Galdós es de los grandes, pero Grandes no es de los de Galdós.

Por Martín Lozano

Este año se ha celebrado el centenario de la muerte de Don Benito Pérez Galdós, quiero escribirlo así con el Don y los dos apellidos, solo algunos lo merecen, otros con el nombre o el apellido van que chutan, un populismo éste que me gusta. Hablando de populismos, Don Benito, que no era de la clase obrera, la retrató como pocos y, no inventó, pero popularizó lo que podría llamarse Novela Histórica, con una particularidad, hizo protagonistas, además de a los grandes personajes, a los pequeños partícipes de esa historia. La Ilíada, La Odisea, La Biblia son grandes novelas históricas, pero Don Benito nos contó los grandes hechos de nuestro país a través de actores sencillos, que en sus Episodios Nacionales transcurren desde el primero, Trafalgar, comienzo de la primera serie, hasta la Restauración Borbónica en su inconclusa cuarta serie. Todo el siglo XIX.

Aprovechando los fastos los Episodios están en los quioscos en una edición cara y de dudosa calidad, pese a la publicitada encuadernación en ‘oro’ y con los ‘grabados originales’, reproducidos en una paupérrima resolución. Alguien que pese a su apellido no estará nunca entre los Grandes se ha atrevido a llamar a una parte de su obra ‘Episodios de una…’ y en cada entrevista y en los videos de la gran exposición que ha hecho la Biblioteca Nacional sobre Don Benito tiene la osadía, ella es muy osada, de decir que admira a Don Benito, que es una devota y humilde aprendiza y que es en su honor (todo esto, por supuesto, con ese vozarrón que la naturaleza y la vida le han dado). Pese a la gran corte de admiradores y lectores que tiene si quisiera parecerse en lo más mínimo a Galdós dejaría de ser tan sectaria en su dichosa serie, en la que aplica la técnica, con resabios estalinistas, de que si algún acontecimiento o dato histórico contrastado le molesta para sus fines políticos, simplemente lo cambia, lo modifica o lo amputa. Entre esos fines, que son varios, está, también muy estaliniano, la divinización y el culto a la personalidad del líder, en este caso histórico: llámese Líster, Modesto, Ibárruri o Antón.

También con el nombre de ‘España Salvaje. Los otros Episodios Nacionales’ se ha publicado una selección de textos de varios autores que nos hace viajar por el territorio del horror hispano a lo largo del siglo XX, intentando contestar a una pregunta imposible: ¿Qué es España? ¿Es solo Una? ¿Alguna vez ha sido Grande? ¿Llegará a ser Libre? Unamuno, Valle Inclán, el viaje de una nación y su paso por el colonialismo, el imperialismo, el fascismo, el franquismo. Un viaje muy interesante.

Volvamos a Don Benito, centro real de esta digresión. Además de los personajes del pueblo que aparecen en sus magistrales Episodios Nacionales, en el resto de su obra también hay donde elegir: Marianela, Fortunata y Jacinta, Tristana, Doña Perfecta, Tormento, Misericordia. Paro aquí, no tengo páginas para describir su ilimitado universo literario.

Varias veces sonó para el Premio Nobel de Literatura. Los bien pensantes de este país pusieron todo su empeño en impedirlo, los clericales, los conservadores, vamos, los patriotas de siempre, los que prefieren que antes que un rojo, entonces el término no estaba tan consolidado como años más tarde, pero el concepto era el mismo, pues preferían que el galardón y el premio se lo llevara un escritor inglés o un francés que Don Benito, liberal, en el mejor sentido de la palabra, y republicano. Se gastaron una pasta en hacer una campaña internacional para impedirlo, como los de ahora, acordaos de Aznar haciendo el ridículo en EEUU con su tejano vallisoletano y al Partido Popular en el Parlamento Europeo torpedeando a Sánchez y por extensión a España. «Antes rota que roja o muerta que de otro». ¡Ay! La vieja idiosincrasia catolicona de los patrióticos caballeros españoles. ¿Caballeros o arrieros?

Mi manía contra Almudena, sí, he de reconocerlo, no viene de nada, me parece una buena escritora sin más, a ratos una pelmaza, con demasiada carga mediática inmerecida. De izquierdas, feminista, procaz y escribe en El País, además puede que si yo estuviera casado con el director del Instituto Cervantes vendería algunos miles de mis libros, solo puede, ¡eh! También puede que si hubiera firmado las ‘Edades…’ como Manolo Los tengo, Grandes no hubiera ganado el ‘Sonrisa Vertical’, también puede, pero eso no se sabrá nunca. Lo que tengo claro es una cosa, Don Benito es de los grandes escritores en castellano y merece la pena leerlo.

Gracias por todo Maestro. Salud Compañero.

Martín Lozano

Tribuna Socialista-Madrid

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