Ni Putin, ni OTAN ni señores de la guerra

La invasión de Ucrania por parte del ejército Ruso, y el papel que están jugando los principales bloques implicados en el conflicto marca bien a las claras que asistimos a épocas de militarización, de auge de los autoritarismos, los populismos y las autocracias, y asistimos a cambios profundos en la construcción de la Unión Europea post brexit, pero lo que está claro es que los trabajadores del mundo entero decimos No a la guerra, no a la vuelta de las políticas imperialistas y no a la carrera armamentística que solo podrá ser financiada con nuevos recortes en los derechos sociales.

La escalada que ha dado lugar al conflicto en Ucrania, dista mucho de ser simple. La complejidad es enorme, y en el entramado de causas juegan un papel importante los intereses de las oligarquías, dueñas del petróleo y del gas en el mundo, y la configuración de un nuevo orden geopolítico al servicio de esas oligarquías que pretende una nueva carrera armamentística en la que siempre pagamos los mismos: la clase trabajadora del mundo entero.

Las sociedades avanzadas necesitan de energía para la producción de bienes y servicios y para la satisfacción de las necesidades más básicas de la sociedad. Esa energía siempre estuvo en manos de oligarquías (el petróleo, el gas, la electricidad…), que pugnan por un mismo “mercado”. En un mundo que ha decidido realizar una transición energética de las fuentes no renovables, como el petróleo o el gas, a la electricidad.

De hecho, la pelea por el suministro europeo de gas, que se disputan Rusia y Estados Unidos, está en el epicentro del conflicto bélico de Ucrania. Europa entera se ha convertido en dependiente del suministro energético y de materias primas, como el cereal y el grano… cuyo suministro mundial depende de Ucrania y Rusia en un alto porcentaje.

La guerra está produciendo un encarecimiento de los productos en toda Europa, cuando no desabastecimiento.

Está claro que la única víctima de este conflicto es la clase trabajadora. En Ucrania, En Rusia, en Europa, en España y en todas partes. Muertos de guerra, refugiados, hambruna, pobreza energética, precios por las nubes. Hemos de decir basta a esa barbarie, basta a los imperialismos y a los especuladores. Basta a los señores de la guerra que juegan al monopoly con las vidas de millones de personas.

La guerra causa muertes y destrucción, por lo que es necesario invertir en paz, en una distribución racional de los recursos naturales, sin especulación, y en un comercio internacional basado en la solidaridad entre pueblos.

Las sanciones contra Rusia, golpean a los oligarcas rusos que apoyan a Putin, y buscan desestabilizar Rusia, pero sobre todo, golpearán dramáticamente a los pueblos de Rusia ya empobrecidos por la política de Putin.

Los pueblos no quieren la guerra: ni el pueblo ruso ni el pueblo ucraniano. Aún estando prohibidas por la Covid, ha habido manifestaciones en varias ciudades de Rusia contra la guerra. El 24 de febrero, 1800 ciudadanos rusos fueron detenidos por la policía de Putin: sabían qué corrían ese riesgo, pero el hecho de que, en tales condiciones, varios miles de personas se atrevieran a manifestarse es un indicativo de ese rechazo a la guerra, también en Rusia.

Rusia no es el enemigo. Tampoco lo son los pueblos americanos, africanos, asiáticos o europeos. El enemigo de la clase trabajadora es Putin y todos los que como él sostienen oligarquías en todos los continentes. También Biden, quien ha instigado hasta la saciedad el posicionamiento de tropas de la OTAN en los territorios fronterizos de Rusia. Todos ellos son los señores de la guerra.

Por cierto, La OTAN es una alianza militar formada en 1949 cuyo objetivo primario era contrarrestar la amenaza de la expansión de la URSS en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En 1955, la URSS respondió a la OTAN creando su propia alianza de países comunistas de Europa del Este, con el llamado Pacto de Varsovia. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, varios países del antiguo Pacto de Varsovia se convirtieron en miembros de la OTAN. Ucrania es la nueva perla que se quiere integrar en la OTAN. De momento, esta antigua república soviética es un “país socio”, lo que significa que se le puede permitir unirse en el futuro. Rusia quiere garantías por parte de las potencias occidentales de que esto nunca sucederá, pero, como ya he dicho, ya ha sucedido:12 países del antiguo pacto de varsovia se han unido a la OTAN.

Cuando los ucranianos depusieron a su presidente prorruso a principios de 2014, Moscú se anexó la península de Crimea y respaldó a los separatistas prorrusos que capturaron grandes extensiones del este de Ucrania. La OTAN no intervino, pero respondió colocando tropas en varios países de Europa del Este por primera vez. La Alianza cuenta con cuatro grupos de batalla multinacionales del tamaño de un batallón de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia; y una brigada multinacional en Rumania. También ha ampliado su vigilancia aérea en los estados bálticos y Europa del Este, y recientemente ha anunciado la instalación de nuevos batallones.

El presidente Biden ha dicho que hay “unanimidad total” con los líderes europeos sobre Ucrania, pero ha habido diferencias notables y matices considerables en el apoyo que han ofrecido los diferentes países. Algunos miembros de la OTAN, incluidos Dinamarca, España, Francia y Países Bajos, están enviando aviones de combate y buques de guerra a Europa del Este para reforzar las defensas en la región. Sin embargo, Alemania ha rechazado la solicitud de armas defensivas de Ucrania en línea con su política de no enviar armas letales a las zonas de conflicto.

Mientras EEUU y Rusia siguen enzarzados, utilizando a la OTAN como excusa, los pueblos de Ucrania viven la barbarie de una guerra, y el resto de Europa tiembla por los efectos económicos en el precio de la energía y los cereales.

El precio de la luz y del gas se han incrementado al doble de su valor al inicio de la invasión. La gasolina también se ha incrementado, y la inflación supera el 7% en España, y amenaza con perpetuarse más de lo previsto.

La cesta de la compra de cualquier familia trabajadora se ha disparado, pero para frenar la escalada inflacionaria se dispone un “Pacto de Rentas”, o lo que es lo mismo, contención de los salarios, o lo que es lo mismo, que los sueldos y pensiones pierdan poder adquisitivo. Si los sueldos y pensiones sirvieron para salvar la banca; Si los sueldos se vieron recortados por los ERTES de la Pandemia…ahora su poder adquisitivo volverá a mermar para pagar los efectos de la guerra.

Y si el presupuesto europeo debe contemplar en los próximos años un aumento significativo en defensa y en “hard power”, los estados miembros de la UE, entre ellos España deberán ajustar el gasto público: ¿en sanidad? ¿en educación? ¿en pensiones?… de momento, está claro…que en bajada del poder adquisitivo de los salarios. Llueve sobre mojado, y la respuesta se está empezando a ver en forma de movilizaciones en la calle.

Un pacto de rentas nunca es buena noticia para los trabajadores, en primer lugar, porque no es cierto que haya un pacto ya que quien soporta la pérdida de poder adquisitivo son las rentas del trabajo, no las del capital. Además ya vemos como peligran los puestos de trabajo como consecuencia de la transición energética: SEAT ya ha anunciado un excedente de 2800 trabajadores, la multinacional francesa Schneider Eléctric (entrevistamos en este número al presidente del comité de empresa) ya ha despedido a la mitad de su plantilla, y grandes empresas ya están anunciando cierres patronales por el alto precio de la energía. ¿cuánto más nos costará esta guerra?

Se está creando el caldo de cultivo perfecto del que la ultraderecha se nutre.

Cuando el sistema capitalista mundial entra en colapso su salida es la industria de la destrucción: la guerra. Solo la unión de la clase trabajadora a nivel mundial es el antídoto de la paz. En Rusia, en USA, en Europa y en todo el mundo: exijamos el fin de la guerra, defendamos los puestos de trabajo y los derechos sociales basados en un reparto justo de la riqueza en el mundo. Eso , me dijo mi padre fallecido hace tres meses que era el socialismo: no a la guerra, redistribución de la riqueza, solidaridad entre los pueblos y justicia social.

Baltasar Santos

Autor: Tribuna Socialista

Tribuna libre de expresión. Fomentando el debate y las propuestas entre socialistas.

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