«Haters»

Los montañeros y las montañeras son, de suyo, gente apacible, solidaria, sufrida, con sentido de pertenencia a una comunidad. Personas que sin conocerse de nada se encuentran y se saludan o hasta se paran a charlar. Y si es preciso, se auxilian hasta ponerse en riesgo sin preguntar quién es aquel o qué vota o en qué idioma habla aquella.

Me cuenta un buen amigo, experimentado montañero, de su espanto porque, según me explica, ese odio visceral, propio de extrañas distopías literarias pero con el que convivimos cada vez más intensamente, se va instalando, también, entre los portadores de mochila y piolet. Es llamativo el tema.

Parece que partidarios de la salida de la cárcel de los Jordis y miembros del anterior gobierno catalán pintaron de amarillo, hace pocas semanas, una cruz metálica instalada en la cumbre del Aneto en 1951 por el Centre Excursionista de Catalunya. Hay también una Virgen del Pilar que colocaron algo más tarde alpinistas aragoneses.

No viene al caso opinar sobre la idoneidad de esta actividad reivindicativa ni sobre el, para muchos, anacronismo que supone la existencia de símbolos religiosos en cumbres emblemáticas. Lo terrible es, según me narra este amigo, que las redes sociales fueron inundadas de miles de mensajes de odio, proferidos por buena parte de esa comunidad montañera. Desde quien investigó y publicitó la identidad de los «pintores» hasta quienes, no en número pequeño, amenazaban de muerte o, en el más amable de los casos, expresaban su deseo de que los autores cayeran por un barranco o fulminados por un rayo.

La sociedad española y, por supuesto, la política catalana, rebosa de haters de todo signo hasta el punto de que su existencia empieza a parecernos natural. El odio, además, es irracional, está desprovisto de argumentos y, claro está, carece asimismo de interés por lo que diga el de enfrente. Cualquier acción del designado como enemigo es excusa perfecta para expulsar bilis y mala uva.

Yo mismo he sido víctima de una buena dosis de odio (y mala leche), incluso cuando fui a visitar a Oriol Junqueras en Estremera, o cuando se ha publicado que tengo discrepancias en cuestiones de partido (¡tamaño atrevimiento!). ¡Ay si algunos grupos de whassaps, donde los haters no te tienen que mirar a los ojos, «hablaran»…! Pero en fin… no es objeto de este artículo hacer un ejercicio de victimismo, pero los y las socialistas no podemos entender como natural un mundo en el que la realidad solo es blanca o negra, roja o azul, estelada o española. Y sobre todo, no solo no podemos colaborar con ese odio, sino que deberíamos (¡también hacia dentro!) trabajar arduamente para reducirlo. Parece que para algunos el todo vale se ha establecido como normal también en la pugna política interna. No es lo mismo denunciar unos encarcelamientos que creemos injustos –y solidarizarnos con presos y familias– que defender la independencia unilateral de un territorio por encima de leyes, constituciones y la mitad de la población. No es lo mismo querer reivindicar un catalanismo desacomplejado, que ser soberanista o estar a favor de un referéndum binario. Nada tiene que ver la reivindicación de la legalidad y el consenso con apoyar el uso de jueces y porras policiales para la resolución de problemas políticos.

La política está llena de matices, como la propia vida –la de verdad–, y esa es una de nuestras principales riquezas: el diálogo, la escucha atenta, la reflexión… Además, como he expresado en otras ocasiones, si hay algo que está en nuestro ADN, socialista y catalán, es el seny que escuché definir una vez a un importante político –de derechas, por cierto–, de la siguiente manera: «estoy radicalmente en contra de lo que dices, sentémonos a hablarlo».

No hay que alimentar a los haters –como si no se alimentaran ellos solos– sino conseguir que su tendencia al odio se convierta en una moda esperpéntica, que eso sí que es separatista. Yo mismo, como partícipe del proyecto del Partit dels Socialistes de Catalunya, del que me siento muy orgulloso, abogo por no pasar de puntillas por  nuestras señas de identidad, como es la histórica reivindicación desacomplejada del catalanismo, la izquierda y la democracia radical, para dentro del Partido, para Catalunya, y para España.

Los y las socialistas catalanes nacimos con vocación de vertebrar, de unir, de empastar y coser desde el diálogo, distintas tendencias de nuestra sociedad, en el ámbito de la izquierda y los movimientos sociales progresistas. No se creó el PSC para ser enemigo de nadie fuera del fascismo y las políticas reaccionarias que patrocinan la injusticia social. Los y las haters parecen querer imponernos la adopción acrítica de bandos y bandas en los que el enemigo esté muy claro y haya que ir «a por ellos». Les recuerdo que no es lo mismo «no ser independentista», que ser «antiindependentista», y nuestro partido, que nació como digo, para unir, no puede devenir en el antiindependentismo, cuando hay tanta fractura que solucionar y tanta discrepancia que hablar con tanto independentista de buena fe, que también los hay, solo faltaría.

Entonces, ¿por qué tanto odio? No os engañen amigos míos, porque el odio lo utilizan los cobardes intimidados, o como decía Daudet: «El odio es la cólera de los débiles»

Seamos abiertos, conciliadores, dialoguemos, consensuemos, de forma asertiva; esa debe ser la tendencia, la moda a seguir, pues como socialista catalán quiero lo mejor para Catalunya, en paz y armonía.

Larga vida a los «lovers».

Carlos Castillo

Diputat PSC al Parlament de Catalunya

Viva España

Rojo, amarillo, rojo, son los colores que conforman uno de los símbolos de nuestro país, la bandera; y últimamente parece que las personas que consigan tener una bandera más grande es más patriota, si además consigues tararear el himno puedes llegar a ser el español del año, pero si encima gritas ¡viva España!, estás defendiendo nuestra patria.

Pues no señores y señoras, me niego a que mi país sea un trozo de tela, me niego a que mi país sea un símbolo, me niego a que mi país sea la sombra de un objeto. Mi país ante todo son personas, heterogéneas, pero con un elemento común, la solidaridad.

Solidaridad que se demuestra siendo los líderes europeos en la donación de órganos; solidaridad que se demuestra con la familia, principal sustentadora de esta última crisis. Solidaridad, cuya mayor materialización de la misma fue la creación del Estado de las Autonomías, que viene a plasmar la diversidad de este país, y que sirve como elemento canalizador de poder entre el pueblo y el parlamento nacional, pero es que además sirve como engranaje de la redistribución de la riqueza entre ciudadanos.

La propuesta de eliminación de las autonomías, viene a significar aglutinar el poder en unas pocas manos, sin que ayuntamientos o autonomías sirvan de contrapeso. Esta propuesta viene a demostrar el pensamiento de una España plana, cuya idea de democracia se banaliza en votar cada cuatro años. Una España a la que se le pretende eliminar los cauces por los que se pueden expresar las necesidades, y eliminar las herramientas que permiten cubrir las mismas.

Han llegado a España, siguiendo los pasos tristemente dados por otros países europeos, los representantes de la ruptura, de la división social, y de las antítesis de los valores que representan nuestra nación. Valores como la igualdad, ya sea tanto en la lucha LGBT como en el feminismo, están cuestión bajo una idea equivocada de seguridad y justicia.

Estos fenómenos populistas, vienen alimentados por una globalización, a la que nuestras infraestructuras constitucionales que vertebran este país no han sabido adaptarse. La izquierda llama a recuperar el sentimiento obrero de hace veinte años, pero no somos capaces de entender que hay que recuperar el sentimiento de los siguientes cuarenta años, y los obreros actuales poco tienen que ver con los anteriores. Estamos ante una sociedad global y diversa, con una forma de organización más horizontal que vertical, y a la cual hemos exigido adaptarse a nuestras organizaciones, ante el fracaso de adaptar nuestra organización a ella.

El futuro es confuso, la automatización estará presente en cerca del 30% de las tareas, y la desigualdad sin unos servicios públicos robustos incrementará, fenómenos como Trump pueden calar. Por eso digo, Levantemos la bandera de la lucha contra la pobreza infantil, la economía inclusiva, la eliminación del hambre, la innovación, la transformación de las ciudades, la acción contra el cambio climático, el trabajo decente. Pero levantemos la bandera con una mirada solidaria e internacional. Porque nunca nuestro desarrollo presente debe ser a costa del futuro, porque nunca nuestro desarrollo debe ser a costa del desarrollo de otros.

David Iglesias

Militante PSC.

En torno al fascio

Resulta evidente, si observamos el transcurso de los acontecimientos cotidianos con cierta racionalidad, que de no ser por la decisión del Gobierno socialista –con el apoyo de alguna otra fuerza parlamentaria– de exhumar los restos del dictador Franco del mausoleo del Valle de los Caídos no se habría producido en España una exaltación del genocida tan llamativa, a través de manifestaciones en distintas capitales y aglomeraciones ante la tumba del general golpista, con la proliferación de símbolos anticonstitucionales, cánticos fascistas y ceremonias de la iglesia católica, siempre tan cercana.

De la misma forma, la tendencia última de fractura aparente de la derecha española ha permitido la visibilidad de Vox, una formación pseudopolítica situada en la linde constitucional dada su manifiesta y pública animadversión a la normalidad democrática y al respeto de las leyes, junto a la exteriorización de un discurso de bravuconería pendenciera. Un grupo este de Vox compuesto por un puñado de dirigentes fanáticos de muy reducida implantación, que presentó su gala en Vistalegre acompañado de todos los simpatizantes existentes. Si refiero todos, es que eran casi todos: los que habitualmente les siguen y algunos más, extraídos de los rincones más diversos y circunscritos fundamentalmente a Madrid.

Por tanto, desde mi punto de vista, no hay ningún motivo para la alarma ante un supuesto crecimiento de la ultraderecha o de un progresivo establecimiento de organizaciones ultras en nuestro país –otra cuestión es la incuestionable evolución de entidades de extrema derecha en el mundo, con cotas de poder logradas legalmente, con su significado de amenaza cierta–. Se trata, más bien, de la inevitable reacción de nostálgicos de la dictadura franquista y de algún otro sector social de los que habitualmente se autodenominan apolíticos –que, curiosamente, pertenecen sociológicamente a la carcunda más rancia de la ciudadanía española–, parte de los cuales participan de un acto melancólico de despedida en su particular visión de la historia yendo al mausoleo tétrico de Cuelgamuros, y otra fracción, más belicosa e intratable, esgrime con ostentosidad la parafernalia de un tiempo caduco para hacer visible por unos momentos su palmaria irrelevancia.

Fernando Ruíz Cerrato

PSOE-PSM Agrupación de Fuencarral

La salud de las sentencias

¿Qué esperar de la justicia española? Poco o nada que tenga que ver con el progreso de la sociedad. La avanzadilla de las sentencias, lentas y muy complicadas deben ir produciéndose por el empuje del pueblo español, y no porque sus Señorías, sean los que se molesten en adecuar la sentencia a la realidad o los que decidan ser pioneros en la toma de decisiones progresistas en una interpretación de las leyes en la sociedad en la que si vivimos la mayoría de los mortales y no en la que deben vivir la mayoría de los Jueces de los Altos Tribunales, que nada tienen de Altos, ni de Tribunales. Vayan a por sus recetas electrónicas, sigan el prospecto y si están muy graves… háganle caso a su médico (que es la vergüenza que están haciendo pasar a la Justicia y a los justiciables) y jubílense.

Vaya por delante, el respeto a los Jueces coherentes y adaptados al mundo de la mayoría del pueblo español, que sí gozan de buena salud en sus decisiones, que no pasan por dejar impune lo punible, ni por no condenar los delitos.

Y decimos salud de las Sentencias, porque si decimos la Salud de sus Señorías lo mismo nos meten en la cárcel por injurias, calumnias y revelación de secretos…

La Sentencia de la Manada, donde se abusa pero no es agresión sexual, la sección segunda de la Audiencia provincial de Navarra, los condenó por un delito continuado de abuso sexual con prevalimiento, por aprovecharse de su situación de superioridad coartando la libertad de la víctima. Absueltos de los delitos de violación de la intimidad por grabación con los móviles y del robo con intimidación

Los condenados por rodear el congreso

Septiembre de 2012, protesta autorizada por la delegación del gobierno en Madrid, la policía cargó duramente contra los manifestantes que pretendían rodear el Congreso de los Diputados. Cristina Cifuentes al mando de las fuerzas de seguridad, que calificó el suceso como “golpe de estado” (ni denuncia ni condena por ello).

Conclusiones: 34 detenidos y un único procesado, no se tuvieron en cuenta las declaraciones de políticos, asociaciones y ONGs que manifestaron que la actuación policial fue desproporcionada.

La sentencia a favor de la educación segregada por sexos del TC, “ el sistema es una opción pedagógica, decía el TC y las opciones no pueden considerarse como discriminatorias; apoyada la sentencia por 8 de 12 magistrados, nos indica que grado y concepto de la educación por la no discriminación tenemos en el alto tribunal, y al mismo tiempo, el apoyo a los centros privados, por parte del TC.

Y no entremos a valorar la asignatura de religión, que consideran los mismos Magistrados, que no vulnera el principio de neutralidad religiosa del Estado porque no implica “valoración alguna de las doctrinas religiosas” y garantiza el “derecho de los padres a que sus hijos reciban formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones” en fin….

Si mis conocidas hablaran de la moral… y de los colaterales de la doble moral…

La sentencia de las hipotecas y el sorprendente cambio a favor de la banca y de las Administraciones por el Tribunal Supremo. Que ya no se sabe en España que significa ser “interesado” ser “sujeto pasivo” o ser “aquellos en cuyo interés se expidan” pero España entera sabe que el impuesto, de la Banca condenada al pago, paso a ser la perjudicada en su honor y en sus intereses compartidos por las Administraciones receptoras del impuesto de

Actos jurídicos documentados, que eso si que sabe España entera, paga el de siempre, el ciudadano que pide una hipoteca…

Las sentencias que después de una violación el fallo es “que su forma de vestir era provocadora

Los titiriteros, Uno de los casos más humillantes de la historia reciente de la justicia en este país. Una obra de teatro donde unos personajes de ficción mostraban una pancarta en miniatura con un escrito: Gora Alka-ETA y que llevó a la Justicia a una exhibición de “machismo censurador” y que nos devolvió a la censura franquista de un sentenciazo. Los titiriteros estuvieron cinco días en la cárcel, acusados de enaltecimiento terrorista y la inclusión en el fichero de presos peligrosos. Un ataque a la libertad de expresión. Las madres y padres de los niños y niñas que estaban presente en la función y que declararon como testigos aseguraron que Pokemon o Bob Esponja contenían más violencia, y que los niños y las niñas estaban más aburridos y aburridas que otra cosa, porque como ya indicaba uno de los autores de la obra, no era para el público infantil… , la sola acusación del fiscal resultaba surrealista y la actuación del juez contradiciéndose en pocos días, resultó un bochorno para toda persona que creyera en la administración de la Justicia en España.

Las condenas de twitter… entre otros, Jordi Clara, César Strawberry, Zapata, Cassandra y sus polémicos tweets.

Hemos hablado muchísimo de este tema. La justicia se empeña en perseguir tuiteros por encima de delincuentes. No es posible judicializar todas las barbaridades que se dicen en la red, ni caben en las cárceles todas aquellas personas que expresen chistes de mal gusto, exabruptos o lleven el humor al límite de lo moral o lo políticamente correcto, incluso se ha llegado a proponer por un juez del TS impedir a una persona el acceso a Twitter, como medida de seguridad….

La famosa portada de El Jueves en el año 2007, la situación era que el Gobierno de Rodriguez Zapatero había aprobado una ayuda de 2500 euros por niño para las familias españolas, y al parecer, la familia Real la solicito, la consecuencia fue una portada fue secuestrada por la Audiencia Nacional, de la revista sátira “el Jueves” seguro que se recuerda, la monarquía intentando conservar su especie.

Este hecho, según las crónicas de ese momento, lo que provocó fue una huida de autores de la revista y el fin de El Jueves como un medio independiente… dudoso orgullo para sus señorías!!

Cerrar bien las piernas

La jueza Carmen Molina Mansilla, titular del número 1 de Vitoria protagonizó uno de las sentencias judiciales más machistas y estereotipadas contra los derechos de la mujer que se recuerda, cuando preguntó a una mujer que denunciaba haber sufrido violencia y dos agresiones sexuales: “¿Cerró bien las piernas, cerró toda la parte de los órganos femeninos?“. La misma jueza ya interrogó a denunciante y denunciado en una ocasión, con el componente intimidatorio presente. Pese a las continuas quejas, el Consejo General del Poder Judicial archivó el expediente sin sancionar siquiera a la jueza.

Este sería el caso más controvertido, pero basta con repasar la historia reciente para ver otros igualmente cuestionables que tienen mucho que ver con el género de las implicadas.

La persecución judicial a Rita Maestre o el caso de Juana Rivas. Una justicia más que dudosa, anacrónica, que ha dado muestras sobradas de necesitar una reforma en profundidad.

Se han relatado distintos casos en los párrafos anteriores, y se podrían relatar muchos más; secuestro del libro “Fariña”, secuestro de las fotos en la feria de arte moderno ARCO, o en el encausamiento del cómico Dani Mateo. Son demasiadas lesiones a la libertad de expresión y la Justicia en sí.

Raisa Calvo Ramos

Abogada y empleada pública

 

Constitución y sindicatos

“Me han dicho que nuestra Constitución nos dedica unas páginas maravillosas a los pobres”.

Exposición sobre La Constitución en viñetas. Chumy Chúmez, 1999. Diario 16.

 

Estamos culminando un año de relevantes conmemoraciones para el movimiento sindical. Los sindicatos se disponen a celebrar el 40º aniversario de la aprobación de la Constitución Española (CE), que consagró definitivamente la libertad sindical en nuestro país; en los próximos días se proponen celebrar también el 30º aniversario de la Huelga General del 14 de diciembre (14-D) del año 1988; y, por último, UGT va a cerrar el año habiendo celebrado el 130º aniversario de su nacimiento, el día 12 de agosto de 1888, en Barcelona.

A pesar de las críticas que se han efectuado en los últimos años, incluso desde sectores de izquierda, el consenso alcanzado en torno a la CE no fue nada fácil, dada la relación de fuerzas existente hace 40 años entre la derecha (con reminiscencias franquistas) y la oposición emergente de izquierdas. Los problemas relacionados con el texto constitucional- si se han producido- se deben más a omisiones o a la escasa y nula aplicación de alguno de sus artículos, que a la redacción de su contenido, al margen de la regresiva y bochornosa modificación del Artículo 135-CE. En relación con los interlocutores sociales, la CE (Título preliminar, artículo 7) pone de manifiesto “que los sindicatos y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que le son propios. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. Más en concreto, la CE apoya una política orientada al pleno empleo y defiende el derecho al trabajo, la igualdad entre sexos y la protección social de los trabajadores y familias. Por otra parte, los discapacitados, las personas mayores y los consumidores son citados con especial relieve, al margen de la mención destacada que se hace de los derechos básicos de los ciudadanos: la seguridad social (pensiones), la salud, la educación, la vivienda…

En el plano sindical, y una vez disuelto el sindicato vertical, la CE blinda la libertad sindical (derecho de los trabajadores a constituir sindicatos y a afiliarse o no a un sindicato) y garantiza el protagonismo debido de los sindicatos, a través de las secciones sindicales y de su participación en los órganos unitarios de representación en los centros de trabajo. La CE dota también de instrumentos suficientes para el ejercicio de la acción sindical (la negociación colectiva y su fuerza vinculante), consolida el derecho a adoptar medidas de conflicto colectivo y a ejercer el derecho de huelga a todos los niveles y, de manera destacada, apuesta por la participación de los sindicatos en las instituciones, empresas y economía social.

El desarrollo a fondo del texto constitucional se llevó a cabo con la aprobación del Estatuto de los Trabajadores (ET), en marzo del año 1980 y, posteriormente, de la Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLS), en el año 1985. Este entramado legislativo nos situó a la altura de los países más avanzados de la UE y, como consecuencia, los sindicatos asumieron la responsabilidad que les correspondía en un contexto democrático: defender la centralidad del trabajo en una sociedad democrática; apostar por el pleno empleo; participar en la modernización de las estructuras económicas, sociales y laborales; incrementar moderadamente los salarios; garantizar la protección social de los pensionistas y desempleados; fortalecer los servicios públicos; exigir una fiscalidad suficiente, eficiente y justa; trabajar a fondo por la igualdad de género; y combatir el cambio climático, entre otras actuaciones relevantes.

Precisamente- en la década de los ochenta-, en defensa de los intereses de los trabajadores y de una política de solidaridad, los sindicatos se sintieron incomprendidos al reivindicar un reparto más justo y equitativo de los beneficios que se estaban generando por un mayor crecimiento de la economía (demanda del giro social para recuperar la deuda social contraída con los trabajadores) y no ser correspondida esta elemental exigencia social por el gobierno. Debemos recordar que el Informe Anual del Banco de España contemplaba un crecimiento del PIB del 5,8%, en el año 1988 (año de la Huelga General). El propio ministro Carlos Solchaga fue aún mucho más explícito ante la situación económica y llegó incluso a manifestar que “España es el país donde se gana más dinero  y de la manera más rápida del mundo”.

Eso justificó la contestación obrera encabezada por CCOO y UGT, que se concretó en la exitosa y mayúscula Huelga General del 14-D. Un año después, los sindicatos consiguieron una buena parte de sus reivindicaciones. Además de que el gobierno retirara el Plan de Empleo Juvenil (PEJ); se aprobó la Ley de pensiones no contributivas (asistenciales); el derecho a la negociación de los empleados públicos; la cláusula de revisión salarial de los funcionarios;  la cláusula de garantía para los pensionistas; el incremento de la ayuda familiar para las rentas más bajas; el salario social a través de las comunidades autónomas; además del derecho de información en materia de contratación laboral; y el mayor incremento de las pensiones de la década, entre otras medidas. Lo que resulta muy impresionante visto desde la actualidad…

No es extraño que los sindicatos pongan en valor esa fecha emblemática para el movimiento sindical. En todo caso, recordar lo ocurrido en la Huelga General del 14-D, tiene sentido si contribuye al fortalecimiento de las luchas obreras, consolida la experiencia del movimiento sindical y significa un acicate para seguir desarrollando la acción sindical en base al diálogo social y la negociación colectiva que, no lo olvidemos, requiere de una mínima relación de fuerzas anclada en la capacidad de movilización del movimiento obrero organizado.

Desde entonces, la situación en España ha mejorado mucho. Sin embargo, y a pesar de los avances que se han producido, los sindicatos siguen teniendo en la actualidad serios problemas y muchas dificultades para defender a los más desfavorecidos. Dificultades agudizadas, sobre todo, por la grave crisis económica que hemos sufrido en los últimos 10 años y por las políticas radicales de austeridad practicadas- al amparo de la crisis- en el conjunto de la UE. Por eso, en las actuales circunstancias, los sindicatos deben seguir respondiendo a nuevos retos y tienen que asumir nuevos compromisos en la lucha contra el alto desempleo; la fuerte precariedad; el aumento de la desigualdad, la pobreza y la exclusión social; el desmantelamiento y la privatización de algunos servicios básicos; la presencia creciente del capitalismo financiero en las empresas; el cambio climático; el fenómeno de las migraciones; el déficit en protección social; la pérdida de salarios en la renta nacional; el desarme fiscal; la baja participación de los jóvenes en los partidos y sindicatos; o, si se quiere, el fenómeno de la globalización- el nuevo orden mundial, el pensamiento único-, que se ha convertido en una pesadilla para todos, salvo para unos pocos.

A esta situación hay que añadir las exigencias de una competitividad sin límites, no suficientemente regulada, que se traduce en el deterioro de las condiciones de trabajo; la precariedad en la contratación; la pérdida del poder adquisitivo de los salarios; la deslocalización de actividades; y en un lamentable aumento de los riesgos laborales. Y todo ello se está llevando a cabo sabiendo que esta competitividad sin límites es una carrera que no se gana. No hay una llegada en la carrera hacia el abismo porque no se puede competir en ningún caso con el trabajo de esclavos. A ello ha contribuido, de acuerdo con Tony Judt, la obsesión por la riqueza, el culto a la privatización de los servicios públicos y la elevación del sector privado a nuestra iconografía, así como las crecientes desigualdades entre ricos y pobres. Y, sobre todo, la acrítica admiración de la desregulación de los mercados, el desdén por el sector público y la quimera de un crecimiento sin límites.

Razones poderosas para manifestar que los principios que inspiraron la constitución de UGT, hace ahora 130 años, tienen plena actualidad. Sobre todo siguen vigentes después de la profunda crisis política, económica y social que hemos sufrido y, desde luego, demuestran que no es la primera vez, ni será la última, que los sindicatos y los trabajadores tengan problemas. Por eso hay que seguir apostando por un sindicalismo renovado y en permanente contacto con la realidad social: más democrático, más participativo, más abierto, más de combate y, por lo tanto, más creíble y capaz de ilusionar, sobre todo a los más jóvenes, a las mujeres, los precarios, los inmigrantes, los autónomos y los trabajadores en paro. También por un sindicalismo capaz de asimilar los cambios sociológicos y de conectar con los movimientos sociales emergentes en defensa de los más desfavorecidos. Y, desde luego, por un sindicalismo activo y militante, que responda, sobre todo, a dos grandes retos en la actualidad: la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático y, en segundo lugar, el combate contra la brecha salarial y la igualdad de género, sin que ello signifique abandonar la igualdad de clases, que es la que ha marcado e impulsado las luchas obreras a través de la historia.

En todo caso, debemos recordar que nada será posible si los sindicatos no inspiran respeto y mejoran sustancialmente su relación de fuerzas (amenaza creíble), única manera de acrecentar su capacidad de negociación y de movilización social. Y eso requiere actuar sobre cinco grandes asuntos: aumentar la afiliación en colectivos específicos, que en estos momentos están al margen del movimiento sindical; incrementar la representatividad sindical; avanzar en la formación de cuadros, delegados y militantes; fortalecer la autonomía del sindicato; y, sobre todo, potenciar el desarrollo de la acción sindical a través del diálogo social y de la negociación colectiva a todos los niveles. No debemos olvidar que los gobiernos y los empresarios nunca regalan nada. Prueba de ello es que el movimiento sindical ha sufrido y sigue sufriendo una campaña antisindical sin precedentes conocidos en democracia. Por eso, una sobre actuación sindical de carácter burocrático, institucional y administrativo; o, si se quiere, una acción sindical acomodaticia, encaminada simplemente a limitar daños y a conseguir logros a corto plazo, está condenada al fracaso. Sobre estos hechos se discutió ampliamente en los últimos Congresos de UGT y CCOO- celebrados en Madrid- y, sin lugar a dudas, serán motivo de discusión en los próximos años; sobre todo cuando se está poniendo en entredicho el futuro del trabajo y, por lo tanto, el futuro de los propios sindicatos en un mundo muy condicionado por la robótica, la inteligencia artificial y la creciente digitalización.

Por último, es bueno recuperar nuestra historia como el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros fundadores, a nuestros mayores y a los miles y miles de héroes anónimos que han luchado desinteresadamente por la causa obrera y por las ideas socialistas. A todos ellos les debemos un sincero y profundo agradecimiento y, también, renovar el compromiso público y decidido de seguir luchando por la causa obrera y por la formación de militantes conscientes y comprometidos en defensa de una renovada utopía: nadie sin empleo; nadie sin casa; nadie sin abrigo y sin alimentos; nadie sin educación y asistencia sanitaria; y, por lo tanto, sin una renta mínima de inserción en una democracia real y comprometida con los más débiles.

05.12.2018. Antón Saracíbar.

Barakaldo, un nuevo “crack” con el PNV

Barakaldo fue durante mucho tiempo “la capital” de la margen izquierda y zona minera, territorio en el que en 1982 solo la empresa Altos Hornos de Vizcaya contaba con aproximadamente 8500 trabajadores(*), una de las muchas grandes empresas que poblaban la provincia y este territorio en concreto, con decenas de miles de trabajadores asalariados, a raíz de las sucesivas reconversiones industriales que empezarían en esos años se acabaría con la imagen tradicional de zona industrialitzada.

El sector de la industria está bajo mínimos históricos y en estos días, la ultima de “las Grandes” de aquellos tiempos “La Naval” de Sestao, esta llegado a su fin.

Sorprende y se echa de menos que en las movilizaciones y manifestaciones que se están llevando a cabo estos últimos meses no aparece ningún tipo de simbología o bandera de ninguna de las centrales sindicales. No es algo nuevo, también en las movilizaciones de pensionistas en Bilbao vemos el mismo fenómeno, y cuando preguntas por qué no se abanderan las manifestaciones te responden “ .. es que si no la gente no viene”.

Esta gran desafección a los sindicatos se hace notar también en los partidos políticos tradicionalmente socialistas y obreros. En el PSE/EE-PSOE, en Bizkaia, llevamos en continuo descenso desde que en 1983 alcanzáramos el punto más alto y el descalabro a partir de 2011.

Toda la zona minera y el margen izquierdo del Nervión, de tradición socialista, ha visto reducida su influencia a un único ayuntamiento, el de Portugalete, al perder en las últimas municipales de 2015 “la capital” Barakaldo y Trapagaran.

En todos estos años siempre que el PSE/EE ha estado presente en Gobierno Vasco ha sido pactando con la derecha nacionalista (PNV) o incluso con la derecha española (PP) para llevar a Patxi López a la Lehendakaritza.

A mi parecer, este comportamiento no sale gratis al PSE. Nos lleva pasando factura todos estos años por tener que formar parte de las políticas antisociales llevadas a cabo por nuestros compañeros de viaje, mucho más visibles en estos tiempos de crisis, llegando a la contradicción más absoluta en los ayuntamientos en los que cada vez nos vemos más perjudicados por esas políticas de nuestros mayores, en el Gobierno Vasco y Diputaciones, que nos impide hacer una política municipal distanciada de nuestros rivales electorales.

Cuando en las municipales de 2015 perdimos la alcaldía de Barakaldo llegamos a un “acuerdo de estabilidad” con PNV, casi obligados por la escasa diferencia de votos, manteniendo ambos el mismo número de concejales y por el pacto firmado a nivel de Euskadi PNV/PSE-EE, a pesar de todos los acuerdos llego un momento, junio de 2017, donde el PSE de Barakaldo decimos basta, se rompe el acuerdo municipal y nos quedamos en la oposición aunque todavía obligados a unos mínimos de colaboración por el pacto estatal.

Llegamos así hasta el pasado 12 de Noviembre, donde después de continuados rifirrafes con la Alcaldesa del PNV, Amaia del Campo y bajo la presión de las cada vez más cercanas elecciones municipales, el PSE de Barakaldo nos plantamos definitivamente y en el Pleno Municipal de ese día donde se tienen que aprobar los impuestos municipales votamos “NO” impidiendo así que salga adelanta a propuesta del PNV para sorpresa de su bancada.

Este NO cobra más trascendencia porque el pacto estatal firmado por nuestros mayores a nivel de Euskadi nos obligaba a votar SÍ. Este NO supone, de facto, la ruptura completa con el PNV de los socialistas Barakaldeses.

Esto que se va a quedar en un gesto cara a las próximas municipales debería ser adoptado por PSE/EE-PSOE estatal y romper sus pactos y sus acuerdos con la derecha, que si bien les puede llevar a mantener un numero de sillones, cada vez menor y a mayor precio, solo va a conseguir la desaparición del Partido Socialista de Euskadi que se queda sin identidad propia.

Al ciudadano de a pie le es muy difícil distinguir nuestra política de la del PNV cuando cada vez es más difícil ver los beneficios sociales que aporta.

Es muy fácil hacer políticas que no nos puedan, ni nos quieran copiar ni el PNV, ni la derecha de todo el Estado. Basta con posicionarse por una Caja Única de la Seguridad Social, por mantener el sistema actual de pensiones, por dejar de dar dinero público a la enseñanza privada, por hacer desaparecer la enseñanza concertada, por sacar a la iglesia católica de los colegios, por abrazar un estado laico de verdad, y por todo aquello que suponga una verdadera política social en beneficio de la clase trabajadora de nuestro entorno y de nuestro país.

A pesar de todo, en las ultimas primarias en Bizkaia para elegir el candidato a Diputado General, la candidatura que defendíamos dejar de pactar con PNV y la derecha, conseguimos el apoyo de prácticamente el 25% de la militancia bizkaina.

Quizás algo sí que está cambiando. Los militantes llevamos mucho tiempo pidiendo un giro, a la izquierda, claro, y sin miedos a nuestro lideres.

Que tomen nota de lo que acaba de ocurrir este 2 de diciembre en Andalucía, una nueva caída del PSOE, ya nos quedamos sin “aldeas irreductibles”.

Debemos de apartarnos de políticas antisociales dignas de la derecha con la que acostumbramos cerrar los gobiernos con esos “acuerdos de gobernabilidad”. La actual estructura del Estado no permite las mejoras sociales que necesitamos, debemos iniciar un camino hacia la república y dejar atrás el estado Monárquico.

Salud y República.

Iñaki Merino

TS Euskadi

(*) Dato obtenido de la revista “El socialista” numero 280, 20 Octubre de 1982).

Nota: Los datos electorales se han tomado del informe del ministerio del interior “Elecciones Municipales en España 1979-2011” (http://www.interior.gob.es/documents/642317/1201381/Elecciones_municipales_en_Espa%C3%B1a_1979-2011_126141495.pdf)

 

El deterioro de las instituciones del Estado

El deterioro de las instituciones del Estado, ha dado una nueva medida en el Poder Judicial y el Tribunal Supremo. La sentencia por el caso del impuesto de las hipotecas, ha sido una de las más sonadas e indignantes emanadas de los tribunales de justicia; por su contenido, favoreciendo a las entidades financieras frente a los ciudadanos y por la forma, que quizás es lo más grave, pues ha evidenciado, una vez más, que la justicia no es igual para todos y que actúa en beneficio de la clase minoritaria privilegiada.

El 16 de octubre, la Sala 3ª del Tribunal Supremo, modificaba su jurisprudencia al interpretar que es la entidad que presta el dinero de la hipoteca, y no el que se endeuda, quien debe acarrear con el impuesto sobre el acto jurídico documentado que se realiza ante notario, por exigencia de la entidad financiera, para su seguridad jurídica.

El primer escándalo se produce cuando no habiendo transcurrido ni 24 horas desde que se hizo pública la sentencia, el Presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo, ordena el replanteamiento de dicha sentencia y paraliza su efecto; lo hace a nombre de “la enorme repercusión económica y social” de la sentencia. Algo insólito, pues, sólo por citar un ejemplo escandaloso, enorme repercusión social y económica han tenido las reformas laborales de 2010 y 2012, empobreciendo a un tercio de los trabajadores, y los altos tribunales no han frenado sus efectos, al contrario han avalado las reformas ante las demandas de la UGT y CCOO. Por tanto el argumento del Presidente de la Sala, el Sr, Díaz-Picazo suena a tramposo.

Fue el 6 de noviembre, cuando el pleno de la Sala 3ª, decidió dar la vuelta al criterio de sus propios jueces: precisamente de los especialistas en fiscalidad, por 15 votos a 13; hay que saber que la sala está compuesta por 31 magistrados, faltaron 3. De tal modo que se exoneró a los bancos de pagar el impuesto, haciendo recaer de nuevo el impuesto sobre los clientes. La reacción no se hizo esperar; la decisión del Tribunal Supremo generó alarma social, eso que los jueces siempre dicen querer evitar. Partidos políticos, UGT, CCOO entre otras organizaciones llamaron a movilizarse frente a la sede del Tribunal Supremo.

De forma inmediata, el Gobierno de Pedro Sánchez asumió el compromiso de cambiar la ley, para que sean los bancos y no los clientes quienes paguen el impuesto de las hipotecas, lo que hizo efectivo el 22 de noviembre, vía Real Decreto Ley. También hay que señalar que por el principio de irretroactidad de la ley, la medida exonera a las entidades financieras de hacerse cargo de los 4 últimos años, pagados por los clientes; con un coste aproximado de 5.000 millones de euros.

El escándalo ha sido tan mayúsculo, que en cuestión de un mes se han dado tres virajes, cuando todos sabemos lo lento que se suelen resolverse las cosas en el ámbito judicial. Pero no es tan simple, a pesar de que estos acontecimientos han dejado claro hasta dónde llega el poder del dinero y a favor de quién está la Justicia, para las cuestiones de gran importancia.

El mismo Gobierno que ha actuado con contundencia en este asunto, lo cual celebramos, ha cerrado de inmediato un acuerdo con el PP, para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), dando la impresión de que el deterioro de la institución había producido una hemorragia institucional que había que cortar a toda prisa.

Para el Comité de Redacción de Tribuna Socialista, tan poco democrático es que sean los partidos políticos quienes se reparten los puestos en el Poder Judicial, como que sean los jueces, corporativamente, entre ellos mismos quienes se reparten las poltronas. Este es uno de tantos asuntos que una reforma constitucional de hondo calado debe tratar.

El problema es que instituciones del Poder Judicial, de las que teníamos indicios, sospechas y ninguna confianza, ahora tenemos pruebas con en el mensaje de whatsapp que envió el Sr. Cosidó, a los 146 senadores del PP, en el que alardea de que “la Sala 2ª, la Sala de lo Penal, única competente para enjuiciar a diputados, senadores y demás aforados, estaba controlada”.

Ante toda esta felonía, no podemos estar más de acuerdo con los 325 juristas (1): catedráticos, profesores de derecho, etc., que discrepan del Tribunal Supremo, de la Fiscalía, de la Audiencia Nacional y de la Abogacía del Estado, con argumentos jurídicos; dejando en evidencia de este modo que en las decisiones de la Audiencia; el Tribunal Supremo y la Fiscalía han pesado más las indicaciones de los que dicen controlarles que la Justica. Es importante saber que un 66% de los firmantes de universidades e instituciones son de fuera de Cataluña; por ende, tampoco en este plano es un problema entre catalanes y otros pueblos del Estado español.

Y lo hacen por “la transcendencia histórica que para la democracia española alcanza el proceso penal que se va a desarrollar”, contra los cargos electos catalanes presos, desde hace más de un año. Los firmantes, “solicitan la libertad de todos los encarcelados de forma preventiva al considerar los delitos inexistentes”.

Nos remitimos a la Editorial de Tribuna Socialista anterior, el nº 96 “Defender la democracia es defender los derechos y libertades”, en el que analizábamos cómo se ha llegado a este atolladero.

Ahora ha sido el Poder Judicial, hasta hace seis meses era el Gobierno del PP, el más corrupto de la historia.

El deterioro institucional no es solo cosa del Poder Judicial, del Ejecutivo y qué decir del Legislativo. La Corona también se ha visto envuelta en asuntos turbios, zanjados con la inviolabilidad del Rey y su irresponsabilidad. Cualquier día van a estallar todos a la vez.

 

 

Pablo Iglesias: Cuestión de actualidad

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Creí ver un error en el cartel que anunciaba el acto de homenaje y recuerdo del 9 de diciembre en el cementerio civil de Madrid. Homenaje y recuerdo a Pablo Iglesias. Tecleé el nombre en Google: Pablo Iglesias y cuál no sería mi sorpresa cuando todos los resultados me llevaban a Pablo Iglesias Turrión (Secretario General de Podemos), al final de la página, en búsquedas relacionadas los resultados eran similares, solo una entrada hacía referencia a Pablo Iglesias PSOE. En los laterales se hacía la llamada sobre la biografía del antedicho y bajo el subtítulo ‘Otras personas también buscan’ aparecían fotos y vínculos a: Irene Montero, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy; entre ambos espacios tres portadas anunciaban sendos libros firmados por el susodicho Secretario General: ‘Maquiavelo frente a la gran pantalla. Cine y Política’, ‘Una nueva Transición. Materiales para del año del cambio’ y el último, ‘Politics in a time of crisis’, en inglés. Entiendo los conceptos de actualidad, de noticia, e incluso me puedo acercar al de algoritmo.

El día 10 de diciembre de 1925 el diario conservador ABC en su página 19 al completo, excepto dos pequeños módulos de Perlas Japón y Magnesia en polvo de la marca Carlo Erba que por 3 céntimos limpia los intestinos y tonifica el estomago, da la noticia del fallecimiento del Jefe del Partido Socialista, ocurrida en la tarde del día anterior, miércoles 9. Achaca el fallecimiento, en su domicilio de la calle Ferraz, a una repetición de un ataque de uremia. Tenía 75 años. Da cuenta de la velocidad a la que circuló la noticia entre las clases proletarias, antes incluso de que se diera en la Prensa de la noche y hace referencia a la devoción que despertaba entre sus partidarios y el respeto de sus adversarios. Continúa con una semblanza de sus orígenes y sus vivencias en las distintas sociedades obreras que fundó o en las que militó: la sección de Tipógrafos de la Asociación Internacional de Trabajadores, perteneciente a la Federación Regional Española, la Sociedad de Tipógrafos, la Unión General de Trabajadores. Termina el ladillo intitulado ‘Organizador y propagandista’ describiendo la fundación del Partido Socialista.

Narra después su primera elección como concejal en 1905, tildándole de recto, de actuación celosa e inquebrantable moral, a partir de él los concejales socialistas serán garantía de honradez y gestión limpia. En 1910 salió, por primera vez, elegido diputado en las Cortes, para repetir hasta su muerte, pues ni la enfermedad le libraba de aparecer en las listas por su enorme prestigio, y segura elección, entre el electorado obrero de Madrid. Colaborador asiduo de prensa, fundó y trabajó como tipógrafo y redactor de El Socialista, cuyas campañas le abrió las puertas de la cárcel en varias ocasiones. Después de describir que muere pobre debido a su austeridad y por no prestarse a componendas, anuncia que su cadáver, tras su embalsamamiento, será expuesto en la Casa del Pueblo durante esa jornada y la siguiente, velándole distintos miembros de las Agrupaciones, en ese momento no pueden informar de la fecha del entierro.

La portada del mismo periódico del lunes 14 de diciembre de 1925 informa que el varias veces Presidente del Consejo de Ministros Antonio Maura ha fallecido el día anterior en Torrelodones, parece ser que mientras visitaba al Conde de las Almenas en el Palacio del Pico, murió de un infarto de miocardio mientras subía las escaleras, tal vez si hubiera visitado al Duque del Valle no habría muerto el gran político conservador, ministro y presidente del gobierno hasta en cinco ocasiones, por ejemplo lo era cuando los hechos de la Semana Trágica de Barcelona.

Nunca sabremos si tan luctuosa y noticiable defunción pasó el entierro de Pablo Iglesias a la página cinco del periódico, donde en un fotomontaje muy original se muestra la enorme multitud que acompañó al gran carruaje negro, tirado por cuatro caballos empenachados de riguroso luto, precedido por varios coches de caballos repletos de coronas enviadas por sociedades, agrupaciones, federaciones de los ámbitos sindicales, políticos, del mundo obrero y sus organizaciones. Lo que no mostraba el pie de foto, ni la imagen, era la magnitud de la muchedumbre que acompaño el ataúd y la que cubrió carrera al paso de la multitud, no se hizo eco de que mientras la cabeza del cortejo, con el cadáver de Pablo, llegaba a las puertas del cementerio Civil de la carretera de Vicálvaro, algunas representaciones de las organizaciones socialistas todavía estaban en la calle del Piamonte, saliendo del enorme caserón que servía como sede de la UGT y Casa del Pueblo. La distancia entre los dos puntos es de siete kilómetros aproximadamente.

Es curioso que hace 93 años la actualidad, la importancia de la noticia de la muerte de Maura, a criterio de los redactores y de la dirección del diario monárquico conservador, modelo y vocero de la fracción de la sociedad que ostentaba el poder económico, financiero y mediático de la época, restara relevancia a la muerte y a las muestras del apoyo y el respeto con que contaba Pablo Iglesias, y las ideas que representaba, del pueblo de Madrid y de toda España y que hoy en día esos mismos parámetros y los algoritmos de Google sigan poniendo por delante a efímeros Secretarios Generales (y me refiero a los dos nombrados al principio del artículo, uno de ellos actual presidente del Gobierno) y a ex presidentes (repartidores/administradores de cajas B) a los que la historia borrará de sus páginas en un par de décadas, de posiblemente, una de las figuras señeras de la política que ha dado el país en los dos últimos siglos (incluida la quinta parte que llevamos de este).

Este escrito se hace antes y se publica después del acto del día 9, pero no hay que ser adivino para vaticinar que ni las masas obreras se agolparán para rendir homenaje al padre de las organizaciones socialistas, ni siquiera los militantes de dichas organizaciones abarrotarán el campo laico en el que reposan sus restos y los de tantas personas insignes de nuestra historia, desde luchadores por nuestras libertades a desconocidos poetas y escritores malditos. Tampoco los medios de comunicación adocenados y serviles que nos informan en estos tiempos se harán, si acaso, más eco que un pequeño espacio como el de los anuncios de Perlas Japón o de la Magnesia limpiadora de intestinos que acompañaron la noticia de su muerte. Es cuestión de actualidad.

 

Pedro Martín Lozano

Madrid

Malos tiempos para el pensamiento único y la gobernanza

La clase obrera està harta, se opone a continuar así, y busca alternativas a la ausencia de un liderazgo de progreso. Vemos cada día como proliferan las manifestaciones y protestas contra los ataques a los derechos y conquistas sociales en cada región, en cada país y en cada estado donde se vienen aplicando las mismas recetas de austeridad, recortes y pérdidas de derechos, en aras a la mal llamada “gobernanza”, que guiada por un pensamiento único neoliberal, sume a la clase trabajadora en la pobreza, incrementándose la desigualdad con las oligarquías y élites de cada país.

Aunque en cada estado la protesta contra los gobernantes se concreta en diferentes formas, existe un mismo hilo conductor: el hartazgo contra los líderes políticos que anteponen la gobernanza a los intereses ciudadanos, particularmente a los intereses de la clase obrera.

Así lo hemos visto en Estados Unidos, con la elección del fascista Trump, en Brasil con Bolsonaro, en Italia, en Hungría…y así estamos viendo el crecimiento de la ultraderecha, populista y xenófoba en el Reino Unido, en Alemania, en Francia o en España.

Por poner sólo un ejemplo, en Francia, el movimiento de los chalecos amarillos ha protagonizado una auténtica revolución en las calles contra las políticas de Macrón, que no hace otra cosa que aplicar las recetas de austeridad y recorte de derechos que paga la mayoría ciudadana.

El movimiento de los “chalecos amarillos” no es homogéneo, y en él confluyen sindicatos y partidos de izquierda… , que reclaman contra las políticas de Macron, fiel aplicador de los dictámenes del capital Financiero en cuanto a las medidas de recortes de derechos, y tras la decepción que supuso el gobierno de Hollande, más preocupado por la gobernanza que por los problemas de la clase obrera en Francia.

Parémonos en Catalunya. En las últimas semanas se ha producido una eclosión descomunal de protestas y huelgas en sectores tan importantes como la sanidad, la administración pública o la enseñanza, entre otros.

La razón de fondo no ha sido, en este caso, “el procés”, que ha servido de parapeto durante años para ocultar los recortes e inacción de los distintos gobiernos “procesistas”. El hartazgo se ha producido por las políticas de austeridad que han llevado a los servicios públicos al desastre (falta de personal, liberalización del sector, recortes salariales, mala calidad del servicio…); A los gobernantes en Catalunya, no les sirve ya, culpabilizar a Madrid de los males que aquejan a la Administración en Catalunya; la sociedad catalana reclama que se adopten medidas urgentes para salvar los servicios públicos del estado de precariedad como consecuencia de las políticas de los sucesivos gobiernos independentistas (Mas, Puigdemont y, ahora, Torra).

Y en el momento de escribir este artículo, es noticia la bajada electoral del PSOE en Andalucía y el crecimiento de VOX que llega al Parlamento andaluz con 12 representantes. ¿Es que los andaluces se han vuelto de ultraderechas de golpe?. No, evidentemente, no.  Susana Díaz no ha sabido solucionar los problemas que afectan a los andaluces, por ejemplo en materia de sanidad, o en materia de empleo, o en lo referente a los desahucios.

También la inmigración ha tenido influencia en las elecciones andaluzas. Cuánto más pobre y abandonada se siente la gente, más probable es que prenda la mecha populista y excluyente de la ultraderecha. No es el primer caso, en Catalunya, Plataforma per Catalunya lleva años obteniendo representación en diferentes ayuntamientos, aunque no han conseguido entrar en el Parlament de Catalunya.

El fenómeno del crecimiento de la ultraderecha en Andalucía, igual que en toda Europa, solo se explica por los errores propios de los partidos que gobiernan y se ocupan más de la gobernanza que de resolver los problemas de los ciudadanos.

¡Ojo avizor!. Pedro Sánchez no es Susana Díaz. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene una minoría tan precaria que serà difícil que pueda emprender el plan de reformas que necessita la mayoría social. Pero,  como mínimo, que lo intente; que derogue la reforma laboral y que garantice las pensiones dentro del sistema público. Que derogue el 315.3 del código penal, y que aplique las medidas que evitarán que los socialistas seamos vistos por la opinión pública como “más de lo mismo”, y comenzemos a recuperar la confianza de la mayoría social, de la clase trabajadora.

Los socialistas hemos tenido un pésimo resultado en Andalucía. Aprender de los errores cometidos por el ejecutivo presidido por Susana Díaz, nos debe servir para recuperar la confianza de la mayoría social, y para pararle los pies a una ultraderecha, que crece en toda Europa.

En Catalunya, en Andalucía, y en todos sitios, la clase trabajadora reclama un cambio. Si el Partido Socialista no lo ofrece, estaremos abonando el terreno para el populismo y la ultraderecha

Baltasar Santos

TS Tarragona