La política cavernaria

Tengo entendido que, en la época de las cavernas, de la que hace tanto tiempo que nadie sabe con exactitud cuánto, los primeros habitantes con al menos aspecto humano, dirimían sus conflictos y diferencias a porrazos, pues como no sabían hablar y sus gruñidos eran ininteligibles, utilizaban el sistema eficaz del garrote y el que quedaba vivo, era el que se hacía con la razón.

                Hoy, en el Congreso de los Diputados, estamos cerca de conseguir esa meta de nuevo, no solo en la llamada Cámara Baja, tambien ocurre en el Senado, por más que suene rimbombante el título de senador parece algo respetable, pero últimamente nada más lejos de serlo,ni diputado ni senador, en ninguna de las cámaras, territoriales, provinciales, locales, el barro se extiende por todos los ámbitos, en los que se desarrolla la mal llamada labor política, tampoco son respetables en la actualidad ni siquiera los foros en los que participan los actuales políticos sin ningún rubor.

                Recuerdo, cuando yo entre en mi querido PSOE, que para ingresar como simple militante debías ser presentado por dos antiguos y respetables miembros, sí, de esos que probablemente queden dentro, pero que se esconden ante el riesgo de sumergirse en el estiércol.Pero claro, hace unos años entre otras trampas y retrocesos, nuestro compañero, me gustaría poder decir excompañero Isidoro, abrió la puerta de par en par, a la entrada de todos los trepas, que aspiraban a una poltrona en nuestro país, teniendo como consecuencia el barrizal que hoy en día son las instituciones de todos los colores.

                Qué triste es que si quieres disfrutar de un discurso político enérgico, pero respetuoso, que presente soluciones a los problemas políticos, pero con ética y moral,en definitiva que se note que el que lo pronuncia, sin necesidad de ser doctor en ninguna materia, posea una cultura familiar, que le haya inculcado la ética, la moral, el respeto a los demás, suficiente para poder defender sus ideas sin necesidad del insulto, la mentira y la infamia. Hoy para disfrutar de algo así, hay que recurrir a los parlamentarios del siglo XIX.

                Alguien me pregunta a veces, qué pasa hoy con la política, es que ya no existen los militantes que de verdad crean que la política es el arte de mejorar las condiciones de vida de los miembros de la sociedad, con decencia, con valores, con eficacia, y yo como sé que los hay, solo puedo agachar las orejas y decir que sí, pero que no se atreven a adentrarse en ese estercolero que hoy es el ambiente político, incluso dentro de los propios partidos, pues cuando alguno de estos militantes, que yo conozco y que sé que harían las cosas bien,se han atrevido a hacerlo, se han encontrado con el enfrentamiento brutal de los compañeros poseedores de la poltrona, que temen quedarse sin ella.

                Tengo pocas esperanzas de que esto cambie, pues realmente es difícil que alguien que realmente no tiene ni conocimientos ni ganas de adquirirlos y lo más importante no tiene moral ni ética que le permita estar con merecimiento en su escaño, se le pueda despegar de él, ni con agua caliente.

Paco Ascón
Xares (Ourense), 24 de marzo de 2024

Amnistía para el entendimientoo para la confrontación

El pasado día 9, en el Ateneo de Madrid, se celebró un acto bajo el título “Amnistía para el entendimiento o para la confrontación”, organizado por la Asociación Trabajo y Democracia. ASTRADE decidió iniciar el año sometiendo a debate la ley de Amnistía que propone el Gobierno de Pedro Sánchez, en continuidad con otras iniciativas habidas este pasado año, como el “Documento impulsado por Tribuna Socialista” firmado por 300 militantes del PSOE y dirigido al Grupo Parlamentario Socialista y a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, entregado a los destinatarios el 4 de octubre, coincidiendo en el tiempo con la feroz campaña de Felipe González, y otros, en contra de un proceso para la resolución del conflicto con Cataluña por la vía de una Amnistía. O el documento “Redoblar la lucha por la Amnistía”, producto del debate mantenido el 27 de noviembre en la librería Blanquerna, en Madrid, promovido por el Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), al que ya se han adherido más de 160 militantes políticos y sindicales de distintas organizaciones. El acto del Ateneo fue muy concurrido, llenando la sala Úbeda, y en él pudieron tomar la palabra los asistentes que así lo decidieron.

Quienes intervinieron desde la Mesa abordaron el tema desde una doble óptica: jurídica y política, exponiendo argumentos a favor y en contra del proceso de Amnistía, si bien, el sentir mayoritario, tanto entre los ponentes como entre los asistentes, fue de apoyo a la ley de Amnistía que está en su inicio del trámite parlamentario.

La Amnistía ha llegado como fórmula para desatascar la investidura. Feijóo no pudo convencer a Junts, ni a PNV para que lo apoyaran, pues en el paquete iba VOX amenazando con disolver los partidos nacionalistas y representando, tanto VOX como PP, a lo más profundo del franquismo no erradicado en nuestro país, buen ejemplo de ello es Manuel García- Castellón, juez de la Audiencia Nacional y digno heredero del TOP. Por su parte, Pedro Sánchez ha encontrado en la Amnistía una fórmula para poner de acuerdo al resto de partidos parlamentarios en iniciar la marcha de la legislatura e intentar resolver el conflicto derivado de las represivas políticas del PP en la década pasada, pues, parafraseando al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres: “El conflicto en Cataluña no surge de la nada”. No debemos olvidar la brutal campaña de la derecha contra el Estatut de Catalunya que aprobaron las Cortes, el Parlament y un referéndum en Cataluña, pero que fue truncado en 2010 por el Tribunal Constitucional. Esta es la antesala del conflicto de octubre de 2017, que se quiso resolver “echando gasolina al fuego”, alentando el “A por ellos”, sin decirlo expresamente, por Felipe VI en su lamentable discurso del 3 de octubre y con la respuesta policial del Gobierno de Rajoy, respuesta complementada por los magistrados afines a la derecha.

La Amnistía, por tanto, tiene que servir para reparar las tropelías democráticas del Gobierno del PP entre 2012 y 2018 contra miles de ciudadanos en Cataluña, no solo para los políticos catalanes que sufrieron cárcel o sobre los que aún pesan encausamientos judiciales.

Además, en mi opinión, es una puerta que se abre para avanzar en dar encaje y normalizar la pluralidad del Estado español en su composición y no un concepto cerrado de nación española, es decir un país sometido a una ideología nacionalista centralizadora y excluyente, anclada en el “España, Una Grande y Libre”, siendo la grandeza y la libertad más que discutibles, tal como las continúa interpretando la derecha de nuestro país.

La clausura del acto corrió a cargo del presidente de ASTRADE, Eduardo Hernández.

Roberto Tornamira
Miembro de la Junta Directiva de ASTRADE
En los siguientes enlaces, añadimos tres artículos que resumen la posición ante la amnistía, que a fecha de cierre de esta edición nos han hecho llegar tres de los intervinientes en el acto:

Gloria Elizo Serrano

Enrique del Olmo García

Safira Cantos Salah

La sociedad tiene derecho a no quedarse anclada

A los políticos se les debería recordar por lo que hacen y no por lo que dicen. En este país, ha habido gobiernos que han tomado decisiones dignas de recordar por su determinación, incluso contra la opinión de los “suyos”.

Es de justicia mencionar a Adolfo Suarez, cuando en abril de 1977 legalizó al Partido Comunista de España (PCE), máxime viendo de donde venía Suarez: desde 1958 formó parte de la Secretaría General del Movimiento Nacional, entre otros altos cargos en la etapa franquista.

Cómo no reconocer la Ley General de Sanidad de 1986, conocida como “Ley de Sanidad Universal”, sacada adelante por el primer Gobierno de Felipe González. Ley fraguada por el Ministro de Sanidad y Consumo, Ernest Lluch (asesinado por ETA el 21 de noviembre de 2000). Una ley rechazada ferozmente por Alianza Popular, hoy PP.

Del primer Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero hay que resaltar la valentía en el proceso de negociación con ETA, de 2005 a 2007, a pesar de las posiciones refractarias que encontró fuera y dentro del PSOE. Así como la firmeza que demostró cuando dio la orden de retirar las tropas de Irak, en 2004, no subordinándose a la Administración Bush.

Claro que estos presidentes y sus gobiernos cometieron errores y tomaron decisiones impopulares, pero hay que hacer balance de los hechos concretos: ¿no es el Estado español más plural con libertad de partidos?, ¿no hemos alcanzado altas cotas de calidad sanitaria? -a pesar de que la Sanidad Pública sufre un franco deterioro- ¿no es mejor la discrepancia de algunos de los posicionamientos de la izquierda abertzale que los atentados?

Contra estas y otras medidas del gobierno de turno se han organizado manifestaciones, se ha votado en contra en el Congreso y el Senado y se ha despotricado en los medios por parte de la derecha.

Hoy vemos lo mismo, con un actor que antes no estaba o no estaba emancipado del PP: la extrema derecha: VOX, nace en diciembre de 2013 de la mano de Abascal al que se suma formalmente, un mes después, Vidal Cuadras -presidente del PP de Cataluña de 1991 a 1996-.

El común denominador del rechazo ideológico contra las medidas de progreso, ha sido el “Se rompe España”. Lo que nunca terminan de decir es qué España es la que se rompe: ¿la que muere o la que bosteza? (Antonio Machado); ¿la de los comisionistas?; ¿la de los millonarios cuyas fortunas no paran de crecer?: ¿la que sale a la calle a exigir el Alto el fuego en Palestina o la que otorga medallas de “honor” al genocida?…

El PP defiende a su España, y lo hace con muy poca vergüenza. Es el mismo partido que en 1996, Aznar, quien hoy alienta al tumulto callejero “quien pueda hacer que haga”, pactó un acuerdo de legislatura con la CIU del corrupto Pujol. Juns, heredero de CIU, es el mismo Partido del que, en el mes de agosto pasado, Feijóo decía que “es un partido cuya tradición y legalidad no están en duda”, claro que en esos momentos optaba a que le prestasen sus votos para su investidura.

Como socialistas, no estamos de acuerdo con los nacionalismos. Pero no con unos sí y con otros no o ahora sí y ahora no, con ninguno y siempre; con el nacionalismo español tampoco. La derecha de siempre confunde España con sus intereses, como lo hacen el nacionalismo vasco y el catalán, como lo han hecho siempre las minorías sociales privilegiadas (la clase burguesa) frente a las mayorías sociales que solo cuentan con el esfuerzo de su trabajo para vivir (la clase trabajadora).

Ya veremos, con el paso del tiempo, el desarrollo de la Ley de Amnistía y de esta legislatura que se acerca, pero desde ya valoramos muy en positivo la determinación de Pedro Sánchez en alcanzar un acuerdo con todos los partidos antifranquistas, sean de izquierdas o de derechas, como es el caso de PNV y Juns.

Ojalá que esta actitud se mantenga en el gobierno que se forme en las próximas fechas, pues de la legislatura que termina quedan muchas cuestiones por resolver. Cuestiones sentidas y reivindicadas por la mayoría social que apoyó a la izquierda en las elecciones del 23 de julio: derogación de todos los aspectos lesivos para los trabajadores y trabajadoras, introducidos por las reformas laborales de 2010 y 2012; derogación de la “Ley Mordaza”, impuesta por la mayoría absoluta del PP para reprimir la respuesta de la mayoría social a sus políticas sociales y económicas; encargo de una Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, como mandata la Ley 21/2021; implicarse en la coordinación y solución del deterioro y destrucción de la Sanidad Pública, producto de la desinversión y privatización de la Sanidad; legislación estatal de las Residencias de mayores… Esperamos que todos estos asuntos, y otros no enumerados, sean abordados por el nuevo gobierno.

De la misma manera, y en línea con la determinación mostrada en estos momentos, esperamos una reorientación de la política del Gobierno respecto a los conflictos bélicos.

Resulta insoportable que llevemos un mes de bombardeos y exterminio de la población civil de la Franja de Gaza, por parte del ejército de Netanyahu, y que, desde los gobiernos de la UE, incluido el nuestro, solo escuchemos “prudentes” palabras de parar la mal llamada guerra -en este conflicto solo hay un ejército, el israelí- y una propuesta de Conferencia de paz para dentro de 6 meses.

Este sometimiento a la posición de la Administración Biden está en línea con la exigencia permanente de la OTAN de incremento de gasto para la guerra en Ucrania; una manera directa de alimentar la guerra, sin que esto signifique compartir la invasión del Este de Ucrania por parte de las tropas de Putin -Vease el Manifiesto internacional contra la Guerra que ha sido publicado en diversas ocasiones en las páginas de Tribuna Socialista-. Una guerra que está desangrando a la juventud ucraniana y también a la rusa. Y de paso está empobreciendo a los pueblos de Europa y arrasando con derechos y servicios públicos.

De la misma manera, es insoportable la posición xenófoba y racista de la derecha contra la llegada de inmigrantes, los que llegan, y que nadie señale la situación neocolonial que el Estado francés, mantiene en los países de Sahel.

Sabemos que avanzar no es fácil, requiere esfuerzo. Lo comodón, sobre todo para quienes viven confortablemente, es quedarse como estamos. Pero la sociedad, su mayoría, tiene derecho a no quedar anclada.

Los hechos vividos en estos meses, en relación con el proceso para reeditar un gobierno de progreso, nos enseñan, una vez más en la historia, que lo que permite avanzar es la voluntad política de llevar a cabo decisiones en favor de los intereses de la mayoría: es el mejor antídoto contra el fascismo.

El Comité de Redacción

La historia interminable de una España democrática.

España es un país peculiar, en el que las historias políticas se repiten obsesivamente, sin que seamos capaces de darnos cuenta claramente, que todas ellas tienen al menos un denominador común: las derechas están convencidas o lo aparentan, que el poder les corresponde en exclusividad a ellos. Se consideran los más preparados y saben que cuentan con todos los medios económicos necesarios, propios o proporcionados por individuos o empresas, comúnmente para recibir contrapartidas cuando detentan el Gobierno. Y cuando por voluntad democrática de los votos de la ciudadanía, pueden gobernar fuerzas de izquierdas y progresistas, ponen en cuestión siempre, la limpieza del proceso, del recuento electoral, de la capacidad del gobernante e incluso su estado mental, o la pérdida sobrevenida de idoneidad para gobernar por aceptar el apoyo de fuerzas políticas, para ellos, marginales, a las que denominan como filoetarras, bolivarianas, socialcomunistas, independentistas vende patrias y rompe Españas. Todas ellas, por supuesto, legales y que se presentan democráticamente a las elecciones y al ser votadas obtienen puestos de diputados, en cualquier ámbito territorial.

Este tic de la derecha española, a mi parecer, les viene por un ADN mutado durante el franquismo y tardofranquismo, en el que los modos autoritarios impregnaron las familias y clanes del franquismo. Se plegaron a iniciar un proceso democrático, tras la muerte del dictador, porque era imposible mantener el modelo de la dictadura, en un momento de consolidación democrática de toda Europa y del mundo, en el que queríamos estar con pleno derecho y participar en los organismos internacionales sin la tara de ser un régimen represor y con miles de asesinatos a sus espaldas incluso tras la finalización de la Guerra Civil. La Transición se consiguió con la fuerza de voluntad de todas las partes, sobre todo de la oposición que aceptó no pedir responsabilidad por los cuarenta años de dictadura, para conseguir una reconciliación indispensable, aprobando una Constitución que recogía el marco necesario para poder asegurar un estado social y democrático de Derecho. Pero, es evidente, que esa ley de punto final dejaba indemne a las grandes familias de la dictadura que se aclimataron rápidamente a la democracia parlamentaria, con nombres tan destacados como Aznar, Fraga, Robles Piquer, Ruiz Gallar- dón, Trillo Figueroa, Calvo Sotelo, Rato, Fernández Miranda, Cabanillas, Mariscal de Gante, Arias Salgado, García Escudero, Aguirre, Oriol, March, Coronel de Palma, etcétera. Se pasó de las Cortes franquistas al Congreso y todas las familias del anterior régimen encontraron acomodo, en las nuevas instituciones, empresas públicas o privatizadas, en la banca y compañías financieras. En resumen, se produjo, lo que se ha llamado la gran puerta giratoria de la dictadura. Enfrente, en la oposición socialista y comunista, pro- fesores, abogados, profesionales diversos, que venían de la clandestinidad o se habían incorporado tras la muerte del dictador, a través de del PC, el PSOE y una miriada de pequeños partidos más a la izquierda, además de los sindicatos de clase, CCOO, UGT, y grupos cristianos como la HOAC, y otras organizaciones­ ciudadanas que habían mantenido capacidad de representar a amplios sectores de los trabajadores y profesionales de la clase media. Guerra nos puso un titular en un mitin de mayo de 1989: “Nosotros, los descamisados”. Sin duda una contienda democrática desigual, en la que la derecha tenía todas las de ganar, pero que fue doblegada por el entusiasmo electoral que en 1982 llevó a Felipe González a la Presidencia del Gobierno y antes a Rafael Escuredo a la Presidencia de la Junta de Andalucía y antes, en 1979, a cientos de alcaldes a demostrar la capacidad del socialismo para gobernar, con honestidad y solvencia.

Numerosos autores señalan que la Transición política, realmente culmina con los resultados electorales de las elecciones Generales del 28 de octubre de 1982, en las que el PSOE con Felipe González consigue 202 diputados y más de 10 millones de votos. Los socialistas gobernarían España hasta 1996, 14 años, que se les hizo tan interminable a la derecha política, mediática y financiera, con la entrada en la Unión Europea o en la OTAN, la reconversión industrial, la modernización de las infraestructuras o de los servicios públicos de sanidad o de educación. La derecha se impacientaba, no encontraba a un líder adecuado y sus gritos y escándalos se perdían sin mayores contratiempos. Ya con Aznar, en el debate del estado de la nación de 1994, agotados por el largo calvario de ver a los socialistas en el poder surge el conocido “Váyase Señor González, no le queda ninguna otra salida honorable”, que subrayó Julio Anguita en nombre de IU. Todo estaba ya permitido y el acoso y derribo a Felipe González se vio reconocido posteriormente en las sorprendentes declaraciones del Director de ABC, Luís María Ansón, al periódico El País (16/2/1998) en la que contaba quienes participaron en el complot para derribar el “felipismo”, con directores de me- dios, fuerzas financieras y toda la derecha política con Aznar al frente, reconociendo que “para terminar con González se rozó la estabilidad del Estado”. Ahí es nada, un golpismo de salón, como lo denominó Joaquín Almunia, que fue gratis para los participantes y motivo de orgullo y de medallas en los corrillos de la corte madrileña. Consiguieron finalmente el Go- bierno, en l1a7s elecciones de 1996 y por la mínima, el PP obtiene 156 diputados, frente a 141 del PSOE y mediante un pacto con CIU de Pujol (Pacto del Majestic), PNV y Coalición Canaria, en los que Aznar entregó armas y bagajes muy por encima de lo razonable, se hizo con la Presidencia del Gobierno hasta 2004. Le sustituye entonces, el socialista José Luís Rodríguez Zapatero, tras las elecciones del 14 de marzo, realizadas en un entorno muy duro por los brutales atentados de Atocha, tres días antes.

Los atentados y las mentiras y tergiversaciones del Gobierno de Aznar culpando a ETA de la masacre, marcaron claramente desde el inicio el tono de la legislatura con Zapatero de Presidente del Gobierno, poniendo en cuestión incluso los resultados electora- les, señalando al Gobierno de ilegítimo, por la manipulación que ellos achacaron a los socialistas, de los atentados. De nuevo la derecha con Rajoy al frente del PP, se convirtió en el partido de las pancartas, de las soflamas diarias con el tono más altisonante y barriobajero al máximo. Incluso, en el marco de la lucha antiterrorista, se le echa en cara a Zapatero que es un radical y que “su política propicia la traición a los muertos”, y en sucesivos debates parlamentarios, Rajoy le exige las actas de los contactos con ETA, señalando que no es de fiar. En 2010 de nuevo, le pide que convoque elecciones porque no está en condiciones de gobernar, y en plena crisis económica Zapatero le responde: “Voy a ejercer mi responsabilidad cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”, convocando elecciones para el 20 de noviembre de 2011, que lleva a Rajoy a la Presidencia del Gobierno. El eje de nuevo de la política de la derecha era el uso de la mentira como eje central de la estrategia política de oposición. Ataques a la persona de Zapatero, sin escrúpulos, con todos los medios a su alcance y brutalmente.

Había que romper al felipismo, al zapaterismo y por supuesto al sanchismo. Pedro Sánchez, Presidente desde junio de 2018, con gobiernos de coalición y mayorías muy ajustadas es ahora el enemigo a batir y de nuevo las malas artes políticas se multiplican. La derecha extrema del PP, con Casado y Feijóo hacen del insulto el día a día parlamentario y mediático, y la ultraderecha de Vox, ambos aliados ya a las claras en ayuntamientos y Comunidades, se unen para derrotar al PSOE y a su líder, Pedro Sánchez. Parece que lo habían conseguido, en las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo de 2013, que aunque habían arrojado poca diferencia en votos entre el PP y el PSOE, supuso una enorme pérdida de poder institucional para los socialistas, en alcaldías y Comunidades Autónomas. Inmediatamente, el Presidente convoca elecciones Generales para el 23 de julio, con aspavientos de la derecha por la premura y el calor, que la derecha considera ganadas de calle. Pero la realidad de los resultados arroja un crecimiento de casi un millón de votos más para los socialistas y 121 escaños, frente a 137 obtenidos por el PP, con solo 340.000 votos de diferencia. De nuevo los números no cuadran fácilmente. La derecha que pensaba iba a arrollar, con mayoría absoluta certificada, se encuentra con 137 votos del PP, 33 de Vox y un escaño de UPN y otro de CC, en total 172 posibles votos, para la investidura de Feijóo, que había pedido al Rey su de- signación. Un mes después, se desconocían las propuestas de Feijóo para su investidura y se ha produjo una anomalía curiosa, la derecha daba por perdida su investidura y dedicaba su tiempo a intentar que Sán- chez tampoco consiga los 176 votos necesarios, construyendo un maniqueo en la figura de Puigdemont, que con sus siete diputados tiene una de las llaves necesarias para conformar la mayoría, como también la tienen ERC, PNV, Bildu, o Sumar.

Tras cinco años de gobierno, que algunos descalifican como Frankenstein, Pedro Sánchez puede mostrar en su haber una magnífica gestión, en la eco- nomía, políticas sociales, legislación básica y éxito en envites tan complejos como el COVID, o la crisis energética y de alimentación ligadas a la guerra de Ucrania. Retos superados con nota, que, en el caso de la economía, le han permitido al Presidente decir que España va como una moto, hecho reconocido en el marco de la UE y de los organismos internacionales. Pero estas elecciones tienen una característica especial: Puigdemont, huido de la justicia en el maletero de un coche tras los sucesos del procés, eurodiputado, viviendo en Waterloo, se convierte en la clave de bóveda, la ficha clave para cuadrar el sudoku parlamentario. Y ahí surge la necesidad de unos de seguir la tradición de la quema del Judas y otros de demostrar que son los más listos y van a conseguir gratis lo que a otros le ha costado dinero, penas de cárcel e indulto. Y de nuevo una palabra cargada de intenciones malévolas, amnistía, la palabra que se gritaba en la clandestinidad es ahora esgrimida en un país democrático, donde una acción política descabellada por parte de los independentistas catalanes lleva a la calle a miles de personas para organizar una performance de referéndum y una declaración de independencia creando una república virtual. Autodeterminación, derecho a decidir, amnistía, se superponen a un debate en el que la sanidad, la educación, la dependencia, las infraestructuras, el cambio climático, los derechos a la igualdad y la solidaridad, el papel de España en el mundo, se marginan para centrarnos en si las Cortes Generales pueden aprobar una amnistia en el marco de la Constitución. Ello camina paralelo a un debate territorial además en el que las tres Comunidades autónomas, Cataluña, Euskadi y Galicia, que fueron premiadas en la Constitución para tener el máximo de competencias y desarrollo estatutario, pueden seguir aumentándolo a costa de retrasar a las restantes, incluso a Andalucía que ganó su puesto entre las del máximo nivel competencial con un referéndum el 28 F y la aprobación de su Estatuto de Autonomía en 1981 y la reforma de 2007. La postura de los socialistas fue debatida profundamente en la Declaración de Granada de 2013 que ahondaba en una España donde un pacto territorial para una sociedad plural abordara los desencuentros y los resolviera sin privilegios, mediante una reforma federal de la Constitución. En esa posición seguimos.

La investidura de Feijóo estaba abocada al fracaso. Los propios portavoces de la derecha así lo asumían, y eso a pesar de su inmoral llamamiento al transfuguismo entre los diputados socialistas, y su alegato a favor de una suerte de derecho consuetudinario a gobernar. Tras el intento de Feijóo, se abrirá el momento de Pedro Sánchez y se pondrán en la mesa las alternativas del candidato y los acuerdos para conseguir el apoyo a su investidura y a la acción de gobierno posterior, con la aprobación de los Presupuestos anuales y el desarrollo de las leyes necesarias para seguir avanzando como país moderno. Ese será el momento de analizar cómo se resuelve el entuerto provocado por el procés y de qué modo se organizan los acuerdos entre todas las partes para consolidar una Cataluña potente en el marco constitucional de España.

El PSOE es un partido que ha demostrado su capacidad de gobernar cinco años en esta última etapa con Pedro Sánchez a la cabeza. Y lo ha hecho con solvencia y ganándose la confianza de la ciudadanía. Ello ha sido respaldado con un millón de votos más que en las últimas elecciones Generales, sabiendo la ciudadanía que se ha gobernado en coalición con Podemos, y con apoyos externos de otras fuerzas políticas nacionalistas e independentistas, que representan a sus territorios con votos legítimos y democráticos de sus electores. No hay ninguna llamada de engaño o subterfugio, hay capacidad por parte de los socialistas, con Pedro Sánchez al frente, de gobernar en una España plural desde la solidaridad, la igualdad y la justicia.

Manuel PEZZI
Presidente del PSOE de Andalucía.

Editorial: La derecha nostálgica pretende entorpecer los avances democráticos.

Dicen que el tiempo es oro, y los nacionalistas españolistas nos lo están haciendo perder a raudales. Parece necesario explicar quiénes son esos nacionalistas, a los que Manuel de la Rocha se refería como “el nacionalismo esencialista español”, en un artículo publicado en elDiario.es el pasado día 17 de septiembre, bajo el título “La cuestión territorial y el encaje de Cataluña en España”. Pensamos que es necesario discernir entre españoles y nacionalistas españolistas.

Lo primero que hay que decir es que el nacionalismo es una ideología, es decir: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc”. (RAE).

Está claro que, el Estado español, es un Estado muy rico y plural en cultura, religión e ideología, incluso en lenguas. Un Estado en el que hay distintas vertientes nacionalistas: nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, y también nacionalistas españoles, además de liberales, demócrata-cristianos, socialdemócratas, socialistas, comunistas…”. Ocurre que los nostálgicos del nacional catolicismo y el movimiento nacional, con todos sus componentes falangistas y filofascistas, se niegan a que otros nacionalismos “se metan en su terreno”, esa piel de toro que consideran de su propiedad privada, su cortijo.

Pero resulta que en el Estado español también hay mucha gente, puede que la mayoría social, a quienes nos es ajeno el nacionalismo, los fenómenos nacionalistas, o la identidad nacional. Hemos nacido donde hemos nacido y lo que nos preocupa es tener un trabajo en condiciones dignas, pagado dignamente, pues de ello depende el sustento de nuestras familias. Nos preocupan las distintas partes de salario que recibimos, aunque no las llamemos salario, como son las pensiones, cuya naturaleza las convierte en “salario diferido”: el que nos pagarán cuando nos jubilemos; por eso es un tremendo error si un trabajador o trabajadora joven piensa que la pensión le es algo ajeno. También lo son los servicios públicos, pues con el salario directo, el de la nómina de cada mes, no podríamos pagar la Sanidad ni la Educación ni la Residencia cuando te haces mayor u otros servicios sociales, ahí entra en funcionamiento el salario indirecto, esa parte de nuestro salario mensual que va a impuestos, junto con el ajuste anual del IRPF, para poder costear a los médicos o a los profesores de nuestros hijos e hijas, entre otros profesionales de la función pública.

Es por este concepto no nacionalista por el que en la iniciativa(1) que Tribuna Socialista puso en marcha el pasado día 21 (publicada en la página 8 del presente número de TS) manifestamos nuestro apoyo a la necesidad de una reedición del Gobierno de coalición, de corte progresista, y nos hacemos eco de las palabras del presidente del Principado de Asturias, el señor Barbón, cuando manifestaba: “Lo que yo quiero es que haya un Gobierno de Pedro Sánchez. Uno que suba las pensiones, el salario mínimo y las becas”. Que termine de cumplir con la Ley 21/2021 y encargue la Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, que sea una voz en la OTAN que abogue por parar la Guerra en Ucrania, en lugar se contribuir a la espiral bélica, que tome cartas en parar la destrucción de la Seguridad Social en la práctica totalidad de las comunidades autónomas, entre otras cuestiones, habría que añadir a las palabras del señor Barbón.

No identificarse con los postulados nacionalistas españoles no nos hace menos patriotas, prueba de ello es que hay “patriotas de boca y bandera” y “patriotas de hechos”: los primeros son los vividores, esos que parasitan en instituciones, sociales y del Estado, llevándoselo calentito, los que además de calentito se lo llevan a paraísos fiscales, los comisionistas de todo rango, los que se benefician de ardides y vericuetos fiscales para no tributar… y luego estamos los patriotas de hechos, que no andamos a vueltas con la bandera ni nos pirramos por la simbología nacional, los que cotizamos hasta el último céntimo de nuestros ingresos porque somos conscientes de que sin impuestos no hay servicios públicos.

Nos atrevemos a decir que la mayoría social no es nacionalista, pues en las nacionalidades históricas: Catalunya, Euskadi y Galicia, también hay muchos catalanes, vascos y gallegos que no son nacionalistas. Esa mayoría no tenemos ningún interés en confrontar con quienes sienten esta o aquella identidad; quizá porque consideramos que el territorio es de todos y todas, y no de un grupo de privilegiados. Y es por eso mismo que queremos convivir en paz con todos los pueblos que componen el plural Estado español. Si es necesario legislando una Ley de Amnistía, y si no encaja en la Constitución pues que democráticamente se reforme la Constitución.

Hay quien argumenta que no se le puede dar la amnistía a Puigdemont: están en su derecho de argumentar, pero es que no se trata solo de Puigdemont, hay 1400 encausados, entre los que se encuentran, jóvenes, directores de colegios, maestros o ciudadanos que, por el simple hecho de querer expresarse libremente, se les ha abierto causa, algunas más que dudosas, y están pendientes de ser juzgados, por una judicatura sobre la que existen dudas más que razonables sobre sus criterios y que estos sean imparciales. Se trata de avanzar en el derecho del pueblo catalán, y del resto de los pueblos del Estado español a decidir su destino, a sentirse mayoritariamente cómodos en el Estado, de forma libre y voluntaria.

El fracaso de Feijóo en su intento de ser investido presidente del gobierno ha dejado de forma nítida esa foto del “nacionalismo esencialista español”. Esa opción ideológica que se arroga la representación de la patria y la nación, aprovechándose de la intoxicación mediática que ellos mismo dirigen, para crear confusión.

Desde Tribuna Socialista siempre hemos defendido, y es pertinente defenderlo ahora, el derecho a decidir como un elemento democrático que facilita e impulsa la fraternidad entre los pueblos. La compaña por una ley de amnistía que hemos impulsado desde el Comité de Redacción pretende ayudar y que sea un punto de apoyo para que Pedro Sánchez y su equipo puedan avanzar en dar soluciones políticas a los conflictos políticos, y dejar de judicializar el mal llamado problema catalán.

Sin duda, si una ley de amnistía sirviese para impedir que el PP se hiciese de nuevo con el Gobierno, eso en sí mismo serviría para impedir que los ataques a las conquistas conseguidas se llevasen a cabo, por tanto, sería un punto de apoyo para seguir avanzando en las demandas que siguen pendientes en línea con lo expresado por el presidente asturiano, Adrián Barbón.

Si la mayoría social toma conciencia de pertenencia a la clase que pertenece la derecha nostálgica se verá cada vez más sola, por mucho que mientan y pregonen que ganan los debates.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista.

Campaña de firmas entre los y las socialistas, para apoyar al Secretario General del PSOE y, si es necesario, para que avance hacia una solución de Amnistía sobre los hechos del “porcès”.

A la Comisión Ejecutiva Federal, al grupo parlamentario del PSOE

Este documento es impulsado, distribuido y difundido por el Comité de Redacción de Tribuna Socialista.Teniendo como objetivo la entrega del mismo a la Comisión Ejecutiva Federal y al Grupo Parlamentario Socialista, junto con todos los firmantes que lo apoyaron, a modo de carta abierta colectiva. Publicado en TS-146 de septiembre de 2023.

El día 23 de julio la mayoría social le paró los pies a la derecha extrema y a la extrema derecha y abrió la posibilidad reeditar la formación de un gobierno de progreso con el PSOE como partido de izquierdas más votado. Aunque el PP carece de los apoyos necesarios para conseguir la investidura, el Rey, incomprensiblemente, designó a Feijóo como primera opción para que intente formar Gobierno.

Pedro Sánchez ha reiterado en diversas ocasiones su voluntad de formar gobierno para parar los retrocesos sociales y democráticos que anunciaba Feijóo en la campaña electoral.

Las presiones para que el PSOE facilitara la investidura de Feijóo han venido desde la CEOE, la gran banca, las empresas energéticas o de esos que se llaman “hombre de Estado”; basta ver las declaraciones de Cebrián en el País del 11 de septiembre y de Aznar llamando a la movilización. Incluso dentro del PSOE se han alzado algunas voces como las de Nicolás Redondo, Felipe González, Alfonso Guerra y García Page, contrarias a los acuerdos por una amnistía. Como ha dicho Pepe Montilla (ex presidente de la Generalitat de Catalunya) en referencia a las declaraciones de Felipe, “A veces parece que [Felipe] González y [Alfonso] Guerra salgan en auxilio del PP”.

Ante la posibilidad de un acuerdo de investidura que incluya un compromiso para aprobar la amnistía para los más de 1400 políticos encausados por el conocido “procés”:

Los abajo firmantes, militantes socialistas, nos dirigimos a la Comisión Ejecutiva Federal de nuestro partido y al grupo parlamentario socialista para tramitar una ley de amnistía que sirva tanto para normalizar la vida política en Catalunya y España, y garantizar así la convivencia entre los pueblos que componen el plural Estado español, como para que se pueda conformar un Gobierno progresista liderado por el PSOE, que legisle, como dice el compañero presidente de Asturias Adrián Barbón: “Lo que yo quiero es que haya un Gobierno de Pedro Sánchez. Uno que suba las pensiones, el salario mínimo y las becas”.

Por todo ello, mostramos nuestro apoyo a Pedro Sánchez para negociar con todos los partidos antifranquistas, acordando políticas que respondan a las demandas de la mayoría social y acordando la amnistía para restablecer la fraternidad y la colaboración y el mejor encaje de los distintos pueblos de este Estado plurinacional que es España.

Firmantes a Titulo Individual:

José A Iniesta Martín, Sant Boi - Barcelona. Roberto Tornamira Sánchez, Arganzuela – Madrid. Baltasar Santos Fernández, El Vendrell – Tarragona. María Iglesias Domínguez, Nervión – Sevilla. Eduardo Hernández Oñate, Bº de Salamanca – Madrid. Iñaki Merino Montes, afiliado UGT – Bilbao. Eduardo Markina Nagore, Antonio Amat-Vitoria/Gazteiz. M. Antonia Prego Prego, Indalecio Prieto – Bilbao. Luis Rojo González Getafe – Madrid. Olga Bravo Losada, Madrid Centro. Juan José Cerrato Cerrato, Quijorna – Madrid. Eduardo Sabina Blasco, Vicálvaro – Madrid. Mario Martín Arribas Getafe – Madrid. Luciano Pereda Valdemoro, El Álamo – Madrid. María Jesús García Caballero, El Álamo – Madrid. Francisco Gaitán Rufo, El Álamo – Madrid. Mari Pau García Cupertino, Ciutat Vella – Valencia. José Joaquín Alonso Malpesa, Tarancón – Cuenca. Ignacio Cabello Cabello, Santa Cruz de la Zarza – Toledo. María Jesús Fernández Asenjo, Uribarri – Bilbao. Magdalena Maqueda Molero, Toledo. Agustina Pérez Sánchez, Santa Cruz de la Zarza – Toledo. María Teresa Forero Prieto, Santa Cruz de la Zarza – Toledo. Rosa María Sánchez Salazar, Toledo. Diego Ruiz Ruíz, Polán – Toledo. Eva Perea Berguío, Toledo. Mercedes Berguío Martín, Toledo. Juan José Uriondo Gijón, Villatobas -Toledo. Juan Miguel Hernández Rey, Piedralaves – Ávila. Antonio Ataz Rubio, Murcia - Ciudad-Sur. Francisco Navarro Domínguez, Martorell – Barcelona. Ernesto López Santos, Sant Boi – Barcelona. Carlos M Doblado Ortega, Sant Boi – Barcelona. Sergio Moya. Sant Boi – Barcelona. Fernando Ruiz Cerrato, Fuencarral – Madrid. Ignacio Bruna Calamocha -Teruel. Iñaki Malda Fuentes. Avilés – Asturias. Enrique del Olmo García, vicepresidente de Madrid Centro. Mario Peláez Martínez, Oviedo-AMSO PSOE – Asturias. Silvia Font Jurado, Arganzuela – Madrid. Andrés Hervás Carreño. Madrid Centro. Mª. Felisa Díez de la Rosa, Moncloa – Madrid. Juan Fernando Díaz-Mayordomo Martínez, UGT – Madrid. Mari Luz Galera Quereda, Murcia Oeste. Juan Antonio Muriel Moreno, Nervión – Sevilla. José Miguel Villa Antoñana, Collado Villalba – Madrid. Marisa Cuesta Arandilla, Antonio Amat – Vitoria/Gasteiz. Leonor Mogio Gabardino, Collado Villalba – Madrid. Gloria Mora Campos, Afiliada Directa. José Manuel Álvarez Morales, Collado Villalba – Madrid. Manuel Penelas García, Arganzuela – Madrid. Esmeralda Abenia Uliaque, Quinto – Zaragoza. Isabel Uliaque Pérez, Quinto – Zaragoza. Juan José Herradón Linaza, Hortaleza – Madrid. Francisca Fontalba Barba, Puente de Vallecas – Madrid. Azucena Lamaza Martínez, Antonio Amat – Vitoria/Gasteiz. Ángel Alonso Calvo, Arganzuela – Madrid. Begoña Merino, Ortuella – Bizkaia. José Manuel Carreira García, Culleredo - A Coruña. Pedro Eugenio Robledo Campo. Majadahonda – Madrid. Antonio Rodríguez Jiménez, El Escorial – Madrid. Miguel Arranz Sánchez, Alcorcón – Madrid. Juan Félix Sánchez Triguero, Valdetorres – Badajoz. Charles Adedayo Ajayi, Miraflores – Málaga. Pepi Reyes Fernández, Canena – Jaén. Dolores Lucas Picón, Roquetas de Mar – Almería. Daniel Martínez Porras, Roquetas de Mar – Almería. Rafael Abenia Uliaque, Quinto – Zaragoza. Yolanda Santamaría Navaridas, Barakaldo – Bizkaia. Irene Fernández Lamas, Antonio Amat – Vitoria/Gasteiz. José Javier Cubillo García, Collado Villalba – Madrid. Irene Fernández Sánchez, Jaime Vera – Salamanca. Alfonso Castillo Gallardo, Secretario General de Boadilla – Madrid. Ana Molina Triviño, Pablo Iglesias – Vitoria/Gasteiz. Pilar Neve García, Antonio Amat – Vitoria/Gasteiz. Juan Pastor Álvarez, Antonio Amat - Vitoria-Gasteiz. Luis Barra Galán, Getafe – Madrid. Fernando de Pedro Rodríguez, Getafe – Madrid. Mª. Soledad Sánchez Castellanos, Getafe – Madrid. Flavio Moya Valladolid, Getafe – Madrid. Ramón Molina Torres, Getafe – Madrid. José Luis Martín Escudero, Retiro – Madrid. Iris Bustos Martín, Afiliada directa. Manuel Souto González, Marín – Pontevedra. María Ruiz Cordón, Villaverde – Madrid. Javier Muñoz Delgado, Afiliado directo. Mercedes García Pizarro, Getafe – Madrid. Héctor Ramón Molina García Getafe – Madrid. Guillermo Martínez Robles, León. Juanma González Mosquera, concejal del Ayuntamiento de Getxo.PSE-Algorta. Pilar Jané Abelló, El Vendrell – Tarragona. Silvia Vaquero Martín, El Vendrell – Tarragona. Martí Carnicer, El Vendrell – Tarragona. José Manuel Gracia, El Vendrell – Tarragona. Mª. Ángeles Zambrano Robles, El Vendrell – Tarragona. Jeroni Iturat Padilla, El Vendrell – Tarragona. Verónica Talavera Haro, El Vendrell – Tarragona. Montse Martín Gibert, El Vendrell – Tarragona. Antonio Rodríguez Cívico, El Vendrell – Tarragona. Mariano Martínez Buita, El Vendrell – Tarragona. Juan Luis Espinosa, El Vendrell – Tarragona. Montserrat Salvatierra, El Vendrell – Tarragona. Núria Rovira, El Vendrell – Tarragona. Roger Caballero, El Vendrell – Tarragona. Margarita González Rodríguez, El Vendrell – Tarragona. Esther Rodríguez Santos, Barakaldo – Bizkaia. Soledad Herrero Hernández, Atrabudua – Erandio Bizkaia. José María Martínez Portillo, Las Arenas – Getxo Bizkaia. Tomás López Arias, Latina – Madrid. Rafael García Serrano, Macarena – Sevilla. Enrique Llamas Padrino, Latina – Madrid. Antonio Gómez Iruela, Chamberí – Madrid. José Ramón Urtubi Sáez, Retiro – Madrid. Federico Montero Hita, Retiro – Madrid. María Dolores Pérez Flor, Retiro – Madrid. Fernando Magro Fernández, Retiro – Madrid. Alfonso Sanza Santaolalla, Retiro – Madrid. José Manuel Garoz Mora, Retiro – Madrid. José María Hurtado Santos, Retiro – Madrid. Marisa Álvarez Durante, Agrupación Socialista Universitaria. Jesús Fernández Martín, Macarena – Sevilla. Máximo Martínez Román, Torrejón de Ardoz – Madrid. Norberto Mira López, Callosa de Segura – Alicante. Soledad Ricardo Orozco. Retiro – Madrid. José Antonio Helguera Herrera, Retiro – Madrid. Francisco González Valiente, Retiro – Madrid. Pablo José Cernuda Molinero, Retiro – Madrid. María Luisa Cardona Miralles, Retiro – Madrid. Juana Cerezo Bao, Getafe – Madrid. Antonio Lorente Medina, Mataró – Barcelona. Mercedes Bedmar Pérez, Latina – Madrid. Mariano Gómez Iserb, Las Rozas – Madrid. Juan Iglesias Roldán, Arganzuela – Madrid. Manuel Martín Beato, Militante de UGT – Madrid. José Luis Villares Atienza, Salamanca – Madrid. Inocencio González Gutiérrez, Atrabudua – Erandio Bizkaia. Isidoro Romero de la Osa, Mairena del Aljarafe. Ángel Egea López, Antonio Amat – Victoria/Gazteiz. Dalmacio Martín. Pablo Iglesias – Victoria/Gazteiz. Jesús Sanz González, Rivas Vaciamadrid – Madrid. Pilar Fernández Rufo, Sevilla Centro. José Ángel Mauriño Márquez, Sevilla Centro. Dolores Escalona Sánchez, Aznalcazar – Sevilla. Carmina Fornelino Díez, Mairena del Aljarafe – Sevilla. María Jesús León Sánchez, Cerro Amate – Sevilla. Carmen Alcázar, Alesto – Sevilla. Encarnación Bernal Martelo, Sevilla Centro. Presentación Sánchez Ocaña, Brenes – Sevilla. Germán Payán Gómez, Militante de UGT – Sevilla. Meli Guijarro Domínguez, Sevilla Centro. Juan Antonio Gilabert Sánchez, Miraflores – Sevilla. Teodoro Piñuela Pérez, Paracuellos del Jarama – Madrid. Saturnino Mezcua Navarro, Hortaleza – Madrid. José Moreno Morales, Abrera – Barcelona. Juan Carlos Rodrigo Bragado, Cerdanyola – Barcelona. Ascensión Navío Martínez, Cerdanyola – Barcelona. María Victoria Zumalacárregui Suarez, León Fernando González Moral, Trespaderne – Burgos. Matilde Cáceres Lianes, Rosa Luxemburgo – Sevilla. Jesús Gurriaran López, Calpe – Alicante. María Auxiliadora García López, Alestos – Sevilla. Dominga Jiménez, Mairena del Aljarafe – Sevilla. Rosario Valles de Paz, Cerro Amate – Sevilla. Cristina Pereda Postigo, Santander – Cantabria. Nieves Arroyo Pecino, Avilés – Asturias. María del Carmen Alonso Rodríguez, Avilés – Asturias. Pedro García Rodríguez, Avilés – Asturias. Fernando Prendes Fernández-Heres, Avilés – Asturias. Elia Borbolla Díaz, Avilés – Asturias. Angélica González Fernández, Castrillón – Asturias. José Ángel García Rodríguez, Castrillón – Asturias. María Victoria Fernández, Castrillón – Asturias. David Casado Gamo, Castrillón – Asturias. Eugenio Gutiérrez Fernández, Avilés – Asturias. Mercedes García Martínez, Gijón – Asturias. Francisco Gabriel Sánchez Martínez, Avilés – Asturias. Petra Romero Atero, Avilés – Asturias. Beatriz Benavides Fuster, Oliva – Valencia. Francisco Ledo Arévalo, Barrio de Salamanca – Madrid. Felipe Rodríguez Navarro, Alcalá de Guadaira – Sevilla. Ana Vannereau da Silva, Alcalá de Guadaira – Sevilla. Manuel Bonilla Álvarez, Mairena del Aljarafe – Sevilla. Encarnación Roldán Mariscal, Nervión – Sevilla. Manuel Peñalosa Martínez, Triana.Sevilla, UGT-Andalucía. José Luis Bejarano Damas, Almensilla – Sevilla. Rosario Ballester Angulo, Nervión – Sevilla. Julián Vileya Rodríguez, Alesto – Sevilla. Francisco Javier Román Escalona, Aznalcazar – Sevilla. Rafael Martín de Agar, Alcalá de Guadaira – Sevilla. Eva Soriano Pérez, Mataró – Barcelona. José Ramón Arguelles García, Siero – Asturias. Carlos Rodríguez Robles, La Haba – Badajoz. José Ramón Piñero Rodríguez, Culleredo – A Coruña. Rafael Egido Pérez, Latina – Madrid. Carlos Gonzalo Sánchez, Llanes – Asturias. Feliciano Hidalgo Garrote, La Rinconada – Sevilla. María del Rosario Nájera Hidalgo, Sevilla – Centro. Miguel González Miranda, Avilés – Asturias. María Jesús Rodríguez Llera, Avilés – Asturias. David Marcos Sánchez Iglesias, Avilés – Asturias. María del Mar Álvarez Pando, Avilés – Asturias. Amparo Iglesias Gutiérrez, Avilés – Asturias. Ángeles Artime Arias, Avilés – Asturias. Pablo González Castañón, Avilés – Asturias Manuel Burgos Golfin, Avilés – Asturias. David Astorga González, Langreo – Asturias. Susana Alberdi González, Langreo – Asturias. Manuel Pantaleón Álvarez, Castrillón – Asturias. María Jesús Cereijo Alonso, Corvera – Asturias. María Dolores Patón Sabucedo, Gijón – Asturias. Nazaria Moreno Sirodey, Villanueva del Río y Minas – Sevilla. Concepción Márquez Sánchez, Villanueva del Río y Minas Sevilla. José Ramón López Martínez, Alcalá de Guadaira – Sevilla. Carmen Orozco, San Jerónimo – Sevilla. Mercedes Martín Rubio, Barrio de Salamanca – Madrid. Delia López Rodríguez, Boadilla del Monte – Madrid. Nadezhda Danova Llieva, Afiliada directa. Toñi Macías Burguillos, Alcobendas – Madrid. Alfredo Herranz Escudero, Parla – Madrid. Ana Sariego Martínez, Gijón – Asturias. María Fernández Fernández, Gijón – Asturias. María Hortensia Fernández Vidal, Gijón – Asturias. María Rosa Díaz González, Gijón – Asturias. Violeta Tomé Zapico, Avilés – Asturias. Isabel Galletero Isidoro, San Fernando de Henares – Madrid. Manuel Rodríguez Pérez, Gines – Sevilla. Manuel Campillo Márquez, Martorell – Barcelona. Lluis Martín Calafell, Mataró – Barcelona. Pilar Critacho Olaya, Latina – Madrid. José Juan Carzón Alcázar, Alesto – Sevilla. Jesús del Pliego, Latina – Madrid. Jesús García Muñoz, Quijona – Madrid, concejal portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Quijona. Joan Aguilà del Campo, Sant Boi – Barcelona. Miguel Ángel Gallardo, Sant Boi – Barcelona. Claudio Bartolomé, Moncloa Aravaca – Madrid. María Isabel Ruiz de Paz, Polán – Toledo. Mª Antonia Mencía Sánchez-Cid, Talavera de la Reina. Alberto González González, Talavera de la Reina- Toledo. Ángel López Bueno, Piedralaves – Ávila. Mª Valle Jiménez Núñez, Toledo Milagros Cobo Cuenca, Toledo. Javier Rodríguez Torres, Toledo. María Teresa Lillo Serrano, Toledo. José Manuel Sánchez Martín, Talavera de la Reina – Toledo. Ángel Domínguez Zamora, Toledo. María Antonia Vélez Nuño, Carrión de Calatrava - Ciudad Real. Santiaga Muñoz Alfaro, Daimiel - Ciudad Real. María Ángeles Calvo Cirujano, Toledo. Pedro Jesús López Argudo, Toledo. Juan Hernández Salmerón, Toledo. Jesús Tudela Castillo, Galán Merino San Jerónimo – Sevilla. Sagrario López Saavedra, Yuncos – Toledo. Manuel Antero de Oliveira Soares, Toledo. Magdalena Núñez Frutos, Toledo. Florentina Núñez Frutos, Toledo. Felipe García Sánchez, Mazarambroz – Toledo. María del Carmen Díaz Escobar, Guadamur – Toledo. Concha Mediavilla González, Camas -Sevilla. Paloma Gallego Moreno, Camuñas Toledo. María Isabel Bustos Molina, Toledo. Juan Bautista Martínez-Raposo Román Dosbarrios – Toledo. Rosa Rufo Ávila, Toledo. Rafael Valera Rey, Afiliado directo – Cádiz. Miguel Ángel Calvo Marín, Granada. Julio Bruno Bárcena, Gijón – Asturias. Andrés Cremades López, Alicante. María Victoria del Castillo, Las Rozas – Madrid. Inocencio González Gutiérrez, Atrabudua – Erandio Bizkaia. Juan Carlos González Herrero, Atrabudua – Erandio Bizkaia. Mª Begoña González Herrero, Atrabudua – Erandio Bizkaia. Laura del Cura Sancho, Antonio Amat – Vitoria/Gazteiz. Mª Begoña Reguero Angulo, UGT – Vitoria/Gasteiz. Fernando Cid Durán, Pablo Iglesias - Vitoria/Gasteiz. María Romero Cárnica, Avilés – Asturias. Cándido Muñoz Ruanes, Getafe – Madrid. Jesús Raya Rubio, Galán Merino San Jerónimo – Sevilla. Jesús Francisco Carrillo Espinoza, Miraflores – Sevilla. Juana Gálvez Romero, Antonio Amat – Vitoria/Gazteiz. Francisco José Sánchez García, Cabanillas del Campo – Guadalajara, Militante de UGT – Guadalajara. Rafael Gil Herrera, Don Benito – Badajoz. Félix O´donnel Gallego, “Paco Román” Centro – Málaga. Matilde Martín Delgado, "Marco Vitoria” Mondragón – Guipúzcoa. Albita Menéndez García- Santander – Cantabria.

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Pactar con el PP es ir contra el voto que ha frenado a la derecha

Las elecciones generales del pasado 23 de julio han puesto al descubierto varios aspectos que fueron utilizados desde que Pedro Sánchez anunció el adelanto de las mismas.

Primer elemento utilizado por la derecha franquista, tanto el PP como Vox: acusaron a Sánchez de convocar elecciones en verano, para que bajase la participación. La participación ha sido del 70,4% de media en todo el estado, superando en 3,9% a las elecciones de 2019, han participado 2 millones y medio más de electores, con la excepción de Cataluña (3,9% menos de participación que en 2019). Esto demuestra que ni el calor, ni las vacaciones han sido motivo para dejar de votar, incluyendo a los 2.622.808 de votos por correo que ha tenido que gestionar el servicio público de Correo Postal.

Segundo elemento, las encuestas han sido todo un espectáculo y un negocio para las empresas encuestadoras. Según Enric Juliana subdirector de La Vanguardia, del 1 al 17 de julio se publicaron en España seis encuestas diarias, con la clara intencionalidad de influir en la intención de voto, naturalmente hacia la parte de la derecha que, según los números de estas encuestas, tenían un claro vencedor: el bloque de la derecha franquista. Nada de lo que preveían ha sucedido, los franquistas más radicales han perdido 19 diputados y 606.319 votos menos, el PP se ha quedado muy por debajo de las expectativas por ellos creadas, teniendo muy difícil poder llegar a formar gobierno, viendo de esta forma frustrados sus objetivos.

El PSOE, al que daban como el gran perdedor, se ha mostrado una vez más como la única referencia electoral a nivel estatal capaz de parar el avance de la derecha y amplios sectores de trabajadores han utilizo su voto para parar al PP pesar de la decepción que han causado en esos mismos sectores las políticas paliativas y coyunturales del Gobierno de coalición. El PSOE ha conseguido aumentar en votos y escaños los resultados de las elecciones del 2019. En concreto ha sido el partido más votado por miles de familias trabajadoras en todo el Estado y ha sido la fuerza más votada en: Euskadi, Navarra, la costa gallega, Extremadura, interior de Andalucía, la cuenca minera de Asturias y Cataluña, donde ha recogido buena parte de los votos de los partidos independentistas. De esta forma el PSOE tiene posibilidades de formar gobierno.

Tan solo han pasado tres días desde las elecciones y ya se están produciendo presiones para que el partido socialista pacte con el PP y sea este último quien forme Gobierno. Así, desde la editorial del periódico Expansión del día 25 de julio, lo más deseable para la prensa económica de la derecha, es un gobierno de orientación más moderada que el de coalición y, para Antonio Garamendi, presidente de la Patronal, la estrategia de tierra quemada entre los dos bloques ideológicos debe terminar, dice que “es necesario un acuerdo que garantice la buena marcha de la economía y la paz social”. Desde el interior del propio PSOE también se mueven los rescoldos felipistas, los sectores más apegados a las instituciones del Estado para que haya un pacto.

Un pacto PP/PSOE sería un fraude electoral para todos los que han dado una respuesta al llamamiento de parar los pies a la derecha. Los trabajadores, ni siquiera muchos militantes socialistas, no entenderían un pacto con aquellos que quieren hacer retroceder derechos y libertades.

No se puede pactar con los franquistas que, además de aplicar los dictados de recorte del gasto público que ya hacen de las instituciones internacionales del capital, posibiliten retrocesos sobre los derechos y libertades ya conseguidos, seria renunciar a ser alternativa para conseguir consolidar derechos y seguir avanzando en los compromisos que quedan pendientes. Siempre hemos defendido que a la derecha se le para con políticas de izquierda.

Por tanto, es imprescindible que se adopten compromisos claros para que se cumpla la ley 21/2021 que aplique la Auditoria a las cuentas de la Seguridad Social y se defienda con claridad las Pensiones; que se acometa y se derogue en su totalidad las dos reformas laborales que han precarizado y abaratado el empleo; no a la guerra, cese inmediato de cualquier apoyo a la misma; control de precios para impedir las subidas especulativas; defensa de la Sanidad Pública con política de marcha atrás en la privatización y dotación económica suficiente para dotar de personal sanitario todos los centros hospitalarios y de atención primaria; medidas inmediatas para evitar la especulación de la vivienda, defensa de la industria y de los puestos de trabajo.

Si queremos parar definitivamente a la derecha, gobernar para la izquierda.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

23 J ¿Socialismo o Revanchismo político?

Llevo tiempo participando en numerosas reivindicaciones, tanto laborares, debito a mi condición de representante de los trabajadores de la empresa como sindicalista de la UGT, como en reivindicaciones más del tipo social. Me quiero referir a reivindicaciones de “tipo social” ya que han sido lideradas por movimientos de pensionistas, jóvenes, asociaciones vecinales y familias completas, las que han salido a las calles en las diferentes luchas, aun activas, como son la defensa del sistema público de pensiones, por la sanidad pública y de calidad, contra una guerra injusta que está cobrándose miles de muertos y heridos en Ucrania, provocando una grave crisis económica, social y política en todos los pueblos de Europa.

Con estos frentes abiertos: guerra, salarios bajos y una elevada inflación, el desmantelamiento de la Sanidad Publica, la amenaza constante hacia la privatización del sistema Público de Pensiones bajo el mantra de la insostenibilidad, la negativa por parte del gobierno de coalición de cumplir con una Auditoria a las cuentas de la Seguridad Social, que ellos mismo se comprometieron a realizar; se celebraron, el pasado 28 de mayo, las elecciones autonómicas y municipales con el resultado que ya conocemos: un duro golpe para los partidos de izquierdas, y un doloroso, aunque no sorpresivo, resultado para la militancia.

Tras la disolución de las cortes y la convocatoria de elecciones generales por parte del presidente del gobierno, Pedro Sánchez; el Socialismo, el nuevo bloque de izquierda y otros partidos a la izquierda del PSOE se preparan para lo que será una nueva oportunidad para recuperar el espacio político perdido. Evidentemente se necesita del voto de la clase trabajadora, una clase trabajadora que es la primera interesada, de verdad, en evitar a la derecha y a la extrema derecha dentro de las instituciones democráticas, algo que ya no se puede evitar, después de los resultados de las elecciones del pasado 28 de mayo, en las muchas provincias y municipios de las diferentes comunidades autónomas, y lo que sería peor aún, si consiguen llevar el control absoluto del país bajo su gobernanza. La extensión, sobre todo de VOX, en todo el mapa político, debe ser valorada por los partidos de izquierdas, incluso aunque lleguen a ganar las elecciones del 23 J, ya que se podría volver un país más difícil de gobernar debido al crecimiento y ampliación de la derecha y la extrema derecha en todo el territorio.

La clase trabajadora, la militancia activa política y sindical de este país, no iremos a votar únicamente para evitar a un gobierno de derechas, ¡No! Iremos a votar para que no sólo se recupere el espacio político perdido en las últimas elecciones. Sino para que los partidos que se dicen llamar de izquierdas escuchen y actúen sobre las demandas, que la voz de un pueblo, de una militancia de izquierdas, de sus mayores, de sus jóvenes, de sus ciudadanos: que no queremos participar en guerras, la izquierda nunca apoyó las guerras, queremos mantener los servicios públicos, ya que son nuestras conquistas sociales de clase, no podemos permitir la continua amenaza de la privatización, queremos mejorar las condiciones salariales, que las reivindicaciones de un pueblo no sean ahogadas, silenciadas, judicializadas, condenadas bajo leyes represivas y anticonstitucionales, como lo es la ley Mordaza. Por todo esto y muchas otras cosas más …, iremos a votar.

Juan Fernando Díaz-Mayordomo Martínez
Militante socialista de Madrid

Editorial: El votante de izquierdas necesita ilusión y recuperar la confianza

El 23 de julio es necesario ir a votar a la izquierda

Hace ya muchos años que la Abstención es el hándicap de los partidos que se reclaman de izquierdas. En las elecciones del 28 de mayo, la media de la abstención en todo el Estado se ha situado en el 36%; en la Comunidad de Madrid ha sido del 30%, mientras que ni PSOE ni Mas Madrid han llegado al 19% de los votos. En el conjunto del Estado español, el 28 de mayo, se ha alcanzado la cuarta cota más alta de abstención en unas elecciones locales, autonómicas o generales.

Un estudio(1), publicado por elsaltodiario.com, relaciona la abstención y la renta por habitante en Madrid. Es relevante que mientras en las secciones electorales de los barrios más pobres se han alcanzado cifras de abstención del 44,4%, en las secciones de los barrios más ricos la abstención no ha pasado del 21%. Pongamos algunos ejemplos de esta función (renta per cápita/abstención) en los tres barrios más ricos de Madrid y los 3 más pobres:

La dinámica que se plasma en los ejemplos de los barrios de Madrid: a mayor renta por persona menor abstención y a menor renta por persona mayor abstención, es una pauta generalizada en todos los territorios del Estado. La abstención es producto de la desilusión, de la frustración, de la desconfianza, factores que llevan a la desmotivación a la hora de ir a votar. La pregunta todos nos hacemos es ¿Por qué la derecha tiene un voto más fiel que la izquierda? Evidentemente nosotros no tenemos la respuesta, porque no hay una sola respuesta. Pero sí que venimos señalando en nuestras publicaciones que las medidas tomadas por el Gobierno de Coalición eran paliativas y coyunturales y no estructurales, por lo que sus beneficiarios no lo perciben como una solución a sus problemas. Por desgracia, los datos y resultados electorales, nos dan la razón.

No pretendemos jugar al “ya lo dijimos”, pues de poco sirve. Sin embargo, para que el 23 de julio el votante de izquierdas se anime a ir a votar sería bueno hacer el ejercicio de buscar motivos que los y las animen a acudir a las urnas, en lugar de pedir el voto bajo el único criterio de la “valía de los candidatos y candidatas”, “lo bien que lo hemos hecho” o el “que viene el lobo (la derecha extrema) cuando el lobo llegó en 2008 en forma de precariedad y pobreza. Quedarse en eso es poco menos que entrar en bucle.

Una frase del filósofo francés Gilles Deleuce, define bien como vemos el problema: “si estas atrapado en el sueño de otro estas jodido”. ¿Hasta qué punto la socialdemocracia y las nuevas versiones de lo que antaño fue comunismo no están atrapadas en el sueño del liberalismo? Algunos ejemplos de esto, para que no quede en abstracto:

El PSOE se ufana de haber evitado que Bildu se haga con el Ayuntamiento de Pamplona y de haber conseguido el de Vitoria-Gasteiz con los votos de la derecha (PNV y PP). Por otra parte, cuando Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, manifiesta que “Bildu ha hecho más por los españoles y por España que todos los patrioteros de pulsera juntos”, una verdad como un templo, ha tenido que rectificar ante la avalancha de la derecha pidiendo su cese. Mientras desde la izquierda se ha guardado un sonoro silencio en su defensa.

A caso no es esto ceder ante la derecha, mientras esta está cerrando acuerdos de gobierno municipales y autonómicos con VOX, un partido que no disimula su ideario fascista.

¿No ha estado Bildu apoyando las iniciativas del Gobierno, junto a otros partidos de la izquierda parlamentaria? Como por ejemplo el paquete de medidas para hacer frente a la crisis provocada por la guerra en Ucrania: las rebajas del IVA en la electricidad, que vence el 30 de junio; el incremento del 15% del IMV; la bonificación de los 20 céntimos por litro en la gasolina, que finalizó en diciembre; la ampliación de los bonos sociales; la limitación del alquiler al 2%;…

Otro ejemplo de asimilación de los postulados de la derecha ha sido la no derogación de la “Ley Mordaza”, ante las movilizaciones del sindicato de policías Jupol. Uno de los fracasos más sonados del Gobierno de Coalición y de los partidos que le han estado apoyando en esta legislatura.

En la misma línea, fue humillante ver como el Gobierno de coalición, y los grupos parlamentarios de la izquierda, se plegaban, en diciembre del pasado año, a la imposición del Tribunal Constitucional de paralizar el trámite parlamentario de la reforma de ley del propio TC, situándose esta institución por encima de los tres poderes del Estado. La humillación se saldó con el nombramiento de un par de magistrados. Mientras que ahí continua, desde hace más de 8 años, el Consejo General del Poder Judicial sin renovar, con la colaboración necesaria de esos que llaman jueces progresistas, que no han dimitido. Es un ejemplo de como la democracia es tutelada por instituciones que no ha elegido el pueblo, y de cómo se renuncia a gobernar para avanzar.

En ocasiones, la interiorización de los postulados liberales, se nos han presentado como éxitos inapelables, es el caso de “la mejor reforma laboral de la historia”, según Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Nadie discute que la reforma laboral última, la de 2022, no es lesiva. Sin embargo, es tan limitada respecto a la promesa que se hizo de “vamos a derogar las reformas laborales de 2010 y 2012”, que ha generado decepción entre los votantes de izquierdas. Preguntemos cómo le ha cambiado la vida a un trabajador o a una trabajadora que antes de la reforma tenía un contrato de “obra o servicio” y después de la reforma su contrato ha pasado a ser “fijo discontinuo”: trabaja las mismas horas, cobra el mismo salario, tiene las misma condiciones de trabajo, tan sólo ha ganado la expectativa de que cuando su contrato termine será indemnizado con algo más que cuando el contrato era de obra o servicio, pues los contratos de este tipo también tenían estipulada una indemnización por fin de contrato. Eso sí, las estadísticas dicen que la temporalidad se ha recortado en un 11%. La patronal estuvo encantada con esta reforma, sólo se derogaba la ultraactividad de los convenios, un asunto importante, y se devolvía la materia salarial y la jornada al convenio sectorial. Todos los demás elementos lesivos de las reformas de 2010 y 2012 están intactos.

Se trata de que en lo que resta de campaña, desde los partidos que dicen defender los intereses de la mayoría social, se comprometan con claridad a resolver todas aquellas cuestiones que afectan y preocupan a los trabajadores que, a pesar de trabajar, están en riego de pobreza y exclusión, a los desempleados y desempleadas que no encuentran un puesto de trabajo y están cronificados en el Paro, a los jóvenes que la precariedad en el empleo, combinada con la carestía de la vivienda, no les permite platearse la emancipación, a quienes el incremento del Euribor comienza a poner en riesgo su vivienda, a los autónomos y pequeños empresarios a los que la concatenación de crisis vividas desde 2008 han empujado a la ruina, a los pensionistas que reclaman la devolución del dinero de las Pensiones Públicas utilizados indebidamente por el Estado desde 1967, a los usuarios de la Sanidad Pública que salen a las calles por la desprivatización de su sistema sanitario.

Es una contrariedad y una incoherencia; prueba de que los partidos que se reclaman de la izquierda viven “…atrapados en el sueño de otros…” que estemos siendo alumnos aventajados de la OTAN: albergamos sus cumbres, no escatimamos en presupuestos para armamento, a las órdenes de los USA, los ciudadanos quieren que se deje de alimentar la guerra y que los gobiernos trabajen por la paz. Por eso Tribuna Socialista es firmante del Manifiesto Internacional ¡Alto a la Guerra! ¡Ni Putin ni OTAN! No hemos olvidado el Pacto de Madrid, entre la España franquista y la Administración de Eisenhower, en 1957; Pacto humillante que sentó los cimientos de las bases militares de los USA en territorio español, hoy bajo franquicia de la OTAN. Hoy se renuevan aquellos pactos sin discusión ninguna.

Podríamos continuar con ejemplos de desmotivación, pero no se trata de hacer la lista de lo que se ha hecho mal o no se ha hecho, o se ha hecho a medias.

Las familias de trabajadores y trabajadoras necesitan soluciones a sus problemas y los de sus hijos e hijas, están cansados del “que viene el lobo”, eso es llamar a conformarnos con lo que hay porque la derecha es peor. Necesitamos compromisos claros y que después se cumplan.

De la derecha no esperamos nada, sabemos que sus políticas serán groseramente perjudiciales para la mayoría social. Es por eso que necesitamos que se nos den coordenadas políticas para emanciparnos del sueño del liberalismo y luchar por nuestro propio sueño; salgamos de la lógica del sistema económico que está diseñado para el beneficio de la minoría, construyamos nuestra propia lógica.

  1. Comunidad de Madrid | El voto de clase en las elecciones de la mayoría de Ayuso – El Salto – Madrid (elsaltodiario.com)
Comité de Redacción

Matadlos

Dirás que vaya titular tan malvado, que no se debería utilizar nunca una palabra como esa. Que eso de “Matadlos” es demasiado horrible, cruel y diabólico.

El gran problema, el gran bochorno, es que lo diga una responsable de la esfera pública. No ha sido un desliz, lo ha pensado, lo ha escrito y lo ha divulgado. “Hoy la izquierda está acabada. Matadlos”, le escribía Isabel Diaz Ayuso, presidenta diabólica de la Comunidad Autónoma de Madrid y líder del PP de Madrid, a sus diputados y diputadas.

No contentos con ese “Matadlos”, el Sr. Maroto, portavoz del PP en el Senado, afirma con rotundidad, que hay que trasladar a la sociedad que “no hay un socialista bueno”.

Este es el modelo de convivencia que quiere el PP para nuestra sociedad, pensar y divulgar “matadlos”, y pensar y decir que “no hay un socialista bueno”. La verdad es que dan susto, parecen más cercanos a los franquistas (fundadores de su partido) que a cualquier esfera democrática.

El gran problema es que son capaces de hacerlo, lo hicieron ya hace 87 años y durante demasiado tiempo, y actualmente han mostrado ser muy eficaces dejando morir a miles de ancianos en las residencias de mayores de la Comunidad madrileña.

A nivel personal, una dice que me maten, el otro que solo muy malo. Soy nieto de socialista (a mi abuelo, sí que lo mataron), hijo de socialista y socialista, y no tengo miedo a desequilibrados que digan esas barbaridades… aunque sus hechos indiquen que quieren volver por sus andadas y levantarse contra el gobierno legítimo y democrático.

Decía que soy de familia socialista y nunca me enseñaron ni a despreciar, ni a odiar a nadie, independientemente de su ideología.

Tengo amigos del PP que son muy buena gente y los quiero… aunque también es cierto que hay otros muchos que son unos verdaderos hijos/as de puta.

Rafael Fuentes
Militante socialista de Málaga