
¡Guerra a la guerra!
Los días 19 y 20 de junio se ha celebrado en Londres una conferencia y un mitin internacional contra la guerra, en los que han participado 3.500 militantes de 23 países. Una representación de ASTRADE ha participado en ambos actos, porque consideramos que el combate contra la guerra es una prioridad para todo socialista. Eventos sobre los que damos cumplida cuenta en las páginas del presente número de Tribuna Socialista.
Países como Alemania o Francia están implementando modelos de servicio militar obligatorio para los jóvenes mayores de 18 años. Esto debería alarmar a la sociedad, en particular a la mayoría de la sociedad cuyos hijos han sido utilizados como carne de cañón en las guerras sufridas por la humanidad; como lo están siendo miles y miles de jóvenes rusos y ucranianos cada día en los frentes de batalla. Esto no es teoría, está tomando forma en Europa, en el seno de la UE.
Nuestros Gobiernos tienen la responsabilidad de mantener la paz, pero, lejos de eso, se dedican a fomentar la guerra. La OTAN es una estructura militar agresiva, muy lejos de sus discursos llenos de falsedades: en los últimos 25 años, la OTAN ha avanzado hacia el este de Europa, mientras que Rusia no ha avanzado en un solo país1, datos constatables. No se trata de exonerar de responsabilidad a Putin y sus oligarcas, se trata de no aceptar que nos mientan los que dicen ser los nuestros.
El capital financiero ha decidido buscar valores refugio para sus inversiones. Es la misma idea por la que quienes acumulan dinero, sean personas individuales o grandes corporaciones, compran pisos para convertir el dinero contante y sonante en propiedad inmueble. La misma mecánica está ocurriendo con la compra de oro. El resultado de esta dinámica es que el precio medio aprox. €/m² de la vivienda en España se ha incrementado en un 109,3%, en los últimos 25 años2. En el caso de la vivienda en alquiler, el precio del metro cuadrado -promedio en España- en 2000 era de 5,36 €/mes, mientras que en 2025 se fijó 15 €/mes, es decir, que el incremento ha sido del 180% en los últimos 25 años.
La rentabilidad de las empresas del armamento es mayor y más acelerado que el de la vivienda: tan solo en el año 2025, tres de las multinacionales del armamento, acumularon una revalorización en bolsa del 100%: Thyssenkrupp (alemana) +135,81%, Rheinmettal (alemana) +96,69% y Leonardo (italiana) +68,69%. En todos muchos países europeos hay empresas que se benefician de la industria de la muerte y la destrucción, como por ejemplo Thales (francesa) +51%. España no es una excepción, la empresa INDRA cotizaba en diciembre de 2024 a 17,08 €/acción y cerró 2025 con una cotización de 48,54 €/acción, lo que significa que obtuvo una revalorización del +184%.

Estos datos demuestran que, al capitalismo, la especulación, la maximización de los beneficios…, les da lo mismo destruir la vida de millones de mujeres y hombres jóvenes, al cercenarles la posibilidad de tener un futuro de emancipación digna, o que se le siegue la vida a 30.000 niñas y niños en Gaza.
Al desastre que produce la especulación en la vivienda o la industria de la guerra, le acompaña en paralelo la destrucción de los servicios públicos, por la vía del recorte económico y la privatización.
El deterioro de la educación y la sanidad públicas tiene como objetivo alimentar la voracidad de las empresas de la enseñanza y la salud; trasvasando cada día más dinero público a estas empresas, al darles más negocio. Cada euro que va al gasto militar es un euro que se deja de invertir en la sanidad, la enseñanza, la vivienda, la atención a los mayores, la inversión en infraestructuras. Y todos ellos necesitan desesperadamente fondos.
Las instituciones del Estado, todas, participan de esta “actividad económica”, sin pararse a pensar en las consecuencias, o, al menos, es lo que parece. El Gobierno de la nación ha incrementado el gasto en defensa en un 225%, en los último seis años, al pasar de 10.199 MM € gastados en defensa en 2020 a los 33.123 MM € ejecutados en 2025. Menos mal que “solo es el 2%” del PIB. Resulta sangrante que se entre en esta lógica impuesta por Trump y servida en bandeja por los Rutte y las Von der Leyen, con el acatamiento de las instituciones nacionales y europeas. Es evidente que esta no es la Europa de los pueblos, hoy, más que nunca, es la Europa de los mercaderes.
Ante este desastre social y el camino a la barbarie que han emprendido sin consultarnos, hay millones jóvenes, activistas y militantes que se resisten.
En los debates hemos podido escuchar a un militante ruso y a otro ucraniano; interviniendo juntos, aunque haciendo cada uno se discurso libremente. Ambos coincidieron en señalar que la guerra en sus países nada tiene que ver con el pueblo ruso o el pueblo ucraniano, que es una guerra ajena a los intereses y necesidades de las mujeres y hombres que vivían de su trabajo antes de comenzar el conflicto. Denunciaron que miles de compatriotas son perseguidos para ir al frente forzosamente, ante lo que muchos huyen y son perseguidos por “desertores”; acaso los dirigentes políticos y los militares que prometieron o juraron defender a sus pueblos no son desertores de sus responsabilidades.
Esta conferencia de Londres enlaza en la historia con con las conferencias de Zimmerwald (21 de septiembre de 1915) y la de Kienthal (1 de mayo de 1916), en las que los reunidos rechazaron tajantemente la I Guerra Mundial. Los delegados en Zimmerwald dijeron: “…nos hemos reunido para recomponer los hilos rotos de las relaciones internacionales y para hacer un llamamiento a la clase obrera para que se recupere y luche por la paz”.
Han transcurrido 110 años y siguen corriendo ríos de sangre se los hijos de la clase trabajadora en los más de cien conflictos armados que hay en el mundo: Irán, Líbano, Palestina, Sudan, El Sahel, la República Democrática del Congo…y, a pesar de todo lo que el capitalismo ha hecho y hace contra la organización política y sindical de la clase trabajadora, los militantes y activistas están dispuestos a plantar cara, como los están haciendo los jóvenes alemanes y franceses contra el alistamiento, como lo están haciendo los jóvenes ucranianos y rusos que se revelan y se niegan a participar de una guerra que no es suya.
Estando aún la delegación de ASTRADE en Londres, la capital de la Gran Bretaña, conocimos el anuncio de la dimisión del primer ministro laborista, Starmer, quien ha caído tras dos años de incumplimientos de su agenda social y de aumento brutal del gasto en defensa. Es un buen aviso para quienes se preguntan por qué crece la extrema derecha.
Ahora se trata de dar continuidad al trabajo de la conferencia de Londres, y crear una coordinación permanente de las fuerzas de los 23 países que han participado en ella. Desde ASTRADE y Tribuna Socialista continuaremos contribuyendo a esta lucha por la libertad en Palestina y contra la guerra allá donde el capital la siembre.
El Comité de Redacción
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