Editorial: Una Huelga General por reivindicaciones concretas

El 11 de noviembre todas y todos a la Huelga General. Una Huelga convocada por los sindicatos de clase a instancias de los movimientos sociales, a partir del desahucio de Maricarmen; la mujer de 87 años a la que el fondo buitre Urbagestión echó de la vivienda alquilada en la que residía, empujándola así a la muerte. Un hecho que no se hubiese producido sin el auto judicial que autorizó el desahucio y sin el apoyo político que brindan a los especuladores, tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad que preside Ayuso.

Se queja la derecha de que es una huelga contra la oposición. Bueno, es una manera de verlo, y de reconocer por su parte que junto al récord que ostenta el Gobierno de Rajoy, que en 2012 forzó dos huelgas generales en el mismo año: una, el 29 de marzo, contra la salvaje reforma laboral, muchos de cuyos lesivos elementos continúan en vigor y otra, el 14 de noviembre, contra el “austericidio” que el PP introdujo en los presupuestos para 2013. Ahora obtiene el de ser el primer partido en la oposición en recibir una huelga general, pero en todo caso no es esta la cuestión.

La huelga convocada para el día 11 de noviembre es una llamada a resolver las reivindicaciones y necesidades más apremiantes de la mayoría de la sociedad. Es también una huelga de aviso al gobierno actual y al que salga de las urnas el día 29N: es necesario un cambio de rumbo, de política; un cambio que satisfaga las reivindicaciones de la base social del Gobierno progresista.

En España, como en Francia, Albania, Bélgica, Italia o Portugal, no hay huelgas y movilizaciones contra el Gobierno o contra la oposición como sujetos, sino contra las políticas que están empobreciendo a la clase trabajadora europea. El hecho diferencial es que en España es la oposición la que obstaculiza las mínimas políticas progresistas que emanan del Gobierno y, además, amenaza con retrocesos brutales contra derechos básicos como el Sistema Público de Pensiones, la Sanidad o la Educación públicas. El común denominador entre las movilizaciones españolas, francesas y de otros países es que la juventud se identifica con la clase trabajadora, a diferencia de los que ocurrió en las movilizaciones del 15M.

Son PP y VOX, quienes desde los ayuntamientos y comunidades autónomas en las que gobiernan se niegan a cumplir con la Ley 12/2023 por el derecho a la vivienda. Son estos partidos de la oposición quienes fomentan hoy el libertinaje de los pisos turísticos, como lo hicieran en el pasado, cuando en 1998 el Gobierno de Aznar aprobó la ley del suelo que derivó en la burbuja inmobiliaria de 2008, arrastrando a la ruina a cientos de miles de españolas y españoles.

Resulta que es la oposición la que plantea, si el 29 de noviembre llega al Gobierno, cambiar el modelo de reparto del Sistema Público de Pensiones por un modelo mixto, que no es otra cosa que la privatización de nuestras pensiones entregándosela a bancos, aseguradoras y todo tipo de especuladores financieros.

Es esta oposición desde sus gobiernos autonómicos quienes llevan años privatizando la Sanidad Pública, a partir del camelo de la “colaboración”-público privada. Privatización amparada en la Ley 15/97 que debería ser derogada en su integridad.

Esta oposición es la que provoca que las trabajadoras de las escuelas infantiles de Madrid lleven meses en huelga contra la precariedad salarial y laboral que sufren. El mismo Gobierno autónomo que maltrata y destruye la Educación Pública asfixiando económicamente a las universidades y desatendiendo la contratación y unas condiciones dignas en los centros educativos en todos los niveles de la enseñanza. Y, por supuesto, sobreexplotando al profesorado con la carga de trabajo, la eterna interinidad y unos salarios impropios de la responsabilidad social que se les exige.

La mayoría social en nuestro país lleva muchos años acumulando motivos para una huelga general. Son muchos los colectivos afectados por las violentas políticas de la derecha allá donde gobiernan. Ya no vale el juego de trileros que se traen con las competencias autonómicas o estatales: cuando es para pedir dinero las comunidades exigen más y más, pero cuando es para prevenir incendios o “danas” entonces ya las competencias no son suyas.

Las víctimas de la DANA de 2024 en Valencia no olvidan quién se fue a comer a El Ventorro ignorando los avisos y alarmas, ni que Feijóo le cubrió las espaldas a Mazón. De la misma manera que Ayuso es la responsable de las 7291 víctimas abandonadas en las residencias de Madrid, aquellos que según Ayuso se iban a morir igual, responsable que es apoyada por el candidato del PP a la presidencia del Gobierno.

El hartazgo de la mayoría social es laboral, contra la patronal del señor Garamendi, cuya retribución como presidente de la CEOE supera los 400.000 euros anuales, pero se niega a subir el SMI, las pensiones y los salarios de las trabajadoras y trabajadores de este país. Mientras los precios han subido especulativamente por las mismas empresas que racanean subidas salariales a sus trabajadores:

  • Según el Boletín Económico del Banco de España correspondiente al 2º trimestre 2025(1), el precio de los alimentos subió un 33,9%, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2024.

En el mismo periodo, los salarios se incrementaron un 12,53% y las pensiones un 16,10%. Esto supuso, en ese periodo, una pérdida de poder adquisitivo respecto a la cesta de la compra, de 21,37% para las y los asalariados y del 17,80% para las y los pensionistas.

Para comparar la subida de las pensiones y de los salarios con el incremento de la vivienda en alquiler, recordemos los datos que se citaban en el artículo “Frente al abuso económico, contundencia del Estado”, de Roberto Tornamira, publicado en Tribuna Socialista 179(2):

“La vivienda se ha convertido en un valor refugio para la rentabilidad del capital. El precio medio de la vivienda en alquiler ha pasado de 7,3 €/m2 en julio de 2014 a 15,3€ m2 en julio de 2026, 47,71% de incremento. Mientras que, en el mismo periodo, los salarios han subido de media en convenio colectivo un 26,86% y las pensiones un 25,80%. Esto significa que las y los asalariados han perdido frente al precio de los alquileres un 20,85% y las y los pensionistas un 21,91%.”

Solamente con la emergencia social que ha generado el mercado de la vivienda en España ya hay motivos suficientes para exigir un huelga general, como acertadamente ha hecho el Sindicato de Inquilinas.

Sobran los motivos para parar la producción y el consumo el 11 de noviembre y exigir cambios profundos en todas las materias citadas, que están llevando a la clase trabajadora a una situación límite.

No es casualidad que las protestas se extiendan por Europa, son las políticas económicas impuestas por el capital financiero internacional las que provocan esta situación: las guerras, la presión de Trump y quienes le apoyan para incrementar la dedicación de dinero público a gastos militares, entre otros factores, es lo que lleva a la asfixia económica y al empobrecimiento de millones de trabajadoras y trabajadores. Del mismo modo que millones de jóvenes en toda Europa se echan a la calle a reivindicar su legítimo derecho a un futuro digno; techo, salario y alimentación sana y asequible.

La derecha internacional, y la española a la cabeza de los vasallos que la secundan, atenta contra la vida cuando apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino, de la misma manera que causa miles de muertos cada día en los frente ruso y ucraniano cuando niega la paz y el alto el fuego en esa guerra, en su incesante chalaneo comercial.

El 11 de noviembre a la Huelga General para exigir:

  • Control de los precios de la vivienda y expropiación de las viviendas públicas que fueron vendidas por el PP a fondos buitre.
  • Intervención del precio de los alimentos y demás productos de primera necesidad.
  • Marcha atrás en la privatización de la Sanidad y Educación públicas
  • Blindaje constitucional de las Pensiones Públicas y auditoría de las cuentas de la Seguridad Social
  • Subida de salarios y pensiones hasta recuperar el poder adquisitivo perdido.

  1. https://www.bde.es/f/webbe/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/25/T2/Fich/be2502-art05.pdf
  2. https://tribunasocialista.com/2026/09/30/frente-al-abuso-economico-contundencia-del-estado-frente-a-los-desahucios-abusivos-expropiacion-sin-paliativos/
Defensa de las Pensiones Publicas
Acampada por la Vivienda
Mafifestaciones por la Educación Pública
Manifestacion por los servicios publicos

Editorial: Ceuta, frente al furor patriótico, objetividad 

El hecho migratorio masivo del 30 de julio ha desatado un furor patrio en el nacionalismo españolista cuya onda expansiva ha alcanzado a los nacionalismos periféricos: Junts se ha sumado a PP y VOX exigiendo la destitución del ministro del Interior, el Sr. Marlaska, en un texto que, entre otras cosas, dice que “Ceuta ha sido abandonada”, “evidente desprotección de las fronteras españolas”. Otros, como ERC, Bildu y PNV se centran en señalar a Marruecos como. Todos ellos, salvo PP y VOX, aprovechan para reclamar las competencias sobre inmigración para sus autonomías. 

El rey, por su parte, a las pocas horas del paso de miles de inmigrantes por la frontera ceutí, se manifestó diciendo que estaba “preocupado e indignado”, solo le faltó salir a dar un discurso de “a por ellos” como el 3 de octubre de 2017. Siempre fiel a lo heredado, en estos casos al juramento que hizo su padre de respetar los principios del Movimiento Nacional, en particular al “Una, Grande y Libre”, incompatible con la pluralidad que conforman la realidad del Estado español. 

Salvar la patria y defender las fronteras del Estado ha unificado a todos y, casi por unanimidad, todos, han arremetido contra el Gobierno, sin que esto signifique que el Gobierno se haya desmarcado de la defensa de la integridad territorial de España. 

Ni una sola reflexión sobre lo que son Ceuta y Melilla: “lo que no quieras para ti no lo quieras para los demás”: Reclamamos Gibraltar, territorio del que se apropió la Corona británica en 1714 aprovechando la Guerra de Sucesión española, en la que se enzarzaron las casas reales de los Austrias y los Borbones; bronca en la que la inmensa mayoría de los muertos corrió a cargo de los pueblos de España. 

Sin embargo, todos ven como lógico que Melilla, que fue conquistada en 1497 y Ceuta que pasó a ser española en 1668 por acuerdos entre España y Portugal, sean dos plazas españolas. 

A nuestro modo de ver, y siendo conscientes de las dificultades que conllevan las cesiones/reclamaciones territoriales, objetivamente, Ceuta y Melilla son plazas de soberanía, y como tal habría que llamarlas en lugar de ciudades autónomas, pues son cualquier cosa excepto autónomas. 

Estos enclaves coloniales no son solo una posición estratégica -posición innecesaria teniendo un litoral de 1.200 km, desde Cartagena a Punta Umbría- hoy son una avanzadilla de muros, vallas y espigones contra la clase trabajadora ceutí y marroquí. Es una cuestión de clase social: ¿Ha tenido Mohamed VI alguna traba para comprarse un palacio junto a la Torre Eiffel, un castillo en Betz o un hotel en Boglie, entre otras posesiones en Francia?, ¿Se persigue con la misma saña a toda la delincuencia internacional que campa a sus anchas por las costas españolas? La respuesta es no, porque no es un problema de nacionalidad, sino una cuestión de clase social. 

Centrándonos en Ceuta, en tanto que es el lugar en el que se está desarrollando la crisis humanitaria actual, veamos algunos datos que quizá se le estén pasando por alto al fundamentalismo españolista: 

(1) Fuente INE a cierre de 2025. 

(2)El Pueblo de Ceuta.es 

Como complemento al cuadro de datos anterior, señalar que: 

  • Frente al 61% de la Función Pública, es el 39% restante el que aporta el 90% del PIB de Ceuta. 
  • El gasto público de Ceuta para 2026 se fijó en 424 millones de euros y el de ingresos en 397 millones de euros. El Gobierno central transfiere cada año entre 100 y 110 millones de euros por el Sistema de Financiación Autonómica y Local. Esta cantidad supone un 25% del presupuesto ceutí. Ceuta y Melilla no tienen conferidas las competencias de materias como la Sanidad Pública. 

La posición española en Ceuta y en Melilla es por tanto una posición colonial que cuesta vidas. En esta ocasión más de 140 personas, muchas de ellas jóvenes, incluso menores, a los que la desesperación les lanza a las aguas del Mediterráneo, convertido en una auténtica fosa común. Víctimas, como lo fueron el 6 de febrero de 2014 los 15 inmigrantes que se ahogaron en las cercanías de la playa del Tarajal, mientras la Guardia Civil les disparaba material antidisturbio. Víctimas como las más de 100 personas que murieron en la valla de Melilla el 24 de junio de 2022. Víctimas, como los cientos de personas que pierden la vida cada año en el Atlántico, en la llamada ruta Canaria. 

Las personas que dejan a sus familias, las madres y padres que se desprenden de sus hijas e hijos menores, a los que en demasiadas ocasiones no volverán a ver, no lo hacen por gusto, ni por venir a molestar a los ciudadanos europeos. No vienen a delinquir, lejos de ello, la inmensa mayoría viene huyendo de las consecuencias de los abusos comerciales de multinacionales, grandes corporaciones y fondos de inversión que llevan muchas décadas esquilmando las materias primas de sus países. Huyen de la guerra entre las facciones pagadas por esas multinacionales para desestructurar sus países, facilitando así el saqueo. Huyen del hambre y la miseria de unos países a los que los intereses económicos les impiden prosperar. Buscan vivir. 

En el paso masivo de inmigrantes que se produjo el 30 de julio es evidente que Marruecos utilizó a miles de personas desesperadas para atizar al Gobierno de Pedro Sánchez. Una provocación de la satrapía alauita, alentada por los dos Estados matones: USA y el Estado sionista de Israel. 

Es evidente que el Gobierno no supo valorar el hecho y que la cantidad de personas que pasaron a Ceuta ha desbordado en todos los sentidos al Gobierno en su conjunto. 

De la misma manera es evidente que al PP y a VOX no les interesa que la situación se resuelva, pues han encontrado un punto de debilidad en el Gobierno, y lo están explotando, aunque eso conlleve el sufrimiento de la población ceutí y de los miles de inmigrantes que llevan mes y medio a la intemperie y siendo conducidos de un lado a otro como si fuesen cabezas de ganado. 

Para VOX se ha convertido en un campo de entrenamiento de sus cachorros y toda laya de fascistas que se desplazan a Ceuta para provocar, agredir e intentar sembrar la cizaña y la confrontación. Ocurrió el 27 de agosto, cuando un grupo de fascistas quemó las pocas pertenecías de los inmigrantes que malviven en la playa del Trampolín, como ha ocurrido el 20 de septiembre cuando un grupo de “patriotas” violentos han pretendido linchar a una diputada de Ceuta Ya. 

Ambos, PP y VOX, se suman sin ambages a la ola fascista que viene alentada y financiada de los Estados Unidos de América. Si los gobiernos fascistas alimentan un genocidio en Palestina, y los gobiernos que se dice democráticos no pasan de las palabras ante los crímenes de lesa humanidad, ¿qué no están dispuestos a hacer contra la clase trabajadora de todos los países, de sus propios países? 

Ante la situación de extrema gravedad que vivimos, hay que poner el acento en el respeto al derecho internacional y a las leyes que protegen a las y los menores, vengan de donde vengan, y hayan nacido donde hayan nacido. Todos los pueblos del Estado español y sus instituciones debieran estar indignadas con los llamados a la violencia y a incumplir la ley que está haciendo el PP y VOX. No podemos consentir que nos lleven como a borregos por la senda de la barbarie. 

El Comité de Redacción 

El capitalismo ha decidido arrastrarnos a la guerra

¡Guerra a la guerra!

Los días 19 y 20 de junio se ha celebrado en Londres una conferencia y un mitin internacional contra la guerra, en los que han participado 3.500 militantes de 23 países. Una representación de ASTRADE ha participado en ambos actos, porque consideramos que el combate contra la guerra es una prioridad para todo socialista. Eventos sobre los que damos cumplida cuenta en las páginas del presente número de Tribuna Socialista.

Países como Alemania o Francia están implementando modelos de servicio militar obligatorio para los jóvenes mayores de 18 años. Esto debería alarmar a la sociedad, en particular a la mayoría de la sociedad cuyos hijos han sido utilizados como carne de cañón en las guerras sufridas por la humanidad; como lo están siendo miles y miles de jóvenes rusos y ucranianos cada día en los frentes de batalla. Esto no es teoría, está tomando forma en Europa, en el seno de la UE.

Nuestros Gobiernos tienen la responsabilidad de mantener la paz, pero, lejos de eso, se dedican a fomentar la guerra. La OTAN es una estructura militar agresiva, muy lejos de sus discursos llenos de falsedades: en los últimos 25 años, la OTAN ha avanzado hacia el este de Europa, mientras que Rusia no ha avanzado en un solo país1, datos constatables. No se trata de exonerar de responsabilidad a Putin y sus oligarcas, se trata de no aceptar que nos mientan los que dicen ser los nuestros.

El capital financiero ha decidido buscar valores refugio para sus inversiones. Es la misma idea por la que quienes acumulan dinero, sean personas individuales o grandes corporaciones, compran pisos para convertir el dinero contante y sonante en propiedad inmueble. La misma mecánica está ocurriendo con la compra de oro. El resultado de esta dinámica es que el precio medio aprox. €/m² de la vivienda en España se ha incrementado en un 109,3%, en los últimos 25 años2. En el caso de la vivienda en alquiler, el precio del metro cuadrado -promedio en España- en 2000 era de 5,36 €/mes, mientras que en 2025 se fijó 15 €/mes, es decir, que el incremento ha sido del 180% en los últimos 25 años.

La rentabilidad de las empresas del armamento es mayor y más acelerado que el de la vivienda: tan solo en el año 2025, tres de las multinacionales del armamento, acumularon una revalorización en bolsa del 100%: Thyssenkrupp (alemana) +135,81%, Rheinmettal (alemana) +96,69% y Leonardo (italiana) +68,69%. En todos muchos países europeos hay empresas que se benefician de la industria de la muerte y la destrucción, como por ejemplo Thales (francesa) +51%. España no es una excepción, la empresa INDRA cotizaba en diciembre de 2024 a 17,08 €/acción y cerró 2025 con una cotización de 48,54 €/acción, lo que significa que obtuvo una revalorización del +184%.

Fuente: Cadena SER, 7mar2025 “Las empresas de armamento saborean el rearme europeo: el negocio de la guerra en cifras”3

Estos datos demuestran que, al capitalismo, la especulación, la maximización de los beneficios…, les da lo mismo destruir la vida de millones de mujeres y hombres jóvenes, al cercenarles la posibilidad de tener un futuro de emancipación digna, o que se le siegue la vida a 30.000 niñas y niños en Gaza.

Al desastre que produce la especulación en la vivienda o la industria de la guerra, le acompaña en paralelo la destrucción de los servicios públicos, por la vía del recorte económico y la privatización.

El deterioro de la educación y la sanidad públicas tiene como objetivo alimentar la voracidad de las empresas de la enseñanza y la salud; trasvasando cada día más dinero público a estas empresas, al darles más negocio. Cada euro que va al gasto militar es un euro que se deja de invertir en la sanidad, la enseñanza, la vivienda, la atención a los mayores, la inversión en infraestructuras. Y todos ellos necesitan desesperadamente fondos.

Las instituciones del Estado, todas, participan de esta “actividad económica”, sin pararse a pensar en las consecuencias, o, al menos, es lo que parece. El Gobierno de la nación ha incrementado el gasto en defensa en un 225%, en los último seis años, al pasar de 10.199 MM € gastados en defensa en 2020 a los 33.123 MM € ejecutados en 2025. Menos mal que “solo es el 2%” del PIB. Resulta sangrante que se entre en esta lógica impuesta por Trump y servida en bandeja por los Rutte y las Von der Leyen, con el acatamiento de las instituciones nacionales y europeas. Es evidente que esta no es la Europa de los pueblos, hoy, más que nunca, es la Europa de los mercaderes.

Ante este desastre social y el camino a la barbarie que han emprendido sin consultarnos, hay millones de jóvenes, activistas y militantes que se resisten.

En los debates hemos podido escuchar a un militante ruso y a otro ucraniano; interviniendo juntos, aunque haciendo cada uno se discurso libremente. Ambos coincidieron en señalar que la guerra en sus países nada tiene que ver con el pueblo ruso o el pueblo ucraniano, que es una guerra ajena a los intereses y necesidades de las mujeres y hombres que vivían de su trabajo antes de comenzar el conflicto. Denunciaron que miles de compatriotas son perseguidos para ir al frente forzosamente, ante lo que muchos huyen y son perseguidos por “desertores”; acaso los dirigentes políticos y los militares que prometieron o juraron defender a sus pueblos no son desertores de sus responsabilidades.

Esta conferencia de Londres enlaza en la historia con con las conferencias de Zimmerwald (21 de septiembre de 1915) y la de Kienthal (1 de mayo de 1916), en las que los reunidos rechazaron tajantemente la I Guerra Mundial. Los delegados en Zimmerwald dijeron: “…nos hemos reunido para recomponer los hilos rotos de las relaciones internacionales y para hacer un llamamiento a la clase obrera para que se recupere y luche por la paz”.

Han transcurrido 110 años y siguen corriendo ríos de sangre de los hijos de la clase trabajadora en los más de cien conflictos armados que hay en el mundo: Irán, Líbano, Palestina, Sudan, El Sahel, la República Democrática del Congo…y, a pesar de todo lo que el capitalismo ha hecho y hace contra la organización política y sindical de la clase trabajadora, los militantes y activistas están dispuestos a plantar cara, como los están haciendo los jóvenes alemanes y franceses contra el alistamiento, como lo están haciendo los jóvenes ucranianos y rusos que se revelan y se niegan a participar de una guerra que no es suya.

Estando aún la delegación de ASTRADE en Londres, la capital de la Gran Bretaña, conocimos el anuncio de la dimisión del primer ministro laborista, Starmer, quien ha caído tras dos años de incumplimientos de su agenda social y de aumento brutal del gasto en defensa. Es un buen aviso para quienes se preguntan por qué crece la extrema derecha.

Ahora se trata de dar continuidad al trabajo de la conferencia de Londres, y crear una coordinación permanente de las fuerzas de los 23 países que han participado en ella. Desde ASTRADE y Tribuna Socialista continuaremos contribuyendo a esta lucha por la libertad en Palestina y contra la guerra allá donde el capital la siembre.

El Comité de Redacción

1 https://www.swissinfo.ch/spa/la-otan-una-expansi%C3%B3n-hacia-el-este-de-europa-en-el-siglo-xxi/47294164

2 https://www.bancsabadell.com/bsnacional/es/blog/historico-y-evolucion-del-precio-de-la-vivienda-en-espana/

3 https://cadenaser.com/nacional/2025/03/07/las-empresas-de-armamento-saborean-el-rearme-europeo-el-negocio-de-la-guerra-en-cifras-cadena-ser/

Editorial: Frente al cártel del fascismo: ¡No a la Guerra!

Cada día que pasa y vemos lo que ocurre, en ASTRADE estamos más convencidos de la necesidad de apoyar y participar en la Conferencia y el Mitin internacionales que van a tener lugar los días 19 y 20 de junio en Londres. Actos a los que acudirá una delegación de nuestra Asociación, para contribuir a fortalecer el movimiento mundial de quienes nos oponemos a la guerra y sus consecuencias.

El mundo está cambiando, pero en buena medida solo en apariencia. Fue el premio Nobel de literatura de 1929, Thomas Mann, alemán que tuvo que exiliarse en los Estados Unidos de América, quien, en el primer lustro de los años 40 del siglo XX, en plena Segunda Guerra Mundial, alertó de que el fascismo no era solo una amenaza italiana, española o alemana, sino que se trataba de un problema global. Y fue en esta etapa de su vida cuando dijo que “el fascismo no volvería con sus símbolos clásicos, sino instrumentalizando valores democráticos, como la libertad o la soberanía, apelando al miedo y al resentimiento popular”, reflexión que ha derivado en nuestros días en: “el fascismo llegará vestido de Armani”.

No sabemos si es Armani o Vicky Martín Berrocal, lo que es seguro es que adornan sus ricas vestimentas con medallas que pagamos los contribuyentes. Y constatamos la certeza de Mann cuando Trump, Milei o Ayuso hablan de “libertad”, “nación”, “arremeten contra el diferente”… e infunden miedo con cualquier excusa que se ponga a tiro; como el PP ha intentado hacer a costa del Hantavirus, llegando al más espantoso de los ridículos, importándoles un comino la vida de los afectados o poner en riesgo la vida de todos, como suele ser normal en los que ovacionaban al que comía en El Ventorro mientras su pueblo se ahogaba.

La afición a comprarse medallas con dinero público no es nueva, no la ha inventado Isabel Díaz Ayuso (IDA), ya lo practicó Aznar en diciembre de 2003, cuando el Consejo de Ministros aprobó un gasto de 2 millones de dólares, para que el lobby Piper Rudnick consiguiese la medalla del Congreso de los EE.UU., para Aznar. Ahora ha sido IDA quién, al parecer, ha pagado 300.000 € públicos al Estado mexicano de Aguascalientes, en concepto de “invitación de honor a la Feria Nacional de San Marcos”. ¿300.000 € para ser invitada? Lo que parece es que ese ha sido el precio de la “Medalla de la Libertad” que la ha otorgado el Congreso del Estado de Aguascalientes -institución análoga a la Asamblea de la Comunidad de Madrid-, Estado gobernado por la derechista del PAN, Tere Jiménez.

En junio de 2024, fue la Comunidad de Madrid la que otorgó la “Medalla Internacional de la región por su defensa de la libertad” a Milei, cuando en su visita a España, al igual que Ayuso estos días atrás en México hacia la presidenta Sheinbaum, se dedicó a insultar al presidente español, Pedro Sánchez. O cuando, hace poco más de un mes, en abril, el alcalde de Madrid concedía la “Llave de oro de la ciudad” a María Corina Machado, quien aderezó su visita con insultos y desprecios hacia las instituciones españolas.

Podríamos citar muchos más ejemplos de intercambios de premios y galardones entre los miembros del Cártel fascista. Sin perder de vista que “La Meca” del fascismo hoy está en Mar a Lago (Florida). En sus entregas de premios y galas se agasajan a costa del erario público y/o de los maletines que se intercambian en los “despachos de abogados” en paraísos fiscales, como veremos en nuestro país, si es que algún día se juzga a Alberto Quirón.

Este es un grupo muy limitado, pero con mucho poder; el poder que les otorga el capital financiero y especulativo que los financia a cambio de hacerse con los nichos de negocio en los servicios públicos: el problema es que los nichos pasaron a ser panteones y hoy pretende ser auténticos cementerios de la Sanidad, la Educación, las Residencias, las Pensiones y todos los servicios públicos.

El grupo Quirón, propiedad de la multinacional alemana Fresenius, es el principal pagador de “prebendas” a la presidenta de la Comunidad de Madrid, a través de los chanchullos con su, presunto, novio/testaferro. Por la multitud de casos de corrupción que hemos conocido en estas décadas pasadas, los corruptores están al frente de los grandes grupos de construcción de obra pública. O los fondos buitre que se han hecho con la propiedad de la vivienda pública que se construyó con dinero público; fondos buitre que son sustentados por sus accionistas: Estados sátrapas, entidades financieras, grandes empresas, corporaciones y, como no, también la Iglesia.

El fascismo innova poco, de hecho, Mussolini se inspiró y adoptó la simbología de la Antigua Roma. Fue financiado por la Confederación General de la Industria italiana. El nacionalsocialismo de Hitler fue apoyado económicamente por BMW, Bayer, Siemens, Volkswagen o Allianz. Y el franquismo lo fue por la Banca March o la Sociedad Azucarera Larios. No son todos, pero sí los más destacados.

Entre esta mafia hay escalafones: los hay de medio pelo, como IDA, y de campeonato mundial, como Trump; y estos últimos son los muy peligrosos, pues, sin menospreciar el daño que decisiones políticas como la de los “protocolos de la vergüenza”, que costaron la vida a 7.291 personas en las residencias de Madrid, Trump, Netanyahu o Putin, responden a los intereses de multinacionales, grandes fortunas y oligarquías; solo hay que hojear la revista Forbes del 17 de agosto de 2024, en el artículo titulado “Quiénes son los principales donantes multimillonarios de Trump”: Ilon Musk (propietario de Tesla), Woody Jhonson (Jhonson & Jhonson), Miriam Adelson (Casinos Sheldon Adelson), Timothy Mellon (Ferrocarriles Pan Am Systems), entre otros muchos y muchas.

Los fascistas de hoy organizan guerras por presión de los lobbies de la industria armamentística y petrolera; también de otras, para poder vender sus productos de la muerte y controlar los mercados. De esta manera se pone en marcha un macabro efecto dominó de muerte, destrucción y empobrecimiento: bombardean sin cesar y disparan sin miramiento contra civiles -hombres, mujeres y niños-, personal sanitario, periodistas… Arrasan poblaciones enteras para ocupar el territorio. Y desatan una ola de especulación que sube desmesuradamente los precios de los productos básicos, provocando el empobrecimiento de asalariados y pensionistas en todo el mundo, incluyendo a la interclasista clase media. Sin lugar a dudas, esto no sería posible si los estados e instituciones que dicen rechazar el genocidio en Gaza y las guerras, no mantuviesen relaciones comerciales y diplomáticas con los estados criminales.

En nuestro país tenemos una particularidad el fascismo tan rancio que anida en las instituciones heredadas de la dictadura, con la capacidad de impulsar juicios paralelos, como los que se han televisado estos días atrás; buscan no solo limpiar por enésima vez al partido fundado por el franquista Fraga Iribarne e inculpar a Sánchez, aunque sepan de antemano que las causas contra su hermano y su mujer tienen un efecto más mediático que judicial. Se afanan en limpiar de polvo y paja las instituciones que en buena medida dan continuidad al régimen predemocrático: resultado de que la «ruptura democrática» planteada después de la muerte de Franco NO se realizó, o sea sigue pendiente.

Mienten cuando apelan a la patria y la nación. La primera víctima de la política totalitaria de Trump o Putin es su propio pueblo, a quienes no dudan en reprimir salvajemente. Porque los intereses de esta minoría son contrarios a los intereses de la mayoría de la sociedad de cualquier país. Reaccionan con violencia cuando las reivindicaciones de los pueblos son contrarias a sus negocios y beneficios; por eso rechazan con intolerancia la reivindicación de renacionalización de los privatizado -un ejemplo claro lo tenemos aquí, en el rechazo de la derecha a la derogación de la Ley 15/97-.

Falsean la verdad cuando provocan una guerra para salvaguardar los intereses e inversiones se sus patrocinadores/corruptores: lo hizo George H.W. Bush al invadir Irak al inicio de la década de los 90 del siglo XX. Lo hizo su hijo una década después, destruyendo Irak, para someterlo y disponer de sus recursos. Lo vienen haciendo los distintos gobiernos de Israel desde 1948 en Palestina, donde, a nombre del terrorismo, han ocupado la mayoría del territorio palestino, y lo están haciendo ahora en Líbano. Como lo hace Putin en Ucrania, para defender los intereses de los oligarcas rusos, en su pelea por no perder el negocio energético con Europa.

Claro que el régimen teocrático de Teherán es criminal con su propio pueblo, pero los Estados son algo más que un régimen, por muy criminal que este sea. No se puede pretender “liberar” a un pueblo masacrando a ese mismo pueblo, y si las cosas no salen como les interesaban dejan a ese pueblo en la estacada, como en Afganistán.

Cada día se espera menos de las instituciones internacionales, despreciadas a su vez por esta ola de neofascismo: ONU, OMS, UE, incluso la OTAN está siendo vituperada, por mucho que su secretario general, el Sr. Rutte, se arrastre a los pies de Trump cada vez que se le presenta la ocasión.

Solo cabe esperar que la clase perjudicada, esa mayoría que paga las consecuencias de un sistema económico pensado por y para que unos pocos individuos exploten a los demás a nombre de su “libertad individual”, se organice y se movilice.

El Comité de Redacción

Editorial: Resistencia Vs Barbarie

En el momento de barbarie que vivimos, hay muchas personas que se movilizan y resisten, que no aceptan lo que es intolerable para la inmensa mayoría.

En el Eurobarómetro1 de otoño, publicado el 4 de febrero, el 72% de los encuestados expresó gran preocupación por las guerras activas cerca de las fronteras de la UE y el 69% dijo estar preocupado por la desinformación. En un sentido parecido, en la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)2 de marzo, el 81,2% de los ciudadanos expresa miedo a que se desenlace una guerra mundial y el 78,9% considera posible la utilización de armas nucleares en los conflictos abiertos.

Las encuestas están bien, pero, como todo, depende para qué y cómo se utilicen: pueden servir como herramientas para medir las preocupaciones de la ciudadanía o para airearlas a modo de ventilador del miedo con el fin de justificar decisiones que profundizan en el problema. Nos quedamos con la primera opción y esperamos que los datos sirvan para tomar conciencia de hacia dónde nos llevan las decisiones e indecisiones de los dirigentes de las instituciones y gobiernos.

Lo positivo es que miles de personas con conciencia de clase: sindicalistas, cargos electos, militantes políticos, ciudadanas y ciudadanos, provenientes de, al menos, 24 países: Alemania, Austria, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Irlanda, Italia, Kazajstán, Noruega, Palestina, Polonia, Portugal, Rumanía, Rusia, Serbia, Suecia, Suiza, Ucrania, se van a dar cita el 20 de junio en Londres para celebrar un multitudinario Mitin Internacional, en el Central Hall Westminster, para manifestar su rechazo a la Guerra, a todas las guerras, y a los genocidios como el llevado a cabo en Gaza, y cómo organizase para sentar las bases que hagan posible que esa mayoría social preocupada y que rechaza los conflictos armados pueda hacer frente a esta situación insoportable.

En un anexo a la editorial que publicamos en el nº 173 de enero, publicamos un sumario de los 83 documentos que Tribuna Socialista ha publicado desde que estalló la guerra en Ucrania. En la presente editorial nos reafirmamos en que los Estados Unidos de América (EE.UU.) es el agente provocador que ejerce de común denominador en todos los conflictos, sin quitarle un ápice de responsabilidad a los Putin y Netanyahu por sus crímenes.

Cuando el 6 de abril el vicepresidente de los EE.UU. llegó a Budapest para injerir en las elecciones húngaras, en favor de Viktor Orban, a muchos nos recordó la intervención en Kiev del senador estadounidense John McCain en diciembre de 2013 insuflando la cizaña entre el pueblo ucraniano. Han pasado 13 años y aquella intromisión tuvo la reacción de Putin anexionándose la Península de Crimea, una guerra civil en Ucrania (2014 a 2022), con más de 14.000 muertos, según cifras oficiales, y una guerra abierta desde febrero de 2022 hasta hoy, que se ha cobrado cientos de miles de muertos y heridos y millones de exiliados y desplazados, tanto rusos como ucranianos.

EE.UU., consiguió arrebatarle a Rusia el negocio del suministro de Gas Licuado (GNL) y petróleo a Europa, un mercado que supera los 40.000 millones de euros anuales. En este contexto, cabe recordar el sabotaje a los gaseoductos Nord Steam 1 y 2, en septiembre de 2022. Los hechos, las motivaciones y la perspectiva del tiempo apuntan a que los autores fueron, directamente o por encargo, los EE.UU., siendo todavía Biden presidente. Trump dice desentenderse de este conflicto y pretende “compensar” a Putin forzando a Zelenski a que ceda el 20% de su territorio (El Dombás), y de paso, los USA, le impusieron a Ucrania un acuerdo3, hace justo un año, por el que la Administración Trump tiene preferencia en la explotación de minerales críticos ucranianos ¿Alguien aun duda de quién y por qué fomentó esta guerra?

Estados Unidos utilizó a la OTAN y embarcó a los países europeos, con la inestimable colaboración del señor Rutte, secretario general de la OTAN y la Comisión Europea, con la señora Von der Leyen desde diciembre de 2019 y su predecesor, el Sr. Jean-Claude Juncker (2014-2019).

En estos años de guerra, la Unión Europea ha desembolsado4 194.900 millones de euros en distintas partidas para la guerra, de los que nuestro país ha aportado el 9%:

  • 104.500 millones de euros en ayuda financiera, económica y humanitaria;
  • 69.700 millones de euros en ayuda militar;
  • 17.000 millones de euros en ayuda a refugiados en la UE;
  • 3.700 millones de euros en ingresos procedentes de activos rusos retenidos.

A esto habrá que sumar los 90.000 millones de euros con los que la UE aprobó financiar a Ucrania para los ejercicios 2026 y 20275, cuyo pago está condicionado a que, algún día, Rusia pague a Ucrania reparaciones de guerra ¿De verdad hay que asumir que todo esto, vidas humanas y empobrecimiento económico, era necesario para “diversificar la dependencia energética de Europa”? ¿Acaso no somos hoy más dependientes que nunca de los USA?

Al mismo tiempo que Europa alimenta la maquinaria de guerra, nos consta que el pueblo de Ucrania la rechaza, donde cerca de dos millones de jóvenes se esconden de los reclutadores, ya hay más de 200.000 desertores. Se multiplican las acciones de resistencia de los reclutas y las agresiones a los reclutadores que intentan capturar por la fuerza carne de cañón para el frente. También en Rusia hay miles de jóvenes que huyen para no ser llevados al frente a la fuerza. Declaramos nuestra solidaridad con los jóvenes de Ucrania y Rusia, cuyos desertores son los verdaderos héroes de esta guerra».

Tiene motivos justificados el 69% de las europeas y europeos en preocuparse por la desinformación.

De manera más nítida, los Estados Unidos de América vienen apoyando descaradamente al Estado sionista de Israel en su avance colonizador. Con la excusa de los ataques recibidos por Israel el 7 de octubre de 2023, Netanyahu ha destruido Gaza, ha asesinado a más de 70.000 gazatíes; a los que habrá que sumar los miles y miles de desaparecidos bajo las bombas y los escombros, los desplazados, los encarcelados, etc., a los que hay que añadir los asesinados y desplazados en Cisjordania, por la acción criminal de los colonos, con la colaboración del ejército israelí. Un genocidio por encima de la imposición del acuerdo para el alto el fuego en Gaza firmado en septiembre de 20256

El furor colonial del sionismo israelita, mediante la ocupación violenta del territorio, no ha parado en los últimos 78 años. Ahora Israel pretende usurpar a Líbano un trozo de su territorio, a nombre de la lucha contra Hezbolá. Trump se ha metido a guardarles las espaldas atacando a Irán. El caso es que, desde el 28 de febrero el mundo ve como otra guerra, que ha matado ya a más de 5.000 personas y herido a decenas de miles, en Líbano e Irán -desconocemos la realidad de los muertos entre la ciudadanía israelí y su ejército, así como entre los militares estadounidenses, pues declaran no superar la treintena entre ambas administraciones-.

La desinformación nos ha hablado de distintas versiones para esta agresión injustificable: capacidad militar atómica de Irán, a pesar de que la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA) haya manifestado por activa y por pasiva que no le consta que Irán tenga un programa para la obtención de la bomba atómica. Y si esto no cuela, pues es para defender a las mujeres iraníes o los derechos humanos o que el pueblo iraní pide ser bombardeado para acabar con el indeseable régimen de los ayatolás. Ante las dudas, Trump ha valorado acabar con esta civilización al completo. En fin, es difícil ser más cretino y criminal.

En su locura, estos sátrapas han generado una crisis mundial que tendrá repercusiones durante meses y años con una nueva ola de hambre y empobrecimiento.

Bienvenido sea el alto el fuego. Es muy probable que Trump se haya visto obligado a buscar esa vía por las consecuencias del lío en el que ha metido a su país y al resto del mundo, por mucho que diga sandeces inverosímiles para imponer su relato fake de que ha ganado la guerra. Otra cosa distinta es la agresión de Israel a Líbano; el sionismo nos tiene acostumbrados a la quiebra del alto el fuego y al incumplimiento de los acuerdos, bien lo sabe Palestina.

Volvemos a reconocer positivamente que el Gobierno de España, con su presidente a la cabeza, comenzó plantando cara a Trump en la cumbre de la OTAN de junio del año pasado y ha encabezado la restricción del espacio aéreo y que las bases militares de la OTAN sean utilizadas para atacar a Irán.

Lo coherente, por parte de la Comisión Europea, es la ruptura total del Acuerdo de Asociación UE-Israel, vigente desde el año 2000, tal como han propuesto los gobiernos de España, Eslovenia e Irlanda. El resto de países de la UE se han achantado ante la posición de Alemania e Italia y de las dos lideresas de la Comisión Europea: Úrsula Von der Leyen y Kaja Kallas. Resulta vergonzoso que a estas alturas no se haya roto ya toda relación europea con Israel. Nunca olvidaremos a las y los cómplices de estos crímenes.

El régimen teocrático de Teherán es, sin lugar a dudas, detestable y criminal, pero por estos mismos motivos habría que atacar Arabia Saudí o al propio Israel. Incluso los regímenes más detestables tienen su derecho a la soberanía. Un Estado es también un pueblo, mucho más importante que su gobierno y sus instituciones.

Del mismo modo que en la guerra en Ucrania el verdadero motivo tras el conflicto es el mercado del suministro de energía a Europa, en este caso está el control de los yacimientos de petróleo iraní y su extracción, así como el control del Estrecho de Ormuz, tal como explicaba ASTRADE en su declaración del 5 de marzo7

Ante la Guerra y la Barbarie no cabe el silencio ni las medias tintas. Los pueblos tienen que organizarse, resistir, y combatir a los que apoyan y fomentan las guerras en todos los frentes; también en el electoral, desde el ayuntamiento más pequeño hasta las elecciones al Parlamento europeo. Mientras tanto, la movilización y la actividad constante contra la guerra son el mejor y más claro mensaje a nuestros Gobiernos.

El Comité de Redacción

La Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), editora de esta revista política, estamos insertos en este movimiento de resistencia contra la Guerra, por lo que todo aquel o aquella que desee adherirse, como mínimo en apoyo a la celebración del Mitin Internacional, puede solicitar más información en astrayde@gmail.com.

  1. https://es.euronews.com/my-europe/2026/02/04/eurobarometro-las-guerras-y-la-desinformacion-son-las-principales-preocupaciones-de-los-eu
  1. https://www.cis.es/documents/20117/13805127/es3546mar.pdf/4ab3563a-8c59-c380-d5b5-8276f1d53bee?version=1.0&t=1774617041263
  1. https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2564257/ucrania_2025_dieeea37.pdf/2f9c0b13-3e04-588d-99d9-8582d2d7d42b?t=1748253307776
  1. https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-solidarity-ukraine/#total
  1. https://www.rtve.es/noticias/20251219/ue-acuerda-financiar-a-ucrania-con-prestamo-90000-millones-euros-financiado-a-traves-deuda-conjunta-europea/16865760.shtml
  1. https://www.nytimes.com/es/2025/09/29/espanol/mundo/gaza-israel-cese-fuego-plan-texto.html
  1. https://tribunasocialista.com/2026/03/05/declaracion-de-astrade-nos-llevan-al-desastre-nos-llevan-a-la-iii-guerra-mundial/

Editorial: 1º de mayo 2026: Día Internacional de las y los Trabajadores

El manifiesto de los sindicatos de clase mayoritarios tiene por lema este año “Derechos, no trincheras”. Muy acertado, en un momento en el que los servicios públicos son codiciados por el mercado privado, en el que los salarios y pensiones pierden poder adquisitivo por efecto de la especulación apoyada en la guerra y en el que cientos de miles de hijos de la clase trabajadora mueren en frentes de guerra o están amenazados de ser reclutados forzosamente.

Hoy más que nunca el internacionalismo tiene que volver a ser una seña de identidad. Defensa de los derechos laborales y los servicios públicos es defender la democracia para la mayoría de la sociedad en todos los países sin excepción.

Están en juego las condiciones de vida y trabajo de millones de asalariadas y asalariados, así como la de millones de trabajadoras y trabajadores autónomos. La clase trabajadora mundial tiene que organizarse y unirse. El individualismo ha infectado y atomizado al movimiento obrero y es responsabilidad de quienes dirigen las grandes organizaciones sindicales y políticas revertir esa tendencia.

Defender los derechos y la democracia es tomar posición contra la guerra y quienes la justifican e incluso la apoyan, como es el caso de los partidos como PP y VOX; también de quienes no quieren hacer más allá de grandilocuentes declaraciones, como acaba de ocurrir en la Unión Europea ante la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda de romper el Acuerdo de Asociación de la UE con el Estado genocida de Israel.

En el día internacional del trabajo de 2026, tenemos que poner en primera línea a las trabajadoras y trabajadores palestinos, a los que, tras haber destruido sus viviendas, sus escuelas y hospitales y asesinado a más de 70.000 de entre sus familiares, compañeros y vecinos, se les prohíbe acceder a sus puestos de trabajo en los territorios colonizados por Israel. Así como a las decenas de miles de trabajadores libaneses, a quienes el ejército sionista ha destruido sus hogares y sus formas básicas de vida.

Las víctimas de los crímenes de guerra cometidos por Israel y los Estados Unidos de América, en Gaza, en Cisjordania, en Irán y en Líbano, son principalmente la clase trabajadora de esas naciones: periodistas, médicos, enfermeras, conductores de ambulancias, obreros de la construcción, profesorado, etc.

En este 1.º de mayo también tenemos obligatoriamente que solidarizarnos con la clase trabajadora norteamericana, víctima en primera persona de los ataques del fascismo MAGA, apoyado por el gran capital financiero y empresarial de ese país. La agresión obsesiva de Trump contra las y los asalariados que habitan en los EE.UU., sean norteamericanos, latinos o afroamericanos, no es cuestión de raza, como se ha visto en Minneapolis, es cuestión de clase social.

El fascismo sea más o menos taimado, también persigue a la clase trabajadoras cuando niega la regularización de inmigrantes en nuestro país; no es que no quieran regularizarlos, es que quieren esclavas y esclavos sin derechos a los que sobreexplotar y utilizarlos como herramienta de presión para disminuir los salarios y precarizar las condiciones laborales de los trabajadores con derechos en España. Boicotear la regularización, como están haciendo el PP y VOX allá donde gobiernan, es negar que aflore una importante porción de mercado sumergido que ni cotiza ni tributa, por lo que es lo mismo que avalar el fraude laboral y fiscal y es ir contra la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, otro pilar del estado de bienestar en el punto de mira de la privatización y la destrucción de lo público, junto a la sanidad, la educación y la dependencia.

Son muchas las reivindicaciones pendientes de convertir en derechos, que no son otra cosa que necesidades de la mayoría de la sociedad, como el acceso a la vivienda para que nuestras hijas e hijos puedan emanciparse y construir su proyecto de vida digno. La defensa de servicios públicos de calidad como la sanidad y la educación, esos servicios a los que la minoría social, enriquecida a costa de la explotación de quienes vivimos de un sueldo o acosta de la especulación financiera, no les hacen falta porque pueden permitirse una póliza de salud privada y llevar a sus hijos a centros educativos y universidades privadas.

Reivindicaciones en el plano laboral, como la recuperación del poder de compra de los salarios, terminar con la lacra de los accidentes laborales -UGT denuncia 106 muertes en accidente laboral desde el 1 de enero del presente año. En 2025 murieron en nuestro país 735 trabajadoras y trabajadores en accidente laboral-.

Es preciso revertir todas las medidas lesivas que aun perviven en la legislación laboral procedentes de las reformas de 2010 y 2012, en materia de despidos, de temporalidad y de excesiva “flexibilidad”, siempre en favor del empresariado.

No hay otro método que la movilización, como lo están demostrando con su lucha las trabajadoras de Escuelas Infantiles (niñas y niños de 0 a 3 años), cuyo trabajo fundamental es remunerado con el SMI y condiciones de trabajo precarias.

Llamamos a participar en las manifestaciones del 1º de Mayo

No a la guerra, salarios dignos, vivienda y servicios públicos

Viva el día internacional de los trabajadores.

El Comité de Redacción

Editorial: No a la Guerra

El 24 de febrero se cumplió el 4.º aniversario de la guerra en Ucrania y solo cuatro días después, el 28 de febrero, EE.UU. e Israel abrieron la guerra contra Irán y Líbano. Han pasado 20 días y todo Oriente Medio está incendiado. El inicio de este nuevo conflicto ha traído otro crimen de guerra, cometido por Trump y su ejército, al matar a más de 165 niñas que asistían a la escuela en la ciudad iraní de Minab.

Las mentiras, bulos, tergiversaciones y todo tipo de engaños a la opinión pública ya no cuelan. Las motivaciones de estas guerras no son la defensa de la democracia, la libertad de las mujeres, ni las armas de destrucción masiva y/o atómica. La declaración que ASTRADE1 lanzó el 5 de marzo explica muy bien los objetivos de la guerra: el control de los canales y estrechos estratégicos para el comercio internacional y la energía, particularmente el gas y el petróleo.

Los intereses económicos son los que han inspirado y empujan al imperialismo estadounidense a apoyar golpes de Estado, invadir y amedrantar a otras naciones o a iniciar guerras; así ha sido a lo largo de los siglos XIX y XX y parece que la tendencia se recrudece en el presente siglo XXI. Así es como Israel ha ido ocupando y expulsando de su tierra al pueblo palestino desde 1948. La cuestión es que los intereses económicos defendidos por la vía de la guerra solo incumben a una minoría de la sociedad que cada día acumula más riqueza y perjudican a la gran mayoría social, en forma de muerte y empobrecimiento.

“En 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció más de un 16%, tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores, y alcanzó un máximo histórico de 18,3 billones de dólares”. (Informe de Oxfam publicado el 19 de enero de 2026).

Hoy podemos afirmar, con más convencimiento si cabe, que la guerra en Ucrania es, en realidad, un conflicto larvado por los EE.UU. desde hace más de una década, para hacerse con el mercado del suministro del gas licuado y el petróleo a Europa, en detrimento de Rusia. -En Tribuna Socialista n.º 173, hicimos referencia a los 83 documentos que hemos publicado en estos cuatro años, con datos y argumentos, que justifican nuestra posición2 -. Afirmar esto no es tomar partido por Putin; a los pueblos de Europa nos da lo mismo quién nos suministra la energía. Decimos NO a que sus chanchullos comerciales deriven en conflictos armados y a sus consecuencias para las condiciones de vida de la mayoría. Pongamos cifras a esto:

  • El IPC general acumulado de los años 2022 a 2025, ambos inclusive, es del 13,20%.
  • El IPC acumulado de los alimentos y bebidas no alcohólicas, en el mismo periodo, es del 26,87%.
  • El precio medio de la vivienda en alquiler ha superado el 46% desde finales de 2021.

Frente a esto:

  • Los salarios han tenido en esos cuatro años un incremento medio, en convenio colectivo, del 12,84%. Las pensiones han crecido un 17,10%.
  • El salario más frecuente de las asalariadas y asalariados se situó a final de 2025 en 1.220€/mes (por 14 pagas); poco más del 3% sobre el SMI del pasado año. Frente a los 1.322€ de 2021. Es decir, ha caído un -8,36%.
  • La tasa de pobreza y riesgo de exclusión social (índice AROPE) en España, a octubre de 2025, se situó en el 25,8%. Esto implica que más de 12 millones de personas sufren esta situación.

Una nueva oleada especulativa se cierne sobre las y los trabajadores, las y los pensionistas, las y los desempleados, en definitiva, sobre toda la clase trabajadora. A las pocas horas de iniciarse este nuevo conflicto las gasolineras empezaron a subir el precio de los carburantes, a pesar de que lo que estaban vendiendo lo tenían adquirido tiempo atrás. Como ocurrió en 2022, al inicio de la guerra en Ucrania, otros sectores irán haciendo lo mismo con los precios, con la excusa de la guerra -ya está ocurriendo con la luz y el gas-. Es la especulación más despiadada, la que abusa de los precios cuando más necesidad hay y más sufren los que menos tienen.

Si queremos merecer el calificativo de humanos o el de civilizados, no podemos dejar de horrorizarnos ante las cifras de muertos: La Vanguardia daba algunos datos el 28 de enero pasado3: “Entre ucranianos y rusos hay 2 millones de bajas (fallecidos, heridos y desaparecidos)”. Los desplazados y refugiados se cuentan por millones.

A pesar de las reticencias de nuestro Gobierno a incrementar el gasto en defensa por encima del 2% del PIB, nos parece un error entrar en la carrera de rearme impuesta por la OTAN, es decir, por los Estados Unidos de América, y seguir alimentando la guerra en Ucrania. El último caso es la nueva ayuda militar de España a Ucrania por valor de 1.000 millones de euros, comprometida en la visita de Zelenski a Madrid el pasado 18 de marzo; y ya son 17.000 millones lo que España ha puesto para la guerra de Ucrania desde que se inició el conflicto.

En este mismo cuatrienio hemos asistido al genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino en Gaza, con más de 70.000 muertos, un 25% de ellos menores de edad. Escalofriante cifra a la que hay que añadir los miles de desaparecidos, exiliados, encarcelados y refugiados. Ataques que no han parado tras el tramposo “acuerdo de paz” impuesto por Trump y Netanyahu, por el que quieren apropiarse de la costa gazatí.

En menos de un mes más de 1.000 libanesas y libaneses han sido asesinados por las bombas de Israel, con una brutalidad similar a la ejercida contra el pueblo de Gaza. Más de un millón de personas se han visto forzadas a desplazarse hacia el norte de Líbano. ¿El objetivo de Israel es ocupar territorio libanés y colonizarlo?

En Irán, los civiles asesinados por los bombardeos estadounidenses ya superan los 2.000 y más de 7.000 heridos.

Recordemos que, en 2003, con el PP en el Gobierno, en España ya sufrimos el zarpazo de la guerra. No olvidemos a los 192 muertos en los atentados de Atocha y cercanías, consecuencia de la participación de nuestro país en la invasión de Irak.

Estas guerras atentan contra la vida y son la negación misma de la soberanía de los pueblos: Venezuela, Colombia, Cuba, Groenlandia, Líbano, Irán, Siria. Ritmos y formas diferentes en busca de los mismos fines imperialistas.

Las guerras bélicas, y la guerra social que se desarrolla como derivada de las primeras, son parte de la lucha de clases que no ha desaparecido; por mucha confusión que introduzcan los intelectuales pagados por el capital y difundida por sus medios de comunicación.

Ante este tétrico panorama vemos como saltan por los aires hasta las más leves redes de seguridad de las que se había dotado la democracia liberal: las leyes y normas que “garantizaban” los derechos humanos, la “justicia” internacional que apenas sí balbucea intenciones contra Netanyahu y guarda un vergonzoso silencio respecto a Trump, o las instituciones internacionales y quienes las lideran: la UE, la ONU o la OTAN, contradiciéndose según convenga, como las señoras Von der Leyen y Kaja Kallas o guardando silencio como herr Merz; yendo como un pollo sin cabeza, como el señor Guterres; o directamente exhibiendo un vomitivo servilismo como es el caso del señor Rutte. Instituciones que se han hecho pasar durante décadas por herramientas al servicio de la paz y la democracia, hoy se les cae la careta dejando claro que no son más que instrumentos del capital, al servicio de sus intereses.

Sin ninguna pretensión adulatoria, debemos reconocer la valentía del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al negarle a EE.UU. el uso de las bases militares de Rota y Morón. Una posición, en este contexto, que destaca más por lo oportuno que por su efecto, y que es más valorada fuera de España que en la piel de toro. Cosas de la intoxicación mediática que sufrimos. Señalamos también que la posición del Gobierno es coincidente con el rechazo del 70% de la población a los ataques de EE.UU. e Israel, según refleja el último barómetro del CIS.

Desde la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), editora de TS, llamamos a la movilización de masas contra la guerra y a participar en todas y cada una de las acciones que se convoquen para rechazar la guerra y señalar a sus responsables y a quienes les avalan.

Reafirmamos nuestro compromiso de participar con una delegación en la Conferencia y el Mitin Internacional contra la Guerra que tendrá lugar en Londres los días 19 y 20 de junio, promovido por Stop the War4.

Comité de Redacción

  1. https://tribunasocialista.com/2026/03/05/declaracion-de-astrade-nos-llevan-al-desastre-nos-llevan-a-la-iii-guerra-mundial/
  1. https://tribunasocialista.com/2026/01/27/organizarse-o-barbarie/
  1. https://www.lavanguardia.com/internacional/20260128/11451356/guerra-ucrania-alcanzara-dos-millones-bajas-proxima-primavera.html
  1. https://tribunasocialista.com/2026/02/26/mitin-internacional-contra-la-guerra/

Editorial: Criticamos al Gobierno

En Tribuna Socialista n.º 173, abrimos una nueva etapa con cambios estéticos, entre los que se incluía –en el faldón del sumario, pág. 2– un párrafo en el que decíamos lo que aspiramos a ser. En la editorial de este número 174, tenemos que comenzar diciendo también que somos una publicación independiente de los gobiernos, de los partidos políticos, de toda fe religiosa y que nos regimos, única y exclusivamente, por la opinión de nuestras asociadas y asociados.

Que seamos independientes no implica neutralidad, pues como reflejamos en el párrafo aludido: “…aspiramos a ser un punto de encuentro para la izquierda…”.

Aunque oficialmente no sea así, todos los partidos están aprestándose para unos próximos comicios, de hecho, en otro artículo de este mismo número, comentamos las dificultades de la izquierda para formar una coalición electoral unida. La realidad nos dice que estamos en un nuevo período electoral.

Precisamente por ello, y porque somos independientes, pero no neutrales, hacemos estas aclaraciones, para abordar una sana crítica al Gobierno de Pedro Sánchez, sin ser ciegos a lo que ocurre.

El ataque permanente al Gobierno de coalición por parte de la derecha extrema y la extrema derecha, –podría hablarse de “bullying” político– se da desde el minuto después del cierre de las urnas en las generales de julio de 2023. Comenzando por la presión que el PP ejerció sobre Felipe VI, para que encargara a Feijóo iniciar los pasos para la investidura; presión a la que el señor Borbón accedió. Esto, sabiendo que no tenía el apoyo suficiente, pero, probablemente había que intentar un nuevo tamayazo.

Pocos meses después, en abril de 2024, el pseudo sindicato Manos Limpias, de orientación fascista, interpuso una demanda contra Begoña Gómez. La fiscalía solicitó el archivo de la causa, el informe preliminar de la UCO no encontró delito…, aun así el juez Juan Carlos Peinado activó la causa que hoy va camino de cumplir dos años de investigación prospectiva, culebrón judicial y juicio mediático, que se pretende mantener hasta que haya elecciones generales. Como este caso, hay otros.

No tenemos interés en los pormenores de estos casos, ni en contribuir al circo mediático. Sirva la mención de ejemplo de casos fabricados por las organizaciones que la derecha utiliza como brazo armado para machacar a sus adversarios políticos, como anteriormente machacaron a otras y otros como Pablo Iglesias e Irene Montero, Mónica Otra, el exfiscal General del Estado… y a todo aquel que no apoye la idea de que solo la derecha está legitimada para gobernar. Este acoso judicial no sería posible sin la colaboración de jueces que se prestan a seguir la consigna de Aznar “el que pueda hacer que haga”; consigna a la que se suman los medios de comunicación en manos de la derecha económica y política.

La derecha tiene la misma libertad de expresión que el resto de los ciudadanos, solo que a ellos nadie les aplica una Ley Mordaza; pueden decir lo que quieran que no pasa nada, incluso declararlo ante la Sala 2ª del Tribunal Supremo, como hizo el mentiroso MAR en el juicio contra Álvaro García Ortiz, juicio que desembocó en una vergonzante sentencia.

Claro que la derecha puede manifestar su oposición contra las medidas que toma un gobierno contrario ideológicamente. Pero no utilizar las instituciones del Estado para derribar al Gobierno que sumó los votos de las diputadas y diputados electos en las urnas. Ni que poderes económicos, judiciales y mediáticos actúen como poderes fácticos.

No es fácil combatir toda la basura que genera la derecha de toda la vida, y a la vez intentar gobernar un país con casi 50 millones de habitantes. Ahora bien, el Gobierno tiene en sus manos muchos resortes y capacidades que a nuestro modo de ver no utiliza o no lo hace correctamente.

La crítica que hacemos desde Tribuna Socialista es que las políticas del Gobierno, en algunas ocasiones se dan de bruces con la realidad que la mayoría de la sociedad vive/sufre, pues el 80% de la sociedad necesita más política de izquierdas, eficaz, y menos proclamas mediáticas. No negamos que ha tomado algunas medidas acertadas pero también se acumulan las promesas o evidentes necesidades incumplidas.

Un ejemplo es la reforma laboral (RD 32/2021) que pareciera la madre de todas las reformas. La realidad es que dejaron vivos la mayoría de los efectos lesivos de las reformas de 2010 y 2012. La percepción en la vida de los trabajadores respecto a esta reforma no es muy positiva:

  • El contrato fijo-discontinuo salió de las estadísticas como contrato temporal, para ser considerado un contrato indefinido. Eso ha disminuido la temporalidad estadísticamente, pero la realidad es que casi 1 millón de trabajadores y trabajadoras con este contrato, muchas de ellas y ellos, tienen una relación laboral de puesta a disposición con la empresa, con una indefinición tremenda. Hay quienes tienen varios contratos fijo-discontinuo con varias empresas y entre todas no suman una jornada laboral completa.
  • La reforma de 2012 modificó el art. 51 del Estatuto de los Trabajadores (ET) eliminando la necesidad judicial previa para la aplicación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), permitiendo que las empresas apliquen despidos colectivos tras cumplir la formalidad del periodo de consultas con los comités de empresa y las secciones sindicales, llevando a los despedidos a la demanda judicial a posteriori.

La reforma de 2022 dejó intacta esta lesiva medida, salvo para las administraciones públicas. Una medida que ha provocado millones de despidos de trabajadoras y trabajadores con derechos, para ser sustituidos por mano de obra precaria; solo hay que ver cómo ha caído el salario más frecuente.

Hace no mucho, desde el Gobierno se clamaba que actuaría contundentemente contra las grandes empresas que anunciaban ERE en los que están siendo despedidos miles de trabajadores ¿Con qué herramienta? A pesar de los 550 nuevos inspectores de trabajo que el Gobierno incorporará hasta 2027, pero ¿qué son 2.550 inspectores para 3,3 millones de empresas y 22,5 millones de ocupados?

  • Insistimos, la reforma de 2022 dejó buena parte de las agresivas medidas de las reformas de 2010 y 2012. Por ejemplo, quedó sin modificar el abaratamiento de la indemnización por despido a 33 días por año trabajado que introdujo la reforma de Rajoy y continúan en vigor las cláusulas de descuelgue de los convenios, por parte patronal, mientras que los trabajadores tienen prohibido protestar y hacer una huelga cuando el convenio está en vigor, pero pierden poder adquisitivo a raudales, medida a la que le abrió la puerta la reforma de Zapatero y afianzó la del PP.

Celebramos que se recuperase el principio de ultraactividad de los convenios colectivos, y que se recuperase para los convenios sectoriales la materia en jornada y salario, así como que en 2020 se derogase el art. 52-c del ET, por el que se permitía el despido objetivo por bajas médicas. Son aciertos, pero absolutamente insuficientes frente a las promesas de derogación de las reformas laborales que se aplicaron con motivo de la crisis de 2008.

En otras políticas, aunque no es solo achacable a este Gobierno, es evidente la escasez de esfuerzo inversor en infraestructuras, particularmente si lo comparamos con el gasto en defensa:

  • En 2025 se presupuestaron 11.300 millones para transporte, y 2.798 millones para vivienda, frente a los 33.715 millones en defensa -2% del PIB comprometido con la OTAN.

Este país hace aguas, y no solo por la cadena de borrascas, en carreras, en ferrocarriles y particularmente en vivienda de protección oficial (VPO). Esas son las guerras que hay que librar con urgencia, pero ha sido un frente desguarnecido durante años. Y las medidas legislativas que manan del Gobierno son titubeantes, cuando no a favor de los propietarios; que no sufren ningún problema de vivienda.

Tenemos que citar que no se ha cumplido la promesa de derogar la Ley orgánica 4/2015, conocida popularmente como Ley Mordaza, por la que miles de personas son multadas arbitrariamente por agentes de policía de los sindicatos “fachipol”, que ejercen su ideología porra en mano, mintiendo en los partes de lesiones y multando a quienes ejercen su libertad de expresión y derecho a la movilización.

Actualmente nos enfrentamos a un nuevo contraste entre la realidad de la calle y la del Gobierno: mientras hay un clamor que exige la derogación de la Ley 15/1997, la que permite la obscena privatización de la sanidad pública, se nos presenta un Anteproyecto de Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud, que incluye una disposición derogatoria que recoge dicha reivindicación. Sin embargo, el texto del Anteproyecto está plagado de terminología que “limita la gestión de los servicios sanitarios públicos por parte de entes privados con ánimo de lucro”, pero limitar no es eliminar la sangría de la privatización.

La confianza en el Gobierno está deteriorada, pues, por qué habríamos de confiar en el Anteproyecto sanitario, cuando los defensores de las pensiones en las calles llevan años exigiendo que se cumpla la Ley 21/2021 por la que se tenía que encargar una auditoría a las cuentas de la Seguridad Social para establecer cuánto dinero le debe el Estado a la caja de las pensiones públicas desde 1967.

Son muchas las reivindicaciones no escuchadas o escuchadas a medias. Es mucha la pérdida de confianza y prestigio de los partidos de la izquierda, por culpa de la corrupción y de los casos de abusos contra la dignidad de las mujeres que, aunque en la derecha lo llevan en su ADN y sus mujeres parecen aceptarlo, en la izquierda es intolerable pues va contra la genética del hecho de ser de izquierdas.

La izquierda necesita unirse, que no uniformarse. Es una necesidad a la que ASTRADE aspira a contribuir junto a todo aquel que camine en esa dirección, pero no cabe duda que no nos podemos permitir que pase un gobierno de izquierdas más por la Moncloa sin tomar las medidas que la mayoría necesita

Redacción de Tribuna Socialista

Editorial: Vuestra guerra, nuestros muertos

El 24 de febrero de 2022 tropas rusas penetraron en el territorio de Ucrania; se cumplen por tanto cuatro años de guerra. La suma de muertos, heridos, desaparecidos o desplazados se cuenta por millones1, la mayor catástrofe en bajas humanas desde la 2ª guerra mundial. A esto hay que añadir las consecuencias de la primera fase de la guerra desde 2014 con el denominado “Euromaidán” y la anexión de Rusia de la península de Crimea.

Al margen de las circunstancias políticas en las que se ha ido desarrollando esta guerra, el sufrimiento del pueblo ucraniano y el ruso ha sido y es inconmensurable. Los jóvenes de uno y otro bando se ven arrastrados a una guerra que en muchos casos no entienden o que perciben como algo ajeno, dependiente de intereses económicos y políticos; se ven obligados a huir a otros países o esconderse para no ser arrastrados al conflicto. La población civil, con las infraestructuras inutilizadas tras cuatro años de destrucción, se enfrenta a todo tipo de privaciones, sin electricidad para calentarse o imposibilitados para cubrir necesidades básicas, incluidos los alimentos. No caben “peros”, es una pelea de oligarcas que han tomado como rehenes a la población civil.

Las guerras, declaradas o no, se extienden por doquier: distintas organizaciones estatales y ONG’s hablan de 56 conflictos armados. Sin embargo, este drama va más allá de la estadística. El anhelo de paz a la que sin duda aspiran los pueblos se enfrenta a una fiebre armamentística desaforada que únicamente esconde el lucro y el ansia de poder de unos pocos. En gran parte del mundo no cabe la paz y el desarme, no es posible denunciar la guerra sin ser señalado como defensor de Putin o de la OTAN.

Con relación a la guerra ruso-ucraniana, los dirigentes de la Unión Europea, con Ursula von der Leyen a la cabeza, se rasgan las vestiduras por los ataques rusos, mientras miran para otro lado ante el genocidio palestino; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se comporta como un quintacolumnista a sueldo de las grandes empresas de armamento; los Gobiernos incrementan sus presupuestos en defensa ante las amenazas de Trump; y todos, con el apoyo mediático, nos avisan del peligro que supone Putin para la seguridad europea. Desde que empezó esta fase de la guerra Finlandia y Suecia se han convertido en miembros de la OTAN. En España, un estudio del CIS de noviembre de 2025 indicaba un 66,2% de los españoles pensaba que España se vería implicada en una guerra en los próximos años.

Aterrorizar tiene réditos

Desde enero, Trump viene intentando justificar su intención de anexionarse Groenlandia con el argumento del peligro de que, fundamentalmente Rusia pero también China, se apoderen de la isla, poniendo en peligro la seguridad de EE.UU. Por supuesto no sirve de nada que Rusia geográficamente ya tenga un acceso privilegiado al Ártico y por tanto a Groenlandia, pero es ahora cuando ve el peligro inminente. Igualmente, su exigencia de elevar los presupuestos en defensa de los países de la OTAN al 5% encuentra justificación ante la amenaza rusa. A nadie se le oculta que este incremento del gasto militar se destinaría a compras de material a las empresas armamentísticas estadounidenses; en esto se traduce el “America First” cacareado por Trump.

En Francia, el presidente Macron justifica duplicar el presupuesto en defensa2: “La aceleración de peligros exige acelerar el esfuerzo en defensa. Para ser libres hay que ser temidos, para ser temidos hay que ser poderosos”. Pronuncia estas palabras a la vez que plantea recortes generales de los servicios públicos franceses. En Alemania, el canciller Merz anuncia la implantación del servicio militar obligatorio y el aumento en defensa, también por la amenaza “activa y agresiva” de Rusia. En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer señala que “la postura de Rusia hacia el continente, incluso si se acaba la guerra de Ucrania, obliga a tomar decisiones en materia de defensa”. Italia, Países Bajos, Bélgica…, se calcula que en 2025 se ha incrementado el gasto en defensa en la Unión Europea en un 62% (381.000 millones de euros). En la Conferencia de Seguridad de Munich, que se ha celebrado este mes de febrero, los líderes europeos se comprometieron con 90.000 millones más para Ucrania.

¿Y España? Pedro Sánchez incrementó el gasto militar en 2025 en 10.000 millones de euros para llegar al 2% del PIB. Ante la presión de Trump sobre los países europeos para que sostengan militarmente la guerra en Ucrania, incrementando su aportación a la OTAN, Pedro Sánchez ha resistido argumentando que con sus previsiones actuales puede llegar a cubrir las necesidades de defensa europea, y que las peticiones de Trump ponen en peligro las capacidades de desarrollo como país y el Estado de bienestar, sin embargo Sánchez confesó que en 2025 se gastaron 34.000 millones sin pasar por el Congreso. Por su lado, Margarita Robles, ministra de Defensa señala en relación con la operación “Centinela del Ártico”3: «La colaboración va a ser la que nos pida en cada momento el Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR), el mando aliado, que es el que tiene que decir a cada país de qué manera colabora y en qué misión”. Pedro Sánchez asegura que este gasto militar no va en detrimento de los servicios sociales, pero ¿no se debería dedicar ya ese dinero al mantenimiento de las infraestructuras, a salvar la sanidad, a cubrir el déficit de las universidades públicas, a crear las 100.000 plazas de FP públicas que se necesitan, a aumentar los fondos de atención a la dependencia?. En todo caso, y es obvio, esto producirá un impacto sobre el déficit público, con un beneficiario claro, la industria de defensa, y más concretamente la de EE.UU.

Mirar la Luna y no el dedo

Que las ansias de paz de la mayoría pesan más que los cantos de sirena de los señores de la guerra se manifiesta continuamente, no solo por la resistencia ante la destrucción de los servicios públicos y de los bajos salarios, motivo de continuas movilizaciones, también, subjetivamente, por la simpatía que despierta posicionarse en contra de los planes guerreros. Pedro Sánchez es alabado mundialmente cuando declara que no va a cumplir el objetivo del 5% o cuando llama “genocidio” al genocidio palestino. El pueblo español ya se posicionó claramente contra la guerra en 2003 y en la actualidad, según el CIS, un 73,9% muestra su miedo a verse envueltos en una futura guerra.

Por eso, tenemos que mirar con simpatía las movilizaciones que por todo el mundo se producen ante las agresiones a los pueblos, ya sea palestino, venezolano, cubano, o las guerras como la de Ucrania o Sudan.

En este número encontraréis una sección especial dedicada al Mitin Internacional contra la Guerra que se celebrará en Londres el 20 de junio de este año, que es continuidad del que ya se celebró en París en octubre del año pasado. Nuestra asociación cabecera, ASTRADE, se une a la campaña contra la guerra y acepta la invitación que los organizadores nos hacen para participar. Dicha sección consta del llamamiento que hacen las organizaciones convocantes, la respuesta que hacemos como asociación y una hoja, en la que figuran las primeras firmas por nuestra parte, para que todo el que lo desee pueda adherirse, enviando la hoja firmada a: astrayde@gmail.com. Invitamos a todos los lectores a leerlo, suscribir el llamamiento y a difundirlo a todos los contactos militantes y en todos los foros en que participemos.

Redacción de Tribuna Socialista

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1 Según El País (27 de enero) las bajas en los últimos cuatro años serían de 1.200.000 en el bando ruso y 600.000 en el ucraniano. Según la fuente que se consulte los datos son diferentes, y tampoco explican a qué se refieren.

2 Macron en sus dos mandatos (10 años) ha incrementado el gasto en defensa en un 67,4%, al pasar de los 40.596 millones que destinó en 2016, hasta los 64.000 millones gastados en 2024 https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/francia?anio=2016 – https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/francia

3 “Centinela del Ártico” es una misión que coordinará la presencia militar creciente de los aliados de la OTAN en Groenlandia

Organizarse o barbarie

En enero de 2016 Trump levantó la polémica con la siguiente declaración: “Tengo a la gente más leal…Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”. Diez años después, él no ha disparado directamente, es el inductor del asesinato de Renèe Good en Minneapolis y otras cuatro muertes más. Ha transformado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los EE.UU. -Inmigration and Costums Enforcements (ICE)-, en una organización paramilitar al servicio de su presidencia totalitaria. La Asociación Trabajo y Democracia, editora de la revista Tribuna Socialista, nos solidarizamos con el pueblo de Minnesota y la huelga que han llevado a cabo el día 23 de este mes de enero.

Esa declaración sobre la impunidad ante sus votantes es compartida por los tiranos y tiranillas que gobiernan subidos a la ola de fascismo a la que asistimos. Lo grave, como el caso de Hitler en 1932, es que ese poder ha sido adquirido en las urnas. Y lo peor es que una gran masa de votantes mantiene su apoyo e intención de voto a esta forma de gobernar dictatorial.

Este lamentable fenómeno se reproduce en nuestro país; de otro modo no se entiende la impunidad de Díaz Ayuso, tras la decisión política de dejar sin asistencia hospitalaria a 7.291 personas en las residencias de Madrid en 2020, contribuyendo a su muerte en abandono o su cada día más vergonzante corrupción basada en la privatización sanitaria y que la sigan votando o con intención de votarla. Lo mismo ocurre respecto a su partido, el PP, que, tras evidenciarse la indolencia, ineptitud dolosa de Mazón en Valencia y las falsedades de Feijóo, mantiene la cualidad de Partido más votado en Extremadura.

En general, la gente piensa que el exterminio en Gaza o la sangría de muertos en los frentes ruso y ucraniano no les afecta, y muchos y muchas siguen dando su apoyo a partidos como PP y VOX que apoyan abiertamente al genocida Netanyahu y que secundan la violencia de Trump contra otros Estados soberanos y contra su propio pueblo.

El problema, y la historia está repleta de ejemplos, es que lo que ha ocurrido en Venezuela puede ocurrir en cualquier otro país. Retrotrayéndonos en el tiempo, la sociedad británica y francesa debieron pensar que la invasión de Austria, los Sudetes, y después Polonia, en 1938 y 1939 respectivamente, no iba con ellos, de la misma manera que en 1936 se posicionaron en la una falsa neutralidad, respecto al golpe de Estado militar contra la II República española. Es posible que la sociedad groenlandesa, hasta hace unos pocos meses, habrá visto la situación de Venezuela como algo que no les afectaba. También Cuba, Colombia, Méjico están bajo amenaza. Veremos cuanto tarda el dictador en volver a señalar a Canadá.

No es nuestra intención realizar un análisis psicológico ni sociológico de cómo reaccionamos las personas y la sociedad ante los crímenes y la guerra cuando pensamos que nos son ajenos o las tenemos lejos. No obstante, tenemos muy claro que el 100% de la responsabilidad no es de los individuos ni de la sociedad. Hay muchos factores que influyen en la opinión publica y su acción o inacción: intoxicación mediática, inacción de la justicia, parálisis de las organizaciones sociales, influencia de los intereses económicos…

La responsabilidad recae en las instituciones de los Estados y en las direcciones de las organizaciones (partidos y sindicatos), por su doble lenguaje: Dicen estar contra el comercio de armas, pero continúan comerciando con países que no respetan los derechos humanos o que directamente comenten genocidio; como es el caso de Israel. Otro ejemplo claro de responsabilidad institucional y mediática lo tenemos en el relato que se ha impuesto sobre la guerra en Ucrania. Llevamos cuatro años de conflicto, tiempo en el que se han soslayado los factores previos desencadenantes de la guerra, como si, de repente, Rusia hubiese invadido Ucrania sin hechos previos, lo que no justifica en absoluto la agresión militar de Putin. Para quienes quieran profundizar en este asunto, y en el desarrollo del genocidio cometido por Israel en Gaza, ponemos a su disposición las 83 publicaciones que en Tribuna Socialista hemos publicado a lo largo de este cuatrienio (1). Resumir que, tras este conflicto ha estado y está la apropiación del mercado de la energía en Europa: gas licuado y petróleo, principalmente, cuya gran tajada mayoritaria se ha llevado EE.UU. Han impuesto la versión de “buenos y malos”, una simpleza, cuando lo que ha detrás es una guerra de intereses económicos, entre otros. La energía, particularmente el petróleo, es el común denominador de los conflictos actuales: Palestina, Irán, Venezuela, Groenlandia, así como las dos guerras de invasión de Irak (1990-1991 y 2003 a 2011) y la intervención en Libia (2011).

Los organismos e instituciones supranacionales e internacionales también quedan retratados. La Unión Europea y la ONU entraron en parálisis tras la respuesta desproporcionada y genocida que Israel comenzó a dar en Gaza, tras el 7 de octubre de 2023, y la descarada complicidad de la Administración estadounidense de Biden; Trump ha venido después a poner su sello personal y a sacar tajada para su entorno, pero sin desviarse del apoyo al genocidio que ya estaba iniciado. La UE sigue en encefalograma plano. Las palabras vacías, como el silencio, son una forma de complicidad necesaria y vergonzante.

El papel de lacayo que el Sr. Rutte, secretario general de la OTAN, está desempeñando, explica décadas de rechazo a esa estructura militar que en España se impuso tras el intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981 -el Gobierno de Calvo Sotelo firmó la adhesión de España a la OTAN el 30 de mayo de 1982, y el de Felipe González selló la permanencia tras el tramposo referéndum del 12 de marzo de 1986-. Hoy queda claro el papel de la OTAN al servicio del imperialismo occidental, muy particularmente a los intereses económicos de los EE.UU. La memoria es muy importante, y por ello hay que recordar también los infames Pactos de Madrid, en 1953, entre los USA y el régimen franquista, por los que Estados Unidos instaló en España cinco bases militares: Torrejón (Madrid), San Pablo (Sevilla), Zaragoza, Rota y Morón de la Frontera -quedan activas la de Rota y Morón-. Enclaves militares desde los que Estados Unidos lanza sus incursiones bélicas.

La situación, una vez más, deja en evidencia a la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyo Consejo de Seguridad está integrado por cinco naciones: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, todas ellas con derecho a veto y siendo las mayores incitadoras de conflictos armados del planeta.

A pesar de todo: de una mayoría mediática intoxicando diariamente y polarizando a la sociedad; del poder económico azuzando guerras para salvaguardar sus intereses; de los aparatos de los Estados -tanto represores como de inteligencia- al servicio de los poderosos, etc. La resistencia de quienes viven de su trabajo hace saltar todas las previsiones y adversidades. Lo vivimos a principios de este siglo con el rechazo masivo a la guerra de invasión de Irak, lo vemos con el fortalecimiento del movimiento contra la guerra en Ucrania y su rechazo a continuar alimentándola, la hemos vivido recientemente con las masas en las calles manifestándose contra el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, vemos con esperanza a la generación Z alzando la voz contra la desigualdad en distintos países, lo estamos viendo en las grandes ciudades estadounidenses contra el ICE y sus crímenes. Vemos una inmensa ola de rechazo popular a la invasión de Venezuela y a la rapiña que se cierne sobre sus recursos, así como contra las pretensiones de Trump de apropiarse Groenlandia.

Las masas quieren salir a las calles a movilizarse, mientras las organizaciones oficiales y las instituciones están paralizadas por el miedo a dar un paso que les deje fuera de juego. No son conscientes de que ya están fuera de juego y de que cuando quieran acudir a las masas, éstas, ya no confiarán en sus llamados.

Son las masas sociales: la juventud y la clase trabajadora, los únicos que puede frenar el avance del imperialismo hacia la barbarie a la que nos empuja. Pero los marxistas sabemos que las masas por sí solas no lo harán; necesitan a sus organizaciones para defender la democracia y en última instancia a la humanidad. Y, a pesar de la no comparecencia de quienes dirigen esas organizaciones, los pueblos resisten, se movilizan y buscan organizarse en los movimientos sociales de base.

La izquierda tiene la imperiosa necesidad de organizarse. Es deseable que sean los partidos y sindicatos de la clase trabajadora quienes nos organice y movilice. Las organizaciones de la izquierda están en la disyuntiva de ser motor o freno; acompañar a las instituciones subordinadas a los intereses de las minorías que confrontan mediante la guerra o escuchar a la mayoría, organizarla y defender los intereses y reivindicaciones de la mayoría social.

Estamos atentos a la Conferencia y Mitin europeo que se celebrará el próximo mes de junio en Londres, continuidad del multitudinario evento que se celebró en París los días 4 y 5 de octubre del pasado año https://tribunasocialista.com/2025/11/03/conferencia-y-mitin-en-paris-contra-la-guerra/

Hasta aquí estamos en 1.530 palabras.

  1. TS-130, de enero de 2022, Pág. 20. Comunicado del CATP, publicado el 21 de enero, un mes antes de la ocupación de territorio ucraniano por parte de Putin.

TS-131, de febrero de 2022. Pág. 20. Comunicado del CATP, Contra la Guerra.

TS-132, de marzo de 2022. Págs. 3 y 4 de. Editorial: “No a la Guerra. Recuperar la capacidad de compra de los salarios, parar la especulación”.

TS-133, de abril de 2022. Págs. 6 a 9. “Conferencia obrera europea contra la guerra y la explotación”.

TS-134, de mayo de 2022. Págs. 3 y 4. Editorial “Ni un euro para la guerra”.

Págs. 17 a 19 del mismo número (TS-134). “25 de junio. Encuentro europeo contra la guerra, la OTAN y la explotación”.

TS-138, de noviembre de 2022. Págs. 18 a 21. “Manifiesto: ¡Alto a la Guerra!”.

TS-139, de diciembre de 2022. Pág. 11. “Al a la guerra, sin condiciones”. Artículo de Juan Fernando Díaz-Mayordomo y Silvia Font.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-139). “Cuidado con las sanciones económicas”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 21 del mismo número (TS-139). “Guerra tras guerra”. Artículo de Eduardo Hernández.

TS-140, de enero de 2023. Pág. 13. “Presentación pública del manifiesto ¡Alto a la guerra!

TS-141, de febrero de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “Doce meses de destrucción y muerte”.

Pág. 7 del mismo número (TS-141). “Misiles o pensiones”. Artículo de Balsar Santos”.

Págs. 8 y 9 del mismo número (TS-141). “Primer año de guerra”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 10 del mismo número (TS-141). Comunicado del CATP “¡Alto a la guerra en Ucrania!

Pág. 11 del mismo número (TS-141). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “¡8 de marzo por el alto a la guerra! ¡Por las reivindicaciones!

Pág. 18 del mismo número (TS-141). “Los pueblos de Europa toman las calles para gritar ¡Alto a la guerra! Artículo de Baltasar Santos.

TS-142, de marzo de 2023. Pág. 8. “Detener la matanza. Alto al derramamiento de sangre. Artículo de José Antonio Iniesta.

Págs. 9 y 10 del mismo número (TS-142). “Crónica del acto contra la guerra, organizado por ASTRADE en la Agrupación Socialista del Distrito de Salamanca (Madrid).

TS-143, de abril de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “1º de mayo: ¡Alto a la guerra social y militar!

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-143). “Manifiesto internacional contra la guerra”.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-143). “¡Alto a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-145, de junio de 2023. Págs. 8 y 9. Acto debate, organizado el 31 de mayo por el Club de Amigos de la Unesco: “Ucrania: alcanzar la paz y el desarme nuclear”.

Pág. 10 del mismo número (TS-145). Comunicado de Militares contra la guerra “Sobre la paz y el alto el fuego en Ucrania”.

TS-147, de octubre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “La barbarie sionista se ceba en Palestina”.

Pág. 6 del mismo número (TS-147). Crónica de la manifestación solidaria con Palestina en Madrid, del 29 de octubre de 2023.

Pág. 10 del mismo número (TS-147). Declaración de ASTRADE “¡Es una indecencia permanecer callados ante el exterminio que se está produciendo en Gaza!

TS-148, de noviembre de 2023. Pág. 5. “Alto al genocidio del pueblo palestino”. Artículo de José Antonio Iniesta.

Pág. 21 del mismo número (TS-148). Resolución del CATP “¡Alto el fuego inmediato, levantamiento del bloqueo de Gaza!

Pág. 22 del mismo número (TS-148). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas, contra la guerra y el genocidio.

TS-149, de diciembre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “Salvar la economía hundiendo la humanidad”.

Págs. 4 y 5 del mismo número (TS-149). “No a la venta de armas”. Artículo de Baltasar Santos.

Pág. 10 del mismo número (TS-149). “La guerra”. Artículo de Manuel Ruiz.

TS-150, de enero de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “El coste de la guerra para los ciudadanos de Europa”.

Pág. 5 del mismo número (TS-150). Posición del Comité de Redacción “¡Lo que está ocurriendo en Gaza es un Genocidio!”

Págs. 6 a 8 del mismo número (TS-150). Crónica, de Pascual Sánchez, del la Manifestación del 29 de enero en Madrid. “¡Alto al Genocidio! ¡Alto el fuego inmediato!

Pág. 14 del mismo número (TS-150). “¡No a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-151, de febrero de 2024. Pág. 14. “Segundo año de guerra en Ucrania ¡Alto el fuego incondicional! Artículo de Pascual Sánchez.

Pág. 15 del mismo número (TS-151). “17 de febrero: Alto a la masacre en Palestina”. Artículo de Rogelio Obrador.

Pág. 33 del mismo número (TS-151). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “Apoyar la resistencia palestina es preservar el significado del Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

TS-152, de marzo de 2024. Págs. 4 y 5. Crónica del acto celebrado el 21 de marzo en la sede de UGT“¡Alto al Genocidio! Redactado por Roberto Tornamira.

Pág. 13 del mismo número (TS-152). 8M: Solidaridad con las mujeres palestinas. Artículo de Montse Salvatierra.

Págs. 14 a 16 del mismo número (TS-152). Entrevista a Manuel Ruiz, capitán de navío.

TS-Especial, de mayo de 2024. “Llámenlo por su nombre: Genocidio”.

TS-155, de junio de 2024. Págs. 5 y 6. “La mayoría quiere convivir en paz y no alimentar las guerras” Posición del Comité de Redacción de Tribuna Socialista.

TS-156, de julio de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “OTAN, 75 aniversario de un trampantojo”. Págs. 13 a 16 del mismo número (TS-156). Llamamiento del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra, reunido el 4 de mayo de 2024.

TS-158, de septiembre de 2024. Págs. 23 y 24. “EE.UU., e Israel retransmiten en directo sus crímenes en Palestina, con el silencio mundial”. Artículo de Joseba Izaga.

TS-159, de octubre de 2024. Págs. 2 a 4. Editorial “Tiempos convulsos”.

Págs. 10 y 11 del mismo número (TS-159). “La obsolescencia de la ONU”. Artículo de Vicente Mateos.

Págs. 18 a 20 del mismo número (TS-159). Entrevista a Viçent Garcés, ex eurodiputado socialista, participó en la reunión del 4 de mayo en París contra la Guerra y en la Conferencia de Berlín del 2 y 3 de noviembre de 2024.

Pág. 25 del mismo número (TS-159). Denuncia de censura “Palestina, una tierra negada y silenciada por la UNED

TS-160, de noviembre de 2024. Págs. 16 y 17. “El imperio contraataca” Artículo de Viçent Garcés.

TS-161, de diciembre de 2024. Págs. 5 y 6. ¿Hacia dónde va Europa? Artículo de Baltasar Santos.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-161). “Manifestación contra el genocidio en Gaza: La última del año, pero no será la última”. Crónica de Roberto Tornamira.

TS-162, de enero de 2025. “Manifestación contra el genocidio en Gaza, 18 de enero: la primera del año, pero no será la última”. Artículo de Pascual Sánchez.

Págs. 24 a 26 del mismo número (TS-162). Campaña por la liberación del Dr. Abu Safiya.

TS-163, de febrero de 2025. Págs. 8 y 9. Artículo “La Europa humillada”, de Manuel Ruiz.

Págs. 12 a 15 del mismo número (TS-163). Entrevista a Taher Alí, palestino nacido en el exilio y militante por la Liberación de Nacional Palestina.

TS-164, de marzo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “La primera víctima de la guerra es la verdad”.

Págs. 9 a 11 del mismo número (TS-164). Entrevista al coronel de infantería, Enrique Vega Fernández.

Pág. 17 del mismo número (TS-164). Campaña por la liberación del Dr. Hussam Abu Safiya, preso de Israel.

TS-165, de abril de 2025. Págs. 14 a 16. Artículo “¡El Estado palestino es una herramienta para normalizar el apartheid y el genocidio!”, de Awad Abdel Fattah.

TS-166, de mayo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “Israel es un Estado genocida: rompamos relaciones con Israel”.

Págs. 8 a 10 del mismo número (TS-165). Acto organizado por ASTRADE, el 13 de mayo de 2025, con el capita´n de navío de la Armada, Manuel Ruiz, el oficial de la Armada Manuel Pardo y el 1er. Secretario de la Agrupación del PSC en El Vendrell, Baltasar Santos, bajo el título “Guerra en Ucrania: antecedentes y consecuencias de la paz impuesta por los EE.UU.”

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Contra el genocidio en Palestina”, de Baltasar Santos.

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Libertad para el DR. Abu Safiya”, de Baltasar Santos.

Págs. 17 y 18 del mismo número (TS-165). Artículo “Un genocidio sostenido en el tiempo”, de Pascual Sánchez.

Págs. 19 y 20 del mismo número (TS-165). Comunicado de Juristas por Palestina “Ante el ataque armado contra el buque humanitario Conscience, de la Flotilla de la Libertad”.

TS-167, de junio de 2025. Pág. 14. Artículo “Vasallaje de Europa”, de Fernando Ruiz.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-167). Artículo “Cruzando el abismo”, de Manuel Ruiz.

TS-169, de septiembre de 2025. Págs. 2 a 4. Editorial “Dos caras de la misma moneda: la sumisión institucional a Trump y la resistencia de los pueblos”.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-169). Artículo “El pueblo palestino vencedor de la vuelta ciclista a España 2025”, de Roberto Tornamira.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-169). Respuesta de ASTRADE al llamamiento de la Coordinadora alemana del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-169). Llamamiento a la paz de militantes rusos y ucranianos.

Declaración de ASTRADE, 16 de octubre de 2025 “Tras el genocidio, llega el negocio”.

TS-170, de octubre de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “No es una guerra entre pueblos, es una guerra contra los trabajadores”.

Pág. 12 del mismo número (TS-170). Artículo “Las movilizaciones por Palestina deben continuar”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-170). Artículo “El fin de una fase, el comienzo de otra…y la necesaria revisión”, de Awad Abdel Fattah.

Págs. 24 a 30 del mismo número (TS-170). Reportaje “Conferencia y Mitin en París, contra la guerra. 4 y 5 de octubre de 2025”, realizado por Rogelio Obrador.

TS-171, de noviembre de 2025. Pág. 13. Artículo “La farsa de Trump: ni acuerdo, ni paz, ni alto el fuego”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Pág. 20 del mismo número (TS-171). Artículo “El Trumpantojo”, de Enrique Dargallo.

TS-172, de diciembre de 2025. Págs. 7 y 8. Artículo “El objetivo de Trump: acabar con la UE”, de Vicente Mateos.

Págs. 9 a 13 del mismo número (TS-172). Artículo “La economía de guerra: de las teorías históricas a la práctica actual”, de Baltasar Santos.

Redacción de Tribuna Socialista