Vertedero de Zaldibar y otras porquerías

El pasado 6 de febrero se produjo el derrumbe de la escombrera, que sepultó a los dos empleados que se encontraban en la zona de la báscula del vertedero en ese momento y que invadió la calzada de la autopista que une Bilbao con San Sebastián, provocando el corte de la vía al tráfico durante varios días. A la gravedad del colapso del vertedero, único caso de estas características conocido en Europa, se unió el descubrimiento de que en el mismo se habían almacenado residuos que contenían amianto, material tóxico para el que la escombrera no tenía autorización para aceptar su depósito y la contaminación ambiental que se produjo en el entorno de la escombrera, al entrar en combustión durante varios días los gases almacenados en su interior y liberarse las aguas sucias que genera la descomposición de los residuos. Iñaki nos hace una crònica de lo sucedido en la escombrera, y manifiesta su crítica a algunas decisiones del nuevo gobierno vasco del que forma parte el PSE.

El 6 de febrero se produce el derrumbe del vertedero de Zaldibar. Lo que más alarmó en aquel primer momento fue el corte de la autopista A8 (Bilbao-Donostia) a su paso por el pueblo, más tarde, acabaría en tragedia al confirmarse la desaparición de dos trabajadores. La primera imagen que viene a la cabeza cuando oyes lo del vertedero es un sitio donde acaban todas nuestras basuras que, a diario, arrojamos a contenedores del barrio, pero Zaldibar no es eso. Zaldíbar es un vertedero de escombros y todo tipo de desechos industriales, decenas de miles de toneladas de basura industrial. Lo primero que hice fue buscar el vertedero en google maps y pude ver un poco más claro la magnitud del derrumbe.

El vertedero está sobre la ladera de un monte a una distancia de casi 400 metros en línea recta de la autopista. La lengua de escombros del derrumbe recorrió ese casi medio kilómetro monte abajo hasta tapar por completo un tramo de la misma. Sabiendo esto, no extraña tanto que no se pudieran encontrar los primeros restos de uno de los trabajadores sepultados hasta el 16 de agosto y el otro siga desaparecido, todo esto con pandemia de por medio y decenas de miles de toneladas de terreno que remover, lo de aguja en un pajar se queda corto.

Cuando acuden los primeros efectivos de ertzaintza y operarios de la autopista para iniciar las tareas de desescombro, en este momento no se sabía de desaparecidos, la urgencia era poder volver a abrir la autopista cuanto antes. De hecho, a toda ese gente que llega allí a desescombrar, a redirigir el tráfico y tratar de minimizar el caos, nadie les dice que allí había desechos industriales peligrosos, como el amianto, hasta muchas horas después.

Mientras en Zaldibar se buscaban los restos de los trabajadores desaparecidos y el mundo, incluido Euskadi, luchaba contra la pandemia, se celebraron elecciones autonómicas y se conforma un “nuevo” gobierno vasco, casualmente, insisto casualmente, un día antes de hacerse público los “nuevos” cargos del gobierno vasco, se hacen público las conclusiones de una auditoria externa sobre la tragedia de Zaldibar, en la que nos aclaran a todos que “..el departamento de Medio Ambiente de Gobierno vasco cumplió con sus requisitos de control.”, . Podría pensarse que esos requisitos de control que tan satisfactoriamente ha cumplido Medio Ambiente no sean suficientes, visto lo sucedido, pero para ellos es más que suficiente para quitar hierro al asunto y al día siguiente poder hacer público que, como en el juego de la silla típico, los pactos de gobierno entre PNV/PSE-EE, el hasta entonces consejero de Medio Ambiente Iñaki Arriola (PSE), pasa con un expediente impoluto a ser consejero de Transporte.

 En los 7234 km2 que tiene Euskadi tenemos otros 16 vertederos como el de Zaldibar, un negocio muy lucrativo y que mueve decenas de millones de euros anuales en un territorio con abundante industria pesada que necesita un modo de librarse de sus escrecencias. Un negocio, que en casos como en el que nos ocupa, a poco que se busque, enseguida aparecen los vínculos “familiares”.

Algún día quizás aparezcan los restos del otro trabajador y pueda ponerse fin a la tragedia personal de las familias, pero faltará por ver si se seguirà buscando a los responsables reales de la tragèdia. Es muy posible que los únicos responsables que se encuentre acaben siendo los dos fallecidos. No sería la primera vez ni será la última en la que se culpa a los trabajadores en vez buscar a los que no pusieron los medios para evitar las tragedias (Albia Madrid-Ferrol 2013).

Otra tragedia que nos va a traer el año próximo es la consumación de la transferencia desde el gobierno central al “nuevo” Gobierno Vasco de la gestión de la Seguridad Social. Calculan que a finales del 2021, a falta de saber cómo quedara esa transferencia con el nuevo pacto firmado estos días, sabemos, por el anterior pacto, que abre el camino para poner fin a la caja única y al sistema público de pensiones y también sabemos que esa transferencia incluye el “patrimonio” de la Seguridad Social, lo que viene a ser los hospitales y todos los bienes inmuebles de la Seguridad Social. Esto abrirá el coto a la privatización todavía más salvaje de nuestra sanidad pública.

Cuando estos días escuchamos a nuestra nueva Vicelehendakari Idoia Mendia hablarnos de llevar a cabo “políticas publicas” debería practicar con el ejemplo, y cuando sus socios de gobierno llevan a cabo despidos en la sanidad pública vasca (Osakidetza) o financian con casi 35 millones de euros de dinero publico a los colegios privados de Euskadi en plena pandèmia, no callarse y luego ir a reunirse con Confebask y las centrales sindicales buscando el modo de que las calles no se llenen de trabajadores descontentos.

Toda la clase trabajadora debemos unir fuerzas para acabar con décadas de clientelismo y de sumisión al régimen del 78, régimen que lleva prostituyendo la palabra democracia desde la muerte del dictador con una monarquia franquista  cuyo rey padre ha acabado en el exilio al igual que sus antecesores, con unos gobiernos democráticos que montaban su propia guerra sucia contra el terrorismo o con unos gobiernos democráticos que se ponen al servicio del partido democrático que les sustenta para encubrir sus robos, corrupciones y mentiras democraticas.

Salud y Republica.

Iñaki Merino

TS Euskadi

Autor: Tribuna Socialista

Tribuna libre de expresión. Fomentando el debate y las propuestas entre socialistas.

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