Los partidos socialdemócratas en la encrucijada

En los últimos años se han escrito miles de páginas sobre la  crisis de la socialdemocracia.

En Grecia, estando el PASOK en el gobierno griego empezó a aplicar y a defender las políticas de austeridad dictadas desde las instancias financieras internacionales, que nada tenían que ver con las necesidades de la mayoría social griega. En muy poco tiempo pasó de tener el 41%  al 6% de los votos.

En Francia, el Partido Socialista Francés, con Francois Hollande en el gobierno, después de levantar muchas esperanzas entre el electorado, respondió mejor a las exigencias de las entidades financieras que a las necesidades de la sociedad francesa: decretó la reforma laboral (ley El Khomri) con la oposición de los sindicatos mayoritarios y la mayoría social, provocando movilizaciones de protesta por toda Francia, y en las elecciones francesas pasó de estar en el gobierno a ocupar un lugar residual en la Cámara Legislativa francesa, con un 6% de votos.

En  El Reino Unido, el Partido Laborista, que mantiene históricamente una estrecha relación con el sindicato británico, con el gobierno de Tony Blair, dio continuidad a las políticas de Margaret Thatcher. Sus políticas neoliberales, su compromiso con el capital financiero y con los gobiernos más de derechas, se reflejó a modo de triste colofón de su mandato, en la “foto de las Azores” de quienes apoyaron la guerra de Irak, es decir junto a Bush y Aznar.

Tony Blair pasó en ocho años del 33%  al 22% de representación parlamentaria y la posterior pérdida del gobierno. Puso en peligro al propio partido, perdiendo la mitad de su militancia hasta que las bases, principalmente juventud y sindicalistas, se rebelaron contra el sector más conservador, recuperaron mas de cien mil afiliados y apoyaron a Jeremy Corbyn con el 60% de los votos, cuando éste defendía recuperar derechos perdidos, garantizar los convenios de la OIT, eliminar los contratos “cero euros” instituidos por Blair, eliminar progresivamente las tasas de inscripción en la universidad (que ascienden hoy a más de 10.000 y fueron instaurados por Blair). Es decir, Corbyn marca una línea de actuación enfrentada a la llevada a cabo por la dirección anterior, lo cual abrió nuevas posibilidades de recuperación para el Laborismo, hasta que, en cierta forma, la ambigüedad ante el Brexit vio truncadas esas posibilidades.

En Alemania, lo sucedido en el SPD es de vital importancia, por la dimensión política de Alemania  y por la influencia de este partido.

Después de meses de debate en el interior del PSD, acerca de la participación en un gobierno de Gran Coalición con Angela Merkel que ha trascendido a toda la sociedad alemana. De los 463.723 militantes que tiene en la actualidad el SPD, 239.948 han dado su voto afirmativo a la Gran Coalición, es decir el 51,74%. El 48,25% o han votado en contra o se han abstenido,  123.609 han votado no, es decir, un 10% más de militantes que en el año 2013 se ha opuesto al pacto con la derecha alemana y 100.161 se han abstenido.

En paralelo la cadena pública ARD apunta que el 52% de los alemanes se aponen a la Gran Coalición. La misma encuesta destaca que el declive del SPD se traduce en una paupèrrima intención de voto del 15,5 % .

La dirección del SPD que salía del congreso en enero con un voto formalmente mayoritario para el Sí a la gran coalición, sabía que había salido derrotada, en tanto que el No representaba un movimiento alto de las bases del partido y de la mayoría social alemana. El sí en el referéndum no saca al SPD de su crisis ni abre buenas perspectivas para el partido socialdemócrata alemán. El sí  significa un debilitamiento no solo para el SPD, sinó también para la Gran Coalición.

Los partidarios del No, sobretodo jóvenes y los sectores obreros del SPD temen que la Gran Coalición no aporte nada a la mejora de los asalariados, sino al contrario: se teme que la política del Gobierno continúe como hasta el momento, con la política de austeridad y del déficit cero, arruinando hospitales, escuelas y que aumente el déficit en los servicios públicos. Fue esta política la que provocó la derrota en las últimes elecciones y el pacto nacional, reclamado por los principales sectores financieros, hunde aún más al viejo partido socialista alemán.

En Italia, Matteo Renzi se ha visto obligado a dimitir del gobierno tras obtener un 19% de los votos. Al Partido Demócrata se le augura un futuro incierto.

En España, las bases socialistas iniciaron una autentica rebelión en apoyo a Pedro Sánchez con el “NO es NO”, que concentraba el rechazo que la mayoría social de nuestro país manifiesta hacia el gobierno de Rajoy e infundió la esperanza de recuperar el PSOE para defender todas las reivindicaciones pendientes para los trabajadores, jóvenes, autónomos y pensionistas.

Las encuestas publicadas recién acabadas las primarias reflejaban un aumento en la intención de voto y una tendencia a recuperar la confianza que durante años se había perdido. Hoy, cuando cientos de miles de ciudadanos se manifiestan en todas partes en defensa de las pensiones, en defensa de la democracia, de la libertad de expresión o contra la brecha salarial y en defensa de los derechos reales de la mujer trabajadora,  el rechazo al gobierno de Rajoy se hace todavía más evidente. Dejar en manos del gobierno de turno las pensiones, con el supuesto impuesto finalista, no supone solución alguna, ya que se entra en el juego de la reforma del actual sistema y lo debilita. El apoyo incondicional a la política que Rajoy aplica en Cataluña hace que nuestro partido no aparezca como una alternativa creíble ni en Cataluña ni en ninguna parte.

En todos los partidos socialistas mencionados ha habido y hay amplios sectores de militantes que quieren recuperar a sus partidos para defender los derechos y las libertades que nos quieren arrebatar. No quieren que sus partidos sean un instrumento más en manos de quienes imponen la reforma del Sistema Público de la Seguridad Social para acabar con las pensiones.

A la mayoría social le es difícil de entender como un gobierno minoritario sigue agrediendo con su política a la mayoría y no tiene una oposición firme y contundente que lo impida.

Comité de Redacción  


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Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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