UGT y CCOO condenan el ataque de Trump a Venezuela

Este pasado 3 de enero, tras conocerse el bombardeo en Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolas Maduro y su esposa, a cargo de EE.UU. con Trump a la cabeza, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) publicaron un comunicado conjunto condenando lo ocurrido y calificando los hechos como “una grave vulneración del derecho internacional y de los principios recogidos en la Carta de las Naciones Unidas”.

Solidaridad sindical

Las organizaciones, desde su posición sindical comprometida con la paz, la justicia social y la solidaridad internacional, consideran estos hechos como acciones que debilitan el orden y la legalidad internacional, poniendo en riesgo la estabilidad regional y global por el uso de la fuerza militar que los EEUU aplica sobre el pueblo soberano de Venezuela. Y consideran que, lejos de ser una vía para solucionar los problemas de la clase trabajadora de Venezuela, agravan las tensiones y aumentan su sufrimiento.

Además expresan que la acción bélica, cometida bajo el pretexto de una lucha contra el narcotráfico con la supuesta complicidad de Maduro, realmente corresponde con un ataque imperialista que busca hacerse con el petróleo y otros recursos.

CCOO y UGT hacen un llamamiento a la Unión Europea para que su política exterior promueva el entendimiento a través de la diplomacia y las normas internacionales.

Los problemas económicos, sociales y laborales que tiene Venezuela deben ser resueltos con mecanismos democráticos, dialogo y solidaridad entre los pueblos. Frente a la escalada militar y el unilateralismo de Trump, UGT y CCOO, junto con las organizaciones sindicales de las Américas (CSA) se posicionan por el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

Hasta aquí, y a grandes rasgos, resumo el contenido del comunicado de UGT y CCOO. Hay que añadir que el ataque provocó al menos la muerte de 33 personas, desconociéndose aún los datos exactos sobre el número de víctimas y heridos, tanto militares como civiles. Tampoco olvidemos los ataques sufridos por embarcaciones en el Caribe desde septiembre, que han causado más de 100 muertos.

Deriva guerrera

La preocupación e inquietud que generan estos hechos bélicos entre los trabajadores y trabajadoras del Estado español es evidente. Hay que añadir la escalada belicista que está llevando a cabo en la Unión Europea, incluido nuestro Gobierno.

El Gobierno ha aumentado notablemente el gasto militar previsiblemente en detrimento de los déficits en sanidad, educación, vivienda, dependencia, infraestructuras, etc., o las reparaciones pendientes ante los daños que provocó la Dana al pueblo valenciano.

No debemos quitar el foco en Palestina, donde continúa el genocidio pese al falso acuerdo de paz, y ante la preparación de la previsible rapiña de la reconstrucción que prepara el grupo nombrado por Trump con sus familiares y Toni Blair a la cabeza. Las amenazas de invadir Groenlandia o la continuidad de la guerra entre Rusia y Ucrania son signos evidentes de que nos llevan a una guerra contra los pueblos que dice defender.

En la guerra entre Ucrania y Rusia más de dos millones de militares han desertado abandonando el frente de batalla o se mantienen escondidos. Las políticas de los Gobiernos europeos se orientan hacia la guerra con aumento del gasto en armamento y, como es el caso de Alemania, aplicando el servicio militar obligatorio. La juventud europea se desangra.

El 4 de enero, tras el ataque esa noche, se convocó una concentración urgente ante la embajada de EE.UU. Diferentes colectivos y plataformas contra la guerra y el imperialismo, agrupaciones y militantes de la izquierda en defensa de los derechos de los pueblos a la autodeterminación, junto con algunos representantes de partidos políticos, entre ellos Podemos y Sumar, mostraron su rechazo al acto terrorista cometido sobre la República Bolivariana de Venezuela.

Son muchos los trabajadores y sindicalistas que vienen manifestándose contra la guerra, contra el genocidio palestino, contra el ataque a Venezuela, contra la amenazas constantes de Trump a Irán o Groenlandia o los países latino americanos que no se pliegan a sus deseos, contra el rearme general. En esta linea están previstas numerosas movilizaciones en diferentes territorios del Estado español.

La sociedad muestra constantemente en las calles su rechazo a la guerra, y este clamor debe ser escuchado y atendido. El comunicado de las direcciones sindicales es positivo, pero debe tener continuidad. También lo es que el Gobierno tome medidas contra el Estado genocida o que se posicione contra los ataques y amenazas de Trump contra el derecho internacional, pero debe ir más allá, rompiendo relaciones con Israel e incluso valorando una posible salida de la OTAN, ante la necesidad urgente de unir y movilizar contra la barbarie a la que nos arrastran.

Ya se están dando pasos importantes en el movimiento obrero internacional. Tras el exitoso mitin del pasado mes de octubre, en Paris convocado por STOP THE WAR contra la guerra, se está trabajando para otro encuentro en Londres el próximo mes de junio. Las organizaciones sindicales deben estar al corriente de estas iniciativas, y participar en las movilizaciones internacionales del movimiento obrero que se produzcan. Los comunicados y declaraciones están bien pero hay que ir más allá movilizando a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo.

Es urgente un movimiento internacional contra la guerra. Ante la barbarie la única alternativa posible es el socialismo.

Juan Fernando,

sindicalista de UGT en Madrid

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Autor: Tribuna Socialista

Tribuna libre de expresión. Fomentando el debate y las propuestas entre socialistas.

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