La derecha filofascista reacciona ante la pobreza

Una ola reaccionaria recorre el mundo contra la inmigración: desde la frontera de Méjico con los EE.UU, pasando por la de Birmania con Bangladesh, hasta el Mediterráneo; frontera natural para quienes migran desde África y Oriente próximo. Según datos de la ONU, entre 2000 y 2015, las migraciones han crecido un 46%, al pasar de 175 a 255 millones, las personas que abandonan sus casas y sus familias; que migran huyendo de la guerra el hambre y la violencia en todas sus formas. Entre 2014 y 2017, más de 14.000 personas murieron ahogadas en el Mediterráneo, convirtiéndose así la “cuna de la civilización” en la “fosa común” de la migración.

Partidos políticos en Europa fomentan el rechazo contra los pobres (aporofobia), que no tanto el rechazo a los extranjeros; como el Partido Popular o Ciudadanos en España, la Liga Norte en Italia, el Frente Nacional en Francia, el Partido de la “Libertad” en Holanda, Alternativa para Alemania, etc. Qué decir del Partido Republicano en los USA, con su ala extrema el Tea Party.

La respuesta de los estados, sea en el continente que sea, suele ser de poner trabas y abandonar a su suerte a cientos de miles de seres humanos; entre ellos y ellas centenares de niños y niñas que engrosan las cifras de ahogados en el Mediterráneo. Miran para otro lado y no respetan de hecho el derecho de asilo, de obligado cumplimiento, regulado en el Artº 14 de la Declaración Universal de los Derechos del Humanos y desarrollado por la Convención de Ginebra de 1951.

En no pocas ocasiones, la respuesta ha sido brutal, criminal. No vamos olvidar los 15 inmigrantes muertos en febrero de 2014 en la playa del Tarajal en Ceuta, cuando la Guardia Civil les disparó material anti disturbio, mientras se ahogaban en el agua, en lugar de prestarles ayuda para salvar la vida. El Ministro del Interior en aquel momento, Fernández Díaz (PP), nada tiene que envidiar en ideología fascista a Trump o a Salvini.

No olvidaremos el asesinato y persecución del Gobierno birmano, una autentica limpieza étnica, contra la minoría Rohigya. Entre 300.000 y 500.000 desplazados a Bangladesh; siendo responsable máxima la Presidenta del Gobierno birmano, Daw Aung San Suu Hyi, y “Premio Nobel de la Paz” (una dosis de prestigio para la institución que otorga esos premios). Al otro lado de la frontera reciben el rechazo violento de los cuerpos policiales de Bangladesh: el 3 de octubre de 2017, hundieron más de 20 barcos cargados de miembros de la etnia Roingya, muriendo decenas de ellos.

Del mismo modo, no vamos a olvidar en mucho tiempo la salvaje repuesta de Donald Trump, contra los inmigrantes centroamericanos que llegan a su frontera sur, enjaulando a niños y niñas tras separarlos de sus familias.

Los partidos de la derecha, y muchos medios de comunicación que se hacen eco de las posiciones de odio, han instalado un relato falso en la sociedad. Mienten cuando dicen hay efecto llamada si un Gobierno toma la digna decisión de acoger un barco rechazado en otros países, como ha sido el caso del Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) con el “Aquarius”. Mienten cuando dicen que vienen a quitarnos el trabajo. Mienten cuando relacionan intencionadamente la migración con la delincuencia.

Llegan a nuestras fronteras porque huyen de la situación que viven en sus países de origen; muchos de ellos en guerra. Conflictos en cuyos orígenes están implicados los países (los gobiernos) que rechazan y obstaculizan soluciones para la inmigración.

En el caso de Italia, podría retrotraerme a Eritrea, y la ocupación de la ciudad de Massawa, mediante la que el Gobierno italiano de Francesco Crispi, en 1885, pretendía dominar todo el “cuerno de África”. O de las injerencias y ocupaciones de la Italia fascista de Musolini en Etiopía. Pero no es mi intención en este breve artículo profundizar en la historia del imperialismo, eso ya está en los libros de historia, en los que se puede leer y conocer la historia del Imperio español en América latina, el Caribe o en África (Marruecos, Guienea). Se puede leer y conocer la historia esclavista y colonial de Francia e Inglaterra. Sin embargo, hay que mencionarlo, pues los hechos económicos recientes están ligados a los hechos del pasado.

En este sentido, citar algunos episodios económicos, como por ejemplo: la operación de compra de acciones por la que muchos empresarios italianos se hicieron de oro a costa del pueblo libio, cuando vendieron el 13% de las acciones de FIAT al Lybian Arab Foreing Bank en el año 76 del s. XX., al doble del valor de su cotización, eso que en España Carlos Solchaga bautizó como “un pelotazo”.

Los intereses del capital italiano en el gas y el petróleo libio son muy recientes, fue en 2004, cuando Berlusconi y Gadafi inauguraron el gasoducto submarino que une Libia y la isla de Sicilia construido por las empresas petroleras de Italia y Libia: el ENI italiano y la Western Lybian Gas Projet, y que sirve para distribuir el gas libio a toda Europa.

Más reciente aún, en enero de 2011, Libia adquirió una cuota accionarial en la empresa mixta italiana Finmeccanica; un poderoso conglomerado que produce armas, helicópteros, sistemas de defensa, sistemas para la producción de energía, etc., y de un 2% del accionario en la petrolera italiana ENI.

También es muy larga la historia colonial del Estado francés. Apuntar algunos casos recientes: fue en 2007, cuando Gadafi montó su Jaima en los jardines de Marigny. Sarkozy le recibió en el Elíseo con honores y suscribió contratos, especialmente militares, por valor de 10.000 millones de euros. Lo que no impidió que pocos meses después, el ejército francés participara militarmente en el derrocamiento del régimen libio y en la eliminación física del insigne invitado del Eliseo. Las motivaciones de Sarkozy fueron explicadas en un informe realizado por una Comisión de Investigación del Parlamento de Gran Bretaña, hecho público por el diario “Le Figaro”, el 14 de septiembre de 2016:

  1. Obtener una mayor participación en la producción del petróleo en Libia.
  2. Incrementar la influencia francesa en el norte de África.
  3. Mejorar la situación política-personal de Nicolas Sarkozy en Francia.
  4. Permitir que el ejército francés reafirmase su posición en el mundo.
  5. Hacer frente a las acciones que Gadafi venía desarrollando con Italia, en detrimento de la presencia económica de Francia en el norte de África.

El Parlamento Británico puso en marcha esta iniciativa de investigación, muy probablemente como herramienta de propaganda contra Francia, para tapar sus responsabilidades en Libia, que también las tiene.

Hay muchos informes sobre las “aventuras” económicas y venta de armas y/o extracción de materias primas francesas en África; como los hay sobre Reino Unido y otros países de nuestro entorno, incluida España.

Es esclarecedor el informe1 de Hubert Vedrine, exministro de Asuntos Exteriores con Lionel Jospin, que se hizo público en diciembre de 2013, bajo el título “15 propuestas para una nueva dinámica económica entre África y Francia”, en el cual dice:

“África es un continente de una creciente competencia global y Francia está pendiente de su cuota de mercado. La cuota de mercado de China en el continente africano aumentó de menos del 2% en 1990 a más del 16% en 2011 (…). En los 14 países que utilizan el franco francés, las empresas francesas están a la par con China, con una cuota de mercado hoy del 17,2% frente al 17,7% de 2011 (…). La posición de Francia (que en 2002 era aún el mayor exportador) en África subsahariana se ha desmoronado desde entonces. Francia es, en 2011, el quinto mayor exportador a esa zona, detrás de China, la India, los EE.UU., y Alemania. Su cuota de mercado ha disminuido constantemente desde principios de la década de 2000, del 10,1% en 2000 al 4,7% en 2011”.

El informe tiene más de 60 páginas con esclarecedores datos relativos a las preocupaciones económicas del Estado francés en esa zona de África. Lo más importante de este informe es que permite entender por qué Macron, en mayo de 2017, dedicó su primera visita al exterior a las tropas francesas en Mali: tropas del ejército francés que están desplegadas en Mali, Chad, Niger, Brukina Faso y Mauritania, a nombre de combatir el terrorismo. Nos ayuda a entender por qué Francia insta a Alemania a involucrarse en las operaciones militares en los países del centro de África. Incluso esclarece la bronca que tiene montada Trump con la cuestión del incremento de los presupuestos dedicados a defensa.

Son muchos los ejemplos más o menos cercanos en el tiempo que pueden dar una idea de por qué cientos de miles de ciudadanos abandonan todo en sus países de origen y se juegan su vida y la de sus hijos e hijas en una travesía de penuria, dolor y muerte en muchos casos.

Pero no puedo dejar de citar el mayor éxodo de los últimos años, éxodo que deja atrás cientos de miles de víctimas, aunque sea con unas brevísimas pinceladas; me refiero a Oriente Próximo, la Guerra en Siria y sus antecedentes.

La zona que nosotros conocemos como Oriente Próximo está desestabilizada desde la Guerra de Iran-Irak, en los 80 del siglo pasado, conflicto por el petróleo del subsuelo de esa zona, por mucho que nos lo vistan de conflicto teológico entre suníes y chiíes; vamos por tanto camino de los 40 años de conflictos consecutivos, animados, cuando no promovidos de forma directa o indirecta, consciente o inconscientemente por las potencia occidentales y Rusia; en función de intereses geoestratégicos y energéticos. Permítaseme fijar un esquema cronológico que visualice estos 38 años de guerras sucesivas, rememorando algunos hechos relevantes:

-En 1985, en el conflicto citado de la Guerra entre Irán e Irak, con la Administración de los USA con Ronald Reagan de Presidente, estalló el escándalo conocido como “irangate”; al hacerse público que la CIA había estado vendiendo armas a Irak, con cuyo beneficio (se estimaron una 47 millones de dólares) de ventas financiaba a la “Contra nicaguense”.

-Tan sólo 6 años después, el 16 de enero de 1991, una coalición liderada por los EE.UU., con la Administración presidida por George H.W. Busch, en plena etapa del “nuevo orden mundial”, tras la recientísima caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989), se interviene en Irak; Estado al que se había financiado y vendido armas un lustro antes. Nuevo conflicto armado en base al petróleo, por la invasión de Kuwait por parte de Irak, en agosto de 1990, a quien acusaba de robarle petróleo de yacimientos limítrofes. La operación “Tormenta del Desierto” y el posterior bloqueo económico sumió a Irak en un retroceso de siglos en el plano médico, alimenticio,…

-Ya en el nuevo siglo, en marzo de 2003, a nombre de las inexistentes armas de destrucción masiva en poder de Irak, se lanza una nueva operación bélica; diseñada cuatro días antes en las Islas Azores, en una reunión apadrinada por Durao Barroso, en aquel momento Primer Ministro de Portugal. En aquella reunión, José Mª Aznar, Presidente del Gobierno español y Tony Blair del Reino Unido, se pusieron literalmente en manos de Estados Unidos, en la etapa de George W. Bush (junior), para iniciar otra guerra genocida que en el caso de nuestro país se llevó a cabo a espaldas del Parlamento y contra la voluntad de los pueblos del Estado español. El resultado de esta intervención, una de las más vergonzantes de la historia, fue la desestructuración de Irak como nación.

-A principios de 2011 estalla el conflicto social en Siria, a partir de la acción represiva del aparato del Estado sirio, contra las protestas por el desempleo galopante, la corrupción y la situación general de malestar social. Sin embargo, siendo cierto que Bashar al-Ásad es un tirano que tiene sometido a su pueblo, lo es menos tirano que la dinastía saudí a la que las mismas potencias occidentales rinden honores. Resulta difícil de creer que esta guerra estalle y que se involucren en ella dos bloques de potencias occidentales y no occidentales, por motivos sociales, por muy deteriorada que esté la situación del pueblo trabajador.

La realidad es que como consecuencia de las guerras anteriores en la zona, todo el territorio está desestabilizado y se está dirimiendo en territorio sirio e irakí quién controla la salida de hidrocarburos por el Mediterráneo por las costas sirias; interés particularmente de Rusia. Se está dirimiendo que el pueblo kurdo no tenga un territorio propio; interés particularmente de Turquía. Y, entre otros intereses, se está dirimiendo la hegemonía en favor de Arabia Saudí e Israel; interés de los Estados Unidos, de Francia y Reino Unido, por motivos económicos y políticos.

Considero que los ejemplos y datos referidos son suficientes, para dar una idea precisa de los verdaderos motivos que están en el origen de la lamentable situación económica que se vive en esos países, de los que provienen las personas que llegan a nuestras costas. Sus calamidades no son ajenas a los movimientos económicos de las multinacionales públicas y privadas de los países europeos y norteamericanos y las relaciones políticas con los distintos estados.

No, no llegan por gusto ni para quitarnos el trabajo; llegan por desesperación. Los “afortunados”, serán sobre explotados, sin contrato, por empresarios sin escrúpulos, en: la construcción, la agricultura, en el servicio doméstico, etc. Muchos de esos empleadores miserables son los que claman contra la inmigración y votan a los partidos reaccionarios de la derecha. Es esa derecha filofascista que reacciona y a la par abusa de las situaciones de extrema pobreza.

Los y las menos “afortunados” caerán en manos de las mafias de la droga y/o la prostitución, eso cuando no llegarán ya secuestrados por dichas mafias.

Si las administraciones actuasen con contundencia contra la sobre explotación laboral, dado el decrecimiento y envejecimiento de la población en la sociedad europea, sería un alivio para nuestros sistemas de protección, como el de Pensiones públicas, que llegase mano de obra de otros países; eso sí, siempre que a esa mano de obra se la contratase y se respetasen las condiciones establecidas en los convenios colectivos.

Si no queremos que vengan, no permitamos que nuestros estados ayuden a las multinacionales a esquilmar sus recursos previa cooptación de sus minorías privilegiadas predispuestas a la corrupción.

Roberto Tornamira Sánchez

Afiliado al PSM-PSOE en la Agrupación de Arganzuela

Adherido a Izquierda Socialista

 

 

 

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Acerca de Baltasar Santos

Licenciado en Psicología, post grado en mediación, y máster en psicología forense. Curioso y en constante aprendizaje. Me encanta impartir clases, las TIC, pero sobretodo soy un apasionado de las personas. y disfruto aplicando psicología y formación para el desarrollo de personas y organizaciones.
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