El 27 de enero, Manifestación estatal en Madrid

En el mes de octubre pasado, siendo presidente semestral del Consejo Europeo de la UE, Pedro Sánchez apostaba por una Conferencia de paz, para dentro de seis meses, dijo. Se han superado los tres meses desde que el Estado israelí reaccionase a los ataques del 7 de octubre, llevados a cabo por Hamás, ataques que, en palabras del Secretario General de la ONU, “no surgieron de la nada”.
En estos tres meses, el ejército de Netanyahu está masacrando la Franja de Gaza matando a casi 25.000 palestinos; una mayoría de las victimas son mujeres y niños. Si aún faltan tres meses para esa hipotética conferencia de paz, ¿significa que hay que llegar a los 50.000 muertos para que cese el exterminio? Es inaceptable ver como el mundo occidental está mirando para otro lado, dejando que se cometa esta atrocidad, guardando silencio y/o balbuceando, de vez en cuando, tímidos llamamientos infructuosos de Alto el Fuego.
Alguien puede pensar que qué puede hacer nuestro Gobierno (PSOE y Sumar) y los partidos parlamentarios que lo apoyan. Ciertamente no está en manos del gobierno de Pedro Sánchez parar la masacre, máxime cuando Estados Unidos y Reino Unido están dando cobertura militar y la UE apoya sin rubor el acto criminal del Estado de Israel. Pero hay cosas que sí se pueden hacer, que solo dependen de la voluntad política de cada Estado:
- Se pueden romper relaciones diplomáticas con Israel, ante la salvajada que están cometiendo contra el pueblo palestino.
- Se puede dejar de vender y comprar armamento: en 2023, España aprobó la venta de armas por valor de 9,3 millones de euros a Israel. Y, en la década 2011 a 2021, nuestro país ha comprado armamento a Israel por valor de 268 millones de euros, una media de 27 millones anuales.
- Nuestro Gobierno, podría adherirse o apoyar la demanda que Sudáfrica ha interpuesto contra Israel, por Genocidio, ante la Corte Penal Internacional.
Se pueden hacer muchas cosas antes que seguir en silencio ante un crimen de lesa humanidad.
Es probable que todos y todas seamos un poco cómplices -particularmente las organizaciones que dicen defender los intereses de la mayoría social, los trabajadores-, aquellos que nunca se hayan pronunciado o preocupado por lo que llaman “el conflicto en Palestina”. La palabra conflicto resulta neutra. La realidad es que hace más de 100 años el colonialismo británico, con la colaboración de la Sociedad de Naciones, decidieron ocupar Palestina. En 1947, impusieron la partición de Palestina en dos Estados; imposición que solo ha generado muerte, destrucción y exilio para el pueblo Palestino.
Conferencias de paz, acuerdos, declaraciones… son palabrería para que todo siga igual. Palestinos e israelíes deberían poder tener la oportunidad de vivir en paz en un solo Estado, laico y democrático.