25J Resolución de urgencia aprobada por unanimidad

Resolución de urgencia aprobada por la unanimidad de los delegados y delegadas el “Encuentro contra la Guerra, la OTAN y la Explotación”, celebrado en Madrid el 25 de junio de 2022.

No menos de 23 han sido los inmigrantes muertos en la frontera de Melilla. Es la barbarie organizada por los gobiernos español y marroquí

Las imágenes son espeluznantes. Decenas de inmigrantes heridos, y, según las distintas fuentes de información, entre 18 y 46 muertos, en un intento desesperado de cientos de inmigrantes, que huyen del hambre, de la miseria y de la guerra, de cruzar la valla criminal de Melilla. Le llaman “asalto”, para criminalizar a las víctimas, los mismos que piden la libre acogida a los refugiados de Ucrania.

Es el resultado de la destrucción de África, cuna de la Humanidad, por la política del imperialismo y de los gobiernos que se someten a él. Destrucción acelerada por la guerra y la hambruna que ésta anuncia. Y el resultado, también de la alianza criminal entre los gobiernos del reino de España y el reino de Marruecos, sellada recientemente por el cambio de postura del Gobierno español sobre la cuestión del Sahara Occidental, que sigue la estela de la decisión al respecto del amo yanqui.

Denunciamos la política del gobierno español de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, que eleva vallas de más 6 metros, erizadas de cuchillas que desgarran la carne de quienes intentan atravesarlas, para cerrar el paso a quienes sólo quieren huir de la destrucción de sus países.

Sin ninguna solidaridad o compasión por los muertos y heridos, Pedro Sánchez alababa la “cooperación” de la gendarmería marroquí, declarando que se trataba de un “asalto violento, bien organizado y bien resuelto por parte de los dos cuerpos de seguridad”. ¡Bien resuelto cuando hay más de 100 heridos y decenas de muertos!

El presidente de Melilla –enclave colonial español en Marruecos- Eduardo de Castro, ha declarado que la OTAN debe implicarse en la defensa de Ceuta y Melilla. Como si se hiciera eco de sus palabras, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaraba, con respecto a Ceuta y melilla, que estaba “absolutamente convencido de que los aliados de la OTAN estarán al lado de España si se enfrenta a amenazas y desafíos”. Y el gobierno español, pide, ante la cumbre de la OTAN, mayor implicación de este aparato militar en el norte de África

Los cuerpos de seguridad heredados del franquismo reclaman “mano dura”. La prensa recoge declaraciones de los guardias civiles de Melilla, que se quejan de que “sólo nos dejan utilizar gases lacrimógenos y con ello no podemos frenarles”. El secretario general del pseudosindicato SUCIL, mayoritario en la Guardia Civil, Ernesto Vilariño, ha declarado que “la plantilla de guardias civiles resulta escasa, solicitamos de nuevo la intervención de unidades del Ejército”.

Nos repugnan estos hechos. Exigimos la libre acogida de todos los inmigrantes, el fin del saqueo de África por las multinacionales, el reconocimiento de todos los derechos a los trabajadores inmigrantes que viven en España, incluyendo al millón de trabajadores marroquíes, el derribo de las vallas de la infamia de Ceuta y Melilla y la devolución a Marruecos de todos los enclaves coloniales. Y justicia para las víctimas de la masacre de Melilla.

Editorial

No es honesto guardar silencio

No podemos mirar para otro lado ni guardar silencio ante la barbarie. Tal cosa sería impropia de personas que dicen ser socialistas, progresistas, de izquierdas.
Lo ocurrido en la valla de Melilla el pasado viernes día 24 es un crimen, como los de guerra. Esta acción de la gendarmería marroquí no se puede justificar, bajo ningún concepto; por encima del respeto a la vida humana no se pueden poner las normas, las leyes ni la soberanía (en marruecos la soberanía no es precisamente del pueblo). De la misma manera que es injustificable la acción de la Guardia Civil española que, mientras los desesperados subsaharianos se amontonaban sobre las concertinas de la valla, se dedicaban a lanzarles pelotas de goma a bocajarro ¿qué acción violenta había que reprimir?, la misma violencia que ejercían los 15 muertos que el 6 de febrero de 2014 trataban de llegar a la playa del Tarajal en Ceuta, que tan solo nadaban para intentar salvar su vida.
Asombra escuchar las declaraciones del Gobierno español. Del Gobierno de Marruecos, sometido por una dinastía sátrapa no sorprende, aunque han pasado una línea que nunca se debería trasgredir; por el crimen cometido y por el desenlace de esconder los cuerpos en una fosa común, sin autopsia ni identificación. ¿Dónde ha quedado el respeto a los Derechos Humanos?
Este crimen se ha cometido a las puertas temporales de la cumbre de la OTAN en Madrid. Tribuna Socialista no somos neutrales ni tomamos posición por esta estructura militar que, con unas formas u otras, lleva en España, y España vinculada a ella, desde 1953, como ya explicitamos en la editorial del número 134 de Tribuna Socialista. Es un error caer en el frentismo. Nuestra posición está del lado de los pueblos; por eso exigimos la retirada inmediata del ejército de Putin de suelo ucraniano y decimos no a la Guerra, decimos no a cualquier guerra que se lleva por delante la vida de civiles y de soldados de ambos bandos, hijos de familias trabajadoras, en este caso rusos y ucranianos.
Pero la guerra contra los pueblos y los menesterosos toma muchas formas. Las “armas” económicas de los oligarcas, imperialistas y explotadores de toda laya tomaron la forma de reformas laborales en 2010 y 2012 y tuvieron como consecuencia la destrucción masiva de derechos y calidad de vida de los millones de trabajadores y trabajadoras de nuestro país; devaluaron y precarizaron el empleo, empujando a millones de ciudadanos a las puertas de la pobreza, cuando no a la pobreza misma: recordemos que hoy el salario más frecuente en España es de 1.357 € en 14 pagas, 357 € más que el SMI. Un 32% inferior al engañoso salario medio (que se halla contando salarios como el del Gobernador del Banco de España, quien en 2021 obtuvo un sueldo anual de 214.956,01 €).
En paralelo a la Guerra en Ucrania, recorre toda Europa una ola inflacionaria provocada por la especulación de los carburantes, la energía y los alimentos, entre otros productos de primera necesidad. La reacción de los gobiernos, de todos, no ha tenido ni por asomo la contundencia que los cuerpos de represión han ejercido en la valla de Melilla. La respuesta está siendo de parches. Respuesta que eso que llaman los mercados se está tomando a risa, pues tanto las rebajas fiscales como las subvenciones del Gobierno español han aplicado a los carburantes han sido absorbidas por los oligarcas de la luz, el gas, el petróleo…
Ante esta situación, en su conjunto, es llamativo el silencio de las organizaciones que se reclaman de la izquierda; políticas y sindicales. Han puesto sordina a sus quejas. Tienen la misma actitud que Podemos, IU y el PCE (miembros también del Gobierno) que se quejan, dicen no estar de acuerdo con esto o con aquello y punto. Los derechos sociales y laboral es no se consiguieron con cortes mediáticos y declaraciones de intenciones.
Lo que está ocurriendo e muy grave.Estamos en una etapa de crecimiento armamentístico muy peligroso. Es llamativa la docilidad con la que la Unión Europea se está subordinando a los intereses de los EE.UU.; el gran beneficiario con el incremento de los presupuestos para armamento y con las restricciones a la compra de gas y petróleo a Rusia es EE.UU., quien está incrementando exponencialmente sus ventas de gas licuado a España y al resto de países de Europa. ¿Tendrá estos relación con la maniobra de la Administración Biden para que España gire en su política respecto al Sahara?
¿a quién beneficia si Argelia corta o incrementa el precio del gas que consume España?
El hecho de que el Gobierno de Rajo y en 2014 aceptase incrementar el presupuesto en defensa al 2% del PIB, compromiso que el Gobierno actual está por la labor de cumplir a rajatabla, es una bomba para los servicios públicos del Estado español, ya de por sí muy deteriorados por la crisis económica de 2008 y por la pandemia de 2020/2021.
Los ataques se anuncian últimamente, pero parece que no escuchamos: los organismos internacionales dicen que los gobiernos tienen que reducir su deuda pública y que tiene que rebajar el déficit público. Es decir, que hay que amortizar deuda y que no se pueden endeudar más para cubrir las necesidades sociales. No olivamos la reforma constitucional del Artº 135.3. Todo ello a la vez que van a duplicar el presupuesto en Defensa para alcanzar los 23.000 millones de euros (el equivalente al 2% del PIB actual), desde los 9.700 de este año.Está claro de dónde va a salir el cuadre de las cuentas: de Sanidad, de Educación, de Dependencia y de Pensiones.
Pero no están dispuestos a cuadrar las cuentas exigiendo que la banca privada devuelva los 100.000 millones de euros públicos que se le dieron (65.000 en efectivo para el saneamiento + 35.000 de la Sareb). Como se resisten a cumplir el compromiso legal de realizar una Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, para saldar la deuda de más de 103.000 millones con las pensiones, por el uso indebido del dinero de las pensiones para otras partidas que debieran haber sido asumidas con dinero de los impuestos.
Lo ocurrido en la Valla de Melilla nos da la pauta de hasta dónde están dispuestos a llegar para defender sus intereses la minoría social que dirige el mundo. La pena es que esto solo es posible por la colaboración de los dirigentes.
La emigración, en este caso africana, es producto de la destrucción de estos países llevado a cabo por las potencias imperialistas europeas y sus multinacionales que explotan las riquezas de estos países, empujando a la emigración a su juventud y utilizan después a los emigrantes como mano de obra barata y sin derechos.

Comité de Redacción

En ausencia de socialismo: Barbarie

De Ucrania a la valla de Melilla. El mundo está interconectado y las decisiones que se toman en un despacho de la Casa Blanca en EEUU o del Kremlim en Rusia tienen sus repercusiones en forma de hambrunas, guerra y muerte. El auge de la extrema derecha y las oligarquías en sus múltiples formatos provoca miseria y genocidios. La cumbre de la OTAN en Madrid echa más leña al fuego: incrementar los presupuestos para armamento. En ausencia de socialismo, todo es barbarie.
Mientras observamos atónitos como la ultraderecha se apodera de mundo y los derechos y conquistas sociales retroceden en el mundo occidental, la guerra de Ucrania está arrasando África con hambrunas provocando millones de muertos. la mayoría niños.
En Etiopía, Kenia y Somalia, y más de 10 países africanos tienen más de 1,7 millones de niños que necesitan tratamiento. Las vidas de los niños del noreste africano y otros países como Níger o Chad están en peligro tras la crisis alimentaria y energética provocada por la guerra de Ucrania. Países en guerra como Sudán están causando millones de desplazados, y la subida de los precios de los combustibles, la crisis energética y el encarecimiento de alimentos básicos, generada en parte por el bloqueo comercial de las exportaciones de trigo ucraniano, sustento fundamental para la alimentación de un puñado de países, han generado una tormenta perfecta que derivará en un «huracán de hambrunas».
Un tercio de las calorías que se consumen en gran parte de África provienen del trigo cultivado por dos países: Ucrania y Rusia. Las sanciones internacionales a Rusia provoca que Rusia no pueda exportar trigo, mientras que el trigo ucraniano no puede salir como consecuencia de la invasión y cerca de un 35% de las plantaciones ni siquiera se han podido llevar a cabo.
Somalia importaba un 92% del trigo de Rusia y Ucrania, pero ahora mismo las líneas de suministro internacionales están hechas añicos. La situación es dramática. Esa carencia, sumada a las sequías, a los conflictos étnicos y a las enfermedades provocadas por el virus del sarampión o el cólera, entre otras catástrofes, está recrudeciendo los problemas de desnutrición infantil y defunciones por falta de comida en territorio somalí.
Chad ha decretado ya la «emergencia alimentaria». De sus casi 6 millones de habitantes, un tercio se encuentra en peligro de muerte y necesita «ayuda humanitaria urgente». Casi el 50% de los habitantes chadianos viven en pobreza extrema, situación que se recrudecerá en los próximos meses ante la crisis alimentaria despertada por la invasión rusa de Ucrania.
Mientras que Europa y Estados Unidos sufren las consecuencias de la guerra de Ucrania mediante un incremento general de los precios de los alimentos y la energía, en África la crisis alimentaria se suma a las guerras en la región, el expolio de sus recursos naturales por parte de occidente y una sequía sin precedentes está culminando en malnutrición, enfermedad y muerte.
Y mientras la comunidad internacional se ha volcado para atender las necesidades de la población que huye de la guerra de Ucrania, los fondos necesarios para abordar la ayuda humanitaria de los conflictos en África decrecen, y el número de refugiados y desplazados aumenta vertiginosamente.
Muchos de esos desplazados subsaharianos intentan llegar a Europa para salvar sus vidas. El calvario para llegar a Europa incluye la travesía del desierto, sin comida y sin agua, y una vez llegan a Marruecos, la ocultación de la policía marroquí en bosques cercanos a la frontera y finalmente el salto a una valla que señala la frontera entre la muerte y la esperanza de un futuro mejor, y cuya vigilancia el gobierno español la ha cedido a la policía marroquí, como parte del acuerdo mediante el que España retiraba el soporte al pueblo Saharaui y Marruecos se comprometía a evitar las oleadas migratorias a Europa por esta vía.
Mientras se decide la apertura de una comisión de investigación que arroje luz sobre la masacre de al menos 23 muertos en la valla de Melilla, todo apunta a que los casi 2000 migrantes que intentaron saltar la valla eran de origen Sudanés. que huían de la guerra en busca de asilo político. Sin embargo, lo que encontraron fue a una policía marroquí que actuó con toda contudencia, incluso en territorio español para evitar la entrada a Europa.
Como comprenderán, el asunto es lo suficientemente complejo como para abordarlo en unas pocas líneas. No hablo de las políticas de los países europeos (sobre todo Francia) en África, o el papel de los omnipresentes EEUU y ONU en todos los conflictos bélicos que se mantienen (de forma silenciosa) en nuestro vecino continente.
Pero lo que sí quiero manifestar es la necesidad de invertir en desarrollo en los países africanos, en invertir en suficiencia alimentaria y médica y en la necesidad de establecer un corredor humanitario para los desplazados y refugiados que huyen del hambre y la guerra.
Mientras tanto, la cumbre de la OTAN que se celebra estos días en Madrid no establece ninguna de estas prioridades. Al contrario, la OTAN aprobará esta semana en Madrid un aumento sin precedentes de sus capacidades militares. La fuerza conjunta de muy alta disponibilidad (VJTF) pasará a tener de 40.000 a 300.000 soldados, listas para ser desplegados en cuestión de días en caso de necesidad, sobretodo en el flanco este.
La respuesta a la hambruna y la guerra no puede ser más guerra. Para cerrar el paso a la ultraderecha no nos
podemos parecer a la ultraderecha.
El Gobierno de Pedro Sánchez quiere aprovechar la cumbre para reforzar militarmente la defensa del flanco sur ante la inestabilidad del Sahel y por las dudas sobre el paraguas de Defensa que cubre a Ceuta y Melilla. El Tratado de Washington recoge la protección para territorios en Europa o América, lo que en teoría deja fuera a los enclaves que se encuentran en el continente africano. Sea como fuere, los compromisos de la OTAN son de rearme, y para financiar el despliegue en el Este, la protección del sur, las misiones, la ayuda a Ucrania y sostener los niveles de defensa pactados, hace falta mucho más dinero. Desde 2014, los aliados han invertido
350.000 millones de dólares, y van ocho años consecutivos con aumentos en Seguridad y Defensa. España es el país que menos invierte (1,02 % del PIB, la mitad de lo comprometido) a pesar de las dificultades económicas y las sucesivas crisis. Ahora, a partir del 2022, Stoltenberg ya ha avisado que el 2% del PIB se considera “el suelo y no el techo” de los presupuestos de que cada país ha de invertir en defensa. Si nada cambia, cambiaremos pan por misiles o lo que es lo mismo, un pacto de rentas para contener la inflación y financiar la guerra desde occidente, mientras la gente que huye de las mismas mueren en vallas como la de Melilla.

¡Socialismo o barbarie!

Baltasar Santos
Tribuna Socialista
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