Progreso, ¿Estamos ante un avance social o hacía un control social?


Por Juan Francisco Gómez Colomera,

historiador

Escribir sobre las nuevas tecnologías en 2026 pasa inevitablemente por hablar de la IA, redes y algoritmos, tecnopoderes, control social, controles medios… en definitiva comprobar que, a pesar del “progreso” que han supuestos para la humanidad (eso es algo indiscutible), este está siendo desviado o disfrazado por las grandes tecnológicas(nuevo feudalismo) hacia un control disfrazado de progreso.

En el último año, hemos asistido a la toma de posesión del último presidente de EE.UU Donald Trump, allí estaban presentes Amazon, Meta, Tesla, ChatGPT, etc…y no estaban por casualidad, habían apoyado al “nuevo emperador” para alcanzar ese lugar y había llegado el momento de reclamabar su sitio en el nuevo mundo que quería construir, cambiando el mundo hasta ahora conocido y utilizando masivamente las nuevas tecnologías que estas corporaciones le brindan, esto significa nada más y nada menos que tomar el control de medios de información, comunicación y difusión y por supuesto, el control social.

Es evidente que estás nuevas tecnologías han sido un avance, que la IA es un logro para la evolución de la humanidad, pero a la vez un peligro si no es controlada por los poderes democráticos y esa es la lucha que en estos momentos se está produciendo entre estos nuevos poderes y los poderes elegidos por los ciudadanos y en esta batalla, por la libertad y derechos de las personas, es donde las instituciones tienen que imponer normas y reglamentos, tal como Europa está intentando, porque hay que regularlas con fuerza ya que sin regulación, contrariamente al mensaje que intentan colocarnos, “ peligran nuestros derechos y peligra la democracia, tal como la conocemos, y peligra la sociedad actual”.

Ellas, las nuevas tecnológicas, se niegan a pagar impuestos, a reconocer derechos de autor, a regular la difusión de falsedades y bulos en redes, a denunciar la manipulación de la información, a eliminar contenidos peligrosos….

Y sin embargo es importante recordar que hay otros peligros más sutiles que se están llevando a cabo cada vez con menos disimulo como es la sedación de la sociedad, está se realiza con la creación de mundos artificiales y relatos irreales y llevan a las personas a un multiverso.

Es importante hacer especial referencia a lo que está suponiendo para nuestras vidas cotidianas y para el planeta estos nuevos poderes, sustentados en inmensas fortunas y en el control de medios de comunicación o poderes políticos vía fomento ideologías de ultraderecha, apoyo a esos partidos y sus líderes. Igualmente con sus medios, manipulan o crean falsas expectativas con el objetivo de destruir las democracias liberales y sustituirlas por Autocracias, modelo China o Rusia, dando razón a lemas o dichos como “puede haber progreso sin derechos”, esto lo hemos definido como «Postdemocracia».

A nivel social, sus efectos se sienten cada vez más, sus medios de desinformación influyen en los comportamientos sociales, desincentiva la participación de la ciudadanía y con ello la capacidad de la sociedad de controlarlas. Influyen en la propia estructura de la sociedad cada vez más disgregada, más individualizada y a la vez aislada.

Vemos como las enfermedades mentales avanzan y parte de ello se debe a la insatisfacción vital que ese mundo irreal va introduciendo en nuestros pensamientos y reflexiones, pues nuestros avatares, son eso “avatares” pero cuando caemos en ello, es difícil de asumir para muchos ciudadanos y ciudadanas.

La sociedad debe recuperar o no dejarse arrebatar su capacidad de luchar, responder a esta sumisión en la que nos conducen vía IA, algoritmos o fabulaciones; la deshumanización que esto supone con sus medios de control social y la destrucción que suponen en puestos de trabajo, esquilmar los recursos naturales y con ello dañar el planeta, en su afán de acaparar riquezas y convertirse en intocables y “dioses” todo ello basado en su control tecnológico.

Hay unas realidades que hay que conocer y que nunca nos son presentadas por este nuevo cuadro económico y social:

  • La tecnología acentúa y favorece las desigualdades.
  • Afecta a la participación y la conciencia ciudadana.
  • Ataca las libertades y los derechos.
  • Destruye valores como la Igualdad, fraternidad, libertad y la solidaridad.
  • Potencian el individualismo frente a lo colectivo.

Para acabar esta reflexión, me gustaría exponer una serie de ideas que nos transmiten los pensadores que han analizado este fenómeno denominado IA.

La IA no crea, es alimentada de datos, acaparan datos en grandes centros de datos y sus dueños les aplican los algoritmos que nos darán las respuestas, pero siempre serán controladas por quien diseña dichos algoritmos, lo cual nos puede llevar a cuestionarnos, la bondad del sistema, y si es una verdadera Inteligencia artificial. Por ahora podemos decir sin miedo a equivocarnos que NO, que las maquinas toman decisiones basadas en la computación y cruce de miles de casos, pero no crean nada nuevo y por supuesto, no tienen capacidad de diseñar pensamiento propio.

No debemos olvidar además que todo esto requiere del consumo de gran cantidad de recursos, sin precedentes hasta ahora en la humanidad, esto supone expoliar y acaparar datos, explotación de mano de obra, consumo de enormes recursos naturales como: agua, energía y tierra.

Muchas personas ya comienzan a sufrir el impacto de la IA, y eso puede volverse contra esas nuevas tecnologías y la visión de ellas que tenemos, sabemos que nos venden un mundo mejor y un progreso infinito, pero esa es la definición exacta “nos venden”, mientras nos van socavando la dignidad y los derechos que hemos adquirido durante años de lucha.

Por ello hay que pelear contra la falta de transparencia, la opacidad que acompaña al desarrollo de este nuevo mundo que nos están proyectando cada vez más, o sin lugar a dudas, sucumbiremos a él y pasaremos de ser usuarios a clientes y al final desechables, para esa elite que pretende dominar a millones de personas y que sigue acumulando poder e influencia en ese futuro.

Quizás, ahora, sintamos lo que sentían aquellos obreros que formaron parte del movimiento Ludista, artesanos que con sus manos y herramientas creaban sus productos y que vieron como las maquinas, en manos de grandes comerciantes e industriales, amenazaban sus empleos, sus condiciones laborales y sus condiciones de vida.