Andalucía, 17 de mayo: ¿Resignación o reconquista?

Andalucía se aproxima a una encrucijada histórica. El 17 de mayo las urnas no solo decidirán la composición del Parlamento en San Telmo; pondrán a prueba la capacidad de supervivencia y rearticulación del bloque progresista frente a un modelo, el de Juanma Moreno, que ha logrado colonizar el centro político con una estrategia de “gestión amable en las formas” y marketing institucional para aplicar las políticas neoliberales más duras.

Detrás de una imagen amable, casi de “osito de peluche desgastado”, el PP ha ejecutado un modelo político reconocible: el progresivo debilitamiento de lo público: Sanidad, educación, servicios esenciales…piezas clave de un sistema que durante décadas representó un ideal de equidad social, donde el acceso universal a derechos básicos no son una opción, sino derechos irrenunciables, hoy parecen estar resquebrajándose.

No es una percepción aislada. Es la constatación de una lógica: cuando lo público se debilita, lo privado se fortalece. Y con ello, se consolida una idea peligrosa: si tienes recursos, te curas; si no, te resignas. Si tienes dinero estudias y si no eres explotado por quien si pudo estudiar.

La sanidad Andaluza es hoy uno de los ejemplos más evidentes. No se trata solo de edificios o infraestructuras. Se trata de profesionales que no son contratados, de médicos que emigran o se ven empujados al sector privado, de recursos públicos infrautilizados mientras se derivan pacientes a clínicas privadas para pruebas básicas. Todo ello configura un modelo que alimenta el negocio privado, erosionando lo que es de todas y todos.

Lo mismo ocurre con otros servicios privados que trabajan para Hospitales, instituciones públicas o colegios, etc. como: limpieza, seguridad, logística… externalizados, precarizados, ajustados a licitaciones que no cubren las necesidades reales y básicas. El resultado es un deterioro silencioso pero constante.

Para la izquierda, el escenario es complejo, pero no irreversible. El éxito dependerá de superar dos grandes lastres: la fragmentación orgánica y la desconexión emocional con su base.

El mapa de la izquierda: entre la unidad y el arraigo.

El tablero a la izquierda del PSOE presenta una bicefalia que ya conocemos, pero con matices renovados. Por un lado, la coalición “Por Andalucía” ha logrado una integración in extremis con Podemos, bajo el liderazgo de Antonio Maíllo. El regreso del coordinador federal de IU a la arena andaluza busca insuflar veteranía y rigor intelectual a un espacio castigado por las cuitas internas.

Por otro, Adelante Andalucía, se mantiene firme en su tesis de “obediencia andaluza”. Esta fragmentación no es baladí: en las provincias pequeñas, la Ley D´Hondt no perdona. Si el voto progresista se dispersa en tres o cuatro papeletas, el bloque progresista corre el riesgo de convertir miles de votos en escaños fantasma que terminen reforzando al bloque de derechas.

Por eso, más allá de siglas o corrientes —izquierda moderada, transformadora o más clásica—, la clave está en la unidad. En entender que solo a través de la participación colectiva se puede frenar este proceso de desmantelamiento.

El PSOE-A: El gigante que debe despertar

El socialismo andaluz, bajo la candidatura de María Jesús Montero, afronta su reto más difícil: recuperar el “voto prestado”. Los barómetros indican que un sector del electorado moderado, antaño fue el puño y la rosa, hoy se siente cómodo en la Andalucía de postal de Moreno Bonilla. Pero esa postal tiene reverso, como ya hemos explicado antes, y es ahí donde el PSOE debe reintroducir su discurso en defensa de lo público.

Necesitamos liderazgo, sí, pero también honestidad, trabajo, conocimiento de la tierra y empatía real. Más allá de promesas, más allá de discursos.

No es momento de lamentos. El PSOE-A necesita recordar que su ADN es el motor de la transformación de esta tierra. La verdadera política no se hace en los platós, sino en las Casas del Pueblo, en los mercados y en la movilización social que se expresa en las calles, explicando que el 17 de mayo quedarse en casa es, de facto, contribuir a otros cuatro años de recortes y destrucción de lo que es de todas y todos.

A quienes están decepcionados, a quienes piensan que “todos los políticos son iguales”, conviene recordarles que no lo son. No es lo mismo quién gobierna cuando hablamos de derechos, de condiciones laborales, de servicios públicos. No lo es, especialmente para quienes viven de su trabajo, para quienes sostienen el día a día de esta tierra.

Nuestros mayores lo sabían. Aquellos tiempos de alpargatas que duraban un mes, se rompían al siguiente y había que esperar otro para reemplazarlas no son solo una anécdota: son memoria. Y la memoria debe servirnos para no continuar retrocediendo.

Claves para una movilización real

Si la izquierda quiere evitar una mayoría absoluta del PP o asistir a la entrada de VOX en la ecuación de gobierno, debe pivotar sobre tres ejes:

1. Defensa de la Sanidad, la Educación, las Pensiones y la Dependencia, como señas de identidad: Convertir cada lista de espera y cada falta de especialistas en una razón de voto. No es gestión, es ideología.

2. Unidad de Acción: Superar el ruido de las siglas. Aunque en las mesas haya tres papeletas (PSOE, Por Andalucía y Adelante), el objetivo debe ser común: sumar para gobernar.

3. Vencer al fatalismo: Las encuestas no votan. El día 17 de mayo es la oportunidad de demostrar que Andalucía no se resigna a ser un monocultivo de la derecha.

La campaña que comienza el 30 de abril será el termómetro definitivo. La izquierda andaluza tiene poco tiempo para convencer a los suyos de que la esperanza es más movilizadora que el miedo. Andalucía necesita un gobierno progresista que piense en los jóvenes; es la hora de que el bloque progresista demuestre que todavía sabe hablarlos al oído y ganar su confianza.

El 17 de mayo, Andalucía decide si quiere seguir siendo una foto fija o volver a ser el motor de cambio de este país.

Como dice nuestro himno: “Andaluces, levantaos.”

Pilar Fernández Rufo

Nani Bernal Martelo

Militantes socialistas de Sevilla.

¡¡¡Ni un voto para las derechas!!! Unidad sí, pero en base a reivindicaciones

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha decidido adelantar las elecciones regionales al 17 de mayo de este año. Según la oposición, este adelanto corresponde a la voluntad de Moreno Bonilla de eludir durante las elecciones el «caso Mascarillas» de Almería, por: prevaricación, fraude en la contratación pública, tráfico de influencias, cohecho, malversación, organización criminal y blanqueo de capitales; juicio que está fijado entre el 28 de mayo y el 26 de junio.

¡El blance de la legislatura del PP se traduce en una política dramática para la población!

Sanidad: Se calcula que más de 4.700 millones de euros han ido a manos de la sanidad privada, lo que representa la mitad del aumento de presupuesto del que presume la Junta. Hay 1.000.000 de personas en listas de espera.

Según las Mareas Blancas de Andalucía, este proceso continuado de destrucción programada ha llevado a que, en el presente año, por primera vez, Andalucía muestre los peores indicadores sanitarios de todas las CC.AA., como recoge el informe anual de la FADSP. Hemos visto consecuencias terribles con el caso de los cribados de cáncer de mama (…); se ha aumentado la proporción de fondos públicos derivados a conciertos privados en un 70% y se han eliminado mecanismos de control de gasto como la subasta de medicamentos. Esto se traduce en dinero público destinado a aumentar el capital privado.

Ley de Dependencia: A fecha de abril de 2026, Andalucía registra más de 54.000 personas en lista de espera de dependencia, consolidándose como la segunda comunidad con mayor demora en España. Los tiempos de espera superan los 470-500 días, con el resultado de que miles de demandantes de plazas en residencias u otros servicios de dependencia fallecen antes de recibir la resolución de su prestación o del Programa Individual de Atención (PIA).

Universidad: La proliferación de universidades privadas en Andalucía ha generado un intenso debate y el rechazo en las universidades públicas de los sindicatos del profesorado y de estudiantes, que denuncian una estrategia de «privatización» y «mercantilización» del sistema educativo superior por parte del Gobierno andaluz. Se han autorizado numerosas titulaciones en centros privados que ya se imparten en la pública, mientras se aprueba una nueva legislación que, según los rectores, limita la autonomía universitaria.

La aprobación de la nueva Ley Universitaria para Andalucía (LUPA), por parte del PP, ha sido criticada por la comunidad universitaria al considerarse que facilita la privatización y limita la autonomía de las instituciones públicas.

Vivienda: Andalucía está en una situación no solo crítica, sino también dramática para un gran número de trabajadores y sus familias, incapaces de financiar una hipoteca o un alquiler. Sin embargo, mientras el conjunto de España registró un retroceso significativo, Andalucía volvió a situarse como la comunidad con más pisos vacacionales. Según CCOO, en Andalucía hay 641.437 viviendas vacías que representan el 13,7% del total.

Podría seguir con muchos más temas, datos y consecuencias de las políticas del PP en Andalucía, pero lo importante es subrayar las enormes movilizaciones en defensa de la Sanidad Pública, por el derecho a la vivienda, por las pensiones públicas, etc. Varias plataformas llaman a la «Máxima Unidad de la Izquierda de cara a las elecciones del 17 de mayo», cosa que se ha conseguido parcialmente con la presentación de Por Andalucía, que incluye a Izquierda Unida (IU), Movimiento Sumar, Podemos, Alianza Verde, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana y Partido Verde Andaluz. Quedan fuera tanto Adelante Andalucía como, por supuesto, el PSOE-A.

Necesitamos la unidad de todas las organizaciones de la izquierda, pero en base a un programa en torno a las reivindicaciones, con propuestas y compromisos claros para resolver los problemas de la mayoría de las andaluzas y andaluces.

Es evidente que, sin un verdadero frente de izquierdas, incluyendo a todas las formaciones de izquierdas y democráticas sobre la base de un programa claramente en ruptura con las políticas destructivas de las derechas, no lograremos terminar con la mayoría del PP, que, además, cuenta con el apoyo del rancio fascismo de VOX.

Antonio Herranz

Militante socialista en Andalucía, en defensa de lo Público

Juanma: la falsa moneda

Por sus hechos (frutos) los conoceréis es la frase qué, según el Evangelio de Mateo, Jesús pronunció en el Sermón de la Montaña para advertir a los fieles sobre los falsos profetas que parecen inofensivos, pero son peligrosos. Metáfora para significar que las personas demuestran lo que son por el resultado de sus acciones y no por sus palabras, cuyo paradigma actual es el Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, al que le gusta que le llamen Juanma, para denotar y acentuar una campechanía falsa que no cuadra con sus acciones de Gobierno.

De ahí que le cuadre también ese otro aserto popular, atribuido a Napoleón Bonaparte, de puño de hierro en guante de terciopelo para expresar que la dureza de las acciones que se toman, deben disimularse con una aparente gentileza; es decir, una falsa preocupación por el efecto negativo de su gestión sobre las personas afectadas.

Juanma es experto en el empleo de estas estratagemas hasta el paroxismo de romper a llorar—con evidentes lágrimas de cocodrilo—en el acto conmemorativo del Día de Andalucía al recordar a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz en el que murieron 46 personas. Sin embargo, no tuvo ninguna palabra de aliento o apoyo para las víctimas de los recortes en la sanidad pública andaluza, cuyo epítome es el caos de los cribados para prevenir el cáncer de mama. Negligencia que ha propiciado que un número indeterminado de mujeres, que la Junta no quiere contar, hayan desarrollado un cáncer que ha provocado, de momento, tres muertes confirmadas como denuncia la Asociación Amama que aglutina a las afectadas, más de 2000, que desde hace quince años ayuda a las mujeres con este tipo de patología.

Desarrollar el arte de simular que uno se siente concernido con los problemas que afectan a la ciudadanía y, a la vez, ocultar que son produzco de una política deliberada de laminar los servicios públicos, requiere de una oratoria de dicción pausada, una gestualidad suave en los movimientos y las formas, un lenguaje simple y un tono monocorde, sin énfasis, que adormece al auditorio. En éste ámbito Juanma es imbatible al presentarse como una persona amable que no ha venido a romper nada, sino a dar estabilidad. La palabra mágica que utiliza para describir su ejecutoria, que no resulta hiriente a nadie y le sirve para ocultar, sin ruido, lo que se hace por detrás.

Pero la estabilidad que verbaliza no se compadece con los efectos que produce su política de laminación sistemática de los servicios públicos, que ha llevado a decenas de miles de andaluces a denunciar el caos sanitario con manifestaciones constantes en las ocho provincias andaluzas, por los recortes de gasto en la sanidad pública para derivarlos a la sanidad privada. Los datos son palmarios. Según el Ministerio de Sanidad, a final de 2025 en Andalucía doscientas mil personas estaban en lista de espera para una operación lo que supone un aumento del 144% desde que Juanma llegó al poder en 2019. Desde entonces la sanidad privada ha recibido 4.600 millones, a los que se sumaran los 705 millones previstos para 2027, año en el que el presupuesto sanitario público tendrá un recorte de 244 millones de euros. Cifras que sitúan a la Comunidad andaluza en el cuarto puesto por la cola, por debajo de la media nacional de gasto en sanidad pública por habitante junto con Murcia. C. Valenciana y Madrid.

Se comprende así que Juanma haya declarado recientemente que la sanidad pública será inviable en un plazo de cinco años, por lo que plantea la necesidad de una reforma profunda que, en román paladino, significa que habrá que incentivar los seguros sanitarios privados. Declaración que viene a justificar que a Juanma le preocupe poco, o nada, el deterioro de la sanidad pública evidenciado en el caso de los cribados porque, tras la operación quirúrgica de cesar a la Consejera de Sanidad que negó la negligencia cometida, se sigue negando que se hayan alterado los expedientes de las afectadas para opacar el desaguisado como denuncia Amama. O se mantiene la falta de transparencia sobre la desaparición de expedientes relacionados con contratos suscritos a dedo durante el COVID, cuya suma asciende a 242 millones de euros.

En el capítulo de promesas incumplidas la lista es larga. Sigue sin presupuesto el mil veces prometido tercer hospital para Málaga, como el anunciado más de diez veces hospital Mijas-Fuengirola. En ninguno se ha puesto ni un ladrillo, mientras aumentan las denuncias ciudadanas por la falta de centros y recursos en la atención primaria. En el capítulo de infraestructuras, sigue incumplida la promesa repetida mil veces de ampliación del tren de cercanías hasta Marbella y Estepona. Igual con la mil veces anunciada y nunca ejecutada Autovía de Ronda, por reseñar los más significativos.

En el ámbito educativo mantiene la sistemática falta de plazas públicas que afecta, de manera lacerante, a más de 2.000 familias en la provincia de Almería. Denuncia a la que se suman, según los sindicatos de la enseñanza de Andalucía, la eliminación de 10.000 plazas, mientras hay más de 500 millones presupuestados sin ejecutar, pero se aumenta el gasto en la enseñanza concertada a la que Juanma ha destinado más de 1.000 millones en los últimos cinco años, a la vez que se ha permitido el lujo de rechazar 112 millones de euros procedentes del Estado para la creación de plazas públicas. Para terminar este somero recuento del desinterés de Juanma por solventar los problemas de los andaluces, reseñar que la Junta de Andalucía solo ha construido 3.800 viviendas VPO en cinco años para una población de más de ocho millones de habitantes, a pesar de tener las competencias en vivienda, y ha optado por fomentar la colaboración público privada.

Datos que reflejan una gestión que no mira por el bienestar de los andaluces que Juanma ya no puede ocultar refugiándose en una imagen, impostada, de niño que no ha roto un plato y que se preocupa por las necesidades de todos sus administrados, sino por la de unos pocos, los señoritos de siempre, los capillitas, como les llaman en Sevilla. Prueba de ello es la alta abstención del 41,46% de electores que no fueron a votar en las autonómicas de 2022. Colchón de votantes desilusionados que, junto a la caída de velo de bonhomía falsaria de Juanma, son un enorme nicho de acción política para que la izquierda recupere el poder en Andalucía.

Por eso en las próximas elecciones queda mucho recorrido para desmontar el mensaje de que el pescao ya está vendido como afirman en privado sus acólitos, si se incide en demostrar con datos de su ejecutoria la mentira que se esconde detrás de la estabilidad que repite Juanma, y repetirá mil veces durante la campaña electoral. Que no es oro todo lo que reluce, porque la estabilidad que pregona beneficia el negocio de los poderosos de siempre. De ahí que movilizar esa bolsa de abstencionistas, cifrada en 500.000 electores, debe ser el objetivo y a los que hay que devolver la ilusión con mensajes nítidamente de izquierdas que rompan el trampantojo de la pax andaluza en la que Juanma es el César maximus.

Vicente Mateos Sainz de Medrano

Periodista, profesor universitario

y Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas.

Las elecciones andaluzas

Los resultados de las elecciones andaluzas han dado una victoria contundente al PP en una plaza de tradicional voto socialista. Las mayorías absolutas del PSOE de 2004 y 2008 han ido reduciéndose hasta llegar a la amplia victoria popular de 2022.
A partir de 2004, el PSOE ha ido perdiendo base electoral, comenzando un declive que viene explicado en gran medida por la aplicación de políticas, tanto a nivel estatal como autonómico, contrarias a los intereses de sus bases tradicionales. Los escándalos de corrupción seguramente pasan factura sobre todo a la izquierda, pero lo más importante es sin duda la valoración que hace el electorado de izquierdas sobre la mejora de condiciones de vida y trabajo a consecuencia de la aplicación de políticas de los gobiernos de izquierda.
La crisis financiero – inmobiliaria de 2008 -2014 y el pacto con el PP para priorizar el pago de la deuda supusieron una pérdida por parte de la socialdemocracia de sus bases. Circunstancia, que se puso de manifiesto con el movimiento 15M. Este movimiento surgió como reacción a la precariedad y a las condiciones económicas de las clases medias y trabajadoras. La crisis bancaria, el elevado endeudamiento público y privado, la corrupción política, el alto déficit en las administraciones autonómicas y municipales y las políticas de reducción del gasto social dieron lugar a que un sector del electorado de izquierdas buscara construir otras organizaciones que defendieran un cambio de modelo productivo y una renovación democrática. Podemos capitalizó la movilización y monta plata- formas con representación en las asambleas locales autonómicas y generales. Asimismo, se montó Ciudadanos, frente a un PP acosado por la corrupción, sobre dos ejes programáticos: la unidad de España, frente a las demandas de autogobierno de los nacionalismos
catalán y vasco, y la lucha contra la corrupción.
El triunfo de la moción de censura al gobierno del PP y la formación del gobierno de coalición con Unidas Podemos, apoyados en los partidos nacionalistas del País Vasco, Navarra, Cataluña y las plataformas de la España despoblada, marcaron un intento de revertir
las políticas de derechas frente a la crisis y cambiar el modelo de crecimiento basado en la especulación, el turismo de baja calidad y la devaluación salarial. Entre 2015 y 2019 las coaliciones de izquierda recuperaron gobiernos locales y autonómicos.
Pese a los procesos internos del PSOE, en las anteriores elecciones andaluzas de 2018 el PSOE se mantuvo como el partido más votado en tres de cada cuatro municipios, aunque no logró gobernar en Andalucía, pero en estas elecciones el PP ha sacado mayoría absoluta y ha doblado los votos y los escaños.
Son varias las causas que nos han llevado a esta situación. Por una parte, el hundimiento de Ciudadanos, partido que ha demostrado que su verdadero y principal proyecto era el nacionalismo españolista. Por otra, la falta de un claro proyecto federalista democrático y republicano en las filas de la izquierda, que dé solución a la diversidad de los pueblos y culturas de España. Circunstancia que ha facilitado el crecimiento del apoyo a las opciones españolistas, frente a la crisis del modelo territorial, cuyos representantes genuinos son las derechas.
Asimismo, el Partido Popular ha sabido esconder su radicalidad derechista y se ha presentado como moderado utilizando hábilmente a VOX y su campaña. Por último, la crisis de las plataformas de Podemos y la división de las organizaciones y plataformas a la izquierda del PSOE han desmovilizado y desperdiciado votos de la izquierda y han favorecido, debido al funcionamiento del sistema electoral, al Partido Popular. Las crisis en las plataformas de Podemos, la división en las organizaciones a la izquierda del PSOE y el desencanto de la ciudadanía de izquierdas, por el incumplimiento de las promesas electorales de sus organizaciones, da lugar a la abstención, que, en el caso de Andalucía, se ha concentrado en los electores de izquierda. Siendo posible que la confusión y la falta de posturas claras frente a la crisis del modelo territorial hayan propiciado un pequeño transvase de votos de la izquierda al PP. Con todo, este no puede decirse que haya sido importante, ni muchos menos, que vaya a consolidarse necesariamente.
La pandemia ha sacado a la luz las debilidades de nuestro sistema sanitario y la fragilidad de los servicios sociales, sobre todo en lo que respecta a la atención de los mayores en las residencias de la tercera edad y a la problemática de la juventud respecto al empleo y la vivienda. También, se han puesto en relieve las dificultades de nuestro modelo económico de cara a un crecimiento sostenible ecológicamente y justo socialmente. A pesar de los esfuerzos para evitar los efectos de la pandemia en la economía, en actualidad todavía no hemos recuperado los niveles de inversión en sanidad, educación y servicios sociales anteriores a la crisis de 2008. Los fondos europeos destinados a la recuperación parecen haberse quedado ofuscados por el aumento de los costes de la energía, la inflación y las consecuencias de la guerra de Ucrania.
Es evidente que tanto la crisis sanitaria, con sus efectos sobre la salud y la economía, como la guerra en Ucrania y sus consecuencias sobre el nivel de vida de los ciudadanos, fundamentalmente los trabajadores europeos, han tenido influencia en estos resultados.
Con el gobierno español alineado, junto con el resto de los gobiernos europeos, tras los EE. UU. y la OTAN, que van aumentando el presupuesto para la guerra y el rearme y, aparecen empeñados en la prolongación del conflicto bélico, más que en la negociación para terminar con el mismo, es difícil explicar las políticas relativas a la mejora del mercado de trabajo del gobierno central, como el aumento del salario mínimo o la disminución de la precariedad en el empleo y la disminución del paro.
Con la inflación disparada y las perspectivas de recuperación abortadas a consecuencia de los efectos de la guerra, ha aumentado la inseguridad sobre el futuro de las clases medias y trabajadoras. Todo esto, unido a la crisis constitucional del sistema de las autonomías, que se abrió con el procés catalá y que no esta solucionada, sino agravada por la coyuntura económica y los problemas de financiación de los gobiernos autonómicos y locales. Problemas de financiación que previsiblemente se verán agravados si se destinan más fondos al rearme y a la guerra.
En esta guerra, como en todas, no hay pueblos ni ciudadanos vencedores, todos somos perdedores y sopor- tamos el empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo, especialmente en Europa y el norte de África.
La confusión y la falta de políticas claras de redistribución de la renta y de un crecimiento equitativo, así como una apuesta clara contra la guerra y por la paz son el caldo de cultivo del crecimiento del voto de la derecha.
El PP no se ha regenerado, ni ha moderado sus posiciones en materia de libertades democráticas, ni respecto a la defensa de los sistemas públicos de educación y protección a la ciudadanía, continúa siendo el mismo partido que utilizo el aparato del estado para ir a por sus adversarios políticos. Sigue siendo el mismo partido que se niega a renovar el poder judicial porque lo utiliza políticamente para reconquistar poder y el gobierno.
Los resultados de estas elecciones no son directamente exportables a las futuras contiendas electorales tanto locales, como autonómicos o generales, pero si que son un aviso al PSOE y a las izquierdas, de la posibilidad de perder los gobiernos en un futuro cercano.
No todo está perdido, pero es preciso un giro en el partido socialista que recupere políticas de recuperación y transformación del modelo productivo justas, que sean transparentes y mantengan y profundicen las conquistas sociales en educación, pensiones, sanidad, condiciones de trabajo, que avancen en conquistas democráticas y libertades y apuesten decididamente por la paz y contra el rearme, tanto en Europa como en el norte de África. Que introduzcan medidas de regeneración democrática y abran, ya de una vez, un serio debate sobre federalismo y financiación de las Comunidades Autónomas.
Somos socialistas del sur de Europa y estamos obligados a defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajar por una solución pacífica a los conflictos y no mediante el armamento y el impulso de la guerra.

Marta Climent Viguer
Trinidad Piquer Campos
Valencia