Galicia 2024

Los socialistas nos hemos llevado un revolcón en las elecciones autonómicas gallegas, celebrada el domingo 18 de febrero. No nos puede extrañar en absoluto, pues entre otras cosas nuestras fratricidas guerras internas no dan pie a otra cosa, una vez más el candidato elegido es simplemente un aspirante a una poltrona que le permita vivir holgadamente hasta el final de sus días, cuando lo que se espera de un candidato al que se le suponen unos valores socialistas, es la vocación de construir una sociedad mejor, pero esa vocación desgraciadamente se está perdiendo en nuestro partido.

Es tan asqueroso el lodazal en que se ha convertido la política en los últimos tiempos, que resulta muy difícil que alguno de nuestros compañeros con valores, que los hay, quieran posicionarse y trabajar por una sociedad justa, porque los abundantes trepas se lo impedirán con las sucias maniobras a las que nos tienen acostumbrados.

Siento ser tan duro en mis apreciaciones, pero a mis 78 años no pienso callar mis opiniones, sobre lo que veo todos los días ya que soy demasiado mayor para otras cosas, al menos me desahogo diciendo lo que pienso, aun a riesgo de equivocarme con alguno que pueda que sí ejerza de político socialista.

Me resulta muy triste pero realmente necesario admitir, que muchos compañeros en estas elecciones emitieron su voto a favor del BNG, ya que nuestro candidato no nos ofreció ninguna confianza pues ni siquiera nosotros sabíamos lo que quería hacer si entraba en el gobierno de la Xunta, pues los mítines fueron estatalistas, sin ofrecer ninguna alternativa a las problemáticas autonómicas.

También me resulta triste y doloroso que mi nieta que hace unos días cumplió la mayoría de edad, con la evidente ilusión por emitir su voto por primera vez, no pudiera obtener el consejo de su abuelo a petición del mismo, ya que seguramente mi consejo no sería comprendido por ella.

Son muchas las ocasiones últimamente, que mis reflexiones me llevan a pensar una vez más, en que la única forma de que nuestro partido, que una vez fue socialista, vuelva a la senda de la justicia social, es la refundación, dejando al margen a los dinosaurios que nos han llevado a este conservadurismo encubierto. Por otra parte, esta enfermedad parece que está extendiéndose por toda la izquierda, haciendo misión imposible la unión de los partidos que se autoproclaman progresistas. Quizás sea porque el progreso que desean, es su propio progreso personal e individual y no tanto el de la sociedad.

Esta campaña, que debería haber sido autonómica, a mi al menos me ha puesto de manifiesto el deseo de estatalizarla, lo cual en mi opinión es una estrategia estúpida, o peor aún, que se consideró perdida de antemano y por lo tanto mejor emplear las energías de forma torticera, para esconder lo que algunos quieren mantener a la sombra, tan es así que nuestro querido partido en esta campaña, de forma incomprensible, ni siquiera ha presentado un programa, mediante el cual los votantes supieran lo que los socialistas teníamos pensado hacer.

Quizás se hizo así, porque ya sabíamos que una vez más nuestros diputados se mantendrán cómodamente en sus escaños, eso cuando asistan a los plenos, no vaya a ser que nos conozcan y que la gente sepa que el partido socialista nació para conseguir una sociedad justa.

Me da mucha pena, que no nos volquemos en ser nosotros la locomotora de la sociedad y que, por el contrario, siempre permanezcamos sometidos a los caprichos particulares, de quienes, sin moral, ni valores, ni la más mínima ética, nos exigen aberraciones, sin que la mayoría de las veces sirvan para potenciar el bien común.

No sé si el hecho o la intención de ayudar al BNG, pudiera haber representado un avance social para Galicia, yo quiero pensar que sí, por eso creo que con las cartas que el PSdG., tiene en las manos, es lo mejor que podemos hacer, mientras no nos concienciamos que la política es un arte, un medio para mejorar la vida de los ciudadanos en general y no la nuestra individual y si hacemos uso de las herramientas que nos da la filosofía socialista, podremos conseguirlo.

Paco ascón
Xares, 19 de febrero de 2024

Amnistía para el entendimientoo para la confrontación

El pasado día 9, en el Ateneo de Madrid, se celebró un acto bajo el título “Amnistía para el entendimiento o para la confrontación”, organizado por la Asociación Trabajo y Democracia. ASTRADE decidió iniciar el año sometiendo a debate la ley de Amnistía que propone el Gobierno de Pedro Sánchez, en continuidad con otras iniciativas habidas este pasado año, como el “Documento impulsado por Tribuna Socialista” firmado por 300 militantes del PSOE y dirigido al Grupo Parlamentario Socialista y a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, entregado a los destinatarios el 4 de octubre, coincidiendo en el tiempo con la feroz campaña de Felipe González, y otros, en contra de un proceso para la resolución del conflicto con Cataluña por la vía de una Amnistía. O el documento “Redoblar la lucha por la Amnistía”, producto del debate mantenido el 27 de noviembre en la librería Blanquerna, en Madrid, promovido por el Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), al que ya se han adherido más de 160 militantes políticos y sindicales de distintas organizaciones. El acto del Ateneo fue muy concurrido, llenando la sala Úbeda, y en él pudieron tomar la palabra los asistentes que así lo decidieron.

Quienes intervinieron desde la Mesa abordaron el tema desde una doble óptica: jurídica y política, exponiendo argumentos a favor y en contra del proceso de Amnistía, si bien, el sentir mayoritario, tanto entre los ponentes como entre los asistentes, fue de apoyo a la ley de Amnistía que está en su inicio del trámite parlamentario.

La Amnistía ha llegado como fórmula para desatascar la investidura. Feijóo no pudo convencer a Junts, ni a PNV para que lo apoyaran, pues en el paquete iba VOX amenazando con disolver los partidos nacionalistas y representando, tanto VOX como PP, a lo más profundo del franquismo no erradicado en nuestro país, buen ejemplo de ello es Manuel García- Castellón, juez de la Audiencia Nacional y digno heredero del TOP. Por su parte, Pedro Sánchez ha encontrado en la Amnistía una fórmula para poner de acuerdo al resto de partidos parlamentarios en iniciar la marcha de la legislatura e intentar resolver el conflicto derivado de las represivas políticas del PP en la década pasada, pues, parafraseando al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres: “El conflicto en Cataluña no surge de la nada”. No debemos olvidar la brutal campaña de la derecha contra el Estatut de Catalunya que aprobaron las Cortes, el Parlament y un referéndum en Cataluña, pero que fue truncado en 2010 por el Tribunal Constitucional. Esta es la antesala del conflicto de octubre de 2017, que se quiso resolver “echando gasolina al fuego”, alentando el “A por ellos”, sin decirlo expresamente, por Felipe VI en su lamentable discurso del 3 de octubre y con la respuesta policial del Gobierno de Rajoy, respuesta complementada por los magistrados afines a la derecha.

La Amnistía, por tanto, tiene que servir para reparar las tropelías democráticas del Gobierno del PP entre 2012 y 2018 contra miles de ciudadanos en Cataluña, no solo para los políticos catalanes que sufrieron cárcel o sobre los que aún pesan encausamientos judiciales.

Además, en mi opinión, es una puerta que se abre para avanzar en dar encaje y normalizar la pluralidad del Estado español en su composición y no un concepto cerrado de nación española, es decir un país sometido a una ideología nacionalista centralizadora y excluyente, anclada en el “España, Una Grande y Libre”, siendo la grandeza y la libertad más que discutibles, tal como las continúa interpretando la derecha de nuestro país.

La clausura del acto corrió a cargo del presidente de ASTRADE, Eduardo Hernández.

Roberto Tornamira
Miembro de la Junta Directiva de ASTRADE
En los siguientes enlaces, añadimos tres artículos que resumen la posición ante la amnistía, que a fecha de cierre de esta edición nos han hecho llegar tres de los intervinientes en el acto:

Gloria Elizo Serrano

Enrique del Olmo García

Safira Cantos Salah

¿Que nos pasa?

A las gentes que tenemos ciertas ideologías progresistas, nos debe de estar atacando un virus, que nos impide alcanzar acuerdos con el fin de acumular esfuerzos que nos conduzcan a nuestro meta, que no es otra que conseguir una sociedad justa, hace siglos que lo venimos intentando, pero no acabo de entender porque es tan difícil de conseguir.

Realmente, ¿nos importa a todos el bienestar y la igualdad de oportunidades sociales, de educación, de trabajo, de cultura, etc.?, o lo que realmente queremos, es conseguir que nuestro proyecto individual sea el que gane, independientemente de si es el mejor o no, al margen de si el de los otros que piensan como yo, que se parece mucho al nuestro pero claro, no es el nuestro y si gana el mío, el grado de (ego)admiración que tengan por mi será superior al del colega, aunque en nuestro fuero interno sepamos que el suyo es mejor.

Yo, empiezo a estar harto de machos Alfa, que piensan que son los más solidarios y de féminas que se creen en posesión de la verdad absoluta, es que nunca vamos a ser capaces de sentarnos y contrastar ideas y adoptar la mas eficaz para nuestro fin, que es o debería de ser el mismo.

También estoy harto, de lideres que ostentan incluso en el nombre de su partido la palabra IZQUIERDA, verles negar su voto a leyes progresistas, votando con la derecha más retrograda, por el simple hecho de que no se cede a sus pretensiones nacionalistas trasnochadas.

Estoy harto así mismo, de esos lideres que esconden su machismo desmesurado, detrás del nombramiento democrático de su sucesora y cuando esta demuestra su carácter democrático y su valía considerablemente superior, le pone palos en las ruedas y bombas en su línea de flotación.

Estoy harto también, de esas ministras que creen que solo ellas son feministas, pero no tienen el grado de humildad necesario para reconocer cuando se equivocan, como nos equivocamos todos, ejerciendo la gran virtud de rectificar a tiempo, pero su orgullo mal entendido no se lo permite, consiguiendo siempre el efecto contrario al feminismo.

Para colmo, gentes que en su día fueron iconos del progresismo, parecen haber perdido toda capacidad cognitiva de sus en su día brillantes cerebros, para en un último afán de protagonismo inútil, intentar de la mano del fascismo disfrazado, destruir los pocos logros sociales que se han venido consiguiendo, promoviendo un intento grotesco y absurdo de acoso y derribo de este gobierno, pero desde el lado de la extrema derecha mas retrograda de todos los tiempos, consiguiendo solamente la destrucción de la poca dignidad que le quedaba, al protagonista de este circo, que quizás carecía de la capacidad de decidir con lucidez, pero que al parecer nadie de su entorno, tuvo la suficiente como para aconsejarle impedir ese ridículo .

Sera verdad, que existe ese virus que nos ataca solamente a los que tenemos ideologías progresistas, o es que este país necesita que recordemos lo que pasa, con un proceso de gobiernos de derechas apoyados o mejor dicho dirigidos por la extrema derecha, será que los españolitos necesitamos atravesar por un cáncer para poder prevenir un resfriado.

Señoras y señores de nuestro querido PSOE, de Podemos, de PNV, Más País, Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe y BNG y las abstenciones de ERC y EH Bildu., de verdad piensan que me puedo creer, que nuestras ideologías ¿están tan alejadas, que impiden el acuerdo en los temas básicos que mejoren la vida a los mas necesitados?. Dejen sus egos y sus exigencias particulares colgadas en la puerta de la sala de reuniones y trabajen por la sociedad en común, no solo por su parcela, eso no es progresista eso es profundamente clasista y elitista.

Paco Ascón
23 de junio de 2023

23 J ¿Socialismo o Revanchismo político?

Llevo tiempo participando en numerosas reivindicaciones, tanto laborares, debito a mi condición de representante de los trabajadores de la empresa como sindicalista de la UGT, como en reivindicaciones más del tipo social. Me quiero referir a reivindicaciones de “tipo social” ya que han sido lideradas por movimientos de pensionistas, jóvenes, asociaciones vecinales y familias completas, las que han salido a las calles en las diferentes luchas, aun activas, como son la defensa del sistema público de pensiones, por la sanidad pública y de calidad, contra una guerra injusta que está cobrándose miles de muertos y heridos en Ucrania, provocando una grave crisis económica, social y política en todos los pueblos de Europa.

Con estos frentes abiertos: guerra, salarios bajos y una elevada inflación, el desmantelamiento de la Sanidad Publica, la amenaza constante hacia la privatización del sistema Público de Pensiones bajo el mantra de la insostenibilidad, la negativa por parte del gobierno de coalición de cumplir con una Auditoria a las cuentas de la Seguridad Social, que ellos mismo se comprometieron a realizar; se celebraron, el pasado 28 de mayo, las elecciones autonómicas y municipales con el resultado que ya conocemos: un duro golpe para los partidos de izquierdas, y un doloroso, aunque no sorpresivo, resultado para la militancia.

Tras la disolución de las cortes y la convocatoria de elecciones generales por parte del presidente del gobierno, Pedro Sánchez; el Socialismo, el nuevo bloque de izquierda y otros partidos a la izquierda del PSOE se preparan para lo que será una nueva oportunidad para recuperar el espacio político perdido. Evidentemente se necesita del voto de la clase trabajadora, una clase trabajadora que es la primera interesada, de verdad, en evitar a la derecha y a la extrema derecha dentro de las instituciones democráticas, algo que ya no se puede evitar, después de los resultados de las elecciones del pasado 28 de mayo, en las muchas provincias y municipios de las diferentes comunidades autónomas, y lo que sería peor aún, si consiguen llevar el control absoluto del país bajo su gobernanza. La extensión, sobre todo de VOX, en todo el mapa político, debe ser valorada por los partidos de izquierdas, incluso aunque lleguen a ganar las elecciones del 23 J, ya que se podría volver un país más difícil de gobernar debido al crecimiento y ampliación de la derecha y la extrema derecha en todo el territorio.

La clase trabajadora, la militancia activa política y sindical de este país, no iremos a votar únicamente para evitar a un gobierno de derechas, ¡No! Iremos a votar para que no sólo se recupere el espacio político perdido en las últimas elecciones. Sino para que los partidos que se dicen llamar de izquierdas escuchen y actúen sobre las demandas, que la voz de un pueblo, de una militancia de izquierdas, de sus mayores, de sus jóvenes, de sus ciudadanos: que no queremos participar en guerras, la izquierda nunca apoyó las guerras, queremos mantener los servicios públicos, ya que son nuestras conquistas sociales de clase, no podemos permitir la continua amenaza de la privatización, queremos mejorar las condiciones salariales, que las reivindicaciones de un pueblo no sean ahogadas, silenciadas, judicializadas, condenadas bajo leyes represivas y anticonstitucionales, como lo es la ley Mordaza. Por todo esto y muchas otras cosas más …, iremos a votar.

Juan Fernando Díaz-Mayordomo Martínez
Militante socialista de Madrid

Editorial: El votante de izquierdas necesita ilusión y recuperar la confianza

El 23 de julio es necesario ir a votar a la izquierda

Hace ya muchos años que la Abstención es el hándicap de los partidos que se reclaman de izquierdas. En las elecciones del 28 de mayo, la media de la abstención en todo el Estado se ha situado en el 36%; en la Comunidad de Madrid ha sido del 30%, mientras que ni PSOE ni Mas Madrid han llegado al 19% de los votos. En el conjunto del Estado español, el 28 de mayo, se ha alcanzado la cuarta cota más alta de abstención en unas elecciones locales, autonómicas o generales.

Un estudio(1), publicado por elsaltodiario.com, relaciona la abstención y la renta por habitante en Madrid. Es relevante que mientras en las secciones electorales de los barrios más pobres se han alcanzado cifras de abstención del 44,4%, en las secciones de los barrios más ricos la abstención no ha pasado del 21%. Pongamos algunos ejemplos de esta función (renta per cápita/abstención) en los tres barrios más ricos de Madrid y los 3 más pobres:

La dinámica que se plasma en los ejemplos de los barrios de Madrid: a mayor renta por persona menor abstención y a menor renta por persona mayor abstención, es una pauta generalizada en todos los territorios del Estado. La abstención es producto de la desilusión, de la frustración, de la desconfianza, factores que llevan a la desmotivación a la hora de ir a votar. La pregunta todos nos hacemos es ¿Por qué la derecha tiene un voto más fiel que la izquierda? Evidentemente nosotros no tenemos la respuesta, porque no hay una sola respuesta. Pero sí que venimos señalando en nuestras publicaciones que las medidas tomadas por el Gobierno de Coalición eran paliativas y coyunturales y no estructurales, por lo que sus beneficiarios no lo perciben como una solución a sus problemas. Por desgracia, los datos y resultados electorales, nos dan la razón.

No pretendemos jugar al “ya lo dijimos”, pues de poco sirve. Sin embargo, para que el 23 de julio el votante de izquierdas se anime a ir a votar sería bueno hacer el ejercicio de buscar motivos que los y las animen a acudir a las urnas, en lugar de pedir el voto bajo el único criterio de la “valía de los candidatos y candidatas”, “lo bien que lo hemos hecho” o el “que viene el lobo (la derecha extrema) cuando el lobo llegó en 2008 en forma de precariedad y pobreza. Quedarse en eso es poco menos que entrar en bucle.

Una frase del filósofo francés Gilles Deleuce, define bien como vemos el problema: “si estas atrapado en el sueño de otro estas jodido”. ¿Hasta qué punto la socialdemocracia y las nuevas versiones de lo que antaño fue comunismo no están atrapadas en el sueño del liberalismo? Algunos ejemplos de esto, para que no quede en abstracto:

El PSOE se ufana de haber evitado que Bildu se haga con el Ayuntamiento de Pamplona y de haber conseguido el de Vitoria-Gasteiz con los votos de la derecha (PNV y PP). Por otra parte, cuando Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, manifiesta que “Bildu ha hecho más por los españoles y por España que todos los patrioteros de pulsera juntos”, una verdad como un templo, ha tenido que rectificar ante la avalancha de la derecha pidiendo su cese. Mientras desde la izquierda se ha guardado un sonoro silencio en su defensa.

A caso no es esto ceder ante la derecha, mientras esta está cerrando acuerdos de gobierno municipales y autonómicos con VOX, un partido que no disimula su ideario fascista.

¿No ha estado Bildu apoyando las iniciativas del Gobierno, junto a otros partidos de la izquierda parlamentaria? Como por ejemplo el paquete de medidas para hacer frente a la crisis provocada por la guerra en Ucrania: las rebajas del IVA en la electricidad, que vence el 30 de junio; el incremento del 15% del IMV; la bonificación de los 20 céntimos por litro en la gasolina, que finalizó en diciembre; la ampliación de los bonos sociales; la limitación del alquiler al 2%;…

Otro ejemplo de asimilación de los postulados de la derecha ha sido la no derogación de la “Ley Mordaza”, ante las movilizaciones del sindicato de policías Jupol. Uno de los fracasos más sonados del Gobierno de Coalición y de los partidos que le han estado apoyando en esta legislatura.

En la misma línea, fue humillante ver como el Gobierno de coalición, y los grupos parlamentarios de la izquierda, se plegaban, en diciembre del pasado año, a la imposición del Tribunal Constitucional de paralizar el trámite parlamentario de la reforma de ley del propio TC, situándose esta institución por encima de los tres poderes del Estado. La humillación se saldó con el nombramiento de un par de magistrados. Mientras que ahí continua, desde hace más de 8 años, el Consejo General del Poder Judicial sin renovar, con la colaboración necesaria de esos que llaman jueces progresistas, que no han dimitido. Es un ejemplo de como la democracia es tutelada por instituciones que no ha elegido el pueblo, y de cómo se renuncia a gobernar para avanzar.

En ocasiones, la interiorización de los postulados liberales, se nos han presentado como éxitos inapelables, es el caso de “la mejor reforma laboral de la historia”, según Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Nadie discute que la reforma laboral última, la de 2022, no es lesiva. Sin embargo, es tan limitada respecto a la promesa que se hizo de “vamos a derogar las reformas laborales de 2010 y 2012”, que ha generado decepción entre los votantes de izquierdas. Preguntemos cómo le ha cambiado la vida a un trabajador o a una trabajadora que antes de la reforma tenía un contrato de “obra o servicio” y después de la reforma su contrato ha pasado a ser “fijo discontinuo”: trabaja las mismas horas, cobra el mismo salario, tiene las misma condiciones de trabajo, tan sólo ha ganado la expectativa de que cuando su contrato termine será indemnizado con algo más que cuando el contrato era de obra o servicio, pues los contratos de este tipo también tenían estipulada una indemnización por fin de contrato. Eso sí, las estadísticas dicen que la temporalidad se ha recortado en un 11%. La patronal estuvo encantada con esta reforma, sólo se derogaba la ultraactividad de los convenios, un asunto importante, y se devolvía la materia salarial y la jornada al convenio sectorial. Todos los demás elementos lesivos de las reformas de 2010 y 2012 están intactos.

Se trata de que en lo que resta de campaña, desde los partidos que dicen defender los intereses de la mayoría social, se comprometan con claridad a resolver todas aquellas cuestiones que afectan y preocupan a los trabajadores que, a pesar de trabajar, están en riego de pobreza y exclusión, a los desempleados y desempleadas que no encuentran un puesto de trabajo y están cronificados en el Paro, a los jóvenes que la precariedad en el empleo, combinada con la carestía de la vivienda, no les permite platearse la emancipación, a quienes el incremento del Euribor comienza a poner en riesgo su vivienda, a los autónomos y pequeños empresarios a los que la concatenación de crisis vividas desde 2008 han empujado a la ruina, a los pensionistas que reclaman la devolución del dinero de las Pensiones Públicas utilizados indebidamente por el Estado desde 1967, a los usuarios de la Sanidad Pública que salen a las calles por la desprivatización de su sistema sanitario.

Es una contrariedad y una incoherencia; prueba de que los partidos que se reclaman de la izquierda viven “…atrapados en el sueño de otros…” que estemos siendo alumnos aventajados de la OTAN: albergamos sus cumbres, no escatimamos en presupuestos para armamento, a las órdenes de los USA, los ciudadanos quieren que se deje de alimentar la guerra y que los gobiernos trabajen por la paz. Por eso Tribuna Socialista es firmante del Manifiesto Internacional ¡Alto a la Guerra! ¡Ni Putin ni OTAN! No hemos olvidado el Pacto de Madrid, entre la España franquista y la Administración de Eisenhower, en 1957; Pacto humillante que sentó los cimientos de las bases militares de los USA en territorio español, hoy bajo franquicia de la OTAN. Hoy se renuevan aquellos pactos sin discusión ninguna.

Podríamos continuar con ejemplos de desmotivación, pero no se trata de hacer la lista de lo que se ha hecho mal o no se ha hecho, o se ha hecho a medias.

Las familias de trabajadores y trabajadoras necesitan soluciones a sus problemas y los de sus hijos e hijas, están cansados del “que viene el lobo”, eso es llamar a conformarnos con lo que hay porque la derecha es peor. Necesitamos compromisos claros y que después se cumplan.

De la derecha no esperamos nada, sabemos que sus políticas serán groseramente perjudiciales para la mayoría social. Es por eso que necesitamos que se nos den coordenadas políticas para emanciparnos del sueño del liberalismo y luchar por nuestro propio sueño; salgamos de la lógica del sistema económico que está diseñado para el beneficio de la minoría, construyamos nuestra propia lógica.

  1. Comunidad de Madrid | El voto de clase en las elecciones de la mayoría de Ayuso – El Salto – Madrid (elsaltodiario.com)
Comité de Redacción

28M, sin alternancia, sin esperanzas

Hoy se publican dos noticias que leídas juntas dejan poca esperanza en que las cosas puedan ir a mejor en Bizkaia y en Euskadi tras el 28M.

El diario el “El Correo” nos cuenta como el 56% de los municipios bizkainos siguen gobernados por el mismo partido político desde 1979, y nos da la lista de municipios, entre ellos su capital Bilbao, donde las cosas nunca cambian. Otro Diario “Argia” confirma la culminación de la privatización de la gestión del agua en Bizkaia tras acabar con todos los consorcios del agua, el ultimo el de Busturialdea.

Vivo en Barakaldo, margen izquierda del Nevión, cuna del socialismo bizkaiano y capital de la zona minera, de lo que ya no queda más que el recuerdo, tanto de lo uno como de lo otro y algo del paisaje. Mi municipio es de los que se sale de ese 56% que menciona el correo, aunque por muy poco, estuvimos gobernados por el PSE/PSOE desde el 1983 hasta 2015, 32 años, desde entonces estamos en manos del PNV, partido que consiguió la primera alcaldía de la democracia de 1979 a 1983. Como se puede ver no hay una gran alternancia política en Barakaldo, menos si tenemos en cuenta el pacto de gobierno que une a estos dos partidos en las instituciones vascas y que suele llegar hasta las políticas municipales. Las políticas de unos y otros son muy difíciles de diferenciar, si buscamos políticas “Socialistas”, por ejemplo, resulta chocante que el PSE/PSOE, como aspirante a recuperar el ayuntamiento, en sus promesas electorales se incluyan mejoras en barrios degradados, que llevan más de 30 años degradados y por los que poco hicieron en su día.

El partido socialista en Bizkaia y en Euskadi tiene muy fácil el distanciarse del PNV y de sus políticas conservadoras sin tener que recurrir a grandes obras en las infraestructuras de nuestros barrios, bastaría con defender simples ideales “Socialistas” como la lucha por lo público y contra las privatizaciones o por una laicidad real empezando por los municipios y llegando al gobierno autonómico.

El pasado mes de abril las centrales sindicales vascas, ESK y ELA, denunciaban la privatización de los almacenes de Osakidetza, el objetivo real de Osakidetza no es otro que el de cerrar los diferentes almacenes con los que cuenta hoy en las diferentes Organizaciones de Servicios, gestionados con medios y personal propio, para centralizarlos en la futura plataforma logística, cuya gestión se va a subcontratar a una empresa externa y por lo tanto, a privatizar. No es el primer ataque de privatización que sufre el Servicios Vasco de Salud, como es práctica habitual en todos los servicios de Salud del Estado, empiezan con derivaciones de pacientes a centros privados “colaboradores” para ciertos procedimientos, siguen el engorde de las listas de espera que hasta para la atención primaria pasa de horas o dias a semanas. Y acaban con el cierre de servicios, como el módulo psicosocial de Cruces, en mi municipio, que este sí que llevaba funcionando desde 1979.

También en estos días, y cara a la actual campaña a las elecciones municipales para el 28M, desde la asociación “Langilen Informazioa” nos hemos dirigido a los candidatos para que incluyan en sus mítines y en sus discursos la discusión sobre el proyecto de ley que prepara Gobierno Vasco en el que se va un poco más allá del pacto que ha alcanzado el gobierno de Pedro Sánchez con diferentes religiones. La propuesta del gobierno vasco obliga a los municipios a reservar terreno público para cualquiera de las confesiones religiosas, esta carta ya la publicamos en el número 143 de TS ( https://tribunasocialista.com/2023/05/02/ley-de-culto-en-euskadi/ ), como bromeaba, y no sin razón, un periodista de La Cadena Ser, nos vamos a convertir en el paraíso para las STARTUP religiosas.

También hemos preparado una mesa redonda en Leioa, para el próximo día 25, a la que hemos invitado a los candidatos a estas municipales a significarse en favor de la Auditoria a las cuentas de la seguridad social, algo que por ley aprobada en el congreso se debería haberse llevado a cabo hace meses.

Estos son los ejemplos más cercanos y recientes del poco interés de los candidatos en Euskadi por políticas “Socialistas”, porque el problema que siempre queda patente del PSE/PSOE en Euskadi es el pacto con los conservadores que le ata de pies mi manos para poder hacer suyas cualquiera de estas políticas por lo público, contra las privatizaciones, por una laicidad real en nuestros municipios, un pacto que se hace notar hasta en Madrid cuando el Gobierno de Pedro Sánchez quiere sacar adelante los presupuestos generales del Estado con el apoyo de los abertzales.

Iñaki Merino
Comite de Redaccion de TS

Fuentes:

La ideología y el voto

Estamos de nuevo ante un proceso electoral. Dada la situación actual de la política en general en nuestro país, este, es uno de los mas preocupantes de los que yo he vivido en mi ya larga vida, como votante y como militante de nuestro veterano partido.

La descomposición sistemática en lo que se refiere a valores, principios éticos de honradez y decencia, que en mi opinión se le suponen a alguien que se quiera dedicar al noble arte de la política últimamente son escasos y en ocasiones inexistentes, se están dedicando a esta básica y fundamental actividad cada vez más, esos ciudadanos que sin ningunas ansias de mejorar la sociedad, se van introduciendo en los engranajes políticos, ante la ausencia de los militantes concienciados poseedores de ese espíritu solidario imprescindible a la hora de legislar y que al menos en nuestro partido yo sé que existen, aunque su alto grado de dignidad les frena, al intentar introducirse en ese estercolero en el que poco a poco se está convirtiendo la política a todos los niveles.

Es evidente que, a la hora de emitir mi voto, tengo muy en cuenta mi ideología de Izquierdas, en todas y cada una de las convocatorias electorales, pero no es menos evidente que en el caso de las Municipales la influencia sobre mi decisión es mayor la personalidad de los candidatos, su forma de trabajar demostrada y sus valores éticos y morales, mas aun al tratarse en mi caso, de una zona históricamente olvidada del rural, con un alto grado de depresión subsanada brillantemente por la actual corporación, y que por lo tanto tendrán mi voto aunque no sean militantes de mi partido por la valentía de ejercer como verdaderos artífices del bien social.

Distinto es cuando se trata de unos comicios mediante los cuales tenemos que decidir quien estará encargado de legislar para un futuro, pues en este caso sí que mi interés será siempre el que las leyes sean progresistas y busquen la igualdad de oportunidades, siendo vital para ello evitar por todos los medios posibles la derechización de las instituciones, animando para ello a nuestros políticos más honrados, decentes y solidarios que den un paso hacia adelante con valentía para impedir la derechización de nuestras estructuras organizativas internas.

Esto, que siempre ha sido muy difícil de entender por parte de algunos compañeros de Partido, que ahora se autodenominan Socialdemócratas, es muy sencillo para los que hemos vivido el socialismo real dentro del mismo, cuando sin dejar de ser demócratas, nos llamábamos Socialistas sin complejos.

Yo, en las Elecciones Municipales de mi pueblo, seguiré apoyando al mejor gestor, al que mejore la vida de sus vecinos, sin importarme de qué color político sea, evidentemente sería más fácil para mí que ese gestor tuviera una ideología similar a la mía, pero si lo hace bien tendrá mi voto.

De todas formas, el día 28 todos a votar, con fanatismo o sin él, pero ejerciendo nuestro derecho, si puede ser en conciencia mejor aún.

Paco Ascón
Militante socialista de Xares (Ourense)

Editorial: No somos neutrales

Una vez más, Tribuna Socialista toma posición ante un proceso electoral; inequívocamente llamamos a ir a votar y a votar a las candidaturas de los partidos que se reclaman de izquierdas.

No participamos de los eslóganes del tipo “todos son iguales”, “no nos representan”… Los partidos de la derecha representan en nuestro país la continuidad del franquismo, por mucho que hayan cambiado de siglas – de AP a PP- o hayan adoptado distintas tonalidades corporativas -cambiando el azul PP por el verde VOX o el naranja de Cs-. No hay derecha radical y derecha moderada, cambian las formas para conseguir los mismos objetivos: mantener los privilegios de la minoría social.

Como miembros de la clase trabajadora, no somos neutrales frente a quienes justifican y defienden la monarquía corrupta heredada del franquismo (ver editorial de TS 143). Los líderes de la derecha aún se permiten decir que se insulta al Rey, cuando la realidad es que es la institución monárquica la que ha faltado gravemente al respeto a los pueblos y trabajadores del Estado español.

No podemos poner en el mismo nivel a quienes se empeñan en preservar las viejas instituciones judiciales franquistas, por mucho que de la noche a la mañana cambiasen la nomenclatura del Tribunal de Orden Público por el de Audiencia Nacional. Ni a quienes mantienen la indecencia de un Consejo General del Poder Judicial sin renovar desde hace casi cinco años. Es cierto que no todos los jueces son de derechas, pero sí una importante mayoría; entre la que el PP en particular tiene una fracción militante.

Los trabajadores y trabajadoras no podemos votar a quienes siempre ponen obstáculos a la subida de las pensiones, se oponen al incremento del SMI y apoyan a la patronal para no subir los salarios ni tan siquiera en la misma cuantía que se incrementa el IPC. Son los mismos que salen en tromba a defender a los bancos, las eléctricas, las gasistas, las grandes superficies de la alimentación… ante cualquier insinuación de la izquierda de iniciativas para controlar los precios, por muy moderadas que sean estas iniciativas.

La mayoría de la sociedad no puede votar a los partidos que privatizan lo público: la sanidad, la educación, las residencias. Hospitales y centros de especialidades que se entregan a empresas privadas para que hagan negocio priorizando el beneficio sobre la salud de los pacientes; para que hagan beneficio a costa de la educación, la alimentación y demás servicios que prestan a los niños y niñas en los colegios concertados; para que escatimen en el personal y en la alimentación de los mayores residentes, con el objetivo de engordar sus cuentas de resultados y el reparto de dividendos.

Mención concreta merece el crimen, no juzgado aún, cometido en Madrid por el Gobierno del PP, presidido por Isabel Díaz Ayuso, que tubo como resultado de sus decisiones la muerte de 7.291 ancianos en pandemia, al negarles la atención hospitalaria.

A la hora de votar no se puede olvidar quienes, con sus políticas de gestión del suelo (Ley de liberalización del suelo de 1998. Gobierno de Aznar), nos llevaron a la mayor crisis económica de los últimos 100 años. Como no debemos olvidar quienes vendieron la poca vivienda pública de que disponíamos a Fondos Buitres. Políticas y decisiones que han generado un drama para la emancipación de nuestros jóvenes y un gran problema social con la vivienda.

No podemos avalar con nuestro voto el entramado de privilegios sociales e impunidad que la derecha viene disfrutando de manera ininterrumpida desde 1939.

Sin embargo, nuestra no neutralidad no nos impide ser críticos con los partidos de la izquierda.

Partimos de reconocer que este periodo de cuatro años ha sido un ciclo que se recordará históricamente como el de las crisis encadenadas, cuando aún millones de conciudadanos no habían salido de la crisis de 2008 entramos de lleno en la pandemia del COVID-19, y cuando aún coleaban las distintas cepas mutadas del virus estalló la guerra en Ucrania. Por si estos tres hechos fuesen insuficientes, la isla de La Palma ha sufrido la erupción del volcán de Tajogaite y todos los pueblos del Estado español sufrimos la mayor sequía desde tres décadas.

Nadie puede prever la expansión de un virus, aunque sí su contención y sus efectos. No se puede prevenir la erupción de un volcán, pero sí paliar sus consecuencias. Y no se puede combatir una pertinaz sequía de repente, pero se debería aprender y tomar medidas rigurosas para prevenir los efectos de la siguiente con una eficiente gestión del agua.

La crisis inmobiliaria de 2008 y la guerra de Ucrania no son achacables a fenómenos de la naturaleza. En nuestra opinión, son consecuencia directa de la dinámica del “libre” mercado y la competencia entre capitalistas. En el primero de los casos: la Ley de Liberalización del suelo que decretó el Gobierno de Aznar y su convicto ministro, el Sr. Rato, en 1998. En el segundo caso es la competencia entre oligarcas rusos defendidos por Putin, y los propietarios de multinacionales, fondos de inversión… defendidos por Biden.

La cuestión es qué pintamos la izquierda, aquí y en Europa, defendiendo a uno u otro bando ¿es mejor la propuesta social de Putin que la propuesta social de Biden, o viceversa? ¡NO! Como tampoco es defendible ni es mejor el modelo social de China. Lo que las tres grandes potencias actuales tienen en común es la explotación salvaje de sus propios pueblos y la necesidad imperiosa de ganar cuotas de mercado para sus sectores estratégicos, aunque sea mediante la guerra.

Es por esto que nos identificamos con la posición del presidente de Brasil, Lula da Silva “de la guerra se habla cuando hay paz, cuando hay guerra lo que hay que hacer es pararla”. Claro que la guerra sólo puede parar si el que ha invadido un territorio que no le corresponde saca sus tanques y tropas de dicho territorio, y si unos y otros aceptan un ¡Alto el fuego inmediato y sin condiciones! Pero la guerra también se para si no se alimenta con armas y si todas las partes se afanan en presionar a ambos contendientes a sentarse en la mesa de la negociación.

Parar la guerra debe ser la prioridad y se debería realizar el máximo esfuerzo, pero los tiros van por otro lado; los gobiernos atlantistas están destinando cantidades ingentes de los presupuestos para reponer los arsenales que se han vaciado en estos quince meses de guerra. Igual que Putin a anunciado presupuestos ilimitados para la guerra. Mientras, se escatima en contratar médicos y demás personal sanitario y, a los que hay, se les niegan unas condiciones dignas y acordes con su responsabilidad y aportación social, no incrementan los presupuestos para la guerra.

Insistimos, es cierto que ha sido un periodo muy difícil y extraordinariamente complicado, pero no pensemos que a la ciudadanía se la puede engañar. Nos pasó en 2011, con Zapatero. Ocurrió en Grecia, en 2019, con Alexis Tsipras, ha ocurrido en Chile con Gabriel Boric en las elecciones para consejeros constitucionales del 7 de este mismo mes de mayo. Ha ocurrido muchas veces, cuando la izquierda se pliega a los dictados de los organismos internacionales del capital, le abre las puertas de para en par a la derecha. Es un hecho probado que el incumplimiento de promesas electorales da alas a la derecha y desmoviliza a muchos sectores de trabajadores.

Vender humo está muy feo. No es de extrañar que la patronal aplauda la reforma laboral última; deja prácticamente intacta la que impuso Rajoy en 2012. Es lógico que el Rey reciba y se haga fotos con los líderes sindicales, y con el de la patronal, para celebrar el acuerdo intersindical que sólo garantiza la paz social hasta 2025, -aunque los sectores en lucha opinan otra cosa-, pues no garantiza que no se siga perdiendo poder adquisitivo y menos aún que se recupere el poder de compra perdido en 2021 y 2022. No sabemos si es la forma que ha tomado el deseado pacto de rentas, pero, si es así, los capitalistas firmarían esos pactos todos los días, máxime en un periodo en el que las grandes empresas baten récords de beneficios todos los trimestres.

No podemos entender por qué el Gobierno no cumple la Ley 21/2021 y no encarga una Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social: en 2020, el Tribunal de Cuentas cifró en más de 103.000 millones de euros la deuda del estado con las Pensiones (sólo para el periodo 1989 a 2013. La Ley 21/2021 obliga al Gobierno a encargar una Auditoría para el periodo 1967 a 2021). Recientemente, el ministro Escrivá, hablaba de una deuda de 140.000 millones de euros– no decía en qué periodo se había generado, ni informaba de en qué estudio se basaba-. Pero, a pesar de estas ingentes cantidades de dinero de las Pensiones públicas que el Estado ha gastado indebidamente, se continúan aplicando reformas al Sistema Público de Pensiones y manteniendo el falso mantra de la insostenibilidad del sistema.

En última instancia, para sectores crecientes de trabajadores y jóvenes el hecho de que ninguna fuerza de izquierda responsa a reivindicaciones esenciales: contra la OTAN, contra su guerra, contra los planes de austeridad de la UE, que no cuestionen a la Monarquía… provoca una sensación de orfandad electoral y política que genera la sensación de acudir a votar sin ningún entusiasmo.

Analizaremos los resultados del 28 de mayo, esperemos que sean positivos para la izquierda. Aún quedan meses para las generales, todavía hay tiempo de legislar y de ganar credibilidad entre la mayoría social.

Comite Redaccion Tribuna Socialista.

En política no vale todo

Cada vez es más escasa la dignidad entre los políticos del momento, realmente ¿creéis que vale todo con tal de ganar las elecciones?

Y en el caso de que se ganen ¿para qué?, ¿legislaremos siempre de la mano de la derecha?

¿Por qué esas personas maduras, con valores, con principios, con un índice de solidaridad imprescindible, con ideas propias, con el ansia e ímpetu necesario para luchar por una sociedad justa, que me consta porque los conozco, no lideran esos ideales haciéndose cargo del futuro?

La contestación es muy sencilla, por su propia decencia, honorabilidad, autorrespeto, ya que a día de hoy la política en nuestro país se ha convertido en un estercolero, siendo escasos los sufridores que ocupan su escaño con dignidad, y no como un medio de vida personal, rentable y cómodo, como hace la mayoría de nuestros representantes, a los que lo único que les importa es permanecer en la poltrona, hasta que eso les garantice una renta vitalicia.

Cada día que pasa, me da más pena el proceso de descomposición de la izquierda en nuestro país, es muy triste que se haga necesario para realizar una corrección de una ley, acudir a esta derecha que se frota las manos, cada vez que le ponemos en bandeja nuestra incompetencia.

Es muy difícil comprender, desde mi desconocimiento de las leyes y de su aplicación, lo que hemos sido capaces de hacer con lo del “sí es sí”. Es difícil de entender como es posible que, entre 23 ministros que forman el gabinete, nadie de los que se les supone una formación haya sido capaz de ver antes de su aprobación los fallos que dieron lugar al efecto contrario al que debería buscar esa ley, dejando en la calle a delincuentes antes de su teórica rehabilitación.

Es difícil comprender como ni esos ministros ni la legión de asesores que cada uno de ellos tiene, hayan sido capaces de detectar esos fallos al leer la proposición de ley, si es que la leyeron, lo cual ya dudo. Tampoco entiendo como el presidente, sabiendo como sabe de la escasa capacidad de la mayoría de “Jesuseros” que le rodean, tampoco parece habérsela leído.

Es evidente, que los diseñadores de esta ley han descuidado algunos términos de la misma en su afán de la protección real de las víctimas, pero seguramente les está preocupando más mantenerse en unas poltronas en las que no hubieran soñado estar si no fuera por el actual deterioro de nuestro partido.

Todo esto es inconcebible pero aun lo es más que no seamos capaces de unir a los progresistas para corregir los errores que lógicamente todos somos capaces de cometer, y tengamos que rogarle a la derecha más retrograda, ansiosa de protagonismo, que nos saquen de este fango en el que estamos metidos ante un proceso electoral que a la vista de los acontecimientos nos hundirá aún más.

Encima, nuestro portavoz, para disculpar la humillación, comenta que sólo son cuestiones semánticas las acordadas con el PP, que sólo se trata de un cambio en la “Fe de erratas” lo que me indigna más si cabe pues si sólo son eso ¿Por qué no se pacta con el progresismo?, siempre me molestó mucho que me tomen por imbécil.

Reconozco que no debe ser fácil para las ministras que redactaron la nueva ley supeditadas aunque lo nieguen a un “Macho Alfa”, llegar a acuerdos con quien las envía a negociar en un forzado feminismo, cerril e infantil, que sólo se desarrolla semánticamente, pero con sus poderes claramente recortados con lo cual una vez más nos encontramos con el hecho histórico de que la izquierda no nos ponemos de acuerdo “ni pa apañar pesetas”. Ya lo estamos viendo con la vicepresidenta del gobierno nombrada por el Macho Alfa, como sucesora pero que curiosamente resulta que piensa, y eso no estaba dentro de los cálculos del dirigente en la sombra, por eso ahora tocan los palos en las ruedas en lugar de unir fuerzas contra ese fascismo que cada vez está más cerca.

Yo, desde mi tierna juventud he sido utópico de convicción, por eso ahora ya con casi 78 años, ni sé ni quiero dejar de serlo y sigo esperando y ansiando, que las organizaciones progresistas se unan y trabajen en la consecución de un mundo mejor para todos, sin extorsiones partidistas sin la exigencia de reivindicaciones personales, ni de gremio, si eso se consigue alguna vez lo conseguiremos y quizás nuestros nietos, puedan por fin vivir en una sociedad justa, ya va siendo hora.

Paco Ascón
Militante socialista de Xares (Ourense)

¿Que nos pasa?

A las gentes que tenemos ciertas ideologías progresistas, nos debe de estar atacando un virus, que nos impide alcanzar acuerdos con el fin de acumular esfuerzos que nos conduzcan a nuestro meta, que no es otra que conseguir una sociedad justa, hace siglos que lo venimos intentando, pero no acabo de entender porque es tan difícil de conseguir.

Realmente, ¿nos importa a todos el bienestar y la igualdad de oportunidades sociales, de educación, de trabajo, de cultura, etc.?, o lo que realmente queremos, es conseguir que nuestro proyecto individual sea el que gane, independientemente de si es el mejor o no, al margen de si el de los otros que piensan como yo, que se parece mucho al nuestro pero claro, no es el nuestro y si gana el mío, el grado de (ego)admiración que tengan por mi será superior al del colega, aunque en nuestro fuero interno sepamos que el suyo es mejor.

Yo, empiezo a estar harto de machos Alfa, que piensan que son los más solidarios y de féminas que se creen en posesión de la verdad absoluta, es que nunca vamos a ser capaces de sentarnos y contrastar ideas y adoptar la mas eficaz para nuestro fin, que es o debería de ser el mismo.

También estoy harto, de lideres que ostentan incluso en el nombre de su partido la palabra IZQUIERDA, verles negar su voto a leyes progresistas, votando con la derecha más retrograda, por el simple hecho de que no se cede a sus pretensiones nacionalistas trasnochadas.

Estoy harto así mismo, de esos lideres que esconden su machismo desmesurado, detrás del nombramiento democrático de su sucesora y cuando esta demuestra su carácter democrático y su valía considerablemente superior, le pone palos en las ruedas y bombas en su línea de flotación.

Estoy harto también, de esas ministras que creen que solo ellas son feministas, pero no tienen el grado de humildad necesario para reconocer cuando se equivocan, como nos equivocamos todos, ejerciendo la gran virtud de rectificar a tiempo, pero su orgullo mal entendido no se lo permite, consiguiendo siempre el efecto contrario al feminismo.

Para colmo, gentes que en su día fueron iconos del progresismo, parecen haber perdido toda capacidad cognitiva de sus en su día brillantes cerebros, para en un último afán de protagonismo inútil, intentar de la mano del fascismo disfrazado, destruir los pocos logros sociales que se han venido consiguiendo, promoviendo un intento grotesco y absurdo de acoso y derribo de este gobierno, pero desde el lado de la extrema derecha mas retrograda de todos los tiempos, consiguiendo solamente la destrucción de la poca dignidad que le quedaba, al protagonista de este circo, que quizás carecía de la capacidad de decidir con lucidez, pero que al parecer nadie de su entorno, tuvo la suficiente como para aconsejarle impedir ese ridículo .

Sera verdad, que existe ese virus que nos ataca solamente a los que tenemos ideologías progresistas, o es que este país necesita que recordemos lo que pasa, con un proceso de gobiernos de derechas apoyados o mejor dicho dirigidos por la extrema derecha, será que los españolitos necesitamos atravesar por un cáncer para poder prevenir un resfriado.

Señoras y señores de nuestro querido PSOE, de Podemos, de PNV, Más País, Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe y BNG y las abstenciones de ERC y EH Bildu., de verdad piensan que me puedo creer, que nuestras ideologías ¿están tan alejadas, que impiden el acuerdo en los temas básicos que mejoren la vida a los mas necesitados?. Dejen sus egos y sus exigencias particulares colgadas en la puerta de la sala de reuniones y trabajen por la sociedad en común, no solo por su parcela, eso no es progresista eso es profundamente clasista y elitista.

Paco Ascón
23 de marzo de 2023