Declaración de ASTRADE: Trompazo del extremismo conservador en los USA

Millones de personas en el mundo queríamos la derrota de Trump. El deseo se ha hecho realidad. Las encuestas y sondeos apuntaban a lo que ha sucedido y finalmente las urnas han confirmado el rechazo muy mayoritario del electorado estadounidense a las políticas de Trump.

El Partido Demócrata ha conseguido 54 de las 100 senadoras y senadores que componen la Cámara Alta) y 242 de los 435 congresistas que componen la Cámara Baja. Los Demócratas tienen el control del poder Legislativo, mientras los Republicanos continúan teniendo el Poder Ejecutivo, en manos de Trump.

Salvando distancias, hay un paralelismo con las elecciones presidenciales del Brasil, celebradas el domingo 25 de octubre: la clase trabajadora y la juventud se han unido frente al insoportable neo fascismo apoyado por las grandes fortunas con todos sus medios, no solo económicos.

Debieran sacarse algunas lecturas de estos dos procesos electorales, en particular de la irrupción de las masas trabajadoras y su juventud en los procesos electoralistas de reparto del poder, en los que la capacidad económica desvela que hay una minoría privilegiada que no quiere cambios, los conservadores, frente a una mayoría perjudicada por un modelo económico que lesiona sus derechos y les empobrece, quienes vivimos de nuestro esfuerzo.

En las elecciones de medio mandato de los USA, hay que celebrar, además del resultado, que cientos de miles de miembros de la comunidad latina han cambiado su voto, esta vez contra Trump, al vivir de cerca la violenta experiencia de cómo desde La Casa Blanca se atentaba contra ellos mismos y sus hermanas y hermanos de clase. No han olvidado a Renee Good ni a Alex Jeffrey Pretti, asesinados vilmente por el ICE (la policía paramilitar en la que Trump ha convertido el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

El poder Legislativo tendrá la capacidad de investigar si Trump y sus allegados -Familia y entorno político/económico- se han enriquecido al provocar la guerra contra Irán y Líbano, además de continuar apoyando a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino y sus planes imperialistas de ocupación de territorio en Líbano y Siria. Una guerra que ha sumido al mundo en una crisis impuesta por la depredación política y económica de Trump, Netanyahu y los intereses económicos que les rodean. Una guerra que aprovechan los especuladores de la energía, los carburantes, los alimentos, la vivienda…para hacer crecer sus beneficios, como estamos viendo en España con los beneficios de las entidades bancarias y las empresas de la luz o el gas.

Netanyahu también ha perdido el control del Congreso en Israel y han obtenido un apoyo récord los dos partidos árabes (Lista Conjunta y Raam), en las elecciones presidenciales del 27 de octubre de los que no se espera que apoyen al asesino sionista. Si bien, el otro candidato, Gadi Eisenkot, aún es pronto para saber si será Málaga o Malagón.

En todo caso, es irrefutable que la ola de varapalos electorales para la fachosfera internacional ha cogido ritmo: Orbán, Bolsonaro Jr., Trump. Esperemos que sean los primeros fracasos de muchos, para quienes se empeñan en provocar el hambre y la pobreza para miles de millones de personas. Cómo van a reconocer el cambio climático si no les importa atentar contra la vida de niñas y niños indefensos, con el objetivo de incrementar sus beneficios en la industria armamentística y energética.

Quienes en España apoyan el pensamiento filofascista de la motosierra, -PP, VOX y Junts- deberían recibir un castigo electoral del tamaño del que ha recibido el sátrapa de Washington.

Las y los asalariados, la juventud, las y los pensionistas, no pueden apoyar a quienes quieren regalar las pensiones, la sanidad, la educación y la dependencia a las empresas privadas para que engorden sus sustanciosos beneficios. Aquí y en el resto del Planeta, ¡No al Fascismo!

La Junta Directiva

6 de noviembre de 2026

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