Reproducimos y difundimos por su interés este comunicado de compañeros sindicalistas venezolanos agrupados en torno al CAIT tras la agresión que ha sufrido su país en el día de ayer
Nosotros, trabajadores (as), militantes sindicales de base, federativos nacionales de la Central Bolivariana de Trabajadores y pueblo trabajador en general agrupados en el Comité Autónoma e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), condenamos enérgicamente la brutal agresión militar perpetrada por el imperialismo norteamericano comandado por Donald Trump.
En la madrugada del sábado 3 de enero, nuestra nación fue bombardeada por aeronaves de Estados Unidos, violando unilateralmente la soberanía del país en un verdadero acto de guerra que desafía todas las normas del derecho internacional. Provocando al menos 80 personas asesinadas, entre civiles y personal militar del equipo de seguridad Nicolás Maduro; Centenares de heridos en la población, daños a las infraestructuras y servicios de la nación. El secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Quienes fueron puestos bajo custodia estadounidense para ser juzgados en Nueva York. Acusado falsamente de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína.
Donald Trump implementó un conjunto de sanciones económicas y financieras contra Venezuela desde agosto de 2017. Desde septiembre del año pasado, comenzó una ofensiva violenta contra Venezuela con la concentración de fuerzas navales estadounidenses en el mar Caribe, lo que ha resultado en la destrucción de más de 30 barcos baja la supuesta lucha contra el narcotráfico, que dejaron más de 100 víctimas, Instaurando un bloqueo para asfixiar nuestra economía mediante la confiscación de barcos que transportaban petróleo venezolano.
Trump volvió a atacar a los trabajadores migrantes venezolanos en Estados Unidos, empleando términos como «criminales, delincuentes y terroristas» para justificar la agresión militar.
Donald Trump ha declarado a la prensa que su país «gobernará» Venezuela. Tomaría el control de las enormes reservas de petróleo de Venezuela y reclutaría a empresas estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la devastada industria petrolera del país; ha puesto en evidencia los verdaderos intereses detrás de la agresión militar contra Venezuela.
Donald Trump advirtió a los gobiernos de México, Cuba y Colombia que sus países podrían ser los siguientes, sus intenciones son dominar todo el hemisferio, tiene como propósito asustar a los demás países de la región con su ataque militar a Venezuela. Esto garantiza que las empresas y los Estados Unidos tengan acceso irrestricto a los recursos energéticos y minerales, en particular al petróleo, para reforzar su dominio político y militar sobre el continente frente a cualquier resistencia.
Todos los gobiernos que defienden la paz y la soberanía nacional, no solo en nuestra región, sino en el mundo entero, deben oponerse firmemente a la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y al secuestro del presidente Nicolás Maduro. Es fundamental que los gobiernos de Lula, Petro, Scheinbaum y otros actúen juntos para hacer frente a la agresión de Trump hacia Venezuela y el continente.
Denunciamos a María Corina Machado, Leopoldo López, Edmundo González y Antonio Ledezma como cómplices de estos planes neocoloniales, por haber pedido la intervención militar de Trump.
Hacemos un llamado a los trabajadores, al pueblo, a los movimientos sociales, sindicatos y federaciones para que condenen con firmeza la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. De igual manera, instamos a los pueblos del mundo, especialmente en América Latina y el Caribe, a alzar su voz en protesta. Proponemos que la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, junto con otras centrales sindicales y los delegados que participaron en el Congreso Internacional de la Clase Obrera Latinoamericana, caribeña y Mundial en defensa de la Paz, convoquen a una jornada de movilización contra el imperialismo estadounidense, representado por Trump, en solidaridad con nuestra nación y el pueblo venezolano.
Saludamos las manifestaciones masivas en varios países contra el ataque de Trump a Venezuela que se registraron en Francia, España, Alemania, Grecia, Suecia y México, así como 105 protestas en los Estados Unidos convocadas por la Coalición ANSWER, movimiento antibélico estadounidense que se opone a la guerra.
Condenemos el bombardeo estadounidense contra Venezuela
Libertad inmediata del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores
Rechazamos el anuncio de Trump de asumir el control de Venezuela
Venezuela jamás será colonia de EE. UU.
Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT), 05 Enero 2026
Dice la RAE de trampantojo: “Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Desde su reelección Donald Trump adopta y promueve políticas que se ajustan como un guante a esta definición. Nos hace ver que defiende al pueblo estadounidense cuando en realidad lo que está defendiendo son negocios propios y de sus allegados. Si no fuera terrible resultaría cómico verle sentado en la Casa Blanca, haciendo carantoñas en perfecta sintonía con el príncipe de Arabia Saudí, al que califica de defensor de los derechos humanos, y que hasta ayer era acusado mundialmente del asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi.
Los ejemplos son numerosos: Gaza y Ucrania, Colombia, Brasil, etc. Ahora le toca a Venezuela. Desde primeros de septiembre ha iniciado una cruzada contra las drogas, lanzando amenazas sin tino, acusando sin pruebas y asesinando extrajudicialmente a decenas de tripulantes de embarcaciones en aguas caribeñas, enviando miles de soldados y barcos de guerra, sobrevolando las fronteras venezolanas en una continua presión sobre el país. La justificación es la defensa de los estadounidenses ante la oleada de narcotraficantes que vienen de la zona inundando de drogas EEUU siguiendo las ordenes de una organización fantasma llamada “Cártel de los Soles”, integrada por los mandos del Ejercito venezolano y dirigida por el presidente Nicolás Maduro, al que califica directamente de terrorista.
Es sabido que Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas conocidas del mundo. En 2007 el entonces presidente Hugo Chávez asumió el control de estas reservas en un proceso de nacionalización que transformó los convenios de asociación con las compañías petroleras, que venían extrayendo y explotándolas históricamente y que vieron confiscados sus activos, creando compañías mixtas con participación mayoritaria del Estado venezolano.
En el desarrollo imperialista no cabe la soberanía de los pueblos, y naturalmente desde entonces Venezuela ha sido colocada en el ojo del huracán por EEUU y por los países europeos, que han señalado al régimen venezolano y a sus dirigentes como tiranos dictadores. Desde que Chávez tomó el poder en 1999 los países imperialistas han denunciado todos los procesos electorales apoyando a toda una serie de dirigentes fascistas disfrazados de demócratas. En una gran farsa no han tenido pudor para apoyar como presidentes alternativos a personajes autoproclamados en una plaza de Caracas o recientemente otorgando el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una señora que se dedica a conspirar permanentemente contra el régimen y el pueblo venezolano.
Trump no trata otra cosa que laminar el derecho de un pueblo a vivir soberanamente, como viene haciendo con Cuba, Brasil o Colombia, a los que considera su patio trasero. El problema es que Maduro y los dirigentes del régimen venezolano no se apoyan en su pueblo. Según New York Times la compañía petrolera estadounidense Chevron Corporation, una de las mayores del mundo, mantiene una posición privilegiada en la extracción de petroleo, gas y minerales en Venezuela. En los últimos meses y por presiones del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio las licencias de Chevron para actuar en Venezuela fueron canceladas, lo que ha provocó una caída radical de las exportaciones, sin embargo se dio una nueva licencia cuyos detalles son confidenciales, mientras que Maduro, en un esfuerzo desesperado, ofrecía concesiones petroleras a Trump dándole una posición dominante, y planteando la posibilidad de abrir los proyectos petroleros y de oro existentes y futuros a empresas estadounidenses, que recibirían contratos preferentes. Además añadió que reorientaría las exportaciones que ahora se dirigen a China y limitaría los contratos mineros con empresas chinas, iraníes y rusas.
Todo este tema, según NYT “fascina a Trump, como le fascinó cuando instó a la toma de los yacimientos petroleros de Siria, cuyas reservas son una fracción muy pequeña de las de Venezuela”. Chevron contrató a un importante recaudador de fondos para Trump, como representante, para influir en las decisiones de funcionarios y legisladores venezolanos. El “trumpatojo” está servido.
Mientras Trump y Maduro anuncian que hablan por teléfono, las aerolíneas europeas y estadounidenses dejan de volar a Venezuela participando del bloqueo y amenaza que Trump cierne sobre el pueblo venezolano: “A todas las aerolíneas, pilotos, traficantes de drogas y traficantes de personas, consideren el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela cerrado en su totalidad”. Una nueva amenaza de guerra y un paso más en el escalada para arrebatar su soberanía al pueblo venezolano.
Este jueves 16 de octubre el primer ministro Sébastien Lecornu ha conseguido escaparse de las dos mociones de censura que tanto la Francia Insumisa como Agrupación Nacional habían presentado. Lecornu ha obtenido una tregua, gracias a la abstención del Partido Socialista Francés, prometiendo la suspensión temporal de la reforma de las pensiones y el compromiso de llevar el próximo presupuesto del Estado a debate en la Asamblea Nacional.
La crisis política que recorre Francia tiene un origen claro. Se encuentra en el corazón de la defensa de las conquistas de los trabajadores franceses, manifestada en las grandes movilizaciones que han protagonizado ante la llamada de las organizaciones sindicales durante 2023 contra los planes del presidente de la República, Emmanuel Macron, que fue claramente derrotado en las elecciones legislativas del verano de 2024. Según las encuestas Macron es rechazado por el 70% de la población
Macron fue reelegido presidente de la República en abril de 2022 en la segunda vuelta de las elecciones tras una campaña bajo de la amenaza de “que viene el lobo” contra Marine Le Pen. En enero de 2023 anunció que pediría una partida para Defensa de 400.000 millones de euros para modernizar el Ejército y prepararlo ante las múltiples amenazas. Paralelamente planteó la necesidad de una reforma de las pensiones retrasando la edad de jubilación, congelando su actualización y desindexando los años siguientes con el fin de reducir las pensiones en un 10%, además de suprimir más de 3.000 puestos de trabajo en la función pública. Lo que entra por lo que sale.
La inmediata respuesta sindical (CGT y FO) se tradujo en continuas movilizaciones y una huelga general. Para aprobar estas reformas el Gobierno utilizó el artículo 49.3 de la Constitución que permite evitar el debate en la Asamblea al tramitarse como decreto ley, pero ante la contestación social Macron se vio obligado a convocar elecciones legislativas que llevaron a la victoria de Nuevo Frente Popular por delante de la extrema derecha y del partido de Macron y sus apoyos.
El problema no es Barnier, ni Bayrou, ni Lecornu, es Macron
Durante 2024 un reguero de primeros ministros, Michel Barnier, François Bayrou y Sébastien Lecornu, han intentado mantener las contrarreformas anunciadas evitando el debate para aprobar los Presupuestos. Todos han sido censurados en la Asamblea Nacional, el último, Lecornu, dimitió el 6 de octubre.
La petición de la Francia Insumisa para que Macron renuncie ha sido tomada hasta ahora como un despropósito radical. Sin embargo, en la actualidad son sus propios aliados políticos y mediáticos los que cuestionan su continuidad. Por ejemplo, David Lisnard, vicepresidente de Los Republicanos, uno de los partidos de derecha que sostienen a Macron declaraba que este debía programar su dimisión para salvaguardar los intereses de Francia: “esta es la única manera de preservar nuestras instituciones y desbloquear una situación que se ha vuelto insostenible desde la disolución irresponsable de junio de 2024. El presidente de la República es el principal responsable de este caos”. Estos días son numerosas las declaraciones en este sentido.
Finalmente, Macron, en un intento desesperado, ha nombrado de nuevo a Lecornu para intentar una nueva táctica, romper la coalición de izquierda apoyándose en el Partido Socialista. Lecornu anunció: “No se producirá ningún aumento de la edad de jubilación, desde ahora hasta enero de 2028 […]. Además, la rebaja en la duración del seguro también se suspenderá y se mantendrá en 170 trimestres hasta enero de 2028”. Esta pausa de la reforma durante un año ha bastado para que el Partido Socialista se abstenga de la moción de censura y facilite la aplicación del programa de contrarreformas, traicionando el mandato por el que los diputados socialistas fueron elegidos dentro de la coalición del Nuevo Frente Popular. Y esto a pesar de que Lecornu declaró que “esta suspensión deberá ser compensada financieramente, incluso mediante la reducción de gastos”. Es decir, no se puede tocar el dinero contra la guerra y habrá que detraerlo de los derechos sociales.
Tanto la CGT como FO, organizaciones sindicales francesas, ya se han pronunciado en contra del nuevo intento.
La CGT en un comunicado declara: “la suspensión anunciada es en realidad un retraso de su aplicación de solo unos meses. Este simple desfase equivaldría a confirmar el retraso de la edad de jubilación a los 64 años, a pesar de la movilización de millones de trabajadores. Para la CGT, la única suspensión que vale la pena es un bloqueo inmediato de la aplicación de la reforma de las pensiones a 62 años, 9 meses y 170 trimestres, … cambiar no es derogar”.
En la misma línea FO declaraba: “las principales medidas anunciadas retoman en gran medida las que el exprimer ministro François Bayrou presentó el 15 de julio. La factura presentada a los trabajadores activos o jubilados sigue siendo muy pesada. Las consecuencias de este nuevo plan de austeridad siguen siendo tan desastrosas para los trabajadores como para la economía francesa sin ingresos adicionales, condicionadas a las ayudas públicas pagadas a las empresas…”, y añaden, “Las reivindicaciones de FO no están suspendidas. ¡Para FO, siempre es la derogación!»
Por su parte, Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa declaró: “Él es la fuente del caos (Macron), porque convocó elecciones legislativas anticipadas cuyos resultados se negó a aceptar […] y luego decidir exactamente lo contrario de lo que las elecciones habían dicho, […] nadie obtuvo la mayoría absoluta al final de las elecciones, pero, al final, un bloque salió victorioso, […] no hubo respuesta a la movilización espontánea del 10 de septiembre. No hubo respuesta a la masiva movilización intersindical del 18 de septiembre. Ni a la del 2 de octubre. […] Cuanto más imaginemos combinaciones o acuerdos antinaturales para llegar a una solución gubernamental desconocida, más agravaremos la crisis […] nuestro deber, de acuerdo con el mandato que recibimos […], es unirnos para encontrar todos los medios para afrontar la nueva situación […] ninguna combinación, ninguna intriga, ningún acuerdo tras bambalinas puede sustituir la exigencia de que el pueblo se pronuncie”.
Se organiza la resistencia
Paralelamente a la crisis desatada, los días 4 y 5 de octubre se ha celebrado en París una conferencia en la que se reunieron 150 delegados de 18 países y un mitin, respectivamente, al que asistieron miles de personas. El eje de ambos eventos se ha centrado contra la guerra. En el mitin se pudieron oír los gritos de “Free Palestine” y “Macron dimisión”. Como en las numerosas manifestaciones que se producen estos días en muchas ciudades de Francia la oposición a los planes de austeridad del Gobierno se entremezclaban con el rechazo de la política armamentística y contra la guerra.
La conclusión común de los participantes señalaba la necesidad de unir todas las fuerzas europeas que luchan contra la guerra, que luchan contra los presupuestos que asfixian los servicios públicos y contra el suministro de armas en curso que alimenta las masacres en Ucrania y Gaza.
Mitin contra la Guerra, en Le Dôme de París. 5 de octubre de 2025
La Campaña por un Solo Estado Democrático (ODSC) es impulsada por palestinos y judíos, como Ilan Pappé, historiador de la Universidad británica de Exeter.
El fracaso más sonado de Netanyahu sigue siendo haber resucitado la causa palestina y haberla devuelto al centro de la atención mundial, después de haber dedicado su vida política a intentar enterrarla. Porque, independientemente de los instrumentos de poder de que disponga Israel, ahora se encuentra impotente ante la revolución moral y cognitiva universal… Nadie puede negar que no estamos viviendo el final del conflicto en Palestina, sino el comienzo de una nueva etapa de esta lucha colonial sangrienta, que dura ya más de ciento veinte años.
Las conclusiones de la cumbre de Sharm el-Sheikh —o más bien su puesta en escena— demostraron que lo que se dirimía allí no era ni el fin de la guerra ni la limitación de la expansión y la dominación, sino una simple reorganización de sus herramientas y sus objetivos. Israel reanudó inmediatamente sus incursiones y agresiones dirigidas a puntos concretos del territorio, en nombre de una seguridad en la que ya nadie cree. En cuanto al emperador del exterminio, Donald Trump, en ningún momento mencionó el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación: una forma de sumir de nuevo al mundo árabe en un ciclo político o apolítico infinito en torno a un «proceso» sin fin. Así, el pueblo palestino y sus élites se enfrentan a errar nuevamente, pero quizá también a una rara oportunidad de recuperar el sentido común, el equilibrio y el camino correcto.
El acuerdo de alto el fuego no marca ni el fin de la estrategia de aniquilación, ni una ruptura en el pensamiento sionista. Cierra un capítulo de devastación de un salvajismo obsceno, que ha durado dos años, para abrir otro – el de una aniquilación, más lenta, menos estruendosa. La próxima aniquilación no será forzosamente colectiva ni física: el imperio estadounidense y sus aliados han comprendido que la banda de asesinos que gobiernan Israel es una rémora para su plan de reconstitución de la influencia externa.
El objetivo ahora pasa a ser político: dirigentes y militantes. Pero el sistema exterminador se enfrenta a un desafío aún más temible –la marea mundial anticolonial y los tribunales internacionales que comienzan a rodear Israel moral y jurídicamente.
La prioridad para Gaza, y para todo el pueblo, es hacer que cese la guerra de exterminio que ha devorado a niños y ancianos, y permitir que respiren los supervivientes, que lloren a sus muertos, sus moradas, sus sueños. No es solamente una pausa humanitaria tras el infierno, sino una victoria estratégica: impedir la implantación del plan de desplazamiento y desarraigo que constituía el objetivo declarado de la alianza estadounidense-israelí de destrucción. Y ese resultado es producto de la resistencia heroica y única de Gaza.
Sin embargo, esta secuencia, la más feroz de toda la historia de la confrontación palestino-sionista, no ha revertido la relación de fuerzas: ha consolidado la superioridad del sistema estadounidense –israelí sobre Palestina y la región-, sin obtener una verdadera victoria política. Israel ha fracasado en sus grandes objetivos, siendo el primero de ellos la destrucción del movimiento Hamás, que conserva autoridad y control del terreno.
Israel, en sus dos vertientes, gubernamental y opositora, sigue inquieta, nerviosa, ávida de nuevos pretextos para golpear Gaza, como ya lo ha hecho en Líbano y Siria.
Pero el mayor fracaso de Netanyahu sigue siendo haber llevado la cuestión palestina al centro del mundo. Ya que, a pesar de la fuerza bruta, Israel se viene abajo ante una revolución ética e intelectual global, que ha desvelado la realidad del proyecto sionista: una empresa colonial racial, una de las más feroces de la historia. Ha puesto en evidencia la profunda inmoralidad de los regímenes occidentales y de sus dirigentes. El barniz moral que protegía a Israel se ha desmoronado hasta desaparecer. El descrédito que golpea hoy a Israel en la escena internacional es irreversible –pérdida estratégica reconocida incluso por algunos de sus más fieles amigos. Y cualquier intento de restablecer su imagen y su prestigio es ahora vano.
Ante estas verdades, el intelectual palestino –junto con las élites política y culturales- permanece perplejo. ¿Cómo transformar este momento de sangre y fuego en oportunidad para la resistencia y la reconstrucción? La tarea es ardua, incierta, pese a los esfuerzos sinceros de algunas iniciativas independientes. A la dificultad se añade la división: no solo entre la Autoridad de Oslo y la Resistencia, sino también entre los propios intelectuales, divididos sobre el sentido del triunfo y la derrota, sobre la interpretación de los resultados de esta guerra. Hay que distinguir aquí la divergencia crítica, legítima y necesaria del odio ideológico, ciego, de ciertos pensadores contra la Resistencia, esas mismas voces que, en el apogeo de la masacre, azotaban a su propio pueblo respetando a la Autoridad de Oslo, pese a estar alineada en la práctica con la posición sionista y emiratí.
Las iniciativas nacionales independientes, emprendidas por patriotas sinceros, mantienen visiones reformadoras importantes; pero aún no han realizado un cambio decisivo. Los obstáculos son numerosos: objetivos, propiciados por un entorno represivo y una sociedad fragmentada por la división; o bien subjetivos, ligados a la debilidad de imaginación y eficacia política. Quizás el pueblo aspire a nuevos modelos de dirección –sensatos, creativos, capaces de despertar a las masas y hablar a los jóvenes marginados o retirados de la vida nacional. No es un sueño irrealizable.
En cuanto a la Autoridad, nada puede esperarse de ella. Tres decenios de un poder dedicado a su propia supervivencia la han dejado sorda a la voz de su pueblo. Se ha enfangado en la coordinación de la seguridad incluso durante la guerra de exterminio, denunciando públicamente a la resistencia, esperando «volver a Gaza».
Sin comprender que aquello por lo que apostaba, entre los dirigentes israelíes, han desaparecido para siempre, que Israel se ha metamorfoseado, gobernado hoy por una casta mesiánica ahogada en el fantasma exterminador, que ha arraigado incluso en la consciencia misma de la mayoría de la sociedad sionista. Por ello la liberación ya no puede medirse en un plazo corto: vuelve a ser una empresa histórica. He ahí una verdad esencial, de la que se desprende la necesidad de crear un camino de lucha sostenible basada en la resistencia popular civil, que permita a los palestinos soportar el peso del combate y a la vez el de la reconstrucción –edificación de escuelas, instituciones culturales y económicas, estructuras sindicales y profesionales, sustentadas todas en la democracia-.
No sobrevivirá ningún cuestionamiento real de la política de exterminio sin una creciente presión externa, pero esta presión solo prosperará a condición de que se produzca una reconstrucción interna palestina. El corpus político palestino, en todas sus componentes, oficiales y populares, precisa una revisión audaz y lúcida: Hamás, Fatah, las otras facciones, así como las élites independientes comprometidas en los esfuerzos de reforma, deben repensar sus medios, renovar sus filas, abrirse a la juventud y a la cultura. Sí, todos sin excepción –instituciones, movimientos, individuos- estamos emplazados al examen de la consciencia, a la revisión interior. Henos aquí, pues, en los albores de una nueva fase. Tan peligrosa como la que termina, pero portadora de una oportunidad en su seno: la de volver a dar aliento y legitimidad al proyecto nacional palestino de liberación, a condición de una valentía moral, intelectual y política a la medida del dolor, para aliviar los sufrimientos de nuestro pueblo, sobre todo de Gaza martirizada, contribuir a sanarlo, y esbozar el camino, más seguro, más sencillo, hacia el futuro.
Awad Abdel Fattah
Coordinador de la Campaña por un Solo Estado Democrático (ODSC)
Fue secretario general de la «Agrupación Nacional Democrática»
dentro del Estado israelí, conocida como el partido Balad.
17 de octubre
Manifestación en Madrid, jornada de lucha contra el Genocidio 15 de octubre de 2025.
En el marco del Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), en el que participa ASTRADE/Tribuna Socialista desde hace años, informamos de la Conferencia y el Mitin que se han celebrado en París los días 4 y 5 de octubre, respectivamente.
Ambos eventos se han celebrado en París y el eje ha sido el rechazo a la Guerra en Ucrania y sus consecuencias y al Genocidio que Israel está perpetrando en Gaza. Una iniciativa que parte del debate iniciado el mes de mayo pasado, cuando militantes franceses del Partido Obrero Independiente (POI), que forma parte de La Francia Insumisa que lidera Jean-Luc Mélenchon y militantes ingleses de Stop the War, cuando se reunieron y acordaron reunir al mayor número posible de fuerzas que luchan contra la guerra; contra los presupuestos para la guerra que nos impone Estados Unidos de América, con su herramienta: la OTAN.
En la conferencia participaron 150 delegados y delegadas, en representación de diversos colectivos de 18 países europeos, además de delegaciones de EE.UU. Palestina e Isreal. Los participantes coincidieron en el rechazo a esta guerra que va camino de cumplir su cuarto año y en la necesidad de luchar con los presupuestos militares que vienen a poner en peligro los servicios públicos que, desde la crisis de 2008 sufren un recorte tras otro en los presupuestos. Coincidieron en rechazar el suministro de armas para alimentar las masacres que están teniendo lugar en Gaza y en Ucrania. Coincidencias en los sustancial, desde la perspectiva plural de las formas y ritmos que en cada país toma la guerra social con contra los derechos de la clase trabajadora.
La Conferencia comenzó sus trabajos pocas horas después de que la flotilla internacional Global Sumud fuese interceptada, y detenidos sus tripulantes e integrantes, por fuerzas marítimas israelíes, de forma ilegal al haberse producido la detención en aguas internacionales; frente a las costas de Gaza. Encarcelados, maltratados y acusados de querer romper el bloqueo humanitario que inhumanamente ejerce el Estado sionista de Israel desde hace meses. Entre los detenidos, estaba José Nivoi, portavoz del colectivo autónomo de estibadores de Génova (Italia) que tenía prevista su participación en la Conferencia de París.
De entre la amplia delegación de compañeros y compañeras del Estado español, participaron y tomaron la palabra en la conferencia: Jordi Salvador, de ERC; Marylin Dos Santos, de Podemos; Vicente Garcés, de Izquierda Socialista; y Pablo García, de CC.OO. todos ellos a título individual; excepto la compañera Marylin que lo hizo en nombre de su Partido.
Jordi Salvador aludió al barómetro del Real Instituto Elcano, del pasado mes de julio, según el cual el 82% de la población del Estado español califica de genocidio lo que Israel lleva dos años cometiendo en Gaza.
Denunció el aumento del gasto militar de los países integrantes de la OTAN y la carrera armamentística a la que nos abocan.
Por el contrario, los pueblos claman por la paz y la justicia y se muestra ajenos a unos conflictos bélicos que les son ajenos; guerras que se niegan a pagar y a morir en ellas.
Faltan médicos, profesores, la juventud no ve la posibilidad de hacer realidad su emancipación, por culpa del desorbitado precio de la vivienda y la escasa o nula oferta de vivienda pública, cada día recibimos amenazas sobre la sostenibilidad del Sistema Púbico de Pensiones, pero no hay problema en destinar miles de millones a satisfacer a los fabricantes de armas.
Lanzó una pregunta a los presentes ¿Por qué sí hay dinero para la guerra y no para la vida?
En España, según distintos indicadores, la pobreza infantil se sitúa entre el 29% y el 34% ¿Qué “seguridad” tiene una familia que no puede garantizar comida o calefacción a sus hijos?, se preguntó.
Finalizó haciendo un llamamiento a la unidad, la solidaridad y a la necesidad de organización internacional por la paz, con el lema de la Conferencia: ¡Ni un céntimo, ni un arma, ni una vida humana para la guerra!
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Marylin Dos Santos comenzó su intervención haciendo un reconocimiento a la valentía, la resistencia de tantos y tantas activistas que se sienten de izquierdas, feministas, antirracistas, antifascistas, y por supuesto antisionistas, en un momento geopolítico marcado por una guerra imperialista en Ucrania y por un genocidio en Palestina, y una ocupación que dura ya más de 70 años.
Realizó alusiones a la imagen engañosa que transmite el Gobierno de coalición progresista de España, el cual, a pesar de llamar genocidio al genocidio, no pasan de ser gestos a modo de anuncio. Pone de ejemplo que el Gobierno se limitase a enviar un patrullero de la Armada para hacer de testigo del atropello al Derecho Internacional sufrido por la misión humanitaria de la Global Sumud Flotilla.
Mencionó la paralización de la etapa final de La Vuelta ciclista a España, el 14 de septiembre, por miles de madrileños y madrileñas. Dijo que este hecho supuso un hito por el que el Gobierno se vio obligado a decretar el embargo de armas; embargo que, en su opinión, no servirá para nada.
Destacó que su organización política, Podemos, pide el embargo y la ruptura total de relaciones con Israel.
Acabó apelando a la resistencia del pueblo palestino y de la gente decente movilizada en todo el mundo, y especialmente en el corazón de la bestia (Occidente), frenarán este genocidio y harán caer las estructuras que lo sostienen.
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Vicente Garcés inicia su intervención denunciando el genocidio que el Estado de Israel está cometiendo sobre el pueblo palestino en Gaza.
Manifiesta que los EE.UU. son un imperio que se resiste a reconocer la realidad multipolar del mundo de hoy. De ahí que considere a China como un “desafío sistémico” y a Rusia como “la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los Aliados”.
Menciona que en distintos ámbitos se afirma que la III Guerra Mundial ya ha comenzado, por lo que las diferenciadas intervenciones militares en Palestina y en Ucrania serían expresión de este conflicto mundial en desarrollo, al que contribuye la acelerada carrera armamentística existente.
De ahí la necesidad de fortalecer todos los movimientos sociales contra la guerra, pues la humanidad ya conoce los efectos devastadores de las políticas de resolución de conflictos por la vía de las armas.
Se debe insistir en las vías de resolución de los conflictos a través del derecho internacional y mediante las instituciones basadas en la Declaración de los Derechos Humanos.
Terminó llamando a la solidaridad entre los pueblos, a impulsar la mejora de las condiciones de vida de las personas, para lo que es imprescindible preparar y organizar la resistencia popular frente a las fuerzas que fomentan la destrucción de la vida.
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Pablo García empieza comentando las macro manifestaciones que estaban teniendo lugar en ciudades como Madrid y Barcelona, mientras se estaba desarrollando la Conferencia de París.
Echa de menos una mayor implicación de los sindicatos de clase españoles para organizar la movilización de la mayoría social. Del mismo modo que se debería exigir al Gobierno que preside Pedro Sánchez la ruptura completa de relaciones con el Estado genocida de Israel.
Lo anterior, contrasta con el combate que muchos responsables sindicales están dando en el seno de las organizaciones. Para poner un ejemplo de ellos, informa de la resolución por la paz que fue aprobada en el congreso de la Federación estatal de Industria de CC.OO., que dice no al aumento de los gastos militares. Vincula este hecho a la convocatoria que UGT y CC.OO. han realizado para el 15 de este mes, en forma de Jornada de lucha.
Puso fin a su intervención llamando a que los participantes en esta conferencia y en el mitin organicen conjuntamente en sus respectivos países, conjuntamente, actos para informar de todo lo que aquí se ha explicado y para continuar realizando iniciativas que amplíen la movilización, pues es necesaria la unidad y la implicación de las grandes organizaciones sindicales, sociales y políticas, para decirle a nuestros gobiernos que ¡Ni un euro para la Guerra!
Los y las participantes en la Conferencia, participaron también en el Mitin del domingo día 5, que se celebró en Dôme de París. Intervinieron: Maurizio Coppola, de Pottere al Popolo (Italia); Medea Benjamín, de Code Pink/Mujeres por la paz (EE.UU.); Andrew Basta, de Democratic Socialists of America DSA (EE.UU.); Zarah Sultana, diputada de Parlamento británico (Gran Bretaña); Jérôme Legavre, diputado de La Francia Insumisa (Francia); Mahaseen Abed, sindicalista (Palestina); Orly Noy, periodista y activista israelí por los derechos humanos (Israel); Liza Smirnova, periodista y activista contra la guerra (Rusia); Andréi Konovalov, activista contra la guerra (Ucrania); Amara Eniya, de Back Lives (EE.UU.); Fran Heathcote, secretaria general del Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (Gran Bretaña); Arnaud Le Gall, de La Francia Insumisa (Francia); y John Rees, de Stop the War (Gran Bretaña).
Por su relevancia, reproducimos un resumen dManifestación en Madrid, jornada de lucha contra el Genocidio 15 de octubre de 2025.e las intervenciones conjuntas que realizaron la delegada palestina, Mahaseen Abed Alhadi y el delegado israelí, Orly Noy; y por otro lado la delegada ucraniana Liza Smirnova y el delegado ruso, Andréi Konovalov. Sería muy largo reproducir siquiera estratos de todas las intervenciones. Para quien tenga interés en un mayor detalle de las intervenciones de los compañeros y compañeras españoles que intervinieron en la Conferencia del día 4 y de las intervenciones en el Mitin del día 5, puede solicitarlo enviando un mensaje a: astrayde@gmail.com
Mahaseen Abed (Palestina) comienza mencionando el llamado plan de paz impuesto por el presidente estadounidense Trump, que sigue a la destrucción de Gaza, pero sobre todo en un contexto de escalada sin precedentes de protestas en todo el mundo y en una situación en la que el Estado de Israel se enfrenta a graves dificultades.
Con este plan, pasaremos de un genocidio mediante bombas a un genocidio mediante el aislamiento, con los palestinos recluidos en bantustanes dispersos. Muchos piensan que el plan de Trump y su discurso sobre Gaza no son más que una trampa destinada a sembrar el desánimo entre los palestinos.
Pero todo el mundo en Palestina quiere poner fin al genocidio y, por supuesto, esperamos que las cosas evolucionen en la dirección correcta. Lo que es seguro es que está a punto de comenzar una nueva fase y que las más altas esferas del imperialismo mundial no lograrán reprimir el ansia de libertad y de retorno del pueblo palestino.
Como sindicalista palestina, es importante para mí poner de relieve la cuestión de la clase obrera palestina y los estragos que esta guerra ha causado a las masas trabajadoras. Hasta el 7 de octubre de 2023, 125.000 trabajadores palestinos de Cisjordania y Gaza trabajaban en Israel con permisos de entrada, y unos 80.000 trabajadores palestinos trabajaban sin permiso.
El 8 de octubre, Israel retiró todos los permisos a los trabajadores palestinos. Según los testimonios y los informes recopilados por nuestro sindicato entre los trabajadores de Gaza, cientos de trabajadores que no pudieron desplazarse a Cisjordania fueron detenidos en campamentos militares y posteriormente maltratados y torturados por los soldados de la ocupación. Decenas de ellos fueron asesinados en las prisiones israelíes.
Cabe mencionar también la intensificación de las agresiones de los colonos en Cisjordania, la demolición de viviendas y las amenazas de anexión. La brutal guerra librada por Israel no se limita a los palestinos de Gaza y Cisjordania, sino que se extiende también a los árabes palestinos que permanecieron en su patria tras la Nakba de 1948.
Pero a pesar de esta represión y esta opresión, hemos resistido a Netanyahu y Ben Gvir, y seguimos manifestándonos y protestando. Ayer mismo tuvo lugar una manifestación masiva en la ciudad de Sakhnin, dentro de la Línea Verde, la más importante desde octubre de 2023.
Esta solidaridad nos hace, a nosotros los palestinos, más fuertes y más decididos a luchar por nuestro derecho legítimo al retorno, a la libertad y a la independencia en Palestina. En esta ocasión, quiero rendir homenaje a los héroes de la Flotilla de la Resistencia, que fueron detenidos por la policía israelí y varios de los cuales fueron liberados ayer en medio de una ola de ira popular que se extiende por todos los países del mundo.
También quiero saludar a todas las fuerzas judías y voces de izquierda en Israel que salen a la calle para exigir el fin de la guerra y la hambruna en Gaza.
Lo que se expresa en el movimiento de solidaridad mundial, que se está convirtiendo en un movimiento mundial contra los dirigentes cómplices, es la toma de conciencia de que mientras los palestinos vivan bajo el yugo de la opresión, no habrá libertad para los pueblos del mundo.
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Orly Noy (Israel) Nos reunimos en tiempos extraños. Tras dos años de aniquilación sistemática de una población civil, de hambruna infligida a niños indefensos, de genocidio retransmitido en directo ante los ojos del mundo, nos aferramos a la esperanza de que, tal vez, por fin, este horror esté llegando a su fin. No porque creamos en la pureza de intenciones de los dos criminales que están detrás de este acuerdo -ambos deberían comparecer en el banquillo de los acusados en La Haya-, sino porque la esperanza es una de las herramientas esenciales de nuestra lucha.
Tarde o temprano, el genocidio en Gaza llegará a su fin, y solo entonces comenzaremos a calibrar la magnitud de la catástrofe que Israel ha infligido a esta franja de tierra. Debemos empezar a prepararnos para ese día y para lo que exigirá de cada uno de nosotros.
El día después exigirá una profunda introspección por parte de muchos, en primer lugar del público israelí. Tendremos que examinar en profundidad todos los procesos de deshumanización de los palestinos que la sociedad israelí ha atravesado a lo largo de las décadas, y rendir cuentas por el racismo, las leyes raciales, el robo de tierras, las limpiezas étnicas, las matanzas indiscriminadas, el bloqueo, la humillación, el borrado cultural y mucho más. No será posible ninguna nueva realidad sin este cuestionamiento, ni sin que los criminales sean llevados ante la justicia y castigados.
Pero los Gobiernos de todo el mundo también deberán rendir cuentas: por haber permitido que Israel estableciera, durante décadas, un régimen de apartheid manifiesto, al tiempo que seguían calificándolo de democracia; por haber apoyado la violencia inimaginable de Israel a lo largo de los años, haberlo armado y haberle otorgado un lugar de honor en el club de los Estados democráticos; y por seguir ignorando hoy en día la violencia institucionalizada y cotidiana contra los palestinos en Cisjordania, así como la discriminación racista y sistémica contra los ciudadanos palestinos de Israel dentro de las fronteras de 1948. La sangre de las víctimas del genocidio en Gaza también mancha sus manos.
La imaginación política es importante, como en el contexto del reciente reconocimiento del Estado de Palestina por parte de varios países. Tras dos años de aniquilación, la idea de que un gesto simbólico, sin alcance real, pueda considerarse un acto suficiente es un insulto y un vergonzoso intento de limitar nuestra imaginación política. No podemos aceptarlo. Todos estos Estados disponen de herramientas mucho más eficaces para detener la maquinaria de destrucción israelí. Exigimos que se utilicen esas herramientas.
Una imaginación política audaz y eficaz se niega a someterse a las líneas divisorias que aquellos que tienen intereses que defender intentan imponernos. Una de las cosas que más asusta al régimen de apartheid israelí es que se crucen las líneas que separan a los dos pueblos que viven en esta tierra. Por eso debemos redefinir estas líneas con precisión: no judíos contra palestinos, sino partidarios de la libertad y la igualdad contra opresores, supremacistas y racistas. Una lucha entre los que levantan muros y los que los derriban.
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Liza Smirnova (Rusia) ¿Han visto cómo ha cambiado Donald Trump en las últimas semanas? Prometió firmar un acuerdo y establecer la paz, y ahora llama a Rusia un tigre de papel y envía submarinos nucleares cerca de sus costas. Su ministro de la Guerra dice a sus generales: «Nos estamos preparando para la guerra y nos estamos preparando para la victoria».
Así pues, la estrategia del acuerdo ha fracasado. Es decir, la paz cínica e imperialista entre las grandes potencias, en detrimento de los pueblos, no ha funcionado. Las contradicciones son demasiado grandes.
Y ahora nos encontramos ante una guerra sin fin. Y los jóvenes en Rusia también lo ven así. Para ellos, la guerra ya dura 43 meses. Entre 250.000 y 300.000 personas han muerto y cientos de miles han quedado discapacitadas. Las encuestas muestran que tres cuartas partes de la población rusa quieren negociaciones inmediatas y el fin de la carnicería.
En el frente, el cansancio es aún más profundo. Los soldados están agotados, como lo demuestran sus diarios íntimos, sus cartas y las conversaciones que mantienen entre ellos. El número de desertores aumenta. Pero, ¿por qué este cansancio no se transforma en protesta contra la guerra?
Hay varias respuestas a esta pregunta. La primera es que las autoridades rusas han perfeccionado las técnicas neoliberales. Ahora, los pobres firman contratos con el Ejército que no pueden rescindirse y que prácticamente los convierten en esclavos por dinero. Por la muerte de un soldado, su familia recibe más que el salario de toda una vida de un trabajador. La pobreza y las desigualdades no solo han convertido la vida humana en mercancía, sino también la muerte misma.
El elemento central del sistema es su aparato represivo. Cualquier disidencia conduce a la cárcel. Cualquier intento de oponerse a la injusticia en el frente se castiga con tortura y, a menudo, con la muerte.
Por supuesto, el dinero es la base de la maquinaria militar de Putin. Pero sin esperanza de paz, es decir, de vida, ni siquiera el dinero funciona.
Al final, todas las esperanzas se centraron en Trump y su acuerdo con Putin. Cualquiera, con tal de acabar con esta pesadilla. Hoy, esa esperanza se ha desvanecido.
Sé que muchos de ustedes han sido calificados de idiotas útiles de Putin cuando se opusieron a la militarización de sus países. Después de todo, las clases dirigentes aquí, en Occidente, se comportan casi como la oligarquía rusa. Piden apretarse el cinturón para vencer al enemigo exterior. Y cuando no estamos de acuerdo, nos tratan como agentes extranjeros. Al igual que en Rusia, para Starmer, Macron o Trump, la guerra se convierte en un medio para conservar el poder, a menudo en detrimento de la democracia.
Queremos ofrecer a nuestro pueblo lo que sus dirigentes les niegan. Esa es la cuestión esencial, no la victoria, sino precisamente la paz, el fin de la carnicería. Y eso es lo que piensa la mayoría de los rusos, sobre todo en las trincheras.
Para nosotros, los rusos, hay una fecha especial, el 19 de enero, día en que se conmemora a los antifascistas asesinados y a las víctimas de la represión política. Hoy en día, las principales víctimas de la represión son los desertores. Y me gustaría decir con orgullo que uno de los desertores rusos se ha unido a nuestra coalición ruso-ucraniana. Hoy está aquí con nosotros, se trata de Ilya Zaripov. Podríamos hacer de este día un día de solidaridad con los desertores y los opositores a la guerra, víctimas de la represión. La solidaridad con ellos sería una contribución concreta al advenimiento de cambios en Rusia. Solo esos cambios traerán una paz verdadera.
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Andréi Konovalov (Ucrania) Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, aproximadamente tres cuartas partes de los soldados en el frente han sido movilizados a la fuerza, y no por voluntad propia. Y tal y como informó la comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en noviembre de 2024, el mismo mes en que se publicó este informe, los oficiales de reclutamiento recurrieron a la tortura, las palizas, la asfixia y la estrangulación en el marco de este proceso de movilización. Estos métodos dan lugar a escenas surrealistas.
Casi todos los días, la sociedad ucraniana se ve sacudida por fotos de madres mostrando los cuerpos magullados de sus hijos, secuestrados por los reclutadores militares y posteriormente declarados falsamente muertos por un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Y las peticiones de estas familias para obtener justicia quedan, evidentemente sin respuesta. El año pasado, entrevisté a una diputada del Bundestag alemán, miembro de la coalición gubernamental, sobre este informe que documenta estas torturas. Ella me miró directamente a los ojos, delante de varios testigos, y me dijo: «Sabemos y discutimos todo lo que está pasando en Ucrania, pero nunca lo haremos público».
Estos políticos tienen razón en una cosa: las democracias están realmente en peligro en todo el mundo. Pero debemos decirlo claramente: la amenaza no proviene de una nacionalidad, una cultura o una religión en particular. La verdadera amenaza es la extrema desigualdad, el belicismo guiado por el lucro y la aplicación selectiva de los derechos humanos fundamentales. Y la única forma de resistir este peligro es rechazar las divisiones, dejar de demonizar a pueblos enteros y exigir el retorno a un diálogo realista, a una voluntad de compromiso y a la consideración de las preocupaciones en materia de seguridad de todas las partes.
Mi organización, nuestra organización, la Alianza de la Izquierda Post-Soviética, reúne a objetores de conciencia, desertores y exiliados políticos de Rusia y Ucrania, que mantienen un estrecho contacto con grupos clandestinos y perseguidos contra la guerra de ambos lados del conflicto. Recopilamos y sistematizamos las pruebas de las violaciones y represiones que desgarran nuestros países, y siempre estamos dispuestos, felices y agradecidos de apoyar a quienes comparten nuestra lucha. Y en cuanto a Ucrania, según el fiscal general de Ucrania, solo en los primeros seis meses de este año, Ucrania ha registrado 125.000 nuevos casos de deserción u objeción de conciencia.
Las entregas de armas, y esta guerra en sí, no tienen nada que ver con la libertad, no tienen nada que ver con la democracia, y no tienen nada que ver con los intereses del pueblo ucraniano, ni con los del Estado ucraniano. Solo sirven a una cosa: los intereses de la camarilla neoconservadora transatlántica, mis queridos amigos.
Y, por último, cuando afirman que apoyar esta guerra -o cualquier otra guerra- es defender a los europeos y sus derechos, quiero dejar muy claro que ningún europeo puede confiar verdaderamente en sus derechos mientras los derechos humanos y democráticos no se apliquen a todos.
La conferencia finalizó con el compromiso de todos los participantes de celebrar una nueva conferencia en Londres en junio de 2026, cuyos anfitriones serán los compañeros y compañeras de Stop the War.
Reportaje realizado por Rogelio Obrador para Tribuna Socialista
“Estás volando hacia otro gran éxito en La Haya esta tarde. No fue fácil, pero conseguimos que todos firmaran el 5%. Donald, has impulsado un momento realmente importante para América, Europa y el mundo… Vas a lograr algo que NINGÚN presidente estadounidense en décadas ha conseguido lograr” “Europa va a pagar, y de una forma GRANDE, como debe ser, y será tu victoria. Buen viaje y te veo en la cena de Su Majestad. Mark Rutte.”
El neerlandés secretario general de la OTAN, entiende su responsabilidad al frente de la organización militar oficiando de bufón ante el envanecido Emperador del Mundo, riéndole bravuconadas y alimentando la tendencia pendenciera del neurótico presidente de los Estados Unidos –“Felicidades y gracias por tu decisiva acción en Irán”, le reconoció–, también, y sobre todo, mostrándole un sumiso agradecimiento a quien inició su mandato al frente de la potencia norteamericana amenazando e insultando a Europa y a los europeos y situando al mundo contra las cuerdas.
Las frases pronunciadas por el conservador Mark Rutte en el curso de la cumbre atlántica, aparte de que debiera avergonzar a quien tan servilmente las ha pronunciado y a todos los que lo han consentido desde la sumisa alianza militar, muestran la espectacular pérdida de identidad de la Unión Europea y el bochornoso vasallaje que rinde a Estados Unidos al aceptar no sólo chantajes inadmisibles por la aplicación arbitraria de series de aranceles, cambiantes en su dimensión y efectos en las economías nacionales según el humor con el que se levante el vaquero matón, sino por la razón esencial de que el aumento del 2% al 5% del gasto en defensa exigido sin más preámbulos es inaceptable dada la dura repercusión en las condiciones de la ciudadanía.
Es por ello que los socialistas españoles, militantes y simpatizantes hoy vilipendiados por una derecha infame y tan pendenciera como Donald Trump, el sujeto en el que se miran, tenemos que sentirnos muy orgullosos –junto a todos aquellos ciudadanos que así lo conciban– por la dignidad mantenida por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la defensa de nuestros intereses y en la no claudicación ante una cumbre militar que va mucho más allá de la necesidad occidental de defensa conjunta, marcada por la chulesca e insolente pirueta de Trump sobre que el aumento del presupuesto militar impuesto servirá para sanear su industria bélica, que le permita así continuar en su papel de cherif matón con el aplauso de los súbditos.
FERNANDO RUIZ CERRATO
Militante del PSOE-Madrid en la Agrupación de Fuencarral
¿Cuál es la verdadera intención de los países que hablan de «solución de dos Estados» y prometen reconocer pronto un Estado palestino, lo que ha suscitado la cólera histérica de la coalición sionista en el poder?
¿Debemos creer lo que estos países hablan sobre la necesidad de una «solución de dos Estados», mientras se niegan o fingen ser incapaces de detener el genocidio sionista en la Franja de Gaza?
¿Qué es más fácil y más necesario en este momento: detener las masacres o establecer un Estado palestino, una tarea de gran envergadura que requiere un cambio radical en el equilibrio de poder y una presión real para eliminar los asentamientos sionistas y la presencia militar de los territorios ocupados en 1967, de conformidad con el derecho internacional, lo que no es el caso actualmente?
¿Se toman en serio estos países lo que dicen, o se trata de una maniobra de elusión para no asumir la audacia política y moral y adoptar una postura firme para detener la guerra, lo que requiere simplemente imponer un embargo de armas a la máquina de exterminio sionista, ir al Consejo de Seguridad y adoptar una resolución para detener la masacre, y boicotear el régimen de exterminio?
Sí, tal vez la reaparición de declaraciones sobre un Estado palestino sea un indicio de una toma de conciencia de la conclusión lógica de que no hay otra salida a este conflicto colonial que una solución política, más o menos justa, pero no es una toma de conciencia real y sincera, no es nada más que una tapadera para la prosecución de la masacre sionista.
No es necesario movilizar ejércitos gigantescos para obligar a Israel a poner fin a los crímenes más atroces de la historia. Todo lo que se necesita para detener la guerra es una decisión internacional y la iniciativa de cada país, extranjero, árabe o islámico, de dejar de vender armas, suspender los acuerdos de normalización y tomar medidas punitivas contra el autor del crimen de genocidio en virtud del derecho internacional. Quien no pueda detener una masacre humana de una brutalidad sin precedentes ¿está dispuesto o deseoso de actuar para imponer una solución política a Israel? Esta es una cuestión fundamental que no se puede obviar.
No estamos hablando de unos pocos países occidentales, como Irlanda, España y quizás Noruega, que han tomado decisiones progresistas contra Israel y que son sinceros cuando hablan de un Estado palestino independiente en Cisjordania y la Franja de Gaza, sino de los gobiernos occidentales que están aliados con Israel y apoyan su guerra genocida contra el pueblo palestino, como Francia, Gran Bretaña y Alemania, así como una serie de regímenes árabes que se han convertido en colonias israelíes por voluntad propia.
Esos gobiernos, los gobiernos europeos en particular, son plenamente responsables de la situación en Palestina. Ellos son los que han encubierto los crímenes de Israel durante las últimas décadas, los que le han proporcionado inmunidad permanente frente a la responsabilidad internacional y han allanado indirectamente el camino, a través de su apoyo y complicidad, al ataque del 7 de octubre y al genocidio que siguió, que solo puede entenderse en el contexto del encubrimiento de 75 años de criminalidad. Por eso sus pueblos se rebelan contra la alianza de sus gobiernos con el régimen genocida sionista, por los considerables estragos morales, económicos y políticos ocasionados por esta sórdida alianza.
El eslogan «la solución de los dos Estados» hace tiempo que se ha convertido en un cliché vacío de contenido, y es aún más nauseabundo cuando proviene de Gobiernos cómplices de los pies a la cabeza del crimen de genocidio, que son hostiles a Sudáfrica por su clara postura ética, y se muestran contrarios al Tribunal Internacional que ha reconocido efectivamente a Israel como una entidad fuera de la ley.
Estos países se contentan con declaraciones corteses, sabiendo que Israel -gobierno, oposición y sociedad- había suprimido de su agenda, y aun de su conciencia, la solución de los dos Estados, incluso en su forma mutilada, antes del ataque del 7 de octubre.
A pesar de su condena general del ataque de Hamás, los gobiernos europeos y de otros países, algunos de los cuales reconocieron que el conflicto no puede finalizar sin una solución política, no han añadido nada nuevo a la retórica de una solución de dos Estados, ni han definido lo que entienden por una solución de dos Estados y cuáles serían los mecanismos para su aplicación. Esto significa una vuelta a lo que llevó a la continuación de la colonización y el genocidio, que se desarrollaron bajo la retórica vacía de una solución de dos Estados.
Antes del acontecimiento sísmico del 7 de octubre, el régimen saudí estaba a punto de firmar un acuerdo de normalización con Israel, por mediación de la administración del imperialismo estadounidense, para completar el llamado acuerdo Abraham, que colocaba a los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos bajo la influencia directa de Israel, pero el ataque de Hamás dispersó todas las cartas y desbarató el plan estadounidense-sionista. Este plan consistía en eliminar la cuestión de Palestina de la agenda internacional, de acuerdo con las intenciones israelíes, y separar la cuestión de Palestina de la esfera árabe.
Tras el ataque del 7 de octubre, fue el reino de Arabia Saudí, consciente de su necesidad de calma para proseguir su proyecto de reforma y desarrollo, el que tuvo la iniciativa de una coalición internacional de 83 países para reintroducir la «solución de los dos Estados». No fue por ningún sentido de responsabilidad nacional, religiosa o humanitaria, sino únicamente porque la cuestión de Palestina se ha convertido en una cuestión de seguridad y un factor de inestabilidad en los propios países árabes.
Esto no significa que la continuación del plan vaya a tener un final positivo, ni que haya aspecto positivo alguno en esta orientación y en esta actividad diplomática, en un contexto complejo. Todo depende de la voluntad e intención, así como del deseo de activar todos los medios de presión y poder de que disponen los Estados árabes.
La reproducción del mito de la solución de los dos Estados significa la normalización del sistema de apartheid y genocidio.
¿Por qué la reintroducción de la solución de los dos Estados es una ilusión que solo reproduce un desastre? Hay cuatro razones:
1- no habla de lo que es un Estado, de su soberanía, de sus fronteras y su independencia, sino más bien una vaga entidad desprovista de cualquier signo de soberanía;
2- no habla de un calendario para su aplicación;
3- no se habla de adoptar un mecanismo de aplicación de la solución, es decir, un mecanismo de presión económica, diplomática y jurídica internacional real sobre un Estado salvaje y brutal, que continúa alterando radicalmente la realidad demográfica en Cisjordania y Jerusalén, en flagrante desprecio del derecho internacional y el orden moral;
4- la solución de los dos Estados es injusta para el pueblo palestino y no hace justicia a su derecho a la autodeterminación en todos sus componentes.
La necesidad de cambiar el método de definir la solución.
Desde el desastre de los acuerdos de Oslo, el estallido de la segunda Intifada y la revelación del engaño israelí, se han multiplicado las voces contrarias a la «solución de los dos Estados», incluidas las de antiguos dirigentes, intelectuales, universitarios, activistas y otros, basadas en la conclusión de que Israel es un proyecto colonialista, similar a los proyectos colonialistas de Occidente, cuya estructura es incompatible con cualquier compromiso con los pueblos autóctonos. Una gran proporción de palestinos creía que era posible llegar a un compromiso con Israel, un compromiso que se probó con el acuerdo de Oslo, cuyas catastróficas consecuencias para el proyecto de liberación palestina han continuado en términos materiales, políticos y morales.
Frente al proyecto de normalización con Arabia Saudí, que si no incluye la definición de la forma, las fronteras y la soberanía de un Estado independiente, significará la perpetuación del Estado errante y la perpetuación de la catástrofe palestina, existen dos direcciones u opciones, quizás sin una tercera vía, que permitirían frenar la carrera hacia una mayor normalización y abrir un verdadero horizonte de liberación.
La primera consiste en anunciar un programa que exija la realización del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino en sus tres componentes: Cisjordania, Gaza y Jerusalén, los refugiados y la diáspora, y los palestinos de los territorios del 48. Inspirándose en este programa, se acordó lanzar una campaña palestina, internacional, popular y oficial que exponga los peligros de la normalización con el régimen de apartheid y genocida, presionando para que se ponga fin al genocidio, al plan criminal de expulsión en Gaza, por la reconstrucción lo antes posible, y la paralización y eliminación de los asentamientos y puestos de control en Cisjordania y Jerusalén, la liberación de los presos y el cese de todas las formas de represión, opresión y persecución. […]
También es necesario vincularla al reconocimiento del derecho al retorno de los refugiados palestinos a sus hogares y a la garantía del derecho a la plena igualdad para los palestinos del 48.
La segunda dirección es hacer campaña por el desmantelamiento del sistema colonial de apartheid desde el río hasta el mar, y por el establecimiento de la justicia y la coexistencia entre palestinos e israelíes en un sistema democrático e igualitario. Un único Estado democrático. Esta es la dirección correcta, la más justa y la menos costosa en opinión de los defensores de una solución democrática de un solo Estado en la Palestina histórica.
La realidad de las relaciones de fuerza actuales es tal que ninguna de estas soluciones puede alcanzarse a corto o medio plazo. Como parte de una brutal alianza colonial imperialista, Israel se considera militarmente victoriosa, dirigida por un régimen fascista y apoyada por una sociedad movilizada de modo fascista contra el pueblo palestino y su derecho a existir.
No cederá a ninguna de esas exigencias sin una presión real y un cambio en el equilibrio de fuerzas en un plazo determinado.
Pero Israel, a pesar de su enorme poder militar y el alineamiento del Occidente colonialista, experimentaba ya radicales transformaciones internas, atraviesa una crisis sin precedentes, que tendrá profundas implicaciones a medio y largo plazo.
Un régimen racista, colonialista y ultraviolento, que alberga en su seno contradicciones fundamentales, que rechaza cualquier forma de reconciliación con la población autóctona, y que es estructuralmente hostil a la igualdad, la paz y la justicia, no puede eludir la responsabilidad oficial y popular internacional, ni el colapso interno, que podría ocurrir en un plazo inferior a una década.
Israel ha perdido su imagen moral a los ojos de Occidente y de sus pueblos, y amplios sectores de estos pueblos se han rebelado contra él. Ya no es el supuesto oasis democrático que se pintó en la mente de Occidente y en la conciencia de las generaciones más jóvenes, ni la víctima merecedora de simpatía. En consecuencia, amplios sectores de la opinión mundial, árabe y musulmana, están dispuestos a dar la espalda al régimen racista y aceptar una fórmula humana e igualitaria en Palestina.
Esto está condicionado a la reestructuración del movimiento nacional palestino movimiento, un horizonte amplio para una solución, una estrategia de acción y movilización, y al desarrollo de un lenguaje y un discurso de liberación moderno, en lugar de los viejos conceptos que obstaculizan la expansión y la influencia de la opinión pública mundial. No hay alternativa a la adopción de un proyecto de liberación democrático y humano, en el que las nuevas generaciones, las más conscientes y las más capaces de comprender los cambios que se están produciendo en la sociedad humana, desempeñen un papel protagonista.
Awad Abdel Fattah,
Co-coordinador de la Campaña por un solo Estado Democrático
Antiguo secretario general de la Agrupación Democrática Nacional, partido palestino del interior
Cuando se actúa al albur de la última ocurrencia que se viene a la cabeza o se articula una estrategia para poner en práctica una idea peregrina sin razonar y evaluar los efectos, solo para mantener el papel auto atribuido de histrión —en este caso planetario—, suele suceder que el resultado sea el contrario al que se pretende lo que obliga a recular y a replantear la actuación que siempre será circense, porque quién así actúa tiene un déficit claro de neuronas que propicien sinapsis con sentido: racionales y lógicas.
Este afán, el ansia viva, por ser el protagonista del acontecer mundial es el que lleva a Trump a encerrarse en su laberinto, con el efecto pernicioso, perverso, de poner patas arriba lo consuetudinario no para abrir puertas al conocimiento y al futuro, sino para cerrarlas; porque lo que busca es aumentar sus caudales sin importarle un comino a quien se lleve por delante o la destrucción que produce en el mínimo estado del bienestar o lo que les pueda ocurrir a las decenas de miles de despedidos de la administración pública. Por eso su mantra de <<America First>> es un engaña bobos que perderá su efecto en cuanto quienes le votaron sufran en sus carnes los efectos de su estrategia que se alimenta de ocurrencias de ida vuelta, como sucede con los famosos aranceles, para mantenerse en el centro de la pista central del circo global.
«El mantra de Donald Trump «American First» es un engaña bobos que perderá su efecto en cuanto sus votantes empiezen a sufrir los efectos de su estrategia»
En solo cuatro meses de gestión ya ha conseguido lo nunca visto en las últimas décadas en EEUU, las manifestaciones de protesta de centenares de miles de norteamericanos contra sus recortes en las principales ciudades del país (Washington, New York, Chicago, Los Ángeles, Boston, etc.), y cómo los superricos que formaron su escolta para llegar de nuevo al despacho Oval, han comenzado a darle la espalda al ver como se vacían a un ritmo vertiginoso sus cuentas milmillonarias, hasta el punto de romper su hasta hace nada relación fraternal con Elon Musk —otro histrión superlativo que ha salido escaldado—; sumado al aumento del paro y el coste de la vida para la clase media que ha tenido que reducir su consumo: piedra angular del estilo de vida los estadounidenses.
«Centenares de miles de norteamericanos se manifiestan en las calles de las principales ciudades, e incluso los superricos has comenzado a darle la espalda al comprobar cómo se vacían sus cuentas milmillonarias»
En el contexto internacional el matonismo amenazante con el que actúa solo le ha servido para que China y Europa, sus dos enemigos claros por su potencia económica, le hayan salido respondonas y no se hayan plegado a sus dictados de manera servil como esperaba; sino que han mostrado su disposición a responder con la misma moneda, lo que le ha obligado a estar dispuesto a negociar, aunque ya veremos si desde el chantaje que es su vitola en toda negociación. En todo caso, hasta ahora su política económica solo ha empobrecido a sus propios ciudadanos, ha devaluado el dólar un 4,5%, ha bajado el valor de los bonos USA y ha agitado el tablero financiero, que solo es un referente para los ricos con capacidad para invertir y no para el ciudadano medio.
«El matonismo amenazante de Trump solo le ha servido para que China y Europa, sus dos enemigos claros por su potencia económica, le hayan salido respondones y no se hayan plegado a sus dictados de manera servil como esperaba»
Precisamente el temor a que China ponga a la venta en el mercado financiero los 759.000 millones de dólares que tiene en bonos USA, supondría el hundimiento de su economía y la entrada en recesión por mucho tiempo. Este es el miedo que ha impulsado a Trump a modular la espiral de aumento, casi cada día, de los aranceles impuestos a China y a abrirse a una negociación. En todo caso, comienza a cuajar la idea de que, con su política errática, en lugar de mantener el poder económico e influencia cultural en el mundo, está devaluando la imagen de USA en el plano global y acelerando la que, para muchos economistas y politólogos, es el inapelable ascenso de China como nuevo referente mundial: económico, político y cultural.
«Si China pone a la venta en el mercado financiero los 759.000 millones de dólares que tiene en bonos USA, supondría el hundimiento económico de Estados Unidos y la entrada en recesión por mucho tiempo»
Por eso los bandazos de Trump a quién más sorprenden es a sus propios seguidores por la incerteza de no saber nunca que va a hacer o decir cada día, cada hora, cada minuto. De ahí que los países y gobiernos que le vienen defendiendo se mantienen —ellos y sus políticas— en situación de espera, atentos a lo que diga el sheriff que no tiene, ni tendrá nunca, un plan, un objetivo, una estrategia definida que apunte a otra cosa que no sea la de hacer negocio, mover y acaparar dinero, a costa de lo que sea.
Quién parece haber atisbado esta circunstancia es el Gobierno de España, el primero de la UE en tener un plan de contingencia dotado con 14.000 millones de euros para proteger a las empresas y sectores afectados por la pugna arancelaria desatada por Donald Trump; al que no ha gustado nada que el presidente Pedro Sánchez, haya visitado al líder chino Xi Yinping para ampliar el comercio entre España y China y mejorar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Al final, como siempre pasa con los matones la fuerza se les va por la boca, a juzgar por el buen trato recibido por el ministro de economía, Carlos Cuerpo, por parte de su homólogo estadounidense, Scott Bessent, el que dijo que acercarse a China era como cortarse el cuello, al hilo de la entrevista del presidente Pedro Sánchez con el líder chino Xi Yinping.
«El Gobierno de España ha sido el primero de la UE en tener un plan de contingencia dotado con 14.000 millones de euros para proteger a las empresas y sectores afectados por la pugna arancelaria desatada por Donald Trump»
El positivo resultado del encuentro del Ministro y el Secretario del Tesoro estadounidense, de cara a la negociación de los aranceles, no solo desmiente que se hayan roto las relaciones históricas entre ambos países, y que Carlos Cuerpo viajara corriendo a Washington para restañar no se sabe qué heridas, y pedir perdón por la visita a China del Presidente, como afirma la portavoz del PP, Cuca Gamarra, en la línea constante de su partido de hacer daño al Ejecutivo como sea y por lo que sea; al punto de darle igual evidenciar un servilismo indecente ante la nueva administración USA.
«El PP, en su línea de hacer daño al Ejecutivo como sea y por lo que sea, evidencia un servilismo indecente ante la nueva administración USA»
Cuca Gamarra miente con saña, a sabiendas, cuando oculta que la visita de Cuerpo a Washington estaba programada hace tres meses, pero le da lo mismo, el caso es desviar el foco de la contradicción en que la guerra arancelaria de Trump ha colocado al PP, que se ve entre la espada y la pared, por tener que apoyar las medidas del Gobierno para amparar a las empresas afectadas por la imposición de aranceles, y la estrategia perenne que se ha auto impuesto de distanciarse y no apoyar nada que venga del Ejecutivo.
«El PP se debate entre apoyar las medidas del Gobierno para amparar las empresas afectadas por la imposición de aranceles o seguir en su estrategia de distanciamiento y no apoyar nada que venga del Ejecutivo»
Por eso los portavoces del PP, buscan y rebuscan a diario excusas para torpedear un plan que se ha negociado con ellos y saben que tendrán que apoyar, aunque sea a regañadientes, si o si, si no quieren cubrirse de gloria anti española y que los empresarios se les echen encima y les pinten la cara. En este si es no es, Feijóo, como siempre, sigue aislado en su papel de don Tancredo abducido en su mantra, que repite hasta la náusea, de quiero elecciones ya, que le sumerge en la irrealidad de pensar que el Gobierno está punto de caer porque él lo dice. Esta vez, debería tener claro que ésta es la ocasión para demostrar que el PP es un partido de estado como repite cada vez que tiene oportunidad. Veremos.
Millones de estadounidenses empiezan a padecer las repercusiones de las políticas de Trump. El mayor ataque contra la clase trabajadora: •Aumento de los precios de bienes de primera necesidad: La aplicación de aranceles resultará en un aumento inmediato de los precios. Según Reuters, un 73 % de los estadounidenses anticipan un incremento en los precios de artículos esenciales. •Riesgo para las pensiones: Los fondos de pensiones han perdido mucho dinero de sus fondos, como consecuencia del colapso de las bolsas. •Servicios públicos: Los empleados federales enfrentan la amenaza del despido. Han perdido el derecho al teletrabajo y su capacidad de negociación colectiva está en riesgo. •Inmigración: El sector de la clase trabajadora más afectado por las políticas de Trump son los inmigrantes. Expulsiones rbitrarias, multas a los inmigrantes que no se marchen tras una orden de expulsión, cancelación de solicitudes para entrar en el país. Criminalización de la inmigración y deportaciones a cárceles de El Salvador.
•Aumento del gasto en el presupuesto militar: En detrimento de los derechos civiles y los derechos sociales.
Más de 1 millón de estadounidenses se manifestaron a prinicipios de abril en 1400 ciudades de todo el país bajo el lema «Hands off», (Aparta tus garras…de nuestros derechos y libertades». Un lema que refleja la oposición frontal a toda la agenda de Trump. La política arancelaria, el desmantelamiento de los servicios públicos, la militarización o la ampliación del poder presidencial son objeto de las protestas. Concretamente, algunas de las demandas de los organizadores fueron;
•“El fin del control multimillonario y la corrupción desenfrenada de la Administración de Trump. •El cese de los recortes en fondos federales para Medicaid, la Seguridad Social y otros programas de los que dependen los trabajadores. •La finalización de los ataques a inmigrantes, personas trans y otras comunidades.
“Ya sea que te movilices por los ataques a nuestra democracia, la reducción de empleos, la invasión de la privacidad o el asalto a nuestros servicios —este momento es para ti”
“Estamos buscando construir un rechazo masivo, visible y nacional ante esta crisis”.
También Elon Musk y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) fueron objeto de las proclamas de los manifestantes:
«No queremos reyes» «No al fascismo» «Apoyo a los trabajadores federales»
Parece que estas movilizaciones han despertado al fin a algunos demócratas: El octogenario Bernie Sanders y la líder antitrumpista, Alexandria Ocasio-Cortez, están organizando eventos para organizar una oposición en torno al lema “Combatir la oligarquía”, También, y es un hecho muy importante, las principales organizaciones sindicales se unieron a la convocatoria de manifestación por el rechazo a Trump y a sus políticas antiobreras. Hay que recordar que en Estados Unidos existe una clase trabajadora organizada de casi 15 millones de personas que están afiliadas a sindicatos y que defiende sus logros sociales enfrentándose al capital y a los gobiernos. Actualmente, se enfrenta a los ataques del gobierno de Trump y busca establecer su propia alternativa política. Mientras tanto, los propios republicanos empiezan a dudar, ya que ven como las políticas anti migratorias encarecen la mano de obra y las políticas arancelarias encarecen las importaciones de materias primas y componentes para la industria. Atentos a lo que puede llegar! La clase obrera americana se organiza.
La segunda llegada de Donald Trump al despacho Oval, es el epítome de la crisis que afronta el sistema de democracia liberal que articula el orden social y de reparto de poder en las democracias occidentales desde el final de la II Guerra Mundial. Crisis que se viene cociendo por la falta de respuesta del sistema a los efectos sociales que se vienen produciendo desde que nos adentramos en el siglo XXI.
Cocción que comenzó el 11 de septiembre de 2001, fecha del ataque y colapso de las Torres Gemelas de Nueva York a manos de terroristas islamistas que causó más de 3000 muertos. Ataque que la ciudadanía global presenció en directo viendo en televisión cómo dos aviones comerciales, en los que podrían haber viajado ellos mismos, impactaban contra las torres expandiendo la sensación de terror y el silogismo de que, si el país más poderoso del mundo había sido atacado en su casa—USA under attack—, cualquier otro podía ser atacado. Ataque que se convirtió en símbolo de la inseguridad y el miedo con el que arrancaba el nuevo milenio que, como segunda derivada, incorporaba el mensaje de que las instituciones democráticas habían fallado a la hora de garantizar la seguridad de la ciudadanía. Como fallaron en los atentados terroristas del 11M de 2004 en Madrid (192 muertos), en Londres en 2005 (56 muertos), en Paris en 2015 (90 muertos), en Berlín en 2016 (12 muertos), por no enumerar todos los habidos en diferentes ciudades europeas en estos veinticinco años.
El descubrimiento fehaciente de que vivimos en una falsa seguridad, en una inseguridad global, se implementó con la crisis económico financiera de 2008, la Gran Recesión según la prensa especializada, cuando estalló la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas surpime, que arruinó a millones de familias, quebró bancos globales de inversión y llevó a la quiebra a varios países occidentales. Ya no solo era la inseguridad frente a la violencia terrorista, sino también por el desvalimiento ante los popes del capitalismo salvaje que venía, y sigue, funcionando sin control ni límite, con el efecto del aumento desbocado de la desigualdad entre ricos y pobres. Según el informe global de Intermon Oxfan de 2023, en la última década, el 1 % más rico ha capturado alrededor del 50 % de la riqueza global.
Hechos que unidos a los casos de corrupción en las esferas de poder en la mayoría de países con democracias asentadas —que no parecen tener fin—, expanden el mensaje de que la política es un nido de corrupción y que todos los políticos son iguales. Mensaje que degrada el sentido de la política y devalúa el sistema democrático y sus instituciones, y se expande por la ausencia de una pedagogía democrática que desarme ese discurso con sentencias ejemplares para los corruptos, y el establecimiento de controles férreos para evitar el desvío de fondos públicos en la adjudicación de contratos, las gabelas de empresarios amigos y el nepotismo familiar.
Ésta sensación de inseguridad creciente, de corrupción constante, de desamparo ante el capitalismo salvaje que beneficia a una minoría que se enriquece sin límite, mientras las economías familiares se estancan porque el trabajo ya no garantiza poder vivir bajo un techo en condiciones y pagar las facturas, fomentan el descreimiento hacia un sistema que no protege ni ampara a la mayoría social. Sistema en el que es muy difícil intervenir para reconducir las políticas delineadas desde el poder que afectan a sus vidas cotidianas, que induce a las personas a sentirse discriminadas y a no aceptar nuevos derechos para las minorías sociales, étnicas o de género o que se destinen recursos a los inmigrantes. Idea azuzada por el discurso de la ultraderecha: los inmigrantes nos roban el trabajo, el pan y violan a nuestras mujeres.
Discurso que explota en las redes sociales con furia, con rabia, con insultos hacia todo aquello que cada usuario considera la causa de sus males. Canales que son aprovechados por la ultraderecha y el fascismo para ahondar en la herida con mentiras y falsedades que apelan a los sentimientos más viscerales, con mensajes de una simpleza rayana en el infantilismo que concentra en un enemigo, real o ficticio, para exacerbar la ira contenida contra un sistema que no responde a las necesidades e ilusiones de los ciudadanos. Vía inmejorable para el discurso disruptivo y populista centrado en la idea, proto fascista, de que el sistema de democracia liberal no ofrece un futuro ni claro, ni seguro ni estable ni mejor que el de las generaciones precedentes. Un futuro sin futuro.
Mensaje que busca acentuar la quiebra del binomio democracia—liberalismo que viene siendo el eje axial de los sistemas democráticos, y abre el camino a un nuevo modelo de satrapía que supone una actualización de los regímenes de monarquía absolutista del pasado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. A un iliberalismo o democracia sin derechos como apunta el politólogo y profesor de la Universidad Johns Hopkins,YaschaMounk, en su libro <<El pueblo contra la democracia. Por qué nuestra libertad está en peligro y cómo salvarla>>, asentado en un creciente número de votantes que, según Mounk, no están dispuestos a tolerar los derechos de las minorías, mientras los poderosos están cada vez menos dispuestos a ceder ante la presión de las clases medias y menestrales.
El efecto es una sociedad progresivamente menos empática con las minorías y el multiculturalismo, que una parte de la ciudadanía empieza a percibir como una amenaza consecuencia de los mensajes de la ultraderecha que califica la inmigración como una invasión cultural que destruye los valores tradicionales de la mayoría. Así, el otro, el que viene de una cultura diferente pasa a la consideración de enemigo, borrando de un plumazo el hecho verificado a lo largo de la historia de que la mezcla, la mixtura de razas y culturas, la simbiosis entre ellas, siempre enriquece a las sociedades y hace avanzar a Sapiens.
La secuela de todo este mejunje no es solo el desprestigio del sistema democrático que garantiza derechos y libertades, sino la simplificación del pensamiento, del análisis y la reflexión que favorece la llegada al poder de personajes con una oquedad cultural, ausencia de conocimiento y una simplicidad mental sin precedentes. Propagadores del rechazo a las reglas del juego mediante la puesta en cuestión de los resultados electorales si no les favorecen, y que no reconocen la legitimidad de los gobiernos de coalición con más apoyo parlamentario que el partido ganador de las elecciones. Todo para inocular la idea de la bondad de Gobiernos fuertes, de ordeno y mando sin rechistar, que saben lo que hay que hacer para acabar con todo aquello que atenta contra la tradición y las buenas costumbres que alienan la mente: ¡Se acabó que hasta los gatos quieran zapatos!
Enfrentar estos graves problemas que ponen en crisis a las democracias liberales exige, como primeras medidas, atenuar la desigualdad entre ricos y pobres, atender con preferencia a los sectores menos favorecidos, poner controles férreos a los monstruos digitales, y promover con ahínco los beneficios de la democracia multiétnica y del avance tecno científico para favorecer la comprensión sin miedo de ambos fenómenos imparables.
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