoria en el campo de batalla: cada soldado enemigo debe ser considerado no como un aliado potencial de la paz, sino como un enemigo existencial al que hay que aplastar y castigar.

1 Aleksei Sakhnin es un militante ruso contra la guerra, miembro de la red «La Paz desde abajo» y participante en la campaña internacional contra la guerra (mitines internacionales en París, el 5 de octubre de 2025, y en Londres, el próximo 20 de junio).

Rechazamos Categóricamente La Agresión De Estados Unidos Contra Nuestra Nación

Reproducimos y difundimos por su interés este comunicado de compañeros sindicalistas venezolanos agrupados en torno al CAIT tras la agresión que ha sufrido su país en el día de ayer

Nosotros, trabajadores (as), militantes sindicales de base, federativos nacionales de la Central Bolivariana de Trabajadores y pueblo trabajador en general agrupados en el Comité Autónoma e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), condenamos enérgicamente la brutal agresión militar perpetrada por el imperialismo norteamericano comandado por Donald Trump.

En la madrugada del sábado 3 de enero, nuestra nación fue bombardeada por aeronaves de Estados Unidos, violando unilateralmente la soberanía del país en un verdadero acto de guerra que desafía todas las normas del derecho internacional. Provocando al menos 80 personas asesinadas, entre civiles y personal militar del equipo de seguridad Nicolás Maduro; Centenares de heridos en la población, daños a las infraestructuras y servicios de la nación. El secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Quienes fueron puestos bajo custodia estadounidense para ser juzgados en Nueva York. Acusado falsamente de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína.

Donald Trump implementó un conjunto de sanciones económicas y financieras contra Venezuela desde agosto de 2017. Desde septiembre del año pasado, comenzó una ofensiva violenta contra Venezuela con la concentración de fuerzas navales estadounidenses en el mar Caribe, lo que ha resultado en la destrucción de más de 30 barcos baja la supuesta lucha contra el narcotráfico, que dejaron más de 100 víctimas, Instaurando un bloqueo para asfixiar nuestra economía mediante la confiscación de barcos que transportaban petróleo venezolano.

Trump volvió a atacar a los trabajadores migrantes venezolanos en Estados Unidos, empleando términos como «criminales, delincuentes y terroristas» para justificar la agresión militar.

Donald Trump ha declarado a la prensa que su país «gobernará» Venezuela. Tomaría el control de las enormes reservas de petróleo de Venezuela y reclutaría a empresas estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la devastada industria petrolera del país; ha puesto en evidencia los verdaderos intereses detrás de la agresión militar contra Venezuela.

Donald Trump advirtió a los gobiernos de México, Cuba y Colombia que sus países podrían ser los siguientes, sus intenciones son dominar todo el hemisferio, tiene como propósito asustar a los demás países de la región con su ataque militar a Venezuela. Esto garantiza que las empresas y los Estados Unidos tengan acceso irrestricto a los recursos energéticos y minerales, en particular al petróleo, para reforzar su dominio político y militar sobre el continente frente a cualquier resistencia.

Todos los gobiernos que defienden la paz y la soberanía nacional, no solo en nuestra región, sino en el mundo entero, deben oponerse firmemente a la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y al secuestro del presidente Nicolás Maduro. Es fundamental que los gobiernos de Lula, Petro, Scheinbaum y otros actúen juntos para hacer frente a la agresión de Trump hacia Venezuela y el continente.

Denunciamos a María Corina Machado, Leopoldo López, Edmundo González y Antonio Ledezma como cómplices de estos planes neocoloniales, por haber pedido la intervención militar de Trump.

Hacemos un llamado a los trabajadores, al pueblo, a los movimientos sociales, sindicatos y federaciones para que condenen con firmeza la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. De igual manera, instamos a los pueblos del mundo, especialmente en América Latina y el Caribe, a alzar su voz en protesta. Proponemos que la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, junto con otras centrales sindicales y los delegados que participaron en el Congreso Internacional de la Clase Obrera Latinoamericana, caribeña y Mundial en defensa de la Paz, convoquen a una jornada de movilización contra el imperialismo estadounidense, representado por Trump, en solidaridad con nuestra nación y el pueblo venezolano.

Saludamos las manifestaciones masivas en varios países contra el ataque de Trump a Venezuela que se registraron en Francia, España, Alemania, Grecia, Suecia y México, así como 105 protestas en los Estados Unidos convocadas por la Coalición ANSWER, movimiento antibélico estadounidense que se opone a la guerra.

Condenemos el bombardeo estadounidense contra Venezuela

Libertad inmediata del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores

Rechazamos el anuncio de Trump de asumir el control de Venezuela

Venezuela jamás será colonia de EE. UU.

Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), 05 Enero 2026

El “Trumpantojo”

Dice la RAE de trampantojo: “Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Desde su reelección Donald Trump adopta y promueve políticas que se ajustan como un guante a esta definición. Nos hace ver que defiende al pueblo estadounidense cuando en realidad lo que está defendiendo son negocios propios y de sus allegados. Si no fuera terrible resultaría cómico verle sentado en la Casa Blanca, haciendo carantoñas en perfecta sintonía con el príncipe de Arabia Saudí, al que califica de defensor de los derechos humanos, y que hasta ayer era acusado mundialmente del asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi.

Los ejemplos son numerosos: Gaza y Ucrania, Colombia, Brasil, etc. Ahora le toca a Venezuela. Desde primeros de septiembre ha iniciado una cruzada contra las drogas, lanzando amenazas sin tino, acusando sin pruebas y asesinando extrajudicialmente a decenas de tripulantes de embarcaciones en aguas caribeñas, enviando miles de soldados y barcos de guerra, sobrevolando las fronteras venezolanas en una continua presión sobre el país. La justificación es la defensa de los estadounidenses ante la oleada de narcotraficantes que vienen de la zona inundando de drogas EEUU siguiendo las ordenes de una organización fantasma llamada “Cártel de los Soles”, integrada por los mandos del Ejercito venezolano y dirigida por el presidente Nicolás Maduro, al que califica directamente de terrorista.

Es sabido que Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas conocidas del mundo. En 2007 el entonces presidente Hugo Chávez asumió el control de estas reservas en un proceso de nacionalización que transformó los convenios de asociación con las compañías petroleras, que venían extrayendo y explotándolas históricamente y que vieron confiscados sus activos, creando compañías mixtas con participación mayoritaria del Estado venezolano.

En el desarrollo imperialista no cabe la soberanía de los pueblos, y naturalmente desde entonces Venezuela ha sido colocada en el ojo del huracán por EEUU y por los países europeos, que han señalado al régimen venezolano y a sus dirigentes como tiranos dictadores. Desde que Chávez tomó el poder en 1999 los países imperialistas han denunciado todos los procesos electorales apoyando a toda una serie de dirigentes fascistas disfrazados de demócratas. En una gran farsa no han tenido pudor para apoyar como presidentes alternativos a personajes autoproclamados en una plaza de Caracas o recientemente otorgando el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una señora que se dedica a conspirar permanentemente contra el régimen y el pueblo venezolano.

Trump no trata otra cosa que laminar el derecho de un pueblo a vivir soberanamente, como viene haciendo con Cuba, Brasil o Colombia, a los que considera su patio trasero. El problema es que Maduro y los dirigentes del régimen venezolano no se apoyan en su pueblo. Según New York Times la compañía petrolera estadounidense Chevron Corporation, una de las mayores del mundo, mantiene una posición privilegiada en la extracción de petroleo, gas y minerales en Venezuela. En los últimos meses y por presiones del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio las licencias de Chevron para actuar en Venezuela fueron canceladas, lo que ha provocó una caída radical de las exportaciones, sin embargo se dio una nueva licencia cuyos detalles son confidenciales, mientras que Maduro, en un esfuerzo desesperado, ofrecía concesiones petroleras a Trump dándole una posición dominante, y planteando la posibilidad de abrir los proyectos petroleros y de oro existentes y futuros a empresas estadounidenses, que recibirían contratos preferentes. Además añadió que reorientaría las exportaciones que ahora se dirigen a China y limitaría los contratos mineros con empresas chinas, iraníes y rusas.

Todo este tema, según NYT “fascina a Trump, como le fascinó cuando instó a la toma de los yacimientos petroleros de Siria, cuyas reservas son una fracción muy pequeña de las de Venezuela”. Chevron contrató a un importante recaudador de fondos para Trump, como representante, para influir en las decisiones de funcionarios y legisladores venezolanos. El “trumpatojo” está servido.

Mientras Trump y Maduro anuncian que hablan por teléfono, las aerolíneas europeas y estadounidenses dejan de volar a Venezuela participando del bloqueo y amenaza que Trump cierne sobre el pueblo venezolano: “A todas las aerolíneas, pilotos, traficantes de drogas y traficantes de personas, consideren el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela cerrado en su totalidad”. Una nueva amenaza de guerra y un paso más en el escalada para arrebatar su soberanía al pueblo venezolano.

Enrique Dargallo

Crisis política en Francia: Macron en primera linea

Este jueves 16 de octubre el primer ministro Sébastien Lecornu ha conseguido escaparse de las dos mociones de censura que tanto la Francia Insumisa como Agrupación Nacional habían presentado. Lecornu ha obtenido una tregua, gracias a la abstención del Partido Socialista Francés, prometiendo la suspensión temporal de la reforma de las pensiones y el compromiso de llevar el próximo presupuesto del Estado a debate en la Asamblea Nacional.

La crisis política que recorre Francia tiene un origen claro. Se encuentra en el corazón de la defensa de las conquistas de los trabajadores franceses, manifestada en las grandes movilizaciones que han protagonizado ante la llamada de las organizaciones sindicales durante 2023 contra los planes del presidente de la República, Emmanuel Macron, que fue claramente derrotado en las elecciones legislativas del verano de 2024. Según las encuestas Macron es rechazado por el 70% de la población

Macron fue reelegido presidente de la República en abril de 2022 en la segunda vuelta de las elecciones tras una campaña bajo de la amenaza de “que viene el lobo” contra Marine Le Pen. En enero de 2023 anunció que pediría una partida para Defensa de 400.000 millones de euros para modernizar el Ejército y prepararlo ante las múltiples amenazas. Paralelamente planteó la necesidad de una reforma de las pensiones retrasando la edad de jubilación, congelando su actualización y desindexando los años siguientes con el fin de reducir las pensiones en un 10%, además de suprimir más de 3.000 puestos de trabajo en la función pública. Lo que entra por lo que sale.

La inmediata respuesta sindical (CGT y FO) se tradujo en continuas movilizaciones y una huelga general. Para aprobar estas reformas el Gobierno utilizó el artículo 49.3 de la Constitución que permite evitar el debate en la Asamblea al tramitarse como decreto ley, pero ante la contestación social Macron se vio obligado a convocar elecciones legislativas que llevaron a la victoria de Nuevo Frente Popular por delante de la extrema derecha y del partido de Macron y sus apoyos.

El problema no es Barnier, ni Bayrou, ni Lecornu, es Macron

Durante 2024 un reguero de primeros ministros, Michel Barnier, François Bayrou y Sébastien Lecornu, han intentado mantener las contrarreformas anunciadas evitando el debate para aprobar los Presupuestos. Todos han sido censurados en la Asamblea Nacional, el último, Lecornu, dimitió el 6 de octubre.

La petición de la Francia Insumisa para que Macron renuncie ha sido tomada hasta ahora como un despropósito radical. Sin embargo, en la actualidad son sus propios aliados políticos y mediáticos los que cuestionan su continuidad. Por ejemplo, David Lisnard, vicepresidente de Los Republicanos, uno de los partidos de derecha que sostienen a Macron declaraba que este debía programar su dimisión para salvaguardar los intereses de Francia: “esta es la única manera de preservar nuestras instituciones y desbloquear una situación que se ha vuelto insostenible desde la disolución irresponsable de junio de 2024. El presidente de la República es el principal responsable de este caos”. Estos días son numerosas las declaraciones en este sentido.

Finalmente, Macron, en un intento desesperado, ha nombrado de nuevo a Lecornu para intentar una nueva táctica, romper la coalición de izquierda apoyándose en el Partido Socialista. Lecornu anunció: “No se producirá ningún aumento de la edad de jubilación, desde ahora hasta enero de 2028 […]. Además, la rebaja en la duración del seguro también se suspenderá y se mantendrá en 170 trimestres hasta enero de 2028”. Esta pausa de la reforma durante un año ha bastado para que el Partido Socialista se abstenga de la moción de censura y facilite la aplicación del programa de contrarreformas, traicionando el mandato por el que los diputados socialistas fueron elegidos dentro de la coalición del Nuevo Frente Popular. Y esto a pesar de que Lecornu declaró que “esta suspensión deberá ser compensada financieramente, incluso mediante la reducción de gastos”. Es decir, no se puede tocar el dinero contra la guerra y habrá que detraerlo de los derechos sociales.

Tanto la CGT como FO, organizaciones sindicales francesas, ya se han pronunciado en contra del nuevo intento.

La CGT en un comunicado declara: “la suspensión anunciada es en realidad un retraso de su aplicación de solo unos meses. Este simple desfase equivaldría a confirmar el retraso de la edad de jubilación a los 64 años, a pesar de la movilización de millones de trabajadores. Para la CGT, la única suspensión que vale la pena es un bloqueo inmediato de la aplicación de la reforma de las pensiones a 62 años, 9 meses y 170 trimestres, … cambiar no es derogar”.

En la misma línea FO declaraba: “las principales medidas anunciadas retoman en gran medida las que el exprimer ministro François Bayrou presentó el 15 de julio. La factura presentada a los trabajadores activos o jubilados sigue siendo muy pesada. Las consecuencias de este nuevo plan de austeridad siguen siendo tan desastrosas para los trabajadores como para la economía francesa sin ingresos adicionales, condicionadas a las ayudas públicas pagadas a las empresas…”, y añaden, “Las reivindicaciones de FO no están suspendidas. ¡Para FO, siempre es la derogación!»

Por su parte, Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa declaró: “Él es la fuente del caos (Macron), porque convocó elecciones legislativas anticipadas cuyos resultados se negó a aceptar […] y luego decidir exactamente lo contrario de lo que las elecciones habían dicho, […] nadie obtuvo la mayoría absoluta al final de las elecciones, pero, al final, un bloque salió victorioso, […] no hubo respuesta a la movilización espontánea del 10 de septiembre. No hubo respuesta a la masiva movilización intersindical del 18 de septiembre. Ni a la del 2 de octubre. […] Cuanto más imaginemos combinaciones o acuerdos antinaturales para llegar a una solución gubernamental desconocida, más agravaremos la crisis […] nuestro deber, de acuerdo con el mandato que recibimos […], es unirnos para encontrar todos los medios para afrontar la nueva situación […] ninguna combinación, ninguna intriga, ningún acuerdo tras bambalinas puede sustituir la exigencia de que el pueblo se pronuncie”.

Se organiza la resistencia

Paralelamente a la crisis desatada, los días 4 y 5 de octubre se ha celebrado en París una conferencia en la que se reunieron 150 delegados de 18 países y un mitin, respectivamente, al que asistieron miles de personas. El eje de ambos eventos se ha centrado contra la guerra. En el mitin se pudieron oír los gritos de “Free Palestine” y “Macron dimisión”. Como en las numerosas manifestaciones que se producen estos días en muchas ciudades de Francia la oposición a los planes de austeridad del Gobierno se entremezclaban con el rechazo de la política armamentística y contra la guerra.

La conclusión común de los participantes señalaba la necesidad de unir todas las fuerzas europeas que luchan contra la guerra, que luchan contra los presupuestos que asfixian los servicios públicos y contra el suministro de armas en curso que alimenta las masacres en Ucrania y Gaza.

Mitin contra la Guerra, en Le Dôme de París. 5 de octubre de 2025
Enrique Dargallo

El fin de una fase, el comienzo de otra… y la necesaria revisión


La Campaña por un Solo Estado Democrático (ODSC) es impulsada por palestinos y judíos, como Ilan Pappé, historiador de la Universidad británica de Exeter.

El fracaso más sonado de Netanyahu sigue siendo haber resucitado la causa palestina y haberla devuelto al centro de la atención mundial, después de haber dedicado su vida política a intentar enterrarla. Porque, independientemente de los instrumentos de poder de que disponga Israel, ahora se encuentra impotente ante la revolución moral y cognitiva universal… Nadie puede negar que no estamos viviendo el final del conflicto en Palestina, sino el comienzo de una nueva etapa de esta lucha colonial sangrienta, que dura ya más de ciento veinte años.

Las conclusiones de la cumbre de Sharm el-Sheikh —o más bien su puesta en escena— demostraron que lo que se dirimía allí no era ni el fin de la guerra ni la limitación de la expansión y la dominación, sino una simple reorganización de sus herramientas y sus objetivos. Israel reanudó inmediatamente sus incursiones y agresiones dirigidas a puntos concretos del territorio, en nombre de una seguridad en la que ya nadie cree. En cuanto al emperador del exterminio, Donald Trump, en ningún momento mencionó el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación: una forma de sumir de nuevo al mundo árabe en un ciclo político o apolítico infinito en torno a un «proceso» sin fin. Así, el pueblo palestino y sus élites se enfrentan a errar nuevamente, pero quizá también a una rara oportunidad de recuperar el sentido común, el equilibrio y el camino correcto.

El acuerdo de alto el fuego no marca ni el fin de la estrategia de aniquilación, ni una ruptura en el pensamiento sionista. Cierra un capítulo de devastación de un salvajismo obsceno, que ha durado dos años, para abrir otro – el de una aniquilación, más lenta, menos estruendosa. La próxima aniquilación no será forzosamente colectiva ni física: el imperio estadounidense y sus aliados han comprendido que la banda de asesinos que gobiernan Israel es una rémora para su plan de reconstitución de la influencia externa.

El objetivo ahora pasa a ser político: dirigentes y militantes. Pero el sistema exterminador se enfrenta a un desafío aún más temible –la marea mundial anticolonial y los tribunales internacionales que comienzan a rodear Israel moral y jurídicamente.

La prioridad para Gaza, y para todo el pueblo, es hacer que cese la guerra de exterminio que ha devorado a niños y ancianos, y permitir que respiren los supervivientes, que lloren a sus muertos, sus moradas, sus sueños. No es solamente una pausa humanitaria tras el infierno, sino una victoria estratégica: impedir la implantación del plan de desplazamiento y desarraigo que constituía el objetivo declarado de la alianza estadounidense-israelí de destrucción. Y ese resultado es producto de la resistencia heroica y única de Gaza.

Sin embargo, esta secuencia, la más feroz de toda la historia de la confrontación palestino-sionista, no ha revertido la relación de fuerzas: ha consolidado la superioridad del sistema estadounidense –israelí sobre Palestina y la región-, sin obtener una verdadera victoria política. Israel ha fracasado en sus grandes objetivos, siendo el primero de ellos la destrucción del movimiento Hamás, que conserva autoridad y control del terreno.

Israel, en sus dos vertientes, gubernamental y opositora, sigue inquieta, nerviosa, ávida de nuevos pretextos para golpear Gaza, como ya lo ha hecho en Líbano y Siria.

Pero el mayor fracaso de Netanyahu sigue siendo haber llevado la cuestión palestina al centro del mundo. Ya que, a pesar de la fuerza bruta, Israel se viene abajo ante una revolución ética e intelectual global, que ha desvelado la realidad del proyecto sionista: una empresa colonial racial, una de las más feroces de la historia. Ha puesto en evidencia la profunda inmoralidad de los regímenes occidentales y de sus dirigentes. El barniz moral que protegía a Israel se ha desmoronado hasta desaparecer. El descrédito que golpea hoy a Israel en la escena internacional es irreversible –pérdida estratégica reconocida incluso por algunos de sus más fieles amigos. Y cualquier intento de restablecer su imagen y su prestigio es ahora vano.

Ante estas verdades, el intelectual palestino –junto con las élites política y culturales- permanece perplejo. ¿Cómo transformar este momento de sangre y fuego en oportunidad para la resistencia y la reconstrucción? La tarea es ardua, incierta, pese a los esfuerzos sinceros de algunas iniciativas independientes. A la dificultad se añade la división: no solo entre la Autoridad de Oslo y la Resistencia, sino también entre los propios intelectuales, divididos sobre el sentido del triunfo y la derrota, sobre la interpretación de los resultados de esta guerra. Hay que distinguir aquí la divergencia crítica, legítima y necesaria del odio ideológico, ciego, de ciertos pensadores contra la Resistencia, esas mismas voces que, en el apogeo de la masacre, azotaban a su propio pueblo respetando a la Autoridad de Oslo, pese a estar alineada en la práctica con la posición sionista y emiratí.

Las iniciativas nacionales independientes, emprendidas por patriotas sinceros, mantienen visiones reformadoras importantes; pero aún no han realizado un cambio decisivo. Los obstáculos son numerosos: objetivos, propiciados por un entorno represivo y una sociedad fragmentada por la división; o bien subjetivos, ligados a la debilidad de imaginación y eficacia política. Quizás el pueblo aspire a nuevos modelos de dirección –sensatos, creativos, capaces de despertar a las masas y hablar a los jóvenes marginados o retirados de la vida nacional. No es un sueño irrealizable.

En cuanto a la Autoridad, nada puede esperarse de ella. Tres decenios de un poder dedicado a su propia supervivencia la han dejado sorda a la voz de su pueblo. Se ha enfangado en la coordinación de la seguridad incluso durante la guerra de exterminio, denunciando públicamente a la resistencia, esperando «volver a Gaza».

Sin comprender que aquello por lo que apostaba, entre los dirigentes israelíes, han desaparecido para siempre, que Israel se ha metamorfoseado, gobernado hoy por una casta mesiánica ahogada en el fantasma exterminador, que ha arraigado incluso en la consciencia misma de la mayoría de la sociedad sionista. Por ello la liberación ya no puede medirse en un plazo corto: vuelve a ser una empresa histórica. He ahí una verdad esencial, de la que se desprende la necesidad de crear un camino de lucha sostenible basada en la resistencia popular civil, que permita a los palestinos soportar el peso del combate y a la vez el de la reconstrucción –edificación de escuelas, instituciones culturales y económicas, estructuras sindicales y profesionales, sustentadas todas en la democracia-.

No sobrevivirá ningún cuestionamiento real de la política de exterminio sin una creciente presión externa, pero esta presión solo prosperará a condición de que se produzca una reconstrucción interna palestina. El corpus político palestino, en todas sus componentes, oficiales y populares, precisa una revisión audaz y lúcida: Hamás, Fatah, las otras facciones, así como las élites independientes comprometidas en los esfuerzos de reforma, deben repensar sus medios, renovar sus filas, abrirse a la juventud y a la cultura. Sí, todos sin excepción –instituciones, movimientos, individuos- estamos emplazados al examen de la consciencia, a la revisión interior. Henos aquí, pues, en los albores de una nueva fase. Tan peligrosa como la que termina, pero portadora de una oportunidad en su seno: la de volver a dar aliento y legitimidad al proyecto nacional palestino de liberación, a condición de una valentía moral, intelectual y política a la medida del dolor, para aliviar los sufrimientos de nuestro pueblo, sobre todo de Gaza martirizada, contribuir a sanarlo, y esbozar el camino, más seguro, más sencillo, hacia el futuro.

Awad Abdel Fattah
Coordinador de la Campaña por un Solo Estado Democrático (ODSC)
Fue secretario general de la «Agrupación Nacional Democrática»
dentro del Estado israelí, conocida como el partido Balad.
17 de octubre
Manifestación en Madrid, jornada de lucha contra el Genocidio 15 de octubre de 2025.

Conferencia y Mitin en París: Contra la Guerra

4 y 5 de octubre de 2025

En el marco del Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), en el que participa ASTRADE/Tribuna Socialista desde hace años, informamos de la Conferencia y el Mitin que se han celebrado en París los días 4 y 5 de octubre, respectivamente.

Ambos eventos se han celebrado en París y el eje ha sido el rechazo a la Guerra en Ucrania y sus consecuencias y al Genocidio que Israel está perpetrando en Gaza. Una iniciativa que parte del debate iniciado el mes de mayo pasado, cuando militantes franceses del Partido Obrero Independiente (POI), que forma parte de La Francia Insumisa que lidera Jean-Luc Mélenchon y militantes ingleses de Stop the War, cuando se reunieron y acordaron reunir al mayor número posible de fuerzas que luchan contra la guerra; contra los presupuestos para la guerra que nos impone Estados Unidos de América, con su herramienta: la OTAN.

En la conferencia participaron 150 delegados y delegadas, en representación de diversos colectivos de 18 países europeos, además de delegaciones de EE.UU. Palestina e Isreal. Los participantes coincidieron en el rechazo a esta guerra que va camino de cumplir su cuarto año y en la necesidad de luchar con los presupuestos militares que vienen a poner en peligro los servicios públicos que, desde la crisis de 2008 sufren un recorte tras otro en los presupuestos. Coincidieron en rechazar el suministro de armas para alimentar las masacres que están teniendo lugar en Gaza y en Ucrania. Coincidencias en los sustancial, desde la perspectiva plural de las formas y ritmos que en cada país toma la guerra social con contra los derechos de la clase trabajadora.

La Conferencia comenzó sus trabajos pocas horas después de que la flotilla internacional Global Sumud fuese interceptada, y detenidos sus tripulantes e integrantes, por fuerzas marítimas israelíes, de forma ilegal al haberse producido la detención en aguas internacionales; frente a las costas de Gaza. Encarcelados, maltratados y acusados de querer romper el bloqueo humanitario que inhumanamente ejerce el Estado sionista de Israel desde hace meses. Entre los detenidos, estaba José Nivoi, portavoz del colectivo autónomo de estibadores de Génova (Italia) que tenía prevista su participación en la Conferencia de París.

De entre la amplia delegación de compañeros y compañeras del Estado español, participaron y tomaron la palabra en la conferencia: Jordi Salvador, de ERC; Marylin Dos Santos, de Podemos; Vicente Garcés, de Izquierda Socialista; y Pablo García, de CC.OO. todos ellos a título individual; excepto la compañera Marylin que lo hizo en nombre de su Partido.

Jordi Salvador aludió al barómetro del Real Instituto Elcano, del pasado mes de julio, según el cual el 82% de la población del Estado español califica de genocidio lo que Israel lleva dos años cometiendo en Gaza.

Denunció el aumento del gasto militar de los países integrantes de la OTAN y la carrera armamentística a la que nos abocan.

Por el contrario, los pueblos claman por la paz y la justicia y se muestra ajenos a unos conflictos bélicos que les son ajenos; guerras que se niegan a pagar y a morir en ellas.

Faltan médicos, profesores, la juventud no ve la posibilidad de hacer realidad su emancipación, por culpa del desorbitado precio de la vivienda y la escasa o nula oferta de vivienda pública, cada día recibimos amenazas sobre la sostenibilidad del Sistema Púbico de Pensiones, pero no hay problema en destinar miles de millones a satisfacer a los fabricantes de armas.

Lanzó una pregunta a los presentes ¿Por qué sí hay dinero para la guerra y no para la vida?

En España, según distintos indicadores, la pobreza infantil se sitúa entre el 29% y el 34% ¿Qué “seguridad” tiene una familia que no puede garantizar comida o calefacción a sus hijos?, se preguntó.

Finalizó haciendo un llamamiento a la unidad, la solidaridad y a la necesidad de organización internacional por la paz, con el lema de la Conferencia: ¡Ni un céntimo, ni un arma, ni una vida humana para la guerra!

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Marylin Dos Santos comenzó su intervención haciendo un reconocimiento a la valentía, la resistencia de tantos y tantas activistas que se sienten de izquierdas, feministas, antirracistas, antifascistas, y por supuesto antisionistas, en un momento geopolítico marcado por una guerra imperialista en Ucrania y por un genocidio en Palestina, y una ocupación que dura ya más de 70 años.

Realizó alusiones a la imagen engañosa que transmite el Gobierno de coalición progresista de España, el cual, a pesar de llamar genocidio al genocidio, no pasan de ser gestos a modo de anuncio. Pone de ejemplo que el Gobierno se limitase a enviar un patrullero de la Armada para hacer de testigo del atropello al Derecho Internacional sufrido por la misión humanitaria de la Global Sumud Flotilla.

Mencionó la paralización de la etapa final de La Vuelta ciclista a España, el 14 de septiembre, por miles de madrileños y madrileñas. Dijo que este hecho supuso un hito por el que el Gobierno se vio obligado a decretar el embargo de armas; embargo que, en su opinión, no servirá para nada.

Destacó que su organización política, Podemos, pide el embargo y la ruptura total de relaciones con Israel.

Acabó apelando a la resistencia del pueblo palestino y de la gente decente movilizada en todo el mundo, y especialmente en el corazón de la bestia (Occidente), frenarán este genocidio y harán caer las estructuras que lo sostienen.

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Vicente Garcés inicia su intervención denunciando el genocidio que el Estado de Israel está cometiendo sobre el pueblo palestino en Gaza.

Manifiesta que los EE.UU. son un imperio que se resiste a reconocer la realidad multipolar del mundo de hoy. De ahí que considere a China como un “desafío sistémico” y a Rusia como “la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los Aliados”.

Menciona que en distintos ámbitos se afirma que la III Guerra Mundial ya ha comenzado, por lo que las diferenciadas intervenciones militares en Palestina y en Ucrania serían expresión de este conflicto mundial en desarrollo, al que contribuye la acelerada carrera armamentística existente.

De ahí la necesidad de fortalecer todos los movimientos sociales contra la guerra, pues la humanidad ya conoce los efectos devastadores de las políticas de resolución de conflictos por la vía de las armas.

Se debe insistir en las vías de resolución de los conflictos a través del derecho internacional y mediante las instituciones basadas en la Declaración de los Derechos Humanos.

Terminó llamando a la solidaridad entre los pueblos, a impulsar la mejora de las condiciones de vida de las personas, para lo que es imprescindible preparar y organizar la resistencia popular frente a las fuerzas que fomentan la destrucción de la vida.

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Pablo García empieza comentando las macro manifestaciones que estaban teniendo lugar en ciudades como Madrid y Barcelona, mientras se estaba desarrollando la Conferencia de París.

Echa de menos una mayor implicación de los sindicatos de clase españoles para organizar la movilización de la mayoría social. Del mismo modo que se debería exigir al Gobierno que preside Pedro Sánchez la ruptura completa de relaciones con el Estado genocida de Israel.

Lo anterior, contrasta con el combate que muchos responsables sindicales están dando en el seno de las organizaciones. Para poner un ejemplo de ellos, informa de la resolución por la paz que fue aprobada en el congreso de la Federación estatal de Industria de CC.OO., que dice no al aumento de los gastos militares. Vincula este hecho a la convocatoria que UGT y CC.OO. han realizado para el 15 de este mes, en forma de Jornada de lucha.

Puso fin a su intervención llamando a que los participantes en esta conferencia y en el mitin organicen conjuntamente en sus respectivos países, conjuntamente, actos para informar de todo lo que aquí se ha explicado y para continuar realizando iniciativas que amplíen la movilización, pues es necesaria la unidad y la implicación de las grandes organizaciones sindicales, sociales y políticas, para decirle a nuestros gobiernos que ¡Ni un euro para la Guerra!

Los y las participantes en la Conferencia, participaron también en el Mitin del domingo día 5, que se celebró en Dôme de París. Intervinieron: Maurizio Coppola, de Pottere al Popolo (Italia); Medea Benjamín, de Code Pink/Mujeres por la paz (EE.UU.); Andrew Basta, de Democratic Socialists of America DSA (EE.UU.); Zarah Sultana, diputada de Parlamento británico (Gran Bretaña); Jérôme Legavre, diputado de La Francia Insumisa (Francia); Mahaseen Abed, sindicalista (Palestina); Orly Noy, periodista y activista israelí por los derechos humanos (Israel); Liza Smirnova, periodista y activista contra la guerra (Rusia); Andréi Konovalov, activista contra la guerra (Ucrania); Amara Eniya, de Back Lives (EE.UU.); Fran Heathcote, secretaria general del Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (Gran Bretaña); Arnaud Le Gall, de La Francia Insumisa (Francia); y John Rees, de Stop the War (Gran Bretaña).

Por su relevancia, reproducimos un resumen dManifestación en Madrid, jornada de lucha contra el Genocidio 15 de octubre de 2025.e las intervenciones conjuntas que realizaron la delegada palestina, Mahaseen Abed Alhadi y el delegado israelí, Orly Noy; y por otro lado la delegada ucraniana Liza Smirnova y el delegado ruso, Andréi Konovalov. Sería muy largo reproducir siquiera estratos de todas las intervenciones. Para quien tenga interés en un mayor detalle de las intervenciones de los compañeros y compañeras españoles que intervinieron en la Conferencia del día 4 y de las intervenciones en el Mitin del día 5, puede solicitarlo enviando un mensaje a: astrayde@gmail.com

Mahaseen Abed (Palestina) comienza mencionando el llamado plan de paz impuesto por el presidente estadounidense Trump, que sigue a la destrucción de Gaza, pero sobre todo en un contexto de escalada sin precedentes de protestas en todo el mundo y en una situación en la que el Estado de Israel se enfrenta a graves dificultades.

Con este plan, pasaremos de un genocidio mediante bombas a un genocidio mediante el aislamiento, con los palestinos recluidos en bantustanes dispersos. Muchos piensan que el plan de Trump y su discurso sobre Gaza no son más que una trampa destinada a sembrar el desánimo entre los palestinos.

Pero todo el mundo en Palestina quiere poner fin al genocidio y, por supuesto, esperamos que las cosas evolucionen en la dirección correcta. Lo que es seguro es que está a punto de comenzar una nueva fase y que las más altas esferas del imperialismo mundial no lograrán reprimir el ansia de libertad y de retorno del pueblo palestino.

Como sindicalista palestina, es importante para mí poner de relieve la cuestión de la clase obrera palestina y los estragos que esta guerra ha causado a las masas trabajadoras. Hasta el 7 de octubre de 2023, 125.000 trabajadores palestinos de Cisjordania y Gaza trabajaban en Israel con permisos de
entrada, y unos 80.000 trabajadores palestinos trabajaban sin permiso.

El 8 de octubre, Israel retiró todos los permisos a los trabajadores palestinos. Según los testimonios y los informes recopilados por nuestro sindicato entre los trabajadores de Gaza, cientos de trabajadores que
no pudieron desplazarse a Cisjordania fueron detenidos en campamentos militares y posteriormente maltratados y torturados por los soldados de la ocupación. Decenas de ellos fueron asesinados en las prisiones israelíes.

Cabe mencionar también la intensificación de las agresiones de los colonos en Cisjordania, la demolición de viviendas y las amenazas de anexión. La brutal guerra librada por Israel no se limita a los palestinos de Gaza y Cisjordania, sino que se extiende también a los árabes palestinos que permanecieron en su patria tras la Nakba de 1948.

Pero a pesar de esta represión y esta opresión, hemos resistido a Netanyahu y Ben Gvir, y seguimos manifestándonos y protestando. Ayer mismo tuvo lugar una manifestación masiva en la ciudad de Sakhnin, dentro de la Línea Verde, la más importante desde octubre de 2023.

Esta solidaridad nos hace, a nosotros los palestinos, más fuertes y más decididos a luchar por nuestro derecho legítimo al retorno, a la libertad y a la independencia en Palestina. En esta ocasión, quiero rendir homenaje a los héroes de la Flotilla de la Resistencia, que fueron detenidos por la policía israelí y varios de los cuales fueron liberados ayer en medio de una ola de ira popular que se extiende por todos los países del mundo.

También quiero saludar a todas las fuerzas judías y voces de izquierda en Israel que salen a la calle para exigir el fin de la guerra y la hambruna en Gaza.

Lo que se expresa en el movimiento de solidaridad mundial, que se está convirtiendo en un movimiento mundial contra los dirigentes cómplices, es la toma de conciencia de que mientras los palestinos vivan bajo el yugo de la opresión, no habrá libertad para los pueblos del mundo.

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Orly Noy (Israel) Nos reunimos en tiempos extraños. Tras dos años de aniquilación sistemática de una población civil, de hambruna infligida a niños indefensos, de genocidio retransmitido en directo ante los ojos del mundo, nos aferramos a la esperanza de que, tal vez, por fin, este horror esté llegando a su fin. No porque creamos en la pureza de intenciones de los dos criminales que están detrás de este acuerdo -ambos deberían comparecer en el banquillo de los acusados en La Haya-, sino porque la esperanza es una de las herramientas esenciales de nuestra lucha.

Tarde o temprano, el genocidio en Gaza llegará a su fin, y solo entonces comenzaremos a calibrar la magnitud de la catástrofe que Israel ha infligido a esta franja de tierra. Debemos empezar a prepararnos
para ese día y para lo que exigirá de cada uno de nosotros.

El día después exigirá una profunda introspección por parte de muchos, en primer lugar del público israelí. Tendremos que examinar en profundidad todos los procesos de deshumanización de los palestinos que la sociedad israelí ha atravesado a lo largo de las décadas, y rendir cuentas por el racismo, las leyes raciales, el robo de tierras, las limpiezas étnicas, las matanzas indiscriminadas, el bloqueo, la humillación, el borrado cultural y mucho más. No será posible ninguna nueva realidad sin este cuestionamiento, ni sin que los criminales sean llevados ante la justicia y castigados.

Pero los Gobiernos de todo el mundo también deberán rendir cuentas: por haber permitido que Israel estableciera, durante décadas, un régimen de apartheid manifiesto, al tiempo que seguían calificándolo de democracia; por haber apoyado la violencia inimaginable de Israel a lo largo de los años, haberlo armado y haberle otorgado un lugar de honor en el club de los Estados democráticos; y por seguir ignorando hoy en día la violencia institucionalizada y cotidiana contra los palestinos en Cisjordania, así como la discriminación racista y sistémica contra los ciudadanos palestinos de Israel dentro de las fronteras de 1948. La sangre de las víctimas del genocidio en Gaza también mancha sus manos.

La imaginación política es importante, como en el contexto del reciente reconocimiento del Estado de Palestina por parte de varios países. Tras dos años de aniquilación, la idea de que un gesto simbólico, sin alcance real, pueda considerarse un acto suficiente es un insulto y un vergonzoso intento de limitar nuestra imaginación política. No podemos aceptarlo. Todos estos Estados disponen de herramientas mucho más eficaces para detener la maquinaria de destrucción israelí. Exigimos que se utilicen esas herramientas.

Una imaginación política audaz y eficaz se niega a someterse a las líneas divisorias que aquellos que tienen intereses que defender intentan imponernos. Una de las cosas que más asusta al régimen de apartheid israelí es que se crucen las líneas que separan a los dos pueblos que viven en esta tierra. Por eso debemos redefinir estas líneas con precisión: no judíos contra palestinos, sino partidarios de la libertad y la igualdad contra opresores, supremacistas y racistas. Una lucha entre los que levantan muros y los que los derriban.

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Liza Smirnova (Rusia) ¿Han visto cómo ha cambiado Donald Trump en las últimas semanas? Prometió firmar un acuerdo y establecer la paz, y ahora llama a Rusia un tigre de papel y envía submarinos nucleares cerca de sus costas. Su ministro de la Guerra dice a sus generales: «Nos estamos preparando para la guerra y nos estamos preparando para la victoria».

Así pues, la estrategia del acuerdo ha fracasado. Es decir, la paz cínica e imperialista entre las grandes potencias, en detrimento de los pueblos, no ha funcionado. Las contradicciones son demasiado grandes.

Y ahora nos encontramos ante una guerra sin fin. Y los jóvenes en Rusia también lo ven así. Para ellos, la guerra ya dura 43 meses. Entre 250.000 y 300.000 personas han muerto y cientos de miles han quedado discapacitadas.
Las encuestas muestran que tres cuartas partes de la población rusa quieren negociaciones inmediatas y el fin de la carnicería.

En el frente, el cansancio es aún más profundo. Los soldados están agotados, como lo demuestran sus diarios íntimos, sus cartas y las conversaciones que mantienen entre ellos. El número de desertores aumenta. Pero, ¿por qué este cansancio no se transforma en protesta contra la guerra?

Hay varias respuestas a esta pregunta. La primera es que las autoridades rusas han perfeccionado las técnicas neoliberales. Ahora, los pobres firman contratos con el Ejército que no pueden rescindirse y que prácticamente
los convierten en esclavos por dinero. Por la muerte de un soldado, su familia recibe más que el salario de toda una vida de un trabajador. La pobreza y las desigualdades no solo han convertido la vida humana en mercancía, sino también la muerte misma.

El elemento central del sistema es su aparato represivo. Cualquier disidencia conduce a la cárcel. Cualquier intento de oponerse a la injusticia en el frente se castiga con tortura y, a menudo, con la muerte.

Por supuesto, el dinero es la base de la maquinaria militar de Putin. Pero sin esperanza de paz, es decir, de vida, ni siquiera el dinero funciona.

Al final, todas las esperanzas se centraron en Trump y su acuerdo con Putin. Cualquiera, con tal de acabar con esta pesadilla. Hoy, esa esperanza se ha desvanecido.

Sé que muchos de ustedes han sido calificados de idiotas útiles de Putin cuando se opusieron a la militarización de sus países. Después de todo, las clases dirigentes aquí, en Occidente, se comportan casi como la oligarquía rusa. Piden apretarse el cinturón para vencer al enemigo exterior. Y cuando no estamos de acuerdo, nos tratan como agentes extranjeros. Al igual que en Rusia, para Starmer, Macron o Trump, la guerra se convierte en un medio para conservar el poder, a menudo en detrimento de la democracia.

Queremos ofrecer a nuestro pueblo lo que sus dirigentes les niegan. Esa es la cuestión esencial, no la victoria, sino precisamente la paz, el fin de la carnicería. Y eso es lo que piensa la mayoría de los rusos, sobre todo en las trincheras.

Para nosotros, los rusos, hay una fecha especial, el 19 de enero, día en que se conmemora a los antifascistas asesinados y a las víctimas de la represión política. Hoy en día, las principales víctimas de la represión son los desertores. Y me gustaría decir con orgullo que uno de los desertores rusos se ha unido a nuestra coalición ruso-ucraniana. Hoy está aquí con nosotros, se trata de Ilya Zaripov. Podríamos hacer de este día un día de solidaridad con los desertores y los opositores a la guerra, víctimas de la represión. La solidaridad con ellos sería una contribución concreta al advenimiento de cambios en Rusia. Solo esos cambios traerán una paz verdadera.

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Andréi Konovalov (Ucrania) Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, aproximadamente tres cuartas partes de los soldados en el frente han sido movilizados a la fuerza, y no por voluntad propia. Y tal y como informó la comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en noviembre de 2024, el mismo mes en que se
publicó este informe, los oficiales de reclutamiento recurrieron a la tortura, las palizas, la asfixia y la estrangulación en el marco de este proceso de movilización. Estos métodos dan lugar a escenas surrealistas.

Casi todos los días, la sociedad ucraniana se ve sacudida por fotos de madres mostrando los cuerpos magullados de sus hijos, secuestrados por los reclutadores militares y posteriormente declarados falsamente muertos
por un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Y las peticiones de estas familias para obtener justicia quedan, evidentemente sin respuesta. El año pasado, entrevisté a una diputada del Bundestag alemán, miembro de la coalición gubernamental, sobre este informe que documenta estas torturas. Ella me miró directamente a los ojos, delante de varios testigos, y me dijo: «Sabemos y discutimos todo lo que está pasando en Ucrania, pero nunca lo haremos público».

Estos políticos tienen razón en una cosa: las democracias están realmente en peligro en todo el mundo. Pero debemos decirlo claramente: la amenaza no proviene de una nacionalidad, una cultura o una religión en particular. La verdadera amenaza es la extrema desigualdad, el belicismo guiado por el lucro y la aplicación selectiva de los derechos humanos fundamentales. Y la única forma de resistir este peligro es rechazar las divisiones, dejar de demonizar a pueblos enteros y exigir el retorno a un diálogo realista, a una voluntad de compromiso y a la consideración de las preocupaciones en materia de seguridad de todas las partes.

Mi organización, nuestra organización, la Alianza de la Izquierda Post-Soviética, reúne a objetores de conciencia, desertores y exiliados políticos de Rusia y Ucrania, que mantienen un estrecho contacto con grupos clandestinos y perseguidos contra la guerra de ambos lados del conflicto. Recopilamos y sistematizamos las pruebas de las violaciones y represiones que desgarran nuestros países, y siempre estamos dispuestos, felices y agradecidos de apoyar a quienes comparten nuestra lucha. Y en cuanto a Ucrania, según el fiscal general de Ucrania, solo en los primeros seis meses de este año, Ucrania ha registrado 125.000 nuevos casos de deserción u objeción de conciencia.

Las entregas de armas, y esta guerra en sí, no tienen nada que ver con la libertad, no tienen nada que ver con la democracia, y no tienen nada que ver con los intereses del pueblo ucraniano, ni con los del Estado ucraniano.
Solo sirven a una cosa: los intereses de la camarilla neoconservadora transatlántica, mis queridos amigos.

Y, por último, cuando afirman que apoyar esta guerra -o cualquier otra guerra- es defender a los europeos y sus derechos, quiero dejar muy claro que ningún europeo puede confiar verdaderamente en sus derechos mientras los derechos humanos y democráticos no se apliquen a todos.


La conferencia finalizó con el compromiso de todos los participantes de celebrar una nueva conferencia en Londres en junio de 2026, cuyos anfitriones serán los compañeros y compañeras de Stop the War.


Reportaje realizado por Rogelio Obrador para Tribuna Socialista

Vasallaje de Europa

Estás volando hacia otro gran éxito en La Haya esta tarde. No fue fácil, pero conseguimos que todos firmaran el 5%. Donald, has impulsado un momento realmente importante para América, Europa y el mundo… Vas a lograr algo que NINGÚN presidente estadounidense en décadas ha conseguido lograr” “Europa va a pagar, y de una forma GRANDE, como debe ser, y será tu victoria. Buen viaje y te veo en la cena de Su Majestad. Mark Rutte.

El neerlandés secretario general de la OTAN, entiende su responsabilidad al frente de la organización militar oficiando de bufón ante el envanecido Emperador del Mundo, riéndole bravuconadas y alimentando la tendencia pendenciera del neurótico presidente de los Estados Unidos –“Felicidades y gracias por tu decisiva acción en Irán”, le reconoció–, también, y sobre todo, mostrándole un sumiso agradecimiento a quien inició su mandato al frente de la potencia norteamericana amenazando e insultando a Europa y a los europeos y situando al mundo contra las cuerdas.

Las frases pronunciadas por el conservador Mark Rutte en el curso de la cumbre atlántica, aparte de que debiera avergonzar a quien tan servilmente las ha pronunciado y a todos los que lo han consentido desde la sumisa alianza militar, muestran la espectacular pérdida de identidad de la Unión Europea y el bochornoso vasallaje que rinde a Estados Unidos al aceptar no sólo chantajes inadmisibles por la aplicación arbitraria de series de aranceles, cambiantes en su dimensión y efectos en las economías nacionales según el humor con el que se levante el vaquero matón, sino por la razón esencial de que el aumento del 2% al 5% del gasto en defensa exigido sin más preámbulos es inaceptable dada la dura repercusión en las condiciones de la ciudadanía.

Es por ello que los socialistas españoles, militantes y simpatizantes hoy vilipendiados por una derecha infame y tan pendenciera como Donald Trump, el sujeto en el que se miran, tenemos que sentirnos muy orgullosos –junto a todos aquellos ciudadanos que así lo conciban– por la dignidad mantenida por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la defensa de nuestros intereses y en la no claudicación ante una cumbre militar que va mucho más allá de la necesidad occidental de defensa conjunta, marcada por la chulesca e insolente pirueta de Trump sobre que el aumento del presupuesto militar impuesto servirá para sanear su industria bélica, que le permita así continuar en su papel de cherif matón con el aplauso de los súbditos.

FERNANDO RUIZ CERRATO
Militante del PSOE-Madrid en la Agrupación de Fuencarral