Francia: Ningún acuerdo con Macron

Desde la época de los chalecos amarillos, la clase obrera francesa está en lucha contra la política de recortes durante la presidencia de Macron.

En las elecciones de julio, donde se auguraba un triunfo de la extrema derecha de LePen, los franceses volvieron a mostrar al mundo que el cambio que Francia necesita no pasa por la extrema derecha ni tampoco por la continuidad de las políticas antiobreras de Macron.

De hecho, la mayoría de partidos de izquierda concurrieron a las elecciones de julio con una coalición en la que se integraba la Francia Insumisa de Melenchon, como grupo mayoritario, el Partido Socialista Francés, el Partido comunista y otras fuerzas.

El Nuevo Frente Popular obtuvo 182 escaños siendo la candidatura con mayor representación en la Asamblea Nacional.

Pese a todo, Macron desoyó el mandato popular y propuso como primer ministro a Barnier, al que apoyó la extrema derecha de RN, Ensemble (el partido de Macron) y los republicanos (el partido conservador de Barnier, que había obtenido un exiguo apoyo electoral).

La consigna era evitar que el NFP accediera al gobierno y continuar aplicando las mismas políticas neoliberales que hasta el momento.

El lunes 2 de diciembre, el gobierno anunció que aprobaría la ley de Financiación de la Seguridad Social que significaba un nuevo recorte al sistema público de seguridad social que incluye la congelación de las pensiones al negar la revalorización automática según la inflación. Esta ley que formaba parte de los Presupuestos para 2025 implicaba recortes de 60.000 millones junto a un aumento de los gastos militares.

Ante esta situación, la izquierda presentó una moción de censura para el jueves 4 de diciembre, que fue apoyada por 331 de los 577 diputados, consiguiendo por tanto derrocar al gobierno más efímero de la historia.

Nuevamente, el presidente Macron desoye el mandato popular y ha nombrado a otro primer ministro conservador, en este caso a François Bayrou, al que le acompaña Manuel Valls (ex primer ministro francés y cabeza de lista de Ciudadanos al Ayuntamiento de Barcelona en 2019).

Macron quiere seguir presidiendo la república francesa hasta 2027, por lo que está obligado a buscar aliados entre la izquierda, rompiendo la unidad de acción del NFP.

Sin embargo, su voluntad de seguir aplicando políticas de recortes sociales y de aumento del gasto militar, como exige la UE y la OTAN, están dificultando los acuerdos con los sectores de la izquierda que podrían sucumbir a una posible entrada en el gobierno de Macron.

A pesar de la presencia en el nuevo ejecutivo y del llamamiento a la «gran coalición» del exministro socialista François Rebsamen (quien ya había apoyado a Macron anteriormente), la posición del secretario general del Partido socialista (PS), Olivier Faure es clara:

«El PS se mantendrá en la oposición y cualquier miembro del PS que aceptase entrar en el Ejecutivo sería expulsado».

Hubiera sido un error para la izquierda, especialmente para el Partido Socialista, dejarse seducir por el canto de sirenas de Macron para formar un nuevo gobierno, y por tanto, es deseable mantener los equilibrios por la unidad de los partidos del NFP.

Haciendo un paralelismo con lo que sucedió en España cuando las plataformas de militantes se movilizaron por Pedro Sánchez y su No es No a acuerdos con el PP., hoy en Francia, los trabajadores gritan No es No, ningún acuerdo con Macron.

¡Macron dimisión!

Baltasar Santos
1er Sec PSC el Vendrell
Comité de Redacción de TS

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Autor: Tribuna Socialista

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