Hace unas pocas semanas, el Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP) puso en marcha una iniciativa consistente en dirigir una carta colectiva a la Ministra de Sanidad, Mónica García, pidiéndola que actúe con inmediatez en tres líneas:
Derogación de la Ley 15/1997 sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, de los artículos 66,67 y 90 de la Ley 14/1986 General de Sanidad y de todas las disposiciones que permiten la privatización de la sanidad.
Derogación de las normas que permiten la intromisión de las mutuas en el control de las bajas laborales por contingencias comunes.
Aprobación de un presupuesto de urgencia finalista para la sanidad, que permita a los distintos servicios de salud recuperarse de los recortes sufridos y mejorar su funcionamiento y condiciones de trabajo para frenar y revertir la fuga de profesionales.
Las dos primeras peticiones que son comunes a todas las comunidades autónomas, en tanto que se trata de legislación de ámbito estatal, y que suponen el punto de apoyo para todos los gobiernos autonómicos que tienen la privatización de la Sanidad Pública como una política de acción. La segunda, es urgente y necesaria para paliar los recortes económicos que se vienen aplicando en la Sanidad de todas y todos.
La carta fue registrada en el Ministerio de Sanidad el día 20 de mayo, tras haber superado los 1000 primeros firmantes, objetivo que los organizadores se marcaron. Esto no significa que se haya cerrado la posibilidad de adherirse a esta misiva la ministra. De hecho, a fecha de redactar esta nota, se han incorporado más compañeros y compañeras tras entrada en Registro de la carta. Sumarse a la carta es tan sencillo como enviar un mensaje de adhesión a: cartamonicagarcia@gmail.com con el nombre y apellidos, la organización a la que se pertenece y la provincia o localidad en la que se reside.
Una vez que la carta toma dimensión pública, algunos medios de comunicación están mostrando interés por este debate que le proponemos a la titular en el Gobierno de la cartera de Sanidad:
La gran Manifestación que tuvo lugar en Madrid el día 19, en defensa de la Sanidad Pública, convocada y organizada por el espacio Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid, ratifica lo que la demoscopia viene diciendo a la clase política: ¡Qué la Sanidad Pública está entre las principales preocupaciones de la mayoría social! Cosa distinta es si a la clase política le interesa ponerse a trabajar por resolver este problema de primera magnitud.
El debate está plateado, cuantas más seamos más nos tendrán que escuchar.
El pasado 6 de abril tuvimos la reunión aplazada un mes antes por condiciones climáticas adversas, en la localidad de Órgiva, Granada, capital de la Alpujarra. Nos esperaban los compañer@s de Órgiva y otros, venidos de varios lugares de Andalucía.
En esta bella localidad nos dio la bienvenida el compañero deGranada Juan Rojas, la Secretaria de Organización Mª Belén Castillo y el concejal Joaquín Arenas.
Mª. Ángeles Jiménez, miembro de la Ejecutiva de Jaén, comenzó su exposición agradeciendo la hospitalidad y haciendo un pequeño recuerdo de los resultados obtenidos en las elecciones municipales en las que perdimos 428 concejalías y 111 alcaldías, 16 Diputados provinciales y 4 Diputaciones provinciales. En las Generales perdimos 12 Senadores que, de haberse conservado, hubieran impedido la mayoría absoluta del PP en el Senado y los 4 Diputados nos hubieran liberado de la obligación de pactar con Junts el sí a la investidura de Pedro Sánchez, tras el desastre de las elecciones autonómicas en 2022.
A la vista de estos resultados no parece oportuno que el actual Secretario General, Juan Espadas, pueda estar en el Senado y a la vez atender la situación de Andalucía, tras ser, además, el líder peor valorado en las encuestas.
En el Partido en Andalucía parece que se ha instalado un inmovilismo del que no podemos ser cómplices. Es preciso reconquistar el espacio sociológico de la izquierda, mejorando las condiciones de vida y laborales de las trabajadoras y trabajadores. Debemos acompasar los valores socialistas con la sociedad.
En la actualidad, el Gobierno de la Junta de Andalucía está vendido a los intereses económicos de la minoría que más tiene. La derecha hace un manoseo interesado de la situación.
Frente a todo esto, somos un Partido con 144 años de historia defendiendo con orgullo y dignidad los ideales socialistas. Sentimos el orgullo de ser socialistas y para revertir la situación actual necesitamos la concurrencia de toda la Organización. No se debe excluir a nadie, sino por el contrario, proceder a su empoderamiento.
Nuestr@s compañer@s no pueden estar desilusionados y para evitarlo es preciso hacer Asambleas en las Casas del Pueblo, siempre manteniendo la crítica constructiva y la lealtad a los ideales socialistas, propiciando una mayor apertura del Partido a la sociedad andaluza procurando un Rejuvenecimiento del Partido, haciéndolo atractivo, vivo y sobre todo democrático.
A continuación, tomó la palabra Luis Ángel Hierro Catedrático de la Universidad de Sevilla. Invitó a la lectura del Manifiesto de la Plataforma y, en su caso, a compartirla (1).
Expresó su visión de los hechos en cuanto a la realidad en que se encuentra el Partido en Andalucía, no sin antes agradecer la acogida y las atenciones de la Agrupación de Órgiva.
Empezó su intervención analizando determinados aspectos de la situación internacional para llegar a nuestra situación actual como Partido en Andalucía.
Los Estados Unidos ya no son los líderes del panorama internacional, recordando el asalto al Congreso. Por tanto, hay una carencia absoluta de liderazgo internacional. Si creemos en nuestro mundo, como europeos, que nuestro nivel de vida o nivel social es el correcto, deberemos convencer de esto al resto del mundo, en la medida de lo posible. Sin embargo, los episodios de Ucrania y Gaza aquí al lado son territorios inestables. Tampoco existen los Partidos Liberales: murieron de éxito. La situación del socialismo es complicada por el renacimiento del fascismo. No hay igualdad ni distribución equitativa de la riqueza.
En España, a la política económica adoptada en la crisis anterior, debemos añadir la aparición de Vox. Y así hay un resurgimiento del nacionalismo español que representan el PP y Vox. Y sin duda, la Derecha española está herida por lo que actúa como actúa.
En Andalucía estamos tocados y además algunos sufrimos la maldición de Casandra: cuando hablamos, nadie nos cree. Moreno Bonilla aparece como un hombre bueno y moderado, posee una mejor imagen y no radicaliza al PP. La realidad es muy diferente por lo que no debemos esperar a que falle, sino que debemos echarlo democráticamente.
A algun@s de nuestro Partido parece que se les ha olvidado que hay que integrar. El Partido debe actuar, pero contando con las Agrupaciones que es donde reside el espíritu de lucha. No se trata de ir contra Ferraz, pero tampoco de que Ferraz intervenga Andalucía. El Partido en Andalucía debe regenerarse por sí mismo, sin la intervención de Ferraz.
En realidad, los que estamos a favor de una Renovación eficaz para reconstruir el Partido en Andalucía somos una Resistencia o Resiliencia porque queremos ayudar a obtener una mayoría de 150 Diputados en el Congreso para poder gobernar. Pedimos que se lea y se escuche, no se oiga, nuestro Manifiesto. Si nos escuchan, seguro que los convenceremos de que ha de ser así, es decir conseguir que el nuevo PSOE de Andalucía sea participativo, inclusivo, abierto, orgulloso de su pasado, andaluz y leal. Y que esta Reconstrucción sea capaz de ilusionar, como parece que va sucediendo tras la lectura del Manifiesto. Y, por supuesto, que sea ideológicamente coherente con su electorado y en el que el ideal socialista defina permanentemente el eje de la actuación política.
Terminada la disertación de Luis Ángel Hierro, se procedió a un animado debate, seguido de una comida en la sede de Órgiva, preparada especialmente para la ocasión por los compañer@s de dicha Agrupación, en un ambiente muy grato donde se respiraba socialismo en estado puro. Una jornada socialista en un entorno idílico. Orgulloso, orgullosa, orgullosos y orgullosas de ser y sentirnos socialistas.
Violeta Alcalde Figueroa
Ángel Luis Tarodo Echenique
El Manifiesto se encuentra en Reconstrucción de Andalucía.Psoe-A
Este mes de febrero, los jóvenes del Instituto Baix Penedés del Vendrell han visitado el campo de concentración de Sachsenhausen donde estuvo prisionero el lider socialista y expresidente de la II República Largo Caballero.
El campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado en la población de Oranienburg, en Brandeburgo, Alemania, fue construido por los nazis en 1936 para confinar o liquidar masivamente a opositores políticos, judíos, gitanos, homosexuales y también prisioneros de guerra. Los nazis explotaron en este campo a más de 140000 prisioneros. Entre ellos, al expresidente de la II República, Secretario general de la UGT y del PSOE, Francisco Largo Caballero. Unos 50.000 prisioneros fueron asesinados.
Las tropas soviéticas liberaron el campo el 22 de abril de 1945, exactamente a las 11:08 (hora que siempre marca el reloj actualmente en el campo de concentración en conmemoración a la liberación).
El pasado 23 de julio tuvieron lugar elecciones generales en España, con unos resultados que reflejan la pluralidad, la diversidad territorial y política de los ciudadanos y que han puesto de manifiesto su rechazo a un gobierno PP con VOX que suponía retroceso en libertades y conquistas sociales como así está ocurriendo donde ya gobiernan.
El encargo de formar gobierno al líder del PP resultó una investidura fallida, quedando demostrado que solo pueden pactar la derecha extrema con la ultra derecha, mimetizándose con ella, e igualmente fracasó en sus intentos de romper y corromper al PSOE.
El posterior encargo de formar gobierno al líder del PSOE ha supuesto que esa diversidad y pluralidad política, haya logrado acordar con la mayoría de fuerzas políticas, de nuestro parlamento.(SUMAR, EH BILDU, ERC, JUNTS, PNV, BNG y
C.CANARIA). Desde IS-PSOE nos congratulamos de que finalmente, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, haya sido elegido presidente del gobierno, dando paso a la continuidad de avances sociales, consolidación de derechos civiles y poniendo a los ciudadanos como eje de sus políticas.
La posibilidad de otros cuatro años de gobierno progresista ha enaltecido a las derechas, democráticas y no democráticas, que alimentan un ambiente de odio, crispación y mentiras, todo apoyado por distintos grupos de presión, desde empresariales, medios de información, posicionamientos de órganos judiciales caducados o cúpulas eclesiásticas. Basan su campaña en contra de la ley de amnistía, para enmascarar sus motivos reales: la no aceptación de la voluntad expresada por los ciudadanos con sus votos y sí el rechazo a
un gobierno de progreso PSOE-Sumar porque no responde a sus intereses. SE CREEN PROPIETARIOS DEL PODER.
Desde IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE instamos al PP, principal partido de la oposición, que asuma el resultado electoral, respete la democracia parlamentaria, donde reside la soberanía popular, tal y como recoge la Constitución del 78. Igualmente, exigimos que desde el PP rechacen firmemente y sin especulaciones los llamamientos a la algarada, revuelta y desobediencia de servidores del estado, los ataques a las sedes socialistas, como forma de hacer política, en un intento de suplantar los resultados electorales. No podemos dejar que la violencia política quede impune, una cosa es respetar los derechos a la libertad de expresión y manifestación recogidos en nuestra constitución y otra utilizarlos para socavar la democracia y atacar sus instituciones.
Por ello, desde IS-PSOE expresamos nuestra más absoluta y contundente repulsa a los ataques violentos a las CASAS DEL PUEBLO, sedes del PSOE, partido con 144 años de historia. Las casas del pueblo deben funcionar con total normalidad y esto debe estar garantizado a través de las medidas legales que correspondan en defensa de la democracia y las instituciones, frente a estos grupos neonazis y fascistas que están tomando las calles. Es inaceptable que grupos neofranquistas y de derecha extrema ataquen nuestras sedes y a nuestros militantes con señalamientos, agresiones y amenazas muy graves.
Los y las socialistas no daremos ningún paso atrás, seguiremos defendiendo la democracia y luchando contra las desigualdades y en pro de la justicia social.
ATACAR la democracia, NUNCA puede ser la forma de hacer política
Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, han intervenido en el primer acto de los socialistas tras la reciente conformación del Ejecutivo, en el pabellón principal de IFEMA, en Madrid, ante unos 10.000 militantes del partido.
Narbona ha agradecido a la militancia y a los trabajadores socialistas su esfuerzo ante las protestas frente a las sedes del partido. «Es el día de agradecer vuestro apoyo en los momentos tan complicados que hemos vivido. Y es también el día de lamentar los ataques sufridos en las sedes socialistas, y mandar un apoyo a todos nuestros trabajadores y trabajadoras, y en particular, en nuestra sede de Ferraz».
Zapatero ha ironizado con que el PP está «teniendo una digestión muy pesada» de que Sánchez sea presidente. El expresidente del Gobierno también se ha pronunciado sobre la ley de amnistía, de la que ha dicho «Evidentemente, la ley de amnistía es un acto político en un contexto concreto. Pero tengo que decir que a la democracia le sienta bien la generosidad. Hay que ser valiente para hacer ciertas cosas, yo también tuve que hacerlo. Los cambios que se hacen con valentía, que reforman, que integran, son los que hacen avanzar un país. Y desde aquí quiero reconocer la valentía de Pedro Sánchez con esta ley de amnistía».
Por su parte, Pedro Sánchez ha comenzado su intervención reivindicando la formación del Ejecutivo y ha continuado hilando con lo que está previsto que sea uno de los principales desafíos de la nueva legislatura: la vivienda.
También se ha pronunciado sobre la situación en Israel y Palestina reiterando lo que ya dijo hace unos días en Jerusalén, donde definió de «insoportable» el elevado número de civiles palestinos muertos bajo los ataques israelíes, y señaló que era necesario trabajar en el reconocimiento del Estado palestino.
«Condenar los viles atentados de una banda terrorista como Hamás, y al mismo tiempo condenar la matanza indiscriminada de civiles en Palestina, no es una cuestión de partidos, ni de ideología, ni de estar a favor o en contra de nadie, sino de humanidad. España siempre ha estado del lado de la paz», ha defendido.
Por último, Sánchez ha acabado su intervención reinvindicando la labor de gobierno, señalado que «su deber» es representar a toda la ciudadanía, especialmente a aquella que se «horroriza» ante los discursos de Vox: «Nuestro deber no es únicamente representar a las personas socialdemócratas y progresistas, sino también, a aquellas personas que aunque no comulguen del todo con nosotros, se horrorizan ante las barbaridades que dice Vox y ante la derecha que les ha comprado el relato y ha tolerado sus discursos».
«Nosotros fomentamos el bono cultural, ellos censuran la cultura. Nosotros luchamos activamente contra la violencia machista, y ellos la banalizan. Nosotros hemos subido un 47% el salario mínimo en la legislatura y ellos han votado constantemente en contra de cualquier avance social. O se tienen proyectos que defiendan la igualdad y el progreso, o todo lo que hay es ruido e insultos. Pero de momento, tendrán que esperar, porque lo que hay por delante son otros cuatro años de Gobierno progresista en España».
El pasado fin de semana, Pedro Sánchez intervino en el máximo órgano entre congresos del PSOE, el comité federal, para hacer una defensa del pacto al que se ha llegado con SUMAR, y también para defender, sin tapujos, la amnistía de los delitos del procés que permitirían, supuestamente, alcanzar el número necesario de apoyos para conseguir la investidura como presidente del gobierno. Inmediatamente, se convocaba a los militantes de las distintas formaciones políticas federadas en el PSOE a una consulta popular para expresar el apoyo o rechazo de la militancia a estos acuerdos y negociaciones.
Como primer secretario de la agrupación socialista del Vendrell he defendido la amnistía y la necesidad de llegar a acuerdos con todas las fuerzas antifranquistas, desde el primer momento. Las negociaciones con todos los grupos excepto PP y VOX porque es necesario una reedición del gobierno de progreso que permita consolidar los avances de los últimos años, y sobre todo, porque es necesario profundizar en esos avances, que aunque avances no han sido tampoco para tirar cohetes.
Es necesario un gobierno de progreso que permita el acceso a una vivienda digna, para fortalecer la calidad del empleo, para asegurar una educación pública y de calidad en todas las fases del proceso educativo, para revertir la privatización de la sanidad y asegurar una sanidad pública y de calidad, para que haya más becas, para recuperar el poder adquisitivo de los salarios frente a los beneficios de las multinacionales, la banca, y el poder economico-financiero, para abolir la ley mordaza, para asegurar las pensiones presentes y futuras y para impulsar un nuevo marco institucional de relación entre los distintos pueblos de España, que bajo mi punto de vista pasa por un federalismo republicano.
Así lo he defendido también en el consejo de federación de Tarragona, debatiendo con algunos compañeros y compañeras que mostraban sus reticencias a pactar con Puigdemon y escépticos de que cualquier pacto con Junts sirva para normalizar la vida política en Catalunya.
Sea como fuere, el apoyo a la consulta debería arrojar un resultado afirmativo, de apoyo a las negociaciones, porque de otra manera, nos veremos abocados a unas nuevas elecciones con incierto resultado, que podrían dar alas a los que apuestan por la gran coalición PP-PSOE en el estado.
Como decía Salvador Illa en campaña, hemos de pasar página, y pasar página significa también reconducir y normalizar la política en Catalunya con los actores que el pueblo catalán ha elegido. Pasar página significa que hemos de poner encima de la mesa los argumentos y necesidades expresadas por
la gente. Sin miedo a que se rompa nada, porque nada se ha de romper. De hecho, rompe más España que se amnistíe fiscalmente a los que defraudan impidiendo la financiación correcta de la sanidad y de nuestras pensiones, que cualquier referendum por muy ilegal que se pretenda.
No soy partidario ni de Puigdemont ni del independentismo nacionalista, tampoco lo soy del centralismo aferrado a una «grande y libre». Soy partidario de los acuerdos para el progreso colectivo y de la consolidación y el avance efectivo en los derechos y en las reivindicaciones de la clase trabajadora de este país plurinacional llamado España. Creo que eso es lo que nos define como socialistas, o como mínimo, uno de los factores que nos hace sentirnos y definirnos como socialistas, y es por ello, que creo que debemos defender la amnistía y los acuerdos de progreso, sin tapujos y sin miedo al precio electoral que pueda suponer (algo que ya hemos comprobado con los indultos, por otra parte).
Ahora bien, mi defensa de los acuerdos y las negociaciones no me impiden ser constructivamene crítico con los acuerdos alcanzados que me parecen sumamente timoratos, ya que no incluímos en los mismos la laicidad (recordemos que los acuerdos con la iglesia se llevan miles de millones de euros que podrían ser dedicados a políticas educativas, sanitarias y sociales). No incluímos en los acuerdos ningún aspecto relacionado con la necesaria y legal auditoría a las cuentas de la seguridad social, que nos permitirían comprobar quién ha saqueado la caja únca de la seguridad social poniendo en peligro las pensiones. No se habla del fin al apoyo belicista y armamentístico alentado por la OTAN y que sirve para promover una guerra sin cuartel en Ucrania, con efectos negativos no solo en el número de muertos y refugiados, sino también efectos económicos negativos en relación al precio de la energía y los alimentos. No se habla del genocidio al pueblo palestino. Se habla de avanzar hacia las 37,5 horas laborales pero no a las 35h. No se especifican las medidas para luchar contra el aumento de los precios, y así podía seguir unas cuantos párrafos más.
En defintiva, todo el apoyo a los acuerdos. Sí a la amnistía. Sí a un avance en el encaje institucional de los diferentes pueblos de España y sí a profundizar en acuerdos con todos los grupos para conseguir una transformación de nuestra legislación que permita satisfacer las necesidades de la mayoría social de nuestro país.
Marea Blanca en Andalucía, convocó manifestaciones en todas las provincias de Andalucía en defensa de la sanidad pública el pasado sábado, 28 de octubre, bajo el lema ‘Nos roban la sanidad, nos quitan la vida.
Miles de personas se han manifestado este sábado por las calles de las principales ciudades andaluzas, convocadas por Marea Blanca, en las que también han participado otras organizaciones sindicales así como representantes políticos de la izquierda, para reclamar una sanidad pública y de calidad en la comunidad andaluza para decirle con total claridad al gobierno andaluz del Partido Popular que “no vamos a tolerar que esté desmantelando la atención primaria a golpe de ocurrencias como la más reciente, que pretende sustituir las consultas de medicina de familia por un modelo en el que personas desconocidas y externas a los centros de salud realicen consultas médicas telefónicas o por videollamadas, han salido a la calle para decirle a Moreno Bonilla y su gobierno, que no van a consentir que desmantelen lo que tanto esfuerzo y trabajo costó, la sanidad pública”
Para las organizaciones que componen Marea Blanca “Esta propuesta de la Junta de Andalucía muestra un profundo desconocimiento de lo que en realidad es la atención primaria y va en contra de toda la evidencia científica, además de una falta de respeto a los Andaluces y Andaluzas en una materia fundamental como es la sanidad, que te atienda el médico de familia y que lo haga de manera presencial que conoce tu historia, que te atiende en cada cuadro que te suceda y durante el tiempo, es obligatorio y esto, solo es posible reforzando los centros de salud, todo lo demás son excusa para hacer impunemente lo que le pidieron quienes le votaron, ir a un modelo de sanidad privada que no todo el mundo se puede permitir y que supone una clara discriminación”
Y por eso , decían las organizaciones convocantes “hemos salido esta mañana a la calle y volveremos a salir las veces que haga falta hasta que la Junta de Andalucía se dé cuenta de las consecuencias que tiene para Andalucía el desmantelamiento de la atención primaria una acción con la que se colapsan las urgencias y aumenta la mortalidad, voy a poner además el acento en lo que está sucediendo en las zonas alejadas de las capitales de provincias, las zonas rurales donde además de acabar a pasos agigantados con la atención primaria, están acabando con los hospitales comarcales y de esta forma los ciudadanos y ciudadanas de esas zonas, tienen que desplazarse a kilómetros para tener una atención que deberían recibir en sus localidades, sin dejar de pensar ni un día, en los trabajadores y las trabajadoras de la sanidad, esos a los que aplaudíamos como verdaderos héroes hace nada de tiempo ,en plena pandemia, los esenciales y las esenciales y que se encuentran cada día más en una situación de precariedad extrema”.
Las listas de espera quirúrgicas crecen en Andalucía tres veces más rápido que en el resto del país», es otro de los ejes de la denuncia de la coordinadora.
Ante los procesos de investidura para el gobierno de España
EL CONTEXTO ELECTORAL ESPAÑOL
Tras las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, 13 autonomías de 19 son gobernadas por el PP (seis en coalición con VOX), 3 por el PSOE, el País Vasco por el PNV (en coalición con el PSOE), Cataluña por ERC y Canarias por Coalición Canaria (en coalición con el PP). El PP gobierna en 30 capi- tales de provincia (de un total de 50), en 5 de ellas en coalición con VOX. El PSOE gobierna en 10.
En las elecciones legislativas del 23 de julio el Partido Popular creció de 89 a 137 diputados. VOX pasó de 52 diputados a 33, con lo que la suma de ambos no logra la mayoría absoluta en el Congreso.
El PSOE, a pesar de haber obtenido 7.760.000 votos, un millón de votos más que en las anteriores elecciones (unos 300.000 menos que el PP) solo pasa de 120 a 121 diputados. La disminución en diputados de las otras izquierdas agrupadas en SUMAR (obtiene 31 escaños), produce que la suma de ambas fuerzas no obtenga la mayoría suficiente para formar Gobierno.
En Euskadi el PSOE obtiene 5 diputados, los mismos que obtienen BILDU y el PNV. El PP obtiene dos y SUMAR obtiene uno.
En Catalunya el PSC sube y gana las elecciones con 19 diputados, le siguen SUMAR, ERC y JUNTS con 7 escaños cada uno, el PP alcanza 6 y VOX se mantiene con 2.
Estos resultados obligan al PSOE y a SUMAR a buscar alianzas con otros grupos parlamentarios para alcanzar la mayoría suficiente y poder formar un nuevo Gobierno de progreso en España.
El Rey ha encomendado al presidente del PP la tarea, que parece imposible, de alcanzar en la sesión de investidura del 27 de septiembre una mayoría su- ficiente para formar Gobierno
EL PROXIMO GOBIERNO DE ESPAÑA
Este plural escenario post electoral, reflejo de la diversidad sociológica e ideológica española, configura, sucintamente, tres bloques políticos: uno con fuerzas de derechas (PP y VOX), otro con fuerzas de izquierdas (PSOE y SUMAR) y otro con fuerzas nacionalistas heterogéneas (ERC. JUNTS, PNV, BILDU). Han sido las variadas alianzas entre las fuerzas políticas de estos tres bloques las que han ido configurando, en el tiempo, las distintas modalidades del Gobierno en España. Ahora son las fuerzas de izquierdas españolas con las fuerzas nacionalista, las que pueden alcanzar las mayorías parlamentarias suficientes para formar un nuevo gobierno progresista en el Estado.
Las derechas españolas, ante la dificultad de desplazar del Gobierno de España a las fuerzas de izquierda y de progreso, han radicalizado sus posiciones y tratan de evitar, sin saber muy bien cómo, la formación de un nuevo Gobierno que, con un actualizado programa y correspondientes políticas, avance en respuestas democráticas, desde la libertad y la igualdad, a los graves conflictos presentes.
Las derechas tienen pavor a estos acuerdos y alianzas que, fracasada la investidura de Feijoo, pueden alumbrar un nuevo Gobierno de progreso en España, capaz de orientar al Estado español hacia una potente estructura federal en la que las nacionalidades que lo componen compartan su arquitectura. Un Gobierno capaz de consolidar y desarrollar políticas económicas y sociales que avancen decididamente por la senda de la igualdad, la memoria democrática, la justicia social y climática, el desarrollo sostenible y el feminismo. Un Gobierno que fortalezca la democracia, la participación ciudadana y los derechos humanos. Con un horizonte que deseamos republicano.
POSICIÓN DE LA CORRIENTE DE OPINIÓN IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE ANTE LA POSIBLE INVESTIDURA DE PEDRO SANCHEZ
En la actual coyuntura política, la corriente de opinión Izquierda Socialista-PSOE propugna la configuración de un gobierno de España, presidido por el compañero Pedro Sánchez, con un programa de izquierdas y de progreso, apoyado por una mayoría parlamentaria articulada con fuerzas políticas de ámbito estatal y autonómico.
Hay que abrir la vía a una sesión de investidura, cuanto antes mejor, de la que salga un presidente socialista, un programa y un gobierno que trabaje por la convivencia y que, de respuesta a las esperanzas y anhelos de millones de trabajadores, a las personas mayores, a los jóvenes en busca de porvenir, a las mujeres en busca de igualdad y, en particular un gobierno que luche decididamente contra la violencia machista y de género.
La cuestión catalana, que viene de lejos, requiere hoy de nuevos enfoques para seguir conviviendo pacífica y establemente. Nuevas políticas que no pasen por la represión, sino por el diálogo, la negociación, y el acuerdo entre las partes. El necesario reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña, la reforma federal de la constitución y la del propio Estatuto de Autonomía de Cataluña, pueden permitir una votación del pueblo catalán para profundizar en su autogobierno. Ahora, se impone trabajar en soluciones políticas y legislativas, incluida alguna forma de amnistía, que logren avanzar en la solución de un conflicto que sigue vivo, así como restablecer la fraternidad y la colaboración entre los distintos pueblos de la “nación de naciones” que es España.
Tanto las alianzas a establecer para formar un Gobierno de Progreso y las posibles soluciones políticas/legislativas para los hechos acontecidos en
Cataluña, deberían ser consultadas por la dirección del PSOE, rápida e informadamente, a la militancia socialista.
La corriente de opinión Izquierda Socialista, ya con una larga historia de más de cuarenta años, muestra su leal compromiso para conseguir los objetivos planteados.
El pueblo español, con toda su diversidad plurinacional y pluricultural, necesita urgentemente un Gobierno que trabaje con ética, por la paz, la justicia social, la laicidad, la igualdad y la libertad, contra las desigualdades económicas y sociales, por la defensa del estado de Bienestar, y contra la involución de derechos preconizada por las derechas. Un gobierno capaz de encontrar y dar respuestas políticas a los múltiples problemas políticos existentes en el país.
Apelamos a la conciencia y a la inteligencia de los partidos de izquierda y progresistas, empezando por el nuestro, para transformar las ideas y deseos en realidad política de gobierno. Sectarismos, dogmatismos o personalismos diversos no deben empañar las justas reivindicaciones de la ciudadanía.
España es un país peculiar, en el que las historias políticas se repiten obsesivamente, sin que seamos capaces de darnos cuenta claramente, que todas ellas tienen al menos un denominador común: las derechas están convencidas o lo aparentan, que el poder les corresponde en exclusividad a ellos. Se consideran los más preparados y saben que cuentan con todos los medios económicos necesarios, propios o proporcionados por individuos o empresas, comúnmente para recibir contrapartidas cuando detentan el Gobierno. Y cuando por voluntad democrática de los votos de la ciudadanía, pueden gobernar fuerzas de izquierdas y progresistas, ponen en cuestión siempre, la limpieza del proceso, del recuento electoral, de la capacidad del gobernante e incluso su estado mental, o la pérdida sobrevenida de idoneidad para gobernar por aceptar el apoyo de fuerzas políticas, para ellos, marginales, a las que denominan como filoetarras, bolivarianas, socialcomunistas, independentistas vende patrias y rompe Españas. Todas ellas, por supuesto, legales y que se presentan democráticamente a las elecciones y al ser votadas obtienen puestos de diputados, en cualquier ámbito territorial.
Este tic de la derecha española, a mi parecer, les viene por un ADN mutado durante el franquismo y tardofranquismo, en el que los modos autoritarios impregnaron las familias y clanes del franquismo. Se plegaron a iniciar un proceso democrático, tras la muerte del dictador, porque era imposible mantener el modelo de la dictadura, en un momento de consolidación democrática de toda Europa y del mundo, en el que queríamos estar con pleno derecho y participar en los organismos internacionales sin la tara de ser un régimen represor y con miles de asesinatos a sus espaldas incluso tras la finalización de la Guerra Civil. La Transición se consiguió con la fuerza de voluntad de todas las partes, sobre todo de la oposición que aceptó no pedir responsabilidad por los cuarenta años de dictadura, para conseguir una reconciliación indispensable, aprobando una Constitución que recogía el marco necesario para poder asegurar un estado social y democrático de Derecho. Pero, es evidente, que esa ley de punto final dejaba indemne a las grandes familias de la dictadura que se aclimataron rápidamente a la democracia parlamentaria, con nombres tan destacados como Aznar, Fraga, Robles Piquer, Ruiz Gallar- dón, Trillo Figueroa, Calvo Sotelo, Rato, Fernández Miranda, Cabanillas, Mariscal de Gante, Arias Salgado, García Escudero, Aguirre, Oriol, March, Coronel de Palma, etcétera. Se pasó de las Cortes franquistas al Congreso y todas las familias del anterior régimen encontraron acomodo, en las nuevas instituciones, empresas públicas o privatizadas, en la banca y compañías financieras. En resumen, se produjo, lo que se ha llamado la gran puerta giratoria de la dictadura. Enfrente, en la oposición socialista y comunista, pro- fesores, abogados, profesionales diversos, que venían de la clandestinidad o se habían incorporado tras la muerte del dictador, a través de del PC, el PSOE y una miriada de pequeños partidos más a la izquierda, además de los sindicatos de clase, CCOO, UGT, y grupos cristianos como la HOAC, y otras organizaciones ciudadanas que habían mantenido capacidad de representar a amplios sectores de los trabajadores y profesionales de la clase media. Guerra nos puso un titular en un mitin de mayo de 1989: “Nosotros, los descamisados”. Sin duda una contienda democrática desigual, en la que la derecha tenía todas las de ganar, pero que fue doblegada por el entusiasmo electoral que en 1982 llevó a Felipe González a la Presidencia del Gobierno y antes a Rafael Escuredo a la Presidencia de la Junta de Andalucía y antes, en 1979, a cientos de alcaldes a demostrar la capacidad del socialismo para gobernar, con honestidad y solvencia.
Numerosos autores señalan que la Transición política, realmente culmina con los resultados electorales de las elecciones Generales del 28 de octubre de 1982, en las que el PSOE con Felipe González consigue 202 diputados y más de 10 millones de votos. Los socialistas gobernarían España hasta 1996, 14 años, que se les hizo tan interminable a la derecha política, mediática y financiera, con la entrada en la Unión Europea o en la OTAN, la reconversión industrial, la modernización de las infraestructuras o de los servicios públicos de sanidad o de educación. La derecha se impacientaba, no encontraba a un líder adecuado y sus gritos y escándalos se perdían sin mayores contratiempos. Ya con Aznar, en el debate del estado de la nación de 1994, agotados por el largo calvario de ver a los socialistas en el poder surge el conocido “Váyase Señor González, no le queda ninguna otra salida honorable”, que subrayó Julio Anguita en nombre de IU. Todo estaba ya permitido y el acoso y derribo a Felipe González se vio reconocido posteriormente en las sorprendentes declaraciones del Director de ABC, Luís María Ansón, al periódico El País (16/2/1998) en la que contaba quienes participaron en el complot para derribar el “felipismo”, con directores de me- dios, fuerzas financieras y toda la derecha política con Aznar al frente, reconociendo que “para terminar con González se rozó la estabilidad del Estado”. Ahí es nada, un golpismo de salón, como lo denominó Joaquín Almunia, que fue gratis para los participantes y motivo de orgullo y de medallas en los corrillos de la corte madrileña. Consiguieron finalmente el Go- bierno, en l1a7s elecciones de 1996 y por la mínima, el PP obtiene 156 diputados, frente a 141 del PSOE y mediante un pacto con CIU de Pujol (Pacto del Majestic), PNV y Coalición Canaria, en los que Aznar entregó armas y bagajes muy por encima de lo razonable, se hizo con la Presidencia del Gobierno hasta 2004. Le sustituye entonces, el socialista José Luís Rodríguez Zapatero, tras las elecciones del 14 de marzo, realizadas en un entorno muy duro por los brutales atentados de Atocha, tres días antes.
Los atentados y las mentiras y tergiversaciones del Gobierno de Aznar culpando a ETA de la masacre, marcaron claramente desde el inicio el tono de la legislatura con Zapatero de Presidente del Gobierno, poniendo en cuestión incluso los resultados electora- les, señalando al Gobierno de ilegítimo, por la manipulación que ellos achacaron a los socialistas, de los atentados. De nuevo la derecha con Rajoy al frente del PP, se convirtió en el partido de las pancartas, de las soflamas diarias con el tono más altisonante y barriobajero al máximo. Incluso, en el marco de la lucha antiterrorista, se le echa en cara a Zapatero que es un radical y que “su política propicia la traición a los muertos”, y en sucesivos debates parlamentarios, Rajoy le exige las actas de los contactos con ETA, señalando que no es de fiar. En 2010 de nuevo, le pide que convoque elecciones porque no está en condiciones de gobernar, y en plena crisis económica Zapatero le responde: “Voy a ejercer mi responsabilidad cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”, convocando elecciones para el 20 de noviembre de 2011, que lleva a Rajoy a la Presidencia del Gobierno. El eje de nuevo de la política de la derecha era el uso de la mentira como eje central de la estrategia política de oposición. Ataques a la persona de Zapatero, sin escrúpulos, con todos los medios a su alcance y brutalmente.
Había que romper al felipismo, al zapaterismo y por supuesto al sanchismo. Pedro Sánchez, Presidente desde junio de 2018, con gobiernos de coalición y mayorías muy ajustadas es ahora el enemigo a batir y de nuevo las malas artes políticas se multiplican. La derecha extrema del PP, con Casado y Feijóo hacen del insulto el día a día parlamentario y mediático, y la ultraderecha de Vox, ambos aliados ya a las claras en ayuntamientos y Comunidades, se unen para derrotar al PSOE y a su líder, Pedro Sánchez. Parece que lo habían conseguido, en las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo de 2013, que aunque habían arrojado poca diferencia en votos entre el PP y el PSOE, supuso una enorme pérdida de poder institucional para los socialistas, en alcaldías y Comunidades Autónomas. Inmediatamente, el Presidente convoca elecciones Generales para el 23 de julio, con aspavientos de la derecha por la premura y el calor, que la derecha considera ganadas de calle. Pero la realidad de los resultados arroja un crecimiento de casi un millón de votos más para los socialistas y 121 escaños, frente a 137 obtenidos por el PP, con solo 340.000 votos de diferencia. De nuevo los números no cuadran fácilmente. La derecha que pensaba iba a arrollar, con mayoría absoluta certificada, se encuentra con 137 votos del PP, 33 de Vox y un escaño de UPN y otro de CC, en total 172 posibles votos, para la investidura de Feijóo, que había pedido al Rey su de- signación. Un mes después, se desconocían las propuestas de Feijóo para su investidura y se ha produjo una anomalía curiosa, la derecha daba por perdida su investidura y dedicaba su tiempo a intentar que Sán- chez tampoco consiga los 176 votos necesarios, construyendo un maniqueo en la figura de Puigdemont, que con sus siete diputados tiene una de las llaves necesarias para conformar la mayoría, como también la tienen ERC, PNV, Bildu, o Sumar.
Tras cinco años de gobierno, que algunos descalifican como Frankenstein, Pedro Sánchez puede mostrar en su haber una magnífica gestión, en la eco- nomía, políticas sociales, legislación básica y éxito en envites tan complejos como el COVID, o la crisis energética y de alimentación ligadas a la guerra de Ucrania. Retos superados con nota, que, en el caso de la economía, le han permitido al Presidente decir que España va como una moto, hecho reconocido en el marco de la UE y de los organismos internacionales. Pero estas elecciones tienen una característica especial: Puigdemont, huido de la justicia en el maletero de un coche tras los sucesos del procés, eurodiputado, viviendo en Waterloo, se convierte en la clave de bóveda, la ficha clave para cuadrar el sudoku parlamentario. Y ahí surge la necesidad de unos de seguir la tradición de la quema del Judas y otros de demostrar que son los más listos y van a conseguir gratis lo que a otros le ha costado dinero, penas de cárcel e indulto. Y de nuevo una palabra cargada de intenciones malévolas, amnistía, la palabra que se gritaba en la clandestinidad es ahora esgrimida en un país democrático, donde una acción política descabellada por parte de los independentistas catalanes lleva a la calle a miles de personas para organizar una performance de referéndum y una declaración de independencia creando una república virtual. Autodeterminación, derecho a decidir, amnistía, se superponen a un debate en el que la sanidad, la educación, la dependencia, las infraestructuras, el cambio climático, los derechos a la igualdad y la solidaridad, el papel de España en el mundo, se marginan para centrarnos en si las Cortes Generales pueden aprobar una amnistia en el marco de la Constitución. Ello camina paralelo a un debate territorial además en el que las tres Comunidades autónomas, Cataluña, Euskadi y Galicia, que fueron premiadas en la Constitución para tener el máximo de competencias y desarrollo estatutario, pueden seguir aumentándolo a costa de retrasar a las restantes, incluso a Andalucía que ganó su puesto entre las del máximo nivel competencial con un referéndum el 28 F y la aprobación de su Estatuto de Autonomía en 1981 y la reforma de 2007. La postura de los socialistas fue debatida profundamente en la Declaración de Granada de 2013 que ahondaba en una España donde un pacto territorial para una sociedad plural abordara los desencuentros y los resolviera sin privilegios, mediante una reforma federal de la Constitución. En esa posición seguimos.
La investidura de Feijóo estaba abocada al fracaso. Los propios portavoces de la derecha así lo asumían, y eso a pesar de su inmoral llamamiento al transfuguismo entre los diputados socialistas, y su alegato a favor de una suerte de derecho consuetudinario a gobernar. Tras el intento de Feijóo, se abrirá el momento de Pedro Sánchez y se pondrán en la mesa las alternativas del candidato y los acuerdos para conseguir el apoyo a su investidura y a la acción de gobierno posterior, con la aprobación de los Presupuestos anuales y el desarrollo de las leyes necesarias para seguir avanzando como país moderno. Ese será el momento de analizar cómo se resuelve el entuerto provocado por el procés y de qué modo se organizan los acuerdos entre todas las partes para consolidar una Cataluña potente en el marco constitucional de España.
El PSOE es un partido que ha demostrado su capacidad de gobernar cinco años en esta última etapa con Pedro Sánchez a la cabeza. Y lo ha hecho con solvencia y ganándose la confianza de la ciudadanía. Ello ha sido respaldado con un millón de votos más que en las últimas elecciones Generales, sabiendo la ciudadanía que se ha gobernado en coalición con Podemos, y con apoyos externos de otras fuerzas políticas nacionalistas e independentistas, que representan a sus territorios con votos legítimos y democráticos de sus electores. No hay ninguna llamada de engaño o subterfugio, hay capacidad por parte de los socialistas, con Pedro Sánchez al frente, de gobernar en una España plural desde la solidaridad, la igualdad y la justicia.
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