
La primera del año, pero no será la última
Con un título similar se publicó un artículo en el número de diciembre de Tribuna Socialista, en relación la manifestación del 15 de diciembre contra el Genocidio. Hoy hay que celebrar la tregua que ha comenzado el 19 de enero, tras 15 meses de asedio y masacre en Gaza.
Una celebración con relativa tristeza, pues se cumple una de las exigencias que, quienes llevamos muchos meses manifestándonos, veníamos exigiendo. Y digo que con relativa tristeza porque una vez dada la bienvenida al alto el fuego, tenemos que continuar exigiendo el alto definitivo a este genocidio y que los crímenes de guerra no queden impunes.
Es encomiable la resistencia de los y las gazaties. Casi 47.000 muertos -en su mayoría mujeres, niños y niñas-, 110.000 heridos, 12.000 desaparecidos -muy probablemente muertos bajo los escombros y disueltos por el impacto directo de las bombas israelíes-, y 2 millones de desplazados -en una extensión de 360 Km2, similar a la extensión del municipio de Málaga, por ejemplo-. A pesar de esta locura, de la falta de alimentos, del frío del invierno, de la destrucción de los hospitales… a pesar de todo continúan defendiendo su territorio, un territorio ocupado por Israel desde 1947 con el apoyo de la llamada “comunidad internacional”, de la que no me siento parte.
La alegría por el alto el fuego viene paliada también porque en paralelo al anuncio de tregua ha comenzado a incrementarse la agresión en Cisjordania; como si el Gobierno de Israel hubiese decidido iniciar la masacre en esta otra zona de Palestina. Es decir, que tanto Trump como Biden se apuntan el mérito de una tregua, que no el final del exterminio en Gaza, para dar continuidad a su complicidad con el Estado sionista, solo que en otro lugar.
La humanidad no merece tal nombre si asume e interioriza que una nación, impuesta, ocupe y asesine a otra nación desde hace tres 76 años. Una ocupación y un crimen del que son cómplices, por activa o por pasiva, los gobiernos del resto de países. Es una indecencia mantener relaciones diplomáticas con un Estado criminal de masas: ¿mantendríamos hoy relaciones diplomáticas con la Alemania de Hitler?
En el horizonte temporal solo se ve más barbarie de la que ya hemos visto. Por eso, la movilización debe continuar e incrementarse. El silencio, ignorar el problema y la inacción nos hace cómplices, y no solo con vale con gestos. El gobierno tiene en su mano llevar al Parlamento la ruptura total de relaciones con Israel. Las organizaciones de la izquierda, políticas y sindicales, tienen la responsabilidad de llevar a cabo y organizar la movilización en unidad, contra el Genocidio.

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