Investidura Fallida de Feijóo y el comienzo de una nueva investidura, la de Pedro Sánchez

Por María Iglesias Domínguez- Periodista

CR Tribuna Socialista

Este viernes terminó la segunda parte de una investidura fallida desde el día que el Rey le encargó a Feijoo formar gobierno.

Y es que desde el encargo de Felipe VI todos incluso el propio Feijoo sabían que estábamos ante la crónica de un imposible, la investidura del líder de la derecha española.

Los españoles hemos tenido que soportar durante tres sesiones parlamentarias algo que se parecía a una moción de censura que a una investidura, y durante todas las sesiones al igual que durante todo el verano la palabra más usada por la derecha política, económica y mediática ha sido la palabra Amnistía, amnistía… amnistía. Y en este sentido Feijoo no defraudo y siguiendo repitiéndola durante su discurso de investidura en el Congreso de los Diputados. El líder de los populares, sabedor de que llegaba al hemiciclo sin los apoyos necesarios para ser el nuevo presidente del Gobierno, ha planteado su intervención casi a modo de moción de censura contra Pedro Sánchez, a quien no ha parado de afear sus contactos con los partidos nacionalistas e independentistas, además de llamarle cobarde por no subir a la tribuna a defender las posiciones del PSOE.

Núñez Feijóo, en su papel de representación de todos los españoles y españolas, papel que no le dieron las urnas aseverando a acusado a Sánchez de llegar a acuerdos sin “el consentimiento de los españoles para negociar el perdón al independentismo catalán” subrayando que el presidente en funciones está usando sus votos para un perdón que va contra los intereses de España, sin duda una España de la que solo ellos son interpretes y que les pertenece por méritos propios.

Incluso para reforzar sus críticas contra Pedro Sánchez, Feijóo ha llegado a afirmar que ninguno de los anteriores presidentes del Gobierno hubieran sido capaces de pactar lo que, según él, los independentistas demandan y para ello ha asegurado que “Todos los secretarios generales desde el primero hasta Rubalcaba, antecesor de Pedro Sánchez” y es que frente a esa coyuntura, todos hubieran rechazado el apoyo de los independentistas para no romper España.

En los pocos datos concretos que durante las tres sesiones de investidura a puesto sobre la mesa, Feijóo ha propuesto endurecer el Código Penal en lo referido al delito de malversación e introducir el de deslealtad institucional, añadiendo que «es mentira que no haya alternativa» a la amnistía: Por supuesto que hay otro camino».

Un camino bien trazado que pasa por sí o sí por su investidura para continuar con una insistencia con la que los propios grupos protagonistas le han sacado los colores “Tengo a mi alcance los votos, pero no acepto el precio», otra mentira que los españoles han podido comprobar en directo.

Frente a unos días en los que solo ha existido la crítica al PSOE, casualmente el líder de la derecha ha encontrado huecos para mostrar su agradecimiento a los partidos que sí hicieron público su apoyo a la candidatura del popular: los 33 diputados de Vox a los que agradeció su apoyo, a Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro.

Uno de los momentos más destacados de esta investidura ha sido la posición de Pedro Sánchez. El presidente en funciones ha optado por guardar silencio y no subir a la tribuna del Congreso ya que se trataba de la investidura del líder de la derecha y no de una moción de censura, en su lugar, el diputado por Valladolid, el exalcalde socialista de Valladolid y ganador de las elecciones,  Óscar Puente dio la sorpresa con un discurso de posiciones muy clara que ha gustado mucho a la militancia del PSOE y al resto de los votantes progresistas y que ha molestado mucho a la derecha y a la ultraderecha.

La respuesta de la bancada de los populares fueron los gritos de «cobarde» a SánchezFrancina Armengol tuvo que llamarles la atención y aclarar que la cámara baja no es un «patio de colegio».

Durante su intervención Oscar Puente cargaba contra Feijóo argumentando que el hecho de que haya obtenido la victoria el pasado 23J no le condiciona para llegar a la presidencia del Gobierno, igual que a él y a otros muchos socialistas les ha pasado que incluso ganando las elecciones, no están gobernando, es más, argumentó que «en una democracia parlamentaria, gana quien logra formar gobierno».

El resultado 172 votos a favor de la investidura frente a 178 votos en contra.

Tras fracasar la investidura, será el rey Felipe VI quien tendrá que encargar una nueva investidura.

El rey se reunirá con los líderes políticos el lunes 2 y el martes 3 de octubre, después de la investidura fallida de Feijóo. De momento, no hay fecha para una nueva sesión de investidura, pero tiene un plazo máximo de dos meses para conseguirlo. En caso contrario, se repetirán las elecciones el 14 de enero.

Pedro Sánchez inicia campaña en Sevilla

Este sábado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez ha estado arropado por más de 5.000 militantes y simpatizantes socialistas en el municipio sevillano de la Rinconada.

Pedro Sánchez entiende que recibirá el encargo de Felipe VI para ser el candidato a lograr la investidura. «Estamos pidiendo el voto para la investidura para cuatro años de gobierno progresista«, ha lanzado durante su intervención.

En el pistoletazo de salida hacia la investidura, Pedro Sánchez ha lanzado ya su primera promesa que sin duda cuenta con el aval de los sindicatos UGT y CCOO que han sido aliados para el gobierno de coalición durante los últimos cinco años: reformar el Estatuto de los Trabajadores para que cada año el salario mínimo interprofesional (SMI) sea un 60% del salario medio en España.

También hubo un guiño al futuro de las pensiones. «Voy a solicitar la confianza de la Cámara para que todos los años llenemos la hucha de las pensiones y haya 5.000 millones más», ha asegurado Pedro Sánchez

Para el secretario general del PSOE, el líder de la derecha ha «retorcido» el mandato del jefe del Estado y ha «retorcido» la Constitución, «no para ser investido, sino para atrincherarse como líder del PP».

Tras la investidura fallida de Feijóo, Pedro Sánchez ha proclamado que su partido sí va a «trabajar por una investidura real» para que haya «cuatro años más de convivencia y concordia. Es lo que va a pasar».

Para alcanzar este objetivo y convertirse en presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha señalado que se siente con «más ganas, más fuerzas y más argumentos que nunca», sobre todo después de lo que «he visto en el Congreso de los Diputados» esta semana.

Pedro Sánchez sí se ha referido a los mensajes del PP sobre los pactos con catalanes y vascos “Llevamos 40 años rompiendo España, eso dicen», pero cuando estuvo «a punto de romperse España fue con el gobierno del PP de Mariano Rajoy y con la declaración unilateral de independencia en Cataluña» en ese periodo. Ahora «hay más concordia en España” añadió

En el acto en La Rinconada, Sevilla, ha participado también María Jesús Montero, ministra en funciones y ‘número 2’ del PSOE, el secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, y Javier Fernández, alcalde de este municipio sevillano, presidente de la Diputación de Sevilla y uno de los cargos socialistas con más poder orgánico e institucional en el PSOE andaluz.

Devolver lo político a la políticaAmnistía Sí, federalismo también

Como decimos en la carta que casi 300 militantes de casi todas las comunidades autónomas hemos firmado, el día 23 de julio la mayoría social le paró los pies
a la derecha extrema y a la extrema derecha y mostró su apoyo a un gobierno de progreso con el PSOE como partido de izquierdas más votado.
Tras el anunciado fracaso de la investidura de Feijoo llega el turno de Pedro Sánchez. El objetivo esclaro: conseguir conformar un gobierno de progreso
que gobierne para la mayoría social de este país, y que permita avanzar en derechos sociales y en derechos laborales, reducir las desigualdades y conseguir la recuperación de la normalidad en las relaciones política e institucional entre los partidos e instituciones de losdiferentes pueblos de esta España plural. Para ello, es necesario el apoyo de todos los partidos antifranquistas, que incluye a Junts.


Obstáculos para conseguirlo, todos y más. A saber:

  • Una extrema derecha y una derecha extrema que haciendo gala del peor estilo trumpista, amenaza con reconocer ningún gobierno que no esté presidido por
    Feijoo.
  • Unas exigencias de los partidos independentistas, que arrastrados por el radicalismo de los 80 socios de la ANC, amenazan con no apoyar a Sánchez si no se cumple su programa de máximos. Recordemos las palabras de la presidenta de la ANC el 11 de septiembre; «o independencia o nada».
  • Presiones del sector financiero y de la prensa a su servicio
  • Y por si fuera poco, los barones de siempre, los que echaron a Pedro Sánchez como secretario generaldel partido, y que salen a la palestra, como dice José
    Montilla, cada vez que el PP los necesita. Hablamos de Nicolás Redondo Terreros, Felipe González, Alfonso Guerra, Page, Lambán… vamos, los de siempre.
    Unos consideran que la vía de diálogo y negociación con los independentistas significa ceder a un chantaje, en el que se canjea amnistía por investidura, que
    según ellos queda fuera de la sacrosanta constitución.
    ¡Nada más lejos de la verdad!.
    Los otros, los independentistas, argumentan que la vía del diálogo y la negociación no solo pasa por la amnistía sino también por un referendum por la independencia, poniendo en juego la conformación de un gobierno de progreso que avance hacia un mejor en caje de los diferentes pueblos en la estructura estatal.
    Dicho de otra manera, o todo o nada. Ante esta disyuntiva, creo que nos hemos de alejar de la coyuntura (cambiante) de cada momento, y analizar lo que más conviene a la gran mayoría de españoles, los que nos levantamos temprano para trabajar y los que queremos unos servicios públicos de calidad, paz y convivencia fraternal.

Comencemos con datos: No es cierto, que Feijóo tenga la mayoría del apoyo de los españoles. Sumando sus votos a los de VOX, tiene el apoyo del 45,44%
de los ciudadanos/as que han ido a las urnas. La mayoría de españoles no queremos un gobierno de derechas. Que no hablen por la mayoría de españoles.
En cuanto a Catalunya, los datos son claros. El PSC ha vuelto a ser el partido más votado en Catalunya, con el 34,49% de los votos, y Sumar el 14,03% de los votos. Los independentistas (Junts + ERC) suman el 24,32% de los votos. Harían bien los independentistas en reconocer esta realidad y no hablar por la
mayoría de catalanes que apuestan mayoritariamente por un gobierno de progreso. Negarse a ello, es negar la voluntad mayoritaria del pueblo catalán.

Vistos los datos tanto en España como en Catalunya, la mayoría social se decanta por un gobierno de progreso, y el gran obstáculo en un principio era una ley de amnistía.
Los socialistas catalanes ya salimos en la transición pidiendo «libertad, amnistía y estatut de autonomía», y podemos decir ahora exactamente lo mismo.
Es necesario profundizar en las libertades, en la libertad para criticar aquellas instituciones que siguen obedeciendo los dictados del antiguo régimen, y que
se amparan en leyes promulgadas por el PP y que el PSOE debe abolir como «la ley mordaza».
Es necesario «pasar página» del pasado más recien te en el que los independentistas se saltaron el estatut de autonomía de Catalunya. Los indultos y una ley de amnistía ayudan a encarar el futuro propiciando
un diálogo para buscar el mejor encaje de los distintos pueblos. Pienso sinceramente que la propuesta federalista y un nuevo modelo de financiación autonómica puede ser los instrumentos para conseguirlo.
Pero para ello, todo el mundo debe «bajar del burro», y estar dispuestos a buscar un encaje constitucional. Personalmente, el encaje constitucional es posible aunque para ello se deba reformar la constitución.
Ya se ha hecho otras veces, y no precisamente para favorecer los intereses de la clase trabajadora. Recordemos la reforma exprés para anteponer el pago de
la deuda a los bancos al pago de las nóminas de los

trabajadores, en caso de dificultades de tesorería.
La amnistía es necesaria. No como cesión a unchantaje. No como cambio por una investidura, sino porque es necesario normalizar la vida política y por-
que es necesario avanzar en los derechos sociales, y no se podrá avanzar si los derechos sociales y los derechos nacionales no se alinean.
Dicho esto, lamentablemente, parece que hoy estamos un poquito más lejos de la investidura de Pedro Sánchez que hace unas semanas. Las manifestaciones
de gente como el presidente de Asturias en favor de la amnistía, las de Montilla alertando de las injerencias de González y Guerra en las negociaciones a la
investidura de Sánchez, los avances en la negociación con todos los partidos, los apoyos recibidos por la militancia para lograr una investidura que permita un
gobierno de coalición y de progreso…todo ello, puede ir al traste si no nos descabalgamos de aquello que nos separa y nos aferramos a lo que nos une.
Unas nuevas elecciones generales no arreglarán nada. Según el CIS, la gente no se ha equivocado al votar. El 90% repetirá su voto. Volveremos a decir
que necesitamos un gobierno de progreso que resuelva los problemas de la mayoría y aborde una nueva época de avances. Nuevamente necesitaremos esta
blecer alianzas con diferentes partidos, no todos de izquierdas, como Junts, el PNV o UPN. Nuevamente, tendremos que parar los pies al peligro que supone
la extrema derecha y la derecha extrema, mientras siguen eliminando derechos en las comunidades que gobiernan.
Encontrar soluciones y establecer puentes de diálogo no solo es posible, sino también necesario para avanzar en derechos para la mayoría social de este
plural y diverso país plurinacional en el que vivimos.
Entre tanto, sigamos con la recogida de firmas lanzada por Tribuna Socialista entre la militancia delPSOE.


Baltasar Santos
Primer secretario PSC el Vendrell
Comité de Redacción de Tribuna Socialista

Editorial: La derecha nostálgica pretende entorpecer los avances democráticos.

Dicen que el tiempo es oro, y los nacionalistas españolistas nos lo están haciendo perder a raudales. Parece necesario explicar quiénes son esos nacionalistas, a los que Manuel de la Rocha se refería como “el nacionalismo esencialista español”, en un artículo publicado en elDiario.es el pasado día 17 de septiembre, bajo el título “La cuestión territorial y el encaje de Cataluña en España”. Pensamos que es necesario discernir entre españoles y nacionalistas españolistas.

Lo primero que hay que decir es que el nacionalismo es una ideología, es decir: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc”. (RAE).

Está claro que, el Estado español, es un Estado muy rico y plural en cultura, religión e ideología, incluso en lenguas. Un Estado en el que hay distintas vertientes nacionalistas: nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, y también nacionalistas españoles, además de liberales, demócrata-cristianos, socialdemócratas, socialistas, comunistas…”. Ocurre que los nostálgicos del nacional catolicismo y el movimiento nacional, con todos sus componentes falangistas y filofascistas, se niegan a que otros nacionalismos “se metan en su terreno”, esa piel de toro que consideran de su propiedad privada, su cortijo.

Pero resulta que en el Estado español también hay mucha gente, puede que la mayoría social, a quienes nos es ajeno el nacionalismo, los fenómenos nacionalistas, o la identidad nacional. Hemos nacido donde hemos nacido y lo que nos preocupa es tener un trabajo en condiciones dignas, pagado dignamente, pues de ello depende el sustento de nuestras familias. Nos preocupan las distintas partes de salario que recibimos, aunque no las llamemos salario, como son las pensiones, cuya naturaleza las convierte en “salario diferido”: el que nos pagarán cuando nos jubilemos; por eso es un tremendo error si un trabajador o trabajadora joven piensa que la pensión le es algo ajeno. También lo son los servicios públicos, pues con el salario directo, el de la nómina de cada mes, no podríamos pagar la Sanidad ni la Educación ni la Residencia cuando te haces mayor u otros servicios sociales, ahí entra en funcionamiento el salario indirecto, esa parte de nuestro salario mensual que va a impuestos, junto con el ajuste anual del IRPF, para poder costear a los médicos o a los profesores de nuestros hijos e hijas, entre otros profesionales de la función pública.

Es por este concepto no nacionalista por el que en la iniciativa(1) que Tribuna Socialista puso en marcha el pasado día 21 (publicada en la página 8 del presente número de TS) manifestamos nuestro apoyo a la necesidad de una reedición del Gobierno de coalición, de corte progresista, y nos hacemos eco de las palabras del presidente del Principado de Asturias, el señor Barbón, cuando manifestaba: “Lo que yo quiero es que haya un Gobierno de Pedro Sánchez. Uno que suba las pensiones, el salario mínimo y las becas”. Que termine de cumplir con la Ley 21/2021 y encargue la Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, que sea una voz en la OTAN que abogue por parar la Guerra en Ucrania, en lugar se contribuir a la espiral bélica, que tome cartas en parar la destrucción de la Seguridad Social en la práctica totalidad de las comunidades autónomas, entre otras cuestiones, habría que añadir a las palabras del señor Barbón.

No identificarse con los postulados nacionalistas españoles no nos hace menos patriotas, prueba de ello es que hay “patriotas de boca y bandera” y “patriotas de hechos”: los primeros son los vividores, esos que parasitan en instituciones, sociales y del Estado, llevándoselo calentito, los que además de calentito se lo llevan a paraísos fiscales, los comisionistas de todo rango, los que se benefician de ardides y vericuetos fiscales para no tributar… y luego estamos los patriotas de hechos, que no andamos a vueltas con la bandera ni nos pirramos por la simbología nacional, los que cotizamos hasta el último céntimo de nuestros ingresos porque somos conscientes de que sin impuestos no hay servicios públicos.

Nos atrevemos a decir que la mayoría social no es nacionalista, pues en las nacionalidades históricas: Catalunya, Euskadi y Galicia, también hay muchos catalanes, vascos y gallegos que no son nacionalistas. Esa mayoría no tenemos ningún interés en confrontar con quienes sienten esta o aquella identidad; quizá porque consideramos que el territorio es de todos y todas, y no de un grupo de privilegiados. Y es por eso mismo que queremos convivir en paz con todos los pueblos que componen el plural Estado español. Si es necesario legislando una Ley de Amnistía, y si no encaja en la Constitución pues que democráticamente se reforme la Constitución.

Hay quien argumenta que no se le puede dar la amnistía a Puigdemont: están en su derecho de argumentar, pero es que no se trata solo de Puigdemont, hay 1400 encausados, entre los que se encuentran, jóvenes, directores de colegios, maestros o ciudadanos que, por el simple hecho de querer expresarse libremente, se les ha abierto causa, algunas más que dudosas, y están pendientes de ser juzgados, por una judicatura sobre la que existen dudas más que razonables sobre sus criterios y que estos sean imparciales. Se trata de avanzar en el derecho del pueblo catalán, y del resto de los pueblos del Estado español a decidir su destino, a sentirse mayoritariamente cómodos en el Estado, de forma libre y voluntaria.

El fracaso de Feijóo en su intento de ser investido presidente del gobierno ha dejado de forma nítida esa foto del “nacionalismo esencialista español”. Esa opción ideológica que se arroga la representación de la patria y la nación, aprovechándose de la intoxicación mediática que ellos mismo dirigen, para crear confusión.

Desde Tribuna Socialista siempre hemos defendido, y es pertinente defenderlo ahora, el derecho a decidir como un elemento democrático que facilita e impulsa la fraternidad entre los pueblos. La compaña por una ley de amnistía que hemos impulsado desde el Comité de Redacción pretende ayudar y que sea un punto de apoyo para que Pedro Sánchez y su equipo puedan avanzar en dar soluciones políticas a los conflictos políticos, y dejar de judicializar el mal llamado problema catalán.

Sin duda, si una ley de amnistía sirviese para impedir que el PP se hiciese de nuevo con el Gobierno, eso en sí mismo serviría para impedir que los ataques a las conquistas conseguidas se llevasen a cabo, por tanto, sería un punto de apoyo para seguir avanzando en las demandas que siguen pendientes en línea con lo expresado por el presidente asturiano, Adrián Barbón.

Si la mayoría social toma conciencia de pertenencia a la clase que pertenece la derecha nostálgica se verá cada vez más sola, por mucho que mientan y pregonen que ganan los debates.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista.

Campaña de firmas entre los y las socialistas, para apoyar al Secretario General del PSOE y, si es necesario, para que avance hacia una solución de Amnistía sobre los hechos del “porcès”.