Llamamiento a la solidaridad

La coordinadora alemana del «Comité de Enlace Europeocontra la guerra – contra la guerra social»

Queridos compañeros,
El 3 de octubre, tendrá lugar en Berlín y en Stuttgart otra manifestación nacional contra la guerra y contra la guerra social. La manifestación es un signo visible


• Contra la política de guerra y la preparación de la guerra contra la Rusia por parte del gobierno Merz
• Contra el apoyo del gobierno Merz al genocidio de Gaza y las guerras de agresión de Israel contra varios países.


Cerca de 350 organizaciones, partidos políticos, seccionas de partidos, iniciativas sindicales, iniciativas de paz llaman a estas concentraciones.
Habida cuenta de la escalada bélica en Ucrania y de los preparativos de guerra contra Rusia, así como la expansión del genocidio en Gaza, llamamos a apoyar las manifestaciones nacionales mediante saludos internacionales.
Por favor, enviad breves saludos a GotthardKrupp@t-online.de antes del 27 de septiembre de 2025, que nosotros publicaremos.


En la conferencia y el mitin internacionales de los días 4 y 5 de octubre de 2025 en París daremos cuenta de todo ello. Se trata de la conferencia de la iniciativa europea en torno al llamamiento:


«Ni un céntimo, ni un arma, ni una vida para la guerra»


Web en francés: https://contrelaguerre.fr/
Web en alemán: https://gegendenkrieggegendensozialenkrieg.info/2025/08/2G/europaweit-gemeinsam-gegen-den-krieg-gegen- den-sozialen-krieg/


Con mis saludos solidarios Gotthard Krupp, en nombre de la coordinadora alemana del Comité de Enlace Europeo

Apoyo de ASTRADE a las movilizaciones del dia 3 de octubre en Berlín y Stuttgart


A: los organizadores de las movilizaciones en Alemania el 3 de octubre de 2025

19 de septiembre de 2025

Estimados compañeros y compañeras:

La Junta Directiva de la Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), a través del Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), hemos tenido noticia de la preparación de manifestaciones contra la guerra y contra la guerra social que sufrimos todos los pueblos, como derivada del conflicto bélico en Ucrania.

La guerra, como el genocidio que el Estado de Israel está cometiendo en Gaza desde hace dos años, es una agresión contra todos los pueblos. Es la manera que los poderosos tienen de dirimir sus conflictos, principalmente de carácter económico, con consecuencias de muerte, pobreza y destrucción de derechos para la gran mayoría social. Es un mensaje de hasta donde están dispuestos a llegar para defender sus privilegios.

Los acontecimientos del 14 de septiembre en Madrid, contra la participación del equipo ciclista de Israel en La Vuelta a España; en protesta por el genocidio en Palestina, demuestran que solo la movilización decidida y en unidad anima a los gobiernos a tomar acciones en la línea de las prioridades de los pueblos.

La vergonzante posición de las instituciones europeas y los gobiernos de los países miembros, con independencia de que unos se humillen más que otros ante el imperialismo estadounidense y el sionismo israelí, hace necesaria y urgente la respuesta de los pueblos y los trabajadores de Europa.

Celebramos y apoyamos por tanto las movilizaciones que: partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones estáis preparando para el 3 de octubre en Berlín y Stuttgart, contra la guerra y contra el genocidio. Os deseamos un gran éxito, pues vuestro éxito será parte de la victoria de todos los pueblos.

La Junta Directiva
ASTRADE

Llamamiento a la paz de militantes rusos y ucranianos


«Leído en Informations ouvrières n.º 875»

RUSIA/UCRANIA

«La guerra nunca conducirá a la paz: restituir a los pueblos su derecho a la autodeterminación»

Publicamos a continuación un llamamiento, también publicado en L’Insoumission. Lo firman conjuntamente militantes rusos y ucranianos que, en unidad, denuncian a los promotores de guerra de ambas partes, y llaman a la paz entre los pueblos. Este llamamiento tiene enorme importancia en el momento actual.

Es infinitamente ingenuo creer que la guerra conduce a la paz. Ni Putin, ni Trump, ni Zelenski, ni los dirigentes europeos han sido capaces de aportar lo esencial a los pueblos: la paz. Los cálculos basados en una victoria militar se han venido abajo, así como los intentos de «toma y daca» entre dirigentes a costa de los pueblos. Hoy, no solo la izquierda, sino cualquier fuerza democrática debe unirse, pero no en torno a un programa de militarización y violencia, sino bajo lavandera de la paz inmediata.

Nosotros, militantes pacifistas rusos y ucranianos, hemos sido privados de nuestra patria por esta guerra. Cientos de miles de compatriotas nuestros han muerto, hay millones de mutilados, decenas de millones reducidos a la desolación y privados de esperanza. Esta carnicería multiplica cada día el sufrimiento y nos arrebata, a nosotros y a nuestros países, cualquier futuro. Se encarcela a nuestros compañeros y se reprime con brutalidad cualquier disidencia. Conocemos el precio de la guerra: nos ha privado de nuestra voz y del derecho a decidir nuestro destino. La única posibilidad de poner fin a esta pesadilla es devolver a nuestros pueblos ese derecho, el derecho a la autodeterminación.

La dictadura de Putin, que desencadenó la guerra, se sustenta en el miedo, la violencia y la desigualdad para transformar a decenas de miles de pobres en carne de cañón en nombre de sus ambiciones imperiales. Pero no se puede derrotar a esta monstruosa máquina con sus mismos métodos. En Ucrania, se abate sobre los pobres una verdadera caza del hombre: son detenidos, golpeados, enviados a la fuerza a las trincheras. ¿En nombre de la «independencia»? Pero el gobierno de Zelenski firma acuerdos leoninos con Trump que entregan todas las riquezas nacionales a una potencia extranjera. ¿En nombre de la «libertad»? Pero Ucrania cuenta con centenares de presos políticos. Las ideas comunistas están prohibidas, y cualquier disidencia puede implicar represión o violencia de la extrema derecha. ¿En nombre de la «dignidad»? Pero mientras que los pobres mueren en el frente, los funcionarios y hombres de negocios afines al poder se revuelcan en la corrupción y el lujo.

La dictadura de Putin amenaza a todos los pueblos de Europa. Pero la guerra hace a los países occidentales similares a la Rusia de Putin. Los dirigentes europeos firman con Trump acuerdos humillantes y desiguales, transformando sus países en apoderados de Washington, igual que Putin ha convertido a Rusia en instrumento de la política china. Los gobiernos se preparan abiertamente a sacrificar el modelo social en el altar de la economía de guerra, exactamente como los ha hecho el dictador del Kremlin. Los responsables políticos alemanes y franceses lamentan que Europa pueda convertirse en víctima de un mercado entre Trump y Putin, pero olvidan que ellos mismos han sido los arquitectos de esta catástrofe. Por un lado, durante años han considerado al régimen ruso como un «colaborador socialmente próximo» en la carrera neoliberal por el beneficio; por otro, han alimentado con entusiasmo la mecánica de la dominación atlántica. Esta impopular política de desigualdades y militarización trae consigo el retroceso de los derechos democráticos: gobiernos y medios de comunicación persiguen a los disidentes y se niegan a reconocer los resultados electorales. ¿Dónde está la diferencia con el putinismo?

Un ejemplo palmario de esta persecución es la crítica injustificada que se abate sobre Jean Luc-Mélenchon y LFI desde su discurso del 22 de agosto. Mélenchon formuló unas tesis a las que nos adherimos plenamente, e incluso consideramos evidentes: la política de Francia y de Europa debe perseguir la paz y no la victoria militar; una paz duradera es imposible sin una profunda democratización, sin la participación directa de los pueblos en la decisión de su destino; la voluntad y la determinación de los pueblos priman sobre las fronteras trazadas por dictadores o políticos; es impensable resistir a la dictadura con métodos dictatoriales; Ucrania y Europa precisan profundas transformaciones democráticas; en lugar de un tributo pagado al complejo militar-industrial estadounidense y de la construcción de una economía de guerra, Francia necesita reformas sociales y reducción de desigualdades; Ucrania y Rusia necesitan garantías de seguridad, y la OTAN ha desempeñado un papel trágico en la transformación autoritaria de Rusia y en la legitimación de la política de Putin; una vuelta al derecho internacional exige el abandono de la lógica de los bloques y de las pretensiones imperiales a la hegemonía occidental, etc. En respuesta, hasta los medios de comunicación de izquierda han acusado a Mélenchon de «campismo» y de «utilización de narrativas putinistas». No se trata solo de la vergonzosa atribución de etiquetas infamantes a sus oponentes (¡una técnica de propaganda muy apreciada por Putin!), es también una manipulación evidente. Podría hablarse de campismo más bien en el caso de los que llaman a «la guerra hasta la victoria final», los que exigen la victoria de «su» campo sobre el campo enemigo. El campismo niega la complejidad interna de una sociedad, sus contradicciones, y lo reduce todo a una lucha entre Estados y coaliciones de Estados. Mélenchon llama precisamente a rechazar este marco conceptual, devolviendo a los pueblos la posibilidad de actuar, en vez de a políticos corruptos y desconectados, que especulan sobre los «intereses de los pueblos».

Los que atacan a Mélenchon y a LFI de manera tan injusta son infinitamente ingenuos. Creen que puede ganarse la guerra inyectando más y más miles de millones en la industria militar. Pero no es otra cosa que legitimar el mismo enfoque del bando enemigo. Creen poderse refugiar tras fórmulas constitucionales y especulaciones periodísticas, proclamando la integridad democrática del régimen ucraniano. Sus palabras no podrán frenar a decenas de miles de ucranianos que desertan del frente. Millones de ucranianos no quieren combatir y no sienten que su país les pertenezca. Si queréis fortalecer su ánimo, ayudadles a reencontrar su voz, su derecho a decidir, y sí, devolvedles su igualdad social.

Todos los que desean la caída del proyecto imperialista de Putin deben reflexionar sobre el modo en que puede vincularse su causa con la de cientos de miles de soldados rusos, y la de millones de trabajadores rusos en la retaguardia. Ya que en definitiva, es en sus manos donde se juega el destino del Kremlin. Ahora bien, lo que proponéis hoy son solo bombas y una guerra sin fin. Jean-Luc Mélenchon ha sido el primero en invitaros a una conversación de igual a igual. Y para la dictadura de Moscú eso es más peligroso que los misiles y obuses de la OTAN.

Liza Smirnova, activista de izquierda rusa.
Andrii Lebediev, activista de izquierda ucraniana.
Viktor Sydorchenko, activista de izquierda ucraniana.
Andrii Konovalov, activista de izquierda ucraniana.
Aleksei Sakhnin, activista de izquierda rusa.
Alexander Voronkov, activista de izquierda,
miembro del movimiento «Las izquierdas post-soviéticas».

En el 36 incendiaron España, ahora dejan que se queme

Los herederos del franquismo están dejando que gran parte de nuestro territorio quede arrasado por las llamas. Que las pantallas de humo que nos ponen con sus rifirrafes en redes y sus cínicas justificaciones no nos impidan ver la triste realidad.

Si una vez ocurre una desgracia se puede achacar la inadecuada respuesta a la inexperiencia, la sorpresa o a una injustificable imprevisión. Este no es el caso de los incendios en territorios como Galicia o Castilla y León.

Entre junio y agosto de 2022 tuvieron lugar dos incendios en la Sierra de la Culebra (Zamora). El fuego arrasó más de 60.000 hectáreas entre ambos incendios. La respuesta fue la misma que en los incendios actuales: lentitud en reaccionar por parte de las autoridades competentes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Hace tres años se puso en evidencia algo que conocen muy bien los habitantes de los pueblos de todas las zonas rurales en las que hay bosque en el Estado español: la insuficiencia de equipos de extinción, cuyos trabajadores están mal pagados y sufren una precariedad laboral brutal. A lo que hay que añadir la escasa o nula acción preventiva.

Esta situación, lejos de solucionarse y tomar medidas para prevenir y reducir el riesgo de incendio, además de no invertir en mejores dotaciones para la extinción, se ha agravado por las políticas económicas de estas comunidades gobernadas por el PP y/con el apoyo de VOX:

  • Según Asociación Nacional de Empresas Forestales, la inversión del Estado en prevención, incluidas las comunidades autónomas, se ha reducido en un 51%, en el periodo 2009 a 2022, pasando de 364 a 175 millones de euros (2022: último año con datos completos disponibles).
  • En el caso concreto de Castilla y León, la inversión en prevención de incendios forestales ha pasado de los 10 millones de euros de 2009 a tan solo 1,4 millones en 2022.
Editado por la Cadena SER en 13/8/2

Con los datos en la mano, no caben excusas ni palabrerías. Es inaceptable el debate sobre la responsabilidad, pues es claramente de las autoridades autonómicas a quienes los números delatan.

Estamos ante el mismo problema una y otra vez, consistente en que las prioridades de los gobiernos son opuestas a las necesidades de los pueblos. Ha ocurrido en la DANA en Valencia, ocurrió en la gestión de la pandemia de COVID en las residencias de mayores de la Comunidad de Madrid, ocurrió con el accidente del Prestige en Galicia, en 2003… y está ocurriendo ahora con esta ola de incendios, provocados intencionadamente en la mayoría de las ocasiones.

No es casual que los herederos ideológicos de quienes arrastraron a España a una guerra fratricida en 1936, en defensa de los intereses de la minoría privilegiada de entonces, sean los negacionistas de hoy, quienes con sus políticas de recortes abocan a la inmensa mayoría de la sociedad al desastre la el atraso; todo para defender a la misma minoría social de ayer y de hoy.

Que no se extrañen quienes tienen por costumbre pasearse para hacerse fotos en las zonas afectadas si los que han perdido sus casas, sus animales incluso a algún ser querido les reciben con barro, como en Paiporta, o con troncos calcinados.

Espero que, algún día, los corderos le muerdan las manos al matarife.

Roberto Tornamira
Presidente de ASTRADE

El azar y la necesidad. Parte 2


Por Manuel Ruiz Robles
(exmiembro de la Unión Militar Democrática)

Hace ya ocho años, en la primavera de 2017, pasaba unos días apacibles junto a mi compañera Rosa en la costa de la Axarquía. El azar cambió repentinamente el curso de los acontecimientos. A medianoche sentí un malestar intenso y decidimos acudir al hospital comarcal más cercano, en donde una doctora amabilísima realizó un diagnóstico previo. Era la madrugada del 15 de mayo.

Esperamos pacientemente la llegada de un joven cirujano, que, a la vista de los síntomas, ordenó mi traslado inmediato al quirófano. Tras firmar el preceptivo consentimiento informado el anestesista procedió a “dormirme”. Tres horas después, ya operado, desperté de la anestesia. La biopsia dictó el diagnóstico definitivo: se trataba de un cáncer de colon. Mi probabilidad de seguir vivo cinco años, en la mejor de las hipótesis, era del 50 %.

De regreso a nuestro domicilio en la Comunidad de Madrid, unos días después, se inició mi tratamiento en un hospital público. Durante un interesante cuestionario, voluntario y anónimo, se me pidió responder a la siguiente pregunta: ¿Prefiere ponerse en manos de Dios o en manos de la Ciencia?

En manos de la Ciencia

No soy religioso, por tanto no dudé en apostar por la Ciencia. Así que di mi consentimiento al tratamiento: seis meses de quimioterapia y cinco años de seguimiento hospitalario exhaustivo (RMN, TAC, PET, análisis.). Pese a todo, no abandoné mi activismo político, que me vincula radicalmente a los seres humanos, y me esforcé a la vez en alcanzar mi completa curación, como así ha sido, gracias a la Ciencia, al excelente personal sanitario que me atendió y al apoyo de mis seres queridos.

A lo largo de la historia, la humanidad se ha planteado: ¿Cuál es la finalidad del Universo? ¿Tiene sentido la vida? ¿Pervive la conciencia después de la muerte? Estas cuestiones han sido abordadas en el pasado por las religiones, pero la ciencia moderna ha posibilitado un enfoque radicalmente distinto. Uno de los momentos más significativos fue la publicación en 1970 de la obra de Jacques Monod, El azar y la necesidad.

En este modesto artículo intento explorar la vertiente científica y filosófica del pensamiento de Monod, contrastándola con la visión religiosa del mundo.

Azar, necesidad y objetividad

Jacques Monod (1910-1976), uno de los fundadores de la biología molecular, premio Nobel de medicina (1965) y miembro de la resistencia francesa durante la ocupación nazi, desarrolló en El azar y la necesidad una visión profundamente científica y existencial del mundo. Su tesis central es que la diversidad de la vida es producto del azar (mutaciones aleatorias en el ADN) y la necesidad (las leyes de la física y la química que rigen el comportamiento de los sistemas biológicos) junto a la presión selectiva del medio, que implica adaptación o extinción. No hay propósito, ni diseño, ni intención: solo una estructura regulada por las leyes de la materia.

Monod defiende el principio de objetividad como base teórica de la ciencia. Este principio exige que el conocimiento científico se base exclusivamente en observaciones verificables, sin recurrir a finalidades ocultas, principios sobrenaturales o valores morales impuestos desde fuera del sistema. En este sentido, afirma que la ciencia ha llegado a una conclusión filosófica fundamental: que el universo no tiene propósito, que la vida no tiene sentido intrínseco y que el ser humano es un producto accidental de procesos ciegos.

La religión no es simplemente un error epistemológico (parte de la filosofía que trata del origen del conocimiento científico, de cómo se obtiene y de su validez), sino una forma ancestral de pensamiento que responde a pulsiones humanas muy potentes: la búsqueda de sentido, el miedo a la muerte, la necesidad de cohesión social. La mente humana -evolucionada para interpretar el mundo en términos de causa y efecto- tiende naturalmente al pensamiento teleológico: asignar propósitos a los fenómenos, imaginar intenciones donde no las hay.

Para el científico, la única postura coherente es aceptar la verdad científica en toda su crudeza: somos el resultado de un proceso ciego y sin propósito. Esta aceptación, lejos de deshumanizarnos, debería ser el punto de partida para una ética basada en la libertad y la responsabilidad.

Materialismo dialéctico

Aunque Monod no se vincula explícitamente al materialismo dialéctico, e incluso toma cierta distancia, hay elementos comunes entre su enfoque y ciertos principios de este método filosófico. El materialismo dialéctico, formulado por Marx y Engels, parte de la premisa de que la materia es la realidad última, que los procesos naturales y sociales están en constante cambio y contradicción, y que el conocimiento surge de la interacción práctica con el mundo.

Ambas visiones -la de Monod y la del materialismo dialéctico- comparten un rechazo a toda metafísica trascendental y una confianza en el conocimiento científico como guía para transformar la realidad. El materialismo dialéctico no concibe al universo como producto de un ser creador, sino como resultado de procesos objetivos e históricos, regidos por leyes materiales. Del mismo modo, Monod describe la evolución biológica como un proceso regulado por leyes físicas, sin dirección ni propósito.

Ética sin trascendencia: la libertad como imperativo

Uno de los aportes más importantes de El azar y la necesidad es su propuesta ética. Si la vida no tiene un sentido intrínseco, si no hay un dios que dicte el bien y el mal, entonces los seres humanos son radicalmente libres. Pero esa libertad conlleva una responsabilidad: la de construir valores, instituciones y normas que no estén basadas en la obediencia a un ente superior, sino en el consenso racional y en el respeto a la dignidad humana.

Aquí, Monod se alinea con el humanismo ateo, confluyendo con los pensadores existencialistas de su época: Albert Camus, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir; también con la tradición marxista que ve en la emancipación del hombre -tanto de la religión como de la explotación material- un objetivo histórico. En ambos casos, se trata de superar la alienación: la religiosa, que atribuye nuestros destinos a una voluntad divina; y la económica, que reduce al ser humano a un objeto de producción.

Esta ética sin trascendencia no es relativista, sino que se funda en el principio de objetividad, en la necesidad de construir una moral que no se base en dogmas, sino en el conocimiento científico, en la cooperación social y en la autolimitación racional.

El conflicto ideológico

A pesar de los avances científicos, el conflicto entre ciencia y religión no ha desaparecido. En muchas regiones del mundo, el creacionismo se enseña en las escuelas; se niega la evolución; se rechazan vacunas por motivos religiosos; se legisla basándose en dogmas y no en evidencias. La racionalidad científica sigue siendo, para amplios sectores, una amenaza a valores tradicionales profundamente arraigados.

Monod advertía que esta resistencia no era meramente intelectual, sino política: la religión es una fuerza social que articula identidades, poderes y privilegios. Por eso, el conflicto entre ciencia y religión no es solo una disputa de ideas, sino una lucha por el control del imaginario colectivo. Y en esa lucha, la ciencia, por más poderosa que sea en el plano teórico y práctico, sigue siendo vulnerable.

La persistencia de la religión no se debe solo a una inercia cultural, sino también a condiciones sociales que la reproducen: desigualdad, ignorancia, alienación. La emancipación de la humanidad, entonces, requiere no solo educación científica, sino transformación estructural.

París, 14 de agosto 2025

Capitulo anterior: El azar y la necesidad. Parte 1

Editorial. Final de curso político: todo por hacer

Este mes de julio acaba un curso político marcado por la tensión institucional, la polarización mediática y el desgaste de la convivencia democrática, mientras el mundo se enfrenta al mayor ataque de la historia a los derechos de la clase trabajadora y a una involución social y económica basada en los ultranacionalismos y populismos filofascistas. El capital financiero arrastra a las economías occidentales hacia el militarismo y la guerra.

En este escenario de destrucción, todos los estados se subyugan a la OTAN para aumentar sus presupuestos nacionales para defensa y armamento hasta llegar al 5% del PIB, algo incompatible con mantener el Estado de Bienestar, como manifestó Pedro Sánchez hace unas semanas.

También el mundo entero sigue la estela de las políticas económicas de Trump, con acuerdos arancelarios que buscan castigar las exportaciones en beneficio de la producción y los mercados internos, al tiempo que busca que las multinacionales se planteen deslocalizar su producción a los países con menor carga arancelaria.

En Alemania, la patronal alemana del sector químico­ industrial VCI advierte que “Los aranceles acordados son muy

elevados, las exportaciones europeas pierden competitividad”.

Para los representantes del sector del acero, sobre el que se mantiene un arancel del 50% el acuerdo alcanzado “sigue siendo dramático”,

En el sector del vino, en el caso español, el comercio de las bodegas podría caer un 10%, según un primer balance del sector. En un tono similar, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), otro de los sectores clave en los intercambios con EE.UU., ha planteado que el acuerdo es “injusto y desequilibrado”, y como no, piden medidas de apoyo y acompañamiento al sector.

En Francia, el primer ministro François Bayrou apunta que es “un día sombrío” para los intereses europeos y que el acuerdo es una “sumisión” a EE.UU. Un panorama en el que las empresas exportadoras europeas adelantan nuevas estrategias de destrucción de empleo para hacer frente al aumento del coste de las exportaciones. En ese escenario, la organización y unidad sindical será más necesaria que nunca para defender los derechos laborales y el poder adquisitivo de los salarios, ya que sabemos que las empresas querrán compensar los aranceles con nuevos recortes laborales.

En España, Pedro Sanchez apoya el acuerdo arancelario aunque “sin entusiasmo”, mientras concluye el curso político sacando pecho de las leyes aprobadas y las dificultades de la derecha para alcanzar acuerdos que pudieran facilitar un eventual cambio de gobierno.

De hecho, la aprobación definitiva de la Ley de Amnistía, la propuesta de financiación autonómica para Cataluña (extrapolable a otras CCAA), y el anuncio de nuevos avances sociales, en materia de permisos de cuidado de hijos, un nuevo plan de salud mental o la creación de más plazas de FP, prorrogan los acuerdos parlamentarios que sostienen al gobierno, que debiera consolidarse en la negociación de presupuestos generales a partir de septiembre.

El mayor activo del que el gobierno de Pedro Sánchez saca pecho es que por tercer año consecutivo, España es el pais de la UE que más crece. Los datos macroeconómicos y de récord en la creación de empleo son inapelables, aunque otra cosa es la calidad de ese empleo, o como se reparte la creación de riqueza.

En el terreno de las sombras, ya sabemos que la derecha y ultraderecha continúan en su ataque político, mediático y judicial, para deslegitimar al gobierno de Pedro Sanchez. Por poner un ejemplo, es la primera vez en la historia que se “procesa” a un Fiscal General del Estado. En este caso, el motivo es un presunto delito de revelación de secretos, de la pareja de Isabel Díaz Ayuso que había confesado un delito fiscal. Este es un ejemplo del sesgo derechoso de las instituciones que tendrían que defender el interés general, y no el interés de los delincuentes confesos. Un nuevo caso de “golpe de estado judicial”.

Aún así, el PP dificilmente podrá sacar apoyo parlamentario para derribar al gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de la imputación del Fiscal General del Estado, y de los presuntos casos de corrupción de los ex socialistas Ávalos y Cerdán, ya que aunque ellos solo vean la paja en el ojo ajeno, lo cierto es que ellos tienen una auténtica viga en el suyo

En septiembre deberán afrontar 30 juicios por corrupción, seguir tapando la crisis causada por Mazón en la DANA, y ver como evoluciona el caso Montoro.

Quien sale beneficiado de todo este “guirigay” es la extrema derecha que nutre y se aprovecha

del fango político y de la ausencia de respuestas a las necesidades de la sociedad, en especial, de la juventud que es el colectivo más castigado por la situación económica actual, y por ende, el más vulnerable a los cantos de sirena de la ultraderecha y los populismos.

El curso político termina, pero las necesidades de la clase trabajadora continúan. Hay que prepararse para un otoño intenso: presupuestos, reformas pendientes (como la auditoría a las cuentas de la seguridad social), buscar soluciones a la vivienda en un contexto en el que probablemente nos encontraremos con nuevas tensiones institucionales. Desde la

izquierda el compromiso ha de ser claro: defender los derechos conquistados, garantizar la convivencia y abrir nuevas sendas de progreso.

No queremos acabar esta editorial sobre el final del curso político sin hacer referencia al Genocidio en Palestina, que sigue imparable ante la desidia y titubeos de los países occidentales, mientras que para la clase trabajadora mundial es un clamor mundial parar el genocidio, parar las bombas y parar la hambuna.

Fuerza, resistencia y organización

Redacción de Tribuna Socialista

¿Quienes son los delincuentes?

Los hechos que han tenido lugar este mes de julio en Torre Pacheco (Murcia), son un anuncio de lo que la extrema derecha está dispuesta a hacer, bajo la plácida mirada del PP y su entorno mediático, económico e institucional. Unos hechos que recuerdan los pogromos sufridos por la población judía en noviembre de 1938 que sirvieron de introducción al fascismo nazi. Cabe esperar que el Gobierno y la Justicia persigan y tiren del hilo de quienes alentaron, organizaron y participaron en esos criminales episodios de odio y violencia.

La excusa utilizada para lanzar una cacería de magrebíes fue la agresión a un señor de 68 años, por parte de tres jóvenes. El hecho es absolutamente deplorable, pero no vale como justificativo de la acción fascista organizada y jaleada por VOX.

Cuando en julio de 2021 Samuel Luiz fue asesinado a patadas por un grupo de odiadores nadie organizó la cacería de homófobos, lo cual tampoco hubiese estado justificado. Ni cuando cada semana, por término medio, una mujer es asesinada a manos de su pareja o ex pareja a nadie se le ocurre organizar cacerías indiscriminadas de hombres como reacción.

Es evidente que la propuesta ideológica de la extrema derecha es la imposición de su proyecto político, aunquevsea eliminando físicamente a quienes sean distintos a ellos, aunque solo sea por la apariencia: gais o lesbianas, inmigrantes particularmente por cuestión de raza­ o sedes de partidos de la izquierda, incluyendo a sus militantes.

Son patrones que se repiten y copian de los fascismos de la primera mitad del s. XX: cuestión de raza y su concepto de pureza, ideas políticas diferentes a las suyas… ¿qué diferencia hay con el yihadismo fanático que persigue a muerte a quienes profesen una religión diferente a la suya?

Los energúmenos que fueron a Torre Pacheco, quienes les alentaron y quienes, como el Sr. García Albiol, actual alcalde de Badalona, del PP, les justificaron, piensan exactamente lo mismo, aunque les cueste guardar las formas.

Los fascistas que se desplazaron a la localidad murciana, y quienes coinciden con ellos en su idea de la política, actuaron exactamente igual que los falangistas que masacraban a inocentes en la retaguardia del frente franquista: mataron a mujeres, ancianos y niños/as por el mero hecho de ser familiares de afiliados a un sindicato o a un partido de izquierdas.

Veamos quienes son los delincuentes:

El convenio colectivo del sector de Empresas Cosecheras y Productoras del Tomate para la Región de Murcia, fijaba para 2021 un salario diario para la categoría de Peón, de 49,82 €/día (jornada de 8 horas), sin embargo, la realidad es que en muchas ocasiones se está utilizando a trabajadores y trabajadoras sin papeles a quienes se les paga, en el mejor de los casos, el 50% del SMI, es decir, unos 28 € por una jornada de 8 horas.

¿Quiénes son los delincuentes? Sin ningún lugar a dudas quienes se quedan con la mitad del salario de los trabajadores, abusando de que no tienen papeles. Además de defraudar a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social, pues ni pagan el IRPF ni cotizan para la pensión del trabajador.

En un escalón superior están los especuladores de la alimentación, las grandes superficies, quienes pagan 0,50 céntimos de euros por kilo de tomate al agricultor, pero lo veden a 1,77 €/kg en el supermercado: 3,54 veces su precio en origen ¿Quiénes son los delincuentes?

Un delincuente concreto es el candidato de VOX en Huete (Cuenca), Manuel López Filgueiras, quien estafaba y explotaba a un camarero al que pagaba 40 € semanales y falsificó la documentación del trabajador para cobrar el Ingreso Mínimo Vital en su lugar. En este caso debo decir que, por lo pronto, ese patriota está detenido. Estos auténticos delincuentes son los que se permiten propagar la falsa idea de que cualquier inmigrante recibe una “paguita” por el mero hecho de poner un pie en territorio del Estado español.

En los escalones más altos de la delincuencia se encuentran los corruptos y corruptores como Zaplana, Rato… y ahora también Montoro. Esos que llegan a la política para forrarse y lo hacen de la mano de las grandes corporaciones; se forran con los buenos sueldos que la ley establece para que los servidores públicos no se corrompan, pero evidentemente para esta chusma nada es suficiente. Mientras están en los altos cargos se dedican a favorecer los intereses de las oligarquías; Rato y Aznar favorecieron a la construcción y la banca con su Ley del Suelo de 1998, aquella que desembocó en la burbuja inmobiliaria, y en la ruina de cientos de miles de ciudadanos honrados. Zaplana se dedicó a favorecer los intereses de la familia Cotino, en el sector de las ITV. Y Montoro, acabamos de saber que, mientras en este país un 10% de los hogares sufren pobreza energética, él se dedicaba a las amnistías fiscales y a legislar para favorecer los intereses de las empresas suministradoras de Gas.

Cuando estos prendas terminan su periplo en la política podrida ­hay otra política, pero esa no la practican­ los corruptores les siguen pagando con las llamadas “puertas giratorias”.

¿Quiénes son los delincuentes? Evidentemente estos depredadores del dinero público, pues que nadie dude que las mordidas que los corruptores pagan a los corruptos las terminamos pagando los consumidores en el precio de la energía, los carburantes, la alimentación, etc.

Por supuesto que la escalera de la delincuencia está coronada por un último peldaño, pero de ese que ahora está en Abu Dabi y de su familia ya he hablado mucho en otros artículos, y los jueces y fiscales también han hablado; exonerándoles de responsabilidades y dando por prescritos sus delitos fiscales.

Termino diciendo que los que agredieron al ciudadano de Torre Pacheco también son delincuentes, pero eso no hace delincuentes a millones de personas honestas, que se vieron obligadas y empujadas: por la guerra, el hambre y/o la miseria extrema a abandonar su país y su familia para migrar a otros países, donde son explotadas.


Roberto Tornamira
Militante socialista

El azar y la necesidad

Somos náufragos braceando en un mar embravecido. Nuestras vidas están regidas por el azar y las contradicciones sociales: trágica realidad en la que vive buena parte de la gente en el Estado español.

La ola reaccionaria: síntomas deuna crisis de régimen

La ola reaccionaria no es un fenómeno aislado. Responde a una crisis de régimen que viene gestándose desde hace más de una década. La incapacidad del Estado para responder de forma justa a la crisis económica de 2008, el estallido del procés catalán y el agotamiento del bipartidismo han socavado los frágiles pilares de la monarquía parlamentaria.

La corrupción sistémica, el descrédito de las instituciones y la dependencia de poderes no electos (como la judicatura, el IBEX 35 o la monarquía) han minado la legitimidad democrática del Pacto de la Transición, negociado en los años 70 del siglo pasado entre las organizaciones políticas antifranquistas y los poderes de la dictadura.

Muchas organizaciones antifranquistas lucharon heroicamente contra la dictadura, entre ellas el influyente PCE: incluso tras la muerte del dictador genocida Francisco Franco (20/11/75). Una lucha intrínsecamente peligrosa, afrontando a menudo la cárcel, la tortura y la muerte. Se cumple este año el 50 aniversario de los últimos presos políticos ejecutados por el franquismo

(27/09/75). A esa lucha valerosa se sumó, en septiembre de 1974, la Unión Militar Democrática (UMD).

La necesidad de una alternativa

En este escenario de crisis múltiple ­social, económica, territorial y ecológica­ se hace más necesario que nunca construir una propuesta política que vaya más allá de la mera resistencia. Es urgente articular un frente amplio, unitario, democrático y popular: un Frente Plurinacional Republicano que actúe como dique de contención frente a la reacción, pero también como fuerza motriz de una transformación real del Estado.

Tal frente no puede ser un simple pacto electoral entre partidos; debe ser un proceso constituyente desde abajo, que articule fuerzas políticas, sindicales, sociales, feministas, ecologistas y del ámbito cultural en torno a un programa común y una visión compartida de país. Su objetivo no debe ser únicamente impedir el avance de la derecha, sino ofrecer una esperanza real a millones de personas que hoy se sienten huérfanas políticamente.

República como horizonte democrático

Hablar de República hoy no es una cuestión nostálgica ni simbólica: es una necesidad democrática. La monarquía española, reinstaurada por la dictadura (1947,1969,1978), no solo es una institución inviolable aunque delinca (artículo 56), anacrónica y hereditaria, un obstáculo más, sino que el

MASUFA (artículo 62) representa la ultima ratio (estas son mis razones: mis cañones), el último bastión del poder oligárquico en España. Es el anclaje del régimen del 78, el escudo de las élites ante cualquier intento de transformación social.

Una república no es solo cambiar al jefe del Estado; es una oportunidad para redefinir el contrato social. Es abrir un proceso constituyente que permita repensar el modelo económico, los derechos sociales, el sistema judicial, el reparto de poder territorial y los mecanismos de participación ciudadana. Es garantizar una democracia real, no supeditada a los mercados ni a los dictados de Bruselas.

¿Qué fuerzas pueden integrarlo?

Un Frente Plurinacional Republicano inclusivo y abierto, sin hegemonismos ni tutelas. En él deberían confluir, al menos, las fuerzas que se relacionan a continuación, que bien podría liderar el socialista Pedro Sánchez, que obviamente no es Superman, pero ha dado pruebas de ser una persona de gran talla política, audaz y resiliente, que goza aún de un apoyo social muy amplio:

Partidos soberanistas de izquierda, como Esquerra Republicana, EH Bildu, el BNG o Compromís, que ya han demostrado capacidad de incidencia en el Congreso y tienen una base territorial sólida.

Fuerzas de la izquierda estatal, como PSOE, PODEMOS, PCE, Izquierda Unida, Anticapitalistas o los Comunes, que deben dejar atrás viejas disputas y asumir la necesidad de coordinación estratégica.

Sindicatos combativos como la CGT, CNT, LAB, CIG o sectores de CCOO y UGT con conciencia de clase, que aporten una mirada desde el mundo del trabajo y el conflicto social.

Movimientos sociales y plataformas ciudadanas, que luchan diariamente en defensa de los servicios públicos, la vivienda, las pensiones, el feminismo, el NO a los presupuestos de guerra, la ecología o los derechos LGTBI+.

Este frente debe nacer desde la base, con mecanismos participativos, primarias abiertas y elaboración colectiva del programa. No puede ser una suma de siglas ni una imposición desde arriba.

Un programa de urgencia democrática y social

El programa del necesario Frente Plurinacional Republicano debe responder a las urgencias del presente sin renunciar a un horizonte transformador y revolucionario. Algunas medidas clave podrían ser:

Proceso constituyente hacia una república plurinacional y feminista. Derogación efectiva de la Ley Mordaza y reforma democrática del poder judicial. Eliminación de la Justicia Militar en tiempos de paz. No a la guerra y el rearme. Salida de la OTAN y extinción de los acuerdos militares (1953) con EE.UU. Plan de emergencia contra la desigualdad: sanidad y educación públicas, salarios, pensiones, renta básica, control de precios, inversión pública. Transición ecológica justa: nacionalización de sectores estratégicos y fin de subvenciones a los combustibles fósiles. Garantía del derecho a la vivienda, con expropiación de grandes tenedores. Coeducación, feminismo, memoria democrática y laicidad como pilares del sistema educativo. Derecho a decidir y reconocimiento efectivo de las naciones del Estado.

¿Evolucióno revolución?

Es evidente que unas elecciones generales en el contexto actual no son el mejor terreno para el cambio estructural. El marco institucional es profundamente hostil. Sin embargo, renunciar a disputar ese terreno es dejar el campo libre a las fuerzas reaccionarias. La clave está en convertir las elecciones no en un fin, sino en una herramienta más en un proceso de ruptura democrática más amplio.

El Frente Plurinacional Republicano debe servir no solo para sumar votos, sino para construir poder popular, generar comunidad política y ensanchar los límites de lo posible. Debe ser la semilla de una nueva mayoría constituyente, que no se conforme con resistir, sino que aspire a gobernar para transformar.

Frente al naufragio individual, solo cabe la organización colectiva. Si nuestras vidas están regidas por el azar y las contradicciones sociales, es hora de actuar conscientemente para cambiar las reglas del juego. La tormenta reaccionaria que se abate sobre nuestros pueblos no amainará si no construimos un dique firme, amplio y solidario.

Un Frente Plurinacional Republicano no es una utopía: es una necesidad urgente. Solo desde la unidad en la diversidad, desde la lucha común de los pueblos y las clases populares, podremos levantar una alternativa democrática a la altura del desafío. Ya no basta con bracear en soledad: es hora de remar juntos hacia otro horizonte.

Manuel Ruiz Robles
exmiembro dela Unión Militar Democrática.

Resituar el derecho de información y la libertad de expresión

El proceso de cambio acelerado de modelo comunicativo al que asistimos de analógico —de uno para todos o comunicación de masas— a digital —de todos entre todos o comunicación masiva— rompe las barreras de tiempo y espacio, y ha quitado el patrimonio de la información circulante a los grupos de poder mediático que decidían qué noticias se trasladaban o no a un destinatario anónimo, sin práctica capacidad de réplica y elección. El efecto de este cambio es una ruptura de los convencionalismos metodológicos a la hora de recibir y gestionar información merced al uso bastardo de las redes sociales. Información, mensajes, que hoy fluyen y circulan prácticamente sin restricciones, porque cada ciudadano con sus meninges y un coste muy pequeño respecto al de un medio convencional, crea sus canales de recepción y distribución de contenidos sin límites espacio temporales.

Este hecho no debería despistarnos e inocularnos la creencia de que el uso espurio de las redes sociales es un mal endémico de internet, en la idea de que la tecnología es incontrolable y tiene vida propia fomentada con interés por quienes rechazan el avance social. La tecnología, la tecno ciencia, depende siempre del uso que hagamos de ella, porque cada avance es un catálogo de oportunidades para ampliar el conocimiento y hacer humano. Y esto es bueno recordarlo porque no se puede olvidar qué por la red global, por internet, circula de manera constante e ingente más información útil que inútil. Información que ha ampliado y extendido el conocimiento práctico y teórico en todas las ramas del saber y la cultura a sociedades que de otro modo no tendrían acceso a esos saberes.

De nuevo nos topamos con el certero proverbio de Confucio: cuando el sabio apunta a la Luna el necio mira el dedo. Hoy los necios son los que utilizan esta nueva libertad de acción para confundir a la ciudadanía al objeto de atacar y destruir el modelo de convivencia democrático con su uso disruptivo, que busca acabar con el sistema de libertades para implantar regímenes autoritarios, la denominada Democracia Iliberal: modelos de gobierno que no son democracias plenas ni dictaduras convencionales. Una democracia sin derechos en la que, como afirma el autor de El pueblo contra la democracia, Yascha Mounk, la voluntad popular es la ley suprema del país … (argumento tergiversado para justificar la) falta de respeto por las instituciones independientes y los derechos individuales. Mensaje que es la base del discurso populista que arde en las redes sociales y pseudomedios digitales que utilizan con una clara intencionalidad política.

Este uso espurio de las redes sociales arrancó desde la creación del primer referente del nuevo modelo en 2004: Facebook. Después vinieron YouTube (2005), Twitter —ahora X— (2006), WhatsApp (2009), Instagram (2010), o TikTok (2016), entre las de mayor uso e influencia social.

Es en la segunda década del nuevo siglo cuando estas plataformas muestran todo su potencial como herramientas de trasmisión de un nuevo tipo de mensaje comunicativo, caracterizado por su linealidad y simpleza. Hecho que volvió a revalidar lo que apuntó en 1964 el teórico de la comunicación Marshall McLuhan en su obra Comprender los medios: las extensiones del hombre (Understanding Media: The Extensions of Man), donde expuso que cada medio de comunicación determina un tipo de mensaje informativo que afecta a la percepción de la realidad del destinatario: el medio es el mensaje.

Por eso las redes sociales, por la limitación de espacio que imponen, favorecen la simplicidad para dar respuesta a problemas sociales complejos. De ahí que se hayan convertido en un filón para difundir todo tipo de teorías irreales, alocadas o acientíficas, merced a la renuencia de sus creadores y gestores a establecer controles que impidan, por ejemplo, que se pueda actuar en ellas con un nombre inventado, justificada en una falaz concepción de la libertad de expresión. Se llega así al desiderátum de que insultar, mentir, atacar agresivamente a las personas, invadir su privacidad o destruir su imagen pública se hayan convertido en moneda común, al amparo de una idea libérrima del derecho a la información y la libertad de expresión. Derechos básicos del sistema democrático que, por este descontrol, se han desdibujado haciendo necesaria su re significación, su actualización acorde al momento presente, con el objetivo de contener una deriva que socava la base conceptual e institucional en la que se asienta el sistema democrático.

Así, el derecho a la información se ha convertido en una carta blanca para que circulen sin barreras y se pueda acceder a ellas, informaciones cuyo sentido ya no se asienta en su veracidad, que pasa a un segundo plano, por la velocidad a la que fluyen que impide certificar su carácter veraz. De éste modo se da pábulo a informaciones falsas, a bulos, cuyo objetivo es confundir al destinatario—por un interés político— haciendo pasar por verdaderos hechos infundados o mentiras que debilitan, que resquebrajan, el sistema democrático de libertades. Lo mismo sucede con el derecho a la libertad de expresión convertido en un pimpampum ideológico, que ha difuminado su límite que se sitúa en el respeto a la libertad del otro, para decir, para afirmar una idea o una opinión, sin agredir, insultar o intimidar.

El acuerdo de la Mesa del Congreso —que deberá ser aprobado por el Pleno— de crear un Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria es un paso imprescindible, para establecer una serie de controles y sanciones al uso perverso del derecho a la información y la libertad de expresión por parte de supuestos profesionales del periodismo que se amparan en ellos, para desarrollar una acción política disruptiva y acosadora de los periodistas, para entorpecer e impedir que la información veraz aflore y circule. Su aprobación definitiva es un primer paso necesario para resituar el sentido de ambos derechos, que no se pueden usar para dar cobertura a elementos que buscan derruir el sistema de libertades.

Derechos que son principios básicos en los que se fundamenta la democracia que, por este mismo motivo, son los primeros a los que recurren los propagadores de los discursos populistas y generadores de odio, conscientes de que es muy difícil de contrarrestar el mensaje de libertad irrestricta que espolean y no se les cae de la boca a sus más significados heraldos, del que IDA es uno de los mayores exponentes. Éste uso ilegítimo del derecho a la información y libertad de expresión, es la base ideológica de los defensores de la idemocracia, que la democracia, que los demócratas, deben combatir redefiniendo, recuperando, los valores conceptuales que les dieron origen.

El derecho a la información no ampara, ni debe amparar nunca, la difusión y el acceso a informaciones falsas que buscan estimular la vena emocional del receptor y anular su capacidad reflexiva, porque adocenan, desinforman y orientan la mente hacía visiones y percepciones interesadas de la realidad. Del mismo modo, la libertad de expresión no puede amparar jamás la censura de las opiniones críticas en base a criterios morales, religiosos, supuestos valores patrios o respeto a las instituciones que representan y simbolizan el Estado. Su límite debe ser la infamia, el insulto, el acoso a la intimidad, la propagación del odio y la violencia.

Vicente Mateos Sainz de Medrano

Marchas republicanas 2025

No sabría decir cuantos miles de personas participaron en las marchas republicanas del pasado 15 de junio, seguramente que muchas menos de las que tomarían partido por la República si tuviesen la opción de hacerlo ante una urna y muchísimas más de las que la Casa Real y sus serviles instituciones deseaban. En todo caso ha sido una gran manifestación que pone el foco en el epicentro de los problemas que aquejan a nuestra sociedad, la Monarquía.

La decadencia política y de la propia institución monárquica estuvo marcada por la ridícula convocatoria de una carrera popular, convocada por el sumiso Ayuntamiento de Madrid, a nombre del X aniversario del reinado de Felipe VI, aunque hayan pasado once años, en lugar de diez, desde que Juan Carlos I El Comisionista se viese forzado a abdicar en su hijo.

En favor a la Corona y como siempre, infinitamente más importante que el esperpento de la carrera popular, el silencio sepulcral de la mayoría de los medios de comunicación, quienes no han reflejado como noticia que miles de personas se hayan echado a la calle a gritar ¡Viva la República! Es el mismo silencio cómplice que ha pretendido esconder los trapicheos del Emérito, finalmente sin éxito.

Marcha republicana con la sede del Ayuntamiento de Madrid al fondo 15 de junio de 2025

Quienes banalizan la reivindicación de la República como modelo de Estado, bien son ignorantes de sus propias contradicciones, bien son mal intencionados que intoxican en favor de la Monarquía, o ambas cosas.

Los malintencionados niegan la dictadura e inventan una historia alternativa, es decir, falsifican la historia. Son groseros en sus planteamientos, culpando a la II República de ser responsable de su caída y de la Guerra Civil. Es el mismo pensamiento pútrido de quienes culpan a la mujer violada de haber contribuido y provocado la violación. No es casualidad que unos y otros coinciden en el mismo espectro ideológico.

A mi modo de ver, el problema está en los ignorantes, pues muchos se reclaman de izquierdas, incluso dicen ser republicanos, pero solo de palabra y en días concretos del año. Enseguida precisan que España es una Democracia y que “a ver si al final vamos a conseguir que gobierne la extrema derecha”. Como si, por ejemplo, en la etapa de los gobiernos de Aznar no hubiese estado gobernando la extrema derecha o como si gobierno como los de Ayuso (Madrid), Mazón (País Valenciano), Prohens (Baleares)… no fuesen de extrema derecha y/o apoyados por la derecha abiertamente fascista. Claro que en una República no está garantizado que pueda gobernar un presidente muy de derechas, el ejemplo más cercano lo tenemos en la Francia de Macron. Hasta la abdicación de Juan Carlos I El Comisionista había quién decía que no se sentía monárquico, sino “juancarlista”. Debemos agradecer profundamente a Juan Carlos de Borbón que les bajase del guindo.

Una de las grandes contradicciones está en que decimos vivir en democracia, pero el pueblo no puede decidir en las urnas quién es su jefe del Estado. Además, asumimos una monarquía que Franco nos dejó dictada en las leyes de sucesión del jefe del Estado de los años 1947 y 1969. Y esta es una clave a tener en cuenta a la hora de quejarnos amargamente de la corrupción patológica que afecta a este país.

Basta con remontarse, por ejemplo, al reinado de Isabel II, la hija del Rey Felón, para ver que la corrupción es consustancial a los reinados de los Borbones, Autores como Jesús Cruz Valenciano, han catalogado el reinado de Isabel II como “uno de los más corruptos de la historia de España”. Esto no significa que otras dinastías sean puras y limpias, pues no es cuestión de los apellidos en el escudo, sino la falta de democracia y ausencia de verdaderos controles. De ahí que la figura del Rey, en el siglo XXI siga siendo “inviolable y no sujeto a responsabilidad” (Artº. 56.3 de la Constitución de 1978).

Poco ha cambiado la dinámica de esta dinastía desde Isabel II, o los Alfonso XII y XIII; estos últimos con sus intereses en la Compañía de Minas del Rif y de todos los parásitos de la Corte que se situaron en su Consejo de Administración ¿Por qué nos sorprende el caso Noos o los “regalos” de grandes empresas a los actuales habitantes de la Zarzuela? Véase como la empresa Navilot pagó una gran parte del viaje de novios de Felipe y Leticia.

Por lo anterior, para no caer en cínicas incongruencias, cuando se habla de eliminar los aforamientos a los políticos habría que comenzar por eliminar este blindaje de la figura del Rey, quien puede hacer lo que le venga en gana sin tener que responder ante la ley. Su padre, de la mano de jueces y fiscales, nos dio un masterclass al respecto.

El otro eslabón que engarza la Monarquía con la herencia franquista es que el jefe del Estado sea militar. Esta cualidad del rey es incluso anterior a la negociación y posterior proclamación del actual texto constitucional, pues por aquello de evitar vacíos de poder, Juan Carlos de Borbón heredó del franquismo la Corona y a la vez la gorra de plato, 48 horas después de la muerte oficial del dictador, el 22 de noviembre de 1975.

Son muchos los argumentos formales e históricos que podría aportar para defender que la pluralidad de pueblos que componen el Estado español avanzaría en democracia con un Estado republicano. Y también son muchos los que podría aportar para argumentar que muchos de los problemas que nos aquejan, como la corrupción, tienen su epicentro en la Monarquía.

Dos ejemplos para acabar:

  1. Sufrimos una gran confrontación social por la cuestión del independentismo; confrontación alimentada por la derecha heredera ideológica del franquismo y su concepto de la indivisibilidad de España, eso que ellos conocen como la España, Una, Grande y Libre. En esa misma orientación está la Casa Real, que no está dispuesta a que se ponga en cuestión quién es el amo del corral. De ahí la desafortunadísima intervención televisada de Felipe VI el 3 de octubre de 2017, -infortunio al menos para la democracia que dicen que tenemos-, pues solo sirvió para echar más leña al fuego, si es que el Gobierno de Rajoy ya no había echado suficiente.
  1. Según el Artº. 56 de la CE, el Rey “asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales”. Es decir, que en un momento en el que los pueblos, no así sus gobiernos, se estremecen con el exterminio; genocidio que Israel está cometiendo contra el pueblo palestino, el rey es el máximo representante en las relaciones internacionales y jefe de los tres ejércitos, pero no rompemos relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado sionista israelí.
  1. El Rey ha estado presidiendo, sin rubor alguno, durante cinco años, la apertura del año judicial, a pesar de que el CGPJ estaba fuera de mandato porque la derecha se negaba a renovarlo, sin con ello perdía su control. Esto solo es posible por la anacrónica estructura del Poder Judicial, anecdótica en Europa por su ligazón con la Casa Real; una situación cuasi medieval.

Hoy que vivimos tiempos de guerra que no sabemos dónde acabaremos, termino recordando la Constitución de 1931, aquella contra la que Franco y sus secuaces, con el apoyo del fascismo italiano y el nacismo alemán, atentaron derrocándola y provocando la muerte de más de 700.000 españoles y españolas.

Constitución de 1931 Artº 6: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.”

Miembros de ASTRADE en las marchas republicanas del 15 de junio de 2025
Roberto Tornamira
Presidente de ASTRADE