
El 31 de mayo, por quinto año consecutivo, convocada por las asociaciones vecinales de Madrid y otros colectivos agrupados en el espacio Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid, tuvo lugar una macro manifestación, bajo el lema “Salvar nuestra Sanidad Pública es salvarnos a Tod@a”. Movilización a la que se sumaron UGT, CCOO, CGT, PSOE, IU, Podemos… entre otras muchas organizaciones.
Decenas de miles de personas llenaron las calles de Madrid en todo el entorno de la plaza de Cibeles. Curiosamente, Delegación de Gobierno, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid coincidieron en minimizar esta gran manifestación, cada administración a su manera. Al margen de las cifras y los intentos de manipulación, los motivos de la protesta son incontestables:
No se contrata el personal necesario, ni con motivo del crecimiento de la población ni siquiera para dar cobertura a las jubilaciones que se producen cada año. La Comunidad de Madrid cerró 2025 con una población de 7.113.886, con unas ratios de personal sanitario por cada 1.000 habitantes muy por debajo de las europeas.
• Enfermeras. 6,54 por cada 1.000 habitantes, frente a 8,19 de media en la UE.
• Pediatras. 0,86 por cada 1.000 habitantes menores de 14 años, frente a 1,21 de media en el conjunto de las comunidades autónomas.
• Médicos de Familia. 0,77 por cada 1.000 habitantes, frente al 0,8 de la media en el Estado.
• Camas hospitalarias. 1,9 por cada 1.000 habitantes, frente a las 5,1 de media en la UE.
El déficit de personal sanitario provoca una carga de trabajo que pone en riesgo tanto la salud los trabajadores como la de los pacientes. Además, este déficit de personal, en la Atención Primaria particularmente, provoca que el tiempo de espera entre que el paciente solicita una cita en su Centro de Salud y que es recibido por su médico supere de media los 10 días de espera, frente a las 72 horas máximas recomendadas para medicina de familia.
El deterioro de las condiciones de trabajo del personal sanitario en Madrid ha llegado a tal extremo que los médicos internos residentes (MIR), cuando terminan su formación, se niegan a aceptar las plazas que les ofrece el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), siendo especialmente preocupante la situación en Medicina de Familia y Pediatría, especialidades en las que el 66% de las y los doctores rechazan trabajar en Madrid.
Aplaudo que los sindicatos y los partidos de la izquierda participasen en la convocatoria de movilización de las asociaciones vecinales. Sin embargo, pienso que, si la izquierda política y sindical quiere recuperar el prestigio y la confianza de la mayoría social, deberían asumir un compromiso, acompañado con hechos, para combatir lo que están haciendo las derechas, contrarias a que el Estado sea un elemento de equilibrio entre la clase pudiente y la clase trabajadora. Es decir, tienen que emitir un mensaje claro y en unidad contra la privatización de los servicios públicos.
Lo que está ocurriendo en la Sanidad no es diferente a lo que pasa en la Educación, en las Residencias de mayores o lo que pretenden hacer con las Pensiones. El capital financiero; los fondos de inversión, las aseguradoras y las entidades bancarias, buscan invertir sus grandes magnitudes de dinero para garantizar los beneficios para sus inversores y las astronómicas remuneraciones de sus directivos. Buscan explotar los servicios públicos, como el que encuentra una mina y destroza la montaña hasta que saca el último grano de mineral.
Quienes viven de su esfuerzo, de su salario, necesitan la red de servicios públicos del Estado. Unos servicios pagados con los impuestos para garantizar salud, educación, atención cuando somos mayores y una pensión digna tras una vida entera de trabajo. Los servicios públicos no se pensaron para el beneficio económico de unos pocos.
La mayoría social está dispuesta a movilizarse, las organizaciones que se reclaman de izquierdas tienen que cumplir con su parte.
Roberto Tornamira
Presidente de ASTRADE
Comunicado sobre reivindicaciones del colectivo médico en huelga (15/06/2026)
Ante la convocatoria de huelga médica indefinida por los sindicatos (CESM, SMA, METGES, OMEGA, SME y AMYTS) nuestras organizaciones y colectivos queremos hacer pública la postura que mantenemos en defensa del sistema sanitario público universal y de calidad.
Entendiendo que la huelga es un derecho de las trabajadoras y trabajadores, no compartimos algunas de las reivindicaciones:
ESTATUTO MARCO PROPIO
Siendo en Sanidad la base el trabajo en equipo, entendemos que la normativa debe integrar a todos los colectivos de trabajadores sanitarios, ya que todos son imprescindibles, por lo que el Estatuto Marco debe ser común.
RESPONSABILIDAD DE LAS COMUNIDADES AUTONOMAS
Muchas de las reivindicaciones exigidas al Ministerio de Sanidad son competencia de las Comunidades Autónomas, como las condiciones de sobrecarga laboral y los salarios del personal médico , específicamente centrándonos en la Comunidad de Madrid que es la más rica y que menos dinero invierte por habitante y año, siendo la »locomotora de la privatización sanitaria” en nuestro país.
Echamos de menos en las reivindicaciones alguna alusión a un aumento de presupuesto »finalista» que se destine íntegramente a la Sanidad Pública.
INCOMPATIBILIDADPÚBLICO-PRIVADA
Desde nuestro principio básico en defensa de la Sanidad Pública nos parece necesaria la incompatibilidad de trabajo en ambos sistemas sanitarios, consideración imprescindible la compensación económica adecuada.
GUARDIAS
El Ministerio de Sanidad propone que no excedan de las 12-17 horas, si la Comunidad Autónoma lo decide. Para conseguir jornadas de guardia más cortas es imprescindible aumentar las contrataciones, competencia exclusiva de las Comunidades.
El precio de las horas de guardia lo define la Comunidad Autónoma, no el Ministerio de Sanidad.
JUBILACION ANTICIPADA
Según el Estatuto de los Trabajadores el tiempo trabajado se relaciona con los días trabajados, siendo independiente de la jornada laboral, en todo caso sería la entidad competente el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Para finalizar, pensando en la atención médica que deberíamos recibir, apoyamos la jornada laboral de 35 horas para todas las categorías de la salud, así como la reducción de horas de guardia en el colectivo médico, coincidiendo en que las17 horas siguen siendo excesivas.
Deseamos que el conflicto tenga un fin cercano por el bien de todas y todos.
Vecinas y vecinos de barrios y pueblos de Madrid

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