
La primera Ley de Memoria Histórica, se hizo con Zapatero. Fue la Ley 52/2007 de 26 de diciembre, de Memoria Histórica, en la que se reconocieron y ampliaron derechos, además de establecer medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura.
La memoria histórica siempre ha existido, incluso durante los años oscuros de silencio y miedo que impuso la Dictadura.

La Ley de Zapatero y su Gobierno, corregía la inteligencia ocultista que se conformó con la Transición, que ocultó hechos reales sobre la Segunda República, el golpe de Estado de los fascistas que provocó la Guerra Civil, el Franquismo y sobre la propia Transición, sin olvidar que durante la dictadura se cultivó el olvido a base de represión y el único relato permitido fue el de los vencedores, pasando los vencidos a ser los nadies.
Fue una ley controvertida y atacada por el PP desde el primer momento, quien siempre ha tenido entre sus proyectos, la derogación de esa ley y la persecución de la memoria histórica, que, como se verá, ya están ejecutando mediante la derogación de las leyes autonómicas sobre Memoria Histórica, siendo sustituidas por supuestas Leyes de “Concordia”, que no persiguen sino mantener la impunidad del franquismo y reescribir la Historia.
La segunda Ley de Memoria Histórica, ahora llamada Ley de Memoria Democrática, se ha publicado y entrado en vigor con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, y es la Ley 20/22 de 19 de octubre.
Son muchos y necesarios los objetivos que persigue esta ley, siendo prioritarios, el fomento del conocimiento de las etapas anteriores a la Dictadura, acaecidas con la II República Española, el golpe de Estado militar y fascista, la Guerra Civil que provocó y las cuatro largas décadas de oscuridad de la Dictadura de Franco. Es decir, el conocimiento de la verdad como un derecho de las víctimas y sus descendientes, la promoción de la justicia y el fomento de la reparación, con el más exquisito respeto a los Derechos Humanos, debiendo hacer suyos esos objetivos, esa Memoria Histórica, los Poderes Públicos, para evitar que hechos de violencia y represión política, puedan repetirse, ya que “El Pueblo que olvida su Historia, está condenado a repetirla”, frase que da la bienvenida a los visitantes en el Campo de Concentración nazi de Auschwitz.
Como expresa el Preámbulo de la Ley, la memoria de las víctimas del golpe de Estado, la Guerra de España y la Dictadura, su reconocimiento, reparación y dignificación, representan un inexcusable deber moral en la vida política y es signo de la calidad de la democracia. La historia no puede escribirse desde los vencedores con el olvido y el silencio de los vencidos.
Como en la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, desde el principio, los partidos herederos ideológicos del fascismo, PP y VOX, han estado contraviniendo la Ley y poniendo toda suerte de obstáculos e incluso, obviándola en sus actuaciones oficiales desde los poderes de las CCAA y los Ayuntamientos en manos de la extrema derecha, recuérdese, la lucha mantenida para mantener el nombre fascista de muchas calles, o la innoble retirada de los nombres de los asesinados por fusilamiento, en el mausoleo del cementerio del Este, hoy, de la Almudena de Madrid, realizada por el alcalde de Madrid que, como todos sabemos es del PP y mantiene excelentes relaciones con los fascistas de VOX.
Desde las CCAA donde derecha y ultra derecha gobiernan en coalición, han comenzado una ofensiva para derogar las Leyes de Memoria Democrática y cualquier avance legislativo para el reconocimiento de las víctimas del franquismo, lo que ya iniciara el PP en la época de Zapatero, y ahora, reforzado y estimulado por los fascistas de VOX, ofensiva que, paralelamente, conlleva la aprobación de leyes, mal llamadas de “Concordia”.
En efecto, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Mallorca y País Valenciano, son las Comunidades Autónomas que han derogado sus leyes de Memoria Democrática y están siendo sustituidas por leyes de “Concordia”.
La realidad es que esa pretendida concordia que dicen perseguir populares y extrema derecha, no significa sino preservar la impunidad de los crímenes franquistas, no contar la historia de quiénes eran los golpistas y mantener, sobre todo, ignorar gravísimos hechos cometidos por los golpistas en el pasado, siendo así que la legislación sobre esa supuesta concordia, no son sino leyes de impunidad del franquismo.
Como escribe Adrián Parrondo, en el periódico digital, “Los Replicantes”, el 7 de abril del corriente, “uno de los casos más llamativos, en relación con las leyes de “Concordia” que pretenden sustituir las leyes de Memoria Democrática, ocurre en Castilla y León, una autonomía que aprobó una norma sobre memoria histórica durante el mandato del representante del PP, Juan Vicente Herrera y de la que hizo gala porque se apartaba de la línea establecida por la Ley de Memoria Histórica Nacional”.

“Las leyes de Concordia diseñadas por PP y VOX equiparan el franquismo con todo el período de la II República y entiende el período incluido dentro de sus legislaciones hasta 1931, mientras que la Memoria Democrática se centra en la reparación de la Dictadura y la Guerra de España. Y es curioso cómo en todo el texto de la Ley, en Castilla Y León, no se menciona ni una sola vez la palabra dictadura, refiriéndose a este período como una extensión de la Guerra Civil, aseverando que la Constitución de 1978 puso fin al enfrentamiento civil y consagró la concordia entre los españoles.”
En definitiva, se pretende blanquear todo lo ocurrido durante la Dictadura y reescribir la historia, que, en realidad, les importa un pito, de lo que se trata es de que la Segunda República, sea la culpable de todos los males que le han pasado a este País desde el 12 de abril de 1931, hasta nuestros días.
En la Comunidad Valenciana, por otra parte, causa auténtica vergüenza el desconocimiento que tienen de la historia. Han considerado que tiene que ser desde 1931 para que se incluyan, si existieran, las víctimas de la violencia revolucionaria del Frente Popular, lo que demuestra que son unos auténticos ignorantes, porque el Frente Popular arranca en 1936 y lo de 1931 es la proclamación de la Segunda República Española.
Alfons Cervera, en Infolibre de 17 de abril del corriente, expresa que “la Ley de Concordia es un homenaje al golpismo,”.
Desde 1931, los fascistas, hoy los sucesores de aquellos, PP y VOX, vienen enredando e intoxicando la Sociedad “para acabar con todo lo que huela a democracia”, y de ahí, las derogaciones de las leyes de Memoria Democrática y su sustitución por leyes de “Concordia”, que sólo persiguen “el regreso a los tiempos oscuros del franquismo”.
Afortunadamente, todo lo que se derogue por tales leyes, será asumido por el Gobierno de la Nación, y desde luego, nuestro presidente Pedro Sánchez, ya ha anunciado que llevará al Tribunal Constitucional tales agresiones y sus derogaciones, a las Leyes de Memoria Democrática.
Termino recordando que, durante la Dictadura, los hijos de Caído, no pagaban matrícula de estudios y que, jocosamente, se decía que había dos categorías de caballeros, el Caballero Mutilado y el jodío rojo.