Editorial: El liberalismo es un enfermo crónico de privatización

Cuando las sospechas se convierten en evidencia debería ser hora de decisiones políticas y judiciales contundentes. No vale poner paliativos ni parches. No hacerlo deriva en desconfianza y decepción. Esto vale para la corrupción y vale para la privatización; que en no pocas ocasiones van unidas.

Cuando se ha hecho evidente que la Casa Real era un nido de parásitos desenfrenados, no se ha actuado en ningún sentido: ni fiscal, ni judicial, ni político, ni tan siquiera mediático, dando lugar a la naturalización del comisionismo utilizando los cargos públicos. Si lo hace el jefe por qué no los demás.

Ahora se ha hecho evidente que la privatización de la sanidad es una hemorragia de dinero para el erario público, un riesgo para las y los pacientes y casi un axioma de corrupción. Es hora de actuar con contundencia contra esta lacra, derogando las leyes que hacen posible esta perversión: los artículos 66, 67 y 90 de la Ley 14/86 que establecen los contratos singulares y los conciertos con entidades privadas; y la Ley 15/97 en su totalidad -solo tiene un artículo- que hace posible que cualquier sablista, se haga rico a costa de los impuestos.

Quienes se dedican a distinguir entre privatización y colaboración público-privada mantienen una falacia, pues el crecimiento sostenido del beneficio es un principio al que las empresas no están dispuestas a renunciar. Por ende, lo que eufemísticamente llaman colaboración, no es más que negocio. El caso del Hospital de Torrejón de Ardoz solo tiene la peculiaridad de que un audio escuchemos las consignas dadas por el CEO de Rivera Salud a sus subordinados. Todas las empresas están inspiradas por criterios similares, para alcanzar el objetivo del incremento anual de beneficios. Este criterio es el que lleva a que las campañas de cribados de cáncer, por ejemplo; sean de mama, de cevix, de colon, etc., terminen siendo prácticamente estéticas, sin que las empresas que cobran por realizarlas dediquen los recursos necesarios para que tengan el rigor que deberían. ¿Acaso no cabe pensar que el hecho de que cada año no se tomen medidas preventivas que combatan las gripes estacionales, es una forma de alimentar el negocio por la vía de la saturación de las urgencias hospitalarias? El resultado es el colapso de las urgencias, en muchas ocasiones, con pacientes no adscritos por los que facturan aparte.

El alma liberal…

El problema político que sufrimos es que las empresas no podrían acceder a este gran nicho de negocio, lo público, si no contasen con la colaboración necesaria de una importante parte de la clase política. Hete aquí que esta enfermedad del liberalismo, la privatización, parece ser contagiosa, pues no son pocos los que, diciéndose progresistas, conviven con la enfermedad y no parecen dispuestos a aplicar tratamiento alguno.

Es indiscutible, y hasta coherente, que la derecha tiene en su ideario la jibarización del Estado, pues, si pudiesen, lo reducirían a la justicia, las fuerzas armadas y la policía, no para proteger a la sociedad, sino para protegerse asimismo del cabreo de la mayoría social: un ejemplo de esto es la “Ley Mordaza” que impuso el PP en 2015 y que ahí continúa sin derogar.

Esos que vociferan la palabra libertad, hablan de la libertad del individuo para hacer lo que le venga en gana, aunque eso perjudique a la mayoría social. El día que se explicó que sus derechos terminan donde comienzan los de sus congéneres no asistieron a clase.

las consecuencias

El convencimiento refractario a la cosa pública los lleva a detraer dinero público para el establecimiento de universidades privadas, a la par que asfixian económicamente a las públicas y endurecen las condiciones de acceso a las titulaciones, empujando al alumnado hacia los negocios privados, donde, pagando, se puede acceder a cualquier titulación sin necesidad de tener una determinada nota, basta con que la familia pueda pagar, lo que solo puede hacer una minoría. Un negocio que en el curso 2024/2025 superó los 4.100 millones de euros.

La operativa es exactamente la misma en el mercado de la salud privada, con el agravante de que este negocio se nutre, además, de dinero público vía conciertos. A falta de datos estatales, decir que en Madrid se desviaron más de 3.000 millones de euros a los hospitales de gestión privada, un 30% del presupuesto total para sanidad en la Comunidad de Madrid. La presión de las listas de espera, el colapso de las urgencias, el déficit de médicos de familia y pediatras… lleva a que el 26% de la población en todo el Estado, en promedio, tenga una póliza privada de salud. En 2024, solamente los hospitales privados facturaron 13.900 millones de euros en todo el Estado.

Es un negocio sin miramientos. En el Hospital de Torrejón, presuntamente, el personal sanitario tenía orden de reutilizar los catéteres de electrofisiología que cuestan 2000 € cada uno. Un material que sólo puede reutilizarse tras enviarlos a una fábrica de Alemania, para su reciclaje.

En las residencias de mayores y en los colegios infantiles la comida es, en general, incomestible y escasa. El común denominador para toda la gestión privada es la escasez de plantilla, lo que deviene en una atención insuficiente para los usuarios, que se palía con el sobre esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, sometidos a sobrecargas de trabajo; una de las justas denuncias de los sindicatos médicos en la huelga que ha tenido lugar entre el 9 y el 12 de diciembre.

La educación primaria y secundaria públicas sufren el mismo acoso gubernamental en las comunidades autónomas, en favor de la educación concertada. Exactamente lo mismo que en las residencias de mayores. Nuevamente sin cifras estatales, en el presente curso 2025/2026 han sido 62.000 los alumnos y alumnas que se quedaron sin plaza en Madrid para cursar sus estudios en FP, donde casi el 50% del alumnado se ve empujado a un centro privado.

Esta misma dinámica, si bien con tecnicismos que lo hacen menos evidente, se está aplicando al Sistema Público de Pensiones, al que se le presiona con una gran carga mediática con el mantra de la insostenibilidad del sistema. Mientras que el Gobierno se niega a cumplir con la Disposición Adicional sexta de la Ley 21/2021, por la que está obligado a encargar una auditoría a las cuentas de la Seguridad Social.

Al problema de la enfermiza privatización de lo público y del dinero que las empresas chupan de los contribuyentes, y sus derivaciones a la corrupción, hay que añadir las muertes y perjuicios a la salud que el liberalismo provoca con sus políticas.

Los 7.291 muertos en las residencias de Madrid, en 2020, fueron víctimas de la decisión política de la señora Ayuso, la protegida por la fracción TOP de la judicatura, para no obligar a las empresas que gestionan las residencias públicas a medicalizarse y para no trasladar a los hospitales a los enfermos, muchos de los cuales podrían haber salvado la vida. Eran esos enfermos que el CEO de Rivera Salud en el Hospital de Torrejón llama “pacientes no rentables”, a los que había que “reducir la atención para ajustar el servicio al presupuesto, aumentando las listas de espera y priorizando pacientes de fuera del área para mejorar beneficios”.

De igual modo, los 229 fallecidos en la DANA del 29 de octubre del pasado año en Valencia, son víctimas de esta orientación ideológica del PP y VOX, que lo primero que hicieron fue desmontar la Unidad de Emergencias de la Generalitat Valencià, porque no lo consideraban un servicio público necesario. Además del terrible desprecio por la vida de las personas que demostró Mazón y su gobierno.

Lo mismo podríamos decir de las 7 víctimas mortales, en los incendios forestales, entre enero y septiembre de este año, porque los gobernantes de Extremadura, Galicia, Castilla y León y Madrid externalizan los servicios de bomberos forestales a empresas privadas, mientras maltratan y precarizan a los bomberos forestales de TRAGSA -empresa pública-.

Mientras se desvían cada año miles de millones hacia las empresas privadas, que premian con obsequios millonarios y cargos en consejos de administración a sus secuaces en la política, se escatima en la construcción de vivienda pública; una necesidad urgente para hacer frente al drama social que sufren los hijos e hijas de la mayoría social, quienes no pueden emanciparse, ni puede pagarse una póliza privada de salud ni puede acceder a una universidad privada.

Desde Tribuna Socialista no nos situamos en la lógica de la derecha; a la que le da lo mismo cómo y por qué caiga el Gobierno, con tal de derribarlo. El presidente y su Consejo de Ministros están en su derecho de agotar la legislatura, pero solo merecerá la pena si lo hacen tomando decisiones que defiendan los servicios públicos y dando soluciones a las reivindicaciones de esa mayoría social.

El Comité de Redacción
Ciclo de deterioro sanitario en España
Ciclo de deterioro educativo en España

Necesitamos recursos en las aulas

El comienzo del curso escolar ha sido desastroso para la comunidad educativa. Si ya antes del COVID, la desinversión en educación ha ido poniendo en jaque a nuestro sistema educativo, la vuelta al cole con el COVID pone de manifiesto los pocos medios de los que se dota al sistema, para que sea seguro.

Las ratios

Según el Sistema Estatal de Indicadores de la Educación de 2019, en la escuela pública el número de alumnos por clase ha aumentado a lo largo de la última década (un 0,7%) mientras descendía en las escuelas privadas (un 0,4% menos). Hay un elemento al que se señala como clave para evitar los contagios: mantener clases con grupos pequeños y con pocos alumnos. La Guía de actuación en centros educativos del Ministerio de Sanidad fija como recomendable un máximo de 15 alumnos por clase y hasta 20 si fuera necesario.  ¿Se cumplen esas ratios actualmente?  Absolutamente, no.

Brecha digital

Cuando todo parecía indicar que esta era una buena oportunidad para dotar a los alumnos de los recursos necesarios para conseguir la equidad en la enseñanza telemática, la realidad es que ninguna administración con competencias en la materia ha movido un dedo para trabajar por la inclusión educativa y la inclusión digital.

En Catalunya, solo una semana después del inicio escolar, tenemos más de 700 grupos escolares que se encuentran confinados tras haberse detectado positivos de coronavirus entre sus integrantes. Alumnos que podrían seguir las clases de forma telemática de ponerse medios para ello.

El problema, además, se agrava por la desescolarización de centenares de niños por el miedo de las familias al contagio.

Sin EPIS

Para garantizar la salud de los profesionales se debería haber dotado a los profesores y personal de centro de los equipos de protección individual (mascarilla, gel hidroalcohólico….). Sabemos que las aulas no son, por si solas, un riesgo de contagio, y pueden ser un ámbito seguro…siempre que se dote de los medios necesarios. En Catalunya, al menos, las mascarillas que se han repartido al profesorado son bastantes permeables, y por tanto inseguras, y el gel hidroalcohólico, claramente insuficiente.

Falta de plazas en los ciclos formativos

Nula invesión en la Formación profesional. En la mayoría de centros, la oferta de ciclos formativos deja alumnos fuera. Es perverso que no se aumenten las plazas, por lo menos, de aquellos ciclos formativos con una gran salida laboral como es el caso de auxiliares de enfermería, por la falta de personal existente. Es curioso que este ciclo deje alumnos fuera existiendo la demanda y necesidad que existe de formar a buenos profesionales en este ámbito.

Los recortes en políticas de empleo dejan a más de 10000 formadores y orientadores sin empleo.

En efecto, la formación profesional para el empleo, más necesaria que nunca para formar a las personas en teletrabajo, digitalización de la economía, geriatría, instalaciones, y tantas y tantas profesiones, está agonizando por el recorte de medios en el sector.

Recordemos que la formación profesional para el empleo se financia con las cuotas de formación que nos descuentan cada vez de las nóminas a los asalariados. El Gobierno de Pedro Sánchez decidió que todo ese dinero se dedicara a financiar los ERTES, y ahora no tenemos recursos para la cualificación profesional de miles de trabajadores que quieren obtener un certificado de profesionalidad para encontrar empleo.

2021 será un año sin formación profesional para el empleo y sin planes de empleo, lo cual significará dejar sin trabajo a más de 10000 profesionales de este sector.

La inversión en educación ha ido bajando progresivamente desde 2008. En ese año el gasto en educación era de 51.700 millones y hoy día, gastamos 50.800, un 1,76% menos

Desde 2008, la inversión realizada por el ministerio de educación recortó sus fondos un 18%, y algunas autonomías, como Catalunya y Madrid, aún han recortado más

Si queremos escuelas seguras tendremos que dotarlas de medios (infraestructuras, profesores, y medios económicos) para conseguir recuperar una escuela de calidad e inclusiva.

Rosa Ventura  Pérez

Profesora de formación profesional.  Tarragona.