Avanzamos

Hemos celebrado nuestro 40 Congreso, y lo hacemos atravesando una grave crisis sanitaria de la que atisbamos la salida, una profunda crisis económica a la que la socialdemocracia española estamos contribuyendo a paliar, y una
crisis climática para la que nos aprestamos a evitar sus más temibles consecuencias.


Esta es la situación.


Desde el socialismo español, ante estos desafíos nada épicos y si muy ciertos, contribuimos a su solución mediante políticas socialdemócratas que se dirigen al epicentro del problema, una crisis estructural del sistema económico
neoliberal que es la raíz de la gravísima situación social, económica y medioambiental actual.


¿Como abordamos estas tareas?


Cuando nos reclamamos socialistas, lo hacemos en nuestra doble condición de ciudadanos y trabajadores, como un dios Jano, ciudadanos libres en una sociedad democrática que buscan la justicia, la igualdad y la libertad, y al mismo
tiempo trabajadores con conciencia de clase que conocen su posición y buscan derechos y condiciones laborales dignas mediante el acuerdo o el conflicto cuando aquel es posible, o este inevitable.
Esta doble condición inherente a nuestra forma de ser nos condiciona, configura el desarrollo del Congreso, y la forma de intervenir en la vida política de nuestra sociedad.
Conlleva contradicciones inevitables pero enriquecedoras, y ante la crisis actual y viendo sus consecuencias,como ciudadanos elegimos, decidimos que hacer y quien queremos que lo haga, votando, mientras que como trabajadores con derechos y obligaciones reconocidos en las normas o acordadas en la negociación, buscamos tener un trabajo digno, estable y con futuro, TRABAJO DECENTE.

Y a veces, chocamos…

¿¿¿Irreconciliables???

Dicha contradicción hace que aunque «discutamos» entre nosotros, mejore nuestra forma de entender la sociedad como socialistas, llevándonos a valorar los problemas y las soluciones desde diferentes puntos de vista, y como decíamos, desde distintas posiciones políticas a veces contrapuestas entre nosotros mismos, reflejándose en nuestras discusiones congresuales.
Tan querida tradición intelectual se muestra hoy patente en un momento fundamental de la actualidad, con la recuperación de la Socialdemocracia como teoría política (no siempre coherente) con una respuesta social progresista
frente a las crisis sistémicas y reiteradas del neoliberalismo.
He aquí la clave de los fondos Next Generation, potente inversión pública que ha cambiado radicalmente la respuesta europea a estas crisis, contraponiéndose a aquel austericidio deshumanizado del 2008.
Partiendo de esta lógica, participamos en nuestro Congreso, en nuestra sociedad desde dos posiciones fundamentales no necesariamente antagónicas:

– la que apuesta por un New Deal .

– la que además considera necesarias entre otras, reformas estructurales no sólo paliativas, que resuelvan las injusticias sociales, transformen las relaciones laborales y refuerzen los servicios públicos ( Sanidad, Educación,
prestaciones Sociales, Seguridad Social, Banca Pública, etc).

Esta última es la posición que muchos tenemos.

Transformar un sistema económico profundamente injusto, no sólo en sus consecuencias, sino también en sí mismo.

De ahí, que hablemos de una TRANSICIÓN JUSTA.

Debe ser ante todo JUSTA, en nuestra opinión, porque los Fondos deberían servir para paliar y recuperar nuestras maltrechas sociedades, y para recordar que las causas de las crisis no son ni achacables a los trabajadores ni al modelo Social Democrático de Derecho, que crisis tras crisis siempre es el Estado Social con sus recortes y en concreto el sector Público quien acude al rescate de los sectores privados ( Banca, Inmobiliario, Bolsa…etc), con el esfuerzo de todos los ciudadanos para recuperar lo que unos pocos, casi siempre los mismos, han dilapidado; si no corregimos en profundidad este Modelo Político – Económico, injusto e ineficiente, volverá a ocurrir lo mismo inevitablemente.
Y no nos referimos sólo a las crisis sistémicas inherentes a él, o a las medidas que las derechas adoptan para lavar sus errores y culparnos a los demás, insistir también en que los Fondos no pueden ser un simple cuidado paliativo como decíamos de un enfermo crónico, deben ayudar a transformar estructuralmente las causas del problema.
El verdadero problema, el causante reincidente, es el modelo económico neoliberal, una teoría económica que, de manera taimada, oculta que si fuese evaluada con los mismos criterios que ella exige y de los que presume,

-Eficacia
-Creación constante de riqueza
-Progreso social

no cumpliría ninguno de ellos.

Este es el absurdo intelectual y económico del paradigma
neoliberal, presumir crisis tras crisis de eficacia económica durante el bucle temporal del Día de la Marmota.


Eduardo Hernández

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