Democracia a la carta

El 28 de julio se celebraron las elecciones presidenciales en Venezuela, a penas 72 horas después Washington declaró presidente a Edmundo González.

                Desconozco el escrutinio real, pues, efectivamente, las instituciones venezolanas no han publicado las actas electorales. Lo único que han dicho los observadores internacionales es que el gobierno de Maduro debería hacer públicas las actas; lo que no significa que desmientan los datos del gobierno venezolano, ni que los avalen.

                Sé que no es comparable, pero no me resisto a mencionar que, en Madrid, el Gobierno del PP presidido por la señora Ayuso se ha negado a publicar las actas de la policía, referidas a las inspecciones en las residencias de mayores en las murieron en abandono 7.291 personas, al menos, a las que se les negó su derecho de asistencia hospitalaria. Aún no he visto ni oído a ninguna instancia internacional que recrimine esta barbarie ¿Es más grave el tejemaneje de un Estado, en este caso Venezuela, que miles de muertes en condiciones infrahumanas? Parece que la “democracia” se dicta a la carta, en función de los intereses ocultos en la trastienda política.

«Ayuso se ha negado a publicar las actas de la policía, referidas a las inspecciones en las residencias de mayores en las murieron en abandono 7.291 personas, al menos, a las que se les negó su derecho de asistencia hospitalaria. Aún no he visto ni oído a ninguna instancia internacional que recrimine esta barbarie»

                Eso que llaman “la Comunidad Internacional”, para hablar por todos nosotros y nosotras, ha rechazado la orientación bolivariana desde el primer momento, incluso tras haber ganado Hugo Chávez las presidenciales de 1998 por abrumadora mayoría, pero esa democracia no tuvo el aval de Washington y a partir de ahí comenzaron las sanciones y el boicot a la economía venezolana. Pondré un ejemplo de esto como muestra del doble rasero “democrático”:

                En septiembre de 2008, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio orden de congelar cualquier cuenta bancaria o bienes del exministro de Interior venezolano, Ramón Rodríguez Chacín, y el director de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), Hugo Carvajal, y Henry Rangel Silva; cuentas que pudiesen estar bajo jurisdicción estadounidense, bajo la acusación de apoyo a las FARC en sus actividades de narcotráfico.

                Sin embargo, los USA no impusieron ninguna sanción a nadie de la Administración Reagan, ni disolvieron el Partido Republicano, por uno de los mayores escándalos que han protagonizado en su historia; en este caso me refiero a cuando tras las elecciones nicaragüenses de 1984 la CIA, con el conocimiento de la Casa Blanca, financió al grupo paramilitar y terrorista “Contra nicaragüense” con dinero de los cárteles de la droga.

                No me identifico con el “socialismo bolivariano” ni con el “socialismo del s. XXI” instaurado por Chávez y heredado por Maduro, lo que no me impide ver con claridad que lo que a la “comunidad internacional”, liderada por los Estados Unidos, le molesta es que se cuestione la propiedad privada de los medios de producción y de las materias primas. No es un problema de respeto o no de los derechos humanos; de hecho, en Venezuela hay mayor respeto a los derechos humanos que en Arabia Saudí, donde la compañía Aramco es propiedad del Gobierno saudí y el gobierno saudí es, a su vez, propiedad de la familia Saúd ¿Alguien cuestiona las relaciones económicas y diplomáticas con Arabia Saudí? ¿Algún organismo internacional está preocupado por los resultados electorales en Arabia Saudí?

«Lo que a la comunidad internacional liderada por los Estados Unidos le molesta no son los derechos humanos sino que se cuestione la propiedad privada de los medios de producción y las materias primas»

                Con datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a fecha de 2022, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo crudo del mundo, más que Arabia Saudí y que Irán; segundo y tercero en el ranking, respectivamente. Venezuela tiene el 20% de las reservas mundiales de petróleo. La riqueza petrolera, de gas y carbón venezolanos la gestiona el Estado a través de PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.), de la que es propietario mayoritario desde 2007.

                Conoco Phillips es la tercera mayor empresa norteamericana de petróleo, con sede en Houston (Texas) y mantiene un contencioso multimillonario contra Venezuela, pues, antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, la empresa tejana explotaba y exportaba enormes cantidades de crudo venezolano. Este no es el único conflicto que Venezuela mantiene en el mundo del petróleo, ya que desde la creación de PDVSA en los años 70 (s. XX) fueron muchos los intereses cruzados que se establecieron con compañías de diferentes países.

«Petróleos de Venezuela (PDVSA) es el verdadero objetivo y preocupación de la hipócrita Comunidad Internacional»

                Hago alusión a PDVSA porque concentra la gran riqueza energética, aunque no sea la única riqueza venezolana, y porque es el verdadero objetivo y preocupación de la hipócrita “comunidad internacional”. El bienestar del pueblo venezolano les importa más o menos lo mismo que la libertad de las mujeres sauditas, de las afganas o las de cualquiera de los emiratos árabes. Los derechos humanos en Venezuela les importan lo mismo que los derechos humanos en Palestina. En Venezuela lo que se disputa es si se liberaliza o no el petróleo o si es propiedad del Estado. Otra cosa es cómo lo gestiona el Estado venezolano, incluidas todas las trabas y boicots a los que su economía está sometida.

                El señor Edmundo González es un viejo diplomático que siempre ha estado al servicio del aparato del Estado venezolano, pero quién verdaderamente representa los intereses espurios que se dirimen en Venezuela es la señora María Corina Machado, un producto del programa World Fellows para la formación de líderes impartido por la Universidad de Yale (2009). Esta señora se declara cristiana y liberal, y comparte con el Sr. Milei la ambición por la privatización de las empresas estatales -aunque, de momento, Milei no podrá privatizar YPF-.

«La señora es un producto del programa World Fellows para la formación de líderes impartido por la Universidad de Yale»

                Los datos y los hechos se imponen a los dichos y las manipulaciones mediáticas. Washington ya intentó imponer a Juan Guaidó en 2019; se llegaron a inventar el título de “presidente interino”. Ahora utilizan a un septuagenario como pantalla para su verdadera apuesta. Todos y todas al servicio de los intereses económicos de las grandes multinacionales, protegidas a su vez por el todo poderoso aparato de Estado estadounidense.

«el bienestar del pueblo venezolano les importa lo mismo que la libertad de las mujeres sauditas, las afganas o los derechos humanos en Palestina»

El septuagenario Edmundo González es la pantalla que utiliza María Corina Machado para poner Venezuela al servicio de los intereses económicos de las grandes multinacionales

«Maria Corina Machado comparte con Milei la ambición por la privatización de las empresas estatales»

«Los datos y los hechos se imponen a los dichos y las manipulaciones mediáticas. Washington ya intentó imponer a Juan Guaidó en 2019 nombrándolo Presidente interino»

                Dejen que los pueblos decidan libremente su destino. Dejen de usurpar las riquezas de esos pueblos, así no tendrán que rechazar la inmigración que tanto les molesta.

Roberto Tornamira Sánchez
Presidente de ASTRADE

¡ No a la injerencia extranjera en Venezuela !

venezuela

El pasado 23 de enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela con el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, Canadá y otros gobiernos de su entorno. No es una proclamación espontánea. Responde al plan de acoso y derribo que Donald Trump, junto con los sectores financieros norteamericanos, tienen planificado desde que éste llegó a la presidencia estadounidense, en línea con las administraciones yanquis anteriores; no se nos olvide el intento de golpe de estado de abril de 2002, apoyado y celebrado por el Gobierno de Aznar (PP). Prueba de la premeditación y dirección es que el embajador de los USA, el Sr. Duke Buchan III, avisó, el día 22 de enero, al Ministro de Asuntos Exteriores del Estado español, Josep Borrell, de que se iba a producir la autoproclamación de Guaidó; así fue publicado, por ejemplo, por “El País” el pasado 1 de febrero.

Nicolás Maduro es un presidente elegido en las elecciones del 20 de mayo del 2018, en las que  el expresidente José L. Rodríguez Zapatero participó como observador internacional invitado por el Consejo Nacional Electoral, junto a otros más de 4.000 observadores de organismos oficiales internacionales, los cuales calificaron los comicios de limpios y sin incidentes destacables. La derecha española se lanzó a la yugular del ex Presidente, José L. Rodríguez Zapatero, por el hecho de dar fe de lo que vió y vivió. Ante el no reconocimiento del proceso electoral por parte de un sector de la oposición venezolana, apoyada por Estados Unidos, y dos días antes de las elecciones declaró:  «Esto ha sido una declaración preventiva de las elecciones» y preguntaba con clara alusión a la guerra preventiva contra Irak, ¿les suena lo de preventiva?

Desde Tribuna Socialista nos preguntamos ¿acaso no tiene derecho la Nación Venezolana a ser soberana? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a decidir libremente y sin injerencias de ningún tipo su propio destino? ¿Tiene derecho el pueblo de Venezuela a ser el beneficiario de sus explotaciones petrolíferas y de todos sus recursos naturales? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a vivir sin amenazas? ¿Tienen derecho a vivir en paz? Pensamos que sí, que son derechos universales que deben ser respetados. Vulnerar estos derechos, ponerlos en cuestión, es atentar contra la democracia misma. Lo que hoy se impone a Venezuela, mañana se le puede imponer a cualquier otro país.

De igual modo mostramos nuestro rechazo a la injerencia y ultimátum de la Unión Europea exigiendo elecciones a otro país sobre el que no tiene ningún tipo de competencia. Cínica injerencia, pues si el reconocimiento del autoproclamado presidente está en relación con el respeto a la democracia y a los derechos humanos, no se entiende que nuestro Estado y los estados de la UE no señalen de la misma manera a países que cada día vulneran la democracia y los derechos humanos; incluidos países de la propia UE, como es el caso de la Hungría de Viktor Orbán; o Arabia Saudí, Reino absolutista al que proveemos de bombas “inteligentes”.

Por último, mostramos nuestro desacuerdo con la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, al que hemos apoyado frente a los ataques de la derecha española en todas las ocasiones, pero que no podemos respaldar en esta ocasión, ante lo que entendemos como una clara cesión ante los poderes fácticos internacionales, los mismos a los que se debe el sector felipista de nuestro partido y los ultra conservadores españoles.

En Tribuna Socialista no somos bolivarianos, ni compartimos diversas medidas de Maduro, pero eso no nos impide ver con nitidez la acción imperialista, una vez más en la historia contemporánea, de los EE.UU, y de los intereses del capital, que nada tienen que ver con los derechos y libertades de los pueblos.

Rechazamos el secuestro de los bienes y activos venezolanos en el extranjero. Conocemos lo que provocan los bloqueos económicos y comerciales; lo hemos visto en Irak, en Cuba y en otros países a los que el imperialismo norteamericano ha impuesto el bloqueo. El sufrimiento es para el pueblo, para la mayoría social débil y sin recursos. Es lo que está ocurriendo desde hace años en Venezuela.

Nos situamos en línea con los países latinoamericanos, como México y Uruguay, cuyos gobiernos soberanos no aceptan las órdenes de Trump. Es necesaria una salida pacífica que abra espacios de negociación política, respetando las leyes y la soberanía venezolanas, sin intromisiones extrajeras. En el mismo sentido se ha expresado Jeremy Corbyn, líder de los laboristas británicos al declarar, «El futuro de Venezuela es la elección de los venezolanos«.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

4 de febrero de 2019