De Ucrania a la valla de Melilla. El mundo está interconectado y las decisiones que se toman en un despacho de la Casa Blanca en EEUU o del Kremlim en Rusia tienen sus repercusiones en forma de hambrunas, guerra y muerte. El auge de la extrema derecha y las oligarquías en sus múltiples formatos provoca miseria y genocidios. La cumbre de la OTAN en Madrid echa más leña al fuego: incrementar los presupuestos para armamento. En ausencia de socialismo, todo es barbarie. Mientras observamos atónitos como la ultraderecha se apodera de mundo y los derechos y conquistas sociales retroceden en el mundo occidental, la guerra de Ucrania está arrasando África con hambrunas provocando millones de muertos. la mayoría niños. En Etiopía, Kenia y Somalia, y más de 10 países africanos tienen más de 1,7 millones de niños que necesitan tratamiento. Las vidas de los niños del noreste africano y otros países como Níger o Chad están en peligro tras la crisis alimentaria y energética provocada por la guerra de Ucrania. Países en guerra como Sudán están causando millones de desplazados, y la subida de los precios de los combustibles, la crisis energética y el encarecimiento de alimentos básicos, generada en parte por el bloqueo comercial de las exportaciones de trigo ucraniano, sustento fundamental para la alimentación de un puñado de países, han generado una tormenta perfecta que derivará en un «huracán de hambrunas». Un tercio de las calorías que se consumen en gran parte de África provienen del trigo cultivado por dos países: Ucrania y Rusia. Las sanciones internacionales a Rusia provoca que Rusia no pueda exportar trigo, mientras que el trigo ucraniano no puede salir como consecuencia de la invasión y cerca de un 35% de las plantaciones ni siquiera se han podido llevar a cabo. Somalia importaba un 92% del trigo de Rusia y Ucrania, pero ahora mismo las líneas de suministro internacionales están hechas añicos. La situación es dramática. Esa carencia, sumada a las sequías, a los conflictos étnicos y a las enfermedades provocadas por el virus del sarampión o el cólera, entre otras catástrofes, está recrudeciendo los problemas de desnutrición infantil y defunciones por falta de comida en territorio somalí. Chad ha decretado ya la «emergencia alimentaria». De sus casi 6 millones de habitantes, un tercio se encuentra en peligro de muerte y necesita «ayuda humanitaria urgente». Casi el 50% de los habitantes chadianos viven en pobreza extrema, situación que se recrudecerá en los próximos meses ante la crisis alimentaria despertada por la invasión rusa de Ucrania. Mientras que Europa y Estados Unidos sufren las consecuencias de la guerra de Ucrania mediante un incremento general de los precios de los alimentos y la energía, en África la crisis alimentaria se suma a las guerras en la región, el expolio de sus recursos naturales por parte de occidente y una sequía sin precedentes está culminando en malnutrición, enfermedad y muerte. Y mientras la comunidad internacional se ha volcado para atender las necesidades de la población que huye de la guerra de Ucrania, los fondos necesarios para abordar la ayuda humanitaria de los conflictos en África decrecen, y el número de refugiados y desplazados aumenta vertiginosamente. Muchos de esos desplazados subsaharianos intentan llegar a Europa para salvar sus vidas. El calvario para llegar a Europa incluye la travesía del desierto, sin comida y sin agua, y una vez llegan a Marruecos, la ocultación de la policía marroquí en bosques cercanos a la frontera y finalmente el salto a una valla que señala la frontera entre la muerte y la esperanza de un futuro mejor, y cuya vigilancia el gobierno español la ha cedido a la policía marroquí, como parte del acuerdo mediante el que España retiraba el soporte al pueblo Saharaui y Marruecos se comprometía a evitar las oleadas migratorias a Europa por esta vía. Mientras se decide la apertura de una comisión de investigación que arroje luz sobre la masacre de al menos 23 muertos en la valla de Melilla, todo apunta a que los casi 2000 migrantes que intentaron saltar la valla eran de origen Sudanés. que huían de la guerra en busca de asilo político. Sin embargo, lo que encontraron fue a una policía marroquí que actuó con toda contudencia, incluso en territorio español para evitar la entrada a Europa. Como comprenderán, el asunto es lo suficientemente complejo como para abordarlo en unas pocas líneas. No hablo de las políticas de los países europeos (sobre todo Francia) en África, o el papel de los omnipresentes EEUU y ONU en todos los conflictos bélicos que se mantienen (de forma silenciosa) en nuestro vecino continente. Pero lo que sí quiero manifestar es la necesidad de invertir en desarrollo en los países africanos, en invertir en suficiencia alimentaria y médica y en la necesidad de establecer un corredor humanitario para los desplazados y refugiados que huyen del hambre y la guerra. Mientras tanto, la cumbre de la OTAN que se celebra estos días en Madrid no establece ninguna de estas prioridades. Al contrario, la OTAN aprobará esta semana en Madrid un aumento sin precedentes de sus capacidades militares. La fuerza conjunta de muy alta disponibilidad (VJTF) pasará a tener de 40.000 a 300.000 soldados, listas para ser desplegados en cuestión de días en caso de necesidad, sobretodo en el flanco este. La respuesta a la hambruna y la guerra no puede ser más guerra. Para cerrar el paso a la ultraderecha no nos podemos parecer a la ultraderecha. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere aprovechar la cumbre para reforzar militarmente la defensa del flanco sur ante la inestabilidad del Sahel y por las dudas sobre el paraguas de Defensa que cubre a Ceuta y Melilla. El Tratado de Washington recoge la protección para territorios en Europa o América, lo que en teoría deja fuera a los enclaves que se encuentran en el continente africano. Sea como fuere, los compromisos de la OTAN son de rearme, y para financiar el despliegue en el Este, la protección del sur, las misiones, la ayuda a Ucrania y sostener los niveles de defensa pactados, hace falta mucho más dinero. Desde 2014, los aliados han invertido 350.000 millones de dólares, y van ocho años consecutivos con aumentos en Seguridad y Defensa. España es el país que menos invierte (1,02 % del PIB, la mitad de lo comprometido) a pesar de las dificultades económicas y las sucesivas crisis. Ahora, a partir del 2022, Stoltenberg ya ha avisado que el 2% del PIB se considera “el suelo y no el techo” de los presupuestos de que cada país ha de invertir en defensa. Si nada cambia, cambiaremos pan por misiles o lo que es lo mismo, un pacto de rentas para contener la inflación y financiar la guerra desde occidente, mientras la gente que huye de las mismas mueren en vallas como la de Melilla.
Los resultados de las elecciones andaluzas han dado una victoria contundente al PP en una plaza de tradicional voto socialista. Las mayorías absolutas del PSOE de 2004 y 2008 han ido reduciéndose hasta llegar a la amplia victoria popular de 2022. A partir de 2004, el PSOE ha ido perdiendo base electoral, comenzando un declive que viene explicado en gran medida por la aplicación de políticas, tanto a nivel estatal como autonómico, contrarias a los intereses de sus bases tradicionales. Los escándalos de corrupción seguramente pasan factura sobre todo a la izquierda, pero lo más importante es sin duda la valoración que hace el electorado de izquierdas sobre la mejora de condiciones de vida y trabajo a consecuencia de la aplicación de políticas de los gobiernos de izquierda. La crisis financiero – inmobiliaria de 2008 -2014 y el pacto con el PP para priorizar el pago de la deuda supusieron una pérdida por parte de la socialdemocracia de sus bases. Circunstancia, que se puso de manifiesto con el movimiento 15M. Este movimiento surgió como reacción a la precariedad y a las condiciones económicas de las clases medias y trabajadoras. La crisis bancaria, el elevado endeudamiento público y privado, la corrupción política, el alto déficit en las administraciones autonómicas y municipales y las políticas de reducción del gasto social dieron lugar a que un sector del electorado de izquierdas buscara construir otras organizaciones que defendieran un cambio de modelo productivo y una renovación democrática. Podemos capitalizó la movilización y monta plata- formas con representación en las asambleas locales autonómicas y generales. Asimismo, se montó Ciudadanos, frente a un PP acosado por la corrupción, sobre dos ejes programáticos: la unidad de España, frente a las demandas de autogobierno de los nacionalismos catalán y vasco, y la lucha contra la corrupción. El triunfo de la moción de censura al gobierno del PP y la formación del gobierno de coalición con Unidas Podemos, apoyados en los partidos nacionalistas del País Vasco, Navarra, Cataluña y las plataformas de la España despoblada, marcaron un intento de revertir las políticas de derechas frente a la crisis y cambiar el modelo de crecimiento basado en la especulación, el turismo de baja calidad y la devaluación salarial. Entre 2015 y 2019 las coaliciones de izquierda recuperaron gobiernos locales y autonómicos. Pese a los procesos internos del PSOE, en las anteriores elecciones andaluzas de 2018 el PSOE se mantuvo como el partido más votado en tres de cada cuatro municipios, aunque no logró gobernar en Andalucía, pero en estas elecciones el PP ha sacado mayoría absoluta y ha doblado los votos y los escaños. Son varias las causas que nos han llevado a esta situación. Por una parte, el hundimiento de Ciudadanos, partido que ha demostrado que su verdadero y principal proyecto era el nacionalismo españolista. Por otra, la falta de un claro proyecto federalista democrático y republicano en las filas de la izquierda, que dé solución a la diversidad de los pueblos y culturas de España. Circunstancia que ha facilitado el crecimiento del apoyo a las opciones españolistas, frente a la crisis del modelo territorial, cuyos representantes genuinos son las derechas. Asimismo, el Partido Popular ha sabido esconder su radicalidad derechista y se ha presentado como moderado utilizando hábilmente a VOX y su campaña. Por último, la crisis de las plataformas de Podemos y la división de las organizaciones y plataformas a la izquierda del PSOE han desmovilizado y desperdiciado votos de la izquierda y han favorecido, debido al funcionamiento del sistema electoral, al Partido Popular. Las crisis en las plataformas de Podemos, la división en las organizaciones a la izquierda del PSOE y el desencanto de la ciudadanía de izquierdas, por el incumplimiento de las promesas electorales de sus organizaciones, da lugar a la abstención, que, en el caso de Andalucía, se ha concentrado en los electores de izquierda. Siendo posible que la confusión y la falta de posturas claras frente a la crisis del modelo territorial hayan propiciado un pequeño transvase de votos de la izquierda al PP. Con todo, este no puede decirse que haya sido importante, ni muchos menos, que vaya a consolidarse necesariamente. La pandemia ha sacado a la luz las debilidades de nuestro sistema sanitario y la fragilidad de los servicios sociales, sobre todo en lo que respecta a la atención de los mayores en las residencias de la tercera edad y a la problemática de la juventud respecto al empleo y la vivienda. También, se han puesto en relieve las dificultades de nuestro modelo económico de cara a un crecimiento sostenible ecológicamente y justo socialmente. A pesar de los esfuerzos para evitar los efectos de la pandemia en la economía, en actualidad todavía no hemos recuperado los niveles de inversión en sanidad, educación y servicios sociales anteriores a la crisis de 2008. Los fondos europeos destinados a la recuperación parecen haberse quedado ofuscados por el aumento de los costes de la energía, la inflación y las consecuencias de la guerra de Ucrania. Es evidente que tanto la crisis sanitaria, con sus efectos sobre la salud y la economía, como la guerra en Ucrania y sus consecuencias sobre el nivel de vida de los ciudadanos, fundamentalmente los trabajadores europeos, han tenido influencia en estos resultados. Con el gobierno español alineado, junto con el resto de los gobiernos europeos, tras los EE. UU. y la OTAN, que van aumentando el presupuesto para la guerra y el rearme y, aparecen empeñados en la prolongación del conflicto bélico, más que en la negociación para terminar con el mismo, es difícil explicar las políticas relativas a la mejora del mercado de trabajo del gobierno central, como el aumento del salario mínimo o la disminución de la precariedad en el empleo y la disminución del paro. Con la inflación disparada y las perspectivas de recuperación abortadas a consecuencia de los efectos de la guerra, ha aumentado la inseguridad sobre el futuro de las clases medias y trabajadoras. Todo esto, unido a la crisis constitucional del sistema de las autonomías, que se abrió con el procés catalá y que no esta solucionada, sino agravada por la coyuntura económica y los problemas de financiación de los gobiernos autonómicos y locales. Problemas de financiación que previsiblemente se verán agravados si se destinan más fondos al rearme y a la guerra. En esta guerra, como en todas, no hay pueblos ni ciudadanos vencedores, todos somos perdedores y sopor- tamos el empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo, especialmente en Europa y el norte de África. La confusión y la falta de políticas claras de redistribución de la renta y de un crecimiento equitativo, así como una apuesta clara contra la guerra y por la paz son el caldo de cultivo del crecimiento del voto de la derecha. El PP no se ha regenerado, ni ha moderado sus posiciones en materia de libertades democráticas, ni respecto a la defensa de los sistemas públicos de educación y protección a la ciudadanía, continúa siendo el mismo partido que utilizo el aparato del estado para ir a por sus adversarios políticos. Sigue siendo el mismo partido que se niega a renovar el poder judicial porque lo utiliza políticamente para reconquistar poder y el gobierno. Los resultados de estas elecciones no son directamente exportables a las futuras contiendas electorales tanto locales, como autonómicos o generales, pero si que son un aviso al PSOE y a las izquierdas, de la posibilidad de perder los gobiernos en un futuro cercano. No todo está perdido, pero es preciso un giro en el partido socialista que recupere políticas de recuperación y transformación del modelo productivo justas, que sean transparentes y mantengan y profundicen las conquistas sociales en educación, pensiones, sanidad, condiciones de trabajo, que avancen en conquistas democráticas y libertades y apuesten decididamente por la paz y contra el rearme, tanto en Europa como en el norte de África. Que introduzcan medidas de regeneración democrática y abran, ya de una vez, un serio debate sobre federalismo y financiación de las Comunidades Autónomas. Somos socialistas del sur de Europa y estamos obligados a defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajar por una solución pacífica a los conflictos y no mediante el armamento y el impulso de la guerra.
Marta Climent Viguer Trinidad Piquer Campos Valencia
No podemos mirar para otro lado ni guardar silencio ante la barbarie. Tal cosa sería impropia de personas que dicen ser socialistas, progresistas, de izquierdas. Lo ocurrido en la valla de Melilla el pasado viernes día 24 es un crimen, como los de guerra. Esta acción de la gendarmería marroquí no se puede justificar, bajo ningún concepto; por encima del respeto a la vida humana no se pueden poner las normas, las leyes ni la soberanía (en marruecos la soberanía no es precisamente del pueblo). De la misma manera que es injustificable la acción de la Guardia Civil española que, mientras los desesperados subsaharianos se amontonaban sobre las concertinas de la valla, se dedicaban a lanzarles pelotas de goma a bocajarro ¿qué acción violenta había que reprimir?, la misma violencia que ejercían los 15 muertos que el 6 de febrero de 2014 trataban de llegar a la playa del Tarajal en Ceuta, que tan solo nadaban para intentar salvar su vida. Asombra escuchar las declaraciones del Gobierno español. Del Gobierno de Marruecos, sometido por una dinastía sátrapa no sorprende, aunque han pasado una línea que nunca se debería trasgredir; por el crimen cometido y por el desenlace de esconder los cuerpos en una fosa común, sin autopsia ni identificación. ¿Dónde ha quedado el respeto a los Derechos Humanos? Este crimen se ha cometido a las puertas temporales de la cumbre de la OTAN en Madrid. Tribuna Socialista no somos neutrales ni tomamos posición por esta estructura militar que, con unas formas u otras, lleva en España, y España vinculada a ella, desde 1953, como ya explicitamos en la editorial del número 134 de Tribuna Socialista. Es un error caer en el frentismo. Nuestra posición está del lado de los pueblos; por eso exigimos la retirada inmediata del ejército de Putin de suelo ucraniano y decimos no a la Guerra, decimos no a cualquier guerra que se lleva por delante la vida de civiles y de soldados de ambos bandos, hijos de familias trabajadoras, en este caso rusos y ucranianos. Pero la guerra contra los pueblos y los menesterosos toma muchas formas. Las “armas” económicas de los oligarcas, imperialistas y explotadores de toda laya tomaron la forma de reformas laborales en 2010 y 2012 y tuvieron como consecuencia la destrucción masiva de derechos y calidad de vida de los millones de trabajadores y trabajadoras de nuestro país; devaluaron y precarizaron el empleo, empujando a millones de ciudadanos a las puertas de la pobreza, cuando no a la pobreza misma: recordemos que hoy el salario más frecuente en España es de 1.357 € en 14 pagas, 357 € más que el SMI. Un 32% inferior al engañoso salario medio (que se halla contando salarios como el del Gobernador del Banco de España, quien en 2021 obtuvo un sueldo anual de 214.956,01 €). En paralelo a la Guerra en Ucrania, recorre toda Europa una ola inflacionaria provocada por la especulación de los carburantes, la energía y los alimentos, entre otros productos de primera necesidad. La reacción de los gobiernos, de todos, no ha tenido ni por asomo la contundencia que los cuerpos de represión han ejercido en la valla de Melilla. La respuesta está siendo de parches. Respuesta que eso que llaman los mercados se está tomando a risa, pues tanto las rebajas fiscales como las subvenciones del Gobierno español han aplicado a los carburantes han sido absorbidas por los oligarcas de la luz, el gas, el petróleo… Ante esta situación, en su conjunto, es llamativo el silencio de las organizaciones que se reclaman de la izquierda; políticas y sindicales. Han puesto sordina a sus quejas. Tienen la misma actitud que Podemos, IU y el PCE (miembros también del Gobierno) que se quejan, dicen no estar de acuerdo con esto o con aquello y punto. Los derechos sociales y laboral es no se consiguieron con cortes mediáticos y declaraciones de intenciones. Lo que está ocurriendo e muy grave.Estamos en una etapa de crecimiento armamentístico muy peligroso. Es llamativa la docilidad con la que la Unión Europea se está subordinando a los intereses de los EE.UU.; el gran beneficiario con el incremento de los presupuestos para armamento y con las restricciones a la compra de gas y petróleo a Rusia es EE.UU., quien está incrementando exponencialmente sus ventas de gas licuado a España y al resto de países de Europa. ¿Tendrá estos relación con la maniobra de la Administración Biden para que España gire en su política respecto al Sahara? ¿a quién beneficia si Argelia corta o incrementa el precio del gas que consume España? El hecho de que el Gobierno de Rajo y en 2014 aceptase incrementar el presupuesto en defensa al 2% del PIB, compromiso que el Gobierno actual está por la labor de cumplir a rajatabla, es una bomba para los servicios públicos del Estado español, ya de por sí muy deteriorados por la crisis económica de 2008 y por la pandemia de 2020/2021. Los ataques se anuncian últimamente, pero parece que no escuchamos: los organismos internacionales dicen que los gobiernos tienen que reducir su deuda pública y que tiene que rebajar el déficit público. Es decir, que hay que amortizar deuda y que no se pueden endeudar más para cubrir las necesidades sociales. No olivamos la reforma constitucional del Artº 135.3. Todo ello a la vez que van a duplicar el presupuesto en Defensa para alcanzar los 23.000 millones de euros (el equivalente al 2% del PIB actual), desde los 9.700 de este año.Está claro de dónde va a salir el cuadre de las cuentas: de Sanidad, de Educación, de Dependencia y de Pensiones. Pero no están dispuestos a cuadrar las cuentas exigiendo que la banca privada devuelva los 100.000 millones de euros públicos que se le dieron (65.000 en efectivo para el saneamiento + 35.000 de la Sareb). Como se resisten a cumplir el compromiso legal de realizar una Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, para saldar la deuda de más de 103.000 millones con las pensiones, por el uso indebido del dinero de las pensiones para otras partidas que debieran haber sido asumidas con dinero de los impuestos. Lo ocurrido en la Valla de Melilla nos da la pauta de hasta dónde están dispuestos a llegar para defender sus intereses la minoría social que dirige el mundo. La pena es que esto solo es posible por la colaboración de los dirigentes. La emigración, en este caso africana, es producto de la destrucción de estos países llevado a cabo por las potencias imperialistas europeas y sus multinacionales que explotan las riquezas de estos países, empujando a la emigración a su juventud y utilizan después a los emigrantes como mano de obra barata y sin derechos.
José “Pepe” Sayagués es funcionario, del Cuerpo Ejecutivo del Servicio Postal en CORREOS. Se afilió a UGT en 1977 y el mismo año funda la Sección sindical de UGT Correos de Ferrol. En 1979 pasa a representar a la UGT en la Comisión Estatal del Personal Postal (Correos) designado por la Ejecutiva Estatal del Sindicato Correos UGT. En 1982 participa en la fundación de la FSP-UGT y es legido Secretario Acción Sindical en la Permanente Estatal del Sindicato de Correos en la nueva Federación. Desde 1996 es el Secretario Federal del Sector Postal de la UGT. Desde 1994 es miembro del Consejo Asesor Postal (máximo órgano institucional de carácter consultivo del sector postal en España compuesto por representantes del gobierno, operador público postal, consumidores, empresarios, sector privado y sindicatos). Entre otras responsabilidades en el ámbito internacional, es representante Sector Postal de UGT en PTTI Internacional Postal, Telegraph, Telephone.
Pregunta: En 2009, Correos tenía una plantilla de 64.037 trabajadores y trabajadoras, la última cifra a la que hemos podido acceder, según el Informe Anual de 2020, la plantilla era de 52.456, es decir, se han perdido 11.581 puestos de trabajo en la última década, un 18%. ¿A qué se ha debido esta merma?
La reducción de personal se debe a varios factores. Si bien la dirección lo achaca a la caída de la carta por la sustitución electrónica, esto no es del todo cierto. El descenso de las cartas era algo que se estaba anunciando desde antes del año 2000 por el desarrollo de Internet. Correos tiene lo más difícil en una empresa como la nuestra (la red de carteros y la red de oficinas) con esa estructura encontrar productos para distribuir en cualquiera de las dos redes es lo más sencillo. Sin embargo, los gestores que han pasado por nuestra organización en todo ese tiempo, salvo honrosas excepciones, se han acomodado a cuadrar las cuentas con reducciones de personal en lugar de hacer lo más obvio buscar nuevos negocios compatibles con nuestra actividad.
Además, la política de clientes igualmente está siendo un fracaso. Recientemente leíamos en la prensa que la empresa adjudicataria de la entrega de notificaciones del Ayuntamiento de Madrid tenía una serie de problemas por falsificaciones de firmas en la entrega de las multas de tráfico. Los carteros coincidimos en nuestro día a día con los repartidores de otras empresas, y vemos como ellos sí reparten las cartas de los clientes más importantes: empresas eléctricas, de gas, etc. ¿Qué ha sucedido con nuestra fuerza comercial?
Asimismo, los directivos de Correos no han entendido Internet, por ejemplo; hoy todas las devoluciones de las compras de internet y una parte importante de las entregas se pueden hacer en cualquier local comercial: Ferreterías, ortopedias, tiendas de ultramarinos, etc. Y nuestras oficinas cada vez con menos contenido.
P: En los últimos diez años, la inflación ha subido un 12,77%. ¿Cómo han evolucionado los salarios para los trabajadores y trabajadoras de Correos?
Históricamente todos los empleados del sector público tenemos año a año una pérdida de nuestro poder adquisitivo (siempre nos suben el salario por debajo del IPC) ya hemos perdido la cuenta de la cantidad. Cuando la situación llega a un límite difícilmente soportable lo más que se le ocurre al Gobierno de turno es compensarnos con otro tipo de regulaciones como el otorgarnos días por antigüedad. La pregunta es ¿para qué queremos más días libres si no tenemos suficientes recursos económicos para SATISFACER NUESTRAS NECESIDADES BASICAS?
Lo realmente insólito es que a esta fecha y con la inflación al 9% en Correos todavía no nos han aplicado la subida pactada para el año 2022 y estamos en el mes de junio. ¿Con qué motivación acuden los trabajadores al puesto de trabajo?
P: Los días 1, 2 y 3 de junio, UGT y CCOO habéis llevado a cabo una huelga y manifestaciones con un gran seguimiento. ¿Cómo valoras la respuesta de los trabajadores y trabajadoras de Correos a la convocatoria sindical?
La valoración de nuestro sindicato y la de los compañeros de CCOO es de que la huelga ha sido un éxito. Y la movilización un éxito sin parangón con una manifestación el día 1 que puede calificarse de histórica ya que hemos conseguido inundar las calles del centro de Madrid con 20.000 trabajadores enfundados con camisetas amarillas (el color del servicio público postal) reunidos en torno a la reivindicación y el lema de “Salvar el Servicio Publico Postal”.
La huelga y manifestación, se producen después de cuatro años de gestión de un equipo directivo encabezado por Juan Manuel Serrano, una persona sin conocimientos ni experiencia en gestión empresarial que, si ya suscitó dudas por tal razón en sus inicios, ahora ya podemos decir sin temor a equivocarnos que el balance es no solo negativo sino catastrófico. Correos está cerca de la ruina y este es un dato objetivo carente de esa subjetividad que se nos achaca a los sindicatos en nuestras percepciones. En ese sentido podemos señalar algunos aspectos incontrovertibles
– Una caída de actividad que no tiene parangón.
– Los nuevos negocios no llegan a las carterías.
– Los paquetes y parte del negocio más rentable se pasan a la filial Correos Exprés.
– Las instalaciones de la matriz han sido vaciadas para ser ocupadas por la filial.
– Reducciones de plantilla (7.000 empleos en cuatro años).
– Pérdidas económicas como nunca habíamos conocido.
– Créditos para pagar las nóminas.
– Una apuesta por el empleo precario mediante contratos a tiempo parcial.
Y un largo etc.
Suponemos que ni el Gobierno, ni la SEPI se habrán sorprendido de esta movilización (la primera en cuatro años) porque llevamos tres años denunciando, por activa y pasiva, que la deriva suicida a la que Juan Manuel Serrano estaba llevando a Correos solo conducía a la catástrofe. Todo aquello que predecíamos desde UGT y CC.OO., que iba a suceder, ha sucedido. Y lo peor es que ni los órganos de control (Ministerios concernidos) ni el Gobierno, como garante corrector final de las desviaciones, han tomado decisiones a tiempo para salvar el desastre. Antes al contrario ha existido una extraña actitud, Tancredismo, por parte del Gobierno permitiendo que Correos construya una realidad virtual con un escenario distópico dibujado mediante un derroche económico insultante en campañas de publicidad. Todo, bajo la premisa falaz de que las cartas han muerto (falaz porque es una media verdad interesada para fabricar una mentira que posibilite desguazar un servicio público y una empresa que siempre ha respondido a los desafíos y evoluciones tanto económicas como tecnológicas). El proyecto difundido por Juan Manuel Serrano (que no aparecía en el programa electoral del PSOE ni tampoco en documento alguno conocido del actual Gobierno) partía de la reconversión de Correos en una simple empresa de logística y paquetería mediante la cual desarrollar proyectos de negocio, en algunos casos tan exóticos como disparatados (véase el anuncio de entrar en la privatización de Correos de Brasil previa entrevista de Serrano con Ministros de Bolsonaro) amén de otros, basados en ensoñaciones y ocurrencias de no sabemos qué gurús y lobbies económicos sobrevenidos al calor de una empresa pública que en 2018 manejaba una actividad de dos mil millones de euros (de los que el 65% procedía de las actividades postales que se daban por muertas).
P: En vuestros comunicados venís señalando que el problema en Correos es un “conflicto político”. ¿Podrías explicar por qué? También habéis dicho que se está desmantelando el servicio postal público. ¿Qué está ocurriendo? ¿Hay riesgo de privatización?
La mala gestión de Correos ha devenido en conflicto político porque Correos es (al margen de su naturaleza de empresa pública) el operador responsable de prestar el Servicio Postal Universal y además cumple con un papel muy importante como lo es el de vertebrar nuestro país y ser un agente para el desarrollo económico y social. Como ocurre en cualquier país desarrollado de nuestro entorno. Precisamente todo esto, que está en la esencia de nuestro trabajo, se ha abandonado en los últimos años pretendiendo que Correos sea una simple empresa más del sector de la logística y paquetería. Baste un ejemplo para que alguien con sentido común reflexione. ¿Qué empresa de paquetería y de logística convencional puede sustituir el papel que desempeña Correos y el Servicio Público como garante en el ejercicio del derecho democrático al voto en las elecciones?
Correos, como operador postal, tiene una logística inherente a funcionamiento y la paquetería es una actividad que se lleva desarrollando desde siempre, aunque ahora Juan Manuel Serrano intente disfrazarse de “innovador” desde un adanismo patético, diciendo que Correos debe orientarse a la paquetería. Antes de nacer Serrano Correos ya llevaba paquetes. Otra cosa es adecuar la organización a la explosión de la paquetería vinculada al e-commerce, algo que ya se venía haciendo antes de la llegada de este equipo directivo. Desde el sentido común no es posible conciliar el aventurerismo irreflexivo del señor Serrano y los “lobbies de interés económico” y gurús que lo asesoran (anótese aquí el papelón jugado por la Consultora Deloitte) con la decisión de desguazar (transformación le llaman) el sistema postal en nuestro país. actuaciones que definen un desconocimiento de la naturaleza de Correos y de las innegables potencialidades de futuro de esta empresa pública si se adoptaran decisiones racionales, reflexivas y sensatas basadas en un modelo evolutivo, gradual, consensuado y midiendo el impacto de las decisiones para evitar fracasos como el actual.
Por supuesto que hay riesgo de privatización. Entre otras cosas porque los que peinamos canas, leemos y viajamos, sabemos que las privatizaciones o se hacen por la vía directa de un gobierno implacable y ajeno a las consecuencias de ello o se abordan dilatando la decisión por la vía de promover las causas primero (el deterioro del servicio público) que lleven al efecto de privatizar como solución in extremis e irreversible para “salvar algunos muebles”. En Correos, por una decisión muy “particular” de Juan Manuel Serrano (y sus socios/consultores en la tarea) o bien por indecisión, desconocimiento o desidia del Gobierno, todo parece indicar que el camino es irreversible, si no hay una reacción de última hora de alguien con poder (y sentido común) que lo impida.
P: Correos cuenta, según el informe anual de 2020, con 8.381 puntos de atención: 6011 servicios rurales y 2370 oficinas. Son cifras que pueden competir con cualquier entidad bancaria e incluso en la España vaciada las mejora. ¿Podría Correos, en coordinación con el ICO, ser una alternativa del Estado al deterioro del servicio bancario que prestan las entidades financieras privadas?
Claro que Correos está capacitado para prestar servicios bancarios. Correos tiene unos sistemas informáticos punteros, tiene oficinas por todo el país, tiene personal suficientemente preparado por nuestra historia de Caja Postal, la colaboración posterior con Argentaria, BBBA y el acuerdo de comercialización con Deutsche Bank, etc. Correos en la actualidad presta un sinfín de servicios que también prestan los bancos como el cobro de recibos, los giros, los reembolsos, las remesas de emigrantes, tenemos acuerdos para ser el cajero de algunas entidades, entre nuestro elenco de productos hay varias tarjetas de recarga y crédito, etc. UGT ha reclamado, reiteradamente (por ejemplo, con ocasión de la Ley Postal 43/2010) desde que el gobierno socialista decidió el 13 de Marzo de 1991 que la Caja Postal dejara de depender de Correos y Telégrafos y rompió un modelo postal que siempre existió (y sigue existiendo en otros países europeos, caso de Francia, Italia, etc.) que además de una utilidad social incuestionable conlleva aportar capacidad y potencialidad en los retos de diversificación, de eficacia social y de eficiencia económica, que son desafíos aceptados en los Operadores designados como prestadores del Servicio Postal Universal, como es Correos en España.
Por otra parte, cabe apuntar que, en algunas reuniones sobre el tema bancario, Correos ha dicho que por la tesorería de Correos circulaba más cantidad de dinero por este tipo de prestaciones que el total de nuestros ingresos (por aquellas fechas 2.000 millones de €). Así pues, con la necesidad de diversificación seria, solvente y basada en proyectos creíbles que tiene Correos y dada la situación de la banca en nuestro país, que está reduciendo el número de oficinas y la atención al público, una solución de este tipo no debería ser difícil ponerse manos a la obra. Pero, insisto, con una seriedad, conocimiento del contexto y de lo que se tiene entre manos, del que hasta ahora se ha carecido.
Conclusión: Se puede afirmar que, si la situación y caos existente no se aborda con prontitud, algún día se estudiará en las Universidades el caso Correos. Cómo hundir una Empresa Pública y deteriorar un Servicio Público en cuatro años sin perecer en el intento y sin que nadie con responsabilidad política haga nada por evitarlo. Ya lo he dicho alguna vez, los 300 años de historia de Correos, el esfuerzo vocacional de miles de empleados postales para conseguir mantener el funcionamiento en niveles aceptables de un Servicio Público -uno de los más apreciados según las encuestas del CIS hasta hace poco- con sueldos bajos y condiciones laborables precarias, no merece este abandono político rociado de publicidad falsa y engañosa. En 1990 con ocasión de la reforma de La Poste, en Francia, en un acto en Paris -fui testigo- un ministro socialista dijo “en la reforma postal el modo de hacerla, es tan o más importante, que el objetivo”. Pues eso.
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