Sentido y oportunidad de ASTRADE y Tribuna Socialista

Este año se cumplen 20 años desde que se publicó el primer número de Tribuna Socialista1. Meses antes se habían reunido en Silla (Valencia) un grupo de compañeros y compañeras preocupados ante el panorama que se vislumbraba en nuestro país. En su primer editorial explicaban:

El 16 de julio de 2005, compañeros y compañeras socialistas de distintas procedencias territoriales y experiencias políticas, pusimos en común nuestras preocupaciones e inquietudes sobre la situación política de nuestro país, y como inciden en la mayoría social”

Y concluían con un compromiso editorial:

El espíritu de este boletín es el compromiso con el mantenimiento de los valores y principios ideológicos que nos definen como socialistas. Consagrando: La libertad, la solidaridad, la igualdad, como cimientos de un modelo social más justo. Comenzamos por la defensa y recuperación de los derechos arrancados por nuestros antepasados en la lucha secular por la democracia, y que constituyen la base del Estado de Bienestar”

Sin esfuerzo podemos desmentir a Carlos Gardel y su tango “Volver” cuando dice “que 20 años no es nada”. El mundo y nuestro país en concreto han mudado su piel cuan serpiente. De aquellos tiempos en los que el PSOE y el PP se turnaban en el mundo parlamentario y la mayoría social asistía expectante a los bandazos políticos, no ha quedado nada. Veamos una somera cronología de los hechos:

2005 – 2012, la transición se resquebraja

Ya desde principios de siglo las costuras de la Constitución se empezaron a abrir ante la irrupción de las masas en el terreno político; en primer lugar, se empezó a hablar de memoria histórica y de reivindicaciones que la transición había dejado orilladas; después el rechazo a la participación española en la segunda guerra de Ikak movilizó a millones de personas; las patéticas actuaciones del PP en la crisis del Prestige, el accidente del Yak-42, y en atentado del 11 de marzo de 2004. Estaban justificadas, más que de sobra, las preocupaciones e inquietudes a las que se refería el editorial del n.º 1 de Tribuna Socialista al estallar la crisis económica de 2008 que se llevó por delante al Gobierno socialista de Zapatero, ante la aprobación de las reformas de pensiones (2011) y las reformas laborales de 2010 y 2012, así como del artículo 135.3 de la Constitución, impuesta por Ángela Merkel, que sometía nuestros servicios públicos a la salud de los bancos.

Tras Zapatero volvió el PP con Rajoy a la cabeza aprobando una reforma laboral que llenó de alegría a los grandes empresarios, profundizando más aún la reforma de las pensiones, y entregando el país a los corruptos.

Signo de la resistencia trabajadora, las organizaciones sociales mayoritarias convocaron una huelga general en 2010 y dos huelgas generales masivas en 2012, ante el paro creciente, la represión campante y el deterioro progresivo de los servicios públicos. Después se hizo el silencio sindical.

2012 – 2018, crisis total

En 2014 Juan Carlos I abdica en Felipe VI tras descubrirse que desde que fue nombrado Rey por el dictador había amasado una enorme fortuna, mediante negocios corruptos amparándose en la impunidad que le garantizaba la Constitución, y por los que pasados años huyo a Abu Dabi, para evitar la evidencia de que no todos somos iguales ante la ley.

Por otro lado, a partir del año 2012 se desarrolla el llamado “process” a raíz del debate estatutario que se produjo en Cataluña en el que se burló la voluntad y decisiones del pueblo catalán, y que tuvo como consecuencia la radicalización a posiciones independentistas de una gran parte de la población catalana. La convocatoria de un referéndum en 2017 por la Generalitat y el Parlament llevó a la Monarquía a una situación sin precedentes. El aparato de Estado, abanderado por Felipe VI, desencadenó una represión desaforada y el Gobierno de Rajoy, apoyado por el PSOE y todos los partidos de la derecha, aplicó el artículo 155 de la Constitución por el cual asumía el Gobierno de la Generalitat.

En el periodo 2014-2018 el PSOE se vio envuelto en una crisis sin parangón; en las primarias de 2014 para elegir al secretario general, Pedro Sánchez ganó la elección contra el candidato del aparato; en octubre de 2016, en una maniobra bochornosa en el Comité Federal, cesó a Sánchez; seguidamente Sánchez ganó otras primarias, en 2017, contra la candidata del aparato apoyándose en las bases del partido. A pesar de las continuas presiones, en 2018 Pedro Sánchez ganó una moción de censura, apoyándose en los partidos a su izquierda, contra el PP de Mariano Rajoy que tenía medio Gobierno en los tribunales envueltos en la corrupción.

Y en esto “llegó el comandante y mandó parar” como cantaba Carlos Puebla. Una insurrección popular espontánea se produjo el 15 de marzo de 2015 (popularmente conocida 15M). Las masas, hartas, tomaron las calles de todo el país durante la jornada de reflexión, el día antes de las elecciones municipales, con la voluntad de barrer todo el sistema político. El panorama parlamentario cambió radicalmente apareciendo nuevos partidos a derecha e izquierda, y la necesidad de llegar a pactos para formar algún gobierno. La crisis se desató tanto en el PSOE como en el PP. La izquierda del PSOE irrumpió en el Congreso con más de 70 diputados y más de 5 millones de votos.

2018 – 2025, se cae la careta

Durante este periodo, la crisis constitucional se ha hecho palpable. A pesar de que Pedro Sánchez, apoyado por los partidos de izquierda, no ha sido capaz de revertir las reformas laborales, ni la represiva “Ley Mordaza” que le exigía la mayoría social, ni ha frenado las privatizaciones y el proceso destructivo del Estado de bienestar, desde el minuto uno su Gobierno ha sido tachado de ilegitimo por los partidos de la derecha, por la judicatura, por el aparato mediático e incluso por elementos del propio PSOE. Sin embargo, Pedro Sánchez y su Gobierno fue más lejos de lo que podíamos pensar, sacando adelante la Ley de Amnistía. Esto, provocó el miedo de los herederos del franquismo a perder alguno de los resortes del Estado les coloca enfrente de la mayoría social y de un Gobierno que osa zarandear las togas herederas del TOP y que, aunque simbólico, ha sido el primer Gobierno en remover el Valle de los Caidos, tras 50 años de democracia tutelada.

Aznar, tótem de la derecha, llama cerrar filas, y todo el poder judicial se entrega a una vorágine prevaricadora interviniendo sin pudor en la vida política, el poder mediático a la propaganda fascista contra derechos y libertades, y el PP y VOX defienden programas ultraderechistas que ni Hitler, Mussolini o Franco tendrían ningún problema en firmar.

Con este panorama, el “gobierno progresista”, en aras de la defensa del Estado de Derecho, del ordenamiento jurídico, de la Monarquía, de la Unión Europea, se muestra conciliador practicando políticas que no molesten demasiado a la derecha. El incremento de gastos militares, mandado por Trump, que no pueden ser más que destinados a la continuidad de la guerra entre Ucrania y Rusia, los negocios y venta de armas al Estado genocida de Israel, y más recientemente los apoyos o el silencio ante los ataques a la soberanía de los pueblos practicado por la Administración Trump en Sudamérica, junto con la situación económica que viven las familias sometidas por la inflación y la dificultad para el acceso a la vivienda, dificultan la resistencia que ejerce los partidarios de la izquierda para enfrentar al ascenso de la extrema derecha. Son de agradecer los gestos de Pedro Sánchez frente a Trump en la cumbre de la OTAN en junio del pasado año y las decisiones y declaraciones frente a Israel, pero no dejan de ser simbolismos que soslayan los 70.000 asesinados en Gaza.

Organizar la resistencia

De manera tenaz, nuestro boletín Tribuna Socialista ha servido de portavoz mensual, a largo de 172 números, para la defensa de derechos políticos y sociales; abanderando la defensa de la sanidad ante la privatización rampante; los presupuestos de educación pública ante los recortes en beneficio de la concertada y la rapiña de la Iglesia Católica; defendiendo el actual sistema público de pensiones y el poder adquisitivo de los pensionistas; los derechos y salarios de los trabajadoras y trabajadores; la emancipación de la mujer y la defensa de sus derechos y su vida; posicionándose intransigentemente contra la guerra,…etc. A lo largo de estos 20 años, incansablemente, hemos dado voz a numerosos compañeros y compañeras de distintas sensibilidades, no solo socialistas, para que expresaran sus opiniones como argumentario de estos valores.

En 2018 surge la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE) con el objetivo de dar cobertura legal a conferencias, debates, publicaciones…etc. Desde ese momento ASTRADE ha impulsado o participado en varios actos y conferencias presenciales o telemáticas.

Según sus estatutos2 y esquemáticamente sus fines son:

  • Configurar un espacio de pensamiento, debate y elaboración con un enfoque de izquierdas.
  • Crear un lugar de encuentro plural, democrático y participativo.
  • Ser un contrapeso de las políticas neoliberales.
  • Promover canales en el mundo del trabajo con intereses propios contrapuestos al neoliberalismo.
  • Colaborar con organizaciones con objetivos análogos.
  • Apoyar cualquier iniciativa que persiga la mejora de las condiciones laborales y políticas de trabajadoras y trabajadores.

En junio de 2024, ASTRADE y Tribuna Socialista nos integramos. Así lo anunciábamos en el número 155 de nuestra revista3.

Tras años de colaboración, y compartiendo valores fundacionales, la revista de libre expresión política Tribuna Socialistay la Asociación Trabajo y Democracia, sus órganos de dirección y sus asociados y asociadas, hemos decidido unirnos, en la asamblea celebrada el pasado 27 de junio”

Punto de encuentro

En todo el mundo vivimos un momento de angustia y desorientación. Las noticias que llegan desde todas las latitudes ponen en cuestión cualquier referencia a lo que queda de derecho internacional. La arbitrariedad, la impunidad, el asalto a la soberanía de los pueblos se enseñorea en todo el mundo.

En nuestro país, muchos trabajadores y trabajadoras nos manifestamos faltos de representación. Echamos de menos organizaciones que se expresen de manera independiente defendiendo nuestros intereses como clase social mayoritaria. Es por esto que surgen como setas tras la lluvia todo tipo de asociaciones vecinales o colectivos en defensa de algún servicio público. Las formas de resistencia se multiplican nacional o internacionalmente, y lo hacen al margen de Gobiernos e instituciones internacionales encorsetados por su impotencia o complicidad ante los abusos de los que somos víctimas la mayoría.

No es habitual que una asociación como ASTRADE disponga de un órgano de expresión como es Tribuna Socialista, ni tampoco lo es que un grupo de compañeros se conjuren con numerosos colaboradores para impulsar este punto de encuentro, sin sectarismos ni imposiciones, para ayudar a organizar la defensa de las reivindicaciones e intereses de la gran mayoría de la humanidad, incluida su propia existencia.

Desde todo el mundo compañeros y compañeras se coordinan y organizan para preparar una respuesta ante las guerras que una banda de criminales entregados al lucro, sin importarles la propia destrucción del planeta, pretenden condenar a la población.

Enrique Dargallo

Director de Tribuna Socialista

1 https://tribunasocialista.com/wp-content/uploads/2026/01/1ts-1.pdf

2 https://tribunasocialista.com/2024/06/27/estatutos-de-la-asociacion-trabajo-y-democracia/

3 https://tribunasocialista.com/wp-content/uploads/2026/01/ts-155-integracion-astrade-y-ts.pdf

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Autor: Tribuna Socialista

Tribuna libre de expresión. Fomentando el debate y las propuestas entre socialistas.

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