El Baix Penedés en lucha

Los trabajadores  del Baix Penedés, en pie de guerra, ante la oleada de cierres anunciados por las multinacionales, y que ponen en peligro  centenares de puestos de Trabajo  y al futuro económico de la comarca catalana más castigada por el paro. Desde Tribuna Socialista nos solidarizamos fraternalment con la lucha de los trabajadores de Saint Gobain Glass en el Arboç, y de Robert Bosch S.L en Castellet y la Gornal. Estamos con vosotros en esta lucha, que es la misma que la que sufren los trabajadores de Nissan, Alcoa, Airbus, y tantas y tantas otras empresas multinacionales que pretenden hundir el país, a ritmo de desindustrialización, dejando a miles de familias sin su sustento, y poniendo en evidencia lo perjudicial de las reformas laborales que permitieron y permiten despedir a diestro y siniestro, sin ni tan siquiera la posibilidad de obstaculizar dicha decisión mediante la autorización administrativa de los ERES, regulada en el art 51 del ET, antes de su reforma. 

El futuro de los puestos de trabajo pasa por la movilización unitaria y estatal de la classe trabajadora.

Ante el anuncio de cierre de la planta de Glass de la empresa de componentes de automoción de Saint Gobain en l’Arboç, los trabajadores/as de la fàbrica han emprendido una serie de acciones, entre las que destacan huelga indefinida en Saint Gobain Glass, y paros parciales en Saint Gobain Sekurit.

Tras las primeras manifestaciones de la plantilla, la movilización está consiguiento paralizar la fábrica de Mercedes en Vitoria, Opel en Figueruelas y Ford en Almussafes, pudiendo llegar a afectar a la planta de SEAT en Martorell,  al bloquear la salida de material de un centro logístico de una filial de Saint Gobain en Bellvei (Tarragona).

La lucha de los trabajadores de Saint Gobain ha recibido la visita y el apoyo de varios partidos políticos: PSC, ERC y  los Comunes.

Miquel Iceta (Primer Secretario del PSC), Rosa Mª Ibarra (Diputada PSC en el Parlament y Joan Sans (Alcalde de l’Arboç y trabajador de Saint Gobain), muestran su apoyo a los trabajadores de Glass.

El cierre de esta parte de la planta puede ser el inicio de una crisis más extensa que afecte a un millar de trabajadores de la zona, contando a otros colectivos como los empleados de contratas y subcontratas,

Por su parte, los trabajadores de Robert Bosch Sl, también han iniciado una gran movilización contra el anuncio de cierre de la empresa que tiene la multinacional alemana especializada en motores para limpiaparabrisas de coches, y que emplea a 300 personas.

Según la empresa no existe alternativa, por lo que se iniciarán las negociaciones para bajar la persiana. El anuncio llega tras años de promesas y recortes , que han llevado a que la empresa pasara de 1.200 a los 300 trabajadores de la actualidad, en menos de dos décadas. CC.OO. y UGT lanzaron un comunicado plasmando su “total rechazo” al planteamiento.

El argumento para el cierre es que el negocio de limpiaparabrisas no resulta rentable porque se enfrenta cada vez a más competencia, y la situación se ha visto empeorada por la caída de la producción mundial de coches ya desde el año pasado y ahora agravada por el coronavirus. Castellet trabaja principalmente para Fiat, el grupo PSA (dueña de Peugeot, Citroën y Opel) y el grupo Volkswagen.

Los trabajadores de Saint Gobain nos muestran el camino

Los trabajadores de Saint Gobain, apoyados por centenares de trabajadores de otras empresas y por sus familias y amigos han sabido utilizar las herramientas que tienen para mantener la lucha hasta el final en la defensa de sus puestos de trabajo. Desde el primer día han convocado movilizaciones, con las que se han solidarizado y a las que se han sumado, representantes de partidos políticos, y alcaldes de la comarca, encabezados por el Alcalde del Arboç, el también trabajador de Saint Gobain, el compañero socialista Joan Sans. Cada domingo han convocado manifestaciones a las que se han sumado cientos de trabajadores/as de la comarca, que ven en el cierre de Saint Gobain, el cerrojazo al poco futuro industrial de la comarca. 

Los trabajadores de Saint Gobain han recibido apoyo sindical, pero también ha sido importante el apoyo político e institucional del municipalismo, que no ha servido para frenar la decisión de la empresa, amparada en la “libertad de empresa”.

Lo que sí ha servido es la movilización que gracias a la huelga general indefinida convocada ha conseguido la atención de las grandes multinacionales (Ford, Nissan, Seat…) que ven peligrar sus suministros provenientes de otras filiales de Saint Gobain, si persiste la huelga. Las reacciones institucionales no se han hecho esperar, al son del teléfono de las multinacionales, el presidente de Euskadi (PNV) ha telefoneado al President de la Generalitat, Torra para pedirle que resuelva el conflicto, no sin antes, dejar muy claro cuál es la orientación de resolución del conflicto que quieren, mediante un tuit del flamante nuevo conseller de industria, Ramon Tremosa (Junts x Cat), insinúa que los trabajadores de Saint Gobain deben rendirse, y busca el chantaje y el enfrentamiento con el resto de trabajadores del sector de la automoción. Ver tuit.

Piquetes vaguistas de #SaintGobain #Arboç vuelven a bloquear salida camiones del polígono de Bellvei, que paralizará pronto las plantas de Mercedes Vitoria, GM Zaragoza, Ford Valencia y SEAT Martorell.

Ganado ellos la batalla del bloqueo, perderemos todos la guerra del autómovil?

Ramon Tremosa

Conseller d’empresa Generalitat de Catalunya

Acto seguido, el Conseller de interior avisa que en fecha 19/09/20 la brigada antidisturbios de los Mossos d’Esquadra irían a desalojar a los huelguistas, y el Comité de empresa registra una denuncia contra el departamento de interior, por entender que se vulnera el derecho de huelga., como así es. Finalmente, el penúltimo capítulo se cierra con una convocatoria de mediación en la mañana del domingo 20, y la continuidad de la huelga sin desalojo.

Al cierre de esta edición, nos informan del  acuerdo alcanzado en la madrugada del domingo al lunes, por el comité de empresa, que pasa por la recolocación de todos los puestos de trabajo y prejubilaciones para los más cercanos a la jubilación.

Celebramos que la plantilla vea garantizado su futuro, pero la pelea política por un futuro industrial para el país continúa con nuevos protagonistas en otras muchas empresas.

La clase obrera, en la lucha por su emancipación, se lanza no solamente contra la fuerza económica de la clase enemiga, sino también contra su fuerza política.

La conquista del poder político, es la condición indispensable de la transformación socialista.

Andreu Nin

Baltasar Santos

TS Tarragona

Es urgente una “nueva” política industrial

En 2006, en el Tribuna Socialista nº 3 ya alertábamos de la carencia de política industrial en nuestro país, del riesgo de desindustrialización vía deslocalizaciones, y de la necesidad de una respuesta global de las organizaciones sindicales ante la amenaza constante de las insaciables multinacionales.

14 años después, con una crisis económica brutal de la que aún no habíamos salido, y empezando a sufrir las consecuencias de una nueva crisis con efectos aún desconocidos, nada ha cambiado en la política industrial de nuestro país.

Que nadie se llame a engaño, la crisis de la industria de la automoción es previa al coronavirus, pero aprovecha la pandemia para recolocar sus activos en el país en el que pueda recibir mayor beneficio. ¿He dicho sus activos?. Bien, no es cierto.

El grupo japonés forma parte de esa pléyade de multinacionales que han venido sangrando las arcas públicas de nuestros gobiernos autonómicos y central siempre con la amenaza de llevarse la producción a otro lado.

De esta forma, la Generalitat, el pasado otoño, otorgó 3 millones de euros para que financiara la construcción de una nueva planta de pintura, y pedía que se autorizaba un ERE para despedir a 600 personas. La Junta de León aporto 50 millones para mantener Nissan Ávila. De hecho, estas subvenciones no son las primeras que se otorgan a multinacionales, en principio, con el pretexto de invertir en I+D, tal como establece la normativa europea. Son los llamados estímulos a la competitividad.

Por tanto, en vez de hablar de que Nissan amenaza con llevarse sus activos a otro lado sería más propio decir que Nissan amenaza con llevarse nuestros activos. Dicho de otra manera, ¡Nissan nos roba!

Aprovecho estas líneas para expresar la solidaridad de Tribuna Socialista con los trabajadores y trabajadoras de Nissan, y por ende, con todos los trabajadores del sector de la automoción del que viven más de 150.000 familias en toda Catalunya. Está claro que el caso de Nissan en Barcelona, o Alcoa en Galicia son ejemplos de un mismo mal, la falta de política industrial, igual hoy que en 2006.

No deberían temblarnos la voz a la hora de exigir la expropiación de todos los activos de Nissan en España, que al fin y al cabo, se han financiado con fondos públicos y de todas aquelles empresas multinacionales que deciden expoliar otro país, dejando un rastro de destrucción de empleo a su paso.

Pero siendo necesario una legislación que prohiba los despidos, y una decisión política  firme en la línia de la expropiación y recuperación de los activos a manos públicas, no es suficiente.

Si España sigue se sigue con una visión obsoleta y pasiva de la política industrial, seguiremos contribuyendo a la desindustrialización del país. Por tanto, es necesario diseñar una nueva política industrial partiendo de la determinación de las prioridades del país y del mantenimiento y mejora del empleo productivo.

No podemos seguir estimulando la competitividad, sinó decidir en qué sectores queremos ser más competitivos, o en qué sectores debemos invertir para garantizar suministro de bienes de primera necesidad, tal y como se ha puesto de manifiesto con la falta de equipos sanitarios durante la pandemia.

España ha tenido y puede volver a tener un importante tejido productivo en sectores tan diferentes como el textil y  confección, el siderúrgico, el sector aeroespacial, el sanitario, el sector naval, el sector energético, o el de la automoción.

En conclusión, en las actuales circunstancias, se debe acometer una nueva política industrial desde el sector público, impidiendo el chantaje constante al que nos somete el sector privado después de vacias las arcas públicas.

Mientras tanto, hoy como ayer, es necesaria una respuesta sindical unitaria y global en respuesta a las amenazas a nuestra industria.

Baltasar Santos

TS Catalunya