Conferencia y Mitin en París: Contra la Guerra

4 y 5 de octubre de 2025

En el marco del Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), en el que participa ASTRADE/Tribuna Socialista desde hace años, informamos de la Conferencia y el Mitin que se han celebrado en París los días 4 y 5 de octubre, respectivamente.

Ambos eventos se han celebrado en París y el eje ha sido el rechazo a la Guerra en Ucrania y sus consecuencias y al Genocidio que Israel está perpetrando en Gaza. Una iniciativa que parte del debate iniciado el mes de mayo pasado, cuando militantes franceses del Partido Obrero Independiente (POI), que forma parte de La Francia Insumisa que lidera Jean-Luc Mélenchon y militantes ingleses de Stop the War, cuando se reunieron y acordaron reunir al mayor número posible de fuerzas que luchan contra la guerra; contra los presupuestos para la guerra que nos impone Estados Unidos de América, con su herramienta: la OTAN.

En la conferencia participaron 150 delegados y delegadas, en representación de diversos colectivos de 18 países europeos, además de delegaciones de EE.UU. Palestina e Isreal. Los participantes coincidieron en el rechazo a esta guerra que va camino de cumplir su cuarto año y en la necesidad de luchar con los presupuestos militares que vienen a poner en peligro los servicios públicos que, desde la crisis de 2008 sufren un recorte tras otro en los presupuestos. Coincidieron en rechazar el suministro de armas para alimentar las masacres que están teniendo lugar en Gaza y en Ucrania. Coincidencias en los sustancial, desde la perspectiva plural de las formas y ritmos que en cada país toma la guerra social con contra los derechos de la clase trabajadora.

La Conferencia comenzó sus trabajos pocas horas después de que la flotilla internacional Global Sumud fuese interceptada, y detenidos sus tripulantes e integrantes, por fuerzas marítimas israelíes, de forma ilegal al haberse producido la detención en aguas internacionales; frente a las costas de Gaza. Encarcelados, maltratados y acusados de querer romper el bloqueo humanitario que inhumanamente ejerce el Estado sionista de Israel desde hace meses. Entre los detenidos, estaba José Nivoi, portavoz del colectivo autónomo de estibadores de Génova (Italia) que tenía prevista su participación en la Conferencia de París.

De entre la amplia delegación de compañeros y compañeras del Estado español, participaron y tomaron la palabra en la conferencia: Jordi Salvador, de ERC; Marylin Dos Santos, de Podemos; Vicente Garcés, de Izquierda Socialista; y Pablo García, de CC.OO. todos ellos a título individual; excepto la compañera Marylin que lo hizo en nombre de su Partido.

Jordi Salvador aludió al barómetro del Real Instituto Elcano, del pasado mes de julio, según el cual el 82% de la población del Estado español califica de genocidio lo que Israel lleva dos años cometiendo en Gaza.

Denunció el aumento del gasto militar de los países integrantes de la OTAN y la carrera armamentística a la que nos abocan.

Por el contrario, los pueblos claman por la paz y la justicia y se muestra ajenos a unos conflictos bélicos que les son ajenos; guerras que se niegan a pagar y a morir en ellas.

Faltan médicos, profesores, la juventud no ve la posibilidad de hacer realidad su emancipación, por culpa del desorbitado precio de la vivienda y la escasa o nula oferta de vivienda pública, cada día recibimos amenazas sobre la sostenibilidad del Sistema Púbico de Pensiones, pero no hay problema en destinar miles de millones a satisfacer a los fabricantes de armas.

Lanzó una pregunta a los presentes ¿Por qué sí hay dinero para la guerra y no para la vida?

En España, según distintos indicadores, la pobreza infantil se sitúa entre el 29% y el 34% ¿Qué “seguridad” tiene una familia que no puede garantizar comida o calefacción a sus hijos?, se preguntó.

Finalizó haciendo un llamamiento a la unidad, la solidaridad y a la necesidad de organización internacional por la paz, con el lema de la Conferencia: ¡Ni un céntimo, ni un arma, ni una vida humana para la guerra!

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Marylin Dos Santos comenzó su intervención haciendo un reconocimiento a la valentía, la resistencia de tantos y tantas activistas que se sienten de izquierdas, feministas, antirracistas, antifascistas, y por supuesto antisionistas, en un momento geopolítico marcado por una guerra imperialista en Ucrania y por un genocidio en Palestina, y una ocupación que dura ya más de 70 años.

Realizó alusiones a la imagen engañosa que transmite el Gobierno de coalición progresista de España, el cual, a pesar de llamar genocidio al genocidio, no pasan de ser gestos a modo de anuncio. Pone de ejemplo que el Gobierno se limitase a enviar un patrullero de la Armada para hacer de testigo del atropello al Derecho Internacional sufrido por la misión humanitaria de la Global Sumud Flotilla.

Mencionó la paralización de la etapa final de La Vuelta ciclista a España, el 14 de septiembre, por miles de madrileños y madrileñas. Dijo que este hecho supuso un hito por el que el Gobierno se vio obligado a decretar el embargo de armas; embargo que, en su opinión, no servirá para nada.

Destacó que su organización política, Podemos, pide el embargo y la ruptura total de relaciones con Israel.

Acabó apelando a la resistencia del pueblo palestino y de la gente decente movilizada en todo el mundo, y especialmente en el corazón de la bestia (Occidente), frenarán este genocidio y harán caer las estructuras que lo sostienen.

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Vicente Garcés inicia su intervención denunciando el genocidio que el Estado de Israel está cometiendo sobre el pueblo palestino en Gaza.

Manifiesta que los EE.UU. son un imperio que se resiste a reconocer la realidad multipolar del mundo de hoy. De ahí que considere a China como un “desafío sistémico” y a Rusia como “la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los Aliados”.

Menciona que en distintos ámbitos se afirma que la III Guerra Mundial ya ha comenzado, por lo que las diferenciadas intervenciones militares en Palestina y en Ucrania serían expresión de este conflicto mundial en desarrollo, al que contribuye la acelerada carrera armamentística existente.

De ahí la necesidad de fortalecer todos los movimientos sociales contra la guerra, pues la humanidad ya conoce los efectos devastadores de las políticas de resolución de conflictos por la vía de las armas.

Se debe insistir en las vías de resolución de los conflictos a través del derecho internacional y mediante las instituciones basadas en la Declaración de los Derechos Humanos.

Terminó llamando a la solidaridad entre los pueblos, a impulsar la mejora de las condiciones de vida de las personas, para lo que es imprescindible preparar y organizar la resistencia popular frente a las fuerzas que fomentan la destrucción de la vida.

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Pablo García empieza comentando las macro manifestaciones que estaban teniendo lugar en ciudades como Madrid y Barcelona, mientras se estaba desarrollando la Conferencia de París.

Echa de menos una mayor implicación de los sindicatos de clase españoles para organizar la movilización de la mayoría social. Del mismo modo que se debería exigir al Gobierno que preside Pedro Sánchez la ruptura completa de relaciones con el Estado genocida de Israel.

Lo anterior, contrasta con el combate que muchos responsables sindicales están dando en el seno de las organizaciones. Para poner un ejemplo de ellos, informa de la resolución por la paz que fue aprobada en el congreso de la Federación estatal de Industria de CC.OO., que dice no al aumento de los gastos militares. Vincula este hecho a la convocatoria que UGT y CC.OO. han realizado para el 15 de este mes, en forma de Jornada de lucha.

Puso fin a su intervención llamando a que los participantes en esta conferencia y en el mitin organicen conjuntamente en sus respectivos países, conjuntamente, actos para informar de todo lo que aquí se ha explicado y para continuar realizando iniciativas que amplíen la movilización, pues es necesaria la unidad y la implicación de las grandes organizaciones sindicales, sociales y políticas, para decirle a nuestros gobiernos que ¡Ni un euro para la Guerra!

Los y las participantes en la Conferencia, participaron también en el Mitin del domingo día 5, que se celebró en Dôme de París. Intervinieron: Maurizio Coppola, de Pottere al Popolo (Italia); Medea Benjamín, de Code Pink/Mujeres por la paz (EE.UU.); Andrew Basta, de Democratic Socialists of America DSA (EE.UU.); Zarah Sultana, diputada de Parlamento británico (Gran Bretaña); Jérôme Legavre, diputado de La Francia Insumisa (Francia); Mahaseen Abed, sindicalista (Palestina); Orly Noy, periodista y activista israelí por los derechos humanos (Israel); Liza Smirnova, periodista y activista contra la guerra (Rusia); Andréi Konovalov, activista contra la guerra (Ucrania); Amara Eniya, de Back Lives (EE.UU.); Fran Heathcote, secretaria general del Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (Gran Bretaña); Arnaud Le Gall, de La Francia Insumisa (Francia); y John Rees, de Stop the War (Gran Bretaña).

Por su relevancia, reproducimos un resumen dManifestación en Madrid, jornada de lucha contra el Genocidio 15 de octubre de 2025.e las intervenciones conjuntas que realizaron la delegada palestina, Mahaseen Abed Alhadi y el delegado israelí, Orly Noy; y por otro lado la delegada ucraniana Liza Smirnova y el delegado ruso, Andréi Konovalov. Sería muy largo reproducir siquiera estratos de todas las intervenciones. Para quien tenga interés en un mayor detalle de las intervenciones de los compañeros y compañeras españoles que intervinieron en la Conferencia del día 4 y de las intervenciones en el Mitin del día 5, puede solicitarlo enviando un mensaje a: astrayde@gmail.com

Mahaseen Abed (Palestina) comienza mencionando el llamado plan de paz impuesto por el presidente estadounidense Trump, que sigue a la destrucción de Gaza, pero sobre todo en un contexto de escalada sin precedentes de protestas en todo el mundo y en una situación en la que el Estado de Israel se enfrenta a graves dificultades.

Con este plan, pasaremos de un genocidio mediante bombas a un genocidio mediante el aislamiento, con los palestinos recluidos en bantustanes dispersos. Muchos piensan que el plan de Trump y su discurso sobre Gaza no son más que una trampa destinada a sembrar el desánimo entre los palestinos.

Pero todo el mundo en Palestina quiere poner fin al genocidio y, por supuesto, esperamos que las cosas evolucionen en la dirección correcta. Lo que es seguro es que está a punto de comenzar una nueva fase y que las más altas esferas del imperialismo mundial no lograrán reprimir el ansia de libertad y de retorno del pueblo palestino.

Como sindicalista palestina, es importante para mí poner de relieve la cuestión de la clase obrera palestina y los estragos que esta guerra ha causado a las masas trabajadoras. Hasta el 7 de octubre de 2023, 125.000 trabajadores palestinos de Cisjordania y Gaza trabajaban en Israel con permisos de
entrada, y unos 80.000 trabajadores palestinos trabajaban sin permiso.

El 8 de octubre, Israel retiró todos los permisos a los trabajadores palestinos. Según los testimonios y los informes recopilados por nuestro sindicato entre los trabajadores de Gaza, cientos de trabajadores que
no pudieron desplazarse a Cisjordania fueron detenidos en campamentos militares y posteriormente maltratados y torturados por los soldados de la ocupación. Decenas de ellos fueron asesinados en las prisiones israelíes.

Cabe mencionar también la intensificación de las agresiones de los colonos en Cisjordania, la demolición de viviendas y las amenazas de anexión. La brutal guerra librada por Israel no se limita a los palestinos de Gaza y Cisjordania, sino que se extiende también a los árabes palestinos que permanecieron en su patria tras la Nakba de 1948.

Pero a pesar de esta represión y esta opresión, hemos resistido a Netanyahu y Ben Gvir, y seguimos manifestándonos y protestando. Ayer mismo tuvo lugar una manifestación masiva en la ciudad de Sakhnin, dentro de la Línea Verde, la más importante desde octubre de 2023.

Esta solidaridad nos hace, a nosotros los palestinos, más fuertes y más decididos a luchar por nuestro derecho legítimo al retorno, a la libertad y a la independencia en Palestina. En esta ocasión, quiero rendir homenaje a los héroes de la Flotilla de la Resistencia, que fueron detenidos por la policía israelí y varios de los cuales fueron liberados ayer en medio de una ola de ira popular que se extiende por todos los países del mundo.

También quiero saludar a todas las fuerzas judías y voces de izquierda en Israel que salen a la calle para exigir el fin de la guerra y la hambruna en Gaza.

Lo que se expresa en el movimiento de solidaridad mundial, que se está convirtiendo en un movimiento mundial contra los dirigentes cómplices, es la toma de conciencia de que mientras los palestinos vivan bajo el yugo de la opresión, no habrá libertad para los pueblos del mundo.

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Orly Noy (Israel) Nos reunimos en tiempos extraños. Tras dos años de aniquilación sistemática de una población civil, de hambruna infligida a niños indefensos, de genocidio retransmitido en directo ante los ojos del mundo, nos aferramos a la esperanza de que, tal vez, por fin, este horror esté llegando a su fin. No porque creamos en la pureza de intenciones de los dos criminales que están detrás de este acuerdo -ambos deberían comparecer en el banquillo de los acusados en La Haya-, sino porque la esperanza es una de las herramientas esenciales de nuestra lucha.

Tarde o temprano, el genocidio en Gaza llegará a su fin, y solo entonces comenzaremos a calibrar la magnitud de la catástrofe que Israel ha infligido a esta franja de tierra. Debemos empezar a prepararnos
para ese día y para lo que exigirá de cada uno de nosotros.

El día después exigirá una profunda introspección por parte de muchos, en primer lugar del público israelí. Tendremos que examinar en profundidad todos los procesos de deshumanización de los palestinos que la sociedad israelí ha atravesado a lo largo de las décadas, y rendir cuentas por el racismo, las leyes raciales, el robo de tierras, las limpiezas étnicas, las matanzas indiscriminadas, el bloqueo, la humillación, el borrado cultural y mucho más. No será posible ninguna nueva realidad sin este cuestionamiento, ni sin que los criminales sean llevados ante la justicia y castigados.

Pero los Gobiernos de todo el mundo también deberán rendir cuentas: por haber permitido que Israel estableciera, durante décadas, un régimen de apartheid manifiesto, al tiempo que seguían calificándolo de democracia; por haber apoyado la violencia inimaginable de Israel a lo largo de los años, haberlo armado y haberle otorgado un lugar de honor en el club de los Estados democráticos; y por seguir ignorando hoy en día la violencia institucionalizada y cotidiana contra los palestinos en Cisjordania, así como la discriminación racista y sistémica contra los ciudadanos palestinos de Israel dentro de las fronteras de 1948. La sangre de las víctimas del genocidio en Gaza también mancha sus manos.

La imaginación política es importante, como en el contexto del reciente reconocimiento del Estado de Palestina por parte de varios países. Tras dos años de aniquilación, la idea de que un gesto simbólico, sin alcance real, pueda considerarse un acto suficiente es un insulto y un vergonzoso intento de limitar nuestra imaginación política. No podemos aceptarlo. Todos estos Estados disponen de herramientas mucho más eficaces para detener la maquinaria de destrucción israelí. Exigimos que se utilicen esas herramientas.

Una imaginación política audaz y eficaz se niega a someterse a las líneas divisorias que aquellos que tienen intereses que defender intentan imponernos. Una de las cosas que más asusta al régimen de apartheid israelí es que se crucen las líneas que separan a los dos pueblos que viven en esta tierra. Por eso debemos redefinir estas líneas con precisión: no judíos contra palestinos, sino partidarios de la libertad y la igualdad contra opresores, supremacistas y racistas. Una lucha entre los que levantan muros y los que los derriban.

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Liza Smirnova (Rusia) ¿Han visto cómo ha cambiado Donald Trump en las últimas semanas? Prometió firmar un acuerdo y establecer la paz, y ahora llama a Rusia un tigre de papel y envía submarinos nucleares cerca de sus costas. Su ministro de la Guerra dice a sus generales: «Nos estamos preparando para la guerra y nos estamos preparando para la victoria».

Así pues, la estrategia del acuerdo ha fracasado. Es decir, la paz cínica e imperialista entre las grandes potencias, en detrimento de los pueblos, no ha funcionado. Las contradicciones son demasiado grandes.

Y ahora nos encontramos ante una guerra sin fin. Y los jóvenes en Rusia también lo ven así. Para ellos, la guerra ya dura 43 meses. Entre 250.000 y 300.000 personas han muerto y cientos de miles han quedado discapacitadas.
Las encuestas muestran que tres cuartas partes de la población rusa quieren negociaciones inmediatas y el fin de la carnicería.

En el frente, el cansancio es aún más profundo. Los soldados están agotados, como lo demuestran sus diarios íntimos, sus cartas y las conversaciones que mantienen entre ellos. El número de desertores aumenta. Pero, ¿por qué este cansancio no se transforma en protesta contra la guerra?

Hay varias respuestas a esta pregunta. La primera es que las autoridades rusas han perfeccionado las técnicas neoliberales. Ahora, los pobres firman contratos con el Ejército que no pueden rescindirse y que prácticamente
los convierten en esclavos por dinero. Por la muerte de un soldado, su familia recibe más que el salario de toda una vida de un trabajador. La pobreza y las desigualdades no solo han convertido la vida humana en mercancía, sino también la muerte misma.

El elemento central del sistema es su aparato represivo. Cualquier disidencia conduce a la cárcel. Cualquier intento de oponerse a la injusticia en el frente se castiga con tortura y, a menudo, con la muerte.

Por supuesto, el dinero es la base de la maquinaria militar de Putin. Pero sin esperanza de paz, es decir, de vida, ni siquiera el dinero funciona.

Al final, todas las esperanzas se centraron en Trump y su acuerdo con Putin. Cualquiera, con tal de acabar con esta pesadilla. Hoy, esa esperanza se ha desvanecido.

Sé que muchos de ustedes han sido calificados de idiotas útiles de Putin cuando se opusieron a la militarización de sus países. Después de todo, las clases dirigentes aquí, en Occidente, se comportan casi como la oligarquía rusa. Piden apretarse el cinturón para vencer al enemigo exterior. Y cuando no estamos de acuerdo, nos tratan como agentes extranjeros. Al igual que en Rusia, para Starmer, Macron o Trump, la guerra se convierte en un medio para conservar el poder, a menudo en detrimento de la democracia.

Queremos ofrecer a nuestro pueblo lo que sus dirigentes les niegan. Esa es la cuestión esencial, no la victoria, sino precisamente la paz, el fin de la carnicería. Y eso es lo que piensa la mayoría de los rusos, sobre todo en las trincheras.

Para nosotros, los rusos, hay una fecha especial, el 19 de enero, día en que se conmemora a los antifascistas asesinados y a las víctimas de la represión política. Hoy en día, las principales víctimas de la represión son los desertores. Y me gustaría decir con orgullo que uno de los desertores rusos se ha unido a nuestra coalición ruso-ucraniana. Hoy está aquí con nosotros, se trata de Ilya Zaripov. Podríamos hacer de este día un día de solidaridad con los desertores y los opositores a la guerra, víctimas de la represión. La solidaridad con ellos sería una contribución concreta al advenimiento de cambios en Rusia. Solo esos cambios traerán una paz verdadera.

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Andréi Konovalov (Ucrania) Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, aproximadamente tres cuartas partes de los soldados en el frente han sido movilizados a la fuerza, y no por voluntad propia. Y tal y como informó la comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en noviembre de 2024, el mismo mes en que se
publicó este informe, los oficiales de reclutamiento recurrieron a la tortura, las palizas, la asfixia y la estrangulación en el marco de este proceso de movilización. Estos métodos dan lugar a escenas surrealistas.

Casi todos los días, la sociedad ucraniana se ve sacudida por fotos de madres mostrando los cuerpos magullados de sus hijos, secuestrados por los reclutadores militares y posteriormente declarados falsamente muertos
por un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Y las peticiones de estas familias para obtener justicia quedan, evidentemente sin respuesta. El año pasado, entrevisté a una diputada del Bundestag alemán, miembro de la coalición gubernamental, sobre este informe que documenta estas torturas. Ella me miró directamente a los ojos, delante de varios testigos, y me dijo: «Sabemos y discutimos todo lo que está pasando en Ucrania, pero nunca lo haremos público».

Estos políticos tienen razón en una cosa: las democracias están realmente en peligro en todo el mundo. Pero debemos decirlo claramente: la amenaza no proviene de una nacionalidad, una cultura o una religión en particular. La verdadera amenaza es la extrema desigualdad, el belicismo guiado por el lucro y la aplicación selectiva de los derechos humanos fundamentales. Y la única forma de resistir este peligro es rechazar las divisiones, dejar de demonizar a pueblos enteros y exigir el retorno a un diálogo realista, a una voluntad de compromiso y a la consideración de las preocupaciones en materia de seguridad de todas las partes.

Mi organización, nuestra organización, la Alianza de la Izquierda Post-Soviética, reúne a objetores de conciencia, desertores y exiliados políticos de Rusia y Ucrania, que mantienen un estrecho contacto con grupos clandestinos y perseguidos contra la guerra de ambos lados del conflicto. Recopilamos y sistematizamos las pruebas de las violaciones y represiones que desgarran nuestros países, y siempre estamos dispuestos, felices y agradecidos de apoyar a quienes comparten nuestra lucha. Y en cuanto a Ucrania, según el fiscal general de Ucrania, solo en los primeros seis meses de este año, Ucrania ha registrado 125.000 nuevos casos de deserción u objeción de conciencia.

Las entregas de armas, y esta guerra en sí, no tienen nada que ver con la libertad, no tienen nada que ver con la democracia, y no tienen nada que ver con los intereses del pueblo ucraniano, ni con los del Estado ucraniano.
Solo sirven a una cosa: los intereses de la camarilla neoconservadora transatlántica, mis queridos amigos.

Y, por último, cuando afirman que apoyar esta guerra -o cualquier otra guerra- es defender a los europeos y sus derechos, quiero dejar muy claro que ningún europeo puede confiar verdaderamente en sus derechos mientras los derechos humanos y democráticos no se apliquen a todos.


La conferencia finalizó con el compromiso de todos los participantes de celebrar una nueva conferencia en Londres en junio de 2026, cuyos anfitriones serán los compañeros y compañeras de Stop the War.


Reportaje realizado por Rogelio Obrador para Tribuna Socialista

Declaración de ASTRADE sobre el mal llamado acuerdo de paz para Gaza


Tras el genocidio, llega el negocio

El mundo se ha dislocado. Los ataques contra la clase trabajadora y los derechos de los pueblos son más brutales que nunca. En esta declaración podíamos hablar de lo que está sucediendo en Francia o de la guerra de Ucrania, que también forman parte de esa dislocación, en la que el capital financiero no tiene otra salida que alimentar el negocio de la destrucción: destrucción de derechos laborales y sociales, como se pretende en una Francia, aun a riesgo de llevarse por medio a la mismísima V República; destrucción física de personas territorios, como sucede en Ucrania, con el “botín” de la energía, la agricultura y las tierras raras como telón de fondo; o como sucede en Palestina, donde se masacra al pueblo gazatí para después someterlo a la esclavitud y el apartheid en una zona franca, sin derechos, que se convertirá en la “nueva Gaza”, el sueño dorado de cualquier especulador o fondo buitre; y por encima de todo, el negocio de la destrucción que, en sí mismo, supone la industria del armamento.

Por la importancia y la solidaridad que el sufrimiento y la resistencia palestina tiene para la clase trabajadora del mundo entero, decidimos dedicar esta editorial al mal llamado “acuerdo de paz”, ratificado el lunes 13 de octubre en el show de Trump, presentado en Egipto.

El “plan de paz” que Trump ha diseñado junto a Netanyahu, no pasa de ser un alto el fuego, que veremos su duración. Israel obviamente ha escenificado que lo acepta y a Hamás no le ha quedado otra salida que firmarlo, para frenar el exterminio y parar la hambruna, a cambio de una serie de condiciones que someten un más, si cabe, al pueblo palestino.

Después del Genocidio cometido por el Estado sionista de Israel, llega Trump, para liderar las hordas de carroñeros del capital financiero que han puesto sus ojos en la “reconstrucción” de Gaza.

Como también pretender hacer en Ucrania, la propuesta de Trump supone la imposición de una capitulación total para el pueblo palestino, una bendición del genocidio perpetrado por el gobierno sionista de Israel y una vía abierta para los intereses especulativos del capital.

Sin duda alguna, la parte positiva es el fin de las bombas y la matanza indiscriminada de gazaties, a cambio de consolidar a Israel como un estado colonialista bajo la tutela de Estados Unidos y sus aliados en occidente negando el reconocimiento del Estado Palestino.

Veamos punto por punto, los acuerdos firmados el 13 de octubre:

  1. “Gaza será una zona libre de terrorismo, desradicalizada, que no representará una amenaza para sus vecinos”. Es decir, toda oposición al régimen de Apartheid del estado sionista de Israel será disueltos, y sus miembros tratados como terroristas.
  1. «Se reconstruirá Gaza en beneficio de su población, que ya ha sufrido más que suficiente«. Los palestinos serán mano de obra barata, al servicio del capital especulativo, muy probablemente para la construcción de los complejos turísticos anunciados por Trump. Quizá una zona franca libre de impuestos y de derechos laborales.
  1. «Si ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará de manera inmediata. Las fuerzas israelíes se retirarán a la línea acordada para preparar la liberación de los rehenes. Durante este tiempo, se suspenderán todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería, y se congelarán las líneas de batalla hasta que se cumplan las condiciones para la retirada escalonada completa.» De momento, se ha producido un alto el fuego, pero las tropas israelís siguen presentes, sin compromiso cierto de retirada.
  1. «En un plazo de 72 horas desde que Israel acepte públicamente este acuerdo, serán devueltos todos los rehenes, vivos y fallecidos». Lo que es una buena noticia, aún lo es más para Netanyahu que estaba muy presionado por parte del propio pueblo israelí para liberar a los rehenes y poner fin al conflicto.
  1. «Cuando todos los rehenes sean puestos en libertad, Israel liberará a 250 presos condenados a cadena perpetua más 1.700 gazatíes que fueron detenidos después del 7 de octubre de 2023, incluyendo a las mujeres y los niños detenidos en ese contexto. Por cada rehén israelí cuyos restos sean entregados, Israel entregará los restos de 15 gazatíes fallecidos». Significa la liberación de todos los presos israelís, pero no de todos los presos palestinos, que llevan años en las cárceles israelís (años antes del 7 de octubre de 2023). Datos publicados por la BBC, aludiendo a fuentes del Ministerio de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos, a principios de este año había 10.200 palestinos y palestinas en cárceles israelitas; un tercio de ellos y ellas sin haber pasado por juicio alguno.
  1. «Una vez devueltos todos los rehenes, se les dará amnistía a los miembros de Hamás que se comprometan a la coexistencia pacífica y a desmantelar sus armas. A los miembros de Hamás que deseen abandonar Gaza se les proporcionará un pasaje seguro a los países de acogida.», Desarme y exilio de los miembros de Hamás. Palestinos que se unirán a los 7,5 millones que han sido expulsados de su tierra a lo largo de 8 décadas, incluyendo los que sobreviven como pueden en los campos de refugiados de Líbano, Siria o Jordania, y en los campos de refugiados de la propia Gaza y Cisjordania.
  1. «Después de que se acepte este acuerdo, se enviará inmediatamente toda la ayuda a la franja de Gaza. Como mínimo, las cantidades de ayuda serán coherentes con lo comprometido en el acuerdo del 19 de enero de 2025 relativo a la ayuda humanitaria, incluida la rehabilitación de infraestructuras (agua, electricidad, alcantarillado), la rehabilitación de hospitales y panaderías, y la entrada del equipo necesario para retirar escombros y abrir caminos.». Ayuda humanitaria a cambio de la rendición de Hamás.
  1. «La entrada de la distribución y la ayuda en la franja de Gaza se realizará, sin interferencias de las dos partes, a través de las Naciones Unidas y sus agencias, y la Media Luna Roja, además de otras instituciones internacionales no asociadas en modo alguno con ninguna de las partes. La apertura del paso fronterizo de Rafah en ambas direcciones estará sujeta al mismo mecanismo aplicado en virtud del acuerdo del 19 de enero de 2025». Más condiciones para la ayuda humanitaria.
  1. «Gaza se regirá bajo el gobierno transitorio temporal de un comité palestino tecnocrático y apolítico, responsable del funcionamiento cotidiano de los servicios públicos y los cuerpos de gobierno para la población de Gaza». Es decir, Gaza será gobernada de forma no democrática.
  1. “Este comité estará compuesto por palestinos calificados y expertos internacionales, con la supervisión de un nuevo organismo internacional de transición, la “Junta de la Paz”, que estará encabezada y presidida por el presidente Donald J. Trump, con otros miembros y jefes de Estado que se anunciarán, incluido el ex primer ministro Tony Blair”. Trump se proclama “amo y señor” de Gaza, y gobernará de facto, por encima de Blair, miembro del conocido «trío de las Azores» junto Bush y Aznar.
  1. «Este órgano establecerá el marco y se encargará de la financiación de la reurbanización de Gaza hasta que la Autoridad Palestina haya completado su programa de reformas, tal como se esboza en diversas propuestas, incluido el plan de paz de la presidencia de Trump en 2020 y la propuesta saudita-francesa, y se pueda retomar el control de Gaza de forma segura y efectiva. Este organismo recurrirá a las mejores normas internacionales para crear una gobernanza moderna y eficaz que sirva a la población de Gaza y sea propicia para atraer inversiones«. Es decir, Trump será el responsable de la reconstrucción de Gaza y de atraer inversores, por lo que ha puesto al frente del “negocio” a su yerno, Jared Kushner, para la construcción de la zona franca comentada en el punto 2.
  1. «Se creará un plan de desarrollo económico de Trump para reconstruir y darle energía a Gaza convocando a un grupo de expertos que han ayudado a crear algunas de las modernas y prósperas ciudades de Medio Oriente. Grupos internacionales bienintencionados han elaborado muchas propuestas de inversión meditadas e ideas de desarrollo apasionantes, que se tendrán en cuenta para sintetizar los marcos de seguridad y gobernanza que atraigan y faciliten estas inversiones que crearán empleo, oportunidades y esperanza para la Gaza del futuro». Por si no quedaba claro lo del negocio de Trump y su comparsa de carroñeros.
  1. «Se establecerá una zona económica especial con tarifas arancelarias y de acceso preferencial que se negociarán con los países participantes». Por si no quedaba claro lo de la zona franca libre de derecho laborales y aranceles. Para los incrédulos, recuerden la pretensión del inversor Sheldon Adelson de instalar una sucursal de Las Vegas en Europa, concretamente en Alcorcón (Madrid), cuyas condiciones era tan leoninas que ni Esperanza Aguirre fue capaz de implementarlas.
  1. «No se obligará a nadie a abandonar Gaza, y quien desee marcharse será libre de hacerlo y de regresar. Animaremos a la gente a quedarse y les ofreceremos la oportunidad de construir una Gaza mejor.» Lo que se suele decir «lentejas, sino te gustan las dejas» como si al pueblo palestino le quedara otra opción. El acuerdo nada dice de la posibilidad de regreso de más del 70% de la población palestina que, desde 1948 ha ido siendo expulsada de su tierra y que vive exiliada.
  1. «Hamás y otras facciones acuerdan no desempeñar ningún papel en el gobierno de Gaza, ni directa, ni indirectamente, ni de ninguna forma. Todas las infraestructuras militares, terroristas y ofensivas, incluidos los túneles y las instalaciones de producción de armas, serán destruidas y no se reconstruirán. Habrá un proceso de desmilitarización de Gaza bajo la supervisión de observadores independientes, el cual incluirá poner fuera de uso las armas de manera permanente mediante un proceso acordado de desmantelamiento, que será apoyado por un programa de recompra y reintegración con financiamiento internacional, todo ello verificado por los observadores independientes. Nueva Gaza se comprometerá plenamente a construir una economía próspera y a coexistir pacíficamente con sus vecinos.» Es decir, se cercena la capacidad de autodeterminación del pueblo palestino y se deja a los gazatíes indefensos ante las arbritrariedades de Trump, Netanyahu, Blair y sus secuaces.
  1. «Los socios regionales proporcionarán una garantía para asegurar que Hamás, y las facciones, cumplen sus obligaciones y que Nueva Gaza no representa ninguna amenaza para sus vecinos ni para su población.». Sin comentarios.
  1. «Estados Unidos trabajará con socios árabes e internacionales para desarrollar una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por su sigla en inglés) temporal que se desplegará inmediatamente en Gaza. La ISF entrenará y prestará apoyo a las fuerzas policiales palestinas de Gaza que hayan sido investigadas, y consultará con Jordania y Egipto, quienes tienen amplia experiencia en este campo. Esta fuerza será la solución de seguridad interna a largo plazo. La ISF colaborará con Israel y Egipto para ayudar a asegurar las zonas fronterizas, junto con las fuerzas policiales palestinas recién formadas. Es fundamental impedir que entren municiones en Gaza y facilitar el flujo rápido y seguro de mercancías para reconstruir y revitalizar Gaza. Las partes acordarán un mecanismo de desactivación de conflictos«. ¿No estaban para eso los cascos azules de la ONU? Pues parece ser, que no. Trump quiere asegurarse de que las tropas le obedezcan solo a él, y que colaboren con su fiel aliado, el ejército sionista.
  1. “Israel no ocupará ni se anexionará Gaza. A medida que la ISF establezca control y estabilidad, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) se retirarán basándose en normas, hitos y plazos vinculados a la desmilitarización que se acordarán entre las IDF, la ISF, los garantes y los Estados Unidos, con el objetivo de lograr una Gaza segura que ya no represente una amenaza para Israel, Egipto o sus ciudadanos. En la práctica, las IDF entregarán progresivamente el territorio de Gaza que ocupan a la ISF, de acuerdo con un acuerdo que alcanzarán con la autoridad de transición, hasta que se retiren completamente de Gaza, salvo por una presencia de perímetro de seguridad “. Es decir, que el ejército israelí seguirá ocupando parte de Gaza por tiempo indefinido, y no se retirará completamente. Además de garantizar que Gaza continuará siendo una cárcel a cielo abierto, de ahí el “perímetro de seguridad” -un eufemismo para no llamarlo cercado-.
  1. «En caso de que Hamás retrase o rechace esta propuesta, todo lo anterior, incluida la operación de ayuda ampliada, se llevará a cabo en las zonas libres de terrorismo entregadas por las FDI a la ISF«. Israel tendrá la excusa perfecta para no retirarse si las tropas de Trump deciden que Hamás se retrasa o no colabora.
  1. «Se establecerá un proceso de diálogo interconfesional basado en los valores de la tolerancia y la coexistencia pacífica para intentar cambiar las mentalidades y las narrativas de palestinos e israelíes, haciendo hincapié en los beneficios que pueden derivarse de la paz». ¿Pueden imaginar lo que puede ser un proceso de mediación liderado por Trump, bajo la coacción y la amenaza permanente del pueblo palestino? ¿Mediación entre dos, pero sin contar con una de las partes?
  1. «Mientras avance la reconstrucción de Gaza y se lleve a cabo fielmente el programa de reforma de la AP, puede que por fin se den las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación y la condición de Estado de Palestina, que reconocemos como la aspiración del pueblo palestino.» No se reconoce el Estado palestino, más que como aspiración del pueblo palestino, y se niega cualquier posibilidad en el presente o en el futuro inmediato de reconocimiento del Estado palestino, aspiración que Netanyahu ya se ha encargo de negar.
  1. «Estados Unidos establecerá un diálogo entre Israel y los palestinos para acordar un horizonte político de coexistencia pacífica y próspera» ¿Quiénes son esos palestinos con los que se establecerá un diálogo, si están muertos, esclavizados o exiliados?

Como los lectores de Tribuna Socialista podrán apreciar, la detención, como mínimo temporal del genocidio del pueblo palestino, es un chantaje sin precedente que no augura ninguna paz duradera. Palestina ha sido sometida a su venta al mejor postor, que en este caso es Donald Trump, que se autoproclama Imperator vero del mundo y amo y señor de «nueva Gaza», condenando al pueblo palestino a la ocupación y la injusticia social, a cambio de que Israel deje de matar a los hijos de Palestina.

Es evidente que el fin de las muertes de palestinos es necesaria, aunque, tras el 13 de octubre, el Estado sionista de Israel continúa disparando impunemente contra palestinos desarmados. Son muchos los motivos que nos impiden llamar a este vodevil ideado por Trump «acuerdo de paz».

Animamos a la militancia socialista, y a todo aquel que se reclame del género humano, a seguir resistiendo y movilizándose, a organizarse para detener la barbarie de todos aquellos que se arrogan el poder de decidir sobre la vida o la muerte de inocentes.

No habrá justicia mientras los territorios ocupados ilegalmente desde 1948 sean devueltos al pueblo palestino, ni en tanto que no sean juzgados Netanyahu y todos los miembros de su Gobierno genocida.

La Junta Directiva
16 de octubre de 2025

CONTRA EL GENOCIDIO EN PALESTINA: RUPTURA DE RELACIONES CON ISRAEL

Desde la corriente de opinión Izquierda Socialista – PSOE, condenamos el genocidio que está perpetrando Israel en Gaza contra el pueblo Palestino.

A fecha de hoy son más de 66.000 mil personas las asesinados y otros miles las mutiladas y desaparecidas simplemente por ser palestinos, entre ellos miles de niños, niñas y ancianos. La seguridad del Estado no puede ser la excusa para realizar está barbarie, tal como ha reconocido la Corte Penal Internacional emitiendo una orden de arresto contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, por cargos que incluyen crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por Israel desde el 7 de octubre de 2023.

Desde I.S.-PSOE, rechazamos las proclamas de las derechas españolas con su tibieza cómplice ante estos hechos y, afirmamos las valientes y decididas acciones del Gobierno progresista de España y a su Presidente en apoyo del pueblo palestino.  

Instamos a todas las instituciones públicas democráticas, y a la ciudadanía en general, a impulsar iniciativas que denuncien el genocidio y sirvan para frenar la salvaje actuación del gobierno sionista. Secundamos todas las propuestas, aun escasas, adoptadas por las Naciones Unidas en este sentido. El pueblo palestino tiene derecho a su territorio, a su vida y a un futuro digno y en paz.

Pedimos el inmediato alto el fuego y el rápido acceso de toda la ayuda humanitaria exigida por la situación creada. La humanidad no debe tolerar lo que está sucediendo. No podemos permitir la horrible frase “hay que terminar el trabajo”, que no es otra cosa que un genocidio.

Denunciamos el apoyo, en todos los ámbitos, del gobierno de los EE.UU. a las atrocidades que se están cometiendo.  Nos solidarizamos con todos los movimientos de los pueblos del mundo que están denunciando el genocidio de Israel sobre el pueblo palestino.

Desde Izquierda Socialista pedimos al Gobierno progresista de España que mantenga todas las iniciativas adoptadas hasta el momento, y en particular que acuerde la inmediata ruptura unilateral de relaciones de todo tipo (diplomáticas, económicas, militares, culturales, etc.) con el Gobierno de Israel, hasta que cese su agresión actual y que el pueblo palestino haya recuperado todos sus derechos. Esta misma posición debería ser tomada por la Unión Europea apoyándose en las resoluciones de la ONU y el derecho internacional humanitario.

Desde Izquierda Socialista hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas de España a seguir sin descanso en su denuncia del genocidio del pueblo palestino. En ese sentido apoyamos y compartimos todos los llamamientos a la movilización y a la huelga que están proponiendo las organizaciones sindicales, como CC.OO, UGT en toda España, así como otras entidades de la sociedad civil integradas en #PararlaGuerra.

En particular nos dirigimos a los compañeros socialistas de todos los territorios, fieles a nuestra historia y convicciones, para tomar todo tipo de decisiones que acompañen y fortalezcan la lucha contra el genocidio y la barbarie en desarrollo en Palestina.  


Comisión Permanente Federal de IS-PSOE

izquierdasocialista@psoe.es
29 de septiembre de 2025

Dos caras de la misma moneda: la sumisión institucional a Trump y la resistencia de los pueblos

En la cumbre de la OTAN en La Haya, celebrada en la última semana de junio, vimos los roles que se juegan en la OTAN: El presidente de los USA, señor y jefe de la estructura militar; y por otro lado a los presidentes de los países aliados, incluido el Sr. Rutte, ejerciendo de lacayos, con la honrosa excepción de Pedro Sánchez, aunque no exento de contradicciones.

Justo un mes después, el 27 de julio, la presidenta de la Comisión Europea (UE), la Sra. Von der Leyen, se arrastraba hasta Turnberry (Escocia), para aceptar todas las condiciones de Trump.

Esto, en realidad, no es nada nuevo. Lo que ha cambiado es que se han terminado las escenificaciones que daban la impresión de que las relaciones eran entre iguales; tanto en el seno de la OTAN, como en las relaciones bilaterales USA-UE. La escenificación ya no cabe por la forma de relacionarse del presidente de los Estados Unidos, propia de un matón sin límites, lo que ha retificado con su discurso en el plenario de la Asamblea General de la Onu del día 23 de septiembre.

En términos políticos, estos cambios sustanciales, en apariencia formales, significan que, el mayor imperialismo del planeta, los USA, ha emprendido el camino de la guerra y de la destrucción de los derechos de los pueblos, empujando a ello a los demás imperialismos.

Recordemos que la RAE define imperialismo como: “Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política.”

Desde la confrontación colonial entre potencias, cuyo inicio se remonta al siglo XV y que culminó con las dos guerras mundiales en el siglo XX, lo que verdaderamente ha cambiado es que ya no quedan nuevos mercados por conquistar, ahora se los tienen que arrebatar unos a otros.

Esta dinámica explica, sin que ello justifique, el genocidio que Israel está perpetrando en Gaza. Se pisotea el derecho internacional, los derechos humanos y se pretende exterminar a un pueblo entero. Es un aviso de hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos; sostén económico, político y militar del Estado sionista, sin cuyo apoyo no sería capaz de hacer lo que está haciendo.

La ocupación de parte de Ucrania, la reacción de Putin ante la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas y la contienda entre los USA y Rusia por ver quién es el proveedor de energía en Europa, nos han metido en una guerra en territorio europeo que va camino de los 4 años de conflicto y una brutal sangría de vidas, a ambos lados de los frentes; vidas principalmente de jóvenes pertenecientes a familias humildes y trabajadoras, tanto rusas como ucranianas. Con una situación que es difícil predecir cómo puede terminar, con las supuestas violaciones del espacio aéreo de diferentes países de la UE/OTAN, por parte rusa.

Putin está midiendo hasta dónde está realmente dispuesta a llegar la UE, pues el servilismo ante Trump ya no garantiza que los USA se involucren en la defensa de Europa. Solo hay que ver como Trump presiona a Zalensky para que trague con una paz, por no llamarle rendición. Putin y Trump se miden a su vez mutuamente. La diferencia es que los USA han conseguido sus objetivos económicos y militares, por lo que se explica que ya no tengan interés en mantener el conflicto, aunque no le importe lo más mínimo que este se prolongue en el tiempo; a fin de cuentas, cuanto más dure la Guerra, más armas venderá a sus clientes europeos.

Lo hemos abordado en otras editoriales de Tribuna Socialista, pero no está de más recordar que a principios del presente siglo los EE.UU., prácticamente no exportaba Gas natural Licuado (GNL) a la UE. En último lustro (2020 – 2025), los USA han pasado a ser el mayor proveedor de GNL en la UE y en Gran Bretaña, alcanzando en 2022 el 26% del suministro. Por el contrario, Rusia ha perdido este mercado; antes de 2022, Rusia abastecía a la UE entre el 40 y el 45% de nuestras necesidades de GNL.

En la reunión de finales de julio, en la que la presidenta de la Comisión Europea se tragaba todas las condiciones impuestas por Trump, la UE se ha comprometido a comprar energía a los USA por valor de 750.000 millones de dólares (1).

La guerra en Ucrania lleva más de tres años sirviendo de excusa para desatar una guerra social contra todos los pueblos de Europa, provocando perdidas de poder adquisitivo de los salarios por la vía de la inflación en el quinquenio 2020 – 2024: el IPC general acumulado ha sido del 16,32%, frente al 12,53% del incremento promedio de los salarios en convenio colectivo. Es importante señalar que el IPC de los Alimentos y bebidas sin alcohol se ha disparado en el mismo periodo al 27,67%.

Esta guerra ha sido también la excusa de Trump para que Europa destine miles de millones de euros cada año a la compra de armamento estadounidense, poniendo de este modo una piedra de molino sobre cualquier pretensión de independencia económica y militar europea respecto de los USA. Esto, es lo que está provocando, entre otras cosas, las medidas anti obreras de los gobiernos de Macron.

En nuestro país, incrementar el gasto militar ira directamente contra el gasto social, por muchos juegos de números que haga el Gobierno: en 2020 España destinó un 1% del PIB a gasto militar (11.292 M€); en 2024 el porcentaje del PIB alcanzó el 1,4 %, pero al haber crecido el PIB, la cifra nominal de gasto en defensa fue de 24.122 M€, lo que representa un incremento del 113,62% del presupuesto en Defensa, para dicho periodo. Si en 2035 España aplicase el 5% de gasto en defensa acordado por la OTAN, en base al PIB de 2024, nuestro gasto militar será de 86.150 M€.

Estas cifras astronómicas en gasto militar deteriorarán, más de lo que ya se están deteriorando, los servicios públicos que los contribuyentes pagamos: Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia, además del resto de servicios públicos.

Con sus cifras y con la situación de los servicios públicos en cada país, esta situación es parte de esa guerra social contra todos los pueblos de Europa. Es una agresión a la clase trabajadora europea.

Frente a este devenir de hechos políticos, económicos y bélicos está la resistencia de los pueblos

La primera y más importante resistencia es la del pueblo palestino, que lleva más de 75 años defendiendo su tierra contra la ocupación ilegal de Israel, que se ríe de las resoluciones de la ONU y de las convenciones y tribunales internacionales.

Muerte, cárcel, pobreza, exilio…y ahora exterminio, es lo que Israel lleva aplicando en Palestina desde 1948. A pesar de ello, la Unión Europea mantiene estrechas relaciones comerciales con un Estado criminal. Y somos aliados del principal socio y protector, que no menos criminal, del estado sionista.

Los pueblos resisten, como lo está haciendo el pueblo francés, ante la política de Macron y sus gobiernos; pretenden aumentar el gasto en defensa hasta los 64.000 millones de euros, frente a los 32.000 que destinaba Francia en 2017, cuando Macron llegó al Eliseo. Para paliar el incremento del gasto militar, la contrapartida es congelar las pensiones, los sueldos de los funcionarios, sustituir solo 1/3 de las jubilaciones que se produzcan y congelar todas las partidas sociales: Sanidad, Educación…entre otras medidas, para ahorrar 44.000 millones de euros.

El pueblo francés salió a la calle el 18 de septiembre para rechazar estas decisiones de los gobiernos de Macron. Como a los madrileños que el día 14 salieron a la calle a protestar por la participación del equipo de Israel en La Vuelta ciclista, la mayoría de los medios de comunicación dijeron que las manifestaciones francesas fueron violentas. Si protestar en las calles, una forma en que los pueblos pueden hacer ver su punto de vista, es violento, cómo hay que calificar a matar a 20.000 niños y niñas en dos años, cómo hay que llamar a no llegar a fin de mes y tener que optar entre comer o poner la calefacción…

Los pueblos resisten enviando contundentes mensajes, como el del pueblo madrileño el 14 de septiembre. Mensajes que llegan y que animan a tomar medidas contra la indecente senda por la que nos llevan las instituciones y los organismos internacionales. No es casualidad que, tras la suspensión de la etapa final de La Vuelta, RTVE haya comunicado que si Israel participa en el próximo certamen de Eurovisión España no lo hará. No es casualidad que la Fiscalía General del Estado haya abierto una investigación sobre los crímenes de Israel en Gaza. No es casualidad que, en otros deportes como en el fútbol internacional, comience a reivindicarse la exclusión de los equipos de Israel y no es casualidad que nuestro Gobierno haya decretado el embargo de armas a Israel, por muchas limitaciones que esta medida tenga. Pueden parecer gestos, pero no lo son. Es la evidencia de que, a pesar del silencio de los grandes medios de comunicación y del ejercicio institucional de mirar para otro lado, la presión que la resistencia de los pueblos hace llegar a las instituciones tiene efectos.

Hace pocos meses, muchos de los que hoy hablan abiertamente de genocidio se negaban a mencionar este término, punto al que Felipe VI ha evitado llegar en su intervención ante la ONU del día 24 de septiembre. Hoy solo quedan los de siempre negando el genocidio. Hasta las sumisas instituciones europeas se ven compelidas a tomar medidas contra Israel, lentas y limitadas, pero empujados a tomarlas.

Es necesario responder al sentimiento y la acción que están tomando los pueblos de España hacia el Gobierno, con un mensaje claro: no hay medias tintas RUPTURA TOTAL DE TODAS LAS RELACIONES CON EL ESTADO SIONISTA.

Desde Tribuna Socialista llamamos a participar en todas las movilizaciones y actos contra la guerra y contra el genocidio y, en particular a participar en la jornada de protesta que convocan UGT y CCOO para el 15 de octubre en los centros de trabajo, tanto públicos como privados.

El Comité de Redacción

  1. https://www.rtve.es/noticias/20250727/trump-von-der-leyen-escocia-acuerdo-aranceles-guerra-comercial/16678460.shtml
Redacción de Tribuna Socialista

Nuevo curso, sí, pero con asignaturas pendientes.

En estos últimos meses hemos visto como otra de las justas, legítimas y necesarias aspiraciones de la clase trabajadora, una vez más ha sido truncada, en lo que respecta a la posibilidad de reducir la jornada de trabajo para aquellas personas que -en torno a 13 millones- aún tienen las 40 horas de trabajo semanales.

La propuesta de ley que ha sido llevada a Cortes y rechazada tras las enmiendas a la totalidad por la derecha catalana y, con los apoyos de PP y Vox, dejan por el momento esta mejora de las condiciones de trabajo fuera del alcance de la mayoría, ya que unos 4 millones de trabajadores trabajan jornadas inferiores a la norma de 1983, bien por acuerdos o tras la negociación en los convenios colectivos.

La derecha política y empresarial, junto con sus patronales, no ven con buenos ojos que un trabajador pueda reducir su jornada media hora al día. Algo que indigna y cabrea a muchos, pero a otros tampoco nos sorprende:

¿Cuántos derechos y conquistas de los trabajadores se han conseguido con acuerdos en Cortes, con el apoyo de la derecha y la extrema derecha?

No cabe duda que abrir el debate político sobre la necesidad de reducir la jornada laboral como mejora de las condiciones de trabajo, sobre todo en sectores más explotados, por la falta de control horario, y el abuso con las horas extras no retribuidas, es muy importante, pero tal vez se ha llevado por la vía menos favorable para que prospere, más ahora, con un tablero político tan fragmentado.

Hemos visto a los secretarios generales de los Sindicatos de CCOO y de la UGT bastante activos junto con la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, para la elaboración de la norma. También han estado en diferentes actos como el del pasado 22 de julio en el Auditorio Marcelino Camacho (totalmente abarrotado), coincidiendo con el último día de trabajo en Cortes, previo a las vacaciones, en el que no estaba en el orden del día para el debate parlamentario la reducción de la jornada a las 37,5 horas, debido a que Junts mantenía su postura contra la aprobación de la ley. Tras la vuelta de vacaciones, y como ya estaba anunciado, el miércoles 10 de septiembre CCOO Y UGT hacen un llamamiento a los trabajadores para acudir a la protesta frente al Congreso de los diputados en Madrid a las 16.00 horas; también se hicieron concentraciones y movilizaciones en diferentes comunidades autonómicas, el día que se votaría la ley para la reducción de la jornada laboral, que como todas sabéis, no salió adelante.

Según han expresado en diferentes actos los dirigentes de UGT y CCOO, la reducción de la jornada de trabajo en 37.5 horas es solo el principio, ya que el objetivo es llegar a 32 semanales, un objetivo muy ambicioso que va a necesitar del empuje de la clase trabajadora organizada. La duda que se nos plantea ahora es cómo se va a retomar la posibilidad de conseguir este derecho: ¿se volverá a llevar la ley a Cortes cuando se considere que el “terreno” político es el idóneo? Tal vez, para estas cuestiones, propias de los intereses la mayoría trabajadora, el único terreno propicio para sacar adelante esta, como cualquier otra reivindicación, pasa porque las dos grandes Organizaciones Sindicales (UGT Y CCOO) informen, debatan, organicen y movilicen a los trabajadores en sus centros de trabajo y empresas, que llamen a la unidad en manifestación en las calles, donde verdaderamente el terreno nos es más favorable, con la unión y la fuerza que se necita para arrebatar derechos al Capital. Un Capital feroz que no cesa en destruir derechos y conquistas conseguidos hace años tras las luchas de las trabajadoras y los trabajadores.

“Mantener lo conquistado para avanzar”, este ha sido el lema de los sindicatos recientemente. Reconociendo de algún modo la situación por la que estamos pasando y el peligro que corren nuestros derechos. Pensiones, sanidad, educación, dependencia todos los servicios públicos están sufriendo un nuevo ataque con políticas que, bajo el amparo de leyes que permiten la privatización, buscan desmantelar los pilares fundamentales del Estado de Bienestar, como es el claro ejemplo de la Sanidad o la Educación.

No podemos olvidar el problema de la vivienda, con alquileres abusivos, en función de los salarios. En un artículo El Mundo el 22 de julio 2025: “Los salarios reales sólo han subido un 2,76% en 30 años “, siendo España el cuarto país de la OCDE con menor subida salarial de las últimas décadas. Estos datos dejan claros signos del trasvase que está sufriendo la renta del trabajo a las rentas del capital, bien por los bajos salarios y pensiones o bien el aumento desmesurado del IPC en los últimos años. Esta situación implica a los Sindicatos en las negociaciones de los convenios colectivos la obligación de negociar salarios que permitan hacer frente con las necesidades de las familias, recuperando el poder adquisitivo perdido. Incrementar salarios por encima del IPC, ya que, de no ser así, no estaríamos hablando de una subida real de salario. En la Comunidad de Madrid el salario medio es de 33.000€ incluyendo los sueldos de los altos cargos, pero la gran mayoría de los sueldos están en los 23.000€. Salarios que están, en su mayoría, más cerca del SMI.

Todas estas reivindicaciones estarían vacías de sentido si no mencionamos la lucha por la libertad de Palestina, contra el Gobierno genocida y terrorista de Netanyahu, que mata con bombas y de hambre a la población civil.

Juan Fernando Díaz-Mayordomo
Sindicalista de UGT, en Madrid.

El empresariado se queda con millones de horas trabajadas

Los datos que figuran en las tablas del Instituto Nacional de Estadística (INE) -los más recientes corresponden al 4º trimestre de 2023- dicen que en España se realizan 6.341.000 horas extraordinarias semanales, es decir, que en computo anual estamos hablando de más 330 millones de horas extraordinarias, esto, traducido a contratos de jornada completa de 8 horas diarias o 1.826 horas anuales, significaría trabajo para más de 180.000 trabajadores y trabajadoras sin puesto de trabajo.

La misma fuente de datos, el INE, dice que, de esos 330 millones de horas extraordinarias, productivas y trabajadas, se paga el 60%, por tanto, el empresariado hurta no menos de 132 millones de horas extraordinarias.

La primera víctima de esta apropiación indebida es el asalariado que ha realizado el trabajo, pero no ha recibido la remuneración correspondiente. También es víctima la Hacienda Pública, pues las horas extraordinarias no pagadas tampoco están sujetas a la correspondiente retención del IRPF y, por último, es víctima el Sistema Público de Pensiones, dado que el empresario escamotea también el pago de la cuota a la Seguridad Social. Este fraude afecta a toda la sociedad y a los trabajadores y trabajadoras en particular, como asalariadas, como futuros pensionistas y como receptores de servicios públicos.

Conseguir la modificación del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores (E.T.) no fue fácil ni un regalo. La reivindicación de los trabajadores y sus organizaciones fue trabajada en la calle, con la movilización y en los tribunales de justicia, pasando por la acción ante los partidos políticos en el Congreso de los Diputados.

El PSOE, en junio de 2017, estando en la oposición, registró una proposición de ley para que las empresas tuviesen la obligación de registrar y contabilizar las horas de jornada que realizan los trabajadores en sus puestos de trabajo, modificando el artículo 34 del E.T.

En el periodo del primer gobierno de Pedro Sánchez, se legisló el Real Decreto-Ley 8/2019 en el que se introdujo el punto 9 en el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores:

Artículo 34

9. La empresa garantizará el registro diario de jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora, sin perjuicio de la flexibilidad horaria que se establece en este artículo.

Mediante negociación colectiva o acuerdo de empresa o, en su defecto, decisión del empresario previa consulta con los representantes legales de los trabajadores en la empresa, se organizará y documentará este registro de jornada.

La empresa conservará los registros a que se refiere este precepto durante cuatro años y permanecerán a disposición de las personas trabajadoras, de sus representantes legales y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

A pesar de que, desde 2019, las empresas están obligadas a “garantizar el registro de la jornada”, no todos los trabajadores tienen esa garantía y la inspección de trabajo sufre déficit de inspectores y subinspectores, como la Sanidad sufre escasez de personal sanitario, la Educación profesorado o la extinción de incendios necesita bomberos. En nuestro país hay unos 2000 inspectores de trabajo para 3,3 millones de empresas y 19 millones de asalariados y asalariadas.

Las formas que toma el incumplimiento de ley por parte empresarial son variopintas: desde el falseamiento de los datos que se plasman las hojas físicas -donde las haya- hasta el control omnímodo del método informatizado, por parte del empleador.

Mucho me temo que los datos que arroja el INE son solo una parte del total de las horas extraordinarias trabajadas y no pagadas, pues el grueso de las no pagadas, particularmente en las pymes, no llega a las estadísticas.

Este es el empresariado que se resiste a bajar el cómputo semanal de jornada hasta las 37,5, como propone el Gobierno. Hay que recordar que en los primeros años de la dictadura franquista se trabajaban 60 horas semanales -tras haber derogado la legislación de la II República que establecía la jornada semanal en 40 horas- y que, hasta la entrada en vigor de la Ley 4/1983 se trabajaban 48 horas semanales.

De los 19 millones de asalariados y asalariadas, unos 7 millones ya están por debajo de las 40 horas semanales, un derecho fijado por la negociación colectiva en sus convenios colectivos; normalmente esta es la situación en las grandes empresas. Sin embargo, esta mejora no garantiza que los trabajadores y trabajadoras de esas grandes empresas no se vean forzados a realizar horas extraordinarias no retribuidas, algo muy habitual, por ejemplo, en el sector financiero.

El incumplimiento de las leyes por parte del empresariado es un hecho facilitado por la escasa capacidad inspectora de la Administración -por el déficit ya señalado de inspectores de trabajo- y porque las multas bien son de baja cuantía o bien son recurridas hasta las altas instancias judiciales, donde el empresariado suele encontrar “la comprensión” de los jueces.

Acabar con estos desmanes y la reducción de la jornada a 37,5 horas semanales, a pesar del incremento de beneficios que la innovación tecnológica está proporcionando al empresariado, es lo que la derecha más rancia: PP, VOX y Junts han impedido con su voto en el Congreso de los Diputados el pasado día 10 de septiembre. Por encima de si son nacionalistas catalanes o españolistas, la derecha defiende los intereses de la minoría privilegiada.

Las organizaciones de los trabajadores, tanto políticas como sindicales, deberán emprender una lucha sostenida en el tiempo hasta que lo que hoy es una reivindicación se convierta en un derecho. Esta es la manera en la que la clase trabajadora ha adquirido los derechos que disfrutamos. Además, hay que mantener la vigilancia y la exigencia de que una vez que la reivindicación pase a ser ley, que se cumpla escrupulosamente, pues son demasiados los derechos que figuran en la ley, pero no todos pasan de ser un papel escrito.

Roberto Tornamira Sánchez
Fue Secretario General de FeS-UGT-Madrid

Crecen las protestas por la deriva autoritaria de Trump

El segundo mandato de Trump no está siendo un camino de rosas, sino de espinas, para los norteamericanos que comienza a reaccionar por el estancamiento de la economía, los despidos masivos en la administración pública, los recortes en los servicios públicos, la caza indiscriminada de inmigrantes y por su deriva autoritaria. Trump, hasta ahora, no está cumpliendo con su promesa de hacer grande a América de nuevo, lema que expresa su visión etnocéntrica del mundo y el reconocimiento, implícito, de que EEUU va a la baja como primera potencia mundial frente a China.

En el primer trimestre de 2025 la economía se contrajo un 1,8%, contracción que según los economistas seguirá en 2026 en porcentajes que rondarán el 1,7%. El déficit público, la deuda en manos de inversores y otros países (China en primer lugar), va camino de situarse en el 5% el máximo desde el término de la II Guerra Mundial. Y el paro ha aumentado hasta el 4,5% confirmando el desplome del mercado laboral. Datos alarmantes que la Reserva Federal intenta contener bajando en su reunión de este mes los tipos de interés que quedan entre el 4% y 4,25%, para reducir la inflación situada en el 2,9%, y prevenir el posible estancamiento económico por su errática guerra arancelaria que ha dislocado el comercio mundial.

En cuanto a los despidos masivos en la administración pública, ejecutados por Elon Musk y justificados en la necesidad de eliminar la maleza burocrática, existe una nebulosa sobre el número total de funcionarios despedidos que, según la mayoría de analistas y medios de comunicación podría rondar, o superar, los 200.000 trabajadores, muchos de los cuales conocieron su despido a través de un mensaje pregrabado enviado a su móvil conminándoles a abandonar su puesto de trabajo en treinta minutos. Despidos que han desmantelado varias Agencias Federales consideradas no esenciales, reduciendo al mínimo sus plantillas. Entre ellas la que supervisa la financiación pública de los medios de comunicación (VOA), para reducir el control del gasto de dinero público destinado a ellos. Otras Agencias desmanteladas están relacionadas con las ayudas sociales como el Consejo Interinstitucional para personas sin hogar, el Fondo para el Desarrollo Comunitario o la Agencia para el Desarrollo de Empresas Minoritarias. Medidas que afectan a los más pobres: ¡sálvese quien pueda!

Recortes y despidos que le han enfrentado con algunos jueces federales que han tirado para atrás algunos de ellos en el sector público. Como otros jueces han invalidado algunas de las detenciones y deportaciones de inmigrantes, con o sin papeles, que diferentes medios norteamericanos cifran en 350.000 personas. Deportaciones efectuadas por sorpresa con razias policiales en oficinas federales, empresas o en la calle, que rompen familias asentadas desde hace años en territorio USA, en una demostración más del matonismo que aplica a todo lo que toca. Como la eliminación —censura— que exige a los medios de comunicación de los profesionales críticos con su gestión que ha supuesto la supresión de dos Late Night de gran audiencia a la que se han plegado dos cadenas, expandiendo la autocensura por miedo a perder el puesto de trabajo. Alarde de poder que como toda persona insegura sublima con actuaciones teatrales con las que adorna sus actos, como la circense firma en el despacho Oval de sus muchos decretos siempre ampulosa y con rotulador negro para reafirmar su autoridad.

Matonismo que aplica a las relaciones internacionales con la amenaza de movilizar a su ejército o imponer sanciones económicas a los países que no doblen la cerviz ante sus dictados, siempre sujetos a lo primero que se le pasa por la cabeza en la creencia de que medidas estrambóticas de un liberalismo radical hacen grande a América. Como la defensa de los ricos que financiaron sus campañas electorales refrendando que son los poderosos los que le interesan, como el poderosísimo lobby judío encantado con su gustoso apoyo al genocida de Netanyahu, sin importarle el exterminio que ejecuta con delectación sobre el pueblo palestino. Las personas no importan, solo el negocio de la reconstrucción futura.

Tras diez meses de mandato los problemas y las protestas comienzan a emerger porque el ciudadano medio comprueba que Trump no consigue que la economía USA crezca, porque sus medidas económicas no están dando los resultados deseados por él ni por sus seguidores. La imposición de los famosos aranceles, medida estrella para hacer crecer el empleo y la riqueza del país se ha convertido en un magma en el que ya no se sabe cuáles o no están en vigor ni en qué porcentajes, por lo errático de su política económica—que no atiende a los efectos inmediatos sobre la ciudadanía—; de ahí que entre los inversores de Wall Street se haya popularizado la que denominan estrategia Taco, para significar que las inversiones bursátiles sobre el impacto de los aranceles deben realizarse contando con que Trump acaba dando marcha atrás: se acobarda (Trump Always Chickens Out). 

Ante este panorama en el que la economía camina hacia el estancamiento, y su influencia no consigue acabar con las guerras en curso como prometió (Gaza y Ucrania), Trump vuelve la mirada hacia casa con una serie de decisiones que refuerzan el autoritarismo de su Gobierno, apoyadas en la mentira y la tergiversación de la realidad, fundamento de la estrategia populista de la que es el primer Pope. Medidas que justifica en un pretendido e inexistente aumento de la inseguridad en las principales urbes del país de población mayoritariamente demócrata, a las que envía a la Guardia Nacional para vigilar sus calles con un alarde de armamento innecesario, que crea en los ciudadanos la sensación de vivir en un estado de sitio, por las detenciones irregulares y arbitrarias que realizan. La población de Washington es la primera en sufrir este recorte de libertades ciudadanas, pero la intención de Trump es hacer lo mismo en Nueva York, Chicago, Los Ángeles o Boston.

Medidas a las que se oponen los Alcaldes y Gobernadores donde se ubican esas urbes y varios jueces federales, en especial los de la capital federal, como la jueza de instrucción Zía Faruqui, que ha condenado públicamente la legalidad de los arrestos y registros de la Guardia Nacional por la brutalidad en su ejecución carente, ha afirmado: de la dignidad humana más básica. Decisiones autoritarias de Trump, que comienza a encontrar respuesta en la sociedad con el aumento de las manifestaciones de protesta contra su gestión. En sus dos últimas apariciones públicas, en la final del Open USA de tenis, y en su salida a cenar a un conocido restaurante de la capital, Trump fue abucheado en una reacción espontánea, acusándole de ser el Hitler de nuestro tiempo. Crítica social que replica acusando a los que protestan de izquierdistas peligrosos a los que responsabiliza, sin ninguna prueba, del asesinato del propagador de los mensajes ultraderechistas más extremos Charlie Kirk.

Autoritarismo que polariza como nunca a la sociedad. Según las encuestas recientes el 56% de los norteamericanos desaprueban su gestión frente al 42% que la respalda. Confirmación de lo caótico de sus políticas que dan pábulo a quienes piensan que Trump no está haciendo grande América, sino convirtiéndola en un régimen autoritario como su potencia rival China.

Vicente Mateos Sainz de Medrano.

Periodista, profesor universitario y

Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas

El pueblo palestino vencedor de la Vuelta ciclista a España 2025

El 14 de septiembre terminó la 80ª edición de La Vuelta ciclista a España, que será recordada por La Vuelta de la Indignidad.

Algunos poderes públicos y sus adláteres, como el caso de Unipublic (propietaria de La Vuelta ciclista en España), llevan tanto tiempo haciendo lo que les da la gana que piensan que son impunes e inmunes a todo y a todos. Puede que sean impunes ante la ¿Justicia? como es el caso de IDA, la presidenta de la Comunidad de Madrid, pero ni unos ni otras son impunes ante los pueblos.

Prueba de lo anterior es que la pluralidad de pueblos que componen el Estado español venía avisando desde la 5ª etapa de la edición que terminó abruptamente el domingo 14.

Contra todas las opiniones que llamaban a la sensatez, los organizadores, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, pretendieron imponer que La Vuelta era ajena a lo que está ocurriendo en Gaza desde hace dos años: un Genocidio. Ha sido otra forma de intentar negar el exterminio del pueblo palestino en la Franja de Gaza, pues, a la par de hacer cínicas declaraciones sobre la neutralidad del deporte no han parado, los líderes de la derecha de PP y VOX, de tergiversar, manipular y ningunear cualquier iniciativa o posición que hiciese el más mínimo reproche a la barbarie que el Estado de Israel está cometiendo en Gaza. Una prueba inequívoca de la connivencia con el genocidio es la fotografía de Ayuso con el equipo ciclista israelí, patrocinado por Premier Tech, el mismo día de la etapa final de La Vuelta.

El pueblo de Madrid, como en etapas anteriores lo hiciesen navarros, vascos, asturianos, gallegos y muchos otros pueblos por los que, a duras penas, a discurrido La Vuelta, decidió no dejarse amedrentar por la invasión de sus calles por fuerzas policiales cuya misión era acallar su legítima opinión de rechazo frontal al genocidio de Netanyahu y su ejército sionista.

En Madrid ocurrió lo que siempre ocurre cuando las masas irrumpen y deciden dar su opinión, esa opinión que solo es secundada por los medios de comunicación de masas “a posteriori”.

Paseo del Prado junto al Ministerio de Sanidad
Plaza de Carlos V (Atocha) Paseo del Prado junto al Ministerio de Sanidad

No ha sido la primera vez que en Madrid han tenido lugar movilizaciones en contra del Genocidio sionista, de hecho, tras el 7 de octubre de 2023, a la vista de que Netanyahu tenía un objetivo que no era rescatar a los rehenes israelitas, sino aprovechar las circunstancias para avanzar significativamente en la ocupación ilegal de Palestina, algo que llevan haciendo desde 1947. Esto ha sido posible gracias al doble leguaje de la ONU y de eso que llaman “la comunidad occidental”, quienes emiten comunicados y resoluciones para luego mirar hacia otro lado cuando Israel las incumple. Es lo mismo que está haciendo la Unión Europea y sus instituciones: balbucean decisiones de sanciones que nunca toman y dejan que pase el tiempo insensiblemente ante la muerte diaria de centenares de seres humanos en Palestina; por bombas, disparos y hambre. (1) Los Ángeles Times del 5 de septiembre cifraba en más de 64.000 los muertos en Gaza.

Los pueblos de todo el mundo tienen claro que Israel comete el crimen de lesa humanidad. Y lo está cometiendo porque el capitán del Imperialismo, los USA, está apadrinando y alimentando la masacre. Otra cosa es lo que hagan o digan los gobiernos de esos pueblos. En este sentido, el gobierno español está jugando el papel de “el tuerto en el reino de los ciegos”. Va algunos pasos por delante de sus homólogos europeos, y esto honra a Pedro Sánchez y a su Gobierno y nos dignifica a todos y todas ante el mundo, si bien las palabra tienen que ir acompañadas de hechos, por lo que ya hace tiempo que España tendría que haber roto relaciones diplomáticas con Israel, cortando toda exportación e importación e imponiendo sanciones comerciales a las empresas israelíes que hacen negocio en nuestro país.

De la derecha fascista española no cabe esperar nada más que cinismo y mentiras. Si no son incapaces de empatizar con sus propios ciudadanos, a los que falsamente ellos denominan “sus compatriotas”, a quienes dejan morir en danas, pandemias e incendios, cómo vamos a esperar que tengan algún sesgo de humanidad ante lo que ocurre en guerras y genocidios. Son fieles a sus antecesores ideológicos, aquellos que establecieron una simbiosis con el fascismo italiano y con el nacismo alemán. Por encima de todo, se identifican y apoyan con lo que hagan sus afines en el neofascismo internacional; de ahí que Ayuso otorgase una medalla a Milei cuando vino a insultar y provocar al Gobierno o que Almeida se la otorgarse a Israel cuando ya estaba iniciada la masacre en Gaza; ahora anuncian la condecoración para la indigna Organizadora de La Vuelta. Están en línea con la acción mafiosa, propia de un matón, cuando Trump chantajea a Brasil con la anulación del juicio a Bolsonaro, por golpista, o le impone aranceles del 50%.

La barbarie está a la orden del día. Solo los pueblos pueden cambiar el rumbo degenerado que la sociedad actual ha tomado. La victoria de los pueblos del Estado español ha sido la victoria del pueblo Palestino en La Vuelta ciclista, un sencillo ejemplo del poder de las masas, a pesar de no haber estado organizadas por ninguna organización política ni sindical.

Es importante continuar exigiendo la expulsión de Israel de todos los eventos deportivos y culturales, como acertadamente ha exigido RTVE a Eurovisión. Pero solo se hará justicia cuando Israel devuelva todos los territorios ocupados ilegalmente y los criminales de guerra sean juzgados. Todos los pueblos del mundo deben continuar movilizándose y exigiendo a sus gobiernos la ruptura total de relaciones con el Estado sionista israelita.

Madrid, junto al Museo del Prado
  1. https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2025-09-05/cifra-de-muertos-palestinos-supera-los-64-000
Roberto Tornamira
Socialista de Madrid

No a la guerra en Ucrania. No a la guerra social en Europa. No al genocidio en Gaza

La guerra en Ucrania cumplirá su cuarto año en unos pocos meses. Se cuentan por cientos de miles los muertos a ambos lados del frente; muertos que tienen en común su pertenencia a la clase trabajadora y ver trucada su juventud, por intereses ajenos a ellos. De la misma manera, son millones los heridos de guerra y los desplazados por el conflicto.
En Gaza se cumplen dos años desde que el ejército del Estado sionista de Israel desencadenaba un genocidio contra el pueblo palestino.
Desde la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), asociación que edita Tribuna Socialista, nos solidarizamos con el rechazo a la guerra y por la paz en Ucrania, contra la guerra social que empobrece a los pueblos de Europa, así como contra el genocidio que Netanyahu y su ejercito perpetran en Gaza.
Publicamos el llamamiento a la solidaridad que emiten los organizadores de la movilizaciones que el día 3 tendrán lugar en Berlín y Stutgard y el mensaje que la Junta Directiva de ASTRADE les ha enviado.
Por su relevancia, publicamos también la Declaración firmada por limitantes ucranianos y rusos contra la guerra.
Por último, quedamos muy atentos al desarrollo de la Conferencia-Mitin que se celebrará en Paris los días 4 y 5 de octubre, de la que informaremos en el número 170 de Tribuna Socialista.

Redacción de Tribuna Socialista

Llamamiento a la solidaridad

La coordinadora alemana del «Comité de Enlace Europeocontra la guerra – contra la guerra social»

Queridos compañeros,
El 3 de octubre, tendrá lugar en Berlín y en Stuttgart otra manifestación nacional contra la guerra y contra la guerra social. La manifestación es un signo visible


• Contra la política de guerra y la preparación de la guerra contra la Rusia por parte del gobierno Merz
• Contra el apoyo del gobierno Merz al genocidio de Gaza y las guerras de agresión de Israel contra varios países.


Cerca de 350 organizaciones, partidos políticos, seccionas de partidos, iniciativas sindicales, iniciativas de paz llaman a estas concentraciones.
Habida cuenta de la escalada bélica en Ucrania y de los preparativos de guerra contra Rusia, así como la expansión del genocidio en Gaza, llamamos a apoyar las manifestaciones nacionales mediante saludos internacionales.
Por favor, enviad breves saludos a GotthardKrupp@t-online.de antes del 27 de septiembre de 2025, que nosotros publicaremos.


En la conferencia y el mitin internacionales de los días 4 y 5 de octubre de 2025 en París daremos cuenta de todo ello. Se trata de la conferencia de la iniciativa europea en torno al llamamiento:


«Ni un céntimo, ni un arma, ni una vida para la guerra»


Web en francés: https://contrelaguerre.fr/
Web en alemán: https://gegendenkrieggegendensozialenkrieg.info/2025/08/2G/europaweit-gemeinsam-gegen-den-krieg-gegen- den-sozialen-krieg/


Con mis saludos solidarios Gotthard Krupp, en nombre de la coordinadora alemana del Comité de Enlace Europeo