Por María Iglesias Domínguez- Redacción Tribuna Socialista
El Comité Federal del PSOE proclama a Pedro Sánchez candidato a la Presidencia del Gobierno para las elecciones del 29 de noviembre. Ante miles de militantes y simpatizantes, el secretario general sitúa la defensa del Estado del bienestar, la dignidad de los trabajadores y las nuevas conquistas sociales en el centro del proyecto socialista. «Las pensiones no son un cheque regalado, son una conquista social lograda», recuerda frente a las propuestas de reforma de la derecha.
Fuenlabrada, una ciudad estrechamente vinculada a la historia del municipalismo socialista madrileño, acogió el pasado sábado 17 de octubre el último Comité Federal del PSOE antes de las elecciones y fue mucho más allá de la aprobación de las candidaturas para las elecciones generales del 29 de noviembre. El encuentro se convirtió en una reivindicación de la trayectoria del socialismo español, de los derechos conquistados durante décadas y de los desafíos sociales que siguen pendientes.
Pedro Sánchez, proclamado por unanimidad candidato a la Presidencia del Gobierno, articuló su intervención alrededor de una idea que ha acompañado al movimiento socialista desde sus orígenes: los avances sociales no son concesiones de los poderosos, sino conquistas colectivas impulsadas por la organización, la movilización y la acción política.
Bajo el lema «La fuerza de la gente», Sánchez defendió la necesidad de afrontar las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas sin renunciar a los principios que han dado sentido históricamente al socialismo democrático: igualdad, justicia social, solidaridad y defensa de los servicios públicos.
La elección de Fuenlabrada tampoco fue casual. Gobernada por el PSOE y con una larga tradición de políticas municipales progresistas, la ciudad representa una experiencia de transformación urbana y social vinculada al desarrollo de los servicios públicos y a la participación de sus vecinos.
Las pensiones, una conquista del movimiento obrero que debe preservarse y la defensa del sistema público de pensiones ocupó uno de los momentos centrales del discurso.
«Si les gustan las motosierras, al aserradero. Pero las pensiones no se tocan», proclamó Sánchez en respuesta al debate abierto por dirigentes de la derecha sobre las reformas que consideran necesarias para garantizar su sostenibilidad.
Más allá de la confrontación electoral, el secretario general quiso recordar el verdadero significado de las pensiones dentro del Estado social.
«Las pensiones no son un cheque regalado, es una conquista social lograda», afirmó, reivindicando las décadas de trabajo, cotizaciones y movilización que han permitido construir el actual sistema de protección.
Esta concepción enlaza con uno de los principios fundamentales del socialismo: la seguridad económica de las personas mayores no puede depender exclusivamente de su patrimonio privado ni de su capacidad individual de ahorro. Constituye una responsabilidad colectiva que debe garantizarse mediante la solidaridad entre generaciones.
El Gobierno socialista recuperó en 2021 la revalorización de las pensiones conforme al índice de precios de consumo, poniendo fin al mecanismo introducido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2013, que permitió incrementos mínimos del 0,25% durante varios ejercicios.
Sánchez recordó también las movilizaciones de pensionistas que precedieron a aquella reforma. Su intervención reconoció así el papel de la sociedad organizada en el impulso de los cambios legislativos.
La sostenibilidad del sistema continúa planteando desafíos económicos y demográficos, como ha señalado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Su respuesta exige combinar políticas de empleo, cotizaciones suficientes, financiación pública y protección del poder adquisitivo, evitando reducir el debate a una oposición entre generaciones.
El empleo digno y la recuperación de los salarios, fue 0tro de los pilares del discurso fue la reivindicación de las políticas laborales desarrolladas desde 2018.
Sánchez recordó la subida del salario mínimo interprofesional, que ha pasado de 735,90 euros mensuales en catorce pagas en 2018 a 1.221 euros en 2026, lo que representa un incremento nominal cercano al 66%.
También destacó la reforma laboral acordada con sindicatos y organizaciones empresariales, que ha modificado las condiciones de contratación y reducido el peso de la temporalidad.
La afiliación media a la Seguridad Social superó los 22,4 millones de trabajadores en septiembre de 2026, reflejando el crecimiento del empleo registrado durante los últimos años.
Estos avances tienen especial significado desde una perspectiva socialista porque sitúan el trabajo y los salarios en el centro de la política económica. El crecimiento no puede medirse únicamente mediante los beneficios empresariales o las grandes cifras macroeconómicas: debe traducirse en mejores condiciones de vida y en mayor seguridad para las familias trabajadoras.
El presidente vinculó, además, el incremento del empleo y la incorporación de trabajadores migrantes al fortalecimiento de las cotizaciones sociales y a la financiación del sistema de pensiones.
También reivindicó la recuperación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social y el objetivo de alcanzar los 20.000 millones de euros al término de la legislatura, una previsión que dependerá de la evolución de los ingresos y las aportaciones previstas.
La vivienda, la gran conquista social pendiente. Si las pensiones y los derechos laborales simbolizan avances históricos del movimiento obrero, Sánchez presentó la vivienda como una de las grandes conquistas sociales que todavía deben hacerse realidad.
El presidente recordó a Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que falleció después de haber sido desahuciada de la vivienda madrileña en la que había transcurrido gran parte de su vida.
Su caso ha provocado una amplia movilización social y ha vuelto a situar en primer plano las consecuencias humanas de la crisis residencial.
«Lo que yo he sufrido, que no lo vuelva a sufrir nadie más», recordó Sánchez, evocando el mensaje de Maricarmen.
El secretario general estableció una relación entre las movilizaciones históricas por las pensiones, los derechos laborales y la igualdad y las actuales reivindicaciones por una vivienda digna.
«La causa también de esta generación, será también la vivienda», afirmó.
El problema afecta especialmente a los jóvenes, pero también a familias trabajadoras, pensionistas y personas cuyos salarios no han seguido el ritmo del encarecimiento de los alquileres.
La defensa del derecho a la vivienda exige ampliar el parque público, mejorar las condiciones de acceso y establecer mecanismos que impidan que la especulación termine expulsando a los ciudadanos de sus barrios.
El Gobierno ha impulsado iniciativas en esta dirección, aunque algunas de las medidas más recientes han encontrado dificultades parlamentarias.
La experiencia demuestra que, como ocurrió con otros derechos sociales, el reconocimiento legal de la vivienda necesita acompañarse de recursos, acuerdos institucionales y políticas públicas capaces de hacer efectivo ese derecho.
El feminismo y los derechos de las mujeres, parte esencial del proyecto socialista. Sánchez dedicó también una parte de su intervención a la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres.
Entre sus compromisos para la próxima legislatura destacó la intención de impulsar una reforma constitucional que reconozca expresamente el derecho al aborto.
La iniciativa, que necesitaría las mayorías parlamentarias exigidas para modificar la Constitución, forma parte de una trayectoria histórica en la que el socialismo español ha desempeñado un papel destacado en el reconocimiento de los derechos de las mujeres.
Desde las reformas civiles y familiares hasta la legislación sobre igualdad y protección frente a la violencia machista, el avance de la ciudadanía femenina ha sido uno de los grandes procesos de transformación democrática.
La reivindicación del feminismo se extendió también a la composición de las candidaturas socialistas, en las que las mujeres encabezarán más de la mitad de las listas al Congreso.
No se trata únicamente de representación política. La igualdad requiere seguir actuando sobre las diferencias salariales, la distribución de los cuidados, la precariedad laboral y las dificultades que encuentran muchas mujeres para desarrollar sus proyectos personales y profesionales.
Democracia y derecho al voto: la controversia de los descendientes del exilio. La memoria democrática ocupó otro espacio relevante del encuentro.
Sánchez denunció la situación de los españoles nacionalizados al amparo de la Ley de Memoria Democrática, especialmente los descendientes de quienes tuvieron que abandonar España durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.
La suspensión cautelar de las inscripciones electorales de 163.020 españoles residentes en el extranjero ha abierto una controversia jurídica sobre los requisitos para ejercer el derecho al voto.
El recurso que originó esta situación fue promovido por Vox e Iustitia Europa, y el Partido Popular ha respaldado políticamente la decisión judicial.
El Defensor del Pueblo ha acudido al Tribunal Constitucional para solicitar protección del derecho de sufragio de los afectados.
Sánchez reclamó que los descendientes del exilio republicano pudieran participar en igualdad de condiciones en la vida democrática española.
La cuestión posee una dimensión histórica especialmente significativa para el socialismo, cuyos militantes, representantes y organizaciones sufrieron durante décadas la represión y el exilio.
La recuperación de la memoria democrática no consiste únicamente en reconocer aquel pasado. También implica examinar cómo se garantizan hoy los derechos de ciudadanía de las generaciones vinculadas a aquella historia.
Un socialismo atento a los nuevos desafíos mundiales. El secretario general no limitó su intervención a las políticas nacionales.
La emergencia climática, la transformación tecnológica y la situación internacional fueron presentadas como desafíos que requieren respuestas colectivas y nuevas formas de intervención pública.
Sánchez defendió la necesidad de seguir avanzando en la transición energética y planteó elevar hasta el 80% la participación de las energías renovables en la generación eléctrica. También apostó por fortalecer el tejido industrial y afrontar las consecuencias de la inteligencia artificial sobre el trabajo, la democracia y las relaciones sociales.
Desde la tradición socialista, estas transformaciones plantean una cuestión central: cómo conseguir que los avances tecnológicos y económicos beneficien al conjunto de la sociedad y no amplíen las desigualdades existentes.
En política internacional, el presidente reiteró su oposición a la guerra de Irán, su posición ante la situación de Gaza y su rechazo al compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 5% del producto interior bruto.
Reivindicó así una orientación basada en la cooperación internacional, el respeto a la legalidad y la defensa de los derechos humanos.
La jornada tuvo también un componente personal cuando Sánchez agradeció públicamente el apoyo de su esposa, Begoña Gómez. «Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer», expresó, antes de asegurar que ambos habían afrontado juntos los momentos difíciles de los últimos años.
Pero el hilo conductor de su intervención fue la reivindicación de la acción colectiva. A lo largo de casi siglo y medio de historia, el socialismo español ha experimentado situaciones muy diferentes: la construcción de sus primeras organizaciones obreras, la conquista de derechos políticos y laborales, la defensa de la República, la represión franquista, la reconstrucción democrática y la participación en los gobiernos de España.
Esa trayectoria permite entender por qué Sánchez insistió en que las reformas sociales no aparecen espontáneamente.
Son el resultado de movilizaciones, debates, negociación colectiva, iniciativas legislativas y participación democrática.
El encuentro de Fuenlabrada situó esa tradición en el presente, conectando las reivindicaciones históricas del movimiento socialista con problemas como el acceso a la vivienda, los nuevos modelos de empleo, la igualdad y la protección de las personas mayores.
*La principal idea que dejó el Comité Federal fue que el socialismo entiende los derechos sociales como conquistas que deben mantenerse, ampliarse y adaptarse a las necesidades de cada generación”.
Las elecciones del 29 de noviembre abrirán una nueva etapa política, pero los desafíos planteados en Fuenlabrada permanecerán más allá de sus resultados: garantizar pensiones dignas, salarios suficientes, vivienda asequible, igualdad efectiva y unos servicios públicos que respondan a las necesidades de la ciudadanía.
