Dos años de la moción de censura

Han pasado dos años desde que Pedro Sánchez alcanzara la presidència del gobierno tras la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy y sus políticas de la Moncloa. Hoy, dos años después , preside el primer gobierno de coalición de la democracia y se enfrenta a la derecha más rància, más nostàlgica del franquismo, y con actuaciones más impunes que nunca.

El 1 de junio de 2018, Mariano Rajoy se despedía, tras la sentencia del caso Gürtel, que sentenciaba al PP como un partido corrupto;  tras haber agravado el conflicto catalán con los líderes independentistas en prisión o huídos de la justícia, y tras dejar un país recortado en derechos laborales y sociales,

La mayoría del parlamento reclamaba una acción política libre de corrupción, con el diálogo como bandera para resolver el encaje territorial de los pueblos, y que abordara los principales problemas de desigualdad, y de pérdida de derechos, que hoy la crisis de la COVID-19 ha acentúado.

La debilidad del gobierno es evidente. Seguimos con los mismos presupuestos prorrogados que aprobó Rajoy, y a pesar de las constantes llamadas a la unidad de los partidos, se está sudando la gota gorda para sacar adelante cada prórroga del estado de alarma y las medidas para afrontar esta crisis sanitaria y econòmica.

Dos años después de la moción de censura a Rajoy es necesario revivir el espíritu que posibilitó que aquélla saliera adelante, y más necesario si cabe, tras analizar las carencias de nuestro tejido productivo y las primeras consecuencias económicas de la pandemia.

La coalición del gobierno presidido por Pedro Sánchez prometía estabilidad y un programa claro para los próximos cuatro años, pero a los dos meses de iniciar su andadura se topó con dos virus: uno, el coronavirus, que hasta el momento se ha llevado la vida de más de 27.000 personas, El otro virus, el del capitalismo Financiero que ya antes de la COVID-19 anunciaba una crisis más grave que la anterior, y que está aprovechando la liberación de fondos públicos para dejarlo todo como un desierto, menos sus cuentas de resultados.

La recesión es ya una realidad y mucho mayor que la de 2008. La mayoría social de este país requiere medidas urgentes. Si queremos que la crisis no vuelva a caer sobre la clase trabajadora, el gobierno de Pedro Sánchez deberá empezar a hacer cosas diferentes a las del gobierno Rajoy en asuntos económicos.

El Ingreso Mínimo vital no es la panacea, ni puede ser el eje central de esta legislatura recién iniciada. Es más, el IMV puede convertirse en una ayuda a las empresas, al permitirse que su cobro sea compatible con el salario, complementándolo….desde el Estado.

Es necesario recuperar el espíritu de unidad de la moción de censura, el espíritu de ilusión con que la mayoría de este país recibíamos a este gobierno de coalición. Es necesario abordar el conflicto catalán desde el diálogo, es necesario que se deroge en su integridad las últimas reformas laborales, es necesario que las ayudas lleguen a los parados, pero sobretodo es necesario que no haya más parados. Necesitamos con urgència una moratoria indefinida para los despidos, al tiempo que se aborda una política industrial que aproveche las fortalezas de nuestro país para fabricar barcos, para producir energía eòlica, solar y mareomotriz, para fabricar respiraderos, mascarillas, y todo aquéllo que hoy importamos.

Es necesario proteger lo público, fortaleciendo el sector sanitario, la investigación, la enseñanza, y protegiendo el dinero público de la Seguridad social de las zarpas de los especuladores ansiosos por liberalizar las pensiones y por seguir avanzando en la privatización de la sanidad y de los Servicios sociales, para mayor pesar de nuestra salud y la de nuestros abuelos.

Hemos de olvidar los grandes pactos de estado con esta derecha retrógrada y facha, que vive de la confrontación y se alimenta de nuestras debilidades para tirar adelante con las reformas que todos esperamos de este gobierno. El tiempo se agota. La derecha se crece apoyada en sus lobbies (Iglesia, sector Financiero, y especuladores de distinto pelaje), y amparados en una judicatura que necesita una urgente renovación democràtica y democratizadora.

El Gobierno de coalición no tiene los votos suficientes y necesita seguir negociando todos y cada uno de los asuntos que tiene que sacar adelante, por ello es necesario recuperar la unidad de la moción de censura.

No hay mejor aval para la consolidación del gobierno de coalición que hacer políticas para la mayoría social, cerrando la Puerta a la demagogia y al populismo franquista y fascista.

 Baltasar Santos

TS Tarragona

Lo prioritario es la salud y las personas

El COVID-19 sigue golpeando con extrema dureza al Planeta (“Aldea Global”), con el agravante de que no tenemos precedentes ni estudios comparados que nos indiquen la culminación del proceso. Está afectando a todos los países y ha puesto bajo la lupa a nuestra organización social y a nuestra forma de vivir y actuar: la globalización (deslocalizaciones salvajes), la democracia, las libertades (circulación de personas), el crecimiento de la economía, el empleo, las migraciones, el cambio climático, el Estado de Bienestar Social…

La Pandemia ha afectado también a la política y está poniendo en serias dificultades a la mayoría de los gobiernos y a muchos líderes políticos. El concepto más frecuentemente utilizado por los analistas globales es el de “incertidumbre política” como consecuencia de las “pocas certezas” que existen sobre la salida de la crisis y la supervivencia final de los gobiernos que la están gestionando. España no es ajena a esta situación- y eso explica que esté aún inmersa de lleno en un Estado de  Alarma sanitaria, económica y social, agravada por la fragmentación política del Parlamento y la irresponsabilidad de algunas fuerzas políticas-, que ha producido miles de muertos, el confinamiento de la población, centenares de miles de desempleados y un  severo retroceso de la economía y, en concreto, de la industria, el comercio y los servicios.

En este contexto político la prioridad del Gobierno y de las CCAA está siendo la salud pública y la protección de las personas. En concreto, combatir el virus, proteger a nuestros sanitarios (con severas carencias de EPIS), disponer de UCIS y de tecnología punta, proteger a las residencias de mayores (con resultados muy negativos), organizar la desescalada y, finalmente, evitar el rebrote en el próximo otoño. Además de frenar en lo posible los despidos colectivos, proteger a los desempleados y mantener abiertos los servicios públicos esenciales.

En todo caso, el Estado de Alarma ha demostrado la eficacia del confinamiento de la población y, por el momento, el buen funcionamiento del Acuerdo entre el PSOE y UP (que soporta al Gobierno de coalición). Pero también la fragilidad de los apoyos con que cuenta el Gobierno, la fuerte influencia política que están teniendo los procesos electorales abiertos en Galicia y País Vasco (12 de julio) y el pendiente de Catalunya, la actitud carroñera y hostil del PP, el populismo demagógico de VOX y una moderada evolución de Ciudadanos hacia la centralidad política que, si se confirma, neutralizaría las exigencias independentistas de ERC.

Efectivamente, subyace una actitud mezquina en algunos partidos políticos que no dudan en utilizar todas las armas a su alcance para desgastar al Gobierno y desprestigiar a Unidas Podemos (UP) y, en concreto, a Pablo Iglesias. El propósito final no es otro que alcanzar el poder y condicionar la salida progresista de la crisis, lo que explica su desmedido esfuerzo por mantener la iniciativa política y una fuerte presencia en los medios de comunicación.

Lo más grave de la situación es que el principal partido de la oposición y los ideólogos de FAES son los que encabezan esta escalada para evitar que el actual Gobierno agote la legislatura, amparándose en la crisis y en el miedo que atenaza a la ciudadanía. Para ello cuentan con fuertes apoyos: gobiernos de diversas CCAA (sobre todo en Madrid, a pesar de que, según Rosa Medel, de UP, “la gestión sanitaria en Madrid no es una privatización sino un fraude”. CTXT. Revista Contexto y Acción. Gorka y Miguel Mora. 10.05.2020), una notable presencia en el Parlamento (PP, VOX y Ciudadanos), el apoyo del poder económico, financiero y de diversos medios de comunicación, así como un número muy importante de redes sociales dedicadas a propagar bulos y mentiras de todo tipo, a lo que hay que añadir los obscenos alborotos de unos pocos secundando el esperpéntico llamamiento de las derechas en las instituciones.

Ante esta ofensiva irresponsable, el Gobierno está gestionando la crisis con mucha cautela evitando caer en la confrontación política. Sin embargo, los partidos de izquierda (supeditados a las instituciones) no deben tolerar esta brutal ofensiva de las derechas y deben hacer un llamamiento enérgico, junto a los sindicatos y las organizaciones sociales, a la regeneración moral y a la movilización social. Nos jugamos mucho. No sólo la continuidad del Gobierno. Nos jugamos el último acuerdo sobre los ERTES, el Ingreso Mínimo Vital, aumentar los ingresos fiscales, potenciar los servicios públicos, la supervivencia de muchas empresas y, lo que es más importante, la salida progresista de la crisis que, en ningún caso, debe estar presidida por el dumping social.

Incluso nos jugamos poner en valor la intervención del Estado, la idea de Comunidad,  el concepto de lo público y el desarrollo de las ideas socialdemócratas, que deberían salir reforzadas de la crisis. La alternativa a estas ideas se conocen: más políticas neoliberales, al margen de las personas, que ponen en riesgo el Estado de Bienestar Social y acrecientan el sentido patrimonial del Estado. Por eso es muy oportuno y conveniente recordar lo que representan estas ideas en la actualidad:

a).- Un crecimiento sostenible de la economía- en el marco de las decisiones económicas que tome la UE- respetuoso con los trabajadores y el medio ambiente.

b).- Políticas encaminadas al pleno empleo: políticas activas, formación, intermediación (servicios públicos de empleo) y nuevos yacimientos de empleo.

c).- Inversión pública del Estado en función de las necesidades económicas y sociales  (empresas estratégicas, impulso a la economía social y al consumo de proximidad).

d).- Sector público fuerte. Responder a la crisis y a las  dificultades de sectores y  empresas y, en coherencia con ello, estudiar sus demandas para que el Estado pueda cubrir las necesidades- si es preciso formando parte del capital- de la industria, transportes, energía, comercio, hostelería y agricultura (despoblación e industrialización del campo y de la ganadería).

En la actualidad, la UE estudia ayudar a las empresas en dificultades. A pesar de ello, Alemania baraja tomar el 25% del capital de Lufthansa, cuando los problemas afectan a la UE y no a los países por separado. En todo caso, el Gobierno no debe limitarse en ningún caso a socializar pérdidas de empresas como ha venido ocurriendo hasta ahora.

e).-  Protección social (pensiones, desempleo y dependencia). Además de acelerar la aplicación del Ingreso Mínimo Vital para disminuir la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. Incluso,  por encima de la reducción del déficit y la deuda pública.

f).-  Mercado de trabajo estable y con derechos: salarios dignos, contratación fija, condiciones adecuadas de trabajo y salud, jornada de trabajo pactada en convenio. Potenciar la negociación colectiva y la autonomía de las partes.

g).-  Servicios públicos. Fortalecer la presencia del Estado en la sanidad y en la enseñanza. El Estado no puede, en ningún caso, ser subsidiario en estos servicios esenciales como ha manifestado recientemente el presidente de la Conferencia Episcopal (Nueva Economía Forum).

h).- Fiscalidad justa y sostenible. Lucha contra el fraude y la economía sumergida, potenciar los impuestos directos (altos ingresos y rentas de capital) sobre los indirectos, combatir la elusión,  la evasión fiscal y los paraísos fiscales y acelerar la aplicación de los impuestos especiales comprometidos (transacciones financieras, verdes, empresas digitales…)  para alcanzar la media de los ingresos fiscales de la UE.

i).- Combatir el cambio climático y sus efectos devastadores. Aprobar medidas severas contra la contaminación de las ciudades, potenciar el transporte público, combatir la sequía y abordar la transición energética.

j).- Digitalización 5-G, robótica e inteligencia artificial para empresas y personas.  Fiscalizar  el funcionamiento de las empresas tecnológicas y el uso de los datos en red. Regular el trabajo a distancia (teletrabajo).

k).- Igualdad de género. También en salarios, contratación, protección social e igualdad de oportunidades.

l).-  Garantizar las libertades individuales. Caminar hacia un Estado Federal como respuesta a las exigencias de las CCAA y, en concreto, al problema de Catalunya.

Con estas ideas se protege a las personas, se ayuda a las empresas y se apuesta por un crecimiento sostenible de la economía. Además, estas ideas son capaces de comprometer y movilizar a la izquierda sociológica y a los jóvenes, sin recurrir a políticas de centro (siempre acomodaticias), que nunca crean ilusión y confianza en el electorado. También con estas políticas se pueden ganar unas elecciones- a pesar de algunos politólogos y expertos en comunicación-, sólo faltan partidos fuertes que las defiendan y las expliquen a todos los niveles de nuestro tejido social. Incluso, son las más eficaces para defender los intereses de los más desfavorecidos a los que se debe dirigir una política de izquierdas. En todo caso, es un mensaje ilusionante ante el discurso montaraz, catastrofista y sin alternativas que nos ofrecen las derechas, a las que hay que poner en evidencia recordando sus fuertes carencias y limitaciones (sobre todo en la Comunidad Autónoma de Madrid).

Finalmente, el Gobierno en la desescalada debe potenciar la “gobernanza” con las CCAA y redoblar y concentrar sus esfuerzos en salir de la crisis para acelerar las políticas de cambio, como demandan los ciudadanos, de acuerdo con las enseñanzas que nos ha deparado la crisis. La propuesta del Gobierno a los partidos políticos en el Parlamento para llegar a acuerdos sobre la UE, la salud pública, la reactivación económica y las políticas sociales ha sido bien recibida por la ciudadanía. Lo mismo ha ocurrido con las reuniones celebradas entre los interlocutores sociales y el Gobierno, que han sido muy bien valoradas y nos anuncian nuevos encuentros esperanzadores.

En todo caso, es comprensible que los ciudadanos sean escépticos sobre los resultados finales. A pesar de ello, el Gobierno debe insistir en el Acuerdo, al margen de los logros que se consigan. Sin embargo, para que la propuesta sea creíble, el Gobierno debe presentar documentos detallados con su correspondiente memoria económica. Debemos recordar que es sumamente recomendable acudir unidos a la UE para alcanzar las ayudas que precisamos, en coherencia con los principios que inspiran a la UE y con nuestras propias necesidades. Una vez más, el ejemplo de la oposición en Portugal debería ser tenido muy en cuenta por todos, principalmente por el PP y Ciudadanos. A la izquierda en estos momentos le corresponde gobernar con eficacia y comunicar con empatía, sin cometer errores, como exigen los ciudadanos…

Antón Saracíbar

La derecha está rabiosa, en defensa de sus privilegios

Desde noviembre de 1975 hasta las elecciones de junio del 77, la derecha estuvo muy alterada, después también; no olvidemos el intento de golpe militar de febrero de 1981. Se negaban a legalizar partidos de izquierdas, no querían desarticular el Sindicato Vertical, pretendían que la reforma legal solo fuese estética…Fraga y otros exministros de Franco, y miembros del continuista Gobierno de Arias Navarro, azuzaban a los mandos de las fuerzas armadas, también vinculados al régimen dictatorial, para que no se avanzase por una “peligrosa” (peligrosa para sus intereses, prebendas y privilegios) democratización de España.

Esa obsesión de la derecha, contra la posibilidad de que un partido de izquierdas gobierne “SU España”, en contra de que los trabajadores reconquisten derechos, de que los pueblos y nacionalidades que componen el Estado español puedan decidir su destino, continúa viva, no se han curado. Esa tara mental colectiva es el resultado del miedo que tienen a perder sus privilegios; a pesar de que, más allá de los estéticos, como acompañar a “SU Caudillo” bajo palio y los festejos del 18 de julio para celebrar la criminal victoria genocida contra su propio pueblo, pocos privilegios han perdido.

La derecha está nuevamente rabiosa, con una rabia que, al parecer, han tenido en conserva durante cuatro décadas. Olfatean que esta vez va a ser complicado que la crisis la paguen las rentas del trabajo, pues la resistencia de la mayoría social es evidente. Temen que este Gobierno no sea capaz o no tenga la voluntad de tomar medidas agresivas en “SU favor”, como las que tomó Aznar con su ley de liberalización del suelo, que desembocó en la burbuja inmobiliaria, o la agresiva reforma laboral que impuso Rajoy.

Quieren desestabilizar al Gobierno. Desean llevar a este país a una situación insostenible sin importarles los costes económicos ni humanos, para forzar un gobierno de unidad nacional, de coalición o como sea, pero que les dé la tranquilidad de que no se van a subir impuestos para cubrir las necesidades sanitarias (eso sí, a las 8 aplauden para guardar las apariencias ante sus vecinos. Apariencias que quedan claras una hora después cacerola en mano), ni se van a establecer mecanismos de afianzamiento del Estado de Bienestar, al que no están dispuestos a contribuir.

La música es la misma de siempre, aunque AP y Fuerza Nueva o PP y VOX le pusieran y le pongan letra algo diferente. Sin embargo saben que la presencia del PSOE en cualquier tipo de gobierno que se forme es imprescindible, ningún partido por si solo tiene la suficiente credibilidad para aplicar las políticas que las instituciones financieras internacionales les requieren.

Somos solidarios del Presidente, Pedro Sánchez, de los ministros socialistas, de la coalición que han formado, pues representan a muchos millones de trabajadores y ciudadanos que quieren cambiar el país. Reivindicamos que tengan libertad para atender a las demandas de millones de trabajadores y ciudadanos en difícil situación, para aplicar el mandato de los electores, sin las abrumadoras exigencias de la patronal, a la que nadie ha elegido, de la Guardia Civil, a la que nadie ha elegido, del Banco de España y la Airef, que tienen prohibido recibir instrucciones de los que representan la soberanía del pueblo. De la misma manera que reivindicamos el derecho a gobernar de los que han sido elegidos para ayuntamientos y autonomías. Exigimos que se deje gobernar al Gobierno, para que pueda cumplir con los compromisos de investidura y de los programas electorales. Es legítimo que el Gobierno satisfaga las reivindicaciones pendientes de la mayoría social, no hay mejor forma de combatir a la derecha franquista que fortaleciendo derechos y libertades. Sabemos que es un Gobierno que aún no ha cuajado, apenas llevaba dos meses formado cuando estalló la pandemia, es un Gobierno de coalición con distintas sensibilidades en su seno y encima les ha tocado lidiar con la peor crisis sanitaria de los últimos cien años. El resto de dificultades ya las pone la derecha.

No se trata de apoyar incondicionalmente al Gobierno, pues solo de sí mismo dependerá si se debilita, cayendo y arrojándonos a las fauces del gobierno que añoran los nostálgicos rabiosos o si se fortalece demostrando que gobierna para la mayoría social. Una medida así sería que el acuerdo del PSOE, UP y Bildu se hiciese extensivo a otras fuerzas políticas: ERC, BNG, Compromís, Mas País…para derogar íntegramente la reforma laboral de 2012, la reforma de pensiones de 2013, la LOMCE, la derogación del Artº 135.3 de la Constitución…

El Gobierno se verá fortalecido si no aplica las recomendaciones que el Gobernador de Banco de España hizo en su reciente comparecencia ante las Cortes, en la que recetó: nuevos recortes, más despidos, etc. Las recetas de siempre.

La alternativa de los de la cacerola rojigualda es la regresión, otra vuelta de tuerca a la reforma laboral. La alternativa al Gobierno actual es otro ataque al sistema público de pensiones, es otra andanada de leyes restrictivas contra los derechos fundamentales, no por el estado de alarma; Rajoy no necesitó un estado de alarma para abusar del artículo 315.3 del Código Penal para criminalizar el derecho de huelga, ni para la Ley Mordaza contra la libertad de expresión y movilización.

La deuda aumenta; los expertos la sitúan por encima del 115%, y de otra parte el  PIB desciende -9 puntos, es la previsión. Las posibilidades de entrar en una recesión fuerte son más que reales. El Gobierno se fortalecerá si no titubea, si se enfrenta a los que quieren que la crisis la paguen los de siempre, si impide los despidos, si reactiva la economía con todos los productos que les son necesarios a la sociedad e interviene, si hace falta, las entidades financieras y las fábricas que considere necesario. Competir con China no puede ser a base de bajar los salarios.

Con el anuncio de cierre de la planta de Nissan de Barcelona se corre el riesgo de dejar sin sustento a 23.000 familias, entre trabajadores directos e indirectos. Ante esto, el Gobierno debe actuar sin medias tintas. Alguna vez habrá que pararle los pies a las multinacionales. Los patriotas lo comprenderán; no se puede mentir al Presidente de un país que está dándote ayudas económicas por los cuatro costados y que no pase nada. Si se metieron más de 60 mil millones para sanear entidades bancarias que después fueron entregadas gratis o baratas a otras entidades financieras, no es descabellado expropiar una fábrica que te hace un roto laboral del tamaño de Nissan, máxime cuando es evidente que este país no puede depender en exclusiva del sector servicios. Más aún cuando ha quedado claro que tenemos carencias básicas como la fabricación de respiradores hospitalarios, por poner solo un ejemplo.

Nissan, a pesar del tremendo drama que representa, puede que sea la primera parte de la punta del iceberg que se nos echa encima. Los despidos se están produciendo en la mismísima sanidad pública; por ejemplo en la Comunidad de Madrid –icono del PP de lo que debiera ser un Gobierno- se está despidiendo a los sanitarios que fueron contratados para paliar el déficit de personal, y se está contratando con cuentagotas en la atención primaria. Como dicen los católicos: “desvestir un santo para vestir a otro”. Las compañías aéreas están anunciando despidos masivos. El 30 de junio termina la protección a los trabajadores que han caído en la desgracia de los ERTE de fuerza mayor, los cuales suman más de tres millones y cuyos salarios han descendido por este hecho entre un 30% y un 50%. Todo hace temer una ola de ERE, por eso es muy urgente la derogación íntegra de la reforma laboral. El turismo se va a resentir sin duda, y así un largo listado de sectores y empresas a las que el Gobierno está ayudando con multimillonarias cifras, pero que no garantizan el empleo. Por ende, las ayudas económicas deben ir destinadas a impedir la destrucción de puestos de trabajo y sólo a las empresas que aseguren el mantenimiento del empleo.

Hay que recordar nuevamente que el Gobierno de quienes enarbolan la cacerola, soltó más de 60.000 millones de euros solo para un solo sector, el Financiero; cuyo “agradecimiento” a la sociedad fue la destrucción de más de 100.000 puestos de trabajo de los que no han devuelto ni el 10% de esa deuda con el Estado. 60 mil millones equivalen al 50% del coste económico estimado de la actual pandemia.

La mayoría social debe percibir, tiene que ser tangible, que el gasto público se destina a las prioridades de la mayoría: el Ingreso Mínimo Vital, aunque insuficiente, lo es; siempre que no se termine utilizando para complementar salarios, lo que sería una manera indirecta de financiar a las empresas. Necesitamos que se refuerce y se asegure como un derecho, como una conquista histórica, un subsidio de desempleo que cubra todas las necesidades de una unidad familiar media. Reforzar el sistema sanitario con infraestructuras, medios técnicos y personal bien remunerado lo es. Desdoblar las aulas y contratar profesorado para que el septiembre se inicie el curso con normalidad y con medidas de prevención para alumnos y profesores lo es…Esas son, entre otras muchas, las prioridades que hay que abordar.

Ante todo esto, que es mucho, no basta con salir a aplaudir a las ventanas. Las organizaciones que representan a la mayoría social, sean de la naturaleza que sean: partidos, sindicatos o asociaciones, deben aunar una respuesta por y para la mayoría social. No tenemos los medios de comunicación, carecemos del dinero para financiar campañas como hace Steve Bannon, no tenemos los medios de producción, pero seguimos siendo la mayoría que trabaja para llevar un salario a casa con el que mantener a nuestras familias, la que cotizó y recibe una pensión, la que estudia para tener opción a un futuro digno, y cada día esos sueldos, esas pensiones y ese futuro están más devaluados.

 El Comité de Redacción

Es urgente una “nueva” política industrial

En 2006, en el Tribuna Socialista nº 3 ya alertábamos de la carencia de política industrial en nuestro país, del riesgo de desindustrialización vía deslocalizaciones, y de la necesidad de una respuesta global de las organizaciones sindicales ante la amenaza constante de las insaciables multinacionales.

14 años después, con una crisis económica brutal de la que aún no habíamos salido, y empezando a sufrir las consecuencias de una nueva crisis con efectos aún desconocidos, nada ha cambiado en la política industrial de nuestro país.

Que nadie se llame a engaño, la crisis de la industria de la automoción es previa al coronavirus, pero aprovecha la pandemia para recolocar sus activos en el país en el que pueda recibir mayor beneficio. ¿He dicho sus activos?. Bien, no es cierto.

El grupo japonés forma parte de esa pléyade de multinacionales que han venido sangrando las arcas públicas de nuestros gobiernos autonómicos y central siempre con la amenaza de llevarse la producción a otro lado.

De esta forma, la Generalitat, el pasado otoño, otorgó 3 millones de euros para que financiara la construcción de una nueva planta de pintura, y pedía que se autorizaba un ERE para despedir a 600 personas. La Junta de León aporto 50 millones para mantener Nissan Ávila. De hecho, estas subvenciones no son las primeras que se otorgan a multinacionales, en principio, con el pretexto de invertir en I+D, tal como establece la normativa europea. Son los llamados estímulos a la competitividad.

Por tanto, en vez de hablar de que Nissan amenaza con llevarse sus activos a otro lado sería más propio decir que Nissan amenaza con llevarse nuestros activos. Dicho de otra manera, ¡Nissan nos roba!

Aprovecho estas líneas para expresar la solidaridad de Tribuna Socialista con los trabajadores y trabajadoras de Nissan, y por ende, con todos los trabajadores del sector de la automoción del que viven más de 150.000 familias en toda Catalunya. Está claro que el caso de Nissan en Barcelona, o Alcoa en Galicia son ejemplos de un mismo mal, la falta de política industrial, igual hoy que en 2006.

No deberían temblarnos la voz a la hora de exigir la expropiación de todos los activos de Nissan en España, que al fin y al cabo, se han financiado con fondos públicos y de todas aquelles empresas multinacionales que deciden expoliar otro país, dejando un rastro de destrucción de empleo a su paso.

Pero siendo necesario una legislación que prohiba los despidos, y una decisión política  firme en la línia de la expropiación y recuperación de los activos a manos públicas, no es suficiente.

Si España sigue se sigue con una visión obsoleta y pasiva de la política industrial, seguiremos contribuyendo a la desindustrialización del país. Por tanto, es necesario diseñar una nueva política industrial partiendo de la determinación de las prioridades del país y del mantenimiento y mejora del empleo productivo.

No podemos seguir estimulando la competitividad, sinó decidir en qué sectores queremos ser más competitivos, o en qué sectores debemos invertir para garantizar suministro de bienes de primera necesidad, tal y como se ha puesto de manifiesto con la falta de equipos sanitarios durante la pandemia.

España ha tenido y puede volver a tener un importante tejido productivo en sectores tan diferentes como el textil y  confección, el siderúrgico, el sector aeroespacial, el sanitario, el sector naval, el sector energético, o el de la automoción.

En conclusión, en las actuales circunstancias, se debe acometer una nueva política industrial desde el sector público, impidiendo el chantaje constante al que nos somete el sector privado después de vacias las arcas públicas.

Mientras tanto, hoy como ayer, es necesaria una respuesta sindical unitaria y global en respuesta a las amenazas a nuestra industria.

Baltasar Santos

TS Catalunya

La Salud Laboral es indisociable de la Salud Pública

Este 28 de abril nos enfrentamos a una crisis mundial de salud pública, como no se recordaba desde hace más de un siglo por ello elegido el lema elegido por UGT y CCOO “Paremos la Pandemia en el Trabajo” cobra plena actualidad este año.

Pero este año tiene muchas diferencias con otros en los que se reivindicaba poner en los primeros puestos  de la agenda de la clase política la prevención de riesgos laborales, se pedía acabar con la siniestralidad laboral, entre otras reivindicaciones…Este e 28 de abril, el de la crisis sanitaria mundial rinde  homenaje a las víctimas del #Covid19 , pero también  a las personas trabajadoras, que aún a riesgo de su salud, han combatido la pandemia en primera línea y es que  los trabajadores y trabajadoras  de los servicios esenciales han demostrado la importancia de la clase trabajadora para garantizar el funcionamiento de nuestra sociedad.

Y es que si algo ha puesto de manifiesto esta pandemia a la que nos enfrentamos, es que la Salud Laboral es indisociable de la salud pública; ha revelado el error de las políticas que han priorizado los beneficios empresariales sobre derechos prioritarios como es la Salud y el Trabajo digno.

A pesar de los avisos de que las políticas de austeridad impuestas por el PP,  diezmaron los servicios públicos, que ahora se revelan imprescindibles, como la Sanidad Pública, ha tenido que venir una pandemia de estas características para que todo quede visible a los ojos de la sociedad.

Desde 2008, se redujeron las inversiones en Prevención de Riesgos Laborales en las empresas y las políticas públicas activas en materia preventiva, 2012 y la reforma laboral del PP dejaron la prevención muerta, la excusa de la crisis valía para todo.

La consecuencia de los recortes, ha dejado mayor precariedad laboral, y un repunte de los accidentes de trabajo que cada año va en aumento.

La siniestralidad laboral mata, esto es así de claro y además produce accidentes que deja con secuela a las trabajadoras y los trabajadores para toda su vida.

Este 28 de abril Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, es el momento de ser rotundos y afirmar que “no se puede mercantilizar la Salud Pública, ni la Salud Laboral. Hay que garantizar que este derecho sea prioritario y que llegue a todo el mundo.

Y es que desde la aprobación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales hace más de  25 años, se ha desvirtuado la prevención y en muchos casos se ha contemplado como un negocio, no como un derecho, ello ha hecho que los servicios de prevención, en muchos casos parecieran ausentes y en un caso tan grave como el actual,  mostraran sus  limitaciones.

En una crisis sanitaria sin precedente en nuestra historia moderna, nos encontramos con que los servicios de prevención ajenos prácticamente han desaparecido y algunos han solicitado ERTEs para parte de sus plantillas, mientras, ofrecían test de COVID-19 a sus clientes.

Otra de las grandes ausencias inexplicable durante esta pandemia, han sido las Instituciones públicas en el ámbito laboral.

Este 28 de abril Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo  debe servir además de para marcar errores para intentar poner el dedo en la llaga de la situación de la Salud Laboral en nuestro país.

Es necesaria una mayor coordinación entre los departamentos de Sanidad y de Trabajo tanto en la Administración General del Estado como en las CCAA y Ayuntamientos.

Es inadmisible  la reducción que se hizo de la plantilla del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, muy necesario ahora para liderar la prevención ante esta pandemia.

Son necesarios más  Inspectores de Trabajo, pues  España  tiene la ratio más baja de Europa.

Es fundamental  para afrontar esta crisis sanitaria y velar por la seguridad y salud de las personas trabajadoras, apostar por la prevención y cumplir con la normativa marcada por las autoridades sanitarias, usando los Equipos de Protección Individual ( EPI) en los centros de trabajo para evitar accidentes  y contagios.

Es imprescindible el cumplimiento de la normativa en materia de prevención de riesgos laborales.

En este 28 de abril tan especial, es importante señalar la labor de los sindicatos y sobretodo   destacar  la inestimable labor  que están llevando a cabo los miles de Delegados y Delegadas de prevención y los Comités de Seguridad y Salud que trabajan cada día en los centros de trabajo para cuidar de todxs y que en momentos como el actual, se han convertido en verdaderos héroes a los que sin embargo, no se les aplaude desde los balcones y es que el Secretario General de UGT, Pepe Álvarez ha puesto  el acento en una situación que más pronto que tarde tendremos que afrontar, los sindicalista de este país hacen una labor esencial  y los liberados sindicales,( esos tan denostados que han sido los primeros en volver a sus puestos de trabajo antes incluso de que se declarara el estado de alarma)  realizan sus trabajos en sus centros de trabajo y luego siguen atendiendo a sus compañeros y compañeras durante 24 horas al día; en definitiva, es fundamental cambiar la visión de lo sindicatos y los sindicalistas que durante todo el mandato popular han venido sufriendo campañas de acoso insoportables.

Lo que sí está claro es  que tras el covid-19, debe configurarse un mundo más justo y solidario, donde la Salud y la Seguridad de las personas se conviertan en un eje central en las relaciones laborales y en las políticas, no podemos consentir que el sistema económico se contraponga a lo importante, la Salud y la Vida.

 María Iglesias Domínguez- Periodista- Redacción Tribuna Socialista

Basta de Negocios con la Sanidad

El pelotazo de la Sanidad privada en Catalunya y en todo el estado sigue haciendo su agosto en plena pandemia del COVID_19. La actual pesadilla que vivimos los catalanes y catalanas es consecuencia directa de años de recortes en sanidad y en servicios públicos.

El President Quim Torra, abonará a cargo de los presupuestos de la Generalitat de Catalunya a los hospitales privados y concertados que funcionan fuera de la red sanitaria pública más de 43.000 euros por cada paciente de coronavirus que ingrese en una unidad de cuidados intensivos (UCI).

La cifra llama poderosamente la atención, ya que según la patronal Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) los costes de hospitalización por enfermo de coronavirus oscilan entre 250 euros diarios en caso de hospitalización normal y hasta 750 euros en caso de internamiento en UCI (unidades de cuidados intensivos).

Según el director general de la Asociación Catalana de Entidades de Salud, Lluís Monset, el tratamiento “son poco más de 1.000€ al día». Haciendo las cuentas, el coste de atención a un enfermo que está 21 días internado en UCI podría alcanzar la cifra de 21.000 €, lejos de los 43000 €.

El modelo de salud catalán preveía hasta ahora un coste por enfermo de 23000 € cuando se derivaban pacientes de la sanidad pública a la concertada.  La crisis del Covid_19 en Catalunya quasi duplica esa cantidad. Un gran negocio para la sanidad privada por decisión directa del President de la Generalitat, que con una mano exige más dinero del Estado (es decir, del dinero de todos) y con la otra mano transfiere el dinero a la sanidad privada.  El zorro al cuidado de las gallinas.

Una aclaración posterior de los técnicos y asesores de Torra ha puesto de manifiesto que  “Únicamente se obligará a los hospitales privados a devolver dinero si han obtenido un beneficio excesivo (…) se devolverán si estos son superiores a lo razonable». El cinismo es completo. ¿qué es un beneficio razonable?

La derecha catalana y la escabechina a la sanidad pública

Los recortes en Catalunya empezaron antes que en el resto del Estado. El Govern del derechista Artur Mas (CiU) aplicó un recorte global en sanidad y educación públicas, protección social, ocupación y vivienda de ni más ni menos que 4.500 millones de euros. Los sucesivos gobiernos de JxSí, PDeCAT/JxCAT y ERC no han revertido ni mucho menos estos recortes, hecho que sitúa a Catalunya en la cola del Estado en atención sanitaria, como apunta el estudio de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP): listas de espera interminables, masificación, plantillas insuficientes y cada vez más precarizadas, cierre o reducciones de servicios en CAPs y hospitales…

El Institut Català de la Salut (ICS) ha pasado de 6.600 facultativos a 5.700.  De 2010 a 2017, la derecha catalana ha recortado 1.000 millones de euros el presupuesto de la sanidad pública.

A finales de enero de 2020, cuando todavía observábamos como algo ajeno a nosotros la pandemia, el «Círculo de Salud» publicó un estudio «la enfermedad de la sanidad catalana: financiación y gobernanza». Dicho estudio concluye que el presupuesto para el gasto sanitario público en Catalunya se tendría que incrementar en más de 5.000 millones de euros cada año para equipararse al gasto de salud público de países con sistemas de salud homologables.

Aunque desde el gobierno de la Generalitat se anunció a bombo y platillo que los nuevos presupuestos de la Generalitat revertían los recortes en sanidad, desde el sindicato «Metges de Catalunya» se dice que “En el año 2010 teníamos un presupuesto para sanidad de 9.875 millones de euros, y en 2020, dispondremos de 86 millones menos. sin contar una inflación del 16,3% en Catalunya, que se debe restar a las cuentas, siendo que de esta manera el presupuesto real es de aproximadamente 8.190 millones de euros, es decir 1.685 millones de euros menos en 10 años.

Eso sí, la sanidad privada ha avanzado en época de recortes. Por ejemplo, la Generalitat entregó 300 millones de euros al holding sanitario IDCsalud, controlado por un fondo de capital riesgo, conformando el grupo Quirónsalud, mientras recortaba un 16% el presupuesto del CatSalut. Y es que el 76% de los hospitales y el 56% de las camas hospitalarias catalanas son gestionadas por empresarios privados:

  • El 42% del total de camas hospitalarias de Catalunya son propiedad del grupo Quirónsalud.
  • Catalunya se ha convertido en el territorio que regala más dinero público a las clínicas privades.

La derecha catalana ha hecho enfermar a la sanidad pública.

Los presupuestos de la Generalitat para 2020 pactados por JxCat y ERC con los Comuns, presentados como un gran avance, solo destinan 913 millones a incrementar la dotación de los hospitales públicos, lo cual, según Metges de Catalunya “no permite recuperar los niveles de gasto del ejercicio de 2010, previo a los recortes, y continúa alimentando la infrafinanciación crónica del sistema”.

¿Y el caso de las residencias de gente mayor?

Lo mismo ocurre con las plazas de residencia, que se han convertido en verdaderos «mortuorios» para nuestros abuelos.  En 2016, de 57.000 plazas de residencia en Catalunya, solo 5.000 (9%) eran gestionadas directamente por la Generalitat, según datos de la propia patronal del sector.

En muchos de estos centros los ancianos se contagian y no hay medios para atenderles, ni a ellos ni a sus cuidadores y cuidadoras. Faltan mascarillas, no se hacen test al personal ni a los demás ancianos salvo que muestren síntomas graves, permitiendo que siga el contagio.

Por poner solo un ejemplo. un conocido y prestigioso centro privado de la comarca del Baix Penedès, integrado en la ASPE (Alianza de la Sanidad Privada Española),  cuyo origen se remonta a 1941. Nace como centro de pacientes agudos, pero amplia su cobertura asistencial a los pacientes crónicos en el año 1983, con su incorporación al Programa “Vida als anys” de la Generalitat de Catalunya. Se convierte así en centro proveedor del CatSalut y es nombrado Centro Sociosanitario de referencia de la Comarca del Baix Penedès, con un pabellón y 120 camas sociosanitarias, además de las 24 camas de Residencia Asistida, también concertadas con el ICASS.

Durante el inicio de la crisis del COVID-19, la dirección del centro prohibió a algunos trabajadores llevar mascarilla para no crear alarma social. Más adelante, cuando las mascarillas se hicieron obligatorias, dan una mascarilla por semana al personal. Algún enfermero había comunicado que su pareja había dado positivo por COVID_19, pero sin embargo, la dirección obligó al trabajador a seguir trabajando, sin hacerle prueba alguna, y asumiendo el riesgo de contagio a compañeros y pacientes.  Según fuentes de trabajadores a los que hemos tenido acceso, la mayoría de personal sanitario ha sido contagiado, y del centro sociosanitario, en el que existen 120 camas, al menos 80 ancianos han sido contagiados, y han muerto, al menos, 60 personas entre los meses de marzo y abril, cifra muy superior a la de otros años por la misma fecha. No existent datos oficiales al respecto, o de existir están en un cajón del departamento de salud.

A gran parte del personal, sanitario y no sanitario, se les ha obligado a hacer uso de sus vacaciones para hacer rotar al personal, algo expresamente prohibido por la legislación laboral. Algunos de los trabajadores contagiados han retornado al trabajo activo después de superar los síntomas de la enfermedad, sin hacerles ninguna nueva prueba de detección del virus.

Según comentan algunos familiares en redes sociales, la mezquindad roza lo inimaginable, cuando se discrimina a los pacientes que son atendidos en virtud del régimen de concertación. A estos pacientes no se les da merienda, mientras que a los privados sí. ¡Negarle la merienda a un abuelo!.

El último gran escándalo ha saltado a los medios de comunicación estatales el 20 de abril, cuando una familiar de un abuelo hospitalizado fallece dos días después de habérsele dado el alta médica. El paciente en cuestión era residente de otra residencia de la comarca, se contagió por coronavirus, y fue llevado al hospital del Vendrell. Superada la enfermedad, el Hospital del vendrell deriva al paciente a este centro privado para pasar la cuarentena. Es ingresado en la sección de agudos (no de residencia). Según el familiar, el abuelo es ingresado el 2 de abril y desde entonces permaneció encamado hasta el alta de la policlínica el 17 de abril. En esa fecha, el paciente, ya con el alta médica, es derivado a su residencia de origen, quienes alertan a los familiares de las llagas y necrosis con que el paciente llega a la residencia, signo de no habérsele practicado los cambios posturales exigidos en estos casos. El paciente fallece 2 días después por una infección de orina. Fuentes profesionales a las que hemos accedido dicen que las llagas y necrosis pueden causar asepsis, infección en la sangre, y causar complicaciones como las que han acabado con la vida de este usuario. Venció el coronavirus pero no resistió la desatención sufrida en un centro privado.

Este es el tipo de centros privados con los que el Govern de Quim Torra hace negocios. Mientras tanto, la Consellera de Salut, Alba Vergés, ha recomendado limitar «el esfuerzo terapéutico» de los pacientes mayores de 80 años con coronavirus Covid-19 y proceder a tratamientos de confort (morfina). Si tienes más de 80 años, la sanidad no hará por ti más que sedarte. ¿Es esto lo que merecen todos esos abuelos que han sido el soporte económico de miles de familias durante la anterior crisis económica?.

Sin duda, la izquierda política y social tiene que reaccionar ante este atropello.

Tenemos que recuperar los hospitales y residencias para el sistema público.

La rápida propagación y las muertes causadas por el SARS-CoV2 en Catalunya son consecuencia directa de las privatizaciones y recortes masivos en la red pública de hospitales, centros de atención a mayores y otros servicios sociales realizados por los representantes políticos de la derecha catalana. La falta de voluntad de Torra y su Gobierno para dotar a la sanidad pública de recursos suficientes y enfrentarse a sus colegas empresarios de la privada es más que evidente.

No vale excusarse, como suele hacer el President Torra, en la falta de competencias de la Generalitat, ni en el «España nos roba», ni la eterna promesa de que cuando alcancemos la independencia nos sobrarán hospitales. Ya está bien de mentiras. Para entregar todas esas clínicas, hospitales y residencias de ancianos a sus amigos de la burguesía catalana no le han faltado competencias.

Y cuando a finales de 2018 los médicos fueron a la huelga exigiendo más medios y personal, la respuesta de los gobiernos de CiU y JxCat-ERC fue enviar los Mossos d’Esquadra a reprimirles y negarse a tomar medidas que hoy habrían servido para afrontar la pandemia de otra manera.

Pero es que incluso el argumento de “falta de competencias” se deshace por sí solo. El pasado 15 de marzo Pedro Sánchez declaraba el estado de alarma y entregaba a las Comunidades Autónomas el control de los centros privados y ponerlos al servicio de lo público.

De esta manera, la Generalitat podría haber controlado la sanidad privada, podía haberla expropiado sin indemnización, podía haber dotado la sanidad pública de los recursos humanos necesarios, abrir todas las plantas hospitalarias cerradas, comprar material médico, quirúrgico y de protección, pero nada de eso…..lo que hace en realidad es incrementar la cuenta de resultados de los empresarios del sector privado sanitario y sociosanitario, sus amigos y protegidos, entregándoles 43.000€ por cada paciente que pase por una UCI, independientemente del tiempo que permanezca ingresado en ella.

Para los pacientes menos graves, los centros privados serán recompensados con 2.500€ para hospitalizaciones inferiores a los 3 días, y  5.000€ a partir de los 4 días. La Generalitat también abonará 93€ por cada test PCR que realice la sanidad privada, y en centros privados como el del ejemplo, se comercializan estos tests, incluso para los trabajadores con mutua, por 150 €, eso sí, previamente tienen que pasar por consulta, y abonar la consulta médica para que el médico dictamine la necesidad de practicar la prueba. Claro que sí, negocio sin escrúpulos.

¡No, President Torra!. Así no. Deje de invertir en los negocios de sus amigos, e invierta en la sanidad pública que es de todos y todas las catalanas.

Baltasar Santos

TS Tarragona

 

Reflexiones sobre un programa para la recuperación

Los socialistas necesitamos un proyecto, un programa de actuación para ofertar a la sociedad, que nos permita afrontar la crisis sanitaria, social y económica en las mejores condiciones posibles.

La crisis del COVID-19 puede prolongarse durante un período más o menos largo con importantes consecuencias  para los trabajadores, las empresas, las familias, los jóvenes y los mayores.  Se esperan caídas del PIB en todos los países, que pueden oscilar entre 7% y el 20% dependiendo de la duración de la pandemia. China ha sufrido una importante disminución en su producción;  EEUU ha perdido la mitad de su capitalización bursátil; en Europa las perdidas también son importantes. La crisis económica provocada por la pandemia, que los expertos denominan  shock  de  la oferta y la demanda a nivel global,   tendrá un efecto de  empobrecimiento en todos los países.

Se aprecia cierta desglobalización y contracción del comercio internacional y una demanda generalizada de mayor control nacional y europeo de las cadenas de suministros, que podría derivar a un mayor proteccionismo económico.

No se espera que el consumo tenga una pronta recuperación por el empobrecimiento de los trabajadores, las clases medias y los ciudadanos en general. Las economías van salir con un endeudamiento, inevitable, pero importante, al que habrá que hacer frente.

Se ha puesto en evidencia la necesidad de destinar un montante importante de recursos a políticas, sanitarias,  sociales y empresariales. Así mismo, se refuerza la importancia de lo público, del interés colectivo por las conquistas  del estado de bienestar y de las políticas públicas, tanto para luchar contra la enfermedad, como para ofrecer un colchón para aquellos que pierden la actividad y los ingresos. También para la viabilidad de las empresas y la actividad económica lo público se ha convertido en esencial.

Por otra parte, son necesarias reformas fiscales coordinadas a nivel europeo para que los costes de esta crisis se repartan de forma equitativa.

La solidaridad europea es decisiva para frenar los efectos de la crisis, pero esta por ver si caminamos hacia una Europa de más estados, como se ha puesto de manifiesto en la política de gestión de la fronteras internas y externas, o bien, de más Europa.

De momento, contamos con el programa del Banco Central Europeo de Emergencia pandémica y nos han quitado el corsé, temporalmente, de las normas del pacto de estabilidad. Pero habría que asegurar que Alemania y Holanda no impongan de nuevo un giro hacia la austeridad.

Harán falta muchas inversiones para la reactivación económica y caminar hacia propuestas que supongan de hecho la mutualización de la deuda en la Unión Europea.

Por lo que respecta al estado español, es evidente que el modelo de crecimiento basado en el turismo low-cost vinculado a la construcción y la especulación urbanística está hundido. La actividad turística, es previsible que tenga una recuperación muy lenta. Tenemos que aprovechar la coyuntura para rediseñar nuestro modelo de crecimiento, de forma realista y teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos. Consideramos que las inversiones en la agricultura local, puesta en relación con la reforestación de nuestros bosques y el uso de los recursos hídricos, pueden ser una buena opción. Así mismo,  la apuesta por la digilitalización de la economía y el paso a la utilización de energías renovables no contaminantes se encuentran dentro de las políticas a incentivar por la Unión Europea, Y, en todo caso, son una necesidad para evitar la degradación de la vida en nuestro planeta.

La regulación de los sectores estratégicos como las eléctricas y demás empresas energéticas es otra de las tareas pendientes.

Igualmente, es necesario el mantenimiento  y mejora de las infraestructuras hidráulicas, el buen estado del cauce de los ríos y demás actividades e inversiones que prevengan las consecuencias de danas o gotas frías para prevenir inundaciones. Las inversiones en redes locales de transporte colectivo constituyen otra opción. Tenemos la oportunidad de modernizar nuestra red de trenes de cercanías y de hacer realidad el corredor del mediterraneo.

El apoyo al crédito y la financiación de las pequeñas y mediana empresas es un tema central en cualquier programa de reactivación económica. En este campo debería considerarse la posibilidad de mantener BANKIA como entidad pública.

En el caso de las grandes empresas, si necesitan fondos públicos la administración debería quedarse con una cuota del capital social de las mismas, que garantice nuestra participación en los beneficios futuros y la recuperación de la inversión. El gobierno Alemán, nada sospechoso de izquierdista, o el norteamericano ponen estas condiciones a la hora de apoyar a sus empresas.

Por otro lado, es imprescindible  invertir en sanidad y servicios sociales,  No puede ser que la sanidad  y las residencias de la tercera edad sean un negocio para los fondos de inversión de paraísos fiscales. Para aumentar sus beneficios ahorran en costes de personal y suministros. Esta tipo de negocios se han mostrado como un riesgo para la salud. Tampoco es defendible que los trabajos, que se han manifestado como esenciales, como son los que prestan los trabajadores de comercio, los de limpieza y la atención y cuidado de las personas, sean los peor pagados y trabajen en condiciones de precariedad.

La educación  y la formación es otra área necesitada de recursos y habría que hacer una apuesta seria por la economía del conocimiento y la investigación.

Todas estas inversiones crearían empleo y mitigarán el problema del paro cuyas cifras, según la EPA del primer trimestre de 2020, están subiendo de forma alarmante.

La cooperación y la colaboración entre nuestros territorios, municipios y CCAA se hacen indispensables para articular e implementar el programa de salida de la crisis, si lo que busca una salida participativa y democrática. Por su parte, las organizaciones empresariales y los sindicatos  acercarán al terreno práctico las propuestas. Pero para que esto sea efectivo es necesario derogar toda la legislación antidemocrática sobre la negociación colectiva, la ley mordaza, la reforma laboral, etc.

Hay que aprovechar para solucionar la financiación de la CCAA y caminar hacia un estado federal que articule la cooperación y solucione el conflicto territorial desde la libertad y el acuerdo,

Garantizar una renta a los que han perdido su empleo y a los más desfavorecidos es otra de las medidas necesarias para asegurar una vida digna y estimular el consumo.

Necesitamos un nuevo contrato social si, pero uno que abra la vía hacia una reforma constitucional federal y republicana de nuestra constitución que garantice la cooperación y las libertades políticas y sindicales y la cohesión política y social.

Marta Climent.  Trinidad Piquer.

 TS Valencia


De esta crisis saldremos, pero no a costa de los de siempre

Los trabajadores y trabajadoras de: Ahorro, Banca, Consultoría, Contact Center, Cajas Rurales, Seguros, Servicios de Prevención, entre otros muchos de nuestro entorno sectorial, están sufriendo la pandemia de muchas maneras. La sufren como la población en general, confinados, pero también laboralmente. Unos, porque están siendo afectados por el desempleo, aunque sea temporal, y otros porque pertenecen a un sector de los considerados esenciales y tienen que continuar trabajando, muchas veces de cara al público; es el caso de los trabajadores y trabajadoras de la entidades financieras, prevención o seguros que realizan su labor de cara al cliente.

Los trabajadores y trabajadoras de estos sectores, también se contagian y, lo peor de todo, también mueren; es el caso de dos trabajadores, de 49 y 52 años, del sector de Ahorro en Madrid.

Todas las estructuras sectoriales: las secciones sindicales de la UGT, los delegados y delegadas de los comités de empresa, los Sindicatos de Financiero, de Seguros y de Oficinas y todos los organismos de FeSMC-UGT, estamos trabajando a destajo desde que se decretó el Estado de Alarma. Nuestra mayor preocupación está siendo la protección de los trabajadores y que no se vulneren los derechos de los afectados por las medidas extraordinarias y de fuerza mayor. No faltan las empresas que pretenden aprovechar la situación, como si de una “barra libre” laboral se tratase.

Está siendo muy elevado el número de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que se están presentando en sectores como el de ingenierías o Contact Center, en empresas en las que no hay representación sindical. Menos mal que la Ley obliga a informar y dar audiencia a los sindicatos más representativos –los que tenemos más de un 10% a nivel estatal: solo UGT y CCOO, y a los que tienen más del 15% en el ámbito autonómico-. De esta forma, desde el Sindicato de Oficinas de FeSMC-UGT, estamos dando cobertura a muchos trabajadores y trabajadoras que no tienen comité de empresa ni delegado de personal y que no están afiliados a ningún sindicato. En el Sindicato de Oficinas, desde que se decretó el Estado de Alarma, hemos  atendido 90 comunicaciones de ERTEs, que han sido negociados por la Comisión Permanente y colaboradores de ese Sindicato federal De los llamados ERTEs de Fuerza Mayor se han hecho informes oponiéndonos a los mismos ante la Dirección  General de Trabajo, porque consideramos que la actividad que desarrollan no se ajusta a los motivos previstos por el Gobierno en su Real Decreto. Posteriormente y como consecuencia de ello, ya ha sido demandada ante la Audiencia Nacional (AN), la empresa de Contact Center, Konecta BTO.

Nos estamos encontrando con situaciones peculiares; es el caso de los trabajadores de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Algunas de estas empresas están despidiendo a los trabajadores puestos a disposición, cuando la empresa usuaria (la cliente de la ETT) presenta un ERTE para su plantilla. Mientras que los trabajadores de las empresas donde prestan servicio tienen las prestaciones reguladas en el Real Decreto 8/2020, los trabajadores en misión de la ETT no tienen esa cobertura –la más importante es la garantía de retorno al trabajo cuando el ERTE se extinga-, generándose una situación discriminatoria. A nuestro entender, deberían tener las mismas prestaciones, coberturas y garantías de empleo todos los trabajadores.

Otra vertiente laboral de esta pandemia es el teletrabajo. Muchísimos trabajadores y trabajadoras están realizando su labor desde su casa. Tenemos que decir que celebramos la medida, siempre pensando en la protección de la salud de los trabajadores y de la población en general, pues así se evitan riesgos. Del mismo modo que los ERTES son un mal menor frente la destrucción definitiva del empleo, el teletrabajo está bien siempre que se respeten los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

En los sindicatos Federales de FeSMC-UGT de Financiero, Seguros y Oficinas, no menos del 50% de las plantillas están teletrabajando. Concretamente en las entidades financieras, un sector considerado esencial, la puesta en marcha de las campañas de créditos y avales ofrecidas por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), ha provocado un aluvión de trabajo que está llevando a trabajar muy por encima de la jornada laboral establecida en convenio. Algunas direcciones comerciales de bancos y cajas no se han debido enterar de que estamos afectados por una pandemia como jamás hemos vivido, y se empeñan en alcanzar los objetivos de venta que tenían fijados. El hecho de trabajar desde el domicilio particular no puede llevar a trabajar jornadas de diez o doce horas y a no respetar las fiestas y fines de semana.

Tenemos muy recientes nuevas legislaciones, como el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores (E.T.), por el que tanto hemos trabajado desde el Sector Financiero, Seguros y Oficinas de FeSMC-UGT, que establece el Registro de Jornada por el que se tiene que garantizar el pago o la compensación del exceso de horas trabajadas. También está el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, para la Protección de datos personales y la garantía de los derechos digitales; en dicho Artº. 88 queda muy bien recogido el derecho a la desconexión.

En todo caso, la crisis vírica nos está dejando claro que hay que seguir avanzando en la protección de los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Hay que regular, en los convenios colectivos, cómo y en qué condiciones se desempeña el teletrabajo, siempre mejorando lo que ya establece la ley. Por ejemplo, desde ya, reivindicamos que los suministros: wifi, luz, los metros cuadrados de la vivienda destinados a lugar de trabajo, etc., sean asumidos por la empresa, en la parte que corresponda, ya que son gastos que en este momento están siendo asumidos por los trabajadores. La tecnología aplicada a la producción no puede traducirse en ahorro de costes para las empresas y cargas para los trabajadores.

En este 1º de mayo virtual, que no por ello menos reivindicativo, tenemos que poner en común las reivindicaciones de los trabajadores y comprometernos a defender los derechos de nuestros representados. De esta crisis se saldrá, pero no puede ocurrir que, como en la anterior, sea a costa de ampliar la brecha salarial entre hombres y mujeres ni de los derechos de la mayoría social: asalariados, desempleados, pensionistas y jóvenes.

¡Viva el 1º de mayo 2020!

Roberto Tornamira Sánchez

Secretario Federal del Sector Financiero,

Seguros y Oficinas de FeSMC-UGT

 

 

Un 1º de Mayo virtual, pero no menos reivindicativo

Por vez primera en la historia, se va a celebrar el 1º de Mayo, “Día internacional del Trabajo”, virtualmente; solo con videos, manifiestos, entradas en páginas web, blog y redes sociales. Es el cóctel de la digitalización y la pandemia del COVID-19. Pero el hecho de que nos veamos obligados, por las circunstancias, a no poder manifestarnos en la calle, no significa que este 1º de Mayo no esté cargado de reivindicaciones.

Los trabajadores de todos los sectores de actividad, sin exclusión, están exigiendo protección para el desempeño de su trabajo. Es lo mismo que venimos exigiendo desde hace muchas décadas: inversión en prevención de riesgos laborales. En esta ocasión con un motivo añadido muy concreto, como es minimizar el riesgo de contagio. La prevención de los riesgos laborales no es una cuestión menor, en enero se produjeron 56 muertes en accidente laboral, un 27,3% más que en enero de 2019. Y el año 2019 se cerró con la muerte de 605 trabajadores y trabajadoras. Lo hemos visto con la explosión vírica del coronavirus. Uno de los grandes problemas ha sido el desabastecimiento de equipos de protección, incluídos los más básicos. No hay nada que inventar, lo que hay que hacer es invertir. Este 1º de Mayo reivindicamos protección de la salud y seguridad en el trabajo.

Reivindicamos empleo para todos y todas, de calidad. La tasa de paro al cierre de 2019 fue del 13,78%, es decir que 3.200.000 de trabajadores carecían de puesto de trabajo. Según datos del Ministerio de Trabajo, 1,8 millones de trabajadores y trabajadoras se han visto afectados por un ERTE, a fecha de 14 de abril publicado en la revista digital “Mercado Libre”. En julio veremos la EPA del fatídico segundo trimestre. Recodemos que el primer trimestre de 2013 –justo un año después de la entrada en vigor de la reforma laboral del PP- se alcanzó la espeluznante cifra histórica de 6,2 millones de desempleados en nuestro país. Estos datos justifican el temor al desempleo, generan incertidumbre en los trabajadores sobre el futuro inmediato.

La experiencia de la crisis inmobiliaria y financiera que comenzó en 2008, y de la que muchos y muchas de los de nuestra clase social aún no han salido, nos ha dejado la sospecha de que se pretenda que la reconstrucción económica sea pagada nuevamente por los más desfavorecidos. Aquella crisis sirvió para abaratar el despido, para devaluar los salarios y para deteriorar las condiciones de trabajo.

Esta crisis sanitaria nos está enseñando la cara más cruel del capital. Desde la derecha: política, económica y mediática, se ha presionado al Gobierno para que se reabra la actividad económica; y así se hizo desde el 13 de abril. A la vez, muchas comunidades autónomas han presionado para que las familias salgan con los niños menores de 14 años, en su afán por aparecer ante la ciudadanía como los que abren las puertas, dejando al Gobierno solo, ante el agotamiento de la ciudadanía tras siete semanas de confinamiento; así está ocurriendo desde el domingo 26 de abril. A fecha de redactar esta editorial ya se está produciendo un repunte en el número de muertos y afectados, que se mide comparando el bajón que iba produciéndose con las cifras actuales, según datos del Ministerio de Sanidad a 25 de abril. ¿Quién se hace responsable de ese plus de muertes y de esos contagios? ¿Son bajas asumibles, daños colaterales?

En la sesión de control al Gobierno, celebrada el 22 de abril, el PP pedía al Gobierno determinación. Desde Tribuna Socialista coincidimos en eso con el señor Casado, aunque solo sea en la formulación. Los trabajadores también le pedimos determinación al Gobierno. Pedimos determinación para intervenir en la sanidad privada y que se devuelva el dinero público que haya podido pagar el Govern del Sr. Torra a establecimientos privados sanitarios. Determinación para paralizar la privatización permanente que lleva a cabo la señora Ayuso en Madrid, utilizando infojob para gestionar empleo público o cadenas de comida basura para asistir a las familias en situación de pobreza. Determinación para exigir la devolución del dinero público con el que se sanearon entidades bancarias que al poco fueron entregadas a otras entidades privadas, máxime cuando nuestros bancos se dedican a sacar dinero de España en dirección a paraísos fiscales: es el caso de Caixabank que prepara la “apertura de un banco en Luxemburgo para ricos españoles”, según informa eldiario.es en su edición del 13 de abril. Determinación para dotarse de un polo de Banca Pública que canalice el crédito del ICO sin depender de las entidades financieras privadas, para que garantice los servicios bancarios básicos en todos los municipios del Estado. Determinación para depurar responsabilidades en la gestión de las residencias de mayores. Determinación para municipalizar la gestión de los servicios funerarios y que la muerte deje de ser un negocio…Deternimación.

El compañero Pedro Sánchez ha manifestado su voluntad de no repetir lo que hizo el compañero José Luis Rodríguez Zapatero en mayo de 2010. Ha tomado una serie de medidas para proteger a los sectores más afectados… No es suficiente. Lo que la mayoría social reclama es un plan de emergencia que levante el país y genere masivamente empleo público, reforzando la sanidad y demás servicios públicos.  La reconstrucción no puede hacerse a costa de las espaldas de los trabajadores, de los desempleados, de los pensionistas ni de los jóvenes de nuestro país.

La respuesta a aquellas medidas de mayo de 2010 ya la vimos en noviembre de 2011. Y lo peor es que las sufrimos en marzo de 2012 y en el mismo mes de 2013, con la violenta reforma laboral y la agresiva reforma de las pensiones, respectivamente. El Gobierno debe restaurar los derechos de los trabajadores que el PP lesionó. Derechos que son fundamentales para defendernos en esta crisis: restableciendo el principio de ultractividad de los convenios, anulando el despido barato, quitando el descuelgue empresarial en los convenios… que derogue la reforma laboral y garantice el derecho de huelga, derogando el artículo 315.3 del Código Penal.

Desde el Comité de Redacción de Tribuna Socialista, apoyamos a los trabajadores de hospitales de Cataluña, de Madrid, de Galicia… que se movilizan diciendo que no son héroes sino trabajadores y que a los políticos que les llaman héroes les piden hechos: revertir los recortes de la sanidad desde 2010, de medios, de personal, y también el 5% del salario. Eso sería apoyarles y valorar su labor, lo demás son gestos y palabras huecas.

El pacto de reconstrucción debería ser posible con todas las fuerzas que representan a los trabajadores y a los pueblos del Estado español, para proteger a la mayoría, para corregir lo que se ha puesto en evidencia que no funciona, para llevar a cabo una reforma constitucional que aborde las prioridades de la mayoría. Lo que planteamos no es una quimera ni una utopía, es simplemente democracia.

¡Viva el 1º de Mayo!

Comité de Redacción de TS