El azar y la necesidad. Parte 2


Por Manuel Ruiz Robles
(exmiembro de la Unión Militar Democrática)

Hace ya ocho años, en la primavera de 2017, pasaba unos días apacibles junto a mi compañera Rosa en la costa de la Axarquía. El azar cambió repentinamente el curso de los acontecimientos. A medianoche sentí un malestar intenso y decidimos acudir al hospital comarcal más cercano, en donde una doctora amabilísima realizó un diagnóstico previo. Era la madrugada del 15 de mayo.

Esperamos pacientemente la llegada de un joven cirujano, que, a la vista de los síntomas, ordenó mi traslado inmediato al quirófano. Tras firmar el preceptivo consentimiento informado el anestesista procedió a “dormirme”. Tres horas después, ya operado, desperté de la anestesia. La biopsia dictó el diagnóstico definitivo: se trataba de un cáncer de colon. Mi probabilidad de seguir vivo cinco años, en la mejor de las hipótesis, era del 50 %.

De regreso a nuestro domicilio en la Comunidad de Madrid, unos días después, se inició mi tratamiento en un hospital público. Durante un interesante cuestionario, voluntario y anónimo, se me pidió responder a la siguiente pregunta: ¿Prefiere ponerse en manos de Dios o en manos de la Ciencia?

En manos de la Ciencia

No soy religioso, por tanto no dudé en apostar por la Ciencia. Así que di mi consentimiento al tratamiento: seis meses de quimioterapia y cinco años de seguimiento hospitalario exhaustivo (RMN, TAC, PET, análisis.). Pese a todo, no abandoné mi activismo político, que me vincula radicalmente a los seres humanos, y me esforcé a la vez en alcanzar mi completa curación, como así ha sido, gracias a la Ciencia, al excelente personal sanitario que me atendió y al apoyo de mis seres queridos.

A lo largo de la historia, la humanidad se ha planteado: ¿Cuál es la finalidad del Universo? ¿Tiene sentido la vida? ¿Pervive la conciencia después de la muerte? Estas cuestiones han sido abordadas en el pasado por las religiones, pero la ciencia moderna ha posibilitado un enfoque radicalmente distinto. Uno de los momentos más significativos fue la publicación en 1970 de la obra de Jacques Monod, El azar y la necesidad.

En este modesto artículo intento explorar la vertiente científica y filosófica del pensamiento de Monod, contrastándola con la visión religiosa del mundo.

Azar, necesidad y objetividad

Jacques Monod (1910-1976), uno de los fundadores de la biología molecular, premio Nobel de medicina (1965) y miembro de la resistencia francesa durante la ocupación nazi, desarrolló en El azar y la necesidad una visión profundamente científica y existencial del mundo. Su tesis central es que la diversidad de la vida es producto del azar (mutaciones aleatorias en el ADN) y la necesidad (las leyes de la física y la química que rigen el comportamiento de los sistemas biológicos) junto a la presión selectiva del medio, que implica adaptación o extinción. No hay propósito, ni diseño, ni intención: solo una estructura regulada por las leyes de la materia.

Monod defiende el principio de objetividad como base teórica de la ciencia. Este principio exige que el conocimiento científico se base exclusivamente en observaciones verificables, sin recurrir a finalidades ocultas, principios sobrenaturales o valores morales impuestos desde fuera del sistema. En este sentido, afirma que la ciencia ha llegado a una conclusión filosófica fundamental: que el universo no tiene propósito, que la vida no tiene sentido intrínseco y que el ser humano es un producto accidental de procesos ciegos.

La religión no es simplemente un error epistemológico (parte de la filosofía que trata del origen del conocimiento científico, de cómo se obtiene y de su validez), sino una forma ancestral de pensamiento que responde a pulsiones humanas muy potentes: la búsqueda de sentido, el miedo a la muerte, la necesidad de cohesión social. La mente humana -evolucionada para interpretar el mundo en términos de causa y efecto- tiende naturalmente al pensamiento teleológico: asignar propósitos a los fenómenos, imaginar intenciones donde no las hay.

Para el científico, la única postura coherente es aceptar la verdad científica en toda su crudeza: somos el resultado de un proceso ciego y sin propósito. Esta aceptación, lejos de deshumanizarnos, debería ser el punto de partida para una ética basada en la libertad y la responsabilidad.

Materialismo dialéctico

Aunque Monod no se vincula explícitamente al materialismo dialéctico, e incluso toma cierta distancia, hay elementos comunes entre su enfoque y ciertos principios de este método filosófico. El materialismo dialéctico, formulado por Marx y Engels, parte de la premisa de que la materia es la realidad última, que los procesos naturales y sociales están en constante cambio y contradicción, y que el conocimiento surge de la interacción práctica con el mundo.

Ambas visiones -la de Monod y la del materialismo dialéctico- comparten un rechazo a toda metafísica trascendental y una confianza en el conocimiento científico como guía para transformar la realidad. El materialismo dialéctico no concibe al universo como producto de un ser creador, sino como resultado de procesos objetivos e históricos, regidos por leyes materiales. Del mismo modo, Monod describe la evolución biológica como un proceso regulado por leyes físicas, sin dirección ni propósito.

Ética sin trascendencia: la libertad como imperativo

Uno de los aportes más importantes de El azar y la necesidad es su propuesta ética. Si la vida no tiene un sentido intrínseco, si no hay un dios que dicte el bien y el mal, entonces los seres humanos son radicalmente libres. Pero esa libertad conlleva una responsabilidad: la de construir valores, instituciones y normas que no estén basadas en la obediencia a un ente superior, sino en el consenso racional y en el respeto a la dignidad humana.

Aquí, Monod se alinea con el humanismo ateo, confluyendo con los pensadores existencialistas de su época: Albert Camus, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir; también con la tradición marxista que ve en la emancipación del hombre -tanto de la religión como de la explotación material- un objetivo histórico. En ambos casos, se trata de superar la alienación: la religiosa, que atribuye nuestros destinos a una voluntad divina; y la económica, que reduce al ser humano a un objeto de producción.

Esta ética sin trascendencia no es relativista, sino que se funda en el principio de objetividad, en la necesidad de construir una moral que no se base en dogmas, sino en el conocimiento científico, en la cooperación social y en la autolimitación racional.

El conflicto ideológico

A pesar de los avances científicos, el conflicto entre ciencia y religión no ha desaparecido. En muchas regiones del mundo, el creacionismo se enseña en las escuelas; se niega la evolución; se rechazan vacunas por motivos religiosos; se legisla basándose en dogmas y no en evidencias. La racionalidad científica sigue siendo, para amplios sectores, una amenaza a valores tradicionales profundamente arraigados.

Monod advertía que esta resistencia no era meramente intelectual, sino política: la religión es una fuerza social que articula identidades, poderes y privilegios. Por eso, el conflicto entre ciencia y religión no es solo una disputa de ideas, sino una lucha por el control del imaginario colectivo. Y en esa lucha, la ciencia, por más poderosa que sea en el plano teórico y práctico, sigue siendo vulnerable.

La persistencia de la religión no se debe solo a una inercia cultural, sino también a condiciones sociales que la reproducen: desigualdad, ignorancia, alienación. La emancipación de la humanidad, entonces, requiere no solo educación científica, sino transformación estructural.

París, 14 de agosto 2025

Capitulo anterior: El azar y la necesidad. Parte 1

El azar y la necesidad

Somos náufragos braceando en un mar embravecido. Nuestras vidas están regidas por el azar y las contradicciones sociales: trágica realidad en la que vive buena parte de la gente en el Estado español.

La ola reaccionaria: síntomas deuna crisis de régimen

La ola reaccionaria no es un fenómeno aislado. Responde a una crisis de régimen que viene gestándose desde hace más de una década. La incapacidad del Estado para responder de forma justa a la crisis económica de 2008, el estallido del procés catalán y el agotamiento del bipartidismo han socavado los frágiles pilares de la monarquía parlamentaria.

La corrupción sistémica, el descrédito de las instituciones y la dependencia de poderes no electos (como la judicatura, el IBEX 35 o la monarquía) han minado la legitimidad democrática del Pacto de la Transición, negociado en los años 70 del siglo pasado entre las organizaciones políticas antifranquistas y los poderes de la dictadura.

Muchas organizaciones antifranquistas lucharon heroicamente contra la dictadura, entre ellas el influyente PCE: incluso tras la muerte del dictador genocida Francisco Franco (20/11/75). Una lucha intrínsecamente peligrosa, afrontando a menudo la cárcel, la tortura y la muerte. Se cumple este año el 50 aniversario de los últimos presos políticos ejecutados por el franquismo

(27/09/75). A esa lucha valerosa se sumó, en septiembre de 1974, la Unión Militar Democrática (UMD).

La necesidad de una alternativa

En este escenario de crisis múltiple ­social, económica, territorial y ecológica­ se hace más necesario que nunca construir una propuesta política que vaya más allá de la mera resistencia. Es urgente articular un frente amplio, unitario, democrático y popular: un Frente Plurinacional Republicano que actúe como dique de contención frente a la reacción, pero también como fuerza motriz de una transformación real del Estado.

Tal frente no puede ser un simple pacto electoral entre partidos; debe ser un proceso constituyente desde abajo, que articule fuerzas políticas, sindicales, sociales, feministas, ecologistas y del ámbito cultural en torno a un programa común y una visión compartida de país. Su objetivo no debe ser únicamente impedir el avance de la derecha, sino ofrecer una esperanza real a millones de personas que hoy se sienten huérfanas políticamente.

República como horizonte democrático

Hablar de República hoy no es una cuestión nostálgica ni simbólica: es una necesidad democrática. La monarquía española, reinstaurada por la dictadura (1947,1969,1978), no solo es una institución inviolable aunque delinca (artículo 56), anacrónica y hereditaria, un obstáculo más, sino que el

MASUFA (artículo 62) representa la ultima ratio (estas son mis razones: mis cañones), el último bastión del poder oligárquico en España. Es el anclaje del régimen del 78, el escudo de las élites ante cualquier intento de transformación social.

Una república no es solo cambiar al jefe del Estado; es una oportunidad para redefinir el contrato social. Es abrir un proceso constituyente que permita repensar el modelo económico, los derechos sociales, el sistema judicial, el reparto de poder territorial y los mecanismos de participación ciudadana. Es garantizar una democracia real, no supeditada a los mercados ni a los dictados de Bruselas.

¿Qué fuerzas pueden integrarlo?

Un Frente Plurinacional Republicano inclusivo y abierto, sin hegemonismos ni tutelas. En él deberían confluir, al menos, las fuerzas que se relacionan a continuación, que bien podría liderar el socialista Pedro Sánchez, que obviamente no es Superman, pero ha dado pruebas de ser una persona de gran talla política, audaz y resiliente, que goza aún de un apoyo social muy amplio:

Partidos soberanistas de izquierda, como Esquerra Republicana, EH Bildu, el BNG o Compromís, que ya han demostrado capacidad de incidencia en el Congreso y tienen una base territorial sólida.

Fuerzas de la izquierda estatal, como PSOE, PODEMOS, PCE, Izquierda Unida, Anticapitalistas o los Comunes, que deben dejar atrás viejas disputas y asumir la necesidad de coordinación estratégica.

Sindicatos combativos como la CGT, CNT, LAB, CIG o sectores de CCOO y UGT con conciencia de clase, que aporten una mirada desde el mundo del trabajo y el conflicto social.

Movimientos sociales y plataformas ciudadanas, que luchan diariamente en defensa de los servicios públicos, la vivienda, las pensiones, el feminismo, el NO a los presupuestos de guerra, la ecología o los derechos LGTBI+.

Este frente debe nacer desde la base, con mecanismos participativos, primarias abiertas y elaboración colectiva del programa. No puede ser una suma de siglas ni una imposición desde arriba.

Un programa de urgencia democrática y social

El programa del necesario Frente Plurinacional Republicano debe responder a las urgencias del presente sin renunciar a un horizonte transformador y revolucionario. Algunas medidas clave podrían ser:

Proceso constituyente hacia una república plurinacional y feminista. Derogación efectiva de la Ley Mordaza y reforma democrática del poder judicial. Eliminación de la Justicia Militar en tiempos de paz. No a la guerra y el rearme. Salida de la OTAN y extinción de los acuerdos militares (1953) con EE.UU. Plan de emergencia contra la desigualdad: sanidad y educación públicas, salarios, pensiones, renta básica, control de precios, inversión pública. Transición ecológica justa: nacionalización de sectores estratégicos y fin de subvenciones a los combustibles fósiles. Garantía del derecho a la vivienda, con expropiación de grandes tenedores. Coeducación, feminismo, memoria democrática y laicidad como pilares del sistema educativo. Derecho a decidir y reconocimiento efectivo de las naciones del Estado.

¿Evolucióno revolución?

Es evidente que unas elecciones generales en el contexto actual no son el mejor terreno para el cambio estructural. El marco institucional es profundamente hostil. Sin embargo, renunciar a disputar ese terreno es dejar el campo libre a las fuerzas reaccionarias. La clave está en convertir las elecciones no en un fin, sino en una herramienta más en un proceso de ruptura democrática más amplio.

El Frente Plurinacional Republicano debe servir no solo para sumar votos, sino para construir poder popular, generar comunidad política y ensanchar los límites de lo posible. Debe ser la semilla de una nueva mayoría constituyente, que no se conforme con resistir, sino que aspire a gobernar para transformar.

Frente al naufragio individual, solo cabe la organización colectiva. Si nuestras vidas están regidas por el azar y las contradicciones sociales, es hora de actuar conscientemente para cambiar las reglas del juego. La tormenta reaccionaria que se abate sobre nuestros pueblos no amainará si no construimos un dique firme, amplio y solidario.

Un Frente Plurinacional Republicano no es una utopía: es una necesidad urgente. Solo desde la unidad en la diversidad, desde la lucha común de los pueblos y las clases populares, podremos levantar una alternativa democrática a la altura del desafío. Ya no basta con bracear en soledad: es hora de remar juntos hacia otro horizonte.

Manuel Ruiz Robles
exmiembro dela Unión Militar Democrática.

Acerca de la Unión Militar Democrática (UMD) Parte I

Golpe militar, guerra y dictadura

El fallido golpe militar fascista del 18 de julio de 1936, contra el gobierno constitucional de la II República española, derivó en una guerra de exterminio.Sus horrores quedaron reflejados en uno de los mayores crímenes cometidos durante la contienda contra población civil. El bombardeo de miles de familias, con niños y ancianos, que huían de la barbarie franquista por la carretera costera Málaga-Almería, mató a cerca de cinco mil personas.

La criminal “hazaña” fue perpetrada por buques de la marina de Franco, siendo Juan Cervera Valderrama y los hermanos Salvador y Francisco Moreno Fernández, responsables de la masacre(“huían como ratas”). Crimen de magnitud equivalente albombardeo de Guernika por parte de la aviación alemana de Adolf Hitler, genialmente denunciado por el pintor malagueño Pablo Ruiz Picasso, con motivo de la Exposición Internacional de París de 1937.

Los marinos franquistas,directamente responsables de tales crímenes de lesa humanidad, siguensiendo exaltadosen el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando; es decir, en un recinto militar bajo la autoridad de la actual ministra de defensa Margarita Robles, incumpliendoflagrantemente la Ley de Memoria Democrática. Por ello, la Asociación de Memoria Militar Democrática(AMMD), ha recogido recientemente más de mil firmas, pidiendoal Gobierno su exhumación.

A finales de marzo de 1939 la contienda llegaba a su final con el último parte de guerra firmado por Franco: “En el día de hoy, cautivoy desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.”

Unos meses después se desencadenaba la segunda Guerra Mundial.

El ejército nazi-alemán, que había apoyado militarmente a Franco en la Guerra de España, iniciaba la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, provocando el estallido de la gigantesca conflagración.

Terminada la Guerra Civil,mientras la “Wehrmacht” asolaba los campos y ciudades de Europa, el franquismo continuósu persecución sistemática contra la población no adicta a la dictadura, llenando de cadáveres las cunetas y fosas comunes. La ola de terror fascistadejó en España un saldo de más de ciento treinta mil desaparecidos forzosos, crímenes de lesa humanidad que no prescriben.

Se inicia la protesta

La campiña volvió a florecer en los años 60 del siglo pasado,tapizándose de rojas amapolas. Después,ya en la primavera del 74, fue la Revolución portuguesa y sus famosos claveles. Acto seguido, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército de Tierra, reunidos en Barcelona a finales de agosto, fundaba la Unión Militar Democrática (UMD).

Tres meses después, el almirante Carrero Blanco, presidente del gobierno de la dictadura, moría en atentado. Los autores materiales, un comando deEuskadi Ta Askatasuna(ETA). Los autores intelectuales,y facilitadores del atentado,el Gobierno de los USA; es decir, los mismos que habían sustentado al régimen de Franco desde la otra orilla del Atlántico. Su negativa a la integración de España en la OTAN le costó la vida, al igual que años después le costó el cargo a Adolfo Suarez el 23-F del 81,presidente del Gobierno de una democracia amañada.

El luchador antifascista Salvador Puig Antich, anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación(MIL), era juzgado en consejo de guerra y condenado a muerte, siendo asesinado mediante garrote vil en la madrugada del 2 de marzo de 1974.

Estando Franco seriamente enfermo, fueron juzgados en consejo de guerra y fusilados en la madrugada del 27 de septiembre de 1975 los militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García, y los militantes de ETA Jon Paredes, Txiki, y Ángel Otaegui.

Las penas de muerte fueron firmadas por Franco, escasos meses antes de su larga agonía. Gigantescas olas de protestas nacionales e internacionales, incluida la intercesión del Papa, no consiguieron parar la mano asesina del dictador.

El “generalísimo” Franco –“Caudillo de España por la Gracias de Dios”, según consta en las monedas de la época- murió con 82 años el 20 de noviembre de 1975, habiendo dejado todo “atado y bien atado” mediante su reinstauración monárquica en la persona de Juan Carlos Borbón y Borbón, perpetuando la vieja alianza entre el trono y el altar.

Manuel Ruiz Robles es capitán de navío en la reserva
y antiguo miembro de la disuelta UMD, cofundador del colectivo “Anemoi”.