Crónica del acto del 13 de mayo. ASTRADE

Guerra en Ucrania: antecedentes y consecuencias de la paz impuesta por los USA

ASTRADE organizó el día 13 de mayo un acto debate bajo el título que encabeza esta crónica. Participaron como ponentes: Manuel Pardo de Donlebún, Manuel Ruiz Robles y Baltasar Santos Fernández, quienes intervinieron en el orden en el que figuran en el cartel de la convocatoria.

El acto fue dirigido y moderado por Miguel Sagüés Navarro, socio fundador de ASTRADE y miembro de su Junta Directiva. Abogado laboralista de CCOO, jubilado.

Los ponentes coincidieron en la visión general de que Europa lleva más de tres años sufriendo una guerra en territorio ucraniano, de la que la opinión pública sabe poco y lo poco que sabe llega intoxicado por los intereses de los protagonistas reales de esta confrontación: Rusia y la OTAN, aunque los muertos los estén poniendo el los pueblos ruso y ucraniano.

Se hizo alusión a la historia de lo que es hoy la República de Ucrania, desde el s. IX con la Rus de Kiev, pasando por la invasión mongola del s. XIII, hasta su incorporación a la URSS en el s. XX, tras la Revolución proletaria de 1917. Su devenir histórico no es ajeno a su posición geoestratégica en la Europa oriental. Un territorio habitado por gran diversidad de poblaciones de distintos orígenes, que hablan distintas leguas de origen eslavo, siendo mayoritarios los hablantes de ucraniano (lengua oficial) y los ruso-parlantes muy mayoritarios en el este del país.

Igual que el resto de países de la esfera del extinto Pacto de Varsovia, Ucrania ha recibido presiones por parte de “occidente” desde los años 90 del pasado siglo, para que se desligase de la influencia rusa y que se acercase a la esfera de la Unión Europea. Se recordó que la OTAN comenzó su expansión hacia el Este europeo en 1990 pocos meses después de la caída del Muro de Berlín, empezando por la reunificación alemana y la incorporación de la Alemania unificada a la OTAN; la incorporación de Polonia, Hungría y la República Checa a la OTAN en 1999; de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia en 2004; Albania y Croacia en 2009; Montenegro en 2017; y Macedonia del Norte en 2020. Países a los que se han añadido Finlandia y Suecia en 2023 y 2024, respectivamente, ya iniciada la guerra en territorio ucraniano.

Esta expansión de la OTAN en dirección a la frontera rusa se ha producido a pesar del compromiso que el presidente de los EE.UU., George H.W. Bush alcanzó con Gorvachov; compromiso que quedó plasmado en el memorándum que Helmut Kold envió, en nombre de la OTAN, al líder soviético en febrero de 1990.

En paralelo a esta evolución histórica, las relaciones comerciales con Rusia se mantuvieron durante los tres primeros lustros del presente siglo, ya con Putin en el poder, desde diciembre de 1999.

Un punto de inflexión tuvo lugar en 2014, en paralelo a la expansión de la estructura militar (OTAN) hacia el Este, cuando se abrió el debate en Ucrania entre pro rusos y pro europeistas, y el gobierno de Yanukóvich (pro ruso) se negó a firmar el tratado de Asociación con la UE -tratado de carácter comercial que Putin intentó desactivar, por ejemplo, con la compra por parte de Rusia de 15.000 millones de dólares en eurobonos ucranianos y un precio especial en el gas ruso suministrado a Ucrania-, quedando claro que el trasfondo de este conflicto siempre ha sido económico.

Estos hechos desataron una espiral de acción reacción, con la participación de los interesados de una y otra parte: el imperialismo norteamericano (en diciembre de 2013, dos senadores estadounidenses: Christopher Murphy y John McCain alentaron a la multitud contra el gobierno ucraniano desde la tribuna de la manifestación. Dirigentes de las instituciones de la subordinada UE también se volcaron en presionar en favor de los intereses de las multinacionales de la energía. Enfrente, la oligarquía liderada por Putin.

En noviembre de 2013 comenzó la revuelta del Maidán: protestas animadas por los pro-UE, que duraron tres meses y costaron la vida a un centenar de personas, por el exceso represivo de la policía, aunque hay quién se lo imputa a francotiradores al servicio de los “pro europeos” para decantar el movimiento contra el gobierno ucraniano del momento.

La destitución de Yanukóvich en febrero de 2014 fue interpretada por los pro-rusos como un golpe de Estado. Sin entrar a tomar posición, a los participantes en el debate no se les ha escapado que la espontaneidad no es precisamente un elemento real en este tipo de hechos.

Tras la destitución del presidente, se desencadenó el conflicto armado entre el ejército ucraniano, con el gobierno en manos de los pro-UE: Truchínov (22 de febrero a 7 de junio de 2014), Poroshenko (7 de junio de 2014 a 21 de abril de 2021) y Zalenski (21 de abril de 2019 hasta la fecha). Y las milicias populares de Donetsk y Lugansk; conflicto que dejó más de 14.000 muertos, todos ellos ucranianos.

Por finalizar con los antecedentes, se hizo mención a la anexión de Crimea por parte de Rusia, tras las “también espontaneas” movilizaciones de la población ruso-parlante de Crimea, en marzo de 2014.

Europa abrió el debate de la necesidad de reducir su dependencia del gas y el petróleo ruso que venía consumiendo, mientras iba adoptando compromisos comerciales con los Estados Unidos de América para el suministro de Gas Licuado. Se recordó la voladura de los gaseoductos Nord Stream 1 y 2; sabotaje que nadie ha reivindicado, pero cuyo resultado fue el de la ruptura física del comercio de gas y petróleo de Rusia con Europa.

Sin entrar en el desarrollo de la guerra abierta que se inició en febrero de 2022 con la ocupación de territorio ucraniano, a lo que Rusia denomina “operaciones militares especiales”, el resultado es que el mercado de la energía en Europa se ha volteado en favor de los EE.UU. Un mercado de más de 40.000 millones de euros anuales. EE.UU., los mismos que ahora pretenden aparecer como mediadores para la paz imponiendo un acuerdo por el que los USA dispondrán de la explotación de las tierras raras ucranianas, fundamentales para el desarrollo tecnológico -es un contrasentido hablar de acuerdo cuando en realidad es una imposición, por lo que “acuerdo” no es más que un eufemismo-.

Es evidente que Ucrania tiene poca voz y voto en la necesaria paz. Así lo atestigua la grosera intervención de Trump y su chulesco propósito de parar la guerra a los dos días de llegar a la Casa Blanca. Las formas para imponer la paz y las humillaciones hechas a Zelenski, junto con el devenir de los acontecimientos, demuestran que esta es una guerra de la OTAN, teledirigida por los USA, frente a la Rusia atenazada por Putin y el puñado de oligarcas que se han hecho con la propiedad de las riquezas del pueblo ruso. Con un deplorable papel de los gobiernos de la UE y sus instituciones que, como dice el refrán: “Encima de puta, apaleada”, pues ha trabajado para los intereses su ¿aliado?, y este la paga con una guerra de aranceles y la dicta cuánto tienen que gastar en armamento; compras que en un 60% de la multimillonaria factura se paga en los EE.UU. Es evidentemente el “juego” con las cartas marcadas por parte de uno de los jugadores.

Los ponentes y las intervenciones de los asistentes fueron en línea de un compromiso con la paz, rememorando en este sentido Manuel Ruiz el artículo 6 de nuestra Constitución de 1931: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

Este acto ha pretendido y pretende contribuir al necesario debate contra la guerra, sabiendo que la sociedad solo es libre para comprender en ausencia de miedo, justo lo contrario a lo que estamos recibiendo a diario con las campañas gubernamentales, que buscan construir un enemigo que nos infunda terror, un método necesario para justificar el incremento de los presupuestos para la guerra. Esto no sería posible sin la participación necesaria de los medios de comunicación de masas. Mientras parece no importar la insoportable masacre, un genocidio brutal que, Israel; aliado prioritario de los USA, está cometiendo en Palestina, cebándose particularmente con la población de Gaza.

El debate, si es libre, ayudará sin duda a vislumbrar cual es el verdadero enemigo de los pueblos de Europa que sufren una guerra paralela de saqueo de sus salarios y pensiones, una guerra de destrucción de derechos sociales que amenaza de forma directa a los servicios públicos, levantados con el esfuerzo de generaciones de trabajadores y trabajadoras.

Decir ¡No a la Guerra! y ¡Ni Putin ni OTAN! No es una posición equidistante, pues desde ASTRADE no caemos en la trampa de lo malos que son unos u otros. Tomamos posición a favor de los pueblos, únicos perdedores en esta y en todas las guerras. Conscientes de que solo la movilización social puede traer la paz duradera y preservar los derechos.

El enemigo de los pueblos es el sistema económico que preserva los derechos de una minoría privilegiada frente a las necesidades la gran mayoría de la sociedad, acudiendo a la guerra y la destrucción para conseguir sus objetivos.

Roberto Tornamira
Presidente de ASTRADE

Segundo año de guerra en Ucrania ¡Alto el fuego, incondicional!

El 24 de febrero se ha cumplido el segundo año de guerra en Ucrania, desde que Putin invadió territorio ucraniano. Y el 6 de abril se cumplirán diez años desde que el Estado ucraniano iniciase una guerra civil contra la población ruso parlante del Dombás, en la región del Donestk.

                Los antecedentes de este conflicto tienen largo recorrido en el tiempo pasado. Como he leído otros artículos publicados en Tribuna Socialista y también en las editoriales de esta revista, intentaré ni repetir argumentos que están escritos.

                El hecho constatable de estos dos años de guerra es que el comercio del gas y el petróleo ha cambiado de manos. Eso, dicho así, no es bueno ni malo, pero si miramos el precio de ese cambio de manos del jugoso mercado de la energía, veremos que esta guerra es una aberración que está costando mucha sangre:

  • Entre abril de 2014 y enero de 2022, en el este de Ucrania se produjeron 14.000 muertos, 30.000 heridos, 1,4 millones de desplazados y 3,4 millones de población necesitada de ayuda humanitaria (datos de swissinfo.ch a 26 de enero de 2022). Todas las víctimas ucranianas.
  • Desde el 24 de febrero de 2022, en la guerra entre la Rusia de Putin y la OTAN de Biden se han producido, al menos, 70.000 muertos y 120.00 heridos, de los que 9.200 son civiles (datos publicados por la BBC el 30 de agosto del pasado año 2023, citando fuentes estadounidenses y de la ONU).
  • Desde el inicio de esta guerra, 4.274.440 ucranianos y ucranianas permanecen bajo protección de la UE, en distintos países de la Unión, pero son más de 8,2 millones los ucranianos que han tenido que huir de su país, por la Guerra. (datos del Consejo Europeo, actualizados a noviembre de 2023). A los que hay que sumar los más de 5 millones de ucranianos que se han visto desplazados de sus viviendas, dentro del propio territorio de Ucrania.
  • 20.000 hombres han huido de Ucrania para evitar la guerra (datos publicados por la BBC a 17 de noviembre de 2023).

                Sirva este bloque de datos para tener una dimensión de la barbarie en la que el imperialismo del s.XXI nos ha metido. Como se ve por la fecha de la información recopilada para este artículo, no son datos actualizados; es más bien difícil acceder a datos actualizados y fiables sobre el desastre de la guerra en Ucrania. Hay cifras que hablan de 500.000 muertos en los frentes de batalla, entre las bajas ucranianas y rusas. En todo caso, cientos de miles de vidas de jóvenes malgastadas por las luchas de interés entre oligarcas, multinacionales, oligopolios, etc., de un lado y de otro.

                El resultado económico también es cuantificable:

  • Desde la llegada del primer buque de Gas Natural Licuado (GNL) estadounidense al puerto portugués de Sines en abril de 2016, las importaciones en la UE de gas natural licuado de los EE. UU., han pasado de cero a 2.800 millones de pies cúbicos diarios. (Comunicado de prensa de la Comisión Europea del 9 de agosto de 2018).
  • El 25 de julio de 2018, reunidos en Washington, el presidente de la Comisión Europea, Juncker y el presidente de los USA, Trump, acordaron reforzar la cooperación estratégica UE-EE UU en materia de energía (contenido en el mismo comunicado de prensa anterior 9ago18).
  • La exportación de Gas Licuado (GNL) desde los EE.UU.,a Europa ha tenido la siguiente evolución:
  • Entre 2016 y 2017, Europa comienza a recibir 2.800 millones de pies cúbicos diarios de GNL estadounidense
  • En 2021 la cantidad de millones de pies cúbicos diarios creció hasta 6.956
  • En 2022 la cifra alcanzó los 11.200 millones de pies cúbicos diarios
  • Y 2023ha cerrado con 11.600 millones de pies cúbicos diarios
  • En 2021, en la antesala de la invasión del ejército de Putin, el precio del gas se incrementó un 361% respecto a 2020, al pasar de 10,25 €/MWh a 47,31 €/MWh en promedio, sin ninguna explicación razonable para los consumidores.
  • El 25 de marzo de 2022, la UE y los EE.UU., crearon un Grupo de Trabajo sobre Seguridad Energética, que garantizó «volúmenes adicionales de gas natural licuado para el mercado de la UE de al menos 15.000 millones de metros cúbicos en 2022, con aumentos previstos en el futuro«. (publicado por InvestigateEurope, el 8 de enero de 2023).

              Es decir, que, en escasamente 7 años, los Estados Unidos de América han pasado de vender a la UE un 314% más de Gas Natural Licuado (GNL). ¿Aún alguien se pregunta quién tenía un móvil o motivación para hacer saltar por los aires los gaseoductos Nord Stream?

              Se trata de un negocio de miles de millones de euros/dólares anuales que se está consiguiendo a sangre, fuego, destrucción y pobreza, cuyo alto coste estamos pagando los pueblos de Europa, todos los pueblos del continente.

              La mayoría de la sociedad debería exigir el ¡Alto el Fuego, incondicional!, a Putin y a la OTAN, tal como exigía el Manifiesto Internacional contra la Guerra que se desarrolló el paso año. Sería de esperar que las organizaciones mayoritarias, políticas y sindicales, en los distintos países europeos, organizasen esas protestas, como lo hicieron en 2003, contra la guerra de invasión de Irak.

Pascual Sánchez
Militante socialista en Madrid

Comunicado sobre la paz y el alto el fuego en la guerra de Ucrania

Nosotros/as, un grupo de militares de las Fuerzas Armadas españolas, retirados o en la reserva, ante la grave situación desencadenada por la guerra de Ucrania, que lleva a una escalada de muerte y destrucción, hemos decidido alzar nuestras voces, junto al clamor de otros militares de diferentes naciones, pidiendo a nuestros gobiernos que paren esta locura.

Manifestamos nuestro rechazo a la agresión de la Federación de Rusia contra Ucrania y pedimos a los gobiernos de la Unión Europea que, en vez de alimentar la guerra con más envío de armas, paren de inmediato su actuación beligerante y se impliquen de forma eficaz en las negociaciones de paz.

La guerra de Ucrania está provocando la muerte y destrucción en el corazón del continente europeo y, de continuar la escalada, conducirá irremediablemente hacia una situación incontrolable que acabará poniendo en riesgo la vida sobre el planeta.

Condenamos la invasión de Ucrania por parte de la Federación de Rusia, así como el papel agresivo de la OTAN, brazo armado de los USA, por su irrefrenable y persistente actitud de acoso y provocación, que arrastra al conjunto de Europa hacia su autodestrucción.

Hacemos un llamamiento a todos los militares retirados para que contribuyan a la denuncia de la grave situación que se avecina. Jóvenes que acabarán siendo alistados, si el conflicto se expande. Juventud que se verá obligada a despedazarse en los frentes de batalla, como preludio de un posible holocausto final. Quizás nuestros propios hijos y nietos, que irremediablemente acabarían siendo llamados a filas.

Es necesario presionar a nuestros gobiernos para que paren sin dilación esta huida hacia adelante que nos conduce a la llamada Destrucción Mutua Asegurada (DMA), una demencial estrategia puesta en marcha en el siglo pasado por las potencias nucleares.

El riesgo de pasar a una fase de escalada nuclear crece de día en día. Ninguna potencia nuclear aceptará una derrota humillante. El gigantesco número de víctimas civiles, y la enorme destrucción a la que puede verse abocada Europa, pueden llegar a ser de proporciones nunca vistas, quizá irreversibles.

Es necesario parar la guerra, es urgente y necesario el alto el fuego.

Coautores del comunicado, por orden alfabético:

  • Pedro Cardona Comellas, Capitán de Fragata de la Armada española. Retirado
  • Juan Delgado Muñoz, Oficial del Ejército de Tierra español. Retirado.
  • Floren Dimas, Oficial del Ejército del Aire español. Retirado. Investigador histórico.
  • José Ignacio Domínguez, Teniente Coronel del Ejército del Aire español. Retirado. Fue portavoz de la Unión Militar Democrática (UMD) en el exilio.
  • Antonio Fernández Castillo, Cabo 2⁰ especialista sonarista de la Armada española. Licenciado.
  • Francisco José Ferrari Villar. Sargento (RV) de Infantería de Marina española. Retirado.
  • Luis Gonzalo Segura, ex Teniente del Ejército de Tierra español. Escritor. Autor de “La trampa ucraniana”.
  • Miguel López,  Oficial del Ejército del Aire español. Retirado.
  • Jenner López Escudero, ex Cabo del Ejército de Tierra español.
  • Francisco Maceira Rodríguez, ex Contramaestre de la Armada española.
  • José Rayos Menárguez, ex Sargento del Ejército del Aire español.
  • Arturo Maira Rodríguez, Capitán de Navío de la Armada española. Retirado.
  • Juan Manuel Rosa Nieto,  Teniente del Ejército del Aire español. Reserva.
  • Celso Milleiro Fariñas, Capitán de Fragata de la Armada española. Retirado.
  • Agustín Paredes García, Guardia Civil. Retirado.
  • Miguel Pastrana de Almeida. Cabo profesional mecánico de la Armada
    española (retirado). Secretario de la Junta de Gobierno del Ateneo de
    Madrid (2008-2017)
  • Rafael Ángel Permuy López, Comandante del CGA (Artillería). Retirado.
  • Enrique Ramírez Carriedo, Cabo especialista radiotelegrafista de la Armada española, licenciado
  • Julio Rodríguez, General del Ejército del Aire español. Retirado. Ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).
  • José Luis Romero Carretero. Reservista del Ejército de Tierra español. Profesor de Historia en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Manuel Ruiz Robles, Capitán de Navío de la Armada española. Retirado. Exdelegado nacional en el Comité Científico de la OTAN
  • Marco Santos, Cabo Sanitario del Ejército de Tierra español. Reserva.
  • Leandro Sierra, Oficial del Ejército del Aire español. Reserva.
  • Cristina Valdearcos, ex Artillera del Ejército de Tierra español.
  • Carlos Vidal Ojea, Cabo primero de Infantería de Marina española. Retirado.

Detener la matanza, alto al derramamiento de sangre

Trece meses después del inicio de la guerra ésta no ha hecho sino incrementar su crueldad dejando un rastro de muertes y destrucción masiva, mientras tanto Putin sigue bombardeando ciudades y los Gobiernos europeos, subordinados a Biden siguen alimentando el fuego guerrero con el envío de armas, adiestramiento de soldados y el apoyo financiero a Zelenski convertido en portavoz del presidente americano.

El aumento del gasto militar en Alemania supone 100.000 millones cruzando una línea roja hasta el momento no cruzada desde la II Guerra Mundial, los diferentes Gobiernos europeos han llevado a cabo aumentos presupuestarios en las partidas militares disciplinándose de esta forma a los dictados de EEUU, que no parece tener ningún interés en que se acabe la guerra, si tenemos en cuenta el envío de armas y material de guerra que no cesa de enviar. Los envíos de armas y dinero son el billete de entrada en la guerra, guerra que no es de los pueblos sino a intereses ajenos a los pueblos mismos.

Cada vez más voces señalan que el viaje del primer ministro británico, Johnson se desplazó a Kiev para parar un acuerdo alcanzado entre Ucrania y Rusia en Estambul a finales de marzo primeros de abril del pasado año.

La OTAN y la ONU aparecen como organismos de guerra inhabilitados para cumplir ninguna misión ni mediación de paz, sin embargo, la paz es posible, y la primera condición para la paz es la retirada inmediata y sin condiciones del ejército de Putin y el cese inmediato del envío de armas a Zelenski.

Estados Unidos ha declarado la guerra a Europa, comercial y socialmente. La exigencia del presidente americano Bien a Alemania, de que rompa con Rusia puede suponer una caída del 12% del PIB y cinco millones de desempleados.

Pero la movilización contra la guerra se hace cada vez mayor. La respuesta dada el día 25 de febrero, aniversario del estallido de la guerra, que reunió a más de 50.000 personas en la Puerta de Brandemburgo de Berlín, respondiendo al llamamiento de Alice Schwarcer y Salira Wagenknecht, para oponerse a la guerra y por la paz, manifestación que sus organizadores valoran como la más numerosa en los últimos dos decenios, fue un éxito rotundo a pesar de las fuertes presiones que se realizaron para que fracasase, además de la campaña de calumnias emprendida contra sus convocantes.

Al calor de esta movilización se realizó una conferencia el día 4 de marzo con la participación de más de 150 participantes, entre los que se encontraban numerosos sindicalistas, diputadas y movimientos sociales que exigían al gobierno de Scholz y los Verdes que detengan la matanza, el cese del envío de armas para la guerra y que no se sienten representados por un gobierno que participa de la guerra.

Es el inicio de un gran movimiento al que se tendrá que enfrentar la coalición gubernamental del Partido Socialdemócrata Alemán y Los Verdes, convertidos en auténticos belicistas.

El lunes 27 hay convocada una huelga por el sindicato Ver. Di que representa a más de dos millones de empleados públicos y el sindicato EVG que representa a 230.000 trabajadores del sector del transporte, incluidos los trabajadores del Deutsche Bahn, Ver.di, exige una subida salarial del10,5 y EVG una subida del 12%, la inflación en Alemania registro una media en 2022 del 7,9%, el Gobierno alemán niega subidas salariales mientras aumenta en gastos militares en 100.000 millones, difícil de explicar, tanto en Berlín como en Madrid. Tambores de movilización suenan por toda Europa.

La lucha contra la guerra y la defensa de los derechos sociales y los salarios dignos aparece cada día inevitablemente más relacionada.

El ofrecimiento del presidente chino Xi Jinping para hacer de mediador es una propuesta que debería ser tenida en cuenta por el Gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz para impulsar una verdadera propuesta de paz y parar la matanza de seres humanos que está ocasionando esta guerra criminal.

José Antonio Iniesta
Militante de la agrupación sociales del PSC en Sant Boi
Miembro del comité de redacción de Tribuna Socialista

Primer año de Guerra

El 24 de febrero de 2022 es una fecha que pasará a la historia. Es el aniversario de la invasión de Ucrania, por parte del ejército de Putin. El balance en vidas es pura barbarie: 200.000 soldados muertos, 100.000 por cada bando, 40.000 civiles ucranianos, según datos del general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., dados el 10 de noviembre de 2022 a la BBC. Un país, Ucrania, está siendo destruido y casi 8 millones de ucranianos han tenido que huir de su país.

No quiero limitarme a describir las cifras del desastre. En este artículo quiero intentar entender por qué, unos y otros, parecen decididos a mantener esta locura en el tiempo. Decir que esta guerra es una guerra contra los pueblos es una expresión que se puede cuantificar; en las cifras de muertos ya señaladas y con los datos económicos que ya conocemos del pasado año. Veamos algunos de ellos:

Las multinacionales de los combustibles: BP (británica), ExxonMobil (estadounidense), Shell (británica constituida en Países Bajos), Chevron (estadounidense). Solo estas cuatro multinacionales, suman más de 150.000 millones de dólares de beneficio en 2022, año de guerra. Unos beneficios récord y exorbitantes.

El oligopolio de las cinco grandes compañías de la energía en España: Iberdrola, Repsol, Endesa, Naturgy y Cepsa, han obtenido 13.300 millones de euros, un incremento promedio del 49% de beneficio neto, más que en 2021.

Son los sectores de la energía y los combustibles los que iniciaron la espiral inflacionaria que recorre Europa. Unos incrementos de precios que, a la vista de los descomunales beneficios, no corresponden a las necesidades de la producción sino a la avaricia por el beneficio y el reparto de dividendos, a esa competencia absurda (salvo para la lógica del mercado) por la capitalización de las empresas.

La ola inflacionaria provocada por los grandes del gas, el petróleo, etc., ha sido la excusa para que otros sectores, como la banca, también se sumen a la fiesta de los beneficios récord. El oligopolio financiero conformado por: Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, han ganado 20.850 millones de euros, un 28%, en promedio, más que en el ejercicio anterior.

Si el sector energético se está beneficiando de la guerra a corto plazo, el del armamento lo está haciendo en el corto, medio y largo plazo. Solo la industria del armamento estadounidense, ha experimentado un crecimiento del 49% en sus beneficios en 2022, al obtener 52.000 millones de dólares. La llamada a la compra de munición a las presiones a seguir abasteciendo al ejército de Zelensky hacen pronosticar pingües beneficios para los próximos años.

En la otra cara de la moneda está el empobrecimiento de las familias trabajadoras, en todos los países de Europa. El IPC medio en España se ha cerrado para 2022 en el 8,5%, pero el IPC de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, lo que llamamos normalmente «la cesta de la compra», ha alcanzado el 15,7%.

Frente al incremento de los precios, la subida salarial media en nuestro país ha sido del 3,24% (eso, para los 880 convenios colectivos registrados en 2022 y los 2204 que se firmaron en años anteriores con incrementos previstos para 2022). Esto afecta a unos 9 millones de trabajadores y trabajadoras, por tanto, hay otros 8,4 millones de asalariados por cuenta ajena que no han tenido incremento salarial, subida 0.

Hasta junio no sabremos la variación del índice del riesgo de pobreza y exclusión social. En 2021, el 27,8%, es decir 13,1 millones de personas en España, estaba en riesgo de pobreza y exclusión social. La pérdida brutal de poder adquisitivo presagia un incremento de este nefasto índice.

Estas son solo algunas cifras, positivas para la minoría y negativas para la gran mayoría, de lo que es la guerra y para qué es la guerra.

Ya sabemos que Putin no es demócrata. Los ciudadanos rusos lo saben bien; no pueden posicionarse contra la guerra, ello les puede costar la cárcel, como poco. A pesar del perfil antidemocrático y, si se quiere, criminal de Putin, no es verosímil decir que esta guerra se libra en nombre de la libertad y la democracia; no si quien lo dice mantiene relaciones y apoya a países como Israel, que tiene sometido a más de medio millón de personas en Gaza, y que, desde 1948, ha expulsado a más de 7 millones de palestinos (1,2 viven en campos de refugiados en Líbano, Jordania…). O con Arabía Saudí, donde la libertad es, solo, cosa de hombres. O, si quien lo dice es quién organiza y/o participa en un mundial de fútbol en Qatar, Estado-manantial de corrupción, véase el «Qatargate» en el Parlamento Europeo y se muestra insensible ante los miles de trabajadores muertos en la construcción de los estadios -según el diario “The Guardian” (29nov22), al menos 6.500 muertos-, en una absoluta indiferencia por la vida humana.

Esta es una contienda de intereses entre los oligarcas rusos protegidos por Putin, los descendientes de los sepultureros de la Revolución de octubre de 1917, esos que se apropiaron de los sectores estructurales del Estado que la revolución proletaria había colectivizado. Y por otra parte las multinacionales para quienes la OTAN, según el periodista de investigación Seymour Hersh (Premio Pulitzer en 1970 por su cobertura de la masacre de My Lai, en la guerra de Vietnam) ha reventado los gaseoductos que suministraban gas a Alemania y a otros países de Europa (Nord Stream 1 y 2), llevaron a cabo un sabotaje que ha posibilitado que los USA hayan aumentado sus exportaciones de gas natural licuado (GNL) en un 137%, en los 10 primeros meses de 2022.

Esta dinámica de guerra es una irresponsabilidad de consecuencias históricas, y nada apunta a que vaya a parar. El Senado de los USA ha aprobado el mayor presupuesto militar de su historia, 858.000 millones de dólares. Putin por su parte ha decidido que el presupuesto para la guerra será ilimitado. Una de las derivadas en Europa es la presión para que los gobiernos envíen tanques, aviones de combate y que multipliquen la fabricación y compra de munición.

No tengo porqué tomar partido por una de las partes de esta contienda. Por eso, en favor del pueblo ucraniano, para que pare la destrucción y la muerte; en favor del pueblo ruso, para que dejen de llegar ataúdes con hijos, padres y hermanos, y en favor de todos los pueblos de Europa, contra quienes, de un modo u otro, se libra esta guerra, digo

¡Alto a la guerra!

Roberto Tornamira Sánchez
Miembro de la Coordinadora estatal del CATP

Manifiesto ¡Alto a la Guerra!

Crónica de la presentación pública

El miércoles día 11 por la mañana se dieron cita, frente al Congreso de los Diputados, una representación de firmantes del Manifiesto internacional ¡Alto a la Guerra! ¡Alto el fuego inmediato, sin condiciones! Al acto acudieron varios medios de comunicación y reporteros gráficos.

En el evento intervinieron:

  • Roberto Tornamira Sánchez, en nombre del Comité para la Alianza de los Trabajadores y Pueblos (CATP) y miembro del Comité de Redacción de Tribuna Socialista.
  • Isabel Cerdá Martín, en nombre del Colectivo de Mujeres Republicanas, colectivo vinculado al CATP.
  • Eduardo Hernández Oñate, presidente de la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE).
  • Pedro López López, profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y activista de Derechos Humanos.
  • Xabier Arrizabalo Montoro, trabajador de la Universidad Complutense de Madrid y miembro por CCOO de su Junta de Personal.

También estuvieron presentes otros firmantes del Manifiesto como: Jordi Salvador i Duch, José Miguel Villa Antoñana, Ángel Tubau, Miguel Sagüés, Juan Fernando Díaz-Mayordomo, entre otros.

En apoyo a esta presentación, se recibieron mensajes del Partido Obrero Independeinte de Francia, el POI, de la Nueva Corriente de Izquierdas (NAR), de Grecia y del Senador por Valencia, Carles Mulet García. Excusó su presencia, por cuestiones familiares, el filósofo y escritor Javier Sádaba Garay.

El documento ve la luz con más de 500 firmantes de 16 países europeos y otros tantos de otros continentes. Son los primeros firmantes de este llamamiento a parar la guerra que hoy se hace púbico. En el momento de redactar esta crónica, el manifiesto cuenta con cerca de 300 firmas y con la adhesión de 13 organizaciones y asociaciones en el Estado español.

Los intervinientes, en sus intervenciones, coincidieron en denunciar que en la guerra hay unos perdedores, que son los pueblos, el ucraniano en primer lugar, pero también el ruso y el resto de los pueblos de Europa y de todo el mundo. Es necesario diferenciar entre los intereses de la mayoría social, en todos los países, y los de sus dirigentes. La responsabilidad de la guerra es del gobierno ruso, liderado por Putin al servicio de los oligarcas que se repartieron los sectores estratégicos que eran propiedad del Estado en la época soviética. Así mismo, es responsabilidad de las distintas administraciones estadounidenses que, al servicio de las multinacionales, que no ha dejado de intervenir en las últimas décadas, utilizando a la OTAN como punta de lanza. Coherentemente, para no alimentar los ya estratosféricos beneficios del mercado del armamento, se rechaza el abultado incremento de presupuestos militares en los presupuestos generales del Estado. Esto, además, detrae recursos de partidas tan necesarias como la Sanidad y la Educación pública o dificulta que el Estado devuelva a las Pensiones el dinero que, desde hace décadas se viene utilizando indebidamente. Aunque los medios de comunicación de masas lo aca llen, esto es un sentir que existe en todos los países de Europa: Francia, Gran Bretaña, Alemania…

Con el Manifiesto, se lanza un grito de alarma sobre esta escalada bélica, que va camino de cumplir un año, y que puede derivar hacia una catástrofe mundial.

Como ciudadanos conscientes, es una obligación y un derecho lanzar este llamamiento a parar la guerra. No seremos cómplices, dijeron.

Se dirigen a todos los trabajadores y trabajadoras de Europa a unir sus fuerzas para detener este engranaje mortal y esta carnicería. Por todo ello, ¡Alto a la guerra! ¡Alto el fuego inmediato!

Por último, se han comprometido a constituir un equipo coordinador para que la iniciativa que el día 11 presentaron concluya en un “Movimiento internacional contra la Guerra”, de común acuerdo con los partícipes en este acto y con todas las organizaciones y colectivos de firmantes.

Adhesiones al Manifiesto:

manifiesto.altoalaguerra@gmail.com

conferencia.catp@gmail.com

Pascual Sánchez Carpintero
Colaborador de Tribuna Socialista en Madrid