Editorial: 1º de mayo 2026: Día Internacional de las y los Trabajadores

El manifiesto de los sindicatos de clase mayoritarios tiene por lema este año “Derechos, no trincheras”. Muy acertado, en un momento en el que los servicios públicos son codiciados por el mercado privado, en el que los salarios y pensiones pierden poder adquisitivo por efecto de la especulación apoyada en la guerra y en el que cientos de miles de hijos de la clase trabajadora mueren en frentes de guerra o están amenazados de ser reclutados forzosamente.

Hoy más que nunca el internacionalismo tiene que volver a ser una seña de identidad. Defensa de los derechos laborales y los servicios públicos es defender la democracia para la mayoría de la sociedad en todos los países sin excepción.

Están en juego las condiciones de vida y trabajo de millones de asalariadas y asalariados, así como la de millones de trabajadoras y trabajadores autónomos. La clase trabajadora mundial tiene que organizarse y unirse. El individualismo ha infectado y atomizado al movimiento obrero y es responsabilidad de quienes dirigen las grandes organizaciones sindicales y políticas revertir esa tendencia.

Defender los derechos y la democracia es tomar posición contra la guerra y quienes la justifican e incluso la apoyan, como es el caso de los partidos como PP y VOX; también de quienes no quieren hacer más allá de grandilocuentes declaraciones, como acaba de ocurrir en la Unión Europea ante la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda de romper el Acuerdo de Asociación de la UE con el Estado genocida de Israel.

En el día internacional del trabajo de 2026, tenemos que poner en primera línea a las trabajadoras y trabajadores palestinos, a los que, tras haber destruido sus viviendas, sus escuelas y hospitales y asesinado a más de 70.000 de entre sus familiares, compañeros y vecinos, se les prohíbe acceder a sus puestos de trabajo en los territorios colonizados por Israel. Así como a las decenas de miles de trabajadores libaneses, a quienes el ejército sionista ha destruido sus hogares y sus formas básicas de vida.

Las víctimas de los crímenes de guerra cometidos por Israel y los Estados Unidos de América, en Gaza, en Cisjordania, en Irán y en Líbano, son principalmente la clase trabajadora de esas naciones: periodistas, médicos, enfermeras, conductores de ambulancias, obreros de la construcción, profesorado, etc.

En este 1.º de mayo también tenemos obligatoriamente que solidarizarnos con la clase trabajadora norteamericana, víctima en primera persona de los ataques del fascismo MAGA, apoyado por el gran capital financiero y empresarial de ese país. La agresión obsesiva de Trump contra las y los asalariados que habitan en los EE.UU., sean norteamericanos, latinos o afroamericanos, no es cuestión de raza, como se ha visto en Minneapolis, es cuestión de clase social.

El fascismo sea más o menos taimado, también persigue a la clase trabajadoras cuando niega la regularización de inmigrantes en nuestro país; no es que no quieran regularizarlos, es que quieren esclavas y esclavos sin derechos a los que sobreexplotar y utilizarlos como herramienta de presión para disminuir los salarios y precarizar las condiciones laborales de los trabajadores con derechos en España. Boicotear la regularización, como están haciendo el PP y VOX allá donde gobiernan, es negar que aflore una importante porción de mercado sumergido que ni cotiza ni tributa, por lo que es lo mismo que avalar el fraude laboral y fiscal y es ir contra la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, otro pilar del estado de bienestar en el punto de mira de la privatización y la destrucción de lo público, junto a la sanidad, la educación y la dependencia.

Son muchas las reivindicaciones pendientes de convertir en derechos, que no son otra cosa que necesidades de la mayoría de la sociedad, como el acceso a la vivienda para que nuestras hijas e hijos puedan emanciparse y construir su proyecto de vida digno. La defensa de servicios públicos de calidad como la sanidad y la educación, esos servicios a los que la minoría social, enriquecida a costa de la explotación de quienes vivimos de un sueldo o acosta de la especulación financiera, no les hacen falta porque pueden permitirse una póliza de salud privada y llevar a sus hijos a centros educativos y universidades privadas.

Reivindicaciones en el plano laboral, como la recuperación del poder de compra de los salarios, terminar con la lacra de los accidentes laborales -UGT denuncia 106 muertes en accidente laboral desde el 1 de enero del presente año. En 2025 murieron en nuestro país 735 trabajadoras y trabajadores en accidente laboral-.

Es preciso revertir todas las medidas lesivas que aun perviven en la legislación laboral procedentes de las reformas de 2010 y 2012, en materia de despidos, de temporalidad y de excesiva “flexibilidad”, siempre en favor del empresariado.

No hay otro método que la movilización, como lo están demostrando con su lucha las trabajadoras de Escuelas Infantiles (niñas y niños de 0 a 3 años), cuyo trabajo fundamental es remunerado con el SMI y condiciones de trabajo precarias.

Llamamos a participar en las manifestaciones del 1º de Mayo

No a la guerra, salarios dignos, vivienda y servicios públicos

Viva el día internacional de los trabajadores.

El Comité de Redacción

La ultraderecha que no cesa

Son las libertades, los derechos y normas constitucionales democráticas lo que nos permite convivir en paz en esta sociedad, y en todas, y lo que evita que ésta caiga en manos de quien no los respeta.

Quien iba a pensar hace pocos años, a pesar que lo veíamos con horror en otros países como Rusia, Arabia Saudí o Sudán, que nos podía pasar a nosotros; quien podía pensarlo incluso si mirando más cerca, Francia o Polonia, democracias plenas, veíamos que podían acabar en manos de algunos personajes políticos poco respetuosos con su propia casa, y ejercer una política de mano de hierro…

Y sin embargo, aquí estamos

Curiosa ésta época, donde la ultraderecha ya no necesita dar golpes de Estado porque puede hacer las mismas barbaridades, utilizando los votos democráticos, con los mismos chivos expiatorios, inmigrantes o desafectos, y con las manidas pero muy efectivas redes sociales, propiedad de tecnofeudalistas que solo quieren siervos en vez de ciudadanos libres.

Tienen la misma intención para cualquier sociedad de cualquier país, nada que ver con la humanidad o solidaridad. Nos equivocamos cuando desde nuestra ética de respeto a los derechos humanos juzgamos sus actos como inhumanos o llenos de crueldad.

No pretenden simplemente imponer la paz tras la guerra, o por contra, establecer un gobierno autoritario, o ultraderechista como algo necesario, lógico o en respuesta a la peligrosa izquierda…

En realidad necesitan impunidad absoluta para sus negocios, para justificar el no pagar impuestos, para sortear leyes y normas que constriñen sus libertarias necesidades, expresándolo con absoluta claridad e impunidad.

«…no es política, solo son negocios»

Lo que más me llama la atención, y percibo con temor, es cómo muchos ciudadanos incluso con las rentas más bajas, por la percepción de tener pocas expectativas de mejora o de poder tener siquiera una vivienda, en vez de exigir mejoras de manera organizada se quedan en una simple queja o protesta y trasladan sus necesidades, sus preocupaciones, a esos partidos que, como hemos visto muchas veces, sólo dan voces, y ejercen violencia política y física.

Y no olvidemos la reiterada evidencia de que estos partidos dejan siempre abandonados por el camino a estos mismos ciudadanos que una vez que han cambiado su necesaria y justificada participación política de carácter democrático, por un «simple depósito» de votos en opciones de ultraderecha, «consiguen» además, que sus deseos no satisfechos se conviertan en conflictos sin solución y, por tanto, en situaciones de ruptura para nuestra democracia.

Entonces, si vemos lo evidente, si lo juzgamos tan grave, ¿por qué nos cuesta a la izquierda aunar voluntades? ¿cómo es posible que no toleremos a nuestros compañeros de viaje, a quienes miramos con más recelo que ilusión, pregonando a los cuatro vientos, como si fuera idea nuestra, que deberíamos juntarnos?

Es agotador tanto intento de conformar un grupo, que incluso manteniendo cada uno su identidad, sus ideas, acaba por no respetar a los demás, no reconocer las diferencias y no ser consciente de lo integrador que es para nuestra sociedad, poder conjuntar a personas que tienen una ideología progresista pero diversa.

A veces parecemos, una mezcla de «La vida de Brian» y «Atrapado en el tiempo»,

porque a pesar de tanta reflexión, de intentar no repetir errores, seguimos sin encontrar la solución.

Como no mirar con esperanza renovada, con respeto, y admiración a quienes intentan, desde sitios diferentes, resolver este enigma, a quienes intentan ilusionarnos y darnos esperanzas de que, al menos, «Amanece que no es poco”.

Eduardo Hernández

Militante de la UGT y del PSOE

República sí, pero con derechos.

“No hay salvadores supremos: ¡Ni Dios, ni César, ni tribuno,productores, salvémonos nosotros mismos!
¡Decretemos el bien común!”

(Estrofa de la letra original de La Internacional, escrita por Eugène Pottier, junio de 1871)

Las efemérides tienen un lado positivo, el recuerdo, el no olvido, pero a la vez presentan un lado terriblemente negativo, el carácter repetitivo que convierte la celebración en un llamamiento sin contenido político y social. Desde Tribuna Socialista huimos de posicionamientos rutinarios, simbólicos, etc. Declaramos que nuestros principios se basan en el convencimiento de que la Democracia, para ser merecedora de tal nombre, solo se puede desarrollar en una República, laica y democrática, fiel defensora de la libertad y el respeto a la voluntad de los pueblos que componen el Estado.

                En coherencia con lo anterior, cada momento en que expresamos nuestras opiniones en los foros de intervención en los que participamos lo hacemos dotando de contenido ese sentir republicano, como lo hemos hecho participando en la gestación del Acuerdo Europeo contra la Guerra y la Explotación, bajo el lema ¡Ni Putin ni OTAN!, ante el silencio sepulcral de las izquierdas europeas, incluidas las organizaciones que en el Estado español se reclaman de la izquierda.

                De la misma forma que lo estamos haciendo desde el inicio del Genocidio de Gaza, situándonos, de acuerdo con otras organizaciones, bajo las banderas de ¡Alto el Fuego! y ¡Por la ruptura relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado sionista de Israel! Exigiendo el fin de la discriminación racista que el Estado supremacista israelita viene ejerciendo contra el pueblo palestino en los territorios ocupados y usurpados, Gaza y Cisjordania, desde hace décadas.Nos cabe el enorme orgullo de recorrer este camino con organizaciones hermanas que tienen en su haber el logro político de celebrar, con un indudable éxito, el 1ER Congreso Judío anti-sionista presidido solidariamente por la bandera palestina, con comunidades judías de Inglaterra, Francia, Alemania, entre otros países.

                Trabajamos cada día por hacer realidad una República para la pluralidad de pueblos del Estado español,que rompa con la política militarista de la Unión Europea, subordinada a la OTAN. Una República que garantice el uso de los recursos económicos del Estado en los avances sociales que necesitamos las trabajadoras y los trabajadores y las clases populares y que evite que las generaciones jóvenes de hoy sean utilizadas en guerras interminables, usadas como carne de cañón. Una juventud a la que paralelamente se le niega un futuro de vida digna.

                Convencidos de que no hay República sin derechos, trabajamos por la Auditoria a las cuentas de la Seguridad Social, comprometida en la Ley 21/2021, pero que el Gobierno incumple, para que se devuelvan los fondos económicos utilizados indebidamente por todos los gobiernos desde 1967: según el Tribunal de Cuentas, en su informe de 2020, la cifra ascendía a más de 103.000 millones de euros; el Ministro de Seguridad Social de la legislatura anterior admitió que la deuda del Estado con la Seguridad Social ascendía a más de 140.000 millones de euros; y según proyecciones realizadas por CCOO, la cifra detraída a las pensiones puede superar los 500.000 millones de euros. El dinero que pagaron los trabajadores con sus cotizaciones tiene que regresar a la caja común, patrimonio indivisible de todas y todos los trabajadores del Estado durante décadas. Basta de poner en duda las Pensiones, mientras se saquean las cotizaciones.

                Una sociedad no puede considerarse democrática mientras esté impune la gestión política causante de miles de muerte, de personas abandonadas, a las que se les negó su derecho a la asistencia sanitaria, como fue el caso de las y los mayores en las Residencias de Madrid, y de aquellas comunidades en las que hubiera casos iguales o similares. República para que la libertad prevalezca sobre el consumo y las cañas. Libertad para que las personas vivan con dignidad y no en la pobreza, en tanto que se enriquecen las Ayuso y otros como ella.

                Participamos activamente de la defensa de los derechos de la Mujer Trabajadora y declaramos que sin la Liberación de la Mujer Trabajadora no es posible la construcción de la sociedad igualitaria.

                El mejor antídoto, en tiempos de regreso de la extrema derecha en Europa, es la República con derechos, en la que se protejan los servicios públicos, como la Sanidad, la Educación, la Dependencia y las Pensiones, en lugar de entregarlos a parásitos y comisionistas.

                Una República igualitaria y defensora de las personas inmigrantes que conviven cada día con nosotras y nosotros en los barrios. El discurso de la xenofobia es una falsa solución de los problemas de la clase trabajadora. La derecha sí quiere inmigrantes, pero sin ningún tipo de derechos; quiere esclavas y esclavos. El sistema económico hegemónico es el responsable de la destrucción de los pueblos en todos los confines del planeta ¿Acaso los y las somalíes, nigerianos…que se echar al océano Atlántico y al mar Mediterráneo, donde pierden la vida por miles cada año, no huyen de la guerra por la competencia imperialista en disputa por las materias primas en el África subsahariana?

                Es porque queremos caminar hacia la República por lo que defendemos la Amnistía, para quienes participaron en el Referéndum catalán de 1 de octubre de 2017,no para salvarle la cara al pro sionista Puigdemont, sino para liberara las 3.000 personas anónimas, la inmensa mayoría de ellas trabajadoras, que están encausadas y que tendrían que acatar sanciones producto de la política represiva desencadenada por el Gobierno de Rajoy y sus fracciones mediáticas y judiciales. Negar el derecho a decidir, como cortapisar el derecho de libertad de expresión o movilización, es impropio de un Estado que alardea de democrático; que es lo que ocurrió con el “procès” y lo que ocurre cada día bajo los efectos de la “Ley Mordaza”, aun no derogada.

                Nos declaramos republicanos convencidos, y por lógica antagónicos con la monarquía, por lo que rechazamos las pretensiones de los gobiernos de PP y VOX de equiparar la etapa democrática de la II República con los 40 años de terror franquista. Defendemos las leyes de la Memoria Histórica y Democrática, aunque haya todavía mucho camino por recorrer para una justa reparación de nuestros muertos a manos del franquismo tras la guerra civil, desatada por el Golpe de Estado del 18 de Julio de 1936. Son decenas de miles de víctimas, aun hoy abandonadas en fosas comunes a lo largo de toda la geografía de los pueblos de España.

                Honor a los caídos que combatieron al fascismo español e internacional. El mejor recuerdo y el mejor homenaje es continuar trabajando por la República Social que garantice Trabajo, Libertad, Igualdad entre Géneros y oportunidades de vida para la juventud, para las generaciones de hoy y las venideras.

                Tribuna Socialista apuesta de forma clara por la República social y democrática, que no sea la continuidad del ADN de la monarquía heredada con cambios simbólicos de Himno y Bandera para que las élites que abogan por el lema “cambiar algo, para que nada cambie” no sigan viviendo de una estafa en forma de Democracia tutelada y bajo chantaje permanente de golpe de estado.

                El 14 de abril y el resto del año, continuaremos contribuyendo al Movimiento Republicano bajo estos principios y por supuesto te invitamos a marchar juntas y juntos.

¡Viva el 14 de Abril!

¡Viva la libertad y la democracia!

¡Viva la República!

Comité de Redacción