Editorial: Resistencia Vs Barbarie

En el momento de barbarie que vivimos, hay muchas personas que se movilizan y resisten, que no aceptan lo que es intolerable para la inmensa mayoría.

En el Eurobarómetro1 de otoño, publicado el 4 de febrero, el 72% de los encuestados expresó gran preocupación por las guerras activas cerca de las fronteras de la UE y el 69% dijo estar preocupado por la desinformación. En un sentido parecido, en la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)2 de marzo, el 81,2% de los ciudadanos expresa miedo a que se desenlace una guerra mundial y el 78,9% considera posible la utilización de armas nucleares en los conflictos abiertos.

Las encuestas están bien, pero, como todo, depende para qué y cómo se utilicen: pueden servir como herramientas para medir las preocupaciones de la ciudadanía o para airearlas a modo de ventilador del miedo con el fin de justificar decisiones que profundizan en el problema. Nos quedamos con la primera opción y esperamos que los datos sirvan para tomar conciencia de hacia dónde nos llevan las decisiones e indecisiones de los dirigentes de las instituciones y gobiernos.

Lo positivo es que miles de personas con conciencia de clase: sindicalistas, cargos electos, militantes políticos, ciudadanas y ciudadanos, provenientes de, al menos, 24 países: Alemania, Austria, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Irlanda, Italia, Kazajstán, Noruega, Palestina, Polonia, Portugal, Rumanía, Rusia, Serbia, Suecia, Suiza, Ucrania, se van a dar cita el 20 de junio en Londres para celebrar un multitudinario Mitin Internacional, en el Central Hall Westminster, para manifestar su rechazo a la Guerra, a todas las guerras, y a los genocidios como el llevado a cabo en Gaza, y cómo organizase para sentar las bases que hagan posible que esa mayoría social preocupada y que rechaza los conflictos armados pueda hacer frente a esta situación insoportable.

En un anexo a la editorial que publicamos en el nº 173 de enero, publicamos un sumario de los 83 documentos que Tribuna Socialista ha publicado desde que estalló la guerra en Ucrania. En la presente editorial nos reafirmamos en que los Estados Unidos de América (EE.UU.) es el agente provocador que ejerce de común denominador en todos los conflictos, sin quitarle un ápice de responsabilidad a los Putin y Netanyahu por sus crímenes.

Cuando el 6 de abril el vicepresidente de los EE.UU. llegó a Budapest para injerir en las elecciones húngaras, en favor de Viktor Orban, a muchos nos recordó la intervención en Kiev del senador estadounidense John McCain en diciembre de 2013 insuflando la cizaña entre el pueblo ucraniano. Han pasado 13 años y aquella intromisión tuvo la reacción de Putin anexionándose la Península de Crimea, una guerra civil en Ucrania (2014 a 2022), con más de 14.000 muertos, según cifras oficiales, y una guerra abierta desde febrero de 2022 hasta hoy, que se ha cobrado cientos de miles de muertos y heridos y millones de exiliados y desplazados, tanto rusos como ucranianos.

EE.UU., consiguió arrebatarle a Rusia el negocio del suministro de Gas Licuado (GNL) y petróleo a Europa, un mercado que supera los 40.000 millones de euros anuales. En este contexto, cabe recordar el sabotaje a los gaseoductos Nord Steam 1 y 2, en septiembre de 2022. Los hechos, las motivaciones y la perspectiva del tiempo apuntan a que los autores fueron, directamente o por encargo, los EE.UU., siendo todavía Biden presidente. Trump dice desentenderse de este conflicto y pretende “compensar” a Putin forzando a Zelenski a que ceda el 20% de su territorio (El Dombás), y de paso, los USA, le impusieron a Ucrania un acuerdo3, hace justo un año, por el que la Administración Trump tiene preferencia en la explotación de minerales críticos ucranianos ¿Alguien aun duda de quién y por qué fomentó esta guerra?

Estados Unidos utilizó a la OTAN y embarcó a los países europeos, con la inestimable colaboración del señor Rutte, secretario general de la OTAN y la Comisión Europea, con la señora Von der Leyen desde diciembre de 2019 y su predecesor, el Sr. Jean-Claude Juncker (2014-2019).

En estos años de guerra, la Unión Europea ha desembolsado4 194.900 millones de euros en distintas partidas para la guerra, de los que nuestro país ha aportado el 9%:

  • 104.500 millones de euros en ayuda financiera, económica y humanitaria;
  • 69.700 millones de euros en ayuda militar;
  • 17.000 millones de euros en ayuda a refugiados en la UE;
  • 3.700 millones de euros en ingresos procedentes de activos rusos retenidos.

A esto habrá que sumar los 90.000 millones de euros con los que la UE aprobó financiar a Ucrania para los ejercicios 2026 y 20275, cuyo pago está condicionado a que, algún día, Rusia pague a Ucrania reparaciones de guerra ¿De verdad hay que asumir que todo esto, vidas humanas y empobrecimiento económico, era necesario para “diversificar la dependencia energética de Europa”? ¿Acaso no somos hoy más dependientes que nunca de los USA?

Al mismo tiempo que Europa alimenta la maquinaria de guerra, nos consta que el pueblo de Ucrania la rechaza, donde cerca de dos millones de jóvenes se esconden de los reclutadores, ya hay más de 200.000 desertores. Se multiplican las acciones de resistencia de los reclutas y las agresiones a los reclutadores que intentan capturar por la fuerza carne de cañón para el frente. También en Rusia hay miles de jóvenes que huyen para no ser llevados al frente a la fuerza. Declaramos nuestra solidaridad con los jóvenes de Ucrania y Rusia, cuyos desertores son los verdaderos héroes de esta guerra».

Tiene motivos justificados el 69% de las europeas y europeos en preocuparse por la desinformación.

De manera más nítida, los Estados Unidos de América vienen apoyando descaradamente al Estado sionista de Israel en su avance colonizador. Con la excusa de los ataques recibidos por Israel el 7 de octubre de 2023, Netanyahu ha destruido Gaza, ha asesinado a más de 70.000 gazatíes; a los que habrá que sumar los miles y miles de desaparecidos bajo las bombas y los escombros, los desplazados, los encarcelados, etc., a los que hay que añadir los asesinados y desplazados en Cisjordania, por la acción criminal de los colonos, con la colaboración del ejército israelí. Un genocidio por encima de la imposición del acuerdo para el alto el fuego en Gaza firmado en septiembre de 20256

El furor colonial del sionismo israelita, mediante la ocupación violenta del territorio, no ha parado en los últimos 78 años. Ahora Israel pretende usurpar a Líbano un trozo de su territorio, a nombre de la lucha contra Hezbolá. Trump se ha metido a guardarles las espaldas atacando a Irán. El caso es que, desde el 28 de febrero el mundo ve como otra guerra, que ha matado ya a más de 5.000 personas y herido a decenas de miles, en Líbano e Irán -desconocemos la realidad de los muertos entre la ciudadanía israelí y su ejército, así como entre los militares estadounidenses, pues declaran no superar la treintena entre ambas administraciones-.

La desinformación nos ha hablado de distintas versiones para esta agresión injustificable: capacidad militar atómica de Irán, a pesar de que la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA) haya manifestado por activa y por pasiva que no le consta que Irán tenga un programa para la obtención de la bomba atómica. Y si esto no cuela, pues es para defender a las mujeres iraníes o los derechos humanos o que el pueblo iraní pide ser bombardeado para acabar con el indeseable régimen de los ayatolás. Ante las dudas, Trump ha valorado acabar con esta civilización al completo. En fin, es difícil ser más cretino y criminal.

En su locura, estos sátrapas han generado una crisis mundial que tendrá repercusiones durante meses y años con una nueva ola de hambre y empobrecimiento.

Bienvenido sea el alto el fuego. Es muy probable que Trump se haya visto obligado a buscar esa vía por las consecuencias del lío en el que ha metido a su país y al resto del mundo, por mucho que diga sandeces inverosímiles para imponer su relato fake de que ha ganado la guerra. Otra cosa distinta es la agresión de Israel a Líbano; el sionismo nos tiene acostumbrados a la quiebra del alto el fuego y al incumplimiento de los acuerdos, bien lo sabe Palestina.

Volvemos a reconocer positivamente que el Gobierno de España, con su presidente a la cabeza, comenzó plantando cara a Trump en la cumbre de la OTAN de junio del año pasado y ha encabezado la restricción del espacio aéreo y que las bases militares de la OTAN sean utilizadas para atacar a Irán.

Lo coherente, por parte de la Comisión Europea, es la ruptura total del Acuerdo de Asociación UE-Israel, vigente desde el año 2000, tal como han propuesto los gobiernos de España, Eslovenia e Irlanda. El resto de países de la UE se han achantado ante la posición de Alemania e Italia y de las dos lideresas de la Comisión Europea: Úrsula Von der Leyen y Kaja Kallas. Resulta vergonzoso que a estas alturas no se haya roto ya toda relación europea con Israel. Nunca olvidaremos a las y los cómplices de estos crímenes.

El régimen teocrático de Teherán es, sin lugar a dudas, detestable y criminal, pero por estos mismos motivos habría que atacar Arabia Saudí o al propio Israel. Incluso los regímenes más detestables tienen su derecho a la soberanía. Un Estado es también un pueblo, mucho más importante que su gobierno y sus instituciones.

Del mismo modo que en la guerra en Ucrania el verdadero motivo tras el conflicto es el mercado del suministro de energía a Europa, en este caso está el control de los yacimientos de petróleo iraní y su extracción, así como el control del Estrecho de Ormuz, tal como explicaba ASTRADE en su declaración del 5 de marzo7

Ante la Guerra y la Barbarie no cabe el silencio ni las medias tintas. Los pueblos tienen que organizarse, resistir, y combatir a los que apoyan y fomentan las guerras en todos los frentes; también en el electoral, desde el ayuntamiento más pequeño hasta las elecciones al Parlamento europeo. Mientras tanto, la movilización y la actividad constante contra la guerra son el mejor y más claro mensaje a nuestros Gobiernos.

El Comité de Redacción

La Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), editora de esta revista política, estamos insertos en este movimiento de resistencia contra la Guerra, por lo que todo aquel o aquella que desee adherirse, como mínimo en apoyo a la celebración del Mitin Internacional, puede solicitar más información en astrayde@gmail.com.

  1. https://es.euronews.com/my-europe/2026/02/04/eurobarometro-las-guerras-y-la-desinformacion-son-las-principales-preocupaciones-de-los-eu
  1. https://www.cis.es/documents/20117/13805127/es3546mar.pdf/4ab3563a-8c59-c380-d5b5-8276f1d53bee?version=1.0&t=1774617041263
  1. https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2564257/ucrania_2025_dieeea37.pdf/2f9c0b13-3e04-588d-99d9-8582d2d7d42b?t=1748253307776
  1. https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-solidarity-ukraine/#total
  1. https://www.rtve.es/noticias/20251219/ue-acuerda-financiar-a-ucrania-con-prestamo-90000-millones-euros-financiado-a-traves-deuda-conjunta-europea/16865760.shtml
  1. https://www.nytimes.com/es/2025/09/29/espanol/mundo/gaza-israel-cese-fuego-plan-texto.html
  1. https://tribunasocialista.com/2026/03/05/declaracion-de-astrade-nos-llevan-al-desastre-nos-llevan-a-la-iii-guerra-mundial/

Editorial: 1º de mayo 2026: Día Internacional de las y los Trabajadores

El manifiesto de los sindicatos de clase mayoritarios tiene por lema este año “Derechos, no trincheras”. Muy acertado, en un momento en el que los servicios públicos son codiciados por el mercado privado, en el que los salarios y pensiones pierden poder adquisitivo por efecto de la especulación apoyada en la guerra y en el que cientos de miles de hijos de la clase trabajadora mueren en frentes de guerra o están amenazados de ser reclutados forzosamente.

Hoy más que nunca el internacionalismo tiene que volver a ser una seña de identidad. Defensa de los derechos laborales y los servicios públicos es defender la democracia para la mayoría de la sociedad en todos los países sin excepción.

Están en juego las condiciones de vida y trabajo de millones de asalariadas y asalariados, así como la de millones de trabajadoras y trabajadores autónomos. La clase trabajadora mundial tiene que organizarse y unirse. El individualismo ha infectado y atomizado al movimiento obrero y es responsabilidad de quienes dirigen las grandes organizaciones sindicales y políticas revertir esa tendencia.

Defender los derechos y la democracia es tomar posición contra la guerra y quienes la justifican e incluso la apoyan, como es el caso de los partidos como PP y VOX; también de quienes no quieren hacer más allá de grandilocuentes declaraciones, como acaba de ocurrir en la Unión Europea ante la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda de romper el Acuerdo de Asociación de la UE con el Estado genocida de Israel.

En el día internacional del trabajo de 2026, tenemos que poner en primera línea a las trabajadoras y trabajadores palestinos, a los que, tras haber destruido sus viviendas, sus escuelas y hospitales y asesinado a más de 70.000 de entre sus familiares, compañeros y vecinos, se les prohíbe acceder a sus puestos de trabajo en los territorios colonizados por Israel. Así como a las decenas de miles de trabajadores libaneses, a quienes el ejército sionista ha destruido sus hogares y sus formas básicas de vida.

Las víctimas de los crímenes de guerra cometidos por Israel y los Estados Unidos de América, en Gaza, en Cisjordania, en Irán y en Líbano, son principalmente la clase trabajadora de esas naciones: periodistas, médicos, enfermeras, conductores de ambulancias, obreros de la construcción, profesorado, etc.

En este 1.º de mayo también tenemos obligatoriamente que solidarizarnos con la clase trabajadora norteamericana, víctima en primera persona de los ataques del fascismo MAGA, apoyado por el gran capital financiero y empresarial de ese país. La agresión obsesiva de Trump contra las y los asalariados que habitan en los EE.UU., sean norteamericanos, latinos o afroamericanos, no es cuestión de raza, como se ha visto en Minneapolis, es cuestión de clase social.

El fascismo sea más o menos taimado, también persigue a la clase trabajadoras cuando niega la regularización de inmigrantes en nuestro país; no es que no quieran regularizarlos, es que quieren esclavas y esclavos sin derechos a los que sobreexplotar y utilizarlos como herramienta de presión para disminuir los salarios y precarizar las condiciones laborales de los trabajadores con derechos en España. Boicotear la regularización, como están haciendo el PP y VOX allá donde gobiernan, es negar que aflore una importante porción de mercado sumergido que ni cotiza ni tributa, por lo que es lo mismo que avalar el fraude laboral y fiscal y es ir contra la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, otro pilar del estado de bienestar en el punto de mira de la privatización y la destrucción de lo público, junto a la sanidad, la educación y la dependencia.

Son muchas las reivindicaciones pendientes de convertir en derechos, que no son otra cosa que necesidades de la mayoría de la sociedad, como el acceso a la vivienda para que nuestras hijas e hijos puedan emanciparse y construir su proyecto de vida digno. La defensa de servicios públicos de calidad como la sanidad y la educación, esos servicios a los que la minoría social, enriquecida a costa de la explotación de quienes vivimos de un sueldo o acosta de la especulación financiera, no les hacen falta porque pueden permitirse una póliza de salud privada y llevar a sus hijos a centros educativos y universidades privadas.

Reivindicaciones en el plano laboral, como la recuperación del poder de compra de los salarios, terminar con la lacra de los accidentes laborales -UGT denuncia 106 muertes en accidente laboral desde el 1 de enero del presente año. En 2025 murieron en nuestro país 735 trabajadoras y trabajadores en accidente laboral-.

Es preciso revertir todas las medidas lesivas que aun perviven en la legislación laboral procedentes de las reformas de 2010 y 2012, en materia de despidos, de temporalidad y de excesiva “flexibilidad”, siempre en favor del empresariado.

No hay otro método que la movilización, como lo están demostrando con su lucha las trabajadoras de Escuelas Infantiles (niñas y niños de 0 a 3 años), cuyo trabajo fundamental es remunerado con el SMI y condiciones de trabajo precarias.

Llamamos a participar en las manifestaciones del 1º de Mayo

No a la guerra, salarios dignos, vivienda y servicios públicos

Viva el día internacional de los trabajadores.

El Comité de Redacción

Editorial: No a la Guerra

El 24 de febrero se cumplió el 4.º aniversario de la guerra en Ucrania y solo cuatro días después, el 28 de febrero, EE.UU. e Israel abrieron la guerra contra Irán y Líbano. Han pasado 20 días y todo Oriente Medio está incendiado. El inicio de este nuevo conflicto ha traído otro crimen de guerra, cometido por Trump y su ejército, al matar a más de 165 niñas que asistían a la escuela en la ciudad iraní de Minab.

Las mentiras, bulos, tergiversaciones y todo tipo de engaños a la opinión pública ya no cuelan. Las motivaciones de estas guerras no son la defensa de la democracia, la libertad de las mujeres, ni las armas de destrucción masiva y/o atómica. La declaración que ASTRADE1 lanzó el 5 de marzo explica muy bien los objetivos de la guerra: el control de los canales y estrechos estratégicos para el comercio internacional y la energía, particularmente el gas y el petróleo.

Los intereses económicos son los que han inspirado y empujan al imperialismo estadounidense a apoyar golpes de Estado, invadir y amedrantar a otras naciones o a iniciar guerras; así ha sido a lo largo de los siglos XIX y XX y parece que la tendencia se recrudece en el presente siglo XXI. Así es como Israel ha ido ocupando y expulsando de su tierra al pueblo palestino desde 1948. La cuestión es que los intereses económicos defendidos por la vía de la guerra solo incumben a una minoría de la sociedad que cada día acumula más riqueza y perjudican a la gran mayoría social, en forma de muerte y empobrecimiento.

En 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció más de un 16%, tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores, y alcanzó un máximo histórico de 18,3 billones de dólares”. (Informe de Oxfam publicado el 19 de enero de 2026).

Hoy podemos afirmar, con más convencimiento si cabe, que la guerra en Ucrania es, en realidad, un conflicto larvado por los EE.UU. desde hace más de una década, para hacerse con el mercado del suministro del gas licuado y el petróleo a Europa, en detrimento de Rusia. -En Tribuna Socialista n.º 173, hicimos referencia a los 83 documentos que hemos publicado en estos cuatro años, con datos y argumentos, que justifican nuestra posición2 -. Afirmar esto no es tomar partido por Putin; a los pueblos de Europa nos da lo mismo quién nos suministra la energía. Decimos NO a que sus chanchullos comerciales deriven en conflictos armados y a sus consecuencias para las condiciones de vida de la mayoría. Pongamos cifras a esto:

  • El IPC general acumulado de los años 2022 a 2025, ambos inclusive, es del 13,20%.
  • El IPC acumulado de los alimentos y bebidas no alcohólicas, en el mismo periodo, es del 26,87%.
  • El precio medio de la vivienda en alquiler ha superado el 46% desde finales de 2021.

Frente a esto:

  • Los salarios han tenido en esos cuatro años un incremento medio, en convenio colectivo, del 12,84%. Las pensiones han crecido un 17,10%.
  • El salario más frecuente de las asalariadas y asalariados se situó a final de 2025 en 1.220€/mes (por 14 pagas); poco más del 3% sobre el SMI del pasado año. Frente a los 1.322€ de 2021. Es decir, ha caído un -8,36%.
  • La tasa de pobreza y riesgo de exclusión social (índice AROPE) en España, a octubre de 2025, se situó en el 25,8%. Esto implica que más de 12 millones de personas sufren esta situación.

Una nueva oleada especulativa se cierne sobre las y los trabajadores, las y los pensionistas, las y los desempleados, en definitiva, sobre toda la clase trabajadora. A las pocas horas de iniciarse este nuevo conflicto las gasolineras empezaron a subir el precio de los carburantes, a pesar de que lo que estaban vendiendo lo tenían adquirido tiempo atrás. Como ocurrió en 2022, al inicio de la guerra en Ucrania, otros sectores irán haciendo lo mismo con los precios, con la excusa de la guerra -ya está ocurriendo con la luz y el gas-. Es la especulación más despiadada, la que abusa de los precios cuando más necesidad hay y más sufren los que menos tienen.

Si queremos merecer el calificativo de humanos o el de civilizados, no podemos dejar de horrorizarnos ante las cifras de muertos: La Vanguardia daba algunos datos el 28 de enero pasado3: “Entre ucranianos y rusos hay 2 millones de bajas (fallecidos, heridos y desaparecidos)”. Los desplazados y refugiados se cuentan por millones.

A pesar de las reticencias de nuestro Gobierno a incrementar el gasto en defensa por encima del 2% del PIB, nos parece un error entrar en la carrera de rearme impuesta por la OTAN, es decir, por los Estados Unidos de América, y seguir alimentando la guerra en Ucrania. El último caso es la nueva ayuda militar de España a Ucrania por valor de 1.000 millones de euros, comprometida en la visita de Zelenski a Madrid el pasado 18 de marzo; y ya son 17.000 millones lo que España ha puesto para la guerra de Ucrania desde que se inició el conflicto.

En este mismo cuatrienio hemos asistido al genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino en Gaza, con más de 70.000 muertos, un 25% de ellos menores de edad. Escalofriante cifra a la que hay que añadir los miles de desaparecidos, exiliados, encarcelados y refugiados. Ataques que no han parado tras el tramposo “acuerdo de paz” impuesto por Trump y Netanyahu, por el que quieren apropiarse de la costa gazatí.

En menos de un mes más de 1.000 libanesas y libaneses han sido asesinados por las bombas de Israel, con una brutalidad similar a la ejercida contra el pueblo de Gaza. Más de un millón de personas se han visto forzadas a desplazarse hacia el norte de Líbano. ¿El objetivo de Israel es ocupar territorio libanés y colonizarlo?

En Irán, los civiles asesinados por los bombardeos estadounidenses ya superan los 2.000 y más de 7.000 heridos.

Recordemos que, en 2003, con el PP en el Gobierno, en España ya sufrimos el zarpazo de la guerra. No olvidemos a los 192 muertos en los atentados de Atocha y cercanías, consecuencia de la participación de nuestro país en la invasión de Irak.

Estas guerras atentan contra la vida y son la negación misma de la soberanía de los pueblos: Venezuela, Colombia, Cuba, Groenlandia, Líbano, Irán, Siria. Ritmos y formas diferentes en busca de los mismos fines imperialistas.

Las guerras bélicas, y la guerra social que se desarrolla como derivada de las primeras, son parte de la lucha de clases que no ha desaparecido; por mucha confusión que introduzcan los intelectuales pagados por el capital y difundida por sus medios de comunicación.

Ante este tétrico panorama vemos como saltan por los aires hasta las más leves redes de seguridad de las que se había dotado la democracia liberal: las leyes y normas que “garantizaban” los derechos humanos, la “justicia” internacional que apenas sí balbucea intenciones contra Netanyahu y guarda un vergonzoso silencio respecto a Trump, o las instituciones internacionales y quienes las lideran: la UE, la ONU o la OTAN, contradiciéndose según convenga, como las señoras Von der Leyen y Kaja Kallas o guardando silencio como herr Merz; yendo como un pollo sin cabeza, como el señor Guterres; o directamente exhibiendo un vomitivo servilismo como es el caso del señor Rutte. Instituciones que se han hecho pasar durante décadas por herramientas al servicio de la paz y la democracia, hoy se les cae la careta dejando claro que no son más que instrumentos del capital, al servicio de sus intereses.

Sin ninguna pretensión adulatoria, debemos reconocer la valentía del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al negarle a EE.UU. el uso de las bases militares de Rota y Morón. Una posición, en este contexto, que destaca más por lo oportuno que por su efecto, y que es más valorada fuera de España que en la piel de toro. Cosas de la intoxicación mediática que sufrimos. Señalamos también que la posición del Gobierno es coincidente con el rechazo del 70% de la población a los ataques de EE.UU. e Israel, según refleja el último barómetro del CIS.

Desde la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), editora de TS, llamamos a la movilización de masas contra la guerra y a participar en todas y cada una de las acciones que se convoquen para rechazar la guerra y señalar a sus responsables y a quienes les avalan.

Reafirmamos nuestro compromiso de participar con una delegación en la Conferencia y el Mitin Internacional contra la Guerra que tendrá lugar en Londres los días 19 y 20 de junio, promovido por Stop the War4.

Comité de Redacción

  1. https://tribunasocialista.com/2026/03/05/declaracion-de-astrade-nos-llevan-al-desastre-nos-llevan-a-la-iii-guerra-mundial/
  1. https://tribunasocialista.com/2026/01/27/organizarse-o-barbarie/
  1. https://www.lavanguardia.com/internacional/20260128/11451356/guerra-ucrania-alcanzara-dos-millones-bajas-proxima-primavera.html
  1. https://tribunasocialista.com/2026/02/26/mitin-internacional-contra-la-guerra/

Editorial: Criticamos al Gobierno

En Tribuna Socialista n.º 173, abrimos una nueva etapa con cambios estéticos, entre los que se incluía –en el faldón del sumario, pág. 2– un párrafo en el que decíamos lo que aspiramos a ser. En la editorial de este número 174, tenemos que comenzar diciendo también que somos una publicación independiente de los gobiernos, de los partidos políticos, de toda fe religiosa y que nos regimos, única y exclusivamente, por la opinión de nuestras asociadas y asociados.

Que seamos independientes no implica neutralidad, pues como reflejamos en el párrafo aludido: “…aspiramos a ser un punto de encuentro para la izquierda…”.

Aunque oficialmente no sea así, todos los partidos están aprestándose para unos próximos comicios, de hecho, en otro artículo de este mismo número, comentamos las dificultades de la izquierda para formar una coalición electoral unida. La realidad nos dice que estamos en un nuevo período electoral.

Precisamente por ello, y porque somos independientes, pero no neutrales, hacemos estas aclaraciones, para abordar una sana crítica al Gobierno de Pedro Sánchez, sin ser ciegos a lo que ocurre.

El ataque permanente al Gobierno de coalición por parte de la derecha extrema y la extrema derecha, –podría hablarse de “bullying” político– se da desde el minuto después del cierre de las urnas en las generales de julio de 2023. Comenzando por la presión que el PP ejerció sobre Felipe VI, para que encargara a Feijóo iniciar los pasos para la investidura; presión a la que el señor Borbón accedió. Esto, sabiendo que no tenía el apoyo suficiente, pero, probablemente había que intentar un nuevo tamayazo.

Pocos meses después, en abril de 2024, el pseudo sindicato Manos Limpias, de orientación fascista, interpuso una demanda contra Begoña Gómez. La fiscalía solicitó el archivo de la causa, el informe preliminar de la UCO no encontró delito…, aun así el juez Juan Carlos Peinado activó la causa que hoy va camino de cumplir dos años de investigación prospectiva, culebrón judicial y juicio mediático, que se pretende mantener hasta que haya elecciones generales. Como este caso, hay otros.

No tenemos interés en los pormenores de estos casos, ni en contribuir al circo mediático. Sirva la mención de ejemplo de casos fabricados por las organizaciones que la derecha utiliza como brazo armado para machacar a sus adversarios políticos, como anteriormente machacaron a otras y otros como Pablo Iglesias e Irene Montero, Mónica Otra, el exfiscal General del Estado… y a todo aquel que no apoye la idea de que solo la derecha está legitimada para gobernar. Este acoso judicial no sería posible sin la colaboración de jueces que se prestan a seguir la consigna de Aznar “el que pueda hacer que haga”; consigna a la que se suman los medios de comunicación en manos de la derecha económica y política.

La derecha tiene la misma libertad de expresión que el resto de los ciudadanos, solo que a ellos nadie les aplica una Ley Mordaza; pueden decir lo que quieran que no pasa nada, incluso declararlo ante la Sala 2ª del Tribunal Supremo, como hizo el mentiroso MAR en el juicio contra Álvaro García Ortiz, juicio que desembocó en una vergonzante sentencia.

Claro que la derecha puede manifestar su oposición contra las medidas que toma un gobierno contrario ideológicamente. Pero no utilizar las instituciones del Estado para derribar al Gobierno que sumó los votos de las diputadas y diputados electos en las urnas. Ni que poderes económicos, judiciales y mediáticos actúen como poderes fácticos.

No es fácil combatir toda la basura que genera la derecha de toda la vida, y a la vez intentar gobernar un país con casi 50 millones de habitantes. Ahora bien, el Gobierno tiene en sus manos muchos resortes y capacidades que a nuestro modo de ver no utiliza o no lo hace correctamente.

La crítica que hacemos desde Tribuna Socialista es que las políticas del Gobierno, en algunas ocasiones se dan de bruces con la realidad que la mayoría de la sociedad vive/sufre, pues el 80% de la sociedad necesita más política de izquierdas, eficaz, y menos proclamas mediáticas. No negamos que ha tomado algunas medidas acertadas pero también se acumulan las promesas o evidentes necesidades incumplidas.

Un ejemplo es la reforma laboral (RD 32/2021) que pareciera la madre de todas las reformas. La realidad es que dejaron vivos la mayoría de los efectos lesivos de las reformas de 2010 y 2012. La percepción en la vida de los trabajadores respecto a esta reforma no es muy positiva:

  • El contrato fijo-discontinuo salió de las estadísticas como contrato temporal, para ser considerado un contrato indefinido. Eso ha disminuido la temporalidad estadísticamente, pero la realidad es que casi 1 millón de trabajadores y trabajadoras con este contrato, muchas de ellas y ellos, tienen una relación laboral de puesta a disposición con la empresa, con una indefinición tremenda. Hay quienes tienen varios contratos fijo-discontinuo con varias empresas y entre todas no suman una jornada laboral completa.
  • La reforma de 2012 modificó el art. 51 del Estatuto de los Trabajadores (ET) eliminando la necesidad judicial previa para la aplicación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), permitiendo que las empresas apliquen despidos colectivos tras cumplir la formalidad del periodo de consultas con los comités de empresa y las secciones sindicales, llevando a los despedidos a la demanda judicial a posteriori.

La reforma de 2022 dejó intacta esta lesiva medida, salvo para las administraciones públicas. Una medida que ha provocado millones de despidos de trabajadoras y trabajadores con derechos, para ser sustituidos por mano de obra precaria; solo hay que ver cómo ha caído el salario más frecuente.

Hace no mucho, desde el Gobierno se clamaba que actuaría contundentemente contra las grandes empresas que anunciaban ERE en los que están siendo despedidos miles de trabajadores ¿Con qué herramienta? A pesar de los 550 nuevos inspectores de trabajo que el Gobierno incorporará hasta 2027, pero ¿qué son 2.550 inspectores para 3,3 millones de empresas y 22,5 millones de ocupados?

  • Insistimos, la reforma de 2022 dejó buena parte de las agresivas medidas de las reformas de 2010 y 2012. Por ejemplo, quedó sin modificar el abaratamiento de la indemnización por despido a 33 días por año trabajado que introdujo la reforma de Rajoy y continúan en vigor las cláusulas de descuelgue de los convenios, por parte patronal, mientras que los trabajadores tienen prohibido protestar y hacer una huelga cuando el convenio está en vigor, pero pierden poder adquisitivo a raudales, medida a la que le abrió la puerta la reforma de Zapatero y afianzó la del PP.

Celebramos que se recuperase el principio de ultraactividad de los convenios colectivos, y que se recuperase para los convenios sectoriales la materia en jornada y salario, así como que en 2020 se derogase el art. 52-c del ET, por el que se permitía el despido objetivo por bajas médicas. Son aciertos, pero absolutamente insuficientes frente a las promesas de derogación de las reformas laborales que se aplicaron con motivo de la crisis de 2008.

En otras políticas, aunque no es solo achacable a este Gobierno, es evidente la escasez de esfuerzo inversor en infraestructuras, particularmente si lo comparamos con el gasto en defensa:

  • En 2025 se presupuestaron 11.300 millones para transporte, y 2.798 millones para vivienda, frente a los 33.715 millones en defensa -2% del PIB comprometido con la OTAN.

Este país hace aguas, y no solo por la cadena de borrascas, en carreras, en ferrocarriles y particularmente en vivienda de protección oficial (VPO). Esas son las guerras que hay que librar con urgencia, pero ha sido un frente desguarnecido durante años. Y las medidas legislativas que manan del Gobierno son titubeantes, cuando no a favor de los propietarios; que no sufren ningún problema de vivienda.

Tenemos que citar que no se ha cumplido la promesa de derogar la Ley orgánica 4/2015, conocida popularmente como Ley Mordaza, por la que miles de personas son multadas arbitrariamente por agentes de policía de los sindicatos “fachipol”, que ejercen su ideología porra en mano, mintiendo en los partes de lesiones y multando a quienes ejercen su libertad de expresión y derecho a la movilización.

Actualmente nos enfrentamos a un nuevo contraste entre la realidad de la calle y la del Gobierno: mientras hay un clamor que exige la derogación de la Ley 15/1997, la que permite la obscena privatización de la sanidad pública, se nos presenta un Anteproyecto de Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud, que incluye una disposición derogatoria que recoge dicha reivindicación. Sin embargo, el texto del Anteproyecto está plagado de terminología que “limita la gestión de los servicios sanitarios públicos por parte de entes privados con ánimo de lucro”, pero limitar no es eliminar la sangría de la privatización.

La confianza en el Gobierno está deteriorada, pues, por qué habríamos de confiar en el Anteproyecto sanitario, cuando los defensores de las pensiones en las calles llevan años exigiendo que se cumpla la Ley 21/2021 por la que se tenía que encargar una auditoría a las cuentas de la Seguridad Social para establecer cuánto dinero le debe el Estado a la caja de las pensiones públicas desde 1967.

Son muchas las reivindicaciones no escuchadas o escuchadas a medias. Es mucha la pérdida de confianza y prestigio de los partidos de la izquierda, por culpa de la corrupción y de los casos de abusos contra la dignidad de las mujeres que, aunque en la derecha lo llevan en su ADN y sus mujeres parecen aceptarlo, en la izquierda es intolerable pues va contra la genética del hecho de ser de izquierdas.

La izquierda necesita unirse, que no uniformarse. Es una necesidad a la que ASTRADE aspira a contribuir junto a todo aquel que camine en esa dirección, pero no cabe duda que no nos podemos permitir que pase un gobierno de izquierdas más por la Moncloa sin tomar las medidas que la mayoría necesita

Redacción de Tribuna Socialista

Editorial: Vuestra guerra, nuestros muertos

El 24 de febrero de 2022 tropas rusas penetraron en el territorio de Ucrania; se cumplen por tanto cuatro años de guerra. La suma de muertos, heridos, desaparecidos o desplazados se cuenta por millones1, la mayor catástrofe en bajas humanas desde la 2ª guerra mundial. A esto hay que añadir las consecuencias de la primera fase de la guerra desde 2014 con el denominado “Euromaidán” y la anexión de Rusia de la península de Crimea.

Al margen de las circunstancias políticas en las que se ha ido desarrollando esta guerra, el sufrimiento del pueblo ucraniano y el ruso ha sido y es inconmensurable. Los jóvenes de uno y otro bando se ven arrastrados a una guerra que en muchos casos no entienden o que perciben como algo ajeno, dependiente de intereses económicos y políticos; se ven obligados a huir a otros países o esconderse para no ser arrastrados al conflicto. La población civil, con las infraestructuras inutilizadas tras cuatro años de destrucción, se enfrenta a todo tipo de privaciones, sin electricidad para calentarse o imposibilitados para cubrir necesidades básicas, incluidos los alimentos. No caben “peros”, es una pelea de oligarcas que han tomado como rehenes a la población civil.

Las guerras, declaradas o no, se extienden por doquier: distintas organizaciones estatales y ONG’s hablan de 56 conflictos armados. Sin embargo, este drama va más allá de la estadística. El anhelo de paz a la que sin duda aspiran los pueblos se enfrenta a una fiebre armamentística desaforada que únicamente esconde el lucro y el ansia de poder de unos pocos. En gran parte del mundo no cabe la paz y el desarme, no es posible denunciar la guerra sin ser señalado como defensor de Putin o de la OTAN.

Con relación a la guerra ruso-ucraniana, los dirigentes de la Unión Europea, con Ursula von der Leyen a la cabeza, se rasgan las vestiduras por los ataques rusos, mientras miran para otro lado ante el genocidio palestino; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se comporta como un quintacolumnista a sueldo de las grandes empresas de armamento; los Gobiernos incrementan sus presupuestos en defensa ante las amenazas de Trump; y todos, con el apoyo mediático, nos avisan del peligro que supone Putin para la seguridad europea. Desde que empezó esta fase de la guerra Finlandia y Suecia se han convertido en miembros de la OTAN. En España, un estudio del CIS de noviembre de 2025 indicaba un 66,2% de los españoles pensaba que España se vería implicada en una guerra en los próximos años.

Aterrorizar tiene réditos

Desde enero, Trump viene intentando justificar su intención de anexionarse Groenlandia con el argumento del peligro de que, fundamentalmente Rusia pero también China, se apoderen de la isla, poniendo en peligro la seguridad de EE.UU. Por supuesto no sirve de nada que Rusia geográficamente ya tenga un acceso privilegiado al Ártico y por tanto a Groenlandia, pero es ahora cuando ve el peligro inminente. Igualmente, su exigencia de elevar los presupuestos en defensa de los países de la OTAN al 5% encuentra justificación ante la amenaza rusa. A nadie se le oculta que este incremento del gasto militar se destinaría a compras de material a las empresas armamentísticas estadounidenses; en esto se traduce el “America First” cacareado por Trump.

En Francia, el presidente Macron justifica duplicar el presupuesto en defensa2: “La aceleración de peligros exige acelerar el esfuerzo en defensa. Para ser libres hay que ser temidos, para ser temidos hay que ser poderosos”. Pronuncia estas palabras a la vez que plantea recortes generales de los servicios públicos franceses. En Alemania, el canciller Merz anuncia la implantación del servicio militar obligatorio y el aumento en defensa, también por la amenaza “activa y agresiva” de Rusia. En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer señala que “la postura de Rusia hacia el continente, incluso si se acaba la guerra de Ucrania, obliga a tomar decisiones en materia de defensa”. Italia, Países Bajos, Bélgica…, se calcula que en 2025 se ha incrementado el gasto en defensa en la Unión Europea en un 62% (381.000 millones de euros). En la Conferencia de Seguridad de Munich, que se ha celebrado este mes de febrero, los líderes europeos se comprometieron con 90.000 millones más para Ucrania.

¿Y España? Pedro Sánchez incrementó el gasto militar en 2025 en 10.000 millones de euros para llegar al 2% del PIB. Ante la presión de Trump sobre los países europeos para que sostengan militarmente la guerra en Ucrania, incrementando su aportación a la OTAN, Pedro Sánchez ha resistido argumentando que con sus previsiones actuales puede llegar a cubrir las necesidades de defensa europea, y que las peticiones de Trump ponen en peligro las capacidades de desarrollo como país y el Estado de bienestar, sin embargo Sánchez confesó que en 2025 se gastaron 34.000 millones sin pasar por el Congreso. Por su lado, Margarita Robles, ministra de Defensa señala en relación con la operación “Centinela del Ártico”3: «La colaboración va a ser la que nos pida en cada momento el Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR), el mando aliado, que es el que tiene que decir a cada país de qué manera colabora y en qué misión”. Pedro Sánchez asegura que este gasto militar no va en detrimento de los servicios sociales, pero ¿no se debería dedicar ya ese dinero al mantenimiento de las infraestructuras, a salvar la sanidad, a cubrir el déficit de las universidades públicas, a crear las 100.000 plazas de FP públicas que se necesitan, a aumentar los fondos de atención a la dependencia?. En todo caso, y es obvio, esto producirá un impacto sobre el déficit público, con un beneficiario claro, la industria de defensa, y más concretamente la de EE.UU.

Mirar la Luna y no el dedo

Que las ansias de paz de la mayoría pesan más que los cantos de sirena de los señores de la guerra se manifiesta continuamente, no solo por la resistencia ante la destrucción de los servicios públicos y de los bajos salarios, motivo de continuas movilizaciones, también, subjetivamente, por la simpatía que despierta posicionarse en contra de los planes guerreros. Pedro Sánchez es alabado mundialmente cuando declara que no va a cumplir el objetivo del 5% o cuando llama “genocidio” al genocidio palestino. El pueblo español ya se posicionó claramente contra la guerra en 2003 y en la actualidad, según el CIS, un 73,9% muestra su miedo a verse envueltos en una futura guerra.

Por eso, tenemos que mirar con simpatía las movilizaciones que por todo el mundo se producen ante las agresiones a los pueblos, ya sea palestino, venezolano, cubano, o las guerras como la de Ucrania o Sudan.

En este número encontraréis una sección especial dedicada al Mitin Internacional contra la Guerra que se celebrará en Londres el 20 de junio de este año, que es continuidad del que ya se celebró en París en octubre del año pasado. Nuestra asociación cabecera, ASTRADE, se une a la campaña contra la guerra y acepta la invitación que los organizadores nos hacen para participar. Dicha sección consta del llamamiento que hacen las organizaciones convocantes, la respuesta que hacemos como asociación y una hoja, en la que figuran las primeras firmas por nuestra parte, para que todo el que lo desee pueda adherirse, enviando la hoja firmada a: astrayde@gmail.com. Invitamos a todos los lectores a leerlo, suscribir el llamamiento y a difundirlo a todos los contactos militantes y en todos los foros en que participemos.

Redacción de Tribuna Socialista

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1 Según El País (27 de enero) las bajas en los últimos cuatro años serían de 1.200.000 en el bando ruso y 600.000 en el ucraniano. Según la fuente que se consulte los datos son diferentes, y tampoco explican a qué se refieren.

2 Macron en sus dos mandatos (10 años) ha incrementado el gasto en defensa en un 67,4%, al pasar de los 40.596 millones que destinó en 2016, hasta los 64.000 millones gastados en 2024 https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/francia?anio=2016https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/francia

3 “Centinela del Ártico” es una misión que coordinará la presencia militar creciente de los aliados de la OTAN en Groenlandia

Organizarse o barbarie

En enero de 2016 Trump levantó la polémica con la siguiente declaración: “Tengo a la gente más lealPodría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”. Diez años después, él no ha disparado directamente, es el inductor del asesinato de Renèe Good en Minneapolis y otras cuatro muertes más. Ha transformado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los EE.UU. -Inmigration and Costums Enforcements (ICE)-, en una organización paramilitar al servicio de su presidencia totalitaria. La Asociación Trabajo y Democracia, editora de la revista Tribuna Socialista, nos solidarizamos con el pueblo de Minnesota y la huelga que han llevado a cabo el día 23 de este mes de enero.

Esa declaración sobre la impunidad ante sus votantes es compartida por los tiranos y tiranillas que gobiernan subidos a la ola de fascismo a la que asistimos. Lo grave, como el caso de Hitler en 1932, es que ese poder ha sido adquirido en las urnas. Y lo peor es que una gran masa de votantes mantiene su apoyo e intención de voto a esta forma de gobernar dictatorial.

Este lamentable fenómeno se reproduce en nuestro país; de otro modo no se entiende la impunidad de Díaz Ayuso, tras la decisión política de dejar sin asistencia hospitalaria a 7.291 personas en las residencias de Madrid en 2020, contribuyendo a su muerte en abandono o su cada día más vergonzante corrupción basada en la privatización sanitaria y que la sigan votando o con intención de votarla. Lo mismo ocurre respecto a su partido, el PP, que, tras evidenciarse la indolencia, ineptitud dolosa de Mazón en Valencia y las falsedades de Feijóo, mantiene la cualidad de Partido más votado en Extremadura.

En general, la gente piensa que el exterminio en Gaza o la sangría de muertos en los frentes ruso y ucraniano no les afecta, y muchos y muchas siguen dando su apoyo a partidos como PP y VOX que apoyan abiertamente al genocida Netanyahu y que secundan la violencia de Trump contra otros Estados soberanos y contra su propio pueblo.

El problema, y la historia está repleta de ejemplos, es que lo que ha ocurrido en Venezuela puede ocurrir en cualquier otro país. Retrotrayéndonos en el tiempo, la sociedad británica y francesa debieron pensar que la invasión de Austria, los Sudetes, y después Polonia, en 1938 y 1939 respectivamente, no iba con ellos, de la misma manera que en 1936 se posicionaron en la una falsa neutralidad, respecto al golpe de Estado militar contra la II República española. Es posible que la sociedad groenlandesa, hasta hace unos pocos meses, habrá visto la situación de Venezuela como algo que no les afectaba. También Cuba, Colombia, Méjico están bajo amenaza. Veremos cuanto tarda el dictador en volver a señalar a Canadá.

No es nuestra intención realizar un análisis psicológico ni sociológico de cómo reaccionamos las personas y la sociedad ante los crímenes y la guerra cuando pensamos que nos son ajenos o las tenemos lejos. No obstante, tenemos muy claro que el 100% de la responsabilidad no es de los individuos ni de la sociedad. Hay muchos factores que influyen en la opinión publica y su acción o inacción: intoxicación mediática, inacción de la justicia, parálisis de las organizaciones sociales, influencia de los intereses económicos…

La responsabilidad recae en las instituciones de los Estados y en las direcciones de las organizaciones (partidos y sindicatos), por su doble lenguaje: Dicen estar contra el comercio de armas, pero continúan comerciando con países que no respetan los derechos humanos o que directamente comenten genocidio; como es el caso de Israel. Otro ejemplo claro de responsabilidad institucional y mediática lo tenemos en el relato que se ha impuesto sobre la guerra en Ucrania. Llevamos cuatro años de conflicto, tiempo en el que se han soslayado los factores previos desencadenantes de la guerra, como si, de repente, Rusia hubiese invadido Ucrania sin hechos previos, lo que no justifica en absoluto la agresión militar de Putin. Para quienes quieran profundizar en este asunto, y en el desarrollo del genocidio cometido por Israel en Gaza, ponemos a su disposición las 83 publicaciones que en Tribuna Socialista hemos publicado a lo largo de este cuatrienio (1). Resumir que, tras este conflicto ha estado y está la apropiación del mercado de la energía en Europa: gas licuado y petróleo, principalmente, cuya gran tajada mayoritaria se ha llevado EE.UU. Han impuesto la versión de “buenos y malos”, una simpleza, cuando lo que ha detrás es una guerra de intereses económicos, entre otros. La energía, particularmente el petróleo, es el común denominador de los conflictos actuales: Palestina, Irán, Venezuela, Groenlandia, así como las dos guerras de invasión de Irak (1990-1991 y 2003 a 2011) y la intervención en Libia (2011).

Los organismos e instituciones supranacionales e internacionales también quedan retratados. La Unión Europea y la ONU entraron en parálisis tras la respuesta desproporcionada y genocida que Israel comenzó a dar en Gaza, tras el 7 de octubre de 2023, y la descarada complicidad de la Administración estadounidense de Biden; Trump ha venido después a poner su sello personal y a sacar tajada para su entorno, pero sin desviarse del apoyo al genocidio que ya estaba iniciado. La UE sigue en encefalograma plano. Las palabras vacías, como el silencio, son una forma de complicidad necesaria y vergonzante.

El papel de lacayo que el Sr. Rutte, secretario general de la OTAN, está desempeñando, explica décadas de rechazo a esa estructura militar que en España se impuso tras el intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981 -el Gobierno de Calvo Sotelo firmó la adhesión de España a la OTAN el 30 de mayo de 1982, y el de Felipe González selló la permanencia tras el tramposo referéndum del 12 de marzo de 1986-. Hoy queda claro el papel de la OTAN al servicio del imperialismo occidental, muy particularmente a los intereses económicos de los EE.UU. La memoria es muy importante, y por ello hay que recordar también los infames Pactos de Madrid, en 1953, entre los USA y el régimen franquista, por los que Estados Unidos instaló en España cinco bases militares: Torrejón (Madrid), San Pablo (Sevilla), Zaragoza, Rota y Morón de la Frontera -quedan activas la de Rota y Morón-. Enclaves militares desde los que Estados Unidos lanza sus incursiones bélicas.

La situación, una vez más, deja en evidencia a la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyo Consejo de Seguridad está integrado por cinco naciones: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, todas ellas con derecho a veto y siendo las mayores incitadoras de conflictos armados del planeta.

A pesar de todo: de una mayoría mediática intoxicando diariamente y polarizando a la sociedad; del poder económico azuzando guerras para salvaguardar sus intereses; de los aparatos de los Estados -tanto represores como de inteligencia- al servicio de los poderosos, etc. La resistencia de quienes viven de su trabajo hace saltar todas las previsiones y adversidades. Lo vivimos a principios de este siglo con el rechazo masivo a la guerra de invasión de Irak, lo vemos con el fortalecimiento del movimiento contra la guerra en Ucrania y su rechazo a continuar alimentándola, la hemos vivido recientemente con las masas en las calles manifestándose contra el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, vemos con esperanza a la generación Z alzando la voz contra la desigualdad en distintos países, lo estamos viendo en las grandes ciudades estadounidenses contra el ICE y sus crímenes. Vemos una inmensa ola de rechazo popular a la invasión de Venezuela y a la rapiña que se cierne sobre sus recursos, así como contra las pretensiones de Trump de apropiarse Groenlandia.

Las masas quieren salir a las calles a movilizarse, mientras las organizaciones oficiales y las instituciones están paralizadas por el miedo a dar un paso que les deje fuera de juego. No son conscientes de que ya están fuera de juego y de que cuando quieran acudir a las masas, éstas, ya no confiarán en sus llamados.

Son las masas sociales: la juventud y la clase trabajadora, los únicos que puede frenar el avance del imperialismo hacia la barbarie a la que nos empuja. Pero los marxistas sabemos que las masas por sí solas no lo harán; necesitan a sus organizaciones para defender la democracia y en última instancia a la humanidad. Y, a pesar de la no comparecencia de quienes dirigen esas organizaciones, los pueblos resisten, se movilizan y buscan organizarse en los movimientos sociales de base.

La izquierda tiene la imperiosa necesidad de organizarse. Es deseable que sean los partidos y sindicatos de la clase trabajadora quienes nos organice y movilice. Las organizaciones de la izquierda están en la disyuntiva de ser motor o freno; acompañar a las instituciones subordinadas a los intereses de las minorías que confrontan mediante la guerra o escuchar a la mayoría, organizarla y defender los intereses y reivindicaciones de la mayoría social.

Estamos atentos a la Conferencia y Mitin europeo que se celebrará el próximo mes de junio en Londres, continuidad del multitudinario evento que se celebró en París los días 4 y 5 de octubre del pasado año https://tribunasocialista.com/2025/11/03/conferencia-y-mitin-en-paris-contra-la-guerra/

Hasta aquí estamos en 1.530 palabras.

  1. TS-130, de enero de 2022, Pág. 20. Comunicado del CATP, publicado el 21 de enero, un mes antes de la ocupación de territorio ucraniano por parte de Putin.

TS-131, de febrero de 2022. Pág. 20. Comunicado del CATP, Contra la Guerra.

TS-132, de marzo de 2022. Págs. 3 y 4 de. Editorial: “No a la Guerra. Recuperar la capacidad de compra de los salarios, parar la especulación”.

TS-133, de abril de 2022. Págs. 6 a 9. “Conferencia obrera europea contra la guerra y la explotación”.

TS-134, de mayo de 2022. Págs. 3 y 4. Editorial “Ni un euro para la guerra”.

Págs. 17 a 19 del mismo número (TS-134). “25 de junio. Encuentro europeo contra la guerra, la OTAN y la explotación”.

TS-138, de noviembre de 2022. Págs. 18 a 21. “Manifiesto: ¡Alto a la Guerra!”.

TS-139, de diciembre de 2022. Pág. 11. “Al a la guerra, sin condiciones”. Artículo de Juan Fernando Díaz-Mayordomo y Silvia Font.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-139). “Cuidado con las sanciones económicas”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 21 del mismo número (TS-139). “Guerra tras guerra”. Artículo de Eduardo Hernández.

TS-140, de enero de 2023. Pág. 13. “Presentación pública del manifiesto ¡Alto a la guerra!

TS-141, de febrero de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “Doce meses de destrucción y muerte”.

Pág. 7 del mismo número (TS-141). “Misiles o pensiones”. Artículo de Balsar Santos”.

Págs. 8 y 9 del mismo número (TS-141). “Primer año de guerra”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 10 del mismo número (TS-141). Comunicado del CATP “¡Alto a la guerra en Ucrania!

Pág. 11 del mismo número (TS-141). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “¡8 de marzo por el alto a la guerra! ¡Por las reivindicaciones!

Pág. 18 del mismo número (TS-141). “Los pueblos de Europa toman las calles para gritar ¡Alto a la guerra! Artículo de Baltasar Santos.

TS-142, de marzo de 2023. Pág. 8. “Detener la matanza. Alto al derramamiento de sangre. Artículo de José Antonio Iniesta.

Págs. 9 y 10 del mismo número (TS-142). “Crónica del acto contra la guerra, organizado por ASTRADE en la Agrupación Socialista del Distrito de Salamanca (Madrid).

TS-143, de abril de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “1º de mayo: ¡Alto a la guerra social y militar!

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-143). “Manifiesto internacional contra la guerra”.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-143). “¡Alto a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-145, de junio de 2023. Págs. 8 y 9. Acto debate, organizado el 31 de mayo por el Club de Amigos de la Unesco: “Ucrania: alcanzar la paz y el desarme nuclear”.

Pág. 10 del mismo número (TS-145). Comunicado de Militares contra la guerra “Sobre la paz y el alto el fuego en Ucrania”.

TS-147, de octubre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “La barbarie sionista se ceba en Palestina”.

Pág. 6 del mismo número (TS-147). Crónica de la manifestación solidaria con Palestina en Madrid, del 29 de octubre de 2023.

Pág. 10 del mismo número (TS-147). Declaración de ASTRADE “¡Es una indecencia permanecer callados ante el exterminio que se está produciendo en Gaza!

TS-148, de noviembre de 2023. Pág. 5. “Alto al genocidio del pueblo palestino”. Artículo de José Antonio Iniesta.

Pág. 21 del mismo número (TS-148). Resolución del CATP “¡Alto el fuego inmediato, levantamiento del bloqueo de Gaza!

Pág. 22 del mismo número (TS-148). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas, contra la guerra y el genocidio.

TS-149, de diciembre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “Salvar la economía hundiendo la humanidad”.

Págs. 4 y 5 del mismo número (TS-149). “No a la venta de armas”. Artículo de Baltasar Santos.

Pág. 10 del mismo número (TS-149). “La guerra”. Artículo de Manuel Ruiz.

TS-150, de enero de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “El coste de la guerra para los ciudadanos de Europa”.

Pág. 5 del mismo número (TS-150). Posición del Comité de Redacción “¡Lo que está ocurriendo en Gaza es un Genocidio!”

Págs. 6 a 8 del mismo número (TS-150). Crónica, de Pascual Sánchez, del la Manifestación del 29 de enero en Madrid. “¡Alto al Genocidio! ¡Alto el fuego inmediato!

Pág. 14 del mismo número (TS-150). “¡No a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-151, de febrero de 2024. Pág. 14. “Segundo año de guerra en Ucrania ¡Alto el fuego incondicional! Artículo de Pascual Sánchez.

Pág. 15 del mismo número (TS-151). “17 de febrero: Alto a la masacre en Palestina”. Artículo de Rogelio Obrador.

Pág. 33 del mismo número (TS-151). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “Apoyar la resistencia palestina es preservar el significado del Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

TS-152, de marzo de 2024. Págs. 4 y 5. Crónica del acto celebrado el 21 de marzo en la sede de UGT“¡Alto al Genocidio! Redactado por Roberto Tornamira.

Pág. 13 del mismo número (TS-152). 8M: Solidaridad con las mujeres palestinas. Artículo de Montse Salvatierra.

Págs. 14 a 16 del mismo número (TS-152). Entrevista a Manuel Ruiz, capitán de navío.

TS-Especial, de mayo de 2024. “Llámenlo por su nombre: Genocidio”.

TS-155, de junio de 2024. Págs. 5 y 6. “La mayoría quiere convivir en paz y no alimentar las guerras” Posición del Comité de Redacción de Tribuna Socialista.

TS-156, de julio de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “OTAN, 75 aniversario de un trampantojo”. Págs. 13 a 16 del mismo número (TS-156). Llamamiento del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra, reunido el 4 de mayo de 2024.

TS-158, de septiembre de 2024. Págs. 23 y 24. “EE.UU., e Israel retransmiten en directo sus crímenes en Palestina, con el silencio mundial”. Artículo de Joseba Izaga.

TS-159, de octubre de 2024. Págs. 2 a 4. Editorial “Tiempos convulsos”.

Págs. 10 y 11 del mismo número (TS-159). “La obsolescencia de la ONU”. Artículo de Vicente Mateos.

Págs. 18 a 20 del mismo número (TS-159). Entrevista a Viçent Garcés, ex eurodiputado socialista, participó en la reunión del 4 de mayo en París contra la Guerra y en la Conferencia de Berlín del 2 y 3 de noviembre de 2024.

Pág. 25 del mismo número (TS-159). Denuncia de censura “Palestina, una tierra negada y silenciada por la UNED

TS-160, de noviembre de 2024. Págs. 16 y 17. “El imperio contraataca” Artículo de Viçent Garcés.

TS-161, de diciembre de 2024. Págs. 5 y 6. ¿Hacia dónde va Europa? Artículo de Baltasar Santos.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-161). “Manifestación contra el genocidio en Gaza: La última del año, pero no será la última”. Crónica de Roberto Tornamira.

TS-162, de enero de 2025. “Manifestación contra el genocidio en Gaza, 18 de enero: la primera del año, pero no será la última”. Artículo de Pascual Sánchez.

Págs. 24 a 26 del mismo número (TS-162). Campaña por la liberación del Dr. Abu Safiya.

TS-163, de febrero de 2025. Págs. 8 y 9. Artículo “La Europa humillada”, de Manuel Ruiz.

Págs. 12 a 15 del mismo número (TS-163). Entrevista a Taher Alí, palestino nacido en el exilio y militante por la Liberación de Nacional Palestina.

TS-164, de marzo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “La primera víctima de la guerra es la verdad”.

Págs. 9 a 11 del mismo número (TS-164). Entrevista al coronel de infantería, Enrique Vega Fernández.

Pág. 17 del mismo número (TS-164). Campaña por la liberación del Dr. Hussam Abu Safiya, preso de Israel.

TS-165, de abril de 2025. Págs. 14 a 16. Artículo “¡El Estado palestino es una herramienta para normalizar el apartheid y el genocidio!”, de Awad Abdel Fattah.

TS-166, de mayo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “Israel es un Estado genocida: rompamos relaciones con Israel”.

Págs. 8 a 10 del mismo número (TS-165). Acto organizado por ASTRADE, el 13 de mayo de 2025, con el capita´n de navío de la Armada, Manuel Ruiz, el oficial de la Armada Manuel Pardo y el 1er. Secretario de la Agrupación del PSC en El Vendrell, Baltasar Santos, bajo el título “Guerra en Ucrania: antecedentes y consecuencias de la paz impuesta por los EE.UU.”

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Contra el genocidio en Palestina”, de Baltasar Santos.

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Libertad para el DR. Abu Safiya”, de Baltasar Santos.

Págs. 17 y 18 del mismo número (TS-165). Artículo “Un genocidio sostenido en el tiempo”, de Pascual Sánchez.

Págs. 19 y 20 del mismo número (TS-165). Comunicado de Juristas por Palestina “Ante el ataque armado contra el buque humanitario Conscience, de la Flotilla de la Libertad”.

TS-167, de junio de 2025. Pág. 14. Artículo “Vasallaje de Europa”, de Fernando Ruiz.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-167). Artículo “Cruzando el abismo”, de Manuel Ruiz.

TS-169, de septiembre de 2025. Págs. 2 a 4. Editorial “Dos caras de la misma moneda: la sumisión institucional a Trump y la resistencia de los pueblos”.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-169). Artículo “El pueblo palestino vencedor de la vuelta ciclista a España 2025”, de Roberto Tornamira.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-169). Respuesta de ASTRADE al llamamiento de la Coordinadora alemana del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-169). Llamamiento a la paz de militantes rusos y ucranianos.

Declaración de ASTRADE, 16 de octubre de 2025 “Tras el genocidio, llega el negocio”.

TS-170, de octubre de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “No es una guerra entre pueblos, es una guerra contra los trabajadores”.

Pág. 12 del mismo número (TS-170). Artículo “Las movilizaciones por Palestina deben continuar”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-170). Artículo “El fin de una fase, el comienzo de otra…y la necesaria revisión”, de Awad Abdel Fattah.

Págs. 24 a 30 del mismo número (TS-170). Reportaje “Conferencia y Mitin en París, contra la guerra. 4 y 5 de octubre de 2025”, realizado por Rogelio Obrador.

TS-171, de noviembre de 2025. Pág. 13. Artículo “La farsa de Trump: ni acuerdo, ni paz, ni alto el fuego”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Pág. 20 del mismo número (TS-171). Artículo “El Trumpantojo”, de Enrique Dargallo.

TS-172, de diciembre de 2025. Págs. 7 y 8. Artículo “El objetivo de Trump: acabar con la UE”, de Vicente Mateos.

Págs. 9 a 13 del mismo número (TS-172). Artículo “La economía de guerra: de las teorías históricas a la práctica actual”, de Baltasar Santos.

Redacción de Tribuna Socialista

Sentido y oportunidad de ASTRADE y Tribuna Socialista

Este año se cumplen 20 años desde que se publicó el primer número de Tribuna Socialista1. Meses antes se habían reunido en Silla (Valencia) un grupo de compañeros y compañeras preocupados ante el panorama que se vislumbraba en nuestro país. En su primer editorial explicaban:

El 16 de julio de 2005, compañeros y compañeras socialistas de distintas procedencias territoriales y experiencias políticas, pusimos en común nuestras preocupaciones e inquietudes sobre la situación política de nuestro país, y como inciden en la mayoría social”

Y concluían con un compromiso editorial:

El espíritu de este boletín es el compromiso con el mantenimiento de los valores y principios ideológicos que nos definen como socialistas. Consagrando: La libertad, la solidaridad, la igualdad, como cimientos de un modelo social más justo. Comenzamos por la defensa y recuperación de los derechos arrancados por nuestros antepasados en la lucha secular por la democracia, y que constituyen la base del Estado de Bienestar”

Sin esfuerzo podemos desmentir a Carlos Gardel y su tango “Volver” cuando dice “que 20 años no es nada”. El mundo y nuestro país en concreto han mudado su piel cuan serpiente. De aquellos tiempos en los que el PSOE y el PP se turnaban en el mundo parlamentario y la mayoría social asistía expectante a los bandazos políticos, no ha quedado nada. Veamos una somera cronología de los hechos:

2005 – 2012, la transición se resquebraja

Ya desde principios de siglo las costuras de la Constitución se empezaron a abrir ante la irrupción de las masas en el terreno político; en primer lugar, se empezó a hablar de memoria histórica y de reivindicaciones que la transición había dejado orilladas; después el rechazo a la participación española en la segunda guerra de Ikak movilizó a millones de personas; las patéticas actuaciones del PP en la crisis del Prestige, el accidente del Yak-42, y en atentado del 11 de marzo de 2004. Estaban justificadas, más que de sobra, las preocupaciones e inquietudes a las que se refería el editorial del n.º 1 de Tribuna Socialista al estallar la crisis económica de 2008 que se llevó por delante al Gobierno socialista de Zapatero, ante la aprobación de las reformas de pensiones (2011) y las reformas laborales de 2010 y 2012, así como del artículo 135.3 de la Constitución, impuesta por Ángela Merkel, que sometía nuestros servicios públicos a la salud de los bancos.

Tras Zapatero volvió el PP con Rajoy a la cabeza aprobando una reforma laboral que llenó de alegría a los grandes empresarios, profundizando más aún la reforma de las pensiones, y entregando el país a los corruptos.

Signo de la resistencia trabajadora, las organizaciones sociales mayoritarias convocaron una huelga general en 2010 y dos huelgas generales masivas en 2012, ante el paro creciente, la represión campante y el deterioro progresivo de los servicios públicos. Después se hizo el silencio sindical.

2012 – 2018, crisis total

En 2014 Juan Carlos I abdica en Felipe VI tras descubrirse que desde que fue nombrado Rey por el dictador había amasado una enorme fortuna, mediante negocios corruptos amparándose en la impunidad que le garantizaba la Constitución, y por los que pasados años huyo a Abu Dabi, para evitar la evidencia de que no todos somos iguales ante la ley.

Por otro lado, a partir del año 2012 se desarrolla el llamado “process” a raíz del debate estatutario que se produjo en Cataluña en el que se burló la voluntad y decisiones del pueblo catalán, y que tuvo como consecuencia la radicalización a posiciones independentistas de una gran parte de la población catalana. La convocatoria de un referéndum en 2017 por la Generalitat y el Parlament llevó a la Monarquía a una situación sin precedentes. El aparato de Estado, abanderado por Felipe VI, desencadenó una represión desaforada y el Gobierno de Rajoy, apoyado por el PSOE y todos los partidos de la derecha, aplicó el artículo 155 de la Constitución por el cual asumía el Gobierno de la Generalitat.

En el periodo 2014-2018 el PSOE se vio envuelto en una crisis sin parangón; en las primarias de 2014 para elegir al secretario general, Pedro Sánchez ganó la elección contra el candidato del aparato; en octubre de 2016, en una maniobra bochornosa en el Comité Federal, cesó a Sánchez; seguidamente Sánchez ganó otras primarias, en 2017, contra la candidata del aparato apoyándose en las bases del partido. A pesar de las continuas presiones, en 2018 Pedro Sánchez ganó una moción de censura, apoyándose en los partidos a su izquierda, contra el PP de Mariano Rajoy que tenía medio Gobierno en los tribunales envueltos en la corrupción.

Y en esto “llegó el comandante y mandó parar” como cantaba Carlos Puebla. Una insurrección popular espontánea se produjo el 15 de marzo de 2015 (popularmente conocida 15M). Las masas, hartas, tomaron las calles de todo el país durante la jornada de reflexión, el día antes de las elecciones municipales, con la voluntad de barrer todo el sistema político. El panorama parlamentario cambió radicalmente apareciendo nuevos partidos a derecha e izquierda, y la necesidad de llegar a pactos para formar algún gobierno. La crisis se desató tanto en el PSOE como en el PP. La izquierda del PSOE irrumpió en el Congreso con más de 70 diputados y más de 5 millones de votos.

2018 – 2025, se cae la careta

Durante este periodo, la crisis constitucional se ha hecho palpable. A pesar de que Pedro Sánchez, apoyado por los partidos de izquierda, no ha sido capaz de revertir las reformas laborales, ni la represiva “Ley Mordaza” que le exigía la mayoría social, ni ha frenado las privatizaciones y el proceso destructivo del Estado de bienestar, desde el minuto uno su Gobierno ha sido tachado de ilegitimo por los partidos de la derecha, por la judicatura, por el aparato mediático e incluso por elementos del propio PSOE. Sin embargo, Pedro Sánchez y su Gobierno fue más lejos de lo que podíamos pensar, sacando adelante la Ley de Amnistía. Esto, provocó el miedo de los herederos del franquismo a perder alguno de los resortes del Estado les coloca enfrente de la mayoría social y de un Gobierno que osa zarandear las togas herederas del TOP y que, aunque simbólico, ha sido el primer Gobierno en remover el Valle de los Caidos, tras 50 años de democracia tutelada.

Aznar, tótem de la derecha, llama cerrar filas, y todo el poder judicial se entrega a una vorágine prevaricadora interviniendo sin pudor en la vida política, el poder mediático a la propaganda fascista contra derechos y libertades, y el PP y VOX defienden programas ultraderechistas que ni Hitler, Mussolini o Franco tendrían ningún problema en firmar.

Con este panorama, el “gobierno progresista”, en aras de la defensa del Estado de Derecho, del ordenamiento jurídico, de la Monarquía, de la Unión Europea, se muestra conciliador practicando políticas que no molesten demasiado a la derecha. El incremento de gastos militares, mandado por Trump, que no pueden ser más que destinados a la continuidad de la guerra entre Ucrania y Rusia, los negocios y venta de armas al Estado genocida de Israel, y más recientemente los apoyos o el silencio ante los ataques a la soberanía de los pueblos practicado por la Administración Trump en Sudamérica, junto con la situación económica que viven las familias sometidas por la inflación y la dificultad para el acceso a la vivienda, dificultan la resistencia que ejerce los partidarios de la izquierda para enfrentar al ascenso de la extrema derecha. Son de agradecer los gestos de Pedro Sánchez frente a Trump en la cumbre de la OTAN en junio del pasado año y las decisiones y declaraciones frente a Israel, pero no dejan de ser simbolismos que soslayan los 70.000 asesinados en Gaza.

Organizar la resistencia

De manera tenaz, nuestro boletín Tribuna Socialista ha servido de portavoz mensual, a largo de 172 números, para la defensa de derechos políticos y sociales; abanderando la defensa de la sanidad ante la privatización rampante; los presupuestos de educación pública ante los recortes en beneficio de la concertada y la rapiña de la Iglesia Católica; defendiendo el actual sistema público de pensiones y el poder adquisitivo de los pensionistas; los derechos y salarios de los trabajadoras y trabajadores; la emancipación de la mujer y la defensa de sus derechos y su vida; posicionándose intransigentemente contra la guerra,…etc. A lo largo de estos 20 años, incansablemente, hemos dado voz a numerosos compañeros y compañeras de distintas sensibilidades, no solo socialistas, para que expresaran sus opiniones como argumentario de estos valores.

En 2018 surge la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE) con el objetivo de dar cobertura legal a conferencias, debates, publicaciones…etc. Desde ese momento ASTRADE ha impulsado o participado en varios actos y conferencias presenciales o telemáticas.

Según sus estatutos2 y esquemáticamente sus fines son:

  • Configurar un espacio de pensamiento, debate y elaboración con un enfoque de izquierdas.
  • Crear un lugar de encuentro plural, democrático y participativo.
  • Ser un contrapeso de las políticas neoliberales.
  • Promover canales en el mundo del trabajo con intereses propios contrapuestos al neoliberalismo.
  • Colaborar con organizaciones con objetivos análogos.
  • Apoyar cualquier iniciativa que persiga la mejora de las condiciones laborales y políticas de trabajadoras y trabajadores.

En junio de 2024, ASTRADE y Tribuna Socialista nos integramos. Así lo anunciábamos en el número 155 de nuestra revista3.

Tras años de colaboración, y compartiendo valores fundacionales, la revista de libre expresión política Tribuna Socialistay la Asociación Trabajo y Democracia, sus órganos de dirección y sus asociados y asociadas, hemos decidido unirnos, en la asamblea celebrada el pasado 27 de junio”

Punto de encuentro

En todo el mundo vivimos un momento de angustia y desorientación. Las noticias que llegan desde todas las latitudes ponen en cuestión cualquier referencia a lo que queda de derecho internacional. La arbitrariedad, la impunidad, el asalto a la soberanía de los pueblos se enseñorea en todo el mundo.

En nuestro país, muchos trabajadores y trabajadoras nos manifestamos faltos de representación. Echamos de menos organizaciones que se expresen de manera independiente defendiendo nuestros intereses como clase social mayoritaria. Es por esto que surgen como setas tras la lluvia todo tipo de asociaciones vecinales o colectivos en defensa de algún servicio público. Las formas de resistencia se multiplican nacional o internacionalmente, y lo hacen al margen de Gobiernos e instituciones internacionales encorsetados por su impotencia o complicidad ante los abusos de los que somos víctimas la mayoría.

No es habitual que una asociación como ASTRADE disponga de un órgano de expresión como es Tribuna Socialista, ni tampoco lo es que un grupo de compañeros se conjuren con numerosos colaboradores para impulsar este punto de encuentro, sin sectarismos ni imposiciones, para ayudar a organizar la defensa de las reivindicaciones e intereses de la gran mayoría de la humanidad, incluida su propia existencia.

Desde todo el mundo compañeros y compañeras se coordinan y organizan para preparar una respuesta ante las guerras que una banda de criminales entregados al lucro, sin importarles la propia destrucción del planeta, pretenden condenar a la población.

Enrique Dargallo

Director de Tribuna Socialista

1 https://tribunasocialista.com/wp-content/uploads/2026/01/1ts-1.pdf

2 https://tribunasocialista.com/2024/06/27/estatutos-de-la-asociacion-trabajo-y-democracia/

3 https://tribunasocialista.com/wp-content/uploads/2026/01/ts-155-integracion-astrade-y-ts.pdf

Editorial: El liberalismo es un enfermo crónico de privatización

Cuando las sospechas se convierten en evidencia debería ser hora de decisiones políticas y judiciales contundentes. No vale poner paliativos ni parches. No hacerlo deriva en desconfianza y decepción. Esto vale para la corrupción y vale para la privatización; que en no pocas ocasiones van unidas.

Cuando se ha hecho evidente que la Casa Real era un nido de parásitos desenfrenados, no se ha actuado en ningún sentido: ni fiscal, ni judicial, ni político, ni tan siquiera mediático, dando lugar a la naturalización del comisionismo utilizando los cargos públicos. Si lo hace el jefe por qué no los demás.

Ahora se ha hecho evidente que la privatización de la sanidad es una hemorragia de dinero para el erario público, un riesgo para las y los pacientes y casi un axioma de corrupción. Es hora de actuar con contundencia contra esta lacra, derogando las leyes que hacen posible esta perversión: los artículos 66, 67 y 90 de la Ley 14/86 que establecen los contratos singulares y los conciertos con entidades privadas; y la Ley 15/97 en su totalidad -solo tiene un artículo- que hace posible que cualquier sablista, se haga rico a costa de los impuestos.

Quienes se dedican a distinguir entre privatización y colaboración público-privada mantienen una falacia, pues el crecimiento sostenido del beneficio es un principio al que las empresas no están dispuestas a renunciar. Por ende, lo que eufemísticamente llaman colaboración, no es más que negocio. El caso del Hospital de Torrejón de Ardoz solo tiene la peculiaridad de que un audio escuchemos las consignas dadas por el CEO de Rivera Salud a sus subordinados. Todas las empresas están inspiradas por criterios similares, para alcanzar el objetivo del incremento anual de beneficios. Este criterio es el que lleva a que las campañas de cribados de cáncer, por ejemplo; sean de mama, de cevix, de colon, etc., terminen siendo prácticamente estéticas, sin que las empresas que cobran por realizarlas dediquen los recursos necesarios para que tengan el rigor que deberían. ¿Acaso no cabe pensar que el hecho de que cada año no se tomen medidas preventivas que combatan las gripes estacionales, es una forma de alimentar el negocio por la vía de la saturación de las urgencias hospitalarias? El resultado es el colapso de las urgencias, en muchas ocasiones, con pacientes no adscritos por los que facturan aparte.

El alma liberal…

El problema político que sufrimos es que las empresas no podrían acceder a este gran nicho de negocio, lo público, si no contasen con la colaboración necesaria de una importante parte de la clase política. Hete aquí que esta enfermedad del liberalismo, la privatización, parece ser contagiosa, pues no son pocos los que, diciéndose progresistas, conviven con la enfermedad y no parecen dispuestos a aplicar tratamiento alguno.

Es indiscutible, y hasta coherente, que la derecha tiene en su ideario la jibarización del Estado, pues, si pudiesen, lo reducirían a la justicia, las fuerzas armadas y la policía, no para proteger a la sociedad, sino para protegerse asimismo del cabreo de la mayoría social: un ejemplo de esto es la “Ley Mordaza” que impuso el PP en 2015 y que ahí continúa sin derogar.

Esos que vociferan la palabra libertad, hablan de la libertad del individuo para hacer lo que le venga en gana, aunque eso perjudique a la mayoría social. El día que se explicó que sus derechos terminan donde comienzan los de sus congéneres no asistieron a clase.

las consecuencias

El convencimiento refractario a la cosa pública los lleva a detraer dinero público para el establecimiento de universidades privadas, a la par que asfixian económicamente a las públicas y endurecen las condiciones de acceso a las titulaciones, empujando al alumnado hacia los negocios privados, donde, pagando, se puede acceder a cualquier titulación sin necesidad de tener una determinada nota, basta con que la familia pueda pagar, lo que solo puede hacer una minoría. Un negocio que en el curso 2024/2025 superó los 4.100 millones de euros.

La operativa es exactamente la misma en el mercado de la salud privada, con el agravante de que este negocio se nutre, además, de dinero público vía conciertos. A falta de datos estatales, decir que en Madrid se desviaron más de 3.000 millones de euros a los hospitales de gestión privada, un 30% del presupuesto total para sanidad en la Comunidad de Madrid. La presión de las listas de espera, el colapso de las urgencias, el déficit de médicos de familia y pediatras… lleva a que el 26% de la población en todo el Estado, en promedio, tenga una póliza privada de salud. En 2024, solamente los hospitales privados facturaron 13.900 millones de euros en todo el Estado.

Es un negocio sin miramientos. En el Hospital de Torrejón, presuntamente, el personal sanitario tenía orden de reutilizar los catéteres de electrofisiología que cuestan 2000 € cada uno. Un material que sólo puede reutilizarse tras enviarlos a una fábrica de Alemania, para su reciclaje.

En las residencias de mayores y en los colegios infantiles la comida es, en general, incomestible y escasa. El común denominador para toda la gestión privada es la escasez de plantilla, lo que deviene en una atención insuficiente para los usuarios, que se palía con el sobre esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, sometidos a sobrecargas de trabajo; una de las justas denuncias de los sindicatos médicos en la huelga que ha tenido lugar entre el 9 y el 12 de diciembre.

La educación primaria y secundaria públicas sufren el mismo acoso gubernamental en las comunidades autónomas, en favor de la educación concertada. Exactamente lo mismo que en las residencias de mayores. Nuevamente sin cifras estatales, en el presente curso 2025/2026 han sido 62.000 los alumnos y alumnas que se quedaron sin plaza en Madrid para cursar sus estudios en FP, donde casi el 50% del alumnado se ve empujado a un centro privado.

Esta misma dinámica, si bien con tecnicismos que lo hacen menos evidente, se está aplicando al Sistema Público de Pensiones, al que se le presiona con una gran carga mediática con el mantra de la insostenibilidad del sistema. Mientras que el Gobierno se niega a cumplir con la Disposición Adicional sexta de la Ley 21/2021, por la que está obligado a encargar una auditoría a las cuentas de la Seguridad Social.

Al problema de la enfermiza privatización de lo público y del dinero que las empresas chupan de los contribuyentes, y sus derivaciones a la corrupción, hay que añadir las muertes y perjuicios a la salud que el liberalismo provoca con sus políticas.

Los 7.291 muertos en las residencias de Madrid, en 2020, fueron víctimas de la decisión política de la señora Ayuso, la protegida por la fracción TOP de la judicatura, para no obligar a las empresas que gestionan las residencias públicas a medicalizarse y para no trasladar a los hospitales a los enfermos, muchos de los cuales podrían haber salvado la vida. Eran esos enfermos que el CEO de Rivera Salud en el Hospital de Torrejón llama “pacientes no rentables”, a los que había que “reducir la atención para ajustar el servicio al presupuesto, aumentando las listas de espera y priorizando pacientes de fuera del área para mejorar beneficios”.

De igual modo, los 229 fallecidos en la DANA del 29 de octubre del pasado año en Valencia, son víctimas de esta orientación ideológica del PP y VOX, que lo primero que hicieron fue desmontar la Unidad de Emergencias de la Generalitat Valencià, porque no lo consideraban un servicio público necesario. Además del terrible desprecio por la vida de las personas que demostró Mazón y su gobierno.

Lo mismo podríamos decir de las 7 víctimas mortales, en los incendios forestales, entre enero y septiembre de este año, porque los gobernantes de Extremadura, Galicia, Castilla y León y Madrid externalizan los servicios de bomberos forestales a empresas privadas, mientras maltratan y precarizan a los bomberos forestales de TRAGSA -empresa pública-.

Mientras se desvían cada año miles de millones hacia las empresas privadas, que premian con obsequios millonarios y cargos en consejos de administración a sus secuaces en la política, se escatima en la construcción de vivienda pública; una necesidad urgente para hacer frente al drama social que sufren los hijos e hijas de la mayoría social, quienes no pueden emanciparse, ni puede pagarse una póliza privada de salud ni puede acceder a una universidad privada.

Desde Tribuna Socialista no nos situamos en la lógica de la derecha; a la que le da lo mismo cómo y por qué caiga el Gobierno, con tal de derribarlo. El presidente y su Consejo de Ministros están en su derecho de agotar la legislatura, pero solo merecerá la pena si lo hacen tomando decisiones que defiendan los servicios públicos y dando soluciones a las reivindicaciones de esa mayoría social.

El Comité de Redacción
Ciclo de deterioro sanitario en España
Ciclo de deterioro educativo en España

La esperanza está viva


Zohram Mamdani, el 26 de octubre en un mitin de campaña en el estadio Forest Hills, en Queens.
A su derecha el senador Bernie Sanders y a su izquierda la congresista Alexandria Ocasio-Cortez

“La esperanza está viva”, es una de las frases que Zohran Mamdani dijo la noche del 4 de noviembre, al ser proclamado vencedor en las elecciones municipales de Nueva York. Una esperanza que también revivió esa jornada electoral en otras grandes ciudades y estados; es el caso de Abigail Spanberger en el Estado de Virginia o de Mikie Sherill en el Estado Nueva Jersey. La última victoria demócrata ha sido la de la socialista Katie Wilson, perteneciente a la DSA, quien el 14 de noviembre ganó la alcaldía de Seattle -una ciudad con más de 800.000 habitantes-.

Esta oleada de derrotas del partido Republicado hay que atribuírselas a Trump y sus políticas destructivas, con todo el catálogo de agresiones de corte filofascista, pero no solo a eso.

No debemos obviar que también están siendo derrotadas las dinastías políticas en el seno del Partido Demócrata. El impulso que hace revivir la esperanza viene de los Socialistas Democráticos de América (DSA en sus siglas en inglés), que, no es un partido político, es una organización con 90.000 afiliados que actúa bajo el paraguas del Partido Demócrata. Esta organización política no es nueva; nace en 1982, tras la fusión de Democratic Socialist Organizing Committee (DSOC) y New American Movement (NAM). DSA celebró su último congreso en el mes de agosto pasado, en el que llegó a plantearse la posibilidad de separarse del Partido Demócrata y constituir un Partido de los Trabajadores; opción que no salió adelante.

Esta ola de entusiasmo y esperanza tiene dos elementos importantes en política: respuesta a las necesidades de la mayoría social y la renovación.

El eje de campaña de las victoriosas candidaturas demócratas ha sido, por ejemplo, por parte de Mamdani: crear una cadena municipal de tiendas de alimentación, congelar los alquileres, falta de protección social, transporte público gratuito, entre otras preocupaciones de la mayoría social. Y, en general, el Partido Demócrata pelea por dar continuidad a la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio –Affordable Care Act, abreviada (ACA)-, conocida como “Obamacuidados” (Obamacare), promulgada con carácter de ley el 23 de marzo de 2010.

El eje de campaña ha sido crear una cadena municipal de tiendas de alimentación, congelar los alquileres, falta de protección social, transporte público gratuito, entre otras preocupaciones de la mayoría social incluyendo la sanidad
(Obamacare)

En nuestro país, el 21 de diciembre se abre un periodo electoral con las elecciones autonómicas extremeñas que ha anticipado el PP, pensando que la debilidad de sus oponentes les dará una victoria contundente en Extremadura que ejerza de motor de arrastre para otras contiendas electorales. Como si el 13,56% de paro o el 32,4% de tasa de riesgo de pobreza y/o exclusión social no fuesen elementos de responsabilidad del gobierno de la señora Guardiola. Y como si los extremeños y extremeñas fuesen a olvidar las 50.000 hectáreas quemadas el pasado verano, con una gestión de los incendios más pensada como nicho de negocio para las empresas dedicadas a la extinción que una gestión pública con la prevención como objetivo; una óptica coincidente en Galicia y Castilla y León -el fuego ha devastado el pasado verano más de 330.000 hectáreas en la suma de las tres comunidades-.

Los problemas de la mayoría social en nuestras ciudades y pueblos no son muy diferentes a las de los y las estadounidenses: sanidad, carestía de la vida, vivienda inasequible, educación…Estos y otros problemas son los que se deberían abordar en los procesos electorales autonómicos, así como en los municipales y en las generales, cuando se convoquen.

En España: sanidad, carestía de la vida, vivienda inasequible, educación…son los problemas que se deberían abordar en las distintas campañas electorales que vienen en los próximos meses

La Sanidad pública en España está años luz, en positivo, de la red de mínimos que tiene la sociedad en los USA, pero eso no puede ni debe de ser un elemento para conformarnos e impedirnos ver que se está privatizando a marchas forzadas en favor de las grandes corporaciones que ven un negocio en la Salud de las personas, encarrilándonos hacia el modelo de beneficencia que le gustaría a la derecha. El trasvase de dinero público hacia las empresas privadas es una auténtica hemorragia en el Sistema Nacional de Salud: en 2024, las empresas privadas gestionaron 4.655 millones de euros públicos, un incremento del 4% sobre 2023, a través de los conciertos que consienten leyes como la 14/86 y la 15/97. Imaginemos que los candidatos no quemados de un partido propusiesen la derogación de estas leyes y la desprivatización de la Sanidad Pública.

En nuestro país. el trasvase de dinero público hacia las empresas privadas de salud es una auténtica hemorragia

Pensemos cuál sería la respuesta del electorado si esos candidatos propusiesen la creación de una red de supermercados municipales o autonómicos en los que poder adquirir productos alimenticios de proximidad y a precios no abusivos; haciendo frente a la especulación a la que se han entregado las grandes superficies de la alimentación.

Y si esos candidatos y candidatas abogasen por la creación de un banco público que nos salvase de los abusos de la banca privada, esa banca que ha tenido al cierre del tercer trimestre del presente año un beneficio récord, comparado con el mismo periodo de 2023, de 25.417 millones de euros, principalmente por el saqueo que nos hacen con las comisiones bancarias.

Supongamos que la campaña electoral de un partido estableciese la congelación de los alquileres, la construcción de 500.000 viviendas públicas anuales hasta 2030 y que las viviendas públicas fuesen públicas de por vida y que no puedan ser vendidas, jamás, ni por personas físicas ni administraciones.

Imaginemos que el candidato de un partido propusiese que los 7.500 millones de euros que en 2024 fueron a parar a los colegios concertados -el 60% de la oferta educativa concertada en España está en manos de la Iglesia-, se destinase a contratar profesorado en los colegios e institutos públicos, con el objetivo de reducir las ratios del número de alumnos en las aulas y a garantizar que ninguna alumna o alumno de FP se queda sin plaza -solo en la Comunidad de Madrid, más de 62.000 alumnos/as se han quedado sin plaza para estudiar en la Formación Profesional-.

¿Cómo respondería la clase trabajadora si nuestros candidatos defendieran una red de supermercados municipales o autonómicos como alternativa a la especulación de los precios de los alimentos…o un banco público…o la congelación de los alquileres y la construcción de vivienda pública…o destinar el dinero que se le da a la escuela concertada (el 60% en manos de la iglesia) a la educación pública?

En Extremadura, en Castilla y León, en Andalucía o en Valencia, y en el resto de comunidades cuando toque, así como en el Estado central, no olvidaremos a los 7291 de las residencias de Madrid, ni a los 229 de la DANA en Valencia, ni a las mujeres puestas en riesgo con la gestión de los cribados de cáncer de mama, ni a los muertos y damnificados por los incendios forestales… A la memoria hay que añadir la esperanza de que se aborden soluciones a los problemas que sufre la mayoría, en eso consiste la verdadera democracia.

Mamdani y sus compañeras y compañeros no lo han imaginado, lo han propuesto y el electorado se ha entusiasmado, por mucho que el depravado que ocupa la casa Blanca les llame socialistas y comunistas. La experiencia de estas victorias nos dice que con una plataforma de reivindicaciones claras y una organización vinculada a las masas se puede vencer a las derechas. Escuchar y atender sin defraudar, las reivindicaciones que están en la calle, es el giro deberían dar las organizaciones que se reclaman de izquierdas.

Comité de Redacción

Golpe togado

El adelanto del fallo de la sentencia, al ya ex Fiscal General de Estado, es inédito en la forma de proceder del Tribunal Supremo (TS). Como lo es también la rapidez: 7 días, en pronunciarse este alto Tribunal, en un país en el que la ¿Justicia? es lenta, muy lenta; solo hay que ver los 11 años que ha tardado en abrir juicio oral a la Familia Pujol.

A expensas de conocer la literalidad de la sentencia contra García Ortiz, incluidos los argumentos de los dos votos particulares, condenan sin pruebas rigurosas y dando valor a la suposición de la UCO de que el FGE borró sus mensajes de guasap para ocultar pruebas, dando más valor a lo que sin pruebas manifiesta la acusación, en contra de lo que ha defendido el Ministerio Fiscal.

Por ende, se han pasado los principios jurídicos y su propia doctrina por el forro de sus togas, pues la carga de la prueba en un proceso penal parte de la base del principio de presunción de inocencia, que se han cargado. En el caso contra el fiscal general del Estado se ha partido de la “presunción de culpabilidad”, exonerando a los demandantes de probar dicha culpabilidad.

Recordemos que el magistrado Eduardo Muñoz Baena, absolvió al PP por la destrucción de los discos duros de los ordenadores de su propio Tesorero, apelando a la «doctrina Botín»: una interpretación del Tribunal Supremo de diciembre de 2007 que establece que una acusación popular por sí sola no es suficiente para llevar a una persona a juicio si la acusación particular y el Ministerio Fiscal no sostienen la acusación.

Esta forma de hacer, por parte de los magistrados de la Sala 2º del TS, evidencia la sincronización política de la ¿Justica?, al menos del 70% de judicatura, que es la proporción de magistrados -5 de 7- que avalan el fallo de la sentencia, con las necesidades del PP, quienes necesitaban tapar, intentarlo al menos, la situación en Valencia y la indignación que provoca su pacto con VOX para evitar convocar elecciones, en la pretensión de echar tierra encima de sus responsabilidades políticas respecto a las consecuencias de la Dana del 29 de octubre de 2024. Recordemos que con 229 muertos.

En las últimas semanas tampoco le ha ido bien al PP con el escándalo de la nefasta gestión de los cribados de cáncer en mama en Andalucía, ni que toda la cúpula del PP en la Diputación de Almería esté detenida o imputada por el juez, junto al alcalde de Tíjola. A lo que hay que sumar la detención del alcalde, también del PP, de Villar del Humo (Cuenca) por tenencia de una plantación de marihuana. Demasiadas cosas, y eso que no gobiernan el Estado.

La fecha elegida para adelantar el fallo de la sentencia ha sido el 20N, un mensaje claro de chulería franquista, al menos así lo percibimos en Tribuna Socialista y es un recordatorio de que es el Poder Judicial quien mantiene atada y bien atada la democracia y el Estado de Derecho.

No es la primera vez que ¿la Justicia? sale al quite de los problemas de la derecha y/o que envía mensajes ideológicos. Esto deja en agua de borrajas la separación de poderes, la pone al mismo nivel que el derecho al trabajo y el deber de trabajar de todos los españoles y españolas (Artº 35 de la CE) o el derecho a una vivienda digna y adecuada (Artº 37).

La instrucción del caso y el juicio contra el Fiscal General del Estado es una vuelta a los Tribunales de Orden Público y a los juicios sin derecho efectivo a la defensa. Esta fracción mayoritaria de la ¿Justicia? es la misma que está boicoteando la Ley de Amnistía, en una clara afrenta al Poder legislativo e incluso al Tribunal Constitucional.

Esta sentencia, con los cinco votos a favor, para condenar al FG supone una prevaricación con mayúsculas porque los magistrados saben y les consta que no ha existido la menor prueba inculpatoria. Han llenado el TS de deshonor e indignidad, se han cargado la poca confianza que restaba en el Sistema Judicial y supone una continuidad del golpe de Estado que se viene perpetrando, al menos desde la investidura del presidente del Gobierno, por parte de los conservadores y fascistas del CGPJ.

Los que llevan 50 años conmemorando con pena y nostalgia la muerte del criminal de masas y dictador, Franco, demuestran que para ellos la transición, los pactos de la Moncloa y la Constitución misma son una formalidad que había que hacer, pero no que cumplir. En los hechos, esto significa que vivimos en una farsa y en una realidad inversa; en la que los ladrones acusan a los fiscales y los jueces correligionarios de los chorizos les dan la razón. Mal vamos.

Comité de Redacción