Ucrania: Historia de un conflicto

¿De dónde viene el conflicto en Ucrania?

El conflicto de Ucrania no es nuevo. Es muy antiguo. En la mayoría de nuestras retinas solo existe un Estado democrático pro-europeo que ha sido invadido por un autócrata como Putin que pretende recuperar la grandiosidad del imperio ruso. Pero…¿Es esto así realmente?. Sin duda, las imágenes de bombardeos, refugiados y muertos nos hacen odiar a Putin y se extiende la idea de que Europa y la OTAN deberían intervenir de una manera más firme para defender al pueblo ucraniano. Les invito a que analicemos juntos lo que sucede sin dejarnos llevar por el apasionamiento al que nos conducen las imágenes y las noticias de prensa.

La historia común de Rusia y Ucrania se remonta al siglo X, cuando se fundó el primer imperio ruso en Kiev. Como otros muchos países de la región, los territorios ucranianos fueron ocupados por los mongoles, los polacos, más tarde el imperio ruso, el imperio austro-húngaro, el imperio otomano se disputaban regiones de lo que hoy conocemos como Ucrania a golpe de guerras, en las que también intervinieron Gran Bretaña, Francia o Grecia.

Tras nueve siglos de conflictos, ocupaciones y sentimientos identitarios y nacionalistas divergentes, en el inicio de la I guerra mundial, el pueblo ucraniano occidental estaba situado entre Austria-Hungría y Rusia, los ucranianos se dividieron en dos ejércitos separados y opuestos. 3.5 millones lucharon con el Ejército Imperial Ruso, mientras que 250,000 lucharon por el Ejército Austrohúngaro. Muchos ucranianos terminaron luchando entre ellos. Se puede encontrar a los ucranianos participando en ambos lados del conflicto.

La revolución Bochevique y el posterior régimen stalinista (1917-1989)

La revolución Bolchevique de octubre de 1917 fue el acontecimiento mundial con más influencia política que se haya producido hasta nuestros días. La revolución de Octubre, liderada por un ucraniano de nacimiento, Leon Trotsky, al atreverse a expropiar al capital, permitió acabar con la «prisión de pueblos» que era el imperio zarista, situando a todos los pueblos en igualdad. Se colectivizó la tierra para los campesinos, se introdujo la jornada laboral de 8 horas… hasta que a principios de los años 30, ya con Lenin muerto y Trosky desfenestrado, las políticas del comunismo Stalinista emprobrecieron el país causando lo que se conoció como el Holodomor, una hambruna que acabó con la vida de más de 1,5 millones de ucranianos, y que los nacionalistas ucranianos definían como un genocidio ordenado por Stalin, mientras que los prorusos defendían que la hambruna se debió a las malas condiciones históricas del campo ucraniano y a los sabotajes emprendidos por los campesinos ricos, llamados kuláks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de colectivización.

Como escribía Trotsky en 1939 respecto de la situación de Ucrania:

« Lenin reconoció el derecho a la autodeterminación (…), tanto a los polacos como a los ucranianos: no reconocía naciones aristocráticas. Consideraba como una manifestación de chovinismo gran ruso cualquier tendencia a eliminar o a diferir el problema de las nacionalidades oprimidas (…). Según la concepción del viejo partido bolchevique, la Ucrania soviética estaba destinada a convertirse en un poderoso eje en torno al cual se unirían las demás fracciones del pueblo ucraniano. Es incontestable que, durante el primer periodo de su existencia, la Ucrania soviética ejerció una poderosa atracción también desde el punto de vista nacional y que despertó a la lucha a los obreros, campesinos e intelectualidad revolucionaria de Ucrania occidental, sometida a Polonia».

Pero la burocratización de la URSS, la constitución de la casta burocrática dirigida por Stalin, trajo consigo una política reaccionaria, en la que las restricciones, las depuraciones y la represión se generalizaron en toda la URSS, y de forma especialmente violenta, en Ucrania.

La reacción estalinista restableció, en nombre del nacionalismo gran ruso, la «prisión de pueblos» en el territorio de la URSS.

La caída del Muro de Berlín (1989-2000)

Dos años después de la caída del Muro de Berlín, la URSS, de la que Ucrania formaba parte, se desintegró. Los años noventa fueron una etapa difícil para la Ucrania recién independizada. Recién salido del abrazo totalitario de la Unión Soviética, el país se sumió en el caos económico y social, y las tiendas se llenaban de estantes vacíos, las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día y la economía de mercado se abría paso: el totalitarismo de la URSS dio paso al imperio del crimen organizado y el desgobierno.

La revolución naranja

En el año 2000, el asesinato del periodista de investigación, Georgiy Gonzadze, conmocionó al país. Las sospechas de que el entonces presidente Leonid Kuchma había ordenado el asesinato desataron protestas multitudinarias con el lema “Ucrania sin Kuchma”, que finalmente dieron paso a la Revolución Naranja en 2004.

La revolución naranja, liderada por el duo Yushenko/Tymoshenko, tomaba la Plaza de la Independencia en Kiev. Los opositores se componen de proeuropeos como la ex primera ministra Yulia Timoshenko, entonces detenida, el boxeador Vitali Klitschko y también nacionalistas del partido de extrema derecha ‘Svoboda’. Ese día, se levantan barricadas en la plaza y el ayuntamiento cae en manos de los manifestantes.

Tras meses de resistencia y tres elecciones, Víktor Yushenko se convertía en Presidente y Yulia Tymoshenko en Primer Ministro respectivamente. Ucrania cambiaba su política exterior para acercarse a Occidente con el objetivo de integrarse en la Unión Europea y en la OTAN. Sin embargo, los problemas económicos, la dependencia energética de Rusia y la división del país entre rusófilos y nacionalistas ucranianos difi-cultaron dicha tarea.

Este periodo generó grandes tensiones entre los occidentalistas de Tymoshenko y los Eslavófilos de Yanukovich quien en 2010 se convertiría en el nuevo Presidente de Ucrania.

El gobierno de Yanukovich giró hacia Moscú frenando los avances de integración en la OTAN y en la UE. En diciembre de 2013, Yanukovich optaba por firmar un acuerdo comercial con Rusia descartando el acuerdo de cooperación con la UE lo que generó protestas que fueron sofocadas con represión, que a su vez, provocó una radicalización de las protestas. Los manifestantes reunidos en la Plaza de la independencia ya no se centraban en quien debía ser el socio comercial de referencia (la UE o Rusia) sino que ahora querían la dimisión de Yanukovich como Jefe del Estado.

La UE fue muy contundente con la represión ejercida por Yanukovich y, de hecho, Catherine Ashton visitó personalmente a los manifestantes en la Plaza de la Independencia en más de una ocasión. Si bien es cierto que Francia, Suecia, Reino Unido, Polonia etc… se mostraron partidarios de tomar medidas duras contra Yanukovich, Alemania no lo tenía tan claro. De hecho, el entonces responsable de exteriores alemán Stein meier del SPD se mostró muy cauto a la hora de decantarse por alguna de las partes.

La revolución naranja acabó con la destitución de Yanukovich. Su destitución fue sólo el principio de uno de los periodos más turbulentos de la historia de Ucrania. Rusia ocu-pó la península de Crimea y, en marzo de 2014, se anexionó el territorio. El movimiento separatista prorruso se levantó en el este del país y se desató un conflicto armado que ya se ha cobrado más de 14.000 vidas. Ambos bandos se acusan mutuamente de co-meter ejecuciones extrajudiciales y otros abusos contra los derechos humanos.

En mayo de 2014 se celebraron elecciones en Ucrania, en las que no participaron casi 6 millones de electores prorrusos, que se negaron a abrir los colegios electorales. El magnate Petró Poroshenko venció en la primera vuelta de las elecciones, con el 54,70 % de los votos. En segundo lugar se posicionó Yulia Timoshenko, con el apoyo del 12,81 % de los sufragios, seguida por el candidato del Partido Radical de Ucrania, Oleh Lyashkó, que obtuvo un respaldo del 8,32 %.

El presidente ruso Vladímir Putin reconoció los resultados de la elección. El presidente de Estados Unidos Barack Obama felicitó a Petró Poroshenko con su victoria por teléfono 2 días después de la elección, igual que el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, así como otros líderes de la Unión Europea como la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande.

El gobierno de Poroshenko estuvo inundado de casos de corrupción, incluyendo un aumento de su fortuna personal de 400 millones de dólares mientras la población ucraniana se sumía en una crisis económica y social que arrastra hasta nuestros días. Eso sí, siempre se mostró partidario de la integración en la OTAN y en la UE. Hace unos días, en una entrevista concedida a la TV France24 a principios de marzo de 2022, en plena invasión Rusa a Ucrania, mostró su satisfacción con el “creciente” apoyo occidental a su país, así como la decisión de la Unión Europea de proporcionar unos 450 millones de euros en armas al Ejército ucraniano, agradeciendo a los líderes de la UE su apoyo y por demostrar que “no le tenemos miedo a Putin”.

Zelensky: de la tensión a la guerra

En marzo de 2019, se celebran nuevas elecciones y el candidato Volodímir Zelenski, humorista sin ninguna experiencia política previa, pero apoyado por el oligarca Ihor Kolomoisky, obtuvo una contundente victoria con el 73.22 % de los votos, derrotando al presidente titular Petró Poroshenko que está siendo investigado por Alta traición y corrupción.

El presidente polaco, Andrzej Duda (ultraconservador) fue el primero de los líderes europeos en felicitar a Zelenski. El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió a Zelenski en París el 12 de abril de 2019. El 22 de abril, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Zelenski por teléfono su victoria. El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también emitieron una carta de felicitación conjunta y declararon que la Unión Europea (UE) trabajará para acelerar la implementación del resto del Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, incluidos los acuerdos sobre el Área de libre comercio profunda y completa.

El 12 de junio de 2020, La OTAN concedió a Ucrania el estatus de ‘socio con oportunidades mejoradas’, lo que permite la cooperación entre las fuerzas de la OTAN y el ejército ucraniano.

El 1 de abril de 2021, Volodímir Zelenski acusa a Rusia de concentrar tropas en las fronteras de Ucrania. Rusia dice que el ejercicio es una respuesta a las «provocaciones» ucranianas, y el 6 de abril de 2021, Volodímir Zelenski pone fin a su política de diálogo, declara abiertamente que la pertenencia de su país a la OTAN es la única forma de acabar con la guerra en el Donbass y se declara a favor de la adhesión de su país a la Unión Europea.

En noviembre, Rusia realiza otro ejercicio a gran escala cerca de la frontera ucraniana, los países occidentales temen una escalada. Vladimir Putin anuncia sus exigencias, entre ellas la garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN, para lo que está preparando dos tratados, uno dirigido a la Alianza Atlán-tica y otro a EE. UU.

Joe Biden agita la amenaza de sanciones en caso de invasión: el gasoducto Nord Stream 2, muy estratégico para la exportación del gas ruso, podría utili-zarse como palanca. De fondo, también está el interés americano en el “mer-cado” del gas que se suministra a Europa. De hecho las exportaciones de Gas Licuado a Europa crecerán más si Europa decide no depender del gas ruso.

El 20 de febrero de 2022, en un comunicado de prensa, el Palacio del Elíseo indica que los presidentes ruso y estadounidense han aceptado el principio de una cumbre Putin-Biden, acción calificada por el Kremlin como prematura. Por la noche, en un discurso televisado de más de una hora, Vladimir Putin anunció finalmente que reconoce la independencia de los territorios separatistas pro-rrusos y ordena a su ejército que entre en los territorios separatistas del este de Ucrania.

El 24 de febrero comienza la invasión con fuerzas rusas entrando en territorio ucraniano por varios frentes.

Baltasar Santos

Autor: Tribuna Socialista

Tribuna libre de expresión. Fomentando el debate y las propuestas entre socialistas.

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