¡Ganadores y perdedores de la guerra!

Behzad Karimi

«La guerra habrá terminado / Y los líderes se darán la mano / Pero la anciana esperará a su hijo / Y la joven espera a su marido / Y esos niños esperan a su padre / No sé quién vendió la patria / Pero sé muy bien quién pagó el precio.» 

Del poeta palestino Mahmoud Darwish.

La guerra se ha detenido por el momento, porque ha llegado a un callejón sin salida. En la mañana del 8 de abril, Trump y la República Islámica anunciaron el cese de la guerra que, de momento, ha durado cinco semanas. Comunicaron que habían alcanzado un acuerdo de alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán, ante su propia impotencia y por las presiones globales y regionales. Aunque Israel también ha anunciado que se adhiere al alto el fuego, aún no es posible afirmar con certeza que no sea frágil. Sin embargo, la esperanza es que el alto el fuego se mantenga y que se inicien conversaciones entre Washington y Teherán.

Es característico de cualquier guerra que cuando finaliza, ya sea larga o corta, se ponga sobre la mesa quienes son los ganadores y quienes los perdedores. Esta guerra esta afectando a la economía y a la política de Estados Unidos, a la estructura y régimen de la República Islámica, las ecuaciones globales, geopolíticas y geoeconómicas de la región y del resto del mundo. y finalmente, en mayor o menor medida, la vida y riqueza nacional del pueblo iraní. En cualquier caso, incluso si el alto el fuego logra una paz duradera, la situación antes y después de esta guerra será diferente.

El primer ganador del acuerdo es el pueblo iraní, que sufre la guerra. Una guerra pagada en vidas e infraestructuras, y por tanto, cuando antes termine serán menores las perdidas. El pueblo iraní paga el precio por las aventuras de la República Islámica y cae bajo el cuchillo de Trump y del agresor y criminal de guerra, Netanyahu. Desde el principio el pueblo iraní exigió el alto el fuego inmediato.

Los principales ganadores de esta guerra son los gigantes armamentísticos y los monopolios petroleros de Estados Unidos. A lo largo de la guerra, el precio del petroleo está superando los 100 dólares, lo cual ha permitido que el esquisto exclusivo de EE.UU. produzca un beneficio abrumador compensado con el mayor coste de producción de los recursos petrolíferos mundiales. La industria armamentística estadounidense también obtiene beneficios astronómicos al destinar una parte creciente de los presupuestos a la “defensa”, a cuenta del aumento del endeudamiento público. Por supuesto, la Rusia de Putin también está encantada con el aumento de sus ventas de petróleo.

Dejando de lado a estos ganadores, el resto son todos perdedores. ¡Una guerra en el sentido de perder, perder! En primer lugar, la administración Trump sufre una gran pérdida de credibilidad, se la acusa en Estados Unidos de incumplir sus promesas electorales, también de exponerse a una grave derrota en las elecciones de mitad de mandato, de alejar a sus aliados tradicionales, y de crear un sentimiento de inseguridad en los países de la región. Trump y sus secretarios de Estado y Defensa se enfrentan a una acusación como criminales de guerra, no solo de palabra, también en la práctica.

Netanyahu, que aparentemente logró mejorar su posición política entre la opinión pública israelí, es más odiado que nunca entre la opinión pública de los países de la región y del mundo. Su Gobierno ha fracasado ante el pueblo israelí en su promesa ilusoria de destruir la República Islámica y dar forma a un nuevo Oriente Medio. Además, la guerra tiene un enorme coste financiero para Israel, y su Gobierno extremista también deberá rendir cuentas por ello.

Aunque la República Islámica vende su firmeza y preservación a pesar de los ataques de las dos grandes potencias militares –una a nivel global y otra regional– como una victoria, refleja el deterioro de la vida de un sistema que solo piensa en su supervivencia. El régimen perderá su cohesión, temporal e inevitable durante la guerra, cuando esta acabe, y como resultado de su colapso interno por la lucha de las diferentes facciones dentro del poder. Los golpes causados por la guerra se revelarán después de la misma. Y será el momento en que la sociedad, hirviente y herida, preguntará al régimen, por qué el país cayo en el abismo de la guerra y ¿quienes son los culpables? A pesar de los planes diabólicos de Trump, Estados Unidos y el Gobierno Israelí, se preguntarán ¿era inevitable la exposición de Irán a la guerra? Las últimas declaraciones de varios concejos de los estudiantes en muchas universidades del país, incluso, antes del anuncio del alto el fuego se dirigían todas en este sentido.

Sin embargo, una parte de la oposición al régimen perdió su reputación, liderado por el señor Pahlavi, que fingía ser el salvador del país y animaba a los invasores.

Debemos alegrarnos del anuncio del alto el fuego, también debemos estar atentos a la fragilidad de la tregua, y luchar por preparar una paz duradera promoviendo sus condiciones. Esto también depende de los desarrollos políticos fundamentales en ambos bandos de esta guerra, que se desató en la primavera de 2024, luego la guerra de los doce días en el verano de 2025, y que al comienzo del año nuevo persa llevó al país a una guerra sangrienta.

Vincular el inicio de la guerra y su continuación a la vida del sistema no es un enfoque responsable, ni la tregua supone el fin o la duración del sistema. La guerra es el mal absoluto, destructiva y mortal. Ahora es el momento de compensar la no celebración de la fiesta del año nuevo persa dando la bienvenida a la verdadera primavera del país. El pueblo iraní, apoyándose en sus movimientos sociales, asediará a este régimen. El sistema en bancarrota se verá destrozado como resultado del colapso económico interno y del golpe simultáneo de la sociedad.

El pueblo seguirá luchando contra el régimen para acabar con él, pero en otras condiciones. Es un hecho que, incluso antes de la tregua, la República Islámica había lanzado una campaña de represión en el transcurso de las protestas del mes de diciembre y enero, persiguiendo a los críticos con el régimen y ejecutando a los detenidos. En este sentido, debe librarse una lucha coherente y colectiva. Pero con una mirada más profunda a la confrontación entre la sociedad y el régimen se puede ver su colapso en el horizonte.

Un horizonte que se abrirá con una lucha en nivel nacional e integral.

Behzad Karimi

Miembro fundador del Partido de Izquierda de Irán.

Guerra, petróleo y desorden mundial

Una vez más, el mundo contempla imágenes que creíamos desterradas del siglo XXI: ciudades bombardeadas, hospitales alcanzados por misiles, escuelas destruidas y poblaciones civiles atrapadas entre drones y artillería. Tras la devastación de Gaza, los bombardeos contra Irán y Líbano confirman que Oriente Medio vuelve a convertirse en el epicentro de una escalada militar con consecuencias imprevisibles.

La explicación oficial que ofrecen los gobiernos implicados suele ser siempre la misma: seguridad, estabilidad, defensa preventiva. Sin embargo, basta observar con atención el contexto geopolítico para comprender que estos acontecimientos forman parte de algo más profundo: una lucha por el control del orden mundial en un momento de gran inestabilidad internacional.

En este escenario, las palabras del presidente estadounidense Donald Trump resultan especialmente reveladoras. En un mensaje público reciente afirmó: “Estados Unidos es, con diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando suben los precios del petróleo ganamos mucho dinero.” Y añadió que su prioridad es impedir que Irán se convierta en una potencia nuclear.

Detrás de esa cínica declaración se esconde una verdad incómoda: el petróleo continúa siendo uno de los ejes centrales de la política internacional. Oriente Medio es una de las zonas del planeta donde se concentran algunas de las mayores reservas energéticas del mundo. Controlar su estabilidad —o su inestabilidad— significa influir en el mercado energético global, y ese es el objetivo para la estrategia MAGA de Trump (Make America Great Again).

Los llamados Acuerdos de Abraham, impulsados durante la presidencia de Trump, respondían precisamente a ese objetivo: integrar a diversos países árabes en un nuevo equilibrio regional basado en el reconocimiento del Estado israelí y en la contención de Irán. Sin embargo, esa reorganización regional choca con un obstáculo que sigue sin resolverse: la cuestión palestina, convertida en genocidio del pueblo palestino. Mientras ese conflicto permanezca abierto, cualquier intento de construir una “normalización” estable en Oriente Medio seguirá siendo frágil.

Pero el tablero no termina en la región. Lo que está en juego es también la rivalidad creciente entre las grandes potencias. China es uno de los principales compradores de petróleo iraní y venezolano, lo que introduce una dimensión económica directa en los conflictos actuales. La presión militar, las sanciones y las crisis regionales se entrelazan con una competencia global por recursos energéticos, mercados y rutas comerciales. Un día Trump sube aranceles. Al siguiente, Trump rebaja las sanciones al petróleo ruso. Las bolsas y la economía mundial se tambalean a ritmo de declaración trumpista.

A esta situación se añade un riesgo que ya está teniendo consecuencias inmediatas para la economía mundial: el cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta. Por ese paso marítimo circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se transporta por mar en el mundo. Cualquier interrupción del tráfico en esa zona tiene efectos inmediatos sobre el comercio internacional, que además los especuladores del mundo entero aprovechan para aumentar su margen de beneficio.

Las consecuencias ya se notan en la vida cotidiana de millones de personas. El encarecimiento del petróleo provoca un aumento generalizado de los costes de transporte, producción y energía. Esto se traduce inevitablemente en una subida del precio de bienes y servicios que golpea con especial dureza a la clase trabajadora, tanto en Estados Unidos como en Europa y en el resto del mundo.

Europa, por su parte, se encuentra atrapada en esta dinámica. La guerra en Ucrania ha obligado a los países europeos a aumentar rápidamente su gasto militar y a reforzar su dependencia estratégica de la OTAN. El resultado es una aceleración general de la militarización internacional.

Oriente Medio no es el único foco de tensión. En distintos continentes se multiplican conflictos armados y crisis regionales: desde la guerra entre Rusia y Ucrania hasta los conflictos en Sudán, Yemen o la República Democrática del Congo. No estamos ante una guerra mundial en el sentido clásico del siglo XX, pero sí ante un escenario de confrontación permanente y fragmentado.

La consecuencia es un sistema internacional cada vez más inestable. Las intervenciones militares de las últimas décadas en Irak, Afganistán o Libia no han producido estabilidad, sino Estados debilitados, territorios fragmentados y sociedades profundamente heridas, pero eso al capitalismo le da igual. La destrucción de muchos hace ganar dinero a unos pocos.

Quienes aseguran que las nuevas operaciones militares pretenden reforzar el orden mundial olvidan una evidencia cada vez más visible: el uso sistemático de la fuerza no está produciendo estabilidad, sino exactamente lo contrario. En lugar de un orden internacional sólido, el mundo parece avanzar hacia una era de tensiones permanentes, conflictos regionales y una carrera armamentística cada vez más intensa.

En ese contexto, el mensaje que subyace tras muchas decisiones políticas resulta inquietante: cuando la economía global entra en crisis y la competencia entre potencias se intensifica, la guerra deja de ser una excepción y vuelve a convertirse en una herramienta habitual de la política internacional.

Por eso, frente a la lógica del rearme y de la confrontación permanente, resulta más necesario que nunca abrir un camino diferente. Frenar la escalada militar, detener las guerras en curso y reconstruir mecanismos internacionales de cooperación y diálogo no es solo una aspiración moral: es una condición imprescindible para garantizar la estabilidad económica, la seguridad colectiva y la posibilidad de construir un mundo en paz.

El capitalismo necesita la guerra. Los pueblos necesitan la paz.

Baltasar Santos

Primer Secretario del PSC del Vendrell

Declaración de ASTRADE: Nos llevan al desastre, nos llevan a la III Guerra Mundial


Contra la guerra: Ni Putin ni OTAN ni Trump ni Netanyahu ni…

La Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE) muestra su apoyo al Gobierno en su digna postura de no permitir que las bases de Rota y Morón sean utilizadas como punto de apoyo a una nueva guerra.

La OTAN ha sido desde siempre una herramienta al servicio de los intereses de los Estados Unidos de América (EE.UU.) Lo único que ha cambiado es que la brutalidad de Trump y su ideología neofascista va más lejos y más rápido que otras administraciones que han precedido a la suya. Prueba de ello es que el secretario general de esa estructura militar se maneja como un auténtico lacayo del autócrata de la Casa Blanca. Otra prueba que hace evidente la subordinación de la OTAN a los EE.UU. es que Trump no considera las bases en España, o las que tiene en cualquier otro país, como bases de la Alianza, sino como bases suyas desde las que puede hacer lo que le dé la gana, ha dicho literalmente.

La actual agresión a Irán, que no al régimen teocrático, pues Trump ha declarado que él desea una relación con los ayatolás como la que ha impuesto en Venezuela, revela que lo que los EE.UU. buscan es un doble objetivo, al menos: controlar las reservas petrolíferas y los pasos de la navegación mundial.

• EE.UU. controla, bien directamente, bien por connivencia con satrapías o por sometimiento de los gobiernos, el 70% de los países del ranking top-10 con mayores reservas de petróleo del planeta, por este orden: Venezuela, Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, los propios Estados Unidos de América y Libia. De este top-10 no controla absolutamente a: Irán, Canadá y Rusia.

• De los pasos y/o canales estratégicos del mundo, los EE.UU. controlan el Canal de Suez, mediante el Estado sionista de Israel y el régimen militar egipcio; el estrecho de Gibraltar, con el servil Marruecos y sus bases en Rota y Morón, -por lo que el enfado de Trump va más allá del simple “no me dejan repostar”-.

Hay otros cuatro estrechos estratégicos para el control del comercio mundial, y los cuatro están amenazados, como son: el estrecho de Bering en el Ártico, -una de las motivaciones del imperialismo yanqui en Groenlandia-; el estrecho de Ormuz, ahora incendiado por Israel y los USA; y el estrecho entre Yibuti y Yemen, otra zona atacada permanentemente por Israel y los USA; y el Canal de Panamá, otro objetivo declarado de Trump.

Es evidente que el fin último del capital financiero estadounidense y de las instituciones de ese país es acorralar y cortar el comercio a Rusia y China, las otra dos grandes potencias del mundo. ASTRADE no toma partido por ninguna potencia, sea económica o sea militar: imperialistas y oligarcas nos parecen parte del mismo problema de la humanidad: la barbarie al servicio del enriquecimiento de una minoría.

La conclusión es que nos llevan al desastre, nos llevan a la tercera Guerra Mundial. Puede sonar apocalíptico, pero es una situación que el mundo ya ha vivido, en dos ocasiones en el siglo XX.

Las consecuencias ya se comienzan a notar con el incremento del precio de los combustibles que, de inmediato, se trasladará a las energías domesticas: luz y gas y a todos los productos básicos, como ya hemos vivido en los cuatro años de guerra en Ucrania. Si alguien se pregunta ¿por qué crecen el número de ricos y el número de pobres? Solo tiene que ver que la guerra es un medio y un negocio utilizado y aprovechado por los ricos para saquear a los pobres y empujar a la pobreza a los asalariados más débiles de lo que llaman clases medias, al paso que se apoderan de grandes mercados; como ha hecho Estados Unidos de América con el mercado del GNL y el petróleo en Europa.

Es vergonzosa la posición servil y colaboracionista del PP y VOX, patriotas de pacotilla que lamen las botas de dictadores y genocidas, añorando el sabor que mamaron del franquismo.

La izquierda tiene la oportunidad de cerrar filas y defender los valores que, por definición, debieran compartir. Es el momento de dar la voz a los pueblos del Estado español y que las grandes organizaciones, y las no tan grandes, llamen a movilizarse contra la guerra.

La Junta Directiva

5 de marzo de 2026

Ahora son los cubanos a los que amenaza Trump

En su intromisión en la soberanía del resto de los países de América, Trump ha dado un nuevo paso amenazando a cualquier país que envíe petróleo a Cuba. La amenaza contra la isla es real, las sanciones arancelarias a Canadá o México, las injerencias electorales en Argentina u Honduras, los bombardeos y asesinatos en aguas de Venezuela y Colombia, las descalificaciones al Presidente de Colombia, el bombardeo de Caracas –con más de 100 muertos según cifras oficiales– y el secuestro del presidente venezolano y su mujer…, hacen pensar que las amenazas no son simples baladronadas ni delirios de un loco, como gusta calificarle la prensa. Son producto de un plan que va más allá del propio Trump.

“Cuba es una nación en decadencia y uno siente lástima por Cuba. Han tratado muy mal a la gente. Tenemos muchos cubanoamericanos que fueron tratados muy mal y probablemente les gustaría regresar. Y no, no estoy intentando decirlo, pero parece que es algo que simplemente no va a poder sobrevivir”. Estas son las declaraciones de Trump tras firmar un decreto contra “cualquier país que directa o indirectamente venda o de alguna otra manera proporcione petróleo a Cuba”.

De esta manera, Trump busca impedir que, ante una más que previsible crisis humanitaria, algún país tenga la peregrina idea de ayudar a paliarla. Es obvio que cuando habla de que han tratado mal a la gente no se refiere a los once millones de cubanos que viven en la isla, habla de los oligarcas y familiares que le rodean y con los que hace negocios por el mundo, igual que tampoco cuenta con los dos millones de habitantes de Gaza cuando habla de montar un “resort” en la franja. Más que un “idiota a las doce” o el “principal faro del mundo libre”, como dice Ayuso, a quién más se parece es a Luis XIV de Francia, un rey absolutista. Cuando los estadounidenses se manifiestan al grito de “No Kings” no les falta razón.

Cuando dice: “tenemos muchos cubanoamericanos que fueron tratados muy mal y probablemente les gustaría regresar” –como si hubiera cubanos que son asiáticos–, no se refiere a los cubanos que se marcharon de la isla tras la revolución, se refiere a las multinacionales petroleras como Esso, agrarias como la United Fruit Company, telefónicas como la ITT, eléctricas como la Compañía Cubana de Electricidad o azucareras como la Atlántica del Golfo. Estas y otras muchas fueron nacionalizadas en la década de los sesenta tras la revolución de 19591 que expulsó del país a una casta corrupta encabezada por el presidente del momento, Fulgencio Batista. La saga de “El Padrino” lo retrata muy bien.

Se avecina un desastre humanitario

Cuba necesita combustible para alimentar las centrales termoeléctricas de las que dispone y, según las informaciones del Financial Times, en este momento dispondrían de combustible para dos o tres semanas. En los últimos años los principales proveedores de petróleo han sido Venezuela y México cuyo suministro permitía, precariamente, mantener las necesidades eléctricas de sus habitantes, aun conviviendo con apagones de unas horas regularmente en toda la isla.

Tras el ataque a Venezuela, principal proveedor de Cuba, el Gobierno estadounidense impuso a la vicepresidenta Delcy Rodríguez el cese total del suministro. Por otro lado, la presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado que México es soberano y decide por si solo con quien comercia, lo cierto es que México había suspendido los envíos de petróleo tras la conversación telefónica de la presidenta con Trump.

Según el Gobierno cubano, las necesidades de electricidad se limitarían al 50% gracias a las plantas fotovoltaicas existentes en el país. La población no solo se enfrenta a apagones –el diario Granma informó de que el servicio de energía eléctrica se vio afectado el miércoles2 durante 24 horas–, también depende para las tareas cotidianas de las llamadas “plantas eléctricas” –baterías de litio– que les permiten acumular energía cuando hay suministro eléctrico. Las necesidades de hospitales e industriales se verán gravemente comprometidas.

No hay que olvidar que Cuba sufre un bloqueo comercial desde la fallida invasión estadounidense de Bahía Cochinos en 1961. Este bloqueo condiciona fuertemente la economía cubana y ha sido condenado con reiteradas resoluciones por la inmensa mayoría de los países de la ONU; la última en 2024 solo rechazada por EE.UU., e Israel.

Defender Cuba es defendernos

Trump define el imperialismo como nadie cuando declara que las petroleras y empresas estadounidenses asociadas van a explotar las reservas de petróleo venezolanas, y los beneficios se van a repartir a medias con Venezuela y que, a cambio, el Gobierno venezolano tendrá que comprar con ese beneficio productos de EE.UU. Es un imperialismo descarnado que amenaza a toda la humanidad, pues vamos sabiendo, por los pasos que da, que la inacción de los gobiernos es una invitación a ir más lejos en sus criminales actos, ya sean asesinatos, aranceles, secuestros, censuras, insultos, … etc.

Para frenar a Trump tenemos un ejemplo palmario en las movilizaciones de los ciudadanos de Minneapolis que se han organizado ante los asesinatos de Rennée Good y Jeffrey Pretti, extendiendo la repulsa a los ICE y a las medidas represivas de Trump a lo largo de todo EE.UU. Ya no hay careta que oculte la verdadera cara del presidente estadounidense, su avaricia y la de su corte se alimenta de represión.

La respuesta de la mayoría de los Gobiernos ante la agresión a Venezuela está siendo nula y es de temer que sea la misma con relación a Cuba. En España, los partidos de izquierda: Sumar, Podemos, ERC, Bildu, BNG, CC y Compromis, han registrado una iniciativa legislativa para que el Gobierno manifieste un rechazo absoluto a las medidas de Trump, y que lidere en Europa y en los organismos internacionales la oposición al embargo a Cuba.

No es hora de discutir si Cuba es una democracia o una dictadura. Lo que está en juego es la independencia, la soberanía de los pueblos, y que la defensa del pueblo cubano es en los hechos la defensa de toda la humanidad frente a la arbitrariedad y el imperialismo de Trump. Como en el caso de Palestina, Venezuela, Irán, etc., o como las guerras en curso, la mayoría social, la clase trabajadora, los sindicatos, deben ser los que abanderen la defensa del pueblo cubano.

Enrique Dargallo (10 de febrero de 2026)

Director de Tribuna Socialista

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1 Aunque la ofensiva revolucionaria se desarrollo en los últimos meses de 1958, fue el 1 de enero de 1959 cuando Fulgencio Batista sale del país y los revolucionarios entran en La Habana

2 Publicado en el diario La Jornada de México del 30 de enero de 2026

¿Quo vadis Trump?

Tras el ataque de EEUU a Venezuela, precedido de bombardeos a lanchas motoras a las que Trump imputaba ser narcotraficantes, con más de 40 personas asesinadas por la mera decisión de Trump, se han escrito cientos de artículos describiendo los hechos y estableciendo todo tipo de reacciones, opiniones y conclusiones políticas.

Mi reflexión será sobre la impronta personal de Trump, su desquiciada personalidad y preguntarnos donde se dirige, hasta donde va a llevar sus amenazas a otros países y cuánto puede tensar el equilibrio mundial, arrastrando a los que se supone éramos sus aliados en la OTAN.

Donald Trump tomó posesión en su segundo mandato el 20 de enero de 2025 y nada más tomar posesión, las primeras medidas adoptadas, algunas efectivas y otras declaraciones de intención, que ya marcaban cuál sería su deriva y su tendencia absoluta hacia el imperialismo autocrático, el poder absoluto, el capitalismo más salvaje, el desprecio a los derechos humanos y el derecho internacional y el genocidio. Trump se cree el emperador del mundo y el Marshall de las Américas.

Esas primeras medidas tomadas en sus primeras horas en el cargo, a vuela pluma, fueron las siguientes:

1. No aplicar el acuerdo alcanzado en la OCDE para aplicar el impuesto global en EEUU

El presidente avanzó que se notificará ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que los compromisos adquiridos por el anterior gabinete respecto al acuerdo fiscal global para imponer un impuesto global se quedan sin efecto.

2. Salir del Acuerdo de París contra el cambio climático

Una de las medidas que ya anunció el presidente y que ha cumplido ha sido retirar a Estados Unidos del Acuerdo climático de París. Una acción que ya hizo durante su primer mandato (2016-2021) y al que ahora expresidente Joe Biden reincorporó en 2021.

3. Retirar a EEUU de la Organización Mundial de la Salud

También ordenó la salida de EEUU de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

4. Indultar a 1.500 condenados por el asalto al Capitolio de 2021

La mayoría de los condenados por el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio, que se produjo el mismo día que se estaba certificando la victoria de Biden, han sido indultados por el nuevo presidente Trump. Alrededor de 1.500 personas se ven beneficiadas por esta medida.

5. Declarar la “emergencia nacional” en la frontera con México, lo que autoriza el uso de militares

En honor a su lema Make America Great Again (Hacer Estados Unidos Grande de Nuevo), Trump declaró una «emergencia nacional» en la frontera con México, que autoriza el uso de las fuerzas militares en esa linde.

6. Revocar la salida de Cuba de la lista de estados promotores del terrorismo

Donald Trump revocó la orden del pasado 14 de enero con la que el expresidente Joe Biden sacó a Cuba de la lista estadounidense de Estados promotores del terrorismo.

7. Declarar la “emergencia energética nacional» para poder perforar en EEUU en busca de petróleo y gas

Igualmente firmó una orden ejecutiva para declarar una «emergencia energética nacional» que le otorga autoridad para potenciar la producción de petróleo y gas en el país, incluyendo la apertura de nuevas perforaciones en Alaska.

Esta emergencia energética es una de varias medidas con las que impulsar la industria del petróleo, el gas y la energía y revertir la transición hacia fuentes limpias promovida por su predecesor, Joe Biden.

Declaraciones de intención:

1. Renombrar el “Golfo de México” para pasar a ser llamado “Golfo de América

Otro de las reformas anunciadas fue el renombramiento del «golfo de México». «Dentro de poco, vamos a cambiar el nombre del golfo de México a ‘golfo de América’», afirmó Trump.

2. Retomar el control del Canal de Panamá

Durante su discurso aseguró que retomaría control del canal de Panamá. «China está operando el canal de Panamá. Pero no se lo dimos a China. Se lo dimos a Panamá, y lo vamos a retomar», dijo.

3. Convertir en «política oficial» de su nuevo gobierno el reconocer solo dos identidades de género: «el masculino y el femenino»

Una de las órdenes que decretó el nuevo presidente fue ‘tumbar’ casi 80 decretos del gobierno de Biden, incluido el que apostaba por una equidad racial y el que abogaba por prevenir y combatir la discriminación con motivo de identidad de género y orientación sexual. En su discurso de investidura afirmó que reconocerá solo dos identidades de género, «el masculino y el femenino».

4. Criticó la aportación económica de algunos países de la OTAN, como España, cuya contribución calificó de «muy baja»

El nuevo presidente criticó que la aportación de España a la OTAN es «muy baja», además de confundirse al incluir al país como un miembro de los BRICS, organización de países emergentes de la que no forma parte.

Así mismo, amenazó a Canadá, que, decía, acabará siendo parte de EEUU, a Mexico, a Cuba, sobre la que ha insinuado que será pronto invadida y a Groenlandia, respecto de la que dice que, necesariamente y sin opciones, tiene que pasar a formar parte de EEUU por razones de Seguridad.

Parece claro que no es la seguridad lo que anima a Trump, sino la pura codicia de apoderarse de todo lo que posee Groenlandia en su subsuelo, metales y minerales apreciadísimos, tierras raras y otros especímenes que codicia Trump, y lo quiere ya y gratis.

A la vista de lo ocurrido durante el primer mandato y el asalto al Congreso, y vistas las inmediatas medidas y declaración de intenciones adoptadas por Trump, ya nos da una idea de dos cosas: de un lado, su personalidad esquizoide y psicópata y su trastorno acusado de personalidad, y de otro, hacia donde nos dirige su deriva, quiere ser y se siente, el rey del mundo, al menos del hemisferio occidental y no admitirá la presencia de rusos o chinos, y también quiere que Europa y la OTAN sigan siendo sus subordinados y a sus órdenes, que le compren su material militar a los EEUU.

Es decir, Trump nos está llevando a los prolegómenos de la Tercera Guerra Mundial, tal es su locura.

En efecto, locura, porque Trump adolece de lo que vulgar y popularmente se denomina “estar como una cabra”, es decir, psicopatologías paranoides que derivan en un trastorno grave e intratable de la personalidad, “el narcisismo maligno” que le hace ser narcisista, destructivo y peligroso. (Arístegui Redacción AN/AG 26/10/24), lo que ha sido alertado por más de 230 psiquiatras y profesionales de la salud mental.

La Organización Anti-Psichopath PAC en un desplegado publicado en The New York Times, se afirma que el magnate republicano es engañoso, destructivo, iluso y peligroso, “que lo hacen incapaz para todo liderazgo”.

Padece de un intenso sadismo y presenta un trastorno de personalidad antisocial, carente de toda empatía, siendo sus rasgos más acusados, las mentiras repetidas, el desprecio imprudente por la seguridad de los demás, irritabilidad, impulsividad, desprecio para el cumplimiento de normas y leyes sociales, irresponsabilidad y toda falta de remordimiento.

Un psicólogo estadounidense, John Gartner, ha realizado un diagnóstico psicológico a Trump, al que ha venido estudiando desde hace años, donde lo compara con Adolf Hitler y señala que están cortados por el mismo patrón. (HUFFPOST, VIRALES,09/01/2026) y otro experto asegura que el deterioro psicológico de Trump es inminente y se duda de su capacidad cognitiva actual, ya que, con 79 años, los especialistas consideran que Trump está exhibiendo señales potenciales de un progresivo deterioro neurológico que podría agravarse con el tiempo.

Y resulta que este ser, esquizoide y psicópata, pero también imperialista, capitalista acérrimo y genocida, es el presidente de los Estados Unidos de América del Norte y está llevando a su país y al resto del mundo, al más absoluto desastre, con consecuencias imprevisibles que pueden ser irreparables y que pueden derivar en otra guerra mundial. ¿Cuánto aguantarán China y Rusia, los desvaríos megalómanos de Trump?

La Unión Europea se juega mucho en este envite, su propia supervivencia como una (pretendida) federación de Estados. Pero, sin embargo, no parece que haya sabido responder de manera unitaria a lo sucedido en Venezuela, ni a las amenazas contra la propia UE, OTAN y Groenlandia.

Con Trump, abocaremos a la barbarie y al desastre. Sin Trump, puede haber esperanza de equilibrio en el orden internacional.

Esperamos que su psicopatía acabe por arrumbarle o se le destituya por incapacidad manifiesta.

Miguel Sagüés Navarro.

Comité de redacción de TS.

El narcisismo intocable de Trump

Trump lo inunda todo, pone a todas las naciones contra la pared y nos hace ver que el modelo democrático europeo tiene los pies de barro. Solo ha hecho falta que haya llegado a la cúpula de poder del país más poderoso del mundo, un ser cuya única guía política es su voluntad y deseo, para darnos cuenta, otra vez, de la endeblez de las instituciones democráticas, nacionales e internacionales, que velan por el cumplimiento de los derechos y libertades de las personas y el derecho internacional en las relaciones entre las naciones: la diplomacia. Estructura internacional orquestada con mucho esfuerzo en las últimas décadas, después de vivir la inhumanidad desgarradora de dos guerras mundiales que costaron la vida de millones de personas, y que ahora ha saltado por los aires en cuanto un histrión se las salta a la torera chantajeando al mundo con el uso de su fuerza militar.

Vayamos por partes porque el secuestro del Presidente venezolano Nicolás Maduro, en un golpe de mano militar por las fuerzas especiales del ejército USA, abre varios escenarios de análisis sobre el significado y sentido de la acción, y los efectos en la comunidad internacional. Empecemos por despejar las dudas: Maduro ha ejercido el poder como un dictador bananero que heredo del singular Hugo Chávez, quien tras un fallido golpe de estado fue excarcelado en l994, y en las elecciones de 1998 fue elegido Presidente de Venezuela al frente del partido político Movimiento Quinta República, bajo el manto de una filosofía política basada en la defensa de los más desfavorecidos en una sociedad profundamente desigual, envuelto en el misticismo revolucionario del libertador Simón Bolivar, que supuso un cambio radical en la escala de poder de la que fue desplazada la burguesía enriquecida, por los acólitos a un régimen que para mantenerse en el poder, fue recortando libertades individuales y de expresión. Maduro fue el elegido por Chavez para continuar con el proceso revolucionario cada vez más enquistado en sí mismo.

Descabezar al Presidente de una República por otra nación más poderosa, supone siempre una ruptura del derecho de los pueblos a gobernarse por sí mismos reconocido por la comunidad internacional en la Carta fundacional de la ONU. Defender el derecho internacionalmente aceptado tiene por objetivo garantizar que los conflictos se solventen por la vía del diálogo, monitorizado por las Naciones Unidas con el objetivo de evitar las guerras y conflictos armados. Reglas que es necesario defender para mantener la armonía en las relaciones entre las naciones y evitar los afanes expansionistas de una nación sobre otra cuando un sátrapa llega al poder.

En este contexto, siempre inestable y labrado con años, meses, días y horas de negociación diplomática internacional, la irrupción de Trump no se puede explicar como la simple llegada de un elefante que destruye todo lo construido, porque nos hace ver que las organizaciones internacionales de colaboración y seguridad entre los pueblos no sirven de nada, son meros espectadores, cuando un autócrata se pone al frente de la nación militarmente más poderosa de mundo, lo que le permite romper las reglas del juego e imponer unas nuevas surgidas de su vanidad y estulticia desmedida. Situación que coloca al mundo ante un nuevo paradigma que es el caos que genera el que no haya reglas, que quede abolido el derecho que permite la defensa del agredido, del oprimido, porque todo depende de la ocurrencia que se mueve al albedrío de una mente patológicamente narcisista.

Éste no saber qué pasará mañana, cómo se levantará el sátrapa crea una situación imprevisible a la hora de establecer planes y proyectos de carácter global que, ya sabemos, solo podrán tener salida si USA obtiene algún rédito, alguna ventaja económica. Instaurados en la ley del más fuerte, del chantajista, del matón, Trump encamina el mundo a un totum revolutum del sálvese quien pueda. Ante un histrión vanidoso nadie está a salvo. Si le peloteas te conviertes a sus ojos en muñeco objeto de burla, y si le plantas cara ante sus amenazas te arriesgas a que te envíe a sus fuerzas especiales, convertidas en su guardia pretoriana.

Éste es el meollo de la cuestión, y no si se ha sacado del poder a un autócrata como Maduro, máxime cuando se deja intacta la estructura de poder autoritario, muestra clara de que el objetivo de Trump no es llevar la democracia a los pueblos sojuzgados por una dictadura, sino dejar a un títere que haga todo lo que él quiere. Esta es la razón por la que no se puede dudar de la vulneración que ha cometido del derecho internacional ni justificarla con el hecho de haber sacado de la presidencia a un dictador, porque lo que se ha producido es la sustitución de un cromo por otro, mucho más dócil. Cuando una formación política, el PP, duda sobre la defensa de este principio por el hecho de que ya no está en el poder la encarnación maligna del comunismo bolivariano en la presidencia, demuestra su poca fe democrática al poner en una balanza el respaldo sin ambages al derecho internacional y en la otra, la ideología política propia en pos de un rédito electoral.

La única certidumbre que tenemos en este caos que se retroalimenta con discursos disruptivos de seguidismo lacayo de numerosos dirigentes internacionales, es que el histrión no se corta, como todo matón de barrio, en hacer públicas sus intenciones: Groenlandia, Cuba, México, Colombia, Irán son los nuevos objetivos declarados, que publicita con la clara intención de poner a temblar a los habitantes de esos países, y como una advertencia al mundo de que, en función de cómo le sople el aire, puede ser cualquier otro. La única defensa frente a este Levitan que todos los días amenaza a la comunidad internacional con un deseo nuevo para colmar sus ansias de poder expansionista, es la defensa del derecho que asiste a las personas y los pueblos que no puede malbaratarse por un interés político de baja estofa. Y confiar en la reacción de la sociedad norteamericana que ya sufre en su vida y en su cartera, los efectos de su política errática que les afecta, de momento, más a ellos que al resto de sociedades.

El reto para la UE, el único grupo de países que pueden plantarle cara, es establecer una estrategia común de defensa que pasa por desligarse del padrinazgo de Papá USA, en adoptar una estrategia comercial propia en el nuevo contexto mundial que se está delineando, y en dejar de fiarlo todo a que los resultados de las elecciones de medio mandato de noviembre conviertan en realidad lo que apuntan las encuestas sobre una caída sostenida del apoyo popular a Trump. Según la realizada en diciembre de 2025 por la NBC, la mayoría de los estadounidenses adultos creen que el país va por mal camino, preocupados por la mala evolución de la economía y la inflación que repercuten en la subida de la cesta de la compra y de los gastos corrientes del ciudadano medio que se ve obligado a recortar su nivel de vida reduciendo el consumo diario a lo esencial. Se puede engañar a todos, pero no todo el tiempo.

Vicente Mateos Sainz de Medrano.

Periodista, profesor universitario y

Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas.

Rechazamos Categóricamente La Agresión De Estados Unidos Contra Nuestra Nación

Reproducimos y difundimos por su interés este comunicado de compañeros sindicalistas venezolanos agrupados en torno al CAIT tras la agresión que ha sufrido su país en el día de ayer

Nosotros, trabajadores (as), militantes sindicales de base, federativos nacionales de la Central Bolivariana de Trabajadores y pueblo trabajador en general agrupados en el Comité Autónoma e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), condenamos enérgicamente la brutal agresión militar perpetrada por el imperialismo norteamericano comandado por Donald Trump.

En la madrugada del sábado 3 de enero, nuestra nación fue bombardeada por aeronaves de Estados Unidos, violando unilateralmente la soberanía del país en un verdadero acto de guerra que desafía todas las normas del derecho internacional. Provocando al menos 80 personas asesinadas, entre civiles y personal militar del equipo de seguridad Nicolás Maduro; Centenares de heridos en la población, daños a las infraestructuras y servicios de la nación. El secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Quienes fueron puestos bajo custodia estadounidense para ser juzgados en Nueva York. Acusado falsamente de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína.

Donald Trump implementó un conjunto de sanciones económicas y financieras contra Venezuela desde agosto de 2017. Desde septiembre del año pasado, comenzó una ofensiva violenta contra Venezuela con la concentración de fuerzas navales estadounidenses en el mar Caribe, lo que ha resultado en la destrucción de más de 30 barcos baja la supuesta lucha contra el narcotráfico, que dejaron más de 100 víctimas, Instaurando un bloqueo para asfixiar nuestra economía mediante la confiscación de barcos que transportaban petróleo venezolano.

Trump volvió a atacar a los trabajadores migrantes venezolanos en Estados Unidos, empleando términos como «criminales, delincuentes y terroristas» para justificar la agresión militar.

Donald Trump ha declarado a la prensa que su país «gobernará» Venezuela. Tomaría el control de las enormes reservas de petróleo de Venezuela y reclutaría a empresas estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la devastada industria petrolera del país; ha puesto en evidencia los verdaderos intereses detrás de la agresión militar contra Venezuela.

Donald Trump advirtió a los gobiernos de México, Cuba y Colombia que sus países podrían ser los siguientes, sus intenciones son dominar todo el hemisferio, tiene como propósito asustar a los demás países de la región con su ataque militar a Venezuela. Esto garantiza que las empresas y los Estados Unidos tengan acceso irrestricto a los recursos energéticos y minerales, en particular al petróleo, para reforzar su dominio político y militar sobre el continente frente a cualquier resistencia.

Todos los gobiernos que defienden la paz y la soberanía nacional, no solo en nuestra región, sino en el mundo entero, deben oponerse firmemente a la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y al secuestro del presidente Nicolás Maduro. Es fundamental que los gobiernos de Lula, Petro, Scheinbaum y otros actúen juntos para hacer frente a la agresión de Trump hacia Venezuela y el continente.

Denunciamos a María Corina Machado, Leopoldo López, Edmundo González y Antonio Ledezma como cómplices de estos planes neocoloniales, por haber pedido la intervención militar de Trump.

Hacemos un llamado a los trabajadores, al pueblo, a los movimientos sociales, sindicatos y federaciones para que condenen con firmeza la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. De igual manera, instamos a los pueblos del mundo, especialmente en América Latina y el Caribe, a alzar su voz en protesta. Proponemos que la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, junto con otras centrales sindicales y los delegados que participaron en el Congreso Internacional de la Clase Obrera Latinoamericana, caribeña y Mundial en defensa de la Paz, convoquen a una jornada de movilización contra el imperialismo estadounidense, representado por Trump, en solidaridad con nuestra nación y el pueblo venezolano.

Saludamos las manifestaciones masivas en varios países contra el ataque de Trump a Venezuela que se registraron en Francia, España, Alemania, Grecia, Suecia y México, así como 105 protestas en los Estados Unidos convocadas por la Coalición ANSWER, movimiento antibélico estadounidense que se opone a la guerra.

Condenemos el bombardeo estadounidense contra Venezuela

Libertad inmediata del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores

Rechazamos el anuncio de Trump de asumir el control de Venezuela

Venezuela jamás será colonia de EE. UU.

Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), 05 Enero 2026

El objetivo de Trump: acabar con la UE

No era un secreto para ningún observador atento que en la mente simplista de Trump anidaba la animadversión contra la UE, como se ha puesto de manifiesto en este segundo mandato. Malquerencia expuesta sin rubor en numerosas declaraciones humillantes sobre su incapacidad para ser un actor importante en el contexto internacional donde Trump, estimulado por su autoritarismo narcisista, la ningunea cada vez que tiene ocasión dejándola, por ejemplo, fuera de las negociaciones de paz en las guerras expansionistas provocadas por dos sátrapas como él: Putin y Netanyahu.

Animadversión revelada en la nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, presentada el pasado día cinco de diciembre, donde la UE es objeto y objetivo de los vaticinios más negros sobre su futuro al señalar que Europa no tendrá economías y ejércitos lo suficientemente fuertes, que la permitan ser un socio fiable. Profecía que complementa con mentiras sobre la existencia de una censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política y, añade el documento, una asfixia regulatoria en el plano económico. Afirmaciones falsas propias del discurso populista disruptivo del que Trump, por deseo propio, es el principal Pope.

Nadie debe sorprenderse de que la ojeriza hacia la UE se haya expuesto de manera pública, lo que lleva a la pregunta sobre el objetivo y por qué de este giro político estratégico en un país tradicional socio y aliado de Europa a la que le unen tantos lazos económicos, culturales, sentimentales y familiares, y que tanto contribuyó a su independencia e integración como nuevo estado en el concierto de las naciones. ¿Cuál es el sentido de este giro estratégico? ¿Qué pretende Trump?

La respuesta surge de inmediato, el sátrapa que habita en el Casablanca tiene en mente una nueva reconfiguración del orden internacional en el que solo otorga capacidad de actuar a dos países a los que les reconoce una influencia global que condiciona su deseo de gobernar el mundo y con los que está obligado a negociar: China y Rusia. En su visión pacata del mundo, el resto de naciones —incluías las emergentes como Brasil, India, Suráfrica o el mismísimo Reino Unido— solo son comparsas que deben plegarse a sus dictados. En este contexto que opera en su mente la excepción es la Unión Europea que es para Trump la mosca cojonera que le recuerda, y simboliza en el mundo, los valores que encarnan la democracia: el equilibrio de poder establecido en tres niveles que deben respetarse—ejecutivo, legislativo y judicial—, los derechos civiles y un estado del bienestar que, con todas sus deficiencias—que todos podemos enumerar—, son un referente ético y moral para el resto de naciones y una aspiración para sus ciudadanos.

Ésta es la razón que subyace y da sentido al giro estratégico en la política de seguridad de Trump con respecto a la UE, porque el modelo de orden social y relaciones con otras naciones que representa interfiere en sus planes de armonizar el marco de las relaciones internacionales con reglas diferentes a las diplomáticas. Nuevas reglas cuyo principio es el poder del más fuerte respaldado por el poderío militar y el económico. Estrategia que ejecuta mediante la presión y el estrangulamiento de la economía de los países que no siguen a rajatabla sus dictados, y convierte las relaciones internacionales en un chantaje que desata el miedo en un buen número de dirigentes políticos de diferentes países, temerosos de que un NO a lo que les pide Trump, pueda tener efectos letales para sus ciudadanos.

Presión y chantaje que Trump y los lacayos de su Gobierno ejercen de manera constante, unas veces de manera abierta y otras de modo sibilino cuando, por ejemplo, el pasado día diez afirmó desde el despacho Oval que Europa va en una mala dirección. Chantaje que le funciona a juzgar por la pléyade de babosos que le bailan el agua y le dicen amen a todo, como el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, al que se le cae la baba cada vez que se reúne con él. O el Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que se inventó un premio Nobel de la paz del deporte que entregó a Trump en el acto del sorteo de los emparejamientos para el Mundial de Fútbol de 2026, que permitió al narcisista atormentar a una audiencia mundial con un discurso de casi una hora.

Presión que ejerce sobre las naciones con formas e intensidad diferente, evidenciada en la imposición de aranceles a cada país al albur de su criterio. O condicionando elecciones como las recién celebradas en Argentina, para renovar 127 escaños del Parlamento, en las que los votantes dieron la victoria a los partidarios de Milei empujados por el temor a la amenaza de Trump, de que solo les regalaría 20.000 millones de dólares prometidos si ganaban los candidatos del Presidente de la motosierra.

Con la UE la presión tiene por objetivo minar la unidad de acción de los 27 países que la conforman, para lo que cuenta con el apoyo fundamental de la extrema derecha europea y del presidente húngaro Víktor Orban. Quinta columnistas que operan desde dentro de la organización con el objetivo de poner en cuestión su propia existencia. Estrategia que aplican con el método de la tortura psicológica, gota China, martirio que consiste en dejar caer durante horas sobre la frente una gota de agua fría hasta producir eccemas en la piel del torturado e insomnio por ese goteo constante que lleva a la locura.

El goteo permanente que ejerce Trump sobre los europeos consiste en alentar el miedo a un posible conflicto bélico mundial, para obligar a las naciones del paraguas OTAN a rearmarse elevando el gasto militar hasta el 5% de su PIB. Porcentaje surgido de la mente del sátrapa, con el argumento de estar preparados para una guerra ficticia, cuyo objetivo oculto es que ese aumento del gasto derive en la compra de armamento a las empresas norteamericanas.

Junto a la psicológica otra forma de presión es extender a Europa la batalla cultural contra la idea de progreso, la cultura Woke, término que resume los postulados progresistas que detesta la derecha y ultraderecha partidaria de una vuelta al autoritarismo basado en la discriminación del diferente, el enardecimiento del supremacismo de los blancos, y el desmantelamiento de las instituciones que velan por el mantenimiento de los derechos civiles y el mínimo estado del bienestar del que gozan los norteamericanos. Postulados que marcan el camino de una deriva autoritaria cuyo objetivo final es transformar la democracia en una democracia iliberal. Concepto acuñado en 1997 por el politólogo Fareed Zakaria, que describe los regímenes de democracia formal donde se celebran elecciones, pero limitan y erosionan las libertades y el estado de derecho.

Este es el objetivo que empieza a movilizar a la sociedad norteamericana y europea, ante el que no saben cómo reaccionar los gestores de la UE, timoratos hasta ahora en su respuesta a las exigencias de Trump. Reacción lastrada por el sistema de unanimidad que rige en la toma de decisiones, y la quinta columna trumpista que trabaja sin descanso desde dentro para implantar en Europa la filosofía y el régimen MAGA.

Vicente Mateos Sainz de Medrano.
Periodista, profesor universitario y
Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas.

El “Trumpantojo”

Dice la RAE de trampantojo: “Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Desde su reelección Donald Trump adopta y promueve políticas que se ajustan como un guante a esta definición. Nos hace ver que defiende al pueblo estadounidense cuando en realidad lo que está defendiendo son negocios propios y de sus allegados. Si no fuera terrible resultaría cómico verle sentado en la Casa Blanca, haciendo carantoñas en perfecta sintonía con el príncipe de Arabia Saudí, al que califica de defensor de los derechos humanos, y que hasta ayer era acusado mundialmente del asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi.

Los ejemplos son numerosos: Gaza y Ucrania, Colombia, Brasil, etc. Ahora le toca a Venezuela. Desde primeros de septiembre ha iniciado una cruzada contra las drogas, lanzando amenazas sin tino, acusando sin pruebas y asesinando extrajudicialmente a decenas de tripulantes de embarcaciones en aguas caribeñas, enviando miles de soldados y barcos de guerra, sobrevolando las fronteras venezolanas en una continua presión sobre el país. La justificación es la defensa de los estadounidenses ante la oleada de narcotraficantes que vienen de la zona inundando de drogas EEUU siguiendo las ordenes de una organización fantasma llamada “Cártel de los Soles”, integrada por los mandos del Ejercito venezolano y dirigida por el presidente Nicolás Maduro, al que califica directamente de terrorista.

Es sabido que Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas conocidas del mundo. En 2007 el entonces presidente Hugo Chávez asumió el control de estas reservas en un proceso de nacionalización que transformó los convenios de asociación con las compañías petroleras, que venían extrayendo y explotándolas históricamente y que vieron confiscados sus activos, creando compañías mixtas con participación mayoritaria del Estado venezolano.

En el desarrollo imperialista no cabe la soberanía de los pueblos, y naturalmente desde entonces Venezuela ha sido colocada en el ojo del huracán por EEUU y por los países europeos, que han señalado al régimen venezolano y a sus dirigentes como tiranos dictadores. Desde que Chávez tomó el poder en 1999 los países imperialistas han denunciado todos los procesos electorales apoyando a toda una serie de dirigentes fascistas disfrazados de demócratas. En una gran farsa no han tenido pudor para apoyar como presidentes alternativos a personajes autoproclamados en una plaza de Caracas o recientemente otorgando el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una señora que se dedica a conspirar permanentemente contra el régimen y el pueblo venezolano.

Trump no trata otra cosa que laminar el derecho de un pueblo a vivir soberanamente, como viene haciendo con Cuba, Brasil o Colombia, a los que considera su patio trasero. El problema es que Maduro y los dirigentes del régimen venezolano no se apoyan en su pueblo. Según New York Times la compañía petrolera estadounidense Chevron Corporation, una de las mayores del mundo, mantiene una posición privilegiada en la extracción de petroleo, gas y minerales en Venezuela. En los últimos meses y por presiones del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio las licencias de Chevron para actuar en Venezuela fueron canceladas, lo que ha provocó una caída radical de las exportaciones, sin embargo se dio una nueva licencia cuyos detalles son confidenciales, mientras que Maduro, en un esfuerzo desesperado, ofrecía concesiones petroleras a Trump dándole una posición dominante, y planteando la posibilidad de abrir los proyectos petroleros y de oro existentes y futuros a empresas estadounidenses, que recibirían contratos preferentes. Además añadió que reorientaría las exportaciones que ahora se dirigen a China y limitaría los contratos mineros con empresas chinas, iraníes y rusas.

Todo este tema, según NYT “fascina a Trump, como le fascinó cuando instó a la toma de los yacimientos petroleros de Siria, cuyas reservas son una fracción muy pequeña de las de Venezuela”. Chevron contrató a un importante recaudador de fondos para Trump, como representante, para influir en las decisiones de funcionarios y legisladores venezolanos. El “trumpatojo” está servido.

Mientras Trump y Maduro anuncian que hablan por teléfono, las aerolíneas europeas y estadounidenses dejan de volar a Venezuela participando del bloqueo y amenaza que Trump cierne sobre el pueblo venezolano: “A todas las aerolíneas, pilotos, traficantes de drogas y traficantes de personas, consideren el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela cerrado en su totalidad”. Una nueva amenaza de guerra y un paso más en el escalada para arrebatar su soberanía al pueblo venezolano.

Enrique Dargallo

Editorial: No es una guerra entre pueblos, es una guerra contra los trabajadores

El fracasado candidato a Premio Nobel de la Paz acelera la barbarie que lleva intrínseca el sistema económico vigente. En palabras de Jean Jaurès: «El capitalismo lleva la guerra dentro como la nube lleva la tormenta”.

En un leguaje más práctico: la deuda exterior de los EE.UU., superó en agosto los 37 billones de $; es la consecuencia de ejercer de gendarme del mundo y tener que mantener al ejército más temible de la tierra. Y eso es lo que Trump infunde: temor y no respeto. No se entiende de otro modo que Zelensky sea humillado cada vez que visita la Casa Blanca. Como es incomprensible la sumisión del secretario general de la OTAN; o la de la presidenta de la Comisión Europea cuando Trump la recibió en su campo de golf escocés, para mayor vergüenza, el 27 de julio, donde aceptó comprar energía a EE.UU., por valor de 750.000 millones de euros, invertir 600.000 MM€ en los USA e incrementar las compras en armamento a la industria norteamericana. Todo, a cambio de aplicar a los productos europeos “solo” el 15% de aranceles, sin contrapartida ninguna. Este es el nivel de degradación y bochorno por el que Trump hace pasar a sus supuestos aliados.

A los miembros de la Comisión Europea y a una importante mayoría de los europarlamentarios les debe importar un pimiento la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y las pensiones en sus respectivos países; por el alza especulativa de los precios de la energía, de la vivienda, de los alimentos… así como el avance de la pobreza que todo ello conlleva, a nombre de una guerra con trasfondo comercial.

Intentar entender esta situación, que no compartirla, solo es posible desde la óptica del Mercado, ese mercado libre; libre de imponer y someter causando muerte, pobreza y desestabilización social.

El sistema el capitalista, el mercado libre de hacer lo que le venga en gana, ha decidido arrasar los derechos que la clase trabajadora ha ido consiguiendo, con luchas y mucho sacrificio, a lo largo de los últimos 200 años. Y están dispuestos a conseguir sus objetivos, aunque tengan que asesinar a la mitad de la población mundial. Es por ello que no es correcto hablar de guerra entre pueblos, sino de guerra contra la clase trabajadora.

La guerra social desatada contra la clase trabajadora toma sus formas diferentes en cada país:

En Francia, la clase dirigente al servicio del capital ha decidido acatar las órdenes y destinar 400.000 millones de euros “para modernizar el ejército”, dicen. La realidad es que Francia ha asumido con la OTAN, es decir con los EE.UU., un gasto de aquí a 2035 de más de 650.000 MM€ -Francia se ha marcado el objetivo de gastar 64.000 MM€ en defensa en 2027, frente a los 32.000 que destinaba a gasto militar en 2017, cuando Macron llegó al Eliseo. Están dispuestos incluso a llevarse por delante a la V República. Para no extendernos y entender la concreción en Francia, sugerimos la lectura del artículo de Enrique Dargallo “Crisis política en Francia: Macron en primera línea”, publicado en este mismo número 170 de Tribuna Socialista.

En Ucrania toma formas más complejas y graves. EE.UU., desde antes de 2013, viene presionando a la UE para que “diversifique su dependencia energética de Rusia”; una forma de expresarlo que, sin ser incierta, esconde una presión para que Europa compre Gas Natural Licuado (GNL) estadounidense, en detrimento del suministro ruso -lo que da una idea de la motivación para la voladura del gaseoducto Nord Stream, en septiembre de 2022-, y por qué se imponen sanciones económicas contra Rusia, pero no a Israel.

Como dijo Clausewitz “la guerra es sólo la continuación de la política por otros medios”. Y eso es lo que hay en Ucrania; una guerra que el próximo febrero cumplirá su cuarto año, sin olvidar que el Estado ucraniano, cuyo gobierno hoy preside Zelenski, arremetió contra su propio pueblo, en la región del Dombas, en 2013, causando miles de muertos. Para no extendernos, sugerimos Ver: TS-130 de enero de 2022, (pág. 20) Posicionamiento del CATP contra la guerra -un mes antes de la invasión rusa. Y otros números siguientes a partir de febrero de 2022-.

El hecho es que mueren miles de jóvenes en los frentes de guerra, para que los EE.UU., con la cobertura de la OTAN, se apropien de un negocio de más de 40.000 millones anuales en suministro de GNL a la UE. Negocio que aumentará con los compromisos unidireccionales aceptados por la señora Von der Leyen. Es lógico pensar que Putin quiera compensación por la pérdida del negocio de los combustibles, y Trump está dispuesto a compensarle con el 20% del territorio ucraniano. Por si acaso, el depravado inquilino de la Casa Blanca ya se ha garantizado la explotación de minerales y tierras raras, en lo que es rico el subsuelo ucraniano. Todo ello con la inestimable colaboración de la UE y todas sus instituciones.

A estos mercaderes les importa un bledo los 400.000 soldados que han muerto o han sido heridos en el frente ucraniano. Como a Putin le importan un comino que hayan muerto o hayan sido heridos más de un millón de soldados rusos en este conflicto. Por eso comprendemos y apoyamos la decisión de desertar de miles de jóvenes ucranianos y rusos, pues esta no es su guerra.

En Palestina, el negocio ha tomado la forma de Genocidio del pueblo gazatí, como si quisiesen enviar un mensaje a toda la clase trabajadora mundial, de hasta donde están dispuestos a llegar para salvaguardar sus intereses económicos.

Lo ha dicho ASTRADE en su Declaración del pasado día 16 de octubre “Sin duda alguna, la parte positiva (del plan de paz) es el fin de las bombas y la matanza indiscriminada de gazatíes”; algo que no está garantizado, pues el Estado sionista rompe el Alto el Fuego y continúa asesinando civiles desarmados.

Para garantizar el negocio, Trump ha enviado a su “equipo”, yerno incluido, a pedir a Netanyahu que respete los acuerdos: veremos cómo y cuándo acaba la tregua y la forma que toma la idea de la Familia Trump de transformar Gaza en un resort; idea jaleada por el Gobierno de Netanyahu. El tiempo nos dirá cuantos kilómetros cuadrados le dan a los Trump. Lo único que parece estar claro es que el Estado sionista continuará ocupando tierras ilegalmente y expulsando al pueblo palestino de su territorio, como viene haciendo impunemente desde 1948, incluso antes.

A los palestinos les ofrecerán, como “premio de consolación”, trabajar sin derechos en una especie de sucursal de Las Vegas a orillas del Mediterráneo. Es lo que les está ocurriendo hoy, a 125.000 trabajadores procedentes de la Franja de Gaza y de Cisjordania, como denuncia el Sindicato de Trabajadores árabes, con sede en Nazaret: “a los trabajadores les niegan su salario o indemnización; y su legítimo derecho a reclamarlo, a nombre de que pertenecen a “una autoridad terrorista”, argumentan de forma coordinada muchos empleadores”.

El negocio se cierne también sobre Venezuela, y sobre sus reservas de petróleo en particular, por lo que Trump ha asesinado, de momento, a más de 40 personas, sin prueba ni juicio, en las aguas del Caribe. Y ha dado rienda suelta a los provocadores de la CIA para que “el que pueda hacer que haga” según el lenguaje que manejan los fascistas y golpistas de toda laya.

Es una guerra de los poseedores del capital contra sus propias clases trabajadoras. Cuando Trump habla de “América first”, no dice a qué América se refiere, pues la América a la que reprime con la guardia nacional es a la que considera “su enemigo”, por lo que invitó a sus generales y almirantes a “vigilar al enemigo interior”.

Es exactamente lo mismo cuando Trump condiciona la ayuda económica a Argentina, si el pueblo argentino no apoya al sicario del capital que ocupa la Casa Rosada en Buenos Aires. O cuando chantajea al presidente de Brasil con aranceles si no indulta a Bolsonaro, el golpista.

La respuesta no está en el viento, que diría Dylan. La respuesta está en las calles. La respuesta a esta barbarie insaciable está germinando en las grandes manifestaciones que hubo el 18 de octubre en las principales ciudades de los Estados Unidos de América. Está en las jornadas de huelga de Italia, para rechazar el genocidio en Gaza. Está en los cientos de miles de personas que salieron a las calles el 7 de octubre en Londres, para pedir justicia y que pare el genocidio. Está en la determinación de decenas de miles de madrileños y madrileñas que el 14 de septiembre dijeron NO a la última etapa de La vuelta ciclista de la vergüenza. Está en la jornada de lucha en nuestro país, el 15 de octubre, con grandes manifestaciones y paros laborales, aunque fuesen de tiempo limitado. Está en las manifestaciones de jóvenes reclamando vivienda asequible, en la queja de la clase trabajadora andaluza y madrileña en defensa de la Sanidad Pública, en la perseverancia del pueblo valenciano exigiendo responsabilidades por las negligencias en la DANA de 2024…Está en cada conflicto laboral que utilizan los trabajadores para reivindicar y defender sus derechos.

El Gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez tiene que dejar ya su ambigüedad y de jugar con los tiempos: no se puede decir “Viva Palestina” y decretar el embargo de armas dos años después de iniciado el genocidio, con 67.000 asesinados; celebramos que lo hayan hecho, pero criticamos la tardanza. No se puede estar en contra de la Guerra y que el presidente y su ministra de Defensa no paren de decir que cumplirán con los compromisos de gasto militar.

En muchas ocasiones vemos a las organizaciones de la clase trabajadora como dique de contención contra esta resistencia. Sería mucho más deseable verlas a la cabeza de las movilizaciones llamado a la unidad y haciéndola en los hechos.

Comité de Redacción