El golpe constitucional


Por Manuel Ruiz Robles

En la reciente Pascua Militar -una ceremonia anacrónica, que pone en evidencia el carácter militarista de la monarquía- el Rey ha alertado de la sensación creciente de amenaza en Europa y del riesgo de “desmantelamiento del vínculo” entre Europa y EE UU. También ha llamado a iniciar cuanto antes una verdadera “transición democrática” en Venezuela.

A mi parecer, se trata de una vergonzosa sumisión al poder del imperialismo, incluso a costa del derecho internacional, de la soberanía de la Unión Europea y de la dignidad del Estado. Una actitud incomprensible y políticamente reprobable tras los graves acontecimientos que han hecho saltar por los aires la famosa democracia americana (Tocqueville, 1805-1859), y con ello el derecho internacional.

Agresión militar a Venezuela y secuestro de su presidente

En los últimos días, la crisis desatada por la agresión militar de EE.UU. a la República Bolivariana de Venezuela, y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha vuelto a poner de manifiesto una preocupante incoherencia en el discurso oficial del Rey. Mientras que, en el caso de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el monarca ha sido explícito en condenar la agresión como una “inaceptable” violación del derecho internacional y ha mostrado apoyo político y moral al pueblo ucraniano, en relación con Venezuela ha optado por el silencio o la ambigüedad.

El contraste es difícil de justificar. La invasión rusa de Ucrania ha sido denunciada repetidamente por Felipe VI como un ataque flagrante a la soberanía y a la integridad territorial de un Estado soberano; un enfoque que es conforme a la defensa del derecho internacional. Sin embargo, ante el ataque militar a Venezuela y el secuestro de su presidente constitucional, el Rey evitó mencionarlo directamente en su discurso de la Pascua Militar.

En lugar de condenar la violación de la soberanía venezolana por parte de EEUU, su mensaje se limitó a una vaga apelación al “orden global basado en normas” sin una condena explícita de una violación grave del derecho internacional contra Venezuela, un país hermano de América Latina.

Es preciso recordar que el propio Gobierno español -y no solo el Gobierno, sino también importantes actores de la política exterior- ha calificado la agresión militar a Venezuela como una violación del derecho internacional y un “precedente muy peligroso” que violenta la soberanía de los Estados. Con este antecedente, resulta legítimo preguntarse por qué el Jefe del Estado español, cuya función constitucional incluye representar a España, no ha expresado una condena pública equiparable a la que sí ha formulado contra la agresión rusa a Ucrania.

Este silencio o ambivalencia no solo genera confusión, sino que aplica un doble rasero diplomático: voz firme contra Rusia en Europa, pero cautela o temor ante una agresión militar de EEUU en América Latina, que también vulnera gravemente principios fundamentales del derecho internacional. La falta de una condena explícita va en detrimento de la coherencia que se exige a la figura representativa del Estado

La Unión Europea amenazada

En cuanto a Dinamarca, el Rey omitió también toda referencia explícita, subrayando únicamente la “sensación creciente de amenaza” en Europa -sin concretar a qué amenaza se refiere- en vez de condenar explícitamente la coerción y amenaza militar de EEUU contra la integridad territorial de un Estado miembro de la Unión Europea y socio de la OTAN.

Si la defensa de la soberanía y del derecho internacional es un principio que debe guiar la acción del Estado español, entonces deben rechazarse con la misma contundencia todas las violaciones de esos principios, sin importar quién las cometa o en qué región del mundo ocurran. Solo así España puede aspirar a mantener una postura internacional verdaderamente consistente y respetuosa con los valores que dice defender.

La valentía del Gobierno y la ambigüedad del Rey

El contraste institucional es tan evidente como incomprensible. El Gobierno de coalición progresista y su Presidente, Pedro Sánchez, han mostrado una valentía política clara al defender -sin ambigüedades- la soberanía de un miembro de la UE y aliado, recordando que ninguna relación -ni siquiera con el Sr. Trump, comandante supremo de EEUU y por tanto de la OTAN- puede situarse por encima del derecho internacional y del respeto a la integridad territorial. Esa posición no es gratuita: implica asumir costes diplomáticos y tensiones con la potencia hegemónica. Precisamente por eso tiene valor político.

Además, es obvio que el Gobierno de coalición progresista está sostenido por un mayoría democrática en el Congreso de los Diputados, de lo contrario caería de inmediato.

Frente a ello, la actitud del Rey resulta oscura. Su silencio o su refugio en fórmulas genéricas, cuidadosamente desprovistas de contenido concreto, contrasta con la firmeza que sí ha mostrado en otros conflictos cuando el agresor no forma parte de la OTAN. Esa asimetría no es prudencia institucional: es renuncia a ejercer la función moral y simbólica que corresponde a la Jefatura del Estado cuando están en juego principios básicos del derecho internacional.

Mientras el Gobierno asume la responsabilidad de hablar claro, el Rey opta por no incomodar al todopoderoso Sr. Trump, aunque ello suponga dejar sin defensa explícita a Dinamarca, un Estado miembro de la Unión Europea y socio de la OTAN. La valentía política consiste en sostener los principios incluso cuando resulta incómodo; es miedo paralizante lo que lleva a invocarlos solo cuando no tienen coste. En este caso, la diferencia entre ambas actitudes no podría ser más clara.

El “golpe constitucional”

Por si fuesen pocas las amenazas desde el exterior, el ataque sistemático desde el interior al Gobierno de coalición progresista, con especial intensidad a su presidente, no puede entenderse como una simple disputa partidista: es la expresión descarnada de las contradicciones de clases en el marco del capitalismo español.

Desde una perspectiva democrática, asistimos a la reacción furibunda de un bloque de poder oligárquico -financiero, mediático, judicial y empresarial- que ve amenazados, siquiera mínimamente, sus privilegios históricos. Los frentes “moderado” y ultra actúan al unísono, amplificando un discurso de deslegitimación permanente cuyo objetivo no es la crítica democrática, sino la demolición política de cualquier proyecto que cuestione el orden social conservador.

A este coro se suma, de forma reveladora, el reciente manifiesto de antiguos y destacados miembros del PSOE contra Pedro Sánchez. Lejos de representar una disidencia ideológica honesta, este gesto evidencia la función autoritaria de las viejas élites del régimen del 78, siempre dispuestas a reconducir al partido hacia la cómoda gestión del sistema, no a su transformación.

Se trata de una operación de restauración: forzar el regreso a un bipartidismo turnista, el regreso a la alternancia sin alternativa real, al modelo decimonónico de Cánovas y Sagasta adaptado al neoliberalismo contemporáneo.

El mensaje es claro: cualquier desviación, por tímida que sea, del consenso oligárquico del 78 será castigada. La ofensiva actual no defiende la democracia; defiende el poder de clase que la vacía de contenido.

Manuel Ruiz Robles

Capitán de Navío de la Armada,

exmiembro de la UMD, miembro de la AMMD.

Editorial: Una “clave de bóveda” anacrónica con poco que celebrar.

Termina 2024 y con él 10 años desde la abdicación de Juan Carlos I; una abdicación que se llevó a cabo a modo de enroque, para proteger a la Institución, dada la farsa que se escondía tras el maquillaje y la propaganda de una institución que se nos presentaba como modélica, según se vendió a la ciudadanía desde el minuto 1, corriendo un tupido velo sobre las leyes de sucesión franquistas y sobre la conducta y negocios del Sr. Borbón.

En junio vimos y pagamos la celebración de los 10 años de reinado de Felipe VI: desfiles, discursos, almuerzos y celebraciones, y muchas horas dedicadas por todos los medios de comunicación. Una manera de afianzar en el pueblo una idea que no termina de calar, por lo que de vez en cuando tienen que adornarles se pasean por las ciudades, pretendiendo proyectar una imagen de que son una familia más.

Desde Tribuna Socialista nos identificamos con Pablo Iglesias Posse, cuando el 10 de enero de 1912, en un discurso ante el Parlamento, decía:

No somos monárquicos porque no lo podemos ser; quien aspira a suprimir al rey del taller, no puede admitir otro rey”.

También con las palabras de Luis Gómez Llorente, cuando el 11 de mayo de 1978 defendía la República como modelo de Estado en el Congreso de los Diputados:

Ni creemos en el origen divino del Poder, ni compartimos la aceptación de carisma alguno que privilegie a este o a aquel ciudadano simplemente por razones de linaje. El principio dinástico por sí solo no hace acreedor para nosotros de poder a nadie sobre los demás ciudadanos.”

Estos insignes Socialistas defendían posiciones de principios que suscribimos. Hoy, hacemos un balance que, lejos del maquillaje y la manipulación, nos permita valorar si hay motivos para la celebración y el aplauso.

No necesitamos remontarnos a 1700, con Felipe V -primer Borbón-, ni a Carlos IV “El Cazador” -instaurador de la rojigualda-. Es suficiente partir de Juan Carlos I “El de Abu Dabi” para desear que Felipe VI sea el último de esta jefatura del Estado hereditaria.

Muchas veces nos han presentado a La Corona como la “clave de bóveda de la arquitectura constitucional”. Es una metáfora grandilocuente en la que se sitúa a la Institución monárquica por encima de todo lo demás. Sin embargo, nos sirve para explicar nuestro rechazo a la Monarquía, pues la “clave de bóveda de España” se asienta sobre dovelas afectadas por el mal de la piedra; solo hay que ver la descomposición del poder judicial y su ofensiva permanente contra el gobierno y contra toda la izquierda, por muy contenida que esta se muestre, o el papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en los años de reinado de “El de Abu Dabi”, o el esperpento de la política en los municipios, autonomías y en el Senado y el Congreso.

El problema de esta descomposición institucional es que nos afecta de manera grave a los todos los pueblos del Estado español, y como Trump dedicó a los mejicanos: “Os voy a construir un muro y lo vais a pagar vosotros”. A nosotros nos endosaron la Monarquía y la estamos pagando, y a qué precio. Veamos:

La abdicación de junio de 2014 no se produjo porque La Casa Real estuviese preocupada por las consecuencias de la crisis económica y de vivienda que veníamos sufriendo desde 2008, como consecuencia de la Ley 6/1998, la que abrió la veda a la desregulación del suelo de manera salvaje, ni por la acción de la banca privada que se sumó al jolgorio financiero con productos de alto riesgo -banca a la que se le dieron más de 100.000 millones de euros públicos para sanearse de la resaca-. No, nada de eso, el Rey estaba de caza en África, matando especies protegidas y dedicado a sus chanchullos económicos. Todo ello con el conocimiento y protección de los servicios de seguridad del Estado.

“La clave de bóveda” preside la apertura del año judicial, y lo ha estado haciendo durante 5 años, sin rubor, desde diciembre de 2018 -cuando expiró el mandato del anterior CGPJ- hasta junio de 2024 -momento en el que se ha renovado-.

Felipe VI se mostró muy aguerrido en el discurso del 3 de octubre de 2017, televisado en “prime time” por todas las televisiones y emitido por todos los medios radiofónicos. En su discurso, refiriéndose a las autoridades de Cataluña, dijo literalmente:

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado.

Aun estamos esperando que el monarca dé un discurso recriminando las decisiones de las autoridades de Madrid, por las que se vulneró el derecho de miles de personas a ser atendidas en los hospitales, y que causaron la muerte de 7291 ancianos y ancianas en 2020.

O un discurso reprochando a las autoridades de las comunidades autónomas y municipios en los que gobierna la derecha que se vulnere el derecho constitucional a la vivienda de millones de personas, entre ellas varias generaciones de jóvenes. Instituciones del Estado que se niegan a aplicar normas y leyes legítimamente aprobadas.

Poco debería tener que celebrar el jefe de un reino que tiene casi 14 millones -un 28,6% de personas- en riesgo de pobreza y exclusión social.

Quizá debería mostrar preocupación porque no se cumplen las leyes que firma, como es el caso de la Ley 21/2021, en lo referente a la necesaria Auditoría a las a cuentas de la Seguridad Social, pues su reino le debe a los pensionistas más de 103.000 millones de euros, según el Tribunal de Cuentas del Estado, en su informe de 2020.

En su vacuo discurso navideño no ha mostrado preocupación alguna por el deterioro de la universidad pública, la sanidad, los 50.000 alumnos sin plaza de FP… Quizá porque, desde que nació, ha vivido en un hábitat en el que se ejercía el comisionismo y ha disfrutado de los frutos de tan “ilustre deporte” y nunca le ha faltado de nada.

El contexto de su discurso del día 24 de diciembre ya delata lo que piensa: nos habla de la preocupación por el problema de la vivienda desde el suntuoso Palacio Real. Desde ahí les habla a quienes en Valencia han perdido su casas y más humildes posesiones. Es la imagen de una Institución que nada tiene que ver con su pueblo.

A lo largo de estos diez años, en sus discursos, no ha hecho una sola autocrítica de las instituciones de las que es jefe. Tampoco este año ha dedicado una sola palabra de reproche a las instituciones que, por no hacer su trabajo, han provocado gran parte de las consecuencias del desastre de la DANA. Cuáles son para él las “enseñanzas necesarias que debemos sacar”. A qué se refiere con “el bien común que a todos beneficia”. Esas palabras del Rey no significan lo mismo para él que para las miles de familias que van a ser indemnizados con 5.000 ridículos euros por el coche que no les dio tiempo a sacar del garaje, porque el presidente de la Comunidad Autónoma de Valencia no se preocupó hasta las 20:00, cuando las alarmas se habían dado desde primeras horas de la mañana.

Para Felipe VI, lo esencial es el cierre de filas en torno a la institución monárquica y su Constitución, único común denominador de todos los discursos del 24 de diciembre, incluidos los de su padre. Pero lo esencial para el pueblo es que se cumpla el derecho a acceder a una vivienda, que no nos destruyan, por la vía del recorte económico y la privatización, la Sanidad ni la Educación ni las Pensiones ni los servicios para la Dependencia, como la Residencias de mayores.

Las buenas palabras para los afectados por la DANA en Valencia no son suficientes, casi son ofensivas, cuando muchas de las 223 victimas mortales fueron arrastradas por el agua mientras Mazón comía tranquilamente y su Gobierno le esperaba para dar la alarma ¿no son recriminables las autoridades valencianas?

Es evidente que “la clave de bóveda” y toda la cúpula institucional tiene unas prioridades distintas a la mayoría social. Está muy claro que los intereses de las clases sociales son contrapuestos. Tribuna Socialista se sitúa con la clase mayoritaria: asalariados y asalariadas, desempleados y desempleadas, pensionistas, autónomas y autónomos, así como con los hijos e hijas de la clase productiva. A todas ellas y ellos les deseamos Salud y República para 2025.

Nos emplazamos desde ya a participar en las marchas republicanas que tendrán lugar en junio de este nuevo año.

Comité de Redacción

Acerca de la Unión Militar Democrática (tercera parte). El obstáculo monárquico

El 50 Aniversario de la UMD nos trae el recuerdo del fervor republicano de aquellos años, borrado de nuestra memoria militar por una jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas que sigue recayendo en una casta de reyes inviolables, impuesta por el dictador genocida Franco, impunes, aunque delincan.

El famoso lema de la Transición, “de la Ley a la Ley”, validó de este modo la legitimidad del golpe del 18 de julio de 1936, la guerra de exterminio que le siguió, apoyada por las potencias nazi-fascistas, y una criminal dictadura de casi cuarenta años, santificada por el Vaticano y el imperialismo de los USA.

Las raíces jurídicas del actual “Estado de Derecho” son, por tanto, las llamadas Leyes de Sucesión, decretadas por Franco. Tan es así que, en el hipotético caso de que el Parlamento, sede de la soberanía popular, anulase dichas leyes, caería de inmediato la monarquía, al quedar ésta desprovista de la burda legitimidad franquista que la sustenta.

De producirse tal hecho, que tendría una enorme dimensión histórica, el Parlamento recuperaría su plena soberanía tras un proceso constituyente. Un proceso auténticamente democrático, que no lo hubo debido al poder que detentaba, y detenta, la clase dominante y su “ultima ratio”: el Ejército de Franco.

La mayoría de militares que llegamos a formar parte de la UMD, en sus tres años de existencia clandestina -autodisuelta dos semanas después de las primeras elecciones generales del 15 de junio del 77-, teníamos una ideología progresista, inspirada en los valores inscritos en la Constitución de la II República española.

La mayoría de militares que llegamos a formar parte de la UMD, teníamos una ideología progresista, inspirada en los valores inscritos en la Constitución de la
II República española

Este hecho ha sido sistemáticamente ocultado por el régimen, beneficiándose torticeramente del temor popular a una involución franquista, acrecentado por el famoso autogolpe del 23-F de 1981.

Los tímidos intentos de propiciar reformas de fondo en las Fuerzas Armadas, impulsadas por el PSOE, junto a otros partidos republicanos, incluido el PCE y los partidos soberanistas, principalmente ERC, se han visto frenados o anulados por el propio sujeto a reformar: el ejército del 18 de julio, que transitó incólume de la dictadura a la democracia, pasando a ser el guardián armado de la constitución monárquica de 1978: Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar… el ordenamiento constitucional.

El Foro Milicia y Democracia (FMD) mantiene viva la memoria de la Unión Militar Democrática (UMD), referente incuestionable de los militares demócratas de nuestros días; que haberlos, haylos.

Sin embargo, pese a su importante labor democratizadora, no puedo dejar de señalar que su línea oficial, desde su fundación en 2002, difiere notablemente de las esperanzas de muchos de aquellos jóvenes capitanes que llegamos a militar en sus filas.

La represión interna ejecutada por la rancia justicia militar, no ha podido impedir que surjan en el seno del Ejército nuevos militares demócratas, como es el caso del ex Oficial del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, autor entre otras obras de “El libro negro del Ejército español” y “La trampa ucraniana”.

Algunos jóvenes militares se preguntan por el sentido de la vida y se hacen las mismas preguntas que nos hacíamos muchos capitanes de la UMD en aquellos años difíciles, pasando muchos de ellos a engrosar las filas de asociaciones progresistas.

Sus referentes actuales no son el “Comandante Franco”, en el Marruecos de los años 20, como siguen enseñando a los cadetes y guardiamarinas en las Academias militares de la monarquía, sino militares como el comandante Julio Busquets, fundador de la UMD, al que el Ayuntamiento de Barcelona ha sabido honrar dando su nombre a una plaza.

Sin embargo, falta en el callejero de Madrid, Comandante Luis Otero, fundador junto a Julio Busquets de la organización clandestina de capitanes contra Franco, en la que tuve el honor de militar.

Los sucesivos presidentes del FMD, desde su fundación, han sido y siguen siendo dignos representantes de aquella organización de jóvenes capitanes, que arriesgaron su vida y su futuro profesional en su lucha por la libertad. Tal es el caso del general Julio Rodríguez, en situación de retiro, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), uno de los principales dirigentes del partido político PODEMOS, firmante del Llamamiento Europeo Contra la Guerra.

Entre los colectivos progresistas, surgidos desde el inicio de la crisis del régimen del 78, destaca -por su posicionamiento claramente republicano y antifranquista- el Colectivo Anemoi, fundado en febrero de 2013 por un grupo de militares entre los que se encuentra el actual presidente de la Asociación Memoria Militar Democrática (AMMD), capitán de navío Manuel Pardo de Donlebún, y yo mismo, junto a otros compañeros. Entre nosotros destacan por su valor y perseverancia el Teniente Segura, el Cabo Santos y la Artillera Cristina Valdearcos, vilmente calumniados y expulsados del Ejército por su actitud democrática.

En el colectivo Anemoi, fundado en 2013, participan un grupo de militares entre los que destacan, por su valor y perseverancia, el Teniente Segura, el Cabo Santos y la Artillera Cristina Valdearcos, vilmente calumniados y expulsados del Ejército por su actitud democrática.

Actualmente, el Cabo Santos ha recuperado su grado y se encuentra en situación de Reserva, al haber sido anulada por la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo la injusta sanción que ocasionó su expulsión.

Coincidiendo este año con la celebración del 50 Aniversario de la Revolución de los Claveles, tuve el honor de ser invitado por el Presidente del Colectivo Republicano de Redondela, Marco Antonio Santos Soto (conocido como el Cabo Santos), a participar el pasado 9 de mayo en un acto en el Auditorio de la Xunqueira. Se trató del homenaje al coronel portugués Manuel Duran Clemente, destacado miembro del Movimento das Forças Armadas (MFA).

El entonces capitán Duran, fue, junto al comandante Otelo Saraiva de Carvalho, uno de los principales protagonistas del golpe militar incruento que acabo con la dictadura en Portugal, un histórico 25 de Abril de 1974.

Tras unas breves y emotivas palabras de Marco Antonio Santos, compartí mesa con el coronel Duran Clemente y la periodista gallega Susi Queimaliños,moderadora del debate.

El compañero portugués tuvo a bien dedicarme un ejemplar de su reciente libro Crónicas de um insubmisso, que guardo también cuidadosamente junto a un ejemplar de El militar de carrera en España, del comandante Julio Busquets (1932-2001), fundador de la UMD y diputado por el PSC-PSOE durante cinco legislaturas.

Finalizado este importante acto de homenaje, organizado por el Concello y el Colectivo Republicano de Redondela, entonamos el “Grândola, Vila Morena” y fuimos invitados a una concurrida cena en homenaje al histórico coronel portugués Duran Clemente, en un conocido bar de la ciudad.

Asistieron numerosas personalidades civiles y militares, miembros del Colectivo Republicano de Redondela, incluido un Juez demócrata que fue nuestro anfitrión, junto al compañero Marco Antonio Santos.

Por último, deseo mencionar a la Asociación Civil Milicia y Democracia (ACMYR), que preside la periodista Enriqueta de la Cruz, una de cuyas importantes finalidades estatutarias es:

Contribuir a la construcción de una República plenamente democrática, justa, libre, igual y solidaria, abierta a las transformaciones sociales”

Termino esta breve crónica deseando fervientemente que todos los demócratas, todos los progresistas, aunemos fuerzas, contribuyendo a frenar la gigantesca ola reaccionaria que pretende liquidar los escasos derechos sociales arrancados a la dictadura. Derechos sociales, y libertades democráticas, hoy amenazados por las pútridas raíces franquistas que nutren la arcaica monarquía que nos roba y oprime.

Aunemos fuerzas, contribuyendo a frenar la gigantesca ola reaccionaria que pretende liquidar los escasos derechos sociales arrancados a la dictadura.

Manuel Ruiz Robles
Capitán de Navío de la Armada (retirado),
miembro de la UMD, del Colectivo Anemoi y de la AMMD.

Luces de bohemia: la farsa constitucional

El martes 31 de octubre se representará en las Cortes una nueva escena de Luces de bohemia: el juramento solemne de la cadete Borbón ante los representantes del pueblo español.
Su jura civil simboliza -unos días después de su jura militar- el carácter militarista y reaccionario del sistema político emanado de la dictadura, pues no hubo a su término un auténtico proceso constituyente en libertad.
De llegar a reinar, será jefe del Estado español como consecuencia de las leyes de sucesión decretadas por el dictador genocida Franco, aún vigentes.

Se trata de un paripé superfluo, pues sería inviolable según el art. 56.3 de la constitución, por tanto, impune, aunque delinca, ya que no le sería reconocida responsabilidad alguna por actos contrarios a las leyes, y no podría ser detenida o juzgada. Por ende, en caso de perjurio no podría ser investigada, procesada y menos aún condenada; por ejemplo, si llegase a emular a su tatarabuelo Alfonso XIII.
Y, por si no bastase, tendría además el mando supremo de las fuerzas armadas. Mando supremo que su padre Felipe VI ejerció de forma amenazante con su abominable discurso del 3 octubre de 2017, emitido en directo ante todo el país por los medios de comunicación, tras el brutal apaleamiento del pacífico pueblo catalán por las “fuerzas del orden”.

Lo anterior, prueba que la función efectiva del rey -contrariamente a lo que opinan algunos juristas militares, quizá ingenuamente- no es en absoluto simbólica, sino último eslabón de la cadena de mando militar y, por tanto, garante del ordenamiento constitucional según el art. 8 de la constitución.
Algo totalmente insólito en los países de nuestro entorno.
La monarquía es un grave obstáculo para la salida pacífica de los conflictos derivados del carácter plurinacional del Estado, pues esa es su verdadera función constitucional.
Farsa constitucional que el próximo martes 31 de octubre escenificará la cadete Borbón como protagonista estelar, encarnando la continuidad de un régimen monárquico-parlamentario heredero de Franco.

Será, una vez más, la esperpéntica confirmación del carácter militarista del régimen, en donde el rey representa la última ratio de la oligarquía financiera frente a un posible cambio en la correlación de fuerzas sociales.
Una mayor unidad y empuje en la acción de los movimientos sociales, favorables a la autodeterminación de los pueblos del Estado, limitará la hegemonía de la oligarquía española, abriéndose paso la República de una vez por todas. Pues, como he expresado en más de una ocasión, tengo la convicción de que solo es posible democratizar el Estado aceptando su carácter plurinacional y el derecho de autodeterminación.
Mientras tanto, continúa el genocidio del pueblo palestino a manos del Estado de Israel sin que su padre, el rey Felipe VI, condene los evidentes crímenes de lesa humanidad del gobierno israelí. Por el contrario, se ha dado prisa en condenar hipócritamente el derecho del pueblo palestino a la resistencia contra el ocupante, calificándolo de terrorismo.

Manuel Ruiz Robles, antiguo militante de la UMD,
portavoz de la iniciativa “militares españoles por la paz”.

¡Pueblos del Estado, construyamos la República!

Por Manuel Ruiz Robles

Frente a la gigantesca ola reaccionaria, blanqueada por el régimen del 78 impuesto por la reforma de la dictadura, es urgente que avancemos en la construcción de la República. La errónea política de apaciguamiento está facilitando el regreso amenazante de un monstruo que nunca se extinguió.

El franquismo es culpable del golpe militar contra el gobierno legítimo de la II República, además de ejecutor de la sanguinaria represión contra la oposición al golpe una vez acabada la contienda, con más de 130.000 desapariciones forzadas que no prescriben.

La dictadura terrorista del general Franco se prolongó cuatro décadas, asesinando opositores incluso hasta los días previos a su mutación engañosa.

El franquismo sigue hoy muy vivo en las actuales Fuerzas Armadas, de imposible reforma. Su blanqueamiento sistemático por los sucesivos ministros de defensa no ha cambiado su esencia, como lo prueban los continuos sucesos de enaltecimiento del franquismo, pese al tiempo transcurrido. Esta intolerable situación representa una amenaza muy real para los intereses de los trabajadores, las trabajadoras y las libertades populares tan duramente conquistadas.

La República que construyamos ha de ser respetuosa con la soberanía popular, expresión política de la libertad de los pueblos y base del poder capaz de disputar de forma efectiva la hegemonía política a la oligarquía financiera y terrateniente.

Una oligarquía cuyo instrumento de dominio fue la dictadura franquista y hoy lo es un régimen monárquico escasamente parlamentario, subordinado a la dictadura impuesta por el tratado de Maastricht, enemigo de los pueblos.

La amenaza reaccionaria agita por doquier, hoy como ayer, la bandera rojigualda de la dictadura franquista, que adoptó la bandera de los Borbones. Una dinastía que jamás trató fraternalmente a los pueblos y naciones del Estado español.

Lo prueba el inconstitucional y agresivo discurso del rey Felipe VI contra la Generalitat de Catalunya, representante legítima del pueblo catalán, cuyas más altas autoridades electas fueron procesadas, condenadas y encarceladas; si bien parcialmente indultadas, aunque no amnistiadas.

Nuestra querida Catalunya, una nación sin Estado, fue brutalmente apaleada por las fuerzas del orden borbónico, es decir violentamente reprimida por querer ejercer pacíficamente su legítimo derecho a decidir su futuro. Un pueblo humillado por un rey medieval, vergonzosamente adulado hasta la náusea, que como su patético progenitor es inviolable e impune aunque delinca.

Y por si fuese poco:

Al Rey, jefe del Estado, le corresponde el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, así como, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz. (CE 78)

El escudo de la Segunda República tampoco representa a los pueblos del Estado, pues éste ignora a muchos pueblos y naciones que constituyen parte de nuestro ser histórico; una realidad plurinacional que rechazó suicidamente aquella añorada República, debilitando a las fuerzas republicanas frente al agresor nazi-fascista. La historia no se repite, pero a veces regurgita venenosas toxinas.

Un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre. La unidad no nacerá jamás de la coerción violenta, sino del libre consentimiento. Por ello, dadas nuestras circunstancias históricas, algunos militares pensamos que solo una República confederal en una Europa de los pueblos, libre a su vez de la dictadura neoliberal impuesta por el tratado de Maastricht, tendría un largo recorrido en paz y en libertad.

Por ello la bandera roja, amarilla y morada -enseña histórica de progresistas, demócratas y republicanos desde la década de 1830- limpia de símbolos equívocos, puede llegar a ser la de una República confederal, libre y fraterna, que está por construir.

Algunos republicanos de izquierda replican erróneamente que algunas fuerzas del llamado bloque de investidura no son republicanas. Su concepto ortodoxo de la República -fundamentalista y jacobina- explica que alguno de sus lideres históricos se haya manifestado junto a fuerzas neofascistas en Barcelona, no hace tanto tiempo, exigiendo la “sagrada unidad” de la patria.

El bloque de investidura es sin duda esperanza de un futuro más democrático y solidario. Un futuro que deseamos fervientemente, en donde la libertad y la fraternidad, que brotan de la justicia social, sean sus líneas de acción prioritarias, pues sin libertad no hay justicia social ni patria que valga ni paz que resista.

Es de esperar, por tanto, que el bloque que sostiene actualmente al Gobierno de coalición progresista, sea capaz de construir y ensanchar «…las grandes alamedas por donde pasen la mujer y el hombre libres para construir una sociedad mejor».

Manuel Ruiz Robles, activista del movimiento de militares republicanos y republicanas.

Ninguna vergüenza

Es culpable, eso está claro. No está en la cárcel porque a algún monárquico, que conocía bien a las familias “Reales”, se le ocurrió poner en la Constitución que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”.

Ya lo escribí hace unas semanas, ese señor, su hijo, su nieto/a, etc., pueden hacer lo que les dé la gana, seguir aprovechando su Real puesto para sus intereses privados, cobrar comisiones de decenas de millones de euros, robar, o violarme delante tuya, y no pasaría nada, yo quedaría violado y él tan libre y contento.

Después de haber incumplido la ley en varias ocasiones, de haber prevaricado, de que lo hayan pillado en sus corruptelas, el tío se viene a España tan tranquilo.

Nos enteramos, que viene en un avión privado que pagaremos entre tú y yo, o que pagará alguien, como favor, para un futuro tráfico de influencias. Un avión que está equipado con todo tipo de lujos y costando el viaje, con tasas e impuestos, más de 100.000 € (lo que un españolito/a gana en cuatro años).

Nos enteramos, que ese avión de lujo tiene capacidad para 16 personas, por lo que el “Emérito” ha tenido un problema, no ha podido traerse a todo su séquito, por lo que habrá tenido que decirle, a algunos de ellos, que se queden en Emiratos Árabes, donde se exilió poque allí se siente a gusto, ya que como bien sabes es donde no se cumple la mayoría de los derechos humanos.

A propósito, ya sabrás quien le paga ese numerosísimo séquito de guardaespaldas, asistentes, secretarios, periodistas, médicos, enfermeros, fisios, conductores, etc., etc. Sí, así es, eso también lo pagamos entre tú y yo.

Y, además, el tío es un caradura y no tiene vergüenza alguna.

Acabo de ver el telediario y ponen las imágenes de como sale del coche, sonríe a la cámara, como si nada hubiera pasado, y hace la señal de la victoria ¡¡¡. Con dos cojones. Piensa que somos gilipollas, está claro.

Y para rematarlo, una periodista, en la distancia, le pregunta “si va a dar explicaciones” y él contesta con orgullo y superioridad “¿Explicaciones, de qué?”. Definitivamente nos menosprecia, se burla, se ríe de nosotros.

Ver eso era vergonzoso. Un tipo que debería estar en la cárcel, un tipo que se ha lucrado a costa de los españoles, que debería haber sido juzgado por corrupción, pues los delitos son evidente, que huyó de la justicia, que vuelve en avión de lujo y con su séquito, pagado por quienes había robado, que no da ninguna explicación, que llega haciendo la señal de la victoria, que considera que no debe dar ninguna explicación … y resulta que cientos de sangenjinos y sangenjinas van a verlo y gritan “Viva el Rey.

Tenemos un país jilipollesco, un país tan absurdo donde se permite que en 2022 una familia pueda hacer lo que quiera, porque desciende de no sé qué Reyes que gobernaron España de forma absolutista, hace trescientos años.

Este es un país de pandereta, de tradiciones feudales, de blanco y negro, inexplicable, un bochorno, una vergüenza, un hazmerreir para toda Europa.

Rafael Fuentes
Militante socialista de Málaga

La Monarquía heredada

Hace tiempo ya que debiera haberse abierto el debate Monarquía o República, aunque solo sea porque quienes nacieron después de diciembre de 1960 no pudieron votar la Constitución. El debate no se ha abierto en el ámbito institucional, ni en los medios de comunicación de masas, ni en el interior de los partidos políticos con representación parlamentaria, no al menos en los grandes partidos. Sin embargo, en el seno de la sociedad se extiende el desapego, cada día mayor, a la institución monárquica; en buena medida gracias a la familia Borbón.

Los más conscientes vienen recordando que la institución monárquica y los inquilinos del Palacio de la Zarzuela fueron una herencia que nos dejó el franquismo. Cosa que las instituciones del Estado, los medios de comunicación de masas (públicos y privados), y los grandes partidos y organizaciones que se reclaman de la izquierda niegan, faltaría más.

Me propongo en este artículo demostrar que, por mucho que la Constitución de 1978 incluyera en su texto la monarquía, los padres de la Constitución, los partidos y las Cortes Generales, se limitaron a asumir la herencia de Franco.

La decisión la tomó el dictador el 22 de julio de 1969, designando al entonces príncipe Juan Carlos sucesor de Franco en la Jefatura del Estado con título de Rey, conforme a las Leyes Fundamentales del Régimen; concretamente al artículo once de la Ley Fundamental de 26 de julio de 1947(1) por el que se instauraría La Corona a la muerte de Franco. Es decir, que la monarquía data de 1947, tan solo ocho años después de acabada la guerra.

Esta Ley del franquismo fue sometida a referéndum de 6 de julio de 1947, un referéndum al estilo franquista, atado y bien atado. En él, pudieron votar todos los españoles mayores de 21 años, para responder a la pregunta: «¿Ratifica con su voto el proyecto de Ley sobre Sucesión en la Jefatura del Estado aprobado por las Cortes Españolas el siete de junio de 1947?». Hay que saber que quien no votara perdería el racionamiento y el derecho a cobrar el sueldo. Como hoy sigue ocurriendo en muchas residencias de mayores, propiedad de la Iglesia, y en muchas zonas rurales, donde el caciquismo de derechas está a la orden del día, la papeleta se rellenaba previamente en el domicilio particular.

En 1969, la prensa del régimen se hacía eco de la designación:

Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado, (…) ha designado hoy a su sucesor: don Juan Carlos de Borbón y Borbón, de 31 años. Las Cortes Españolas, reunidas hoy en sesión plenaria extraordinaria, convocadas el pasado día 17 del actual, han aprobado la propuesta de Franco, presentada en forma de ley, tras un mensaje de dos mil quinientas palabras, al que dio lectura, con emoción en la voz y firme acento en cada palabra, el propio Jefe del Estado”(2).

Por tanto, el hoy huido a Abu Dabi, Juan Carlos de Borbón era designado sucesor de Franco en la Jefatura del Estado, conforme al artículo primero de la Ley 62/1969, de 22 de julio(3). Se le designó con un argumento que deja poco lugar a la duda sobre la naturaleza y origen de esta institución:

Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento”.Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento

El 22 de julio de 1969, Juan Carlo de Borbón pronunció su discurso de adhesión y aceptación de los principios del Movimiento Nacional franquista al responder a la pregunta:

En nombre de Dios y sobre los Santos Evangelios, ¿juráis lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino?

SÍ, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino«

A lo que respondió:

SÍ, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino«

Juan Carlos de Borbón traicionó a su padre al romper el orden sucesorio de la Casa BorbónLos conflictos y traiciones en la Casa Real, entre padre e hijo debe ser parte de la tradición borbónica, por mucho maquillaje que los medios de comunicación le pongan. En aquel caso fue tan así que Juan de Borbón no renunció a sus derechos dinásticos hasta 1977. Vamos, que lo asumió “por imperativo legal”.

La colaboración de Juan Carlos de Borbón con el régimen fue total. El 19 de julio de 1974, se convierte en jefe del Estado, supliendo a Franco por enfermedad, porque el Gobierno debía firmar la ratificación del Tratado con los Estados Unidos, alcanzado en 1970, por el que los estadounidenses implantaban bases militares en suelo español, dado que el tratado vencía en 1975. Ratificación que el hoy Emérito firmó sin ninguna objeción. En este periodo, que duró mes y medio, firmo convenios, decretos y sentencias propias de la vida diaria del franquismo.

El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón preside el Consejo de Ministros para abordar la crisis que Hassan II abrió con la “Marcha Verde”. El 2 de noviembre de ese año volvía a dar el relevo a Franco, en su “spring” final, esta vez para consumar el desbarajuste de la salida de España del territorio colonizado del Sahara occidental. En calidad de jefe del Estado, con plenos poderes, viajó a El Aaiún para mentir en nombre del Gobierno de Carlos Arias: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres”, “no dudéis que vuestro comandante en Jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

Lo que no les dijo a los sahauis es que estaba en tratos secretos con Henry Kissinger y con el Rey de Marruecos, para abandonar precipitadamente el territorio y dejarlo en manos marroquíes, traicionando así al pueblo saharaui. Abandono que se consumó pocos días después de su viaje a El Aaiún.

En mi opinión, Juan Carlos I fue jefe de los tres ejércitos antes que Rey. Pues antes de ser proclamado Rey, título que no le había hecho falta en distintas ocasiones para suplir al dictador, ya había ejercido de jefe del Estado franquista. 48 horas después de hacerse pública la muerte de Franco, Juan Carlos I es proclamado Rey, el 22 de noviembre de 1975. Ese momento no es el primer paso de la transición, es un paso más en el camino que Franco y sus más allegados trazaron muchos años antes.

La ruptura con el franquismo aún está pendiente. Felipe VI no ha hecho más que heredar la gorra de plato y la Corona que su padre recibió de las manos manchadas de sangre de un dictador. Vivimos en democracia, sí, pero con muchos límites y condiciones; tantos que a veces no parece una democracia.

(1)https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1947/208/A04238-04239.pdf

(2)https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/el-cronista/1969-franco-designa-20210803123755-nt.html#:~:text=El%2023%20de%20julio%20de%201969%20El%20Norte%20de%20Castilla,a%20los%20Principios%20del%20Movimiento%C2%BB.

(3)https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1969-915

Roberto Tornamira

Militantes del PSOE

Agrupación de Arganzuela (Madrid)

Cuento de invierno “Una Constitución”

Tanto este “País del Cuento” que os voy a relatar, como todos sus personajes solo están en mi delirante imaginación, por lo tanto, todo parecido con la realidad, es pura ficción, sometida al análisis crítico del lector.

¿Como de respetable y respetada es o debe ser la constitución de un país democrático?, teniendo en cuenta que desde hace más de sesenta años soy gallego de adopción os contestaré que “depende”.

Había una vez, desde el principio de los tiempos, en el sur de Europa un país, que durante su larga historia fue conquistado y reconquistado una y otra vez, por muy distintas “civilizaciones” o “culturas” fue dominado y regido de diversas maneras más o menos dictatoriales y también democráticas o seudodemocráticas, fueron muchas y muy variadas las dinastías, y abundantes las castas que durante toda su historia, sometieron de forma más o menos brutal durante muchos siglos a la población de este hipotético pueblo.

Sin embargo, a pesar de los constantes sometimientos, vejaciones, penurias, sufridas por los ciudadanos de este país, siempre tuvieron dificultades para auto-gobernarse, a veces se produjeron algunos tímidos intentos de autogobierno, pequeñas y timoratas escaramuzas, tratando de rebelarse contra el poder dominante, que conseguían establecer eventual y tímidamente sistemas más o menos democráticos, que fracasaban una y otra vez, pues siempre pasaba lo mismo, surgían enseguida las individualidades propias e inevitables de las gentes de aquel singular lugar.

El problema vital de aquel país y de sus sociedades, siempre era el mismo, la incapacidad de unirse para conseguir un fin común aunque este fuera importante para todos, cada vez que se iniciaba un proyecto colectivo para mejorar la vida de sus habitantes, el colectivo que presentaba la iniciativa, era escrutado criticado y vilipendiado por los demás, sin analizar su propuesta y sin presentar ninguna alternativa, solo se producía sin argumentos válidos la descalificación al promotor de la idea, injuriándole y acusándole de las mayores falsedades, hasta acabar inevitablemente con las incipientes autodeterminaciones, volviendo irremediablemente a dar entrada al dictador de turno, o a la dinastía monárquica que se limitaba pacientemente a esperar el desastre para poner “paz”, con las formas que al parecer eran las únicas que el pueblo entendía, que simplemente y como rebaños de sumisas ovejas en lugar de autogobierno, necesitaban ser pastoreados por el despotismo más brutal, sin que hubiera lugar a ninguna libre decisión.

Por lo cual aquella sociedad, durante siglos y de alguna manera también en la actualidad, parece preferir ser dirigidos despóticamente para que todo funcione más o menos a gusto de regímenes totalitarios, pues siempre se evidencia cierta tranquilidad cuando está dirigida sometida o mangoneada tiránicamente por alguien. En las esporádicas ocasiones en las que el pueblo pretendía experimentar formas más o menos democráticas, es cuando se producían las envidias, las intrigas, las desconfianzas, los abusos de poder, las guerras, incluso entre hermanos, hasta que de nuevo, aparecía una dinastía de las que esperaban la ocasión en algún exilio cercano, o bien un dictador por la fuerza de un golpe de estado, derribaba la endeble democracia y se hacía con el poder, humillando otra vez a los ciudadanos, que una vez más eran incapaces de unirse contra esa injusta situación, claudicando sumisos ante el poder impuesto, que en muchas ocasiones utilizaba a los personajes que habían representado democráticamente al pueblo, como cómplices de la represión.

En ese país, eran frecuentes los conflictos y las guerras por el poder, la última de las citadas guerras fue la llamada Guerra Civil, provocada por un golpe de Estado, que consiguió derribar por la fuerza uno de aquellos intentos democráticos, una cruenta y fratricida guerra, que enfrentó incluso a hermanos y que costó la ruina e incluso la vida, a una gran cantidad de ciudadanos de todas las edades, con la consiguiente destrucción de patrimonio y en especial de la poca dignidad que podría quedar.

Pues bien, como suele ocurrir después de una guerra, que en teoría se había planificado para evitar la autodestrucción de los gobernantes democráticos que habían sembrado el caos y que daría paso a una dictadura provisional, cuyo fin teórico era calmar las aguas y luego se instauraría una democracia. Ganó esa guerra criminal un militar insignificante, pero con mucho caudillaje y con pocos escrúpulos, una gran ansia de poder, que rodeándose de abundante gente de su calaña, consiguió someter a lo que quedaba de la población de aquel país, consiguiendo incluso mantenerlo aislado del resto de países de su entorno, que sí habían conseguido unirse y autogobernarse, con sistemas imperfectos pero democráticos.

Pues bien, una vez acabada la guerra por eliminación de todo aquel que pudiera significar un obstáculo, aquel personaje mediocre se autoproclamó Jefe de gobierno de lo que a partir de entonces se convertía una vez más en una dictadura, este dictador, que supo rodearse de incondicionales sumisos, consiguió con gran facilidad y con la inestimable ayuda del Clero, que como es sabido siempre esta con el poder, someter rígidamente a lo que él llamó su pueblo, durante más de cuarenta años, sin necesidad de soportar rebeliones de importancia, consiguiendo mantener el poder, hasta su muerte tranquilamente en la cama de su palacio, anciano y enfermo, pero ostentando hasta el final el poder absoluto.

Antes de morir y para mantener a su país humillado lo cual no era difícil, al darse cuenta de que era un ser mortal, quiso inmortalizar su poder instaurando la monarquía una vez más, sin aconsejarse por nadie, nombrando heredero tras jurar fidelidad a su proyecto, a un príncipe de una dinastía que nunca destacó por sus luces, que ya había gobernado antaño, dejando por tanto su sucesión atada y bien atada.

Esta decisión, evidentemente no fue cuestionada por los acólitos del fallecido dictador, clero incluido, que veían como su estatus, podría seguir igual o mejor, ya que se convertían en cortesanos.

El dictador, junto con la corte recién creada, ante las presiones de los países vecinos con democracias consolidadas, que aumentaban considerable y peligrosamente, se inventaron lo que se dio en llamar una democracia asistida, no fuera que algunos se creyeran de verdad que el poder emana del pueblo, que sí que emana, pero poquito. Pues bien, sentaron durante meses a unas destacadas mentes pensantes, que en su gran parte habían sido y eran íntimos colaboradores del Dictador, para que elaboraran -que ironía- una “Constitución democrática” pero sin pasarse, como tenía el resto de países modernos.

Tras meses de sesudos estudios, se elaboró una “Constitución” que, como merito principal, tenía el consenso general de aquellos llamados Padres, que la habían confeccionado siguiendo fielmente las pautas del dictador, lo cual no garantizaba demasiado su libertad.

El compromiso, era que esa “Constitución” no considerara -olvidara- las aberraciones y crímenes de Estado, ocurridos anteriormente y por lo tanto tratara con “sensibilidad” a militares, golpistas, asesinos, torturadores, políticos colaboradores de la dictadura, y una especial “Ternura” con los miembros del Clero, que tan cerca estuvieron siempre del Dictador, eso a pesar que la propia “Constitución” declaraba que se trataba de un país aconfesional, lo cual tampoco era del todo exacto.

Una “Constitución” que dogmatizara, que la forma de gobierno sería la Monarquía “Parlamentaria”, es decir que el jefe del Estado, sería el que, de forma totalmente arbitraria, había decidido el dictador, es esa Constitución que, no obstante, recogía como cualquier otra derechos y obligaciones. Las obligaciones eran cumplidas estrictamente, aunque muchos de los derechos después de cuarenta años de supuesta democracia aún siguen sin ser efectivos, ante la vergonzosa pasividad de nuestros partidos políticos.

La muerte del dictador, trajo como consecuencia lo que se dio en llamar irónicamente “Transición Democrática Ejemplar”, que dio paso a algo tan esperanzador en aquel entonces, como fueron unas elecciones “libres”, por fin aquellas gentes, podrían elegir a quien les iba a gobernar, por fin no se verían sometidos al poder, por fin no les robarían, por fin no les engañarían, por fin serian ellos los que decidirían quien les gobernaría, por fin tenían una “Constitución”, que  permitiría a esos políticos elegidos por el pueblo, poner a su disposición esos derechos que a los ciudadanos la Carta Magna les garantizaba.

Pues bien, después de varias décadas de “Transición Ejemplar”, y como siempre ha ocurrido en ese “País del Cuento” que os estoy relatando, los ciudadanos, siguen siendo igual de sumisos que antes con las dictaduras, igual que antes con las monarquías, igual que antes de los imperios, siguen siendo envidiosos, siguen siendo incapaces de unirse para nada, siguen siendo prepotentes cuando alcanzan un mínimo de poder, siguen robando prevaricando y malversando, cuando los ciudadanos los colocan en cotas de poder, siguen mintiendo a los ciudadanos para conseguir su elección, solo utilizan la “Constitución” para su conveniencia y como arma arrojadiza, pero no la cumplen en los aspectos sociales, ni en cuanto a los derechos de los ciudadanos, los habitantes de ese país del Cuento, siguen sin tener asegurado, el derecho a una educación digna y gratuita, siguen sin tener derecho a una vivienda digna, siguen sin tener derecho al trabajo, siguen muriendo de hambre niños y ancianos en las calles, mientras cada año que pasa hay más millonarios.

Una “Constitución” que no garantiza la equivalencia del voto entre ciudadanos, pues depende de dónde vivan o a quien quieran votar, su voto vale más o menos, una “Constitución” que no garantiza poder ser revisada, ya que solo se revisa para favorecer a los poderosos.

Este país, en el que ahora los políticos son elegidos por el pueblo, pero que una vez en el poder, se olvidan del pueblo y que solo respetan la “Constitución”, para aquello que se ajusta a su forma de gobernar, un país en el que en materia educativa, los políticos de todos los colores, nunca se han puesto de acuerdo, en elaborar unas leyes, que faciliten a los ciudadanos una educación, que les permita tener capacidad de análisis, ante la verborrea de los políticos, especialmente cuando se presentan a las elecciones, algo que es evidente que a los distintos partidos políticos, no les interesa, pues un ciudadano que sabe lo que quiere y a lo que tiene derecho, lo exige democráticamente, es más fácil gobernar a ciudadanos dóciles, que solo con tener acceso al futbol y a los toros tienen suficiente para satisfacer su “intelecto”.

En una ocasión a un político honrado, –que también los hay- en el “País del Cuento” se le ocurrió Proponer en el Parlamento, eliminar los toros y el futbol y con el dinero que el Pueblo se gasta en esos eventos, elaborar un impuesto, con el que pagar las becas a todos los estudiantes con pocos recursos, hacer viviendas sociales, para que nadie viviera en la calle y cosas así, además de ser el hazmerreír de la Cámara, de ser pasto de las críticas más feroces de la prensa, a día de hoy este político está en paradero desconocido.

Que esto venga ocurriendo con los partidos conservadores a nadie le extraña, pero es muy grave que, en este país del cuento, un partido que se autodenomina de izquierda, progresista, que dice luchar por una sociedad justa como le ordena sus estatutos y que así lo hizo en el exilio, con eufemismos como Socialdemocracia, enmascara soezmente su evidente giro a la derecha más retrograda, desacreditando a aquellos pocos militantes que siguen manteniendo sus valores socialistas y morales, ensalzando y promoviendo a los obedientes y sumisos pero sin ideales.

En fin, como afirmé al principio de este cuento, este país está en mi imaginación, quizás exista, pero cualquier parecido con la realidad, quizá sea fruto de mi calenturienta mente.

Si alguien se ve reflejado en este cuento no le pediré disculpas, que reflexione a ver si es cierto, si cuadra con su personalidad y si se encuentra capacitado para demostrar que no es así.

Con este cuento, no pretendo herir a nadie, solo deseo que la gente adquiera capacidad de análisis y que cuando elijamos a quien nos va a representar, sepamos lo que nos conviene como personas, como colectivo y como sociedad.

Paco Ascón

Xares-Ourense

La pandemia pone en evidencia lo antidemocrático del sistema

Tribuna socialista 116. septiembre 2020. La pandemia nos muestra lo antidemocrático del sistema. Comparte!

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Tras cinco meses y medio de pandemia, solo podemos reafirmar que este sistema económico está montado para beneficiar a una minoría social: no es la primera vez que lo decimos y lo demostramos con hechos y datos, pero la pandemia ha descarnado más aún esta estafa social.

Alguien dirá que es un punto de vista negativo, pesimista… en nuestra opinión, es puro realismo objetivo.

El COVID-19 nos pilló con los almacenes vacíos de mascarillas y de equipos de protección, para los sanitarios y para la población en general; del mismo modo que se evidenció el destrozo en la Sanidad pública, producto de los recortes y la privatización sufrida estos años atrás: escasez de respiradores, de camas UCI y de personal sanitario. La excusa: “nadie sabía que esto podía pasar”. De acuerdo, pero tenemos un ejército con armamento y nadie espera una guerra. La deuda del Estado ha crecido: nos han dicho que para paliar los efectos económicos del COVID-19. Pero ¿dónde ha ido a parar esa ingente cantidad de dinero? El conjunto de las comunidades autónomas, han recibido 16.000 millones de euros ¿qué se ha hecho con ese dinero?

Hay que auditar la gestión de la pandemia, sí, ¿por qué no?. Pero ¿cuándo se va a auditar la gestión de la crisis de 2008/2018: en la que la deuda del Estado creció del 40% al 100% del PIB?

Hemos superado los 31.100 fallecidos por coronavirus (en el momento de redactar esta editorial, a 24/09/20), pero la atención primaria no se ha reforzado, ni se ha contratado a más personal sanitario, ni a los rastreadores necesarios. Sin embargo, el ICO había puesto ya en mayo más de 60 mil millones de euros en créditos a disposición de las empresas, lo que no ha evitado que el desempleo suba hasta los 3,8 millones de trabajadores ni que haya 800.000 varados en los ERTE: muchos de ellos y ellas en grave riesgo de perder definitivamente su puesto de trabajo. Esas descomunales sumas de dinero no han impedido que se multipliquen por cuatro las colas del hambre, solo paliadas gracias al movimiento vecinal (a pesar del ostracismo al que le tienen sometido los ayuntamientos: muy particularmente los gobernados por PP y C´s con la complicidad necesaria de VOX).

Nos dicen que la economía está muy mal, pero nadie plantea exigir la devolución del dinero público prestado a las entidades financieras en la anterior crisis; una cantidad que alcanza, como mínimo, el 43% de los 140.000 millones que esperamos de Europa. Ni se abre una Investigación a la familia Borbón, para esclarecer de dónde han acumulado una fortuna en torno a 2.000 millones de euros: fortuna que no es solo del fugado. La banca obtuvo, en 2019, 13.592 millones de euros, pero se continúa destruyendo puestos de trabajo en el sector financiero y cerrando oficinas y caminando hacia una insoportable concentración bancaria.

Son solo unos ejemplos de dónde hay dinero, por si las instituciones del Estado tuviesen la voluntad política de afrontar con garantías la situación de salud pública que sufrimos.

El horizonte inmediato no es halagüeño para la clase trabajadora del Estado español, pues los “nubarrones” leídos en la prensa económica, del martes día 22, decían: “el Ejecutivo comunitario ha endurecido los criterios con los que se repartirá el fondo de recuperación Next Generation EU.” (El País/Economía). Concretamente se refería a la exigencia de una nueva reforma de la Pensiones y a atajar la dualidad del mercado laboral. Lo que significa endurecer y/o recortar el acceso a las pensiones, rebajando las cuantías y alargando la edad de jubilación. Y atacar los contratos con derechos; así, todos precarios y mal pagados, se acabó la dualidad. Es como si en una sociedad esclavista, para alcanzar la igualdad, se hubiese hecho esclavos también a los hombres libres. Quizás por estas cosas se está haciendo tan complicado encontrar el acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado: nadie quiere apechugar con los costes políticos de los PP.GG.EE que exige la UE.

Ante esta dramática situación, el Gobierno continúa siendo timorato en llevar a cabo las promesas realizadas desde antes de la moción de censura: derogación de las reformas laborales, derogación de la ley Mordaza, derogación del Artículo 315,3 del Código Penal, derogación de la reforma de pensiones de 2013, entre otras leyes que dejó en herencia el Gobierno de Rajoy.

El domingo día 20, ante la dislocada situación que se vive en Madrid y las medidas de segregación de clase que el Gobierno de PP y Ciudadanos han tomado, muchos barrios de Madrid salieron a las calles, casi espontáneamente, a exigir más inversión pública en sanidad y educación. Es una pena que ninguna organización obrera, ni política ni sindical, se haya puesto al frente de la movilización que necesita la mayoría social, convocaron trastabilladamente (en el caso del PSOE de Madrid el término correcto es: patéticamente) para el día 27, por la presión recibida de la calle el anterior domingo. Da la sensación que ejercen de dique de contención ante la clamorosa necesidad de movilización para exigir justicia social y defensa de los servicios públicos.

Pero las instituciones siguen en su mundo: están enzarzadas en inhabilitar al Presidente de la Generalitat por unas simples pancartas, pero no mueven un dedo ante la corrupción crónica en La Zarzuela, ni ante el galopante desprestigio de la Justicia, a quien ni el Rey se quiere arrimar para la foto, ni ante la negligente gestión del Gobierno de la Comunidad de Madrid, más aún; el Presidente del Gobierno se prestó el lunes 21 al espectáculo pirotécnico que montó IDA, quien todo lo arregla con medidas represivas, pidiendo más guardia civil y más policía.

Desde Tribuna Socialista llamamos a la unidad de las organizaciones que se reclaman de la izquierda y de progreso, para frenar en seco la deriva que está tomando esta nueva crisis económica, pues lleva los mismos derroteros que la anterior, pero esta es de mayores dimensiones.

El Comité de Redacción