El PP de Feijoo, es tóxico para la democracia

Defraudar las expectativas con las que se llega a una posición de poder, a la dirección del principal partido de la derecha, el PP, es un continuo, es la vitola que viene caracterizando la ejecutoria política de Alberto N. Feijoo. Al cumplir cuatro años al frente del partido, la hoja de servicios del hombre que vino de Galicia con el mensaje de moderación para hacer una oposición racional y dialogante no solo se ha diluido como un azucarillo en el café, sino que ha mutado en beligerancia y frentismo que convierte al oponente en enemigo al que hay que batir, sin importar que por el camino se degraden las instituciones y, con ello, la democracia.

Feijoo viene demostrando desde que llegó a la sede de Génova que no le importa nada, ni ocho ni ochenta como decía mi abuela, más que cazar la pieza: el usurpador que habita en la Moncloa, el que le arrebató el poder, Pedro Sánchez, que de este modo convierte en una obsesión que nubla su capacidad de pensamiento y le sitúa en la realidad paralela en la que vive. Cerrazón mental obsesiva que trasmuta la acción política en mera táctica que se mueve al albur de cualquier acontecimiento que pueda utilizar y retorcer con la mentira para atacar al enemigo, que para fructificar necesita de una corte pretoriana que comulgue y diga amén a sus erráticas propuestas, con el efecto de convertir al PP en una formación política que no mira por las necesidades de la ciudadanía, centrada en conseguir el poder como sea: a costa de lo que sea.

Por eso, su PP carece de proyecto y estrategia política para el medio y largo plazo que aporte soluciones a los problemas de la ciudadanía, sino que se mueve por mero tacticismo a golpe de falsedades configuradas con titulares de periódicos y medios digitales afines, para elaborar un discurso puntual que le sirva para atacar al Gobierno a partir de un hecho circunstancial, por nimio que sea, que eleva de categoría hiperbolizando lo sucedido que le permite lanzar las muletillas siempre presentes en sus discursos: éste Gobierno genera caos porque no sabe gestionar los problemas, está inundado de corrupción y usa las instituciones en su propio beneficio.

Deslegitimar al Gobierno es el mensaje axial que permea toda la táctica que emplea Feijoo en sus intervenciones desde el inicio de la legislatura: usted es un presidente ilegitimo. Afirmación que levantó la veda para utilizar todo tipo de discursos disruptivos y faltones, mentirosos y falaces, para acabar con Pedro Sánchez convertido en un desalmado al que hay que disparar a toda hora y con lo que sea. Táctica que anuló, que mató, cualquier tipo de negociación e inauguro la polarización en el escenario político español.

En su obsesiva torpeza, Feijoo no cayó en la cuenta —o a lo mejor sí y nos tiene a todos engañados— de qué al deslegitimar la capacidad del Gobierno progresista para gobernar, deslegitima la democracia parlamentaria de la que nos hemos dotado, tal y como figura en la Constitución, donde se establece que gobierna el grupo político que obtiene el apoyo parlamentario mayoritario. Esta incapacidad para comprender, para aceptar las reglas del juego, por la razón egoísta de que no me conviene, degrada el sistema democrático— bien sea por acción deliberada o desconocimiento— que convierte al PP de Feijoo en un partido tóxico para la democracia.

Desde este punto, y en lugar de reflexionar sobre el porqué de la incapacidad de su PP para articular apoyos parlamentarios para alcanzar la mayoría, lo que le llevaría a tener que aceptar la diversidad de la sociedad española articulada en un Estado Autonómico, cuasi federal; Feijoo y sus secuaces, se empeñan en mantener una visión frentista con respecto a algunos territorios con una fuerte carga nacionalista y una cultura propia definida, que choca con su modelo uniformador y homogéneo de lo que es y debe ser España. Es este poso autoritario, franquista, que anida en el sector de la derecha más rancia y tridentina, el que opera en la mente de Feijoo y le impide situarse en el tiempo histórico en el que estamos, que reclama una derecha racional acorde con los parámetros de la derecha moderada europea capaz de llegar a acuerdos con la izquierda socialdemócrata que España necesita como el comer, para acabar de una vez con el frentismo y la polarización de la política nacional.

Quizá sea pedirle peras al olmo, ante la indignidad que supone acusar de ilegítimo al Gobierno, y por tanto de inconstitucional, por parte de una formación política que durante cinco años se nego a cumplir con el mandato constitucional de renovar el CGPJ. Formación que mantiene y utiliza un brazo judicial afín para acosar judicialmente al Gobierno, el Presidente y parte de su familia, a partir de denuncias sin pruebas fundamentadas en titulares de medios, financiados con dinero público de Ayuntamientos y CCAA gobernados por la derecha. Partido que rechaza la reforma del vetusto sistema judicial español, para mantener el reducto de poder de determinados jueces que les ayudan a opacar en la instrucción de sumarios, los desmanes y corruptelas de dirigentes del partido para que se vayan de rositas personajes como M. Rajoy o Cospedal.

PP de Feijoo que olvida, porque le beneficia, que el Fiscal General del Estado siempre es elegido por el Gobierno de turno, como los eligió Aznar y Rajoy cuando gobernaron, y no una usurpación de los poderes del Estado de la que acusa al ejecutivo de Pedro Sánchez. Que hace más mal que bien a la democracia y a la ciudadanía cuando utiliza el mantra del sanchismo, para criticar las reformas sociales aprobadas por el gobierno que mejoran la vida de las clases medias y trabajadoras, para ocultar su voto en contra de la subida del salario mínimo interprofesional, o su no a apoyar la declaración de zonas tensionadasen los barrios de las ciudades donde han subido tanto los precios del alquiler de vivienda, que obliga muchas personas a, en el mejor de los casos, compartir piso como sucedía en los años cincuenta del siglo pasado.

Y ya el sumun es la incapacidad del PP de Feijoo para presentar un proyecto de futuro a la ciudadanía que no sea el mantra de bajar impuestos, mientras pide de continuo al Gobierno progresista aumentar la inversión en cualquier sector económico o social donde surge un problema, o le acusa de no invertir lo suficiente; por ejemplo, aprovechando indignamente la tragedia de la muerte de dos guardias civiles en una operación contra el narcotráfico. Feijoo utiliza sin tiento todo para atacar al Gobierno, pero oculta sus errores que no reconoce nunca, y ampara a los miembros del partido inmersos en procesos judiciales por malversación o abusos sobre la mujer.

La estrategia de estar al ataque de manera permanente, con y por lo que sea, no solo emponzoña el ambiente político que se hace irrespirable para sus propios protagonistas, sino que aburre a la ciudadanía que huye de los conflictos forzados e inventados, que dejan libre el espacio conservador a Vox. Éste es el actual PP, convertido por Feijoo en tóxico para la democracia española.

Vicente Mateos Sainz de Medrano

Periodista y profesor universitario. Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas

Investidura Fallida de Feijóo y el comienzo de una nueva investidura, la de Pedro Sánchez

Por María Iglesias Domínguez- Periodista

CR Tribuna Socialista

Este viernes terminó la segunda parte de una investidura fallida desde el día que el Rey le encargó a Feijoo formar gobierno.

Y es que desde el encargo de Felipe VI todos incluso el propio Feijoo sabían que estábamos ante la crónica de un imposible, la investidura del líder de la derecha española.

Los españoles hemos tenido que soportar durante tres sesiones parlamentarias algo que se parecía a una moción de censura que a una investidura, y durante todas las sesiones al igual que durante todo el verano la palabra más usada por la derecha política, económica y mediática ha sido la palabra Amnistía, amnistía… amnistía. Y en este sentido Feijoo no defraudo y siguiendo repitiéndola durante su discurso de investidura en el Congreso de los Diputados. El líder de los populares, sabedor de que llegaba al hemiciclo sin los apoyos necesarios para ser el nuevo presidente del Gobierno, ha planteado su intervención casi a modo de moción de censura contra Pedro Sánchez, a quien no ha parado de afear sus contactos con los partidos nacionalistas e independentistas, además de llamarle cobarde por no subir a la tribuna a defender las posiciones del PSOE.

Núñez Feijóo, en su papel de representación de todos los españoles y españolas, papel que no le dieron las urnas aseverando a acusado a Sánchez de llegar a acuerdos sin “el consentimiento de los españoles para negociar el perdón al independentismo catalán” subrayando que el presidente en funciones está usando sus votos para un perdón que va contra los intereses de España, sin duda una España de la que solo ellos son interpretes y que les pertenece por méritos propios.

Incluso para reforzar sus críticas contra Pedro Sánchez, Feijóo ha llegado a afirmar que ninguno de los anteriores presidentes del Gobierno hubieran sido capaces de pactar lo que, según él, los independentistas demandan y para ello ha asegurado que “Todos los secretarios generales desde el primero hasta Rubalcaba, antecesor de Pedro Sánchez” y es que frente a esa coyuntura, todos hubieran rechazado el apoyo de los independentistas para no romper España.

En los pocos datos concretos que durante las tres sesiones de investidura a puesto sobre la mesa, Feijóo ha propuesto endurecer el Código Penal en lo referido al delito de malversación e introducir el de deslealtad institucional, añadiendo que «es mentira que no haya alternativa» a la amnistía: Por supuesto que hay otro camino».

Un camino bien trazado que pasa por sí o sí por su investidura para continuar con una insistencia con la que los propios grupos protagonistas le han sacado los colores “Tengo a mi alcance los votos, pero no acepto el precio», otra mentira que los españoles han podido comprobar en directo.

Frente a unos días en los que solo ha existido la crítica al PSOE, casualmente el líder de la derecha ha encontrado huecos para mostrar su agradecimiento a los partidos que sí hicieron público su apoyo a la candidatura del popular: los 33 diputados de Vox a los que agradeció su apoyo, a Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro.

Uno de los momentos más destacados de esta investidura ha sido la posición de Pedro Sánchez. El presidente en funciones ha optado por guardar silencio y no subir a la tribuna del Congreso ya que se trataba de la investidura del líder de la derecha y no de una moción de censura, en su lugar, el diputado por Valladolid, el exalcalde socialista de Valladolid y ganador de las elecciones,  Óscar Puente dio la sorpresa con un discurso de posiciones muy clara que ha gustado mucho a la militancia del PSOE y al resto de los votantes progresistas y que ha molestado mucho a la derecha y a la ultraderecha.

La respuesta de la bancada de los populares fueron los gritos de «cobarde» a SánchezFrancina Armengol tuvo que llamarles la atención y aclarar que la cámara baja no es un «patio de colegio».

Durante su intervención Oscar Puente cargaba contra Feijóo argumentando que el hecho de que haya obtenido la victoria el pasado 23J no le condiciona para llegar a la presidencia del Gobierno, igual que a él y a otros muchos socialistas les ha pasado que incluso ganando las elecciones, no están gobernando, es más, argumentó que «en una democracia parlamentaria, gana quien logra formar gobierno».

El resultado 172 votos a favor de la investidura frente a 178 votos en contra.

Tras fracasar la investidura, será el rey Felipe VI quien tendrá que encargar una nueva investidura.

El rey se reunirá con los líderes políticos el lunes 2 y el martes 3 de octubre, después de la investidura fallida de Feijóo. De momento, no hay fecha para una nueva sesión de investidura, pero tiene un plazo máximo de dos meses para conseguirlo. En caso contrario, se repetirán las elecciones el 14 de enero.

Pedro Sánchez inicia campaña en Sevilla

Este sábado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez ha estado arropado por más de 5.000 militantes y simpatizantes socialistas en el municipio sevillano de la Rinconada.

Pedro Sánchez entiende que recibirá el encargo de Felipe VI para ser el candidato a lograr la investidura. «Estamos pidiendo el voto para la investidura para cuatro años de gobierno progresista«, ha lanzado durante su intervención.

En el pistoletazo de salida hacia la investidura, Pedro Sánchez ha lanzado ya su primera promesa que sin duda cuenta con el aval de los sindicatos UGT y CCOO que han sido aliados para el gobierno de coalición durante los últimos cinco años: reformar el Estatuto de los Trabajadores para que cada año el salario mínimo interprofesional (SMI) sea un 60% del salario medio en España.

También hubo un guiño al futuro de las pensiones. «Voy a solicitar la confianza de la Cámara para que todos los años llenemos la hucha de las pensiones y haya 5.000 millones más», ha asegurado Pedro Sánchez

Para el secretario general del PSOE, el líder de la derecha ha «retorcido» el mandato del jefe del Estado y ha «retorcido» la Constitución, «no para ser investido, sino para atrincherarse como líder del PP».

Tras la investidura fallida de Feijóo, Pedro Sánchez ha proclamado que su partido sí va a «trabajar por una investidura real» para que haya «cuatro años más de convivencia y concordia. Es lo que va a pasar».

Para alcanzar este objetivo y convertirse en presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha señalado que se siente con «más ganas, más fuerzas y más argumentos que nunca», sobre todo después de lo que «he visto en el Congreso de los Diputados» esta semana.

Pedro Sánchez sí se ha referido a los mensajes del PP sobre los pactos con catalanes y vascos “Llevamos 40 años rompiendo España, eso dicen», pero cuando estuvo «a punto de romperse España fue con el gobierno del PP de Mariano Rajoy y con la declaración unilateral de independencia en Cataluña» en ese periodo. Ahora «hay más concordia en España” añadió

En el acto en La Rinconada, Sevilla, ha participado también María Jesús Montero, ministra en funciones y ‘número 2’ del PSOE, el secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, y Javier Fernández, alcalde de este municipio sevillano, presidente de la Diputación de Sevilla y uno de los cargos socialistas con más poder orgánico e institucional en el PSOE andaluz.