El Inicio de un nuevo tiempo.

Por María Iglesias Domínguez- Periodista

Unos días antes de la convocatoria de elecciones generales, en nuestro país se respiraba un clima asfixiante, en realidad el mismo que se respira desde que Casado fuera elegido líder de la oposición tras la dimisión de Rajoy; un clima que pone de manifiesto que a juicio de la derecha, sólo ella está legitimada para gobernar y para incluir esta afirmación en la reflexión que hoy les acerco,  me he basado en los datos de lo que sucedió al final del mandato de González, en  casi todo el mandato de Zapatero y desde que Sánchez ganará la moción de censura.

 

La última bronca antes de la convocatoria electoral, el relator, como si fuera una figura nueva  en España. La guinda del despropósito la ponían los nacionalistas  catalanes con su enmienda a la totalidad a los presupuestos más sociales planteados desde el inicio de la democracia… quizás pensaron que lo de convocar elecciones era un farol del presidente del gobierno porque compraron el discurso  fácil  de las derechas (PP y Cs) de que Sánchez estaba agarrado al sillón y no lo soltaría.

Por eso, las declaraciones institucionales en las que Pedro Sánchez  anunciaba el fin de la legislatura, una legislatura que ha durado apenas 9 meses, fue de gran expectación.

El inicio de la precampaña tuvo lugar en Sevilla y  durante el discurso de Sánchez pudimos escuchar algunas de las líneas que han marcado nueve meses de gobierno: Balance, empleo indefinido, presupuestos sociales, y compromiso de reeditar estos que no han salido adelante, si el 28-A gana las elecciones.

Si Pedro Sánchez tiene preparado su argumentario de campaña basado principalmente en su gestión y lo que le ha quedado por hacer, las derechas (PP, Cs)tienen todo un argumentario ensayado en el que el eje central irá de la traición a España por pactar con esos nacionalistas que han tumbado sus presupuestos, el Falcon, el colchón… todo vale para crear un clima de crispación que les llegue a los ciudadanos en forma de “ todos los políticos son iguales, la política no resuelve nuestros problemas” y desmovilizar al electorado de izquierdas.

Como era de esperar, tras los ataques de Rivera y Casado, el contraataque de Sánchez fue duro; el presidente acusó a Casado de tener «la lengua larga del insulto y las piernas cortas de la mentira». «Insulta porque no tiene argumentos», añadió, no sin afirmar que Casado pertenece al bloque de la involución, deseando que, «ojalá que la mentira y la crispación se vayan de la vida política».

Estamos en precampaña y esperar una campaña basada en la presentación de los programas electorales como antaño, es pedir la luna, si bien es cierto que elevar el tono de la bronca solo favorece a la extrema derecha que ya se ha instalado en Andalucía promoviendo leyes de retrocesos sin ningún tipo de pudor.

Con este panorama por delante, Pedro Sánchez optó por el “dejadme solo” a la hora de convocar las elecciones para el 28 de abril, fuentes de Ferraz confirman que ese será el esquema de la campaña que prepara el PSOE.

Los datos que maneja el PSOE, la valoración en relación al resto de líderes políticos y el valor añadido que se considera que tiene el  mandato de Pedro Sánchez  como presidente del Gobierno, son los elementos que se manejan en la dirección para hacer una campaña basada en Sánchez como un valor seguro

Por ello, el presidente  Sánchez se multiplicará por actos en toda España, con una campaña cargada de mítines y de encuentros sectoriales con distintos colectivos sociales. Sánchez será la imagen casi exclusiva de la acción electoral del PSOE, buscándose una campaña casi presidencialista, muy al estilo de Estados Unidos.

El objetivo de la campaña es la movilización del voto progresista, algo imprescindible para que el PSOE no sólo gane las elecciones sino que pueda gobernar.

A estas horas, sin duda, los convocantes de Colón estarán afectados por la decisión de la foto en la que se fotografiaron juntos los líderes de PP, Ciudadanos y Vox tras una manifestación convocada contra la negociación con Catalunya, una  foto que  refleja a la perfección el futuro Gobierno que le espera a España si los socialistas no logran una amplia mayoría.

Pero lejos de apelar a ningún voto del miedo, los votantes de izquierdas y viendo el panorama de Andalucía, si tienen claro el mensaje de que el PSOE, representa el único partido de izquierdas posibilistas en estos momentos que puede impedir volver a una España en blanco y negro y que sin movilización esa máxima no será posible.

El mensaje es claro, el electorado más progresista no pude quedarse en casa ese día y tiene que acudir a las urnas.

Otra de los lemas que al PSOE siempre le han funcionado bien, es el del voto útil, algo a lo que en esta ocasión es más difícil recurrir ya que tampoco les beneficiaria que Unidos Podemos se derrumbe de cara a futuros pactos para formar gobierno.

Por ello la llamada será clara: Votar al  PSOE es la única manera de que no gobiernen las tres derechas.

La otra petición irá dirigida a conseguir a los votantes de centro-derecha que no se siente cómodos con el actual PP o que se han visto decepcionados con  Ciudadanos.

¿Puede la campaña dejar claro ese relato?

En  el análisis que la Moncloa hizo de la pérdida de la Junta de Andalucía se señalan como errores principales la elección de la fecha y el tipo de campaña, de tono bajo, en el que se daban por sentadas la victoria y una movilización que no llegaron, mientras la Ultraderecha  amarró al grueso de su electorado pocos días antes del 2 D.

En estas primeras semanas de campaña además  se mezclarán actos de partido, como el viaje al sur de Francia para homenajear a los republicanos exiliados, con actividad parlamentaria antes de que las Cortes queden disueltas por la convocatoria de elecciones, el próximo 5 de marzo.

Si algo está claro es que el final de la presente legislatura promete mucha intensidad. El deseo del Gobierno de  apurar hasta el último Consejo de Ministros antes de convocar los comicios, el 5 de marzo, para aprovechar y aprobar normas de marcada relevancia, está agitando las aguas.

Sánchez pretende sacar adelante  medidas llamativas aprobadas en solitario por el Gobierno. Entre las más importantes se encuentra la contrarreforma laboral, la reversión de algunas de las medidas aprobadas en la reforma  Laboral aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy en el 2012.

Un auténtico pulso entre el Ejecutivo, ayudado por UGT y CCOO y los empresarios. La presión pública y la negociación discreta forman parte al mismo tiempo de la estrategia empresarial.

Los sindicatos, UGT y CCOO liderados por Pepe Álvarez y  Unai Sordo respectivamente, sostienen por su parte, que desde que se formó el Gobierno en junio pasado, han habido muchos meses de negociación que desde su punto de vista ya han madurado en un borrador casi firme de acuerdo que ahora simplemente debería convertirse en ley antes de que se celebren los comicios del 28 de abril.

El principal problema del Gobierno de Sánchez es que buena parte de las medidas de índole económico que se había planteado aprobar estaban incorporadas a su proyecto de presupuestos generales del Estado para este año y que ha sido rechazado en el Congreso.

Entre ellas algunas de las pactadas con Podemos en octubre pasado. Así, han quedado pendientes  las subidas de IRPF para las rentas del trabajo superiores a los 130.000 euros, el incremento del impuesto de patrimonio para las fortunas superiores a los 10 millones de euros.

Pero, entre todas las promesas y también los pactos con Podemos, la más significativa era la derogación de la reforma laboral, también prometida a los sindicatos  aunque en este caso, no tiene vinculación con las cuentas del Estado para este ejercicio.

Con el fin de no dejar promesas por cumplir,  Sánchez ha decidido optar por el Decreto ley que aprobará el último Consejo de Ministros antes de la convocatoria formal de las elecciones y que permitirá al Gobierno conciliarse con un sector relevante del tradicional votante socialista, el más afectado por las reformas del PP y asegurar de esta forma un voto que le es fundamental si quiere volver a Moncloa, el de los sindicalistas, un ejército que en primarias se movilizó junto a él.

 María Iglesias Domínguez es miembro del comité de redacción de Tribuna Socialista.

Empatía, política y juzgados

Próximos los días en que se celebre la vista que juzgará a miembros del anterior gobierno de la Generalitat, de la mesa del Parlament y a dos destacados miembros de la sociedad civil, se me viene a la cabeza esta palabra -empatía-.

Hay términos que parecen ponerse de moda. Los leemos y escuchamos por todas partes: resiliencia, asertividad, sororidad

Empatía no es tan novedosa como las voces reseñadas pero tampoco ha estado ahí siempre. No recuerdo ni una sola ocasión en que ese término se haya deslizado en esa imagen de nuestra propia vida que es el cine, más allá de los últimos, digamos, diez años. Ningún protagonista cinematográfico de nuestra juventud decía ser empático. Quizá sí lo era pero nunca se ponía nombre al concepto.

 

Llevo veinticinco años en el PSC. Es difícil poner un lema que resuma la actitud de tantos años de militancia. Sé de más de cuatro que destilarían sus años de activismo partidista en la palabra «lucha». Es encomiable. Aquel célebre poema de Bertold Brecht acababa diciendo que  «los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». Admiro sinceramente a quienes compendian su trabajo como una forma de lucha constante en aras de lograr un mundo más justo. Pero en mi caso concreto debo decir que no entiendo ningún tipo de lucha política sin empatía, pues creo que es la clave de nuestras relaciones humanas, y así he intentado que sea siempre mi «leit motiv» político.

El hecho de militar en el PSC –y antes en la JSC– tiene mucho que ver con la empatía. Como me explicó una vez un señalado militante, «el PSC nació para que no hubiera que elegir entre papá y mamá; entre un sentimiento de pertenencia y otro. Para compatibilizar ambos.» ¿No es eso también una expresión de empatía? ¿ser capaz de sentir ambos a la vez? Sentimientos concéntricos y yuxtapuestos de pertenencia. Esta es la realidad de una parte todavía importante de Catalunya. Y empatía es lo que necesitamos, ponerse en el lugar del otro, intentar saber por qué defiende lo que defiende y no otras cosas, ¡jamás despreciar la opinión del cincuenta por ciento de la población! Y menos decir que son un cáncer.

Eso, lógicamente, no significa ni mucho menos estar de acuerdo con todo y con todo el mundo. Pero el respeto por el punto de vista del prójimo siempre ha de sobreentenderse, y aún así no es suficiente; también hemos de esforzarnos por entender la persona.

Echo en falta en la política catalana esa empatía, esa voluntad de intentar entenderse con el contrario. Asumir que, incluso desde la discrepancia más absoluta, ¡el otro también cree que sus propuestas son lo mejor para Catalunya! La política se ha «tuiterizado», se ha convertido en un festival de «zascas» ovacionados por los tifosi propios, y no es eso la Política. No es eso ni de lejos.

Quizá esto se ve mejor si trasladamos esta idea a las relaciones personales.  Tratar como a apestados, como se ha reivindicado desde distintos sectores, a los presos y las presas, a quienes hasta hace unos meses eran nuestros compañeros y compañeras de Parlament, Govern o sociedad civil aporta poco a la imprescindible normalización de nuestra realidad política.

Mucha tinta (y mucha bilis) se vertió a propósito de mi visita a Estremera, realizada, lo dije muchas veces, en términos estrictamente personales. Luego ha habido más visitas de otras personas, también de mi partido. Esto siempre es así. No me duelen las pedradas que me cayeron, desde todas partes, si aquel ejercicio de algo que no era sino empatía ha servido para que otras personas, de manera natural, hayan seguido esa misma senda.

Mantener una postura de acercamiento y entendimiento con aquel que no opina como uno mismo siempre aporta más que el encastillamiento en la propia trinchera. La empatía, en el fondo, no es una actitud moral sino práctica: es más útil para arreglar las cosas.

Por ejemplo, cuando una compañera, emocionada, te explica en sede parlamentaria una experiencia traumática de acoso sexual, no reclamo ni tan solo una actitud feminista ante tal situación… solo empatía…

Y hablando de feminismo, en esta especie de ceremonia de la confusión que vamos sufriendo y que tendrá su punto álgido en la próxima vista, reclamo y me reclamo especial empatía hacia dos personas, hacia dos mujeres: Carme Forcadell, encarcelada en Mas d’Enric, y Dolors Bassa, presa en Puig de les Basses. Cuando se escriben estas líneas, ya en Madrid a la espera de testificar en el juicio.

La expresidenta del Parlament y la exconsellera de Trabajo sufren la doble pena que supone ser presas y mujeres. Ambas, además, tuvieron que escoger cárceles lejanas a sus domicilios para poder disponer de algo tan elemental como una celda o una ducha individual. A diferencia de sus compañeros hombres, clasificados en módulos según tipo de preso, han compartido espacios comunes con narcotraficantes, asesinas o ladronas. Sé que ambas mujeres son fuertes y que serán valoradas por sus compañeras, pero esto no era necesario.

¡Empatía!

Carlos Castillo Rosique

Diputado PSC al Parlament de Catalunya

 

El diálogo y la negociación necesarios

El pasado 15 de febrero Pedro Sánchez convocó elecciones generales tras perder la votación de los presupuestos generales para el 2019 en cortes.

Pedro Sánchez fue atacado por la derecha desde el minuto cero. Tras ganar la moción de censura, y el correspondiente desalojo del PP del Gobierno, a la mayoría social se le abrió una luz de esperanza, había posibilidades reales de ver satisfechas las demandas que Rajoy negaba, mientras aplicaba con puño de hierro todas las reformas que las clases pudientes deseaban.

Ni el PP ni C,s reconocieron la legitimidad de su Gobierno. Debían impedir a toda costa que el Gobierno socialista  llevara a cabo la derogación de la reforma laboral y la reforma de las pensiones del 2013 o que reformara el Atc. 315.3 del código penal, la ley mordaza o toda la lista de compromisos que había contraído durante su campaña de primarias.

La sensación de que se han perdido 8 meses, existe en amplias capas de votantes socialistas. Habrá que trabajar duro y adquirir compromisos, sin ambigüedades, si queremos ganar las próximas elecciones para evitar la nueva oleada de recortes que tienen preparadas los poderes económicos internacionales, FMI, BCE etc.

Pero, sobre todo, no podían tolerar  que el conflicto catalán encontrase soluciones mediante el diálogo y la negociación, sacándolo de la vía judicial al que fue avocado por Mariano Rajoy y sus acólitos.

No solo la derecha neofranquista, abiertamente declarada, se muestra contraria al diálogo y la negociación. «El fuego amigo»,  de la vieja guardia encabezada por Felipe González y Alfonso Guerra, expresan la parte más arraigada del estado, para que el enfrentamiento se produzca. A estas declaraciones se suma la resolución del Parlamento extremeño, cuyo presidente de comunidad es socialista, las declaraciones de García Page;  Lambán y Ximo Pons nos hacen ver cómo. Los de dentro de nuestras filas, que ayudaron a que Mariano Rajoy formara Gobierno en el 2016, coinciden hoy con los que convocaron la fracasada manifestación en la Plaza de Colón de Madrid, el pasado 10 de febrero contra Pedro Sánchez llamándole golpista, traidor y acusándole de defender la línea trazada por ETA.

A la lista de los que se oponen al diálogo y la negociación hay que añadir al Rey Felipe VI, que en el mismo momento en el que están siendo juzgados los políticos catalanes, interviene con una declaración intransigente, que parece tener el objetivo de influir en la mesa del Tribunal Supremo.

El pasado 9 de enero enviamos una carta al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que  en la actualidad  han firmado más de 800 militantes. Dicha carta llevaba por título «Diálogo y negociación frente a judicialización y represión».  Más allá del apoyo de los militantes socialistas, creemos importante resaltar el apoyo de la ciudadanía.  La Vanguardia publicó el día 17 de febrero una encuesta en la que solo el 13,5%  optaba por aplicar el art. 155, mientras que un 78,5 % prefería el diálogo entre gobiernos.

«Diálogo y negociación» son necesarios para evitar el enfrentamiento y para llegar a  acuerdos que sirvan para resolver las demandas que la mayoría social está reclamando. Solo así podremos parar los ataque que están recibiendo nuestros derechos y libertades.

José A Iniesta.

TS Barcelona

Crónica del acto anual de Tribuna Socialista

El día 16 de Febrero celebramos el acto anual de TS en la Agrupación PSOE-Madrid Centro. Allí estuvimos compañeros de Cataluña, Euskadi y Madrid, en una reunión productiva y con un debate abierto e interesante, donde salieron a relucir distintos temas de la actualidad.

Iniciamos el acto con una salutación Chema Dávila, Secretario General de la Agrupación, concejal del Ayuntamiento de Madrid y precandidato a las primarias para la Alcaldía de Madrid. En su saludo, agradeció nuestra presencia, reiterando que dicha agrupación y él estaban a nuestra disposición y que como siempre era un placer recibir a TS. Como muchos militantes socialistas, se suma al deseo de tener un foro de opinión y debate como el que propone esta publicación.

El compañero Roberto Tornamira, excusó la inasistencia de los compañeros que tenían previsto acudir desde Andalucía. E hizo un breve recorrido por la historia de Tribuna Socialista, formación, enfoque e ideología, que ha llevado la publicación durante estos años y un análisis político de la situación actual y la importancia de foros, como lo es TS, donde, siempre desde un punto de vista de izquierdas, se analiza y se dan opiniones y análisis sobre el panorama político y social. Propuso una mesa para dirigir el debate, compuesta por: José Antonio Iniesta, de Cataluña, Iñaki Merino, de Euskadi y él mismo, de Madrid; propuesta aceptada por unanimidad.

Tomó la palabra el compañero Iniesta para entrar en materia, con el recorrido histórico de TS, recordando los inicios y la manera modesta en la que empezó, pero siempre con una línea editorial coherente a la que el tiempo nos ha ido dando la razón. Tribuna Socialista se ha posicionado en varios acontecimientos de la vida política, como con las cartas de apoyo a Zapatero, siendo Presidente del Gobierno, sobre el dialogo con ETA. El apoyo a Pedro Sánchez y con el “No es NO” y el giro a la izquierda, en el proceso federal de primarias de mayo de 2017. O, con la carta de apoyo, ya siendo Presidente del Gobierno, apoyando su política de diálogo y negociación con Cataluña. Defensa a ultranza del no a los gobiernos de la derecha y apoyo total a la moción de censura. Esas posiciones no nos han impedido discrepar del Gobierno de Pedro Sánchez, y mantener un posicionamiento claro sobre la situación de Venezuela; contrario al intervencionismo de los EE.UU. En definitiva, siempre defendiendo un criterio propio línea en la que se continúa y se propone continuar.

Tribuna Socialista  siempre ha optado por la unión de la izquierda, aunque en la época de su creación (2005) todo el mundo creía vivir en una situación de bonanza, pero como siempre el tiempo da la razón a quien la tiene, y TS vio venir los acontecimientos que nos llevaron a la situación que tenemos en la actualidad, nos recuerda el compañero Tornamira, nunca con oportunismos, pero si con una clara visión de la problemática, gracias al análisis reflexivo de los hechos y los datos, sobre la deriva de las distintas situaciones. No somos tertulianos, somos de la clase trabajadora y por tanto conocedores de las situaciones reales por experiencia vivida.

En la situación actual, volvemos a ofrecer nuestro apoyo al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ante el ataque a ultranza de la derecha y las críticas internas sobre el conflicto catalán, señalando los nombres de la camarilla de Estado, esos que siempre se sitúan como aliados de la minoría social. El partido es una herramienta para defender los intereses de la mayoría, en esta época en que la derecha se ha quitado su disfraz de demócratas y en el que la iglesia juega a su lado, como siempre.

Tribuna Socialista ve necesario un cambio de modelo de Estado. Nos declaramos republicanos. Pero de modo realista, democrática. No somos agitadores de banderas. Afirmamos que no cabe una reforma de la constitución, enfocada a un modelo federal con una monarquía.

Se han quedado muchas cosas por hacer, el blindaje de las pensiones dentro de la constitución, la reforma laboral del 2012, Ley Mordaza etc… El gobierno ha tenido demasiadas complicaciones y al no actuar como en su día actuó el PP, con contundencia en beneficio de sus representados, esos temas han quedado pendientes. A la derecha siempre le han interesado las confrontaciones, para desviar el interés de los temas reales.

Después de los temas tratados se abre un debate muy participativo, en el que se tocan los temas de cómo llegar a mas gente a través de TS, problemática en Cataluña, la importancia de las elecciones generales del 28 de abril; proceso electoral en el que nos podemos jugar los próximos años de derechos y libertades, la unidad de la izquierda pero real no solo para cuestiones puntuales. Y sobre todo una idea recurrente Gobierno de izquierda con ideas de izquierda.

Una vez terminado el debate, los compañeros del comité de redacción estatal pasaron a los temas organizativos:

-Ampliación del comité de redacción estatal con los compañeros Eduardo Hernández Oñate (Madrid) y María Iglesias Domínguez (Andalucía).

-Potenciación y creación de comités de redacción en Andalucía, Euskadi y Cataluña.

-Plan que facilite la maquetación a fin de tener un poco de agilidad en este tema.

-Establecer fechas determinadas de salida de TS, reuniones de los distintos comités de redacción y fecha de entrega de artículos y editoriales.

-Posibilidad de fijar un número determinado de páginas, siempre con flexibilidad y un número de palabras por artículo.

-Ley de protección de datos, encaminados a una mayor difusión.

Aprobada la ampliación del comité de redacción estatal con las incorporaciones de los compañeros antes citados, el Comité de Redacción Estatal queda compuesto por:

  • María Iglesias Domínguez (Andalucía)
  • José Antonio Iniesta Martín (Cataluña)
  • Baltasar Santos Fernandez (Cataluña)
  • Iñaki Merino Montes (Euskadi)
  • José Antonio Fernández Guerras (Madrid)
  • Eduardo Hernández Oñate (Madrid)
  • Roberto Tornamira Sánchez (Madrid)

Ana Rubio Encinas

Militante PSM- PSOE Agrupación de Leganés

Declaración de Tribuna Socialista

Madrid, 16 de febrero de 2019

A pocos meses de cumplir 14 años, Tribuna Socialista (TS) nos reunimos, en la Agrupación Socialista de Madrid-Centro, compañeros y compañeras de Cataluña, Euskadi y Madrid, para poner el común la situación política actual y orientar la acción de TS en los meses próximos.

Tribuna Socialista es una tribuna libre, una revista interactiva entre nuestros abonados y abonadas, cuyas publicaciones colectivas son producto del debate.

Se abre una nueva etapa, en la que hay que luchar para que se hagan efectivas las reivindicaciones de la mayoría social. Una etapa que viene marcada, una vez más en nuestra historia, por el acoso de la derecha más extrema contra el Gobierno Socialista. Una etapa de lucha para que el 28 de abril construyamos una mayoría de izquierdas parlamentaria que cumpla con todo lo que ha quedado pendiente y que defienda el Estado de Bienestar y los espacios de libertad que conseguimos construir tras la dictadura franquista, derechos y libertades que en los que llevamos años retrocediendo.

Son muchos los problemas de la mayoría social, abordados en estos meses pasados en los números de TS; problemas que continúan sin solución:

No se han despejado las incertidumbres y amenazas que generan los ataques lanzados desde las oficinas del capital financiero (FMI, BCE, OCDE,..) contra el Sistema Público de Pensiones. Insisten en que hay que reducir las pensiones, para continuar manteniendo las exenciones empresariales a las cuotas de la Seguridad Social. Nosotros perseveramos en defender que las Pensiones son salario diferido y sin duda los salarios son de los trabajadores; de los que contribuyeron ayer para que sus padres y abuelos tuviesen una jubilación digna y de los que contribuyen hoy y lo seguirán haciendo mañana, para que los trabajadores en activo de hoy puedan vivir dignamente en su jubilación. No cejaremos en apoyar las reivindicaciones de los sindicatos de clase, por la derogación de la reforma de Pensiones de 2013, así como en rechazar cualquier medida que atente contra el Sistema Público de Pensiones.

Está pendiente la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012. Reformas que han dado todas las facilidades a los empresarios, para devaluar los salarios; por la vía de los descuelgues salariales y por la más traumática de las vías; la destrucción de empleo con derechos, con la extrema facilidad para imponer los expedientes de regulación de empleo. Hay que recordar que en 2013 se superó la cifra de 6 millones de desempleados/as y que hoy aún tenemos 3,3 millones de trabajadores sin puesto de trabajo. Los empleos que se generan hoy son precarios, con bajos salarios y de corta duración.

Muy particularmente la reforma laboral del Gobierno del PP en 2012, dio carta blanca a las empresas, para imponer condiciones de trabajo a la baja, al dar preferencia al convenio de empresa sobre el convenio sectorial, llevando al extremo que los costes salariales sean el factor principal de competencia en la selva del mercado.

De la misma manera, al limitar a un año, en el Estatuto de los Trabajadores, el principio de ultraactividad, han provocado que cientos de miles de trabajadores estén perdiendo poder adquisitivo, pues basta con que las patronales dejen pasar los meses y los años sin negociar de buena fe, para que transcurran años con subida salarial cero.

Es preciso mejorar las condiciones laborales y sociales de los empleados y empleadas  que ejercen su trabajo en las distintas Administraciones Públicas. Para ello, hay que exigir el desarrollo del Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público (TREBEP). Igualmente es justa la reivindicación del derecho a la negociación colectiva efectiva, sin que vía Reales Decretos o leyes presupuestarias del Gobierno condicionen y modifiquen lo pactado en las mesas de negociación.

La calidad de los servicios públicos sólo es posible garantizarla a partir de la estabilidad en el empleo y la erradicación de la precariedad y la temporalidad; el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), ya ha condenado al Estado español por sus fraudes en la contratación pública, obligando a una reducción sustancial de la contratación temporal. Del mismo modo, la cobertura de la tasa de reposición debe extenderse al 100% en todos los ámbitos de la función pública. De estos déficits en el empleo público, el colectivo más ampliamente afectado es el de mujeres con cargas familiares, en una franja de edad de entre 40 y 55 años, las cuales reúnen la dualidad de sector ya precarizado y al mismo tiempo colectivo de difícil inserción laboral.

Los ataques que la derecha política, económica y mediática han llevado a cabo en estos años contra los derechos de la mayoría, han sido posibles debilitando a las organizaciones de los trabajadores y a la sociedad en su conjunto. Lo han hecho desde las instituciones de justicia: tribunales y fiscalía, en connivencia con el PP, abusando de la aplicación del Artº 315.3 del Código Penal, para criminalizar la huelga, única herramienta efectiva contra los retrocesos en derechos laborales. Se ha encausado a más de 300 trabajadores y trabajadoras, por el hecho de haber participado en la huelga informando de los motivos de la misma.

Se ha atacado al derecho de libertad de expresión y al derecho de movilización, con la “ley Mordaza”, para minimizar las protestas contra la política económica del Gobierno; el mismo Gobierno que salió del poder, por quedar acreditadas sus corruptelas, en junio de 2018, a través de la primera moción de censura de nuestra historia democrática que se salda con éxito. Se han censurado exposiciones artísticas, libros y obras de títeres. Se ha llegado a encausar a cantantes y cómicos, por sus letras y guiones. Es por ende necesario restituir las libertades derogando las leyes que las reprimen.

Tribuna Socialista, se ha posicionado nítidamente a favor del cambio de modelo de Estado. Estamos convencidos de que es la República el modelo que necesitamos en este siglo XXI. Lo planteamos democráticamente, aunque ello confronte con la actual Constitución monárquica. No sería democrático no poder plantear políticamente un cambio constitucional por el hecho de que lo impide la vigente.

Solo el debate social abierto y en libertad traerá la República, mediante el convencimiento de la mayoría de la sociedad de que el cambio constitucional de modelo de Estado es necesario, para dar solución a los problemas planteados, entre otros de gran calado que se van acumulando.

Lo hemos dicho en nuestras páginas; el estado Federal no puede limitarse a un cambio semántico “Estado Federal por Estado Autonómico”. Es preciso repensar cómo, la pluralidad de pueblos que componen nuestro país, se relacionan entre sí libre y voluntariamente. Son muchos los aspectos constitucionales que habría que cambiar y lo hemos señalado en los documentos publicados en los números de TS.

En este acto de Madrid, renovamos nuestro compromiso con el Socialismo y con los valores que lo conforman. Continuaremos siendo leales en el debate y en nuestras posiciones; unas veces para coincidir, otras para discrepar. Como ha ocurrido cuando en el mismo mes de enero, hemos alentado y apoyado al Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno a que continuase con su política de negociación y diálogo, frente a la intransigencia provocadora de la derecha en el conflicto con Cataluña. Y hemos discrepado en la posición tomada por el Gobierno respecto a Venezuela.

En coherencia con este compromiso con el Socialismo, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones que se reclaman de izquierdas y progresistas, para hacer la unidad en defensa de los derechos sociales y de las libertades; solo con una mayoría de izquierdas a partir del 28 de abril habrá oportunidad de avanzar en la defensa de los derechos de la mayoría social. Lo contrario es el retroceso de décadas que nos ofrece la derecha neofranquista que se ha quitado el disfraz de demócrata.

Comité de Redacción

Tribuna Socialista nº 99. Febrero 2019

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¡ No a la injerencia extranjera en Venezuela !

venezuela

El pasado 23 de enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela con el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, Canadá y otros gobiernos de su entorno. No es una proclamación espontánea. Responde al plan de acoso y derribo que Donald Trump, junto con los sectores financieros norteamericanos, tienen planificado desde que éste llegó a la presidencia estadounidense, en línea con las administraciones yanquis anteriores; no se nos olvide el intento de golpe de estado de abril de 2002, apoyado y celebrado por el Gobierno de Aznar (PP). Prueba de la premeditación y dirección es que el embajador de los USA, el Sr. Duke Buchan III, avisó, el día 22 de enero, al Ministro de Asuntos Exteriores del Estado español, Josep Borrell, de que se iba a producir la autoproclamación de Guaidó; así fue publicado, por ejemplo, por “El País” el pasado 1 de febrero.

Nicolás Maduro es un presidente elegido en las elecciones del 20 de mayo del 2018, en las que  el expresidente José L. Rodríguez Zapatero participó como observador internacional invitado por el Consejo Nacional Electoral, junto a otros más de 4.000 observadores de organismos oficiales internacionales, los cuales calificaron los comicios de limpios y sin incidentes destacables. La derecha española se lanzó a la yugular del ex Presidente, José L. Rodríguez Zapatero, por el hecho de dar fe de lo que vió y vivió. Ante el no reconocimiento del proceso electoral por parte de un sector de la oposición venezolana, apoyada por Estados Unidos, y dos días antes de las elecciones declaró:  «Esto ha sido una declaración preventiva de las elecciones» y preguntaba con clara alusión a la guerra preventiva contra Irak, ¿les suena lo de preventiva?

Desde Tribuna Socialista nos preguntamos ¿acaso no tiene derecho la Nación Venezolana a ser soberana? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a decidir libremente y sin injerencias de ningún tipo su propio destino? ¿Tiene derecho el pueblo de Venezuela a ser el beneficiario de sus explotaciones petrolíferas y de todos sus recursos naturales? ¿Tiene derecho el pueblo venezolano a vivir sin amenazas? ¿Tienen derecho a vivir en paz? Pensamos que sí, que son derechos universales que deben ser respetados. Vulnerar estos derechos, ponerlos en cuestión, es atentar contra la democracia misma. Lo que hoy se impone a Venezuela, mañana se le puede imponer a cualquier otro país.

De igual modo mostramos nuestro rechazo a la injerencia y ultimátum de la Unión Europea exigiendo elecciones a otro país sobre el que no tiene ningún tipo de competencia. Cínica injerencia, pues si el reconocimiento del autoproclamado presidente está en relación con el respeto a la democracia y a los derechos humanos, no se entiende que nuestro Estado y los estados de la UE no señalen de la misma manera a países que cada día vulneran la democracia y los derechos humanos; incluidos países de la propia UE, como es el caso de la Hungría de Viktor Orbán; o Arabia Saudí, Reino absolutista al que proveemos de bombas “inteligentes”.

Por último, mostramos nuestro desacuerdo con la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, al que hemos apoyado frente a los ataques de la derecha española en todas las ocasiones, pero que no podemos respaldar en esta ocasión, ante lo que entendemos como una clara cesión ante los poderes fácticos internacionales, los mismos a los que se debe el sector felipista de nuestro partido y los ultra conservadores españoles.

En Tribuna Socialista no somos bolivarianos, ni compartimos diversas medidas de Maduro, pero eso no nos impide ver con nitidez la acción imperialista, una vez más en la historia contemporánea, de los EE.UU, y de los intereses del capital, que nada tienen que ver con los derechos y libertades de los pueblos.

Rechazamos el secuestro de los bienes y activos venezolanos en el extranjero. Conocemos lo que provocan los bloqueos económicos y comerciales; lo hemos visto en Irak, en Cuba y en otros países a los que el imperialismo norteamericano ha impuesto el bloqueo. El sufrimiento es para el pueblo, para la mayoría social débil y sin recursos. Es lo que está ocurriendo desde hace años en Venezuela.

Nos situamos en línea con los países latinoamericanos, como México y Uruguay, cuyos gobiernos soberanos no aceptan las órdenes de Trump. Es necesaria una salida pacífica que abra espacios de negociación política, respetando las leyes y la soberanía venezolanas, sin intromisiones extrajeras. En el mismo sentido se ha expresado Jeremy Corbyn, líder de los laboristas británicos al declarar, «El futuro de Venezuela es la elección de los venezolanos«.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

4 de febrero de 2019

«Cuando la flecha está en el arco, tiene que partir»

Es la izquierda una posición político-ideológica mucho más incómoda que la derecha. La primera genera todo tipo de molestias articulares, parestesias, desgarros musculares o, incluso, puede llevarte a la amputación de uno de tus miembros (quizás por anquilosamiento o inacción), abandonado éste a la mera potencialidad teórica: el brazo que puede ejecutar un movimiento ascendente para golpear, pero nunca termina de llevarlo a cabo. O, como ejemplifica Ferlosio en alguno de sus pecios: “Cuando la flecha está en el arco, tiene que partir” (el problema de la izquierda es que no termina de soltar la mano, dejar partir a la flecha, pues teme errar el tiro, no hacer diana).

Ser de izquierdas duele. Y ese dolor, en ocasiones, si llega a ser insoportable, puede llevarte a la autolesión. Los que nos situamos en el amplio y heterogéneo espectro de la izquierda, lo hemos podido comprobar no sólo en este tiempo presente sino en los libros de historia: ¿cuántas veces los partidos y movimientos de izquierdas se han enzarzado en luchas intestinas y dinámicas perversas de autodestrucción, dejando el camino libre al avance de las derechas? Eso está pasando hoy, como bien sabemos.

Posicionarse en la derecha es mucho más cómodo, más confortable; diríamos, incluso, que es casi de sentido común: si nuestras acciones se rigieran, exclusivamente, por el cerebro reptiliano (el que gestiona los instintos, también el de supervivencia) es seguro que asumiríamos los postulados conservadores de manera natural. Porque el adjetivo conservador procede del verbo “conservar” y no hay instinto más poderoso que el de la conservación de la propia especie, empezando por uno mismo: que todo se conserve, que nada cambie. “En política [es conservador quien se muestra] especialmente favorable a mantener el orden social y los valores tradicionales frente a las innovaciones y los cambios radicales” (RAE). Todo cambio implica riesgos, toda innovación genera incertidumbres en sus resultados. Pero “quien no arriesga, no gana”, quizás por eso ser de izquierdas es arriesgar (también sufrir).

Si estos tiempos convulsos que vivimos/sufrimos nos pueden enseñar algo, es que el avance de las derechas –en tantos casos en su versión más dura– se ha producido por la inacción de la izquierda, por esa tara que parece irresoluble y cíclica –como las crisis económicas–, que es asumida como un defecto genómico incrustado en el ADN de cualquier idea de progreso. Ese brazo que sabiéndose con capacidad de movimiento, de impacto, opta por el inmovilismo, por el confort de lo puramente teórico, dejando que la praxis vaya quedando en una especie de visión utópica, que lo potencial no llegue a ser acto: que la flecha nunca abandone el arco. Porque esa posibilidad necesaria implicaría asumir riesgos y, en la política actual, esos riesgos te pueden llevar a un espacio de incertidumbre, a la pérdida de votos, a salirte de un statu quo que está tan asentado que parece irresponsable dinamitar algunos de sus postulados, reventar alguno de esos pilares que lo sostienen (esa es la gran obra del neoliberalismo: habernos convencido, a todos, que ciertas cosas no pueden cambiarse, que han sido, son y seguirán siendo intocables para la supervivencia de las democracias occidentales).

 

Extrema derecha: el brazo fuerte del neoliberalismo

Aunque no sea un análisis muy técnico –incluso pueda pecar de conspiranoico– pareciera que una década de crisis económica era el mal/ bien necesario para que el brazo armado del neoliberalismo –la extrema derecha en sus distintas versiones, también la populista– venga, ahora, a hacer el trabajo sucio: proclamar los postulados más conservadores, las medidas más extremas, los posicionamientos más crudos. El neoliberalismo siempre ha manejado bien la corrección política y los paños calientes –es así como ha conseguido que sus tesis hayan calado de manera transversal–, pero ha llegado el momento de que su perro guardián, su brazo ejecutor, destroce, definitivamente, los principios de la izquierda que aún subsisten en las sociedades modernas, aunque sea de forma residual, pero firme.

Vienen los expertos en demolición, y llegan sin disfraces. Si la izquierda quiere defender lo que nos queda, debe confrontar, aparcar el “sentido de Estado” (que nunca tuvo la derecha), el espíritu conciliador, los mensajes melifluos y los gestos dulzones y buenistas (ya vendrán tiempos mejores); ahora toca actuar de manera conjunta, en bloque, y con liderazgos fuertes y diversos. Y sobre todo: soltar la flecha.

Marcos Ruiz Cercas | Dpto. de Comunicación de FeSMC-UGT

Recuperar la “identidad de clase”

Una vez culminada la formación del gobierno de Andalucía, los partidos políticos han comenzado de hecho la precampaña electoral, que finalizará en las próximas elecciones del 26 de mayo (municipales, CCAA y europeas) sin conocer aún la fecha de celebración de las próximas elecciones generales. En este contexto, el enfrentamiento político, que se ha producido en las elecciones andaluzas, seguirá previsiblemente siendo inevitablemente. La gran mayoría de los analistas políticos tienen asumido que el bloque de derechas (PP, Ciudadanos y Vox) no cejará en su demagogia política, en sus declaraciones populistas y tampoco en su estrategia de confrontación ideológica en su afán de conseguir el poder a cualquier precio y a todos los niveles.

Para ello no dudarán en continuar desprestigiando al gobierno socialista; si es preciso con mentiras, insultos y falsedades (“el PSOE destroza y rompe España” y, como consecuencia, se defiende “la épica de la reconquista”), a pesar de los estériles y nefastos años de Mariano Rajoy, prisionero de la corrupción, de su incapacidad para frenar a los independentistas catalanes y de la malísima gestión de la crisis basada en la aplicación de brutales políticas de austeridad. Cualquier observador ha podido comprobar que Pedro Sánchez, en sus pocos meses de gobierno, y en una situación de extrema debilidad parlamentaria, ha tomado decisiones de especial audacia, que han terminado con el mito de la imbatible capacidad de gestión de la derecha para gobernar. Sánchez ha desarrollado una frenética actividad en política internacional, ha reducido la tensión  del conflicto catalán (muy a pesar de los independentistas), apostado decididamente por la igualdad de género y por la profundización de las libertades, desarrollado medidas bien valoradas en relación con la inmigración (aún con notables contradicciones) y, por último, tomado decisiones de especial relevancia en torno a la llamada Agenda Social.

El Plan de Empleo Juvenil (2019-2021), el fuerte incremento del SMI (900 euros por 14 pagas), la revalorización de las pensiones ligada al IPC (1,6%), el aumento de las pensiones más bajas (3%), la aplicación del Acuerdo sobre la retribución de los empleados públicos y el Acuerdo para mejorar la protección social de los trabajadores autónomos son ejemplos muy significativos. A ello hay que añadir la presentación de los PGE-2019 y sus previsiones de inversión pública y de aumento del gasto social financiados por un incremento fiscal muy moderado a los que más tienen (impuesto de Sociedades y con ingresos muy altos). En cualquier caso, hay que poner en valor estas medidas, al margen de los resultados que se obtengan en los próximos debates parlamentarios ante la incertidumbre del voto independentista catalán.

Estas decisiones sorprendentes- y a la vez positivas-, han tenido muy poco eco mediático y, por lo tanto, han carecido del reconocimiento esperado de la opinión pública. Desgraciadamente, el “Procés”, Andalucía, el fenómeno de la inmigración, las reacciones contrarias a la igualdad de género y la reiterada “Unidad de España” están prevaleciendo sobre “la identidad de clase”, las políticas sociales y los intereses reales de los ciudadanos- sobre todo de los más vulnerables-, lo que hace difícil mantener el protagonismo de las políticas redistributivas, además de la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. Una realidad que el PSOE debe estudiar y corregir a fondo si pretende ganar las próximas elecciones, sobre todo cuando sabemos que la gran mayoría de los medios de comunicación, los poderes fácticos y las fuerzas conservadoras no van a facilitar las opciones de izquierda.  En relación a este asunto, el PSOE no debe olvidar que su estructura partidaria debe defender sin fisuras las políticas del actual gobierno y, en segundo lugar, que las debe implementar a todos los niveles, lo que exige unidad y disciplina en todos los ámbitos de la organización, sobre todo cuando cuenta con lo más importante: el apoyo (condicionado) de Podemos y de los sindicatos.

En este marco, y a pesar de los importantes logros obtenidos, los sindicatos han acordado movilizarse en los próximos meses. La UGT y CCOO plantean al gobierno y a los empresarios acelerar la recuperación de los derechos perdidos y avanzar en la corrección de los efectos perniciosos producidos por la gestión de la crisis económica (deuda social). Los sindicatos plantean al gobierno y, en particular, a la ministra de trabajo, que presente sus proyectos y concrete las medidas a desarrollar de acuerdo con la ya mencionada Agenda Social. Resulta muy comprensible que los sindicatos sean mucho más exigentes con este gobierno socialista que con el de Mariano Rajoy y que, además, estén interesados en que se discutan a fondo las políticas sociales, por encima de las declaraciones tabernarias de la derecha: la “Unidad de España”, la bandera, la identidad de género, la inmigración, la reducción ficticia de impuestos…

Por eso, en primer lugar, exigen discutir sobre el fuerte desempleo a partir del Plan de Empleo Juvenil recientemente aprobado por el gobierno. Y, en concreto, reflexionar a fondo sobre las políticas activas de empleo y las subvenciones a la contratación (transferencia de dinero público a las empresas), que nunca se han justificado ni existe evidencia clara de que hayan servido para crear empleo en términos reales; garantizar la participación de los sindicatos en una formación profesional renovada; reformar las oficinas públicas de empleo en su tarea de intermediación; y, finalmente, supervisar y valorar el trabajo desarrollado por las empresas de trabajo temporal en la cesión de trabajadores  y en la recolocación de trabajadores en paro. Todo ello acompañado de las propuestas de otros ministerios encaminadas a dimensionar el tamaño de las empresas, avanzar en el cambio de nuestro modelo productivo y fortalecer nuestro tejido industrial y su extensión a zonas despobladas, depauperadas y sin futuro aparente (industrializar el sector agrario).

En segundo lugar, el PSOE debe clarificar su posición en relación con el mercado de trabajo y, sobre todo, con la intolerable precariedad (contratación temporal (27,5%), a tiempo parcial no deseada, falsos autónomos, subcontratación…). En todo caso, esta es una de las reivindicaciones de los sindicatos que justifican las movilizaciones en curso y que tienen una relación directa con la derogación de la reforma laboral y la negociación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores. El argumento esgrimido por el gobierno de que carece de relación de fuerzas en el parlamento, para abordar semejantes medidas, resulta insuficiente y, como se está demostrando, este argumento no es asumido actualmente por los sindicatos. Y eso lo debe tener en cuenta un gobierno que se califica de socialdemócrata, sobre todo después de haber presentado los PGE-2019.

En tercer lugar, hay que abordar la protección social. Los sindicatos exigen respuestas claras y precisas sobre las pensiones, la cobertura de desempleo y la dependencia. En relación con las pensiones sigue pendiente el eliminar el Factor de Sostenibilidad (derogar la reforma de Rajoy), blindar el poder adquisitivo de las pensiones y, por último, garantizar la viabilidad del Sistema Público de la Seguridad Social (SS), lo que requiere abordar prioritariamente la participación del Estado en el capítulo de los ingresos  (recurso a la fiscalidad). En cuanto a la cobertura de desempleo (recuperar el subsidio para los mayores de 52 años) y la dependencia de nuestros mayores, se está a la espera de que se aprueben los PGE-2019 y, por lo tanto, las partidas correspondientes dedicadas a estos fines.

En cuarto lugar, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social (MTMSS) debe potenciar las políticas de seguridad y salud en el trabajo, fortalecer el combate contra los accidentes y enfermedades profesionales y supervisar las actuaciones y financiación de las Mutuas. En concreto, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) debe asumir un mayor protagonismo en la lucha contra esta lacra (según UGT, en los tres primeros trimestres de 2018 se registraron casi un millón de accidentes: 9.500 más que en el mismo periodo del año anterior), que generó cientos de muertes al año por accidentes de trabajo (583 fallecidos de enero a noviembre de 2018) y produjo incontables casos de enfermedades profesionales. En este sentido, el  ejemplo (significativo) de la Dirección General de Tráfico (DGT) debe ser un estímulo para que el INSST asuma también el protagonismo y la creatividad que tiene la DGT en relación con los accidentes de carretera. Todo ello al margen de potenciar la necesaria coordinación entre los organismos encargados de aplicar la ley y las normas de Prevención de Riesgos Laborales (INSST, Fiscalía Especial, Inspección de trabajo, Ministerio de Sanidad…).

En quinto lugar, el MTMSS debe revisar los protocolos de actuación de la Inspección de Trabajo en su lucha contra la economía sumergida, el fraude en las cotizaciones a la SS, el abuso de la contratación temporal (sin causa que lo justifique) y la proliferación de falsos autónomos y plataformas digitales. La Inspección de Trabajo, bajo un gobierno socialista, debe desarrollar una política diferente a la practicada hasta ahora y, desde luego, debe ser más exigente y eficaz y, por lo tanto, mucho menos permisiva con la ilegalidad que vienen practicando algunos empresarios. Ello exige una clara voluntad política y un notable aumento de las plantillas coordinadas con la Inspección Fiscal.

En sexto lugar, hay que revisar a fondo el funcionamiento de los diversos institutos del MTMSS y, desde luego, del Consejo Económico y Social (CES), así como la participación de los sindicatos en la elaboración de los Planes de Actividades anuales y en las valoraciones posteriores que justifiquen su propia existencia.

Por último, y en séptimo lugar, el MTMSS debe asumir un mayor protagonismo en relación con la inmigración. En todo caso, el fenómeno de la inmigración no se puede reducir a un problema de orden público y, por lo tanto, esta política debe ser abordada, de una vez por todas, por el área social del gobierno en sus políticas encaminadas a regular los flujos migratorios, propiciar la integración social de los inmigrantes y fomentar la cooperación con los países emisores de inmigrantes.

La simple enumeración de estos puntos demuestra que los próximos meses van a ser decisivos para avanzar en la defensa de las ideas socialdemócratas, la aplicación de las políticas redistributivas y la igualdad de oportunidades, tanto en nuestro país como en el marco de la UE, donde España debe encabezar estas políticas. Por lo tanto, sólo queda manifestar que, para incrementar el empleo, mejorar los servicios públicos y superar las desigualdades sociales, es fundamental aumentar los ingresos fiscales a través de la lucha contra el fraude fiscal y la participación de los que más tienen, en coherencia con el camino emprendido hacia una fiscalidad más justa, eficiente y progresista. Con estas políticas, no lo olvidemos, se pueden ganar unas elecciones generales, sólo faltan partidos políticos que se lo crean y se afanen en conseguirlo movilizando a sus militantes y al conjunto de la ciudadanía. Todavía estamos a tiempo.

Antón Saracíbar.

Llamamiento al movimiento obrero y democrático de todos los pueblos del Estado español Llamamiento a los trabajadores, a los demócratas, a los jóvenes, a sus organizaciones de todos los países de Europa

Reunidos este 26 de enero en Madrid, en la librería Blanquerna, responsables políticos, sindicalistas, trabajadores, demócratas, ciudadanos de Madrid con participantes de otras poblaciones. En reunión impulsada por el Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos, con el apoyo de Unidad Cívica por la República, diputados de ERC en el Congreso, Tribuna Socialista, Izquierda Castellana, Coordinadora 25 S, Información Obrera y decenas de colectivos, con el apoyo de militantes socialistas, militantes de Unidos Podemos, con delegaciones de responsables obreros de Portugal, Francia y Alemania.

Tras oír las intervenciones de sus portavoces, juntos concluimos y constatamos:

– Que desde hace años se están produciendo retrocesos alarmantes en los derechos y libertades en nuestro país.

– Prueba de ello es la Ley Mordaza, decretada por el gobierno del PP en plena crisis económica, como medio para reprimir la resistencia de los trabajadores frente a sus medidas antisociales, poniendo en cuestión derechos fundamentales como la manifestación y la libertad de expresión.

– En el mismo sentido ha ido la acción de la Fiscalía y de los tribunales de Justicia, encausando a más de 300 trabajadores por ejercer su legítimo derecho de huelga. Una acción judicial que ha abusado del artículo 315.3 del Código Penal como medida de criminalización de la huelga.

– El preocupante retroceso en los derechos y libertades deviene de las mismas instituciones de Justicia, las cuales han judicializado el conflicto catalán en connivencia con el Partido Popular.

Son dichas instituciones las que dirigen el juicio oral que se abre en los próximos días contra nueve dirigentes republicanos catalanes, que supone un gravísimo atentado a las libertades, difícilmente conquistadas después de la muerte de Franco.

Los supuestos delitos de los que son acusados son, de toda evidencia, inexistentes, como dicen más de 400 juristas de todo el Estado.

Consideramos que esta actuación de la justicia recuerda las viejas prácticas de tiempos felizmente superados. Y constatamos que esta misma justicia permite condenar desde titiriteros a jóvenes como los de Alsasua, que clausura exposiciones de arte, que secuestra obras literarias…

Como demócratas, como amantes de la libertad, consideramos que ésta es indivisible.

Los reunidos hoy en Madrid tomamos el compromiso de desarrollar la más amplia actividad en todos los pueblos del Estado español, en el seno de todas las organizaciones, para que se pronuncien y actúen por la libertad de los republicanos catalanes, exigiendo también la abolición del artículo 315.3 y de la “Ley Mordaza”.

Nos comprometemos a organizar todo tipo de actos y a participar en todas las iniciativas que vayan en este sentido. Nos dirigimos también solemnemente a los trabajadores y demócratas de toda Europa y a escala internacional para que se pronuncien al respecto.

La causa de las libertades en España es la causa de todos los trabajadores y demócratas a escala internacional. Así fue en el pasado, así es en el presente,

 

La fraternidad entre los pueblos vencerá

 La causa de la democracia y la libertad vencerá

 Es urgente la derogación del artículo 315.3 del  Código Penal y de la Ley Mordaza, y de inmediato

 ¡Libertad de los dirigentes republicanos catalanes!

 conferencia.catp@gmail.com